martes, 13 de abril de 2021

ES FALSO


El cuadro más caro del mundo, subastado en 450 millones de dólares, es falso. El Salvator Mundi, atribuido a Leonardo “Es del taller, pero no es de la mano de Leonardo”, es la conclusión a la que llegaron los investigadores, de Museo de Louvre de París al analizarlo con un acelerador de partículas, lo más avanzado para estudiar obras antiguas. En 2017 cuando subastaron la pintura escribí que no era de Leonardo, https://www.avelinalesper.com/2017/12/leonardo-da-vinci.html

No es necesario un acelerador de partículas, es evidente que las teorías de Leonardo se contradecían en esa obra. El asunto es que el jeque árabe que pagó por la pintura esa cantidad obscena, está disgustado porque el acelerador de partículas fuera insobornable, a diferencia de los “expertos” que lo autentificaron. 

El periodista francés Antoine Vitkine reveló en un valiente documental que el heredero saudí Mohamed Bin Salman, presionó al gobierno francés para que expusieran la pintura en el Louvre, al lado de la Mona Lisa y la autentificaran. No lo hicieron en una muestra de ética artística. Es una práctica común que para autentificar una obra falsa se pagan a unos “expertos”, e inventen su dictamen y posteriormente la expongan, una vez catalogada, esa obra se considera auténtica. Es un lío, porque así la obra no sirve ni para tapar un hoyo en la pared, vaya ni para imprimir calendarios o ceniceros.

Tranquilos,  aquí tengo la solución: hacer el museo “Money is the artwork” para las obras más caras del mundo. Las salas expondrán las obras por su precio, no por autenticidad, cronología, autoría o estilo. La curaduría se irá modificando según vayan los precios en subasta. La publicidad dirá que en ese museo guardan más dinero que en todos los bancos de varios países del Tercer Mundo. Al final del recorrido, entre las actividades educativas estará jugar a la subasta, una nueva versión del Monopoly, y en los souvenir habría fajos de dólares y euros  con obras de arte impresas al reverso. En este museo la calidad de la obra no cuenta, así que las obras carísimas del vulgar Jeff Koons estarán expuestas como lo merecen, igual que la falsa calavera de diamantes de Damien Hirst. Lo que no cabe son las “novedosas obras de arte digital” en NFT o el token para especular y robar, porque se desplomaron en una semana a menos del 70% de su valor.

Es lo que esta gente quiere, que digan que se queman cientos de millones de dólares en los casinos que son las subastas de Christie's y Sotheby's, no compran arte, compran fama, prestigio, y un objeto que pueden revender en dos horas. En el museo  “Money is the artwork”, el Salvator Mundi estaría salvado de su desprestigio. Es inimaginable que al príncipe saudí, experto en hacer negocios, en tratar con vendedores de armas y espías ultra secretos, no supiera que sus “expertos” lo estaban engañando, es más lógico pensar que conocía la verdadera provenance del cuadro, y su falsa atribución. Así es el mundo de los negocios,  money is a funny game.  

viernes, 2 de abril de 2021

SANGRE


El arte contemporáneo VIP medra de sus propios lugares comunes, y la sangre es uno tan explotado como el excremento o la ropa sucia. Es un recurso para hacerse los transgresores, y cubrir su ominosa mediocridad. El artista VIP Santiago Sierra realizó para el Festival de Arte Dark Mofo, del MONA, Museum of Old and New Art, de Tasmania, Australia, una obra que consistía en una bandera británica teñida con sangre donada por voluntarios de las comunidades originarias australianas. El escándalo por la obra fue inmediato, protestaron los representantes de las comunidades, los artistas aborígenes, la sociedad civil, a tal grado que al director del museo y al curador del festival les exigieron sus renuncias. La escritora Claire Coleman dijo que la obra era “asquerosa y terrible, y no debe ser considerada”. Cancelaron la obra con la consecuente lloradera de Sierra, de que lo censuran, etcétera.

Los artistas VIP son expertos en repetirse, en otra ocasión Sierra hizo lo mismo para una galería, una bandera norteamericana teñida con sangre de americanos. Descaradamente les dijo al staff de la galería que ellos “la hicieran”, que compraran la sangre a los donantes y ellos mojaran la bandera. La galería conseguido muy pocos donantes, y la bandera solo quedó manchada, cuando Sierra la vio, no le gustó, hizo berrinche y les dijo que no la quería.

La gran diferencia entre Australia y México es que aquí cuando denuncié que las obras de Teresa Margolles, eran un ultraje a las víctimas del narcotráfico y que  de ser verdad su origen, constituían una violación a los protocolos de investigación, la “intelectualidad” patriótica se lanzó a su defensa, como si fuera arte ese descarado exhibicionismo patológico.

Lo de Margolles es más grave que Sierra, porque él lo hace con voluntarios, y ella abusa de la tragedia y se roba la sangre. Contextualizando, ¿qué pasaría si un artista VIP entra en la escena de una masacre de un asesino que mató a diez personas en un supermercado en Estado Unidos, y toma la sangre del piso para hacer una “obra”? La policía lo encarcela, y ya me imagino las protestas en los medios y la opinión pública. El extremo sería que ese mismo artista VIP entre en la morgue y se fotografíe con uno de esos cadáveres masacrados y diga que es una “obra de arte”. Suena patológico, y lo es. 

En Australia, los directivos del festival aceptaron que comisionar esa obra fue una “irresponsabilidad” y una “gran falta de respeto”, “algo que no pensaron”. Eso sucede porque en Australia existe un sentido de la ética que no hay en la intelectualidad mexicana. En el mundo civilizado respetan el valor simbólico de la sangre, y que sea utilizada para una supuesta obra de arte, además ultrajando a las víctimas, no es una denuncia, es la banalización grosera de una tragedia. El gran negocio del arte VIP es la censura, ganan más fama con las prohibiciones que con sus “obras”, apuestan a lo más elemental: pornografía, violencia, escatología, es decir, apuestan a lo que sea, menos a hacer arte.