lunes, 21 de diciembre de 2020

POR PLACER

Durero, Apocalipsis, San Juan se devora el Libro. 

 

“¿No estás haciendo nada?” es la pregunta que reciben muchos lectores de parte de los no lectores. Interrumpir es lo siguiente, ya que asumen que eso, leer, puede ser suspendido en cualquier momento, sin más consecuencias. Abandonar el tren de pensamiento, la concentración, y el placer que la lectura provoca, para los no lectores es un asunto menor, porque no és una actividad visible o útil. En una sociedad que dedica el tiempo para “hacer cosas”, el tiempo de la lectura es un desperdicio. “No paro, de verdad que no tengo tiempo”, es la excusa del no lector. “¿A qué hora quieres que lea?”, pues a la misma hora que lees decenas de chats en tu teléfono. Los benevolentes propagandistas de las ventajas de nuestra época dicen con arrogante ignorancia “nunca se había leído tanto, es la época en que la gente más lee”, refiriéndose a sus teléfonos. Esa afirmación es absurda, porque eso no es leer, es entretenimiento, ociosidad, pasar el tiempo y sentirse dentro de algo, de un chisme, de una información, de lo que sea, pero no és lectura. La gran diferencia es que esas lecturas carecen de aliento, son instantáneas, se consumen y desechan como la comida basura. La lectura exige y posee un espacio de silencio en el que únicamente caben el lector y su libro, el misterio de  dialogar con esas páginas y sus ideas.

Las campañas de lectura por eso son un fracaso, porque dicen “lee un libro”, y continúan con falsas promesas “conoce mundos distintos, se mejor persona, amplia tus horizontes”. Falso. Leer puede ser muy doloroso y difícil, abrumador, lanzarnos a más confusiones, y ese diálogo tormentoso es parte del gran vicio de entrar en el pensamiento humano. La sociedad utilitarista, busca ganancias hasta de las actividades más elementales, mide el éxito como sinónimo de riqueza, pretende que leamos para “progresar”. La lectura no es una consagración sobrenatural, nunca he leído para ser mejor, leo por vicio, porque puedo hablar con los autores, porque para mí están vivos Proust, Thomas Mann, T S Eliot y Lucrecio, escuchan mis preguntas, y me responden como oráculos de mi presente.

Nunca he leído “de todo” jamás dedicaré mi tiempo, ni daré espacio en mi memoria a la basura de un libro por famoso que sea, ni hago caso de la publicidad y los premios, de la moda y las causas sociales o políticas. Es estúpido leer una narco novela o una novela de “género” si puedo leer algo que me lleve más lejos de la inmediatez y la efímera convocatoria de la mesa de novedades.

Los que crean que es lectura estar con sus chats, con los chismes del momento y replicando zafiedades en twitter y en grupos de chats, esos se merecen la vida que tienen. Propongo una versión nueva de campaña de lectura “No leas autores clásicos, no leas libros complicados, se feliz en tu mediocridad”. La felicidad está en el teléfono. La tormenta, la duda, el hambre, está en los libros, en esos que rompen el tiempo, que superan las modas, y sobreviven a las hogueras y la ignorancia. Lo demás cabe en un chat.

7 comentarios:

Juan Britos dijo...

Estamos en constante lucha contra la estupidez impuesta. Leer como dices es imprescindible para el desarrollo humano. ¡Gracias por recordárnoslo!

Luis Blanchard dijo...

Asi es....cuando niño,fue un "descubrimiento" la lectura del Robinson Crusoe....un libro extensisimo que habia que abordar diariamente....casi como compartir el dia a dia del naufrago.Hoy no se podria soportar el transcurso de dias y dias sin nada que hacer.....todo tiene que pasar, y rapido, como las escenas a las que nos acostumbro el cinema.Ahora veo a mis nietos con sus telefonos ....y sus deditos apretando botones para que "algo pase"....para matar al bandido, al policia o al dragon. El consumismo tiene sus pilares en esa parafernalia electronica.....sin ella no sobreviria...

Joé Amed Acosta Maica dijo...

Maestra Avelina, discrepo.
"Leer puede ser muy doloroso y difícil, abrumador, lanzarnos a más confusiones, y ese diálogo tormentoso es parte del gran vicio de entrar en el pensamiento humano" refiere usted. Es cierto que leer causa dolor, sin embargo es un dolor que no causa sufrimiento.
Recuerde al Buda "El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional"
Para ser honestos, leer es el único placer que no causa dolor. El amor duele, el sexo duele, la compañía duele. Excluyo las necesidades: al ser útiles para nuestra existencia son síntomas de ella. Leer nos sana de lo que somos, en eso concuerdo.
Sin embargo usted confunde esfuerzo con dolor ¿están relacionados? Si, el dolor no es narciso ni su reflejo el sufrimiento y aunque caiga dentro del agua no serán uno.
Recuerde al Buda "El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional"

Joé Amed Acosta Maica dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Tras leer nos quedan efectos tan diferentes como perdurables.Y también para nada perdurables, según lo que leamos. Como el río de Heráclito, nunca se sumerge uno en un libro dos veces; cada vez que te adentras en un libro tienes la oportunidad de leer uno nuevo. Pero eso ocurre para los que leen con ‘tiempo’ y dedicación, claro. Hoy por hoy esas sutilezas para la mayoría (de libros y lectores) no se advierten para nada. Hay libros que solo te provocan somnolencia; otros, que no te dejan dormir durante un buen tiempo, o te dejan marcas indelebles para bien o para mal. Sin embargo, lo que generalmente no te deja dormir tras la lectura de algún libro son tus propias obsesiones y necesidades mientras los lees. No siempre es el libro el culpable; porque hay decisiones, obsesiones y necesidades que no están determinadas por unas cuantas páginas leídas, por no haberlas leído.
Estoy de acuerdo en que ‘leer’ es más complejo y difícil que ‘escribir’, pero la parte ‘dolorosa’ corresponde a la de escribir más que a la de leer.

Patricio Arce

fannymiriamsart.com dijo...

Oí una de tus entrevistas, Avelina querida,dinde mencionas que ni siquuera lees comentarios. Y claro, luego de leer los comentarios, lectores que no entienden lo que leen y se autoresponden a supuestas afirmaciones que hiciste en tu artículo. Pero yo me consagro a lo cierto. El prejuicio de la gente ante la palabra dolor, x ejemplo. Cuando se puede estar en el punto centrico mediante una experiencia dolorosa. Podemos adentrarnos en las cavernas más bellas de la nostalgia, y gozarnos. Claro, tantos mitos en palabras mal aclichadas, clavadas en las tablas de la confusión. Leo y dibujo para trascender un mundo insoportable, para ordenar mi propia mente, para perderme en mi propio mundo.

ALDO MEDO dijo...

No hay nada como leer un libro!!!!, los que no leen se lo pierden...