miércoles, 30 de diciembre de 2020

VULUNTARIA DE LA VACUNA

 

Participé en el grupo de prueba de la fase 3 de la vacuna CanSino para inmunizar del COVID 19. Mi decisión fue ética, no altruista, es mi deber apoyar en la solución de este problema. Esta es mi experiencia. Me inscribí en el Instituto Nacional de Pediatría, mi cita fue programada 8 am, las pruebas comienzan desde las 7 am, en el piso de cancerología infantil. La vacuna es eficiente y segura, es ya se probó en la fase 2. La fase 3 consiste en estudiar cuánto tiempo persiste la inmunidad. Nuestro trabajo como voluntarios es recibir una dosis, la mitad de las dosis son placebo y la otra mitad es la vacuna, es un doble ciego, es decir, ni el voluntario, ni el personal médico sabe cuál dosis recibimos. El grupo placebo es de control, establece el contraste en las reacciones, para eso nos darán seguimiento durante un año.

Es conmovedor y terrible lo que sucede en sistema de salud y las dramáticas condiciones en las que trabajan y realizan esta investigación. Médicos, enfermeros y enfermeras de oncología hacen jornadas de 12 horas en este procedimiento, además de su trabajo con los niños enfermos de cáncer. Nos toman los datos en una mesa improvisada, con formularios mimeografiados, sin una computadora para recabar los datos. Nos realizan un examen médico, explican toda la información con detalle, nos sacan tres muestras de sangre y nos inyectan el antígeno o el placebo. El proceso toma entre tres y cuatro horas, por persona.

Mientras tanto escuché los llantos de los niños enfermos, los vi regresar de sus sesiones de quimioterapia en sillas de ruedas y camillas, vi los rostros del personal agotado, su esfuerzo por agilizar y dar confianza en el proceso. Nos entregan un termómetro, unas hojas con las tablas de la información que debemos escribir en ellas, como reacciones etc., y todo lo explican con claridad y paciencia.

La información dice que este estudio está “patrocinado por  CanSino”. No es así, este estudio y la posible solución del problema de la pandemia está patrocinado por el heroísmo del servicio médico de este país, que trabaja en las condiciones más precarias, que responde con esfuerzo a la displicencia del Estado para tratar a la salud pública. Le compran a CanSino 35 millones de vacunas y la empresa no es capaz de aportar el equipo suficiente para estas pruebas, o apoyar a los niños enfermos de cáncer de este hospital y obviamente el Estado tampoco lo hace. En este problema no hay “milagros”, como afirma el Estado, hay el esfuerzo del personal de los hospitales, que salvan vidas entre el caos de la gente que desobedece las reglas de sanidad, amparados en el “prohibido prohibir” del gobierno.

Me fui de ahí indignada y conmovida, y si de algo sirve este mínimo gesto, es para ofrecer mi respeto al valor de esos niños que luchan por su vida sin las medicinas que les son indispensables; y para reconocer la ejemplaridad de los médicos, enfermeras y enfermeros que están realizando esta fase 3 y los que han trabajado en salvar vidas en esta pandemia.  

domingo, 27 de diciembre de 2020

OUT OF FASHION


La esperpéntica pareja de Donald y Melania dejan su trono, expulsados por la democracia. Existen personas que son un ejemplares en su estilo y elegancia, y otras que hacen de su mal gusto un sello de su personalidad, el caso de los cantantes de country, o muchos de nuestros Gruperos, ese tacky touch se convierte en una huella digital. El caso de Melania es diferente, en la Casa Blanca el fantasma de Jackie Kennedy tiene traumadas a todas las sucesoras, es un ícono inalcanzable, como aspirar a la santidad en una secta, está asegurado el fracaso, sólo que unas lo hacen con más dignidad que otras.

Aspiracional, overdressed, y fuera de casting, Melania nunca acertó a vestirse de acuerdo para la ocasión, y lo hizo con tal reincidencia, que era evidente su odio por este nuevo “trabajo” y un pésimo equipo de coordinación de moda, la llevaron por la senda del ridículo. Stilettos de Manolo Blahnik para ir a las inundaciones y tragedias naturales, disfraz de Halloween para ver al Papa Francisco en el Vaticano, su inolvidable jacket con el letrero en la espada que decía “I really dont’t care, do u?” para ir a ver a los niños migrantes detenidos en la frontera con México y separados de sus padres.

“La First Lady nunca pregunta el precio”, dicen las fuentes cercanas a ella, simplemente elije lo que quiere, abrigos de 10 mil dólares, vestidos de 30 mil, era caro y se veía caro, lo más penoso no es despilfarrar, es verse fatal. La decoración por la Navidad y otras fechas simbólicas es parte de las obligaciones fashion de las esposas, los de Melania fueron memorables, su provenance de la Mansión Playboy se reflejó en los pinos, las velas, guirnaldas, sólo faltaba un cadenero cobrando el cover y ofrecer barra libre.

Casarse con Donald más que una decisión de pésimo gusto, es una declaración de principios, alguien que no le teme a los peluquines anaranjados es capaz de ponerse una gabardina de látex y botas de dominatriz para inaugurar un partido de futbol colegial. En su reinado no hubo diferencia entre lo costoso y lo apropiado, la tendencia fue “si es caro, me lo pongo”, lo atestigua su jacket de Dolce & Gabbanna de 51 mil dólares para el summit del G7. Su estilo fue una prolongación de los edificios dorados de Donald, y la oficina oval que decoraron como casino de las Vegas. Ese es el faux pas: es diferente vestirse como esposa de un millonario exhibicionista, que como la esposa del presidente de una nación.

El equipo de coordinación de vestuario, dirigido por Hervé Pierre, ex director creativo de Carolina Herrera, dicen que le presentan opciones y ella elije, es obvio que el tal equipo ha soportado con estoicismo que los responsabilicen por este fashion disaster, y en realidad se dedican a hacer maletas y acomodar el gigantesco vestidor.  Se van, por fin, Melania se lleva un cargamento de zapatos y abrigos, que apenas va a caber en el Air Force One, ahora va a publicar un libro, en el primer capítulo debería revelar por qué hizo tal esfuerzo en vestirse de esa manera.

lunes, 21 de diciembre de 2020

POR PLACER

Durero, Apocalipsis, San Juan se devora el Libro. 

 

“¿No estás haciendo nada?” es la pregunta que reciben muchos lectores de parte de los no lectores. Interrumpir es lo siguiente, ya que asumen que eso, leer, puede ser suspendido en cualquier momento, sin más consecuencias. Abandonar el tren de pensamiento, la concentración, y el placer que la lectura provoca, para los no lectores es un asunto menor, porque no és una actividad visible o útil. En una sociedad que dedica el tiempo para “hacer cosas”, el tiempo de la lectura es un desperdicio. “No paro, de verdad que no tengo tiempo”, es la excusa del no lector. “¿A qué hora quieres que lea?”, pues a la misma hora que lees decenas de chats en tu teléfono. Los benevolentes propagandistas de las ventajas de nuestra época dicen con arrogante ignorancia “nunca se había leído tanto, es la época en que la gente más lee”, refiriéndose a sus teléfonos. Esa afirmación es absurda, porque eso no es leer, es entretenimiento, ociosidad, pasar el tiempo y sentirse dentro de algo, de un chisme, de una información, de lo que sea, pero no és lectura. La gran diferencia es que esas lecturas carecen de aliento, son instantáneas, se consumen y desechan como la comida basura. La lectura exige y posee un espacio de silencio en el que únicamente caben el lector y su libro, el misterio de  dialogar con esas páginas y sus ideas.

Las campañas de lectura por eso son un fracaso, porque dicen “lee un libro”, y continúan con falsas promesas “conoce mundos distintos, se mejor persona, amplia tus horizontes”. Falso. Leer puede ser muy doloroso y difícil, abrumador, lanzarnos a más confusiones, y ese diálogo tormentoso es parte del gran vicio de entrar en el pensamiento humano. La sociedad utilitarista, busca ganancias hasta de las actividades más elementales, mide el éxito como sinónimo de riqueza, pretende que leamos para “progresar”. La lectura no es una consagración sobrenatural, nunca he leído para ser mejor, leo por vicio, porque puedo hablar con los autores, porque para mí están vivos Proust, Thomas Mann, T S Eliot y Lucrecio, escuchan mis preguntas, y me responden como oráculos de mi presente.

Nunca he leído “de todo” jamás dedicaré mi tiempo, ni daré espacio en mi memoria a la basura de un libro por famoso que sea, ni hago caso de la publicidad y los premios, de la moda y las causas sociales o políticas. Es estúpido leer una narco novela o una novela de “género” si puedo leer algo que me lleve más lejos de la inmediatez y la efímera convocatoria de la mesa de novedades.

Los que crean que es lectura estar con sus chats, con los chismes del momento y replicando zafiedades en twitter y en grupos de chats, esos se merecen la vida que tienen. Propongo una versión nueva de campaña de lectura “No leas autores clásicos, no leas libros complicados, se feliz en tu mediocridad”. La felicidad está en el teléfono. La tormenta, la duda, el hambre, está en los libros, en esos que rompen el tiempo, que superan las modas, y sobreviven a las hogueras y la ignorancia. Lo demás cabe en un chat.

lunes, 7 de diciembre de 2020

DESACTIVACIÒN DE HONESTIDAD

Grabado de Eko su sitio aquì 

La inteligencia es un estorbo, es mucho más conveniente exhibirse como ignorante. La chat-novela entre los colectivos culturales y la Secretaría de Cultura llegó a su desenlace exhibiendo mucho más de lo que se vio en pantalla: que el autoritarismo y el desprecio por el arte, la cultura y las comunidades culturales se llevará hasta sus últimas consecuencias y sin remordimientos.

La salida de emergencia fue más que perfecta: el problema fue el nombre, es decir, si el chat hubiera tenido otro nombre, el asunto no habría trascendido, por ejemplo, si el chat se hubiera llamado “amor a la cultura”, aunque su misión fuera la misma, todos tan contentos y mucho menos renuncias invisibles o disculpas remotas. Kant afirma que una acción es ética por sus motivos, no por sus consecuencias, pero la ética no les preocupa a estas personas en el poder, lo importante es imponerse y salvar sus privilegios.

La pregunta es retórica ¿Para quién trabaja la Secretaría de Cultura y sus cientos de flunkies? Para el arte no, para la cultura tampoco y los miembros de la comunidad son un enemigo a combatir. La continuación de ésta mini serie será ver si después de que la Secretaría de Cultura perdió toda su autoridad moral en streaming nacional, los colectivos se creen las “disculpas” y las “investigaciones” y le regresan la autoridad de diálogo a la Secretaría y todos sus flunkies. En esta historia ya no hay misterio, sabemos claramente el status que para estos funcionarios tiene la comunidad cultural, ¿Van a seguir adelante con el “nuevo grupo de diálogo” sabiendo en qué lugar de la pirámide político-social los tienen colocados? El diálogo es entre iguales y la realidad es que aquí hay dos clases, los que tienen el poder y los que no lo tenemos, no hay honestidad, no hay ética y mucho menos vocación de servicio.

Los estados del país están sin recursos para sus actividades, también piden diálogo y no lo tienen, la Secretaría de Cultura de Guerrero envió una carta, el estado de Yucatán está cerrando museos y su Orquesta Sinfónica, y acá el gasto elefantiásico del proyecto Chapultepec. El nombre es lo importante, ya lo sabemos, por eso el despilfarro de Chapultepec se llama “Proyecto Prioritario”  y les aseguro que ahí todos los chats tienen nombres apropiados como “amor al bosque”  “amor a nuestro jefe” y que ahí, entre ese equipo sí hay diálogo, sí hay recursos y buenas maneras. Lo que esté fuera de este “Proyecto Prioritario” por lo tanto no es prioritario, y si los colectivos culturales siguen creyendo en los OVNIS, y les otorgan autoridad de diálogo después de este carnaval, es porque o son ingenuos o son el casting perfecto en esta farsa.