lunes, 30 de noviembre de 2020

CENIZAS


 La muerte es impúdica. Indiscreta, nos acecha, abandona nuestro despojo en las peores condiciones. Dejamos de existir sin decoro, y captura el instante en que exhalamos el control de nuestro ser. Lo más terrible es no poder defendernos, y el testimonio se contempla con la morbosidad del investigador o del curioso.

La máscara mortuoria de Dante, realizada después de su muerte con una capa de cera. El rostro sin pensamiento, sin sabiduría, es solo eso, precisamente, una máscara, que ha dejado de cantar sus poemas. Enmudecido los hereda a las páginas, y la Divina Comedia se escucha en nuestra lectura  mientras su rostro, ya en bronce, escucha inmóvil.

En Pompeya, Italia, acaban de descubrir en las excavaciones en Civita Giulana, una villa de una familia poderosa y rica de hace 2000 años. Un esclavo y su amo sorprendidos por la ceniza del destino. Las ropas de lana dicen que es otoño, la urgencia por la huida está en la posición del esclavo. Los observan con detenimiento, ellos ahí inermes, primero ante la naturaleza y ahora ante el tiempo. ¡Júpiter, tú, amo del volcán, cubriste de cenizas y gases a la hermosa cuidad! Mujeres, hombres, niños, animales, que cantaron tus himnos, que celebraron sacrificios, Júpiter tú los masacraste. Murieron sin saber por qué los dioses se vengaban, destruyendo sus casas, sus bibliotecas, petrificándolos, habitando perpetuamente en su propio Círculo del Infierno. El castigo continua, 2000 años después, insaciable Júpiter los exhibes, son observados, estudiados, son pretexto de turistas y científicos.

Enseres cotidianos, platos, juguetes, rollos de bibliotecas, obras de arte,  la vida expuesta, la intimidad destrozada ¡Malvado Júpiter, fuego voraz! No pueden descansar, siguen escavando, siguen explotando su muerte, parque temático de la ciencia. Dicen los arqueólogos, “Es un descubrimiento con un impacto emocional”, “Nos permite un gran conocimiento de lo que sucedió” No, nunca lo sabremos, la boca llena de ceniza que no puedo gritar, el cuerpo pesado que no puede huir, los gases nublando y ahogando el aliento, el calor, el miedo. La desesperación sin refugio, Júpiter, no hubo sitio que protegiera de tu violencia. El volcán, que creíamos montaña inmóvil revive, se mueve, los persigue convertido en rocas, gas y polvo. ¿Júpiter porque estallas? te entregamos nuestras vírgenes, te cantan los jóvenes más hermoso, calma tu ira. Que los dioses no nos miren, que nos ignoren es tal vez el más grande de los regalos. Júpiter envidioso de los pompeyanos, de esa gente ilustrada, que viajaba a sus villas de recreo a leer, dialogar, discutir si la existencia de los dioses es consecuente con el Universo. Los dioses escuchan cuando deberían estar sordos. 

5 comentarios:

Josue dijo...

Buenas tardes, Avelina.
Mi nombre es Ezequiel, normalista de León, Guanajuato.
El motivo del mensaje es para saber el cómo podría gestionar una conferencia vía zoom para nuestra institución (Escuela Normal Oficial de León), dónde el tema sea la relevancia de la educación artística en niveles básicos cómo es preescolar y primaria.

Anónimo dijo...

Estimada Avelina. Vi tu video sobre la estafa en el arte contemporáneo. Quería transmitirte mi admiración ante tu valentía al atreverte a manifestar algo que muchos críticos no dicen ya sea por conveniencia o por cobardía . El arte tomado seriamente es una carrera difícil. Implica muchísimos años de estudio, mucho trabajo y mucha seriedad. Es ensayo y error, es un proceso. No es un camino instantáneo y mágico. Yo me he dedicado al arte desde que tengo uso de razón, y aun hoy, casi con 100 años de carrera siento que el aprendizaje no termina nunca. Gracias por tus palabras. Ides Kihlen.

Javier Rodríguez2705 dijo...

pulvis es et in pulverum reverteris

Unknown dijo...

¡Hola Avelina! Soy un estudiante de arquitectura, y siempre he estado interesado en las artes plásticas. El motivo de mi mensaje es para preguntarte si hay alguna manera de conseguir tu libro "El fraude del arte contemporáneo" en físico, pues no he tenido éxito en mi búsqueda. Si es que la hay, me gustaría que me comentaras la vía para adquirirlo.

Muchas gracias, y saludos.

Unknown dijo...

Buenas tardes Avelina. Mi nombre es Nelson Castro Peñalba, soy uruguayo y resido en la ciudad de Montevideo. Aquí en Uruguay no es posible conseguir tu libro "El fraude del arte contemporáneo". Sé de su existencia y quisiera tenerlo, ya que coincido totalmente con las pocas lecturas tuyas a las que he podido acceder. Obviamente que estoy dispuesto a pagar el precio del libro y del envió. Desde ya muchas gracias.