viernes, 2 de abril de 2021

SANGRE


El arte contemporáneo VIP medra de sus propios lugares comunes, y la sangre es uno tan explotado como el excremento o la ropa sucia. Es un recurso para hacerse los transgresores, y cubrir su ominosa mediocridad. El artista VIP Santiago Sierra realizó para el Festival de Arte Dark Mofo, del MONA, Museum of Old and New Art, de Tasmania, Australia, una obra que consistía en una bandera británica teñida con sangre donada por voluntarios de las comunidades originarias australianas. El escándalo por la obra fue inmediato, protestaron los representantes de las comunidades, los artistas aborígenes, la sociedad civil, a tal grado que al director del museo y al curador del festival les exigieron sus renuncias. La escritora Claire Coleman dijo que la obra era “asquerosa y terrible, y no debe ser considerada”. Cancelaron la obra con la consecuente lloradera de Sierra, de que lo censuran, etcétera.

Los artistas VIP son expertos en repetirse, en otra ocasión Sierra hizo lo mismo para una galería, una bandera norteamericana teñida con sangre de americanos. Descaradamente les dijo al staff de la galería que ellos “la hicieran”, que compraran la sangre a los donantes y ellos mojaran la bandera. La galería conseguido muy pocos donantes, y la bandera solo quedó manchada, cuando Sierra la vio, no le gustó, hizo berrinche y les dijo que no la quería.

La gran diferencia entre Australia y México es que aquí cuando denuncié que las obras de Teresa Margolles, eran un ultraje a las víctimas del narcotráfico y que  de ser verdad su origen, constituían una violación a los protocolos de investigación, la “intelectualidad” patriótica se lanzó a su defensa, como si fuera arte ese descarado exhibicionismo patológico.

Lo de Margolles es más grave que Sierra, porque él lo hace con voluntarios, y ella abusa de la tragedia y se roba la sangre. Contextualizando, ¿qué pasaría si un artista VIP entra en la escena de una masacre de un asesino que mató a diez personas en un supermercado en Estado Unidos, y toma la sangre del piso para hacer una “obra”? La policía lo encarcela, y ya me imagino las protestas en los medios y la opinión pública. El extremo sería que ese mismo artista VIP entre en la morgue y se fotografíe con uno de esos cadáveres masacrados y diga que es una “obra de arte”. Suena patológico, y lo es. 

En Australia, los directivos del festival aceptaron que comisionar esa obra fue una “irresponsabilidad” y una “gran falta de respeto”, “algo que no pensaron”. Eso sucede porque en Australia existe un sentido de la ética que no hay en la intelectualidad mexicana. En el mundo civilizado respetan el valor simbólico de la sangre, y que sea utilizada para una supuesta obra de arte, además ultrajando a las víctimas, no es una denuncia, es la banalización grosera de una tragedia. El gran negocio del arte VIP es la censura, ganan más fama con las prohibiciones que con sus “obras”, apuestan a lo más elemental: pornografía, violencia, escatología, es decir, apuestan a lo que sea, menos a hacer arte.  

domingo, 21 de marzo de 2021

¿Nada más 69 millones de dólares?

Si trataban de hacer una campaña publicitaria podrían haber invertido más, total, la obra no existe, el dinero no existe, los apostadores tampoco existen. El artista Mike Winkelmann, conocido como Beeple pegó en un JPG las 5000 fotos que había subido durante 5000 días a las redes e internet,  y las subastaron como una “obra de arte digital”, en 69 millones de dólares. Las fotos que son los “temas” que interesan a alguien que se vende de artista contemporáneo están intervenidas en Photoshop, y son, obviamente, “critica irónica”.

La obra es irrelevante, lo interesante aquí es que el arte, ya sin ningún disimulo, participa como vehículo para la especulación financiera. Las revistas especializadas y los académicos hablaban del nuevo arte digital y su potencial, es decir, cumpliendo su papel de promotores de lo que tenga el membrete de arte sin analizar lo que hay detrás. La excusa fue para hacer una ruidosa compaña de publicidad al sistema que contiene la obra en un NFT, nonfungible token, que garantiza su seguridad y autenticidad, y que se compra con una criptomoneda llamada Ethereum, los supuestos 69 millones están en esa moneda. El comprador recibe el NFT y ahí está la obra. La subasta fue entre compradores anónimos, y se la llevó un ente igual, que pagó en ethereums. Esta transacción le da valor real a los NFT y a la moneda porque públicamente ya compró algo, una “obra” y mucha gente pujó en esa denominación por esa “obra” en NFT.

El valor de la obra no es artístico es únicamente el que le dio esa maniobra de especulación. Si los ethereums bajan de valor, la obra también bajará de valor  o si los NFT son hackeados por un ruso, y borra todos esos archivos, o un hacker chino la baja, la piratea y la regala como protector de pantalla, pues mala tarde.

El tiempo es otro factor peligroso para estas “obras”, un lienzo o una escultura son soportes vigentes por  siglos; la obsolescencia tecnológica hará que esta “obra” en unos pocos años o meses se vea como un cassette de VHS.

La obra que carece de algún valor estético, es utilizada para promocionar los NFT y la criptomoneda Ethereum, al elegir este artista o el que sea, es una tómbola, el elegido se saca la lotería, se hace famoso en unos minutos, pero no es artista, es un juguete de la especulación digital financiera. No es arte, es dinero.  Llamarlo el “nuevo artista vivo más caro del momento” nos describe cómo su valor, es el dinero de la subasta, la obra de Beeple es lo mismo que hace cualquier diseñador medio entrenado en Photoshop, pero para los especuladores es suficiente para hacer una demostración de poder de compra.

Lo que esperamos es que un artista meta en un NFT los videos de gatitos subidos en Youtube y los subaste como video obra de apropiación o found footage, y den por ellos ahora 100 millones, la verdad, los videos de gatitos son más entretenidos y creativos que las fotos de Beeple.

viernes, 19 de marzo de 2021

SANTIAGO APÒSTOL DE NURIO

Pérdida total, de credibilidad. La tragedia del incendio de la iglesia de Santiago Apóstol de Nurio, en Michoacán, para la Secretaría de Cultura merece un pésame, “Estamos de duelo, brindaremos acompañamiento”, y las acciones reales, las decisiones estratégicas, se dejan a la “comunidad, porque tiene gran fuerza en la zona”.

Es la manera de hacerse a un lado y no ejercer ni la autoridad ni la responsabilidad en esta irreparable pérdida del acervo Novohispano del país. El incendio inició desde el techo, la alcaldía ya había pedido que se cambiara, obviamente nunca lo hicieron, entretenidos en discutir qué era conveniente, para eso se hacen los comités, para no hacer nada y hacer como que trabajan. Le preguntan a la comunidad como si ellos fueran expertos en restauración, reconstrucción, mantenimiento de obras de arte y de monumentos arquitectónicos.

A nivel comunitario es un centro de culto religioso, un sitio de identidad y arraigo, en ella se casaron, bautizaron, consagraron generaciones enteras, en ella pidieron por sus hijos en el “otro lado”. La devoción no es estratégica, la responsabilidad de tratar esos sitios como monumentos y acervo es del INAH y la Secretaría de Cultura, para eso tiene antropólogos y restauradores de arte, historiadores y arquitectos, para abordar desde los pobladores, hasta a los edificios y obras. No lo hacen, porque recortan los presupuestos, se les va en comités y averiguaciones, porque están coptados por la burocracia y esa estructura elefantiásica les sirve para encubrir las políticas culturales que no valoran a nuestro acervo como una prioridad.

 El “acompañamiento y el duelo” de la Secretaría de Cultura y el INAH debería de ser extensivo a todo el sexenio y a todos los monumentos, porque esto va a seguir. No hay presupuestos para inspecciones, para restauraciones generales, para catalogación. Las “acciones” que están implantando son juntas con la comunidad para ver “qué quieren”, así se les fueron años sin hacer lo que deberían hacer, decisiones pragmáticas, como cambiar la instalación eléctrica y renovar el techo, sin sus consideraciones obsoletas de mantener “materiales originales” que son inviables para una conservación. En vez de las decisiones pragmáticas toman las demagógicas: pláticas, juntas, duelos, consultas populares, votaciones, y nada de acciones directas.

Los hechos: ya no hay artistas que hagan esculturas policromadas de pasta de caña y altares en hoja de oro, las escuelas de arte enseñan a los alumnos a orinar y decir que eso es arte, y sus artistas “más internacionales”, ponen sangre o masa para pizza en los museos. Los arquitectos ya no saben hacer esas bóvedas. Sería una gran lección para las instituciones hacer un estudio para reconstruir de forma exacta ese templo, se darían cuenta de que esas obras requerían un gran esfuerzo económico y humano, por eso son irrecuperables. Tal vez así las valoren.  

sábado, 6 de marzo de 2021

PATRIARCALES DE CLOSET

Dibujo a tinta de Eko su sitio aquì 

En el Vodevil Nacional Matutino afirmaron que “En México no somos patriarcales, eso viene de fuera, y aquí se respeta a las mujeres”. Patético.

La sociedad prehispánica era patriarcal, polígama y vertical. El rey o Tlatoani gobernaba sobre personas y tierras, era una sociedad feudal, dividida y valorada desde su capacidad de trabajo. Los sacerdotes y el ejército eran las clases sociales más favorecidas después de los reyes, todos hombres. El Tlatoani tenía varias esposas y amantes, a las esposas que eran de su clase social las “negociaba”, es decir las compraba, a las amantes, mecatl, que eran de clase inferior, simplemente las “tomaba”. Sin opción, sin posibilidad de negarse, sin privilegios, sus hijos heredaban esa condición y carecían de los privilegios de los hijos de las esposas. Eso es una sociedad patriarcal, lo más terrible es que no hemos evolucionado y se parece mucho a la sociedad actual.  Entonces no es una costumbre o expresión de “fuera”, fue y sigue siendo una organización social que padecemos las mujeres y que sufren los grupos de las minorías sexuales. Esta organización domina en la economía, la política y la educación. La negación desde lo más alto de poder, demuestra que el patriarcalismo está tan impuesto y protegido, que no aceptan la diferencia entre vivir en igualdad y vivir en la injusticia. Somos un país patriarcal, tenemos gobiernos patriarcales y familias patriarcales. Las mujeres en el gabinete gubernamental no significan una diferencia, porque se comportan como simples “obedecedoras” de las órdenes del su jefe-rey-Tlatoani. En los ahora llamados “pueblos originarios” el patriarcado es parte de sus tradiciones, y las mujeres que dejan, literalmente a la tribu, se van para estudiar y llevar una vida independiente son repudiadas y hostigadas, eso sucede en Chiapas ahora mismo, y en varios estados del país. Esa represión se respeta porque la demagogia del “multiculturalismo” permite el arraigo de costumbres retrógradas.

En México no se “respeta a las mujeres” y eso es parte del patriarcalismo. En México se insulta, degrada, golpea, acosa y asesina a las mujeres. Las cifras de casos de violación y asesinato son incuestionables, son consecuencia de la costumbre patriarcal de “tomar” a la mujer que les da la gana y usarla como les da la gana. Los patriarcales lo niegan y se apoyan entre ellos, ese es el “pacto” como pudimos verlo en el Vodevil Matutino Nacional.

La violencia en contra de las mujeres nunca va a terminar mientras los patriarcales de closet, esos que inventan un país y una sociedad que no tenemos, mantengan esa retrógrada y criminal negación.  Tener que hacer esta aclaración, tener que decirlo es parte de las ofensas que nos infligen a las mujeres, es un insulto que lo nieguen, es un insulto que digan que en “en México se respeta a las mujeres” y es un insulto que oculten una patología que es el origen de muchas tragedias y que somete al 52% de la población en la inseguridad y el miedo. 

SÌ, UN LOCO

“Esto sólo lo pudo haber pintado un loco”, y sólo lo pudo haber visto y sentido un loco, ése el que está caminado solo en un puente, el que se toma la cara entre las manos y aúlla. La voz reverbera en anaranjados, azules, amarillos, grises, verdes, ondulantes, no se detiene, un aullido largo, doloroso, que nadie escucha. Estaba melancólico, palabra divina que los psiquiatras cambiaron por la bastarda y acomodaticia “depresión”.

Melancólico, es más que triste, más que solo, más que una incontrolable sensación de insatisfacción que carcome la voz y la expulsa, así, en ondulaciones amargas y azules. Munch escribió con lápiz una frase, unas palabras, en la esquina izquierda de su pintura, de su eterno alarido, dijo que lo pintó un loco, y ese loco es él, en la contra esquina de su firma trazada en rojo, E. Munch, 1893, ocultar y declarar, abajo firma el artista, arriba afirma el alma. Qué impudicia haber mostrado ese escrito, qué violación tecnológica, dejen los secretos en la paz de la oscuridad.

El artista, el dibujante, el hombre abandonado en un puente, lugar de tránsito, entre la cordura y la demencia, entre la muerte y la eternidad. El ocaso vomita un cielo rojo, se desangra, y estallan las venas del ser que grita, la voz brota y nada dice, no hay palabras, no existen. La boca aullante, para escuchar su propia voz, para saber que está ahí, se abre desorbitada, es un túnel, es un abismo. En el extremo del puente dos siluetas indiferentes, dan la espalda, caminan, no escuchan, ese grito es sordo, no ven los colores que emana, no ven esas ondulaciones que son el alma, esas oleadas que marcan y marcan y marcan, una vez, otra vez, cubren el paisaje, trastornan el sonido. El grito sigue gutural, profundo, mueve el agua fría, y es una piedra que rompe el espejo, mueve el puente y es viento que arranca árboles. Munch estaba loco, él lo dijo, y dijo verdad, por eso tuvo la lucidez de pintarlo, es “el autorretrato de su alma”, es la descripción más clara de la condición humana: estamos solos, y ningún grito será escuchado.

Miedo de llevar en la sangre la locura, miedo de que los doctores lo juzgaran, miedo de pintar, grita, miedo de arrojarse desde ese puente, al agua que lo espera para tragárselo. “Es mi autorretrato” escribió, es nuestro autorretrato, el de todos, el de la tristeza, el del vacío. No hay pastillas, no hay medicinas, no hay doctores, nada cura ese grito, nada lo calla, porque nadie lo escucha. Al que grita un día lo “curaron” y su pintura cambió, imágenes “felices”, curaron el estremecimiento, la angustia, la pelea, pintura sin revelaciones, sin pasiones. El Grito se quedó ahí, en el puente, la reverberación eterna, expansiva, cada ocaso, nunca cruzaremos ese puente, jamás conoceremos la otra orilla, la vida se queda ahí, sin retorno.  

 

domingo, 21 de febrero de 2021

HOGUERA DE PALABRAS


Piras de libros, ardiendo, a Don Quijote lo “curaron” de la locura quemando sus libros de novelas de caballería, biblioteca banal,  leyendas ociosas ideales para él, un golfo que tenía como oficio soñar sin hacer.

La Humanidad se ha obsesionado con crear conocimiento, y después destruirlo. Nuestra historia es un trayecto que evoluciona y borra sus pasos, destruir libros, con esas cenizas desparecemos el pasado y sus obras. Oliver Cromwell conquistó el poder en Inglaterra, 1653 con una guerra civil violenta y fanática, destrozó las bibliotecas del Rey Charles I, las obras de arte, entre esculturas, pinturas, instrumentos musicales, los vendió a los reyes de España y Francia, despojó a Inglaterra de su acervo. Las obras de Tiziano, Rubens, las joyas del Barroco que colgaban en las paredes de los palacios, con su furor iconoclasta, fanático providencialista, las malbarató, entregándolas por unas monedas. En las orillas del Támesis se pudrían las pinturas, arrojadas después de la feroz rapiña. En esa catástrofe los libros sufrieron el destino más terrible, para Cromwell no era suficiente venderlos o regalarlos, no, los quemó hizo fogatas inmensas con libros de medicina, filosofía, hermenéutica, ciencia, todo lo que significara un peligro para su régimen, su pureza, y la expansión de sus ideas infructuosas.

Los libros son peligrosos, les temen los dictadores, los fanáticos, los ignorantes, esa gente que tiene las armas, el poder, que son capaces de manipular a las masas, le tienen miedo a un libro, a un montón de letras impresas en unas páginas, a algo efímero y frágil que perece con el agua, el fuego o el olvido.

El conocimiento se conserva en los libros, entre esas dos tapas cabe la sabiduría humana, y también la basura humana. La paradoja es que lo libros basura no son un peligro, a esos nadie los quema, y aunque Cervantes, en la crítica literaria más genial de la Historia, se deshizo de las obras basura que llenaron la cabeza del Quijote, esa es la única fogata que merecía haber ardido durante horas. Ardiendo perdemos libros, pero la peor manera de matarlos es cuando un ser despreciable y poderoso, dice que lee tal o cual libro, y por desgracia es una gran obra, en ese momento, la masa estigmatiza el libro, como si un libro fuera responsable de sus lectores.

En la actualidad la ignorancia tiene un gran poder e influencia, los libros basura son referencia, las mentiras y noticias falsas son las hogueras en donde desaparece la verdad. La Humanidad tiene la obsesión metódica de acabar con su propia sabiduría, establecer el año cero, en la contradicción de saber menos. Es porque el poder tiene “su verdad” y para imponerla debe acabar con las ideas que lo anteceden. Estamos en un año cero,  la aniquilación de la verdad es la misión de los nuevos “justos”, la masa establece que si está en internet es verdad, es real y es una orden aceptarlo. Los gobernantes exhiben su ignorancia, la masa la presume, los influencers la promocionan, y de la verdad quedan cenizas.

 

miércoles, 17 de febrero de 2021

LOS MITOS Y LAS RAZONES


 En 1968 el Apollo 8 invadió la órbita de la Luna, y por primera vez su tripulación fotografió a la Tierra. En ese momento el capitán de la nave, William Anders, en una transmisión en vivo por televisión, leyó los 10 primeros versos del libro del Génesis. Imaginemos ese momento, 5 millones de personas estaban siguiendo la transmisión, y vieron al planeta que habitamos, una esfera flotando en la oscuridad del Universo, y con la voz de Anders, “Hizo la luz, las aguas, la vida…”. Lo trascendental fue que Anders, para manifestar su emoción, y hacer entender a la humanidad el excepcional paso que habían logrado, eligiera un libro fundacional, la narración de un mito y desechara los argumentos tecnológicos y científicos.

Si en ese momento hubiese informado que estaban ahí porque el Apollo 8 tenía tal potencia y se trasladaba por las leyes de la física, etcétera, es decir, los argumentos científicos, los espectadores no habrían dimensionado lo que sucedía: a pesar de que la ciencia sabía cómo y por qué estaban en la órbita de la Luna, no tenían una explicación para lo que estaban viendo. Anders recurrió al mito del Génesis porque no podía explicar con certeza el porqué de  ese Universo infinito que contemplaba, no sabía cómo ese portento podía existir. No lo sabemos. Es por eso que hemos inventado los mitos, y los hemos depositado en los libros, para que sigan existiendo. Los mitos no fueron creados, como dice el lugar común, porque “tuvimos miedo a los fenómenos naturales”, no, lo mitos son para dar explicación a lo inexplicable. La urgencia de crear mitos nos arrastró a inventar la escritura, de buscar superficies y materiales para escribir, y desde esos primeros leguajes y jeroglíficos, la humanidad no se ha detenido en registrar todo lo que sabemos. El miedo no crea, el miedo no inventa, al contrario, niega, oculta; nos mueve la admiración, habitamos en una obra tan grande, que no podemos discernir el porqué de su existencia y de la nuestra.

Los seres humanos somos hacedores de historias, y necesitamos ir más allá de la información, si nos dicen que el amor es consecuencia de la química del cerebro, buscamos más motivos, en el alma, en el espíritu. Esa entelequia, el espíritu, la creamos para decir que somos algo más que huesos, músculos y químicos en el cerebro, poseemos algo invisible, intangible.

En la medida en que las razones llegan, que la ciencia sabe un poco más, los mitos persisten, porque seguimos con muchas dudas. Es ahí en donde está nuestra vida espiritual, en la conciencia de nuestro ser ante las dudas y certezas, ante lo que no sabemos. Las religiones son instituciones, no son remansos espirituales. El espíritu está fuera de la estructura burocrática y legislativa religiosa, está en ese momento en que nos dimensionamos solos y efímeros en la eternidad del Universo.

 

miércoles, 10 de febrero de 2021

PROPIEDAD DE LA NACIÒN


 Indignados y ofendidos, el melodrama nacional sigue en su escenario mediático. La subasta de piezas arqueológicas “de pueblos originarios” de México, que se va a realizar en Francia por la casa de subastas Christie’s, es el pretexto para exhibir  la demagógica administración de la cultura. Cuidando el patriotismo mientras el arte y la cultura padecen las penurias económicas impuestas por la Trasformación.

Supongamos que traen esas piezas arqueológicas de regreso a estas tierras Transformadas en sin recursos y en crisis, ¿qué van hacer con ellas? ¿Las van a llevar a los museos a los que recortaron el 75 por ciento del presupuesto para operar? ¿Las van a meter en una bodega de esas en las que los inventarios nunca están actualizados porque no hay dinero y menos ahora sin computadoras y sin personal? ¿Se las van a llevar de decoración a Palacio Nacional?

Hablemos de las piezas, son extraordinarias, la máscara de Teotihuacán, se  atribuye a la imagen de Huehueteotl, Dios del Fuego, y perteneció al art dealer y coleccionista Pierre Matisse, hijo del pintor impresionista Henry Matisse, la adquirió en 1938. La máscara se estima que alcance entre los 450 mil y 650 mil dólares. El resto de las piezas proviene de distintas colecciones, como la de Emile Deletaille, galerista y coleccionista de Bélgica. Entre las piezas está una escultura en barro de Veracruz, se estima que alcance los 900 mil euros, o  1 millón 83 mil dólares. La galería Emile Deletaille está especializada en arte precolombino, africano e islámico, existe desde 1964, y desde entonces vende este tipo de piezas. Eso significa que el arte precolombino es muy valioso y es un gran negocio, por eso las instituciones deberían cuidar nuestros museos y zonas arqueológicas.

Es predecible la rapiña y la destrucción de piezas artísticas mayas con la construcción del Tren, ese que va a Transformar la selva en inmensas zonas de suciedad como las estaciones del metro de la Ciudad de México, y cuando vean piezas mayas en subasta, otra vez, se van a hacer los dignos, y las van a exigir. El inventario de arte sacro nunca lo terminaron y no existe un inventario de arte prehispánico actualizado.

En esta ocasión son 40 lotes, en  2019 hubo otra subasta y vendieron 1 millón 40 mil dólares, no pueden “exigir” que no se hagan las subastas, lo saben, sus reclamos son únicamente propaganda. Es terrible decirlo, pero es preferible que esas piezas estén en una colección privada o institucional que las cuide y las aprecie, en salas debidamente climatizadas y vigiladas, con programas de estudio.

La solución no es reclamar, eso no cuesta nada, lo hacen por Twitter, como todas sus acciones, la solución es que las compren, pueden ofrecer un precio y evitar que salgan a subasta. Con el trofeo en casa se hacen la foto. La otra solución es que si los bienes de la Nación son “inalienables e imprescriptibles” los preserven invirtiendo en sus museos y zonas arqueológicas y aceptando que el progreso no sólo está en plantas petroleras, está en el arte y la cultura, que tanto han deteriorado en estos pocos años.

martes, 19 de enero de 2021

MARIE ANTOINETTE, LA METAMORFOSIS

Difamada, odiada, condenada por la corte de Versalles y después por la Revolución, Marie-Antoinette impuso su elegancia y estilo de vivir, en medio de la corte más exigente de Europa. En la Conciergerie de Paris expusieron Marie-Antoinette, Metamorphoses d'une Image, se pueden ver los videos online con el recorrido. En la Conciergerie fue prisionera, antes de ser decapitada por la furia de los revolucionarios, es el sitio para valorar su historia, y la tragedia de su destino.

Casada a los 14 años con el Delfín de Francia, fue una paria dentro de su palacio, convertida en reina a los 19 años, por la muerte de Luis XV, se enfrentó a la jauría de una corte que tenía entre sus más serias ocupaciones intrigar y fornicar. Su decisión de no rendirse, de enseñarles a los franceses que podía ser más elegante que ellos, al grado de ser imitada y envidiada, la arrastró al abismo, a la guillotina.

En la exposición hay objetos que sobrevivieron al saqueo de la turba: un muestrario de telas y sedas, un libro, sus guantes, algunos zapatos. El testimonio de su estilo está en sus retratos, realizados por Elisabeth Vigée Lebrun, obras maestras del Barroco, las telas, la textura de la seda y terciopelo, idealizada en un vestuario que fue su barrera entre su vida y la realidad. El fetichismo que provoca es el juicio paralelo al de la Revolución, condenada por traición y despilfarro, al que atribuían la pobreza medieval de Francia. Comprar vestidos y sombreros, remodelar el Palacio de Versalles, hacer fiestas, dar regalos a sus amigas, ella encarnó la responsabilidad de una crisis, que en realidad, fue culpa de su esposo. Luis XVI era un estúpido, pusilánime, pésimo administrador y sin capacidad de gobernar, marido apático, cruel.

Los matrimonios reales son un trabajo, no historias de amor, Marie-Antoinette lo sabía, como lo sabía Lady Diana, la diferencia es que ella no se hizo la víctima como Diana, y mantuvo su dignidad, hasta en el altar ciudadano de la guillotina. Diana explotó el chantaje mediático, lloró en televisión, declaró lo fatal que era convivir con una familia, que funciona como un corporativo. Marie-Antoinette se empeñó en ser reina, fue mecenas del arte, en Versalles montó óperas, obras de teatro y conciertos. Los rumores de su promiscuidad, esparcidos por la corte, fueron argumento de los revolucionarios, lo periódicos los publicaron, “la perra austriaca”. Sin  posibilidad de perdón, su error fue nunca intuir que cada decisión suya, afilaba la cuchilla del verdugo. Marie-Antoinette es una tragedia y Lady Diana una telenovela.

La exposición muestra su metamorfosis en fetiche de la cultura popular, y en realidad la metamorfosis es de la sociedad: una mujer asesinada por su elegancia, hoy es venerada por esa elegancia. La Revolución acabó con el absolutismo, con el origen divino de los reyes, proclamó los Derechos Humanos, y en el instante en que la guillotina cercenaba la cabeza de una mujer de 38 años, ella renació como el símbolo de la estética del efímero paraíso de la evasión.   

 

sábado, 9 de enero de 2021

EL UNICORNIO

Los mitos nos seducen más que la realidad, nos refugiamos en ellos tratando de alcanzar algo que nos haga sentir extraordinarios. En el Metropolitan Museum de Nueva York exhiben su colección de tapices renacentistas franceses. El tapiz central es un bosque, lo habitan dragones, panteras, un ciervo, faisanes, alrededor de una fuente. Varios nobles, entre ellos el príncipe, observan con sus perros de caza, a los animales. En el centro hay una fuente y un unicornio se arrodilla y coloca su cuerno sagrado para purificar el agua que brota, en una visión pagana que desafía los milagros. Purifica el agua, la bendice, un ser extraordinario, su virtud es la imposibilidad de existir, cuerno dorado, limpia lo que creemos impoluto.

Los tapices con unicornios, eran tejidos por mujeres y hombres jóvenes, vírgenes. Poseer un tapiz era estar protegido por un talismán, que viajaba con sus dueños y se heredaba, cargado del poder de su origen, se decía que en esos talleres, en luna llena, llegaba el unicornio y posaba por unos instantes.

Los nobles observan el prodigio, el agua fluye, es el momento de la fascinación por el conocimiento. Expediciones a la India y África, llevaban animales imposibles en Europa, comisionadas por nobles y ricos comerciantes. El rinoceronte de Durero, dibujo y grabado, la voz que narra, el artista escucha, la mano describe, inventa y crea en ese instante una presencia que hace al mundo infinito. Llegó a Lisboa desde la India, para el rey Manuel I, que lo observó maravillado por su piel,  armadura fuerte y flexible, su cuerno, arma mágica portadora de poderes.

El unicornio nunca llegó, surgió, nació, como los seres divinos y los milagros, fue contemplado por miles de personas, se aparecía en las habitaciones de las doncellas, acompañaba a los soldados, ahuyentaba a los asesinos. Obsesionados, se recompensaba a quien fuera capaz de mantenerlo cautivo, y ah, desdicha, se necesitaba un ser humano impecable, sin pasado, y sin futuro, para que el unicornio dócil, permaneciera unos instantes.

Las panteras del tapiz, fueron traídas desde África, feroces, nunca lograron domesticarlas, los príncipes, imitando a Dionisio, las tenían a su lado. En Florencia, Venecia, Francia, Portugal, panteras que miraban a los ministros con sus ojos amarillos, vestidas con collares de plata y piedras preciosas. Las panteras traían sabiduría y valentía a los príncipes. Tenían  sus propios cuidadores, y deberían estar en calma, se cuenta que en la corte de Cosme de Medici, una pantera, ante el ruido de unos músicos callejeros, devoró a su cuidador, los guardias miraban aterrorizados, sin atreverse a tocarla, sabían que la pantera era más valiosa que sus vidas.

El unicornio no purifica nuestras aguas, las panteras en cambio, aquí están, siguen a mi lado, mirando, deteniendo el tiempo con sus ojos amarillos.