sábado, 29 de agosto de 2020

TRANSFORMACIÒN Y SUPERVIVENCIA

El arte es trasformación, la metamorfosis de la página en blanco, del pigmento, la línea que se modifica dejan de ser simple materia, hasta que representa ese pensamiento que antes carecía de forma. Las ideas y las emociones conquistan la apariencia, la utilizan y a través de ella manifiestan lo que son, forma y contenido son inseparables, no podemos ser engañados por formas vacías, la voz que habita una obra es la que define su apariencia.

El arte trasforma a los seres humanos, nos influencian, nos habitan, existen libros que cuando los terminamos de leer, sentimos que algo hemos perdido, y tratamos de llenar el vacío con urgencia buscando otra narración, otro ensayo, algo que nos habite como lo hizo el libro anterior. La transformación sobrepasa las más trágicas circunstancias, la presencia del arte es el milagro que inspira para seguir viviendo.

El libro Lost time, Lectures on Proust in a soviet prison camp, del pintor polaco Jozef Czapski, con introducción de Eric Karpeles, es la narración de Czapski cuando fue detenido en un campo de concentración estalinista, como decenas de miles de oficiales del ejército polaco, a quienes Stalin mandó asesinar con un tiro en la cabeza. En ese campo, con temperaturas bajo cero, él y sus compañeros eran sometidos a trabajos forzados y torturas. 

El grupo de Czapski fue el único que sobrevivió, él y sus compañeros entendieron que el objetivo de Stalin era someterlos hasta acabar con su identidad y orgullo. Los oficiales se revelaron con lo único que tenían: su inteligencia y su memoria. Al finalizar el día se reunían en distintos grupos para hablar de ciencia, historia, geografía, y otros temas que impartía voluntariamente un oficial, el resto atendía y opinaba. Czapski daba sus pláticas en francés, y las centró en la novela de Marcel Proust, En busca del Tiempo Perdido. Tenía más de 40 oficiales en su grupo, con sus burdas ropas de trabajo se sentaban muy juntos para protegerse del frío. No había papel, no había libros, sólo la fuerza de recordar para seguir existiendo, la memoria los sujetaba a su propio ser.

El tiempo perdido proustiano era el tiempo que alargaban y recuperaban para resistir y vivir, el tiempo interminable de una condena en el infierno. El prodigio del arte absorbió la memoria de Czapski, recordó casi todos los nombres de los numerosos personajes, hacía algunos diagramas con papel que robaban sus compañeros, en un “acto casi involuntario, fluido” trazaba las historias, lugares, relaciones, diálogos completos.

En medio de la desolación y la incertidumbre, hablaban de la muerte en la novela, con su propia muerte como amenaza cotidiana, solo existía la certeza de la belleza de un libro y si la tragedia los había trastocado, el arte los transformaba y les daba una fuerza inexplicable, heroica. Si recuerdan, existen. La tiranía y la violencia quedaron expulsadas del estado sagrado de la inteligencia y el arte, ahí habita  incontrolable, la más grande libertad a la que podemos aspirar.

DEMOLER LA HISTORIA


 La voracidad inmobiliaria, amparados en una ley obsoleta y en la negligencia de las autoridades INBAL-INAH, están acabando con la Historia arquitectónica de las ciudades del país. La Historia está plasmada en la arquitectura, no sólo en monumentos y zonas arqueológicas, las construcciones para usos cotidianos, comerciales, que contienen estilos determinantes de una época, que poseen materiales nobles, son de gran valor histórico y artístico.

La  Ley Federal sobre Monumentos Y Zonas Arqueológicas, Artísticos e Históricos, es obsoleta, data de 1972 y la revisión es de 1986, deja en el desamparo a la arquitectura del siglo XX.

Las incongruencias del reglamento, permiten que la especulación inmobiliaria derribe toda clase de inmuebles de gran valor y pongan adefesios de vidrio o estacionamientos.

La Ley contempla como valor “histórico” a la arquitectura desde el siglo XVI hasta el siglo XIX, es decir los edificios del siglo XX: Art Decó, Art Nouveau, Bauhaus, las casas estilo “californiano”, “porfiriano”, post revolucionaria, no están protegidos.

Lo más terrible es que edificios catalogados son destruidos por el gobierno de la Ciudad d México, como la Octava estación de policía de Avenida Cuauhtémoc, de los años 30’s. La gasolinera Súper Servicio Lomas, del arquitecto funcionalista Vladimir Kaspé, construida en 1948, para colocar el mediocre y enorme edificio del arquitecto Teodoro González de León, fue destruida por los vacíos de la Ley.

Las demoliciones de inmuebles antiguos de la Colona Roma, Condesa, Polanco, del Valle, Santa María la Rivera, y Centro, están fuera del criterio de la Ley, no son monumentos históricos. La ley, a pesar de afirmar en su Artículo 33 que “Son monumentos artísticos los bienes muebles e inmuebles que revistan valor estético relevante. Para determinar el valor estético relevante de algún bien se atenderá́ a cualquiera de las siguientes características: representatividad, inserción en determinada corriente estilística, grado de innovación, materiales y técnicas utilizadas y otras análogas”, no asume que el siglo XX es de valor histórico además de artístico, como es la arquitectura de las Olimpiadas de 1968.

El registro no lo hacen las autoridades, es una iniciativa de los dueños del inmueble, así que si los dueños nunca lo registran, ese inmueble se vende y se derriba.

El INBAL y el INAH no tienen un catálogo de edificios con estilos artísticos del siglo XX y por supuesto, no hacen inspecciones para localizar estos inmuebles. Las remodelaciones están reglamentadas, y la misma autoridad autorizó la espantosa “adecuación”, del Museo del Chopo, que contradice la estética del espacio.

Obviamente por eso no somos Paris, ni Florencia, porque aquí tiene prioridad la corrupción inmobiliaria, que desde hace décadas destruye esa arquitectura que aporta carácter y belleza a la ciudad. Es urgente que la Ley de monumentos sea revisada y actualizada, para proteger la historia de las ciudades, y que las autoridades ya no sean cómplices de las inmobiliarias.

martes, 18 de agosto de 2020

MASACRAR EL ORQUIDEARIO Y EL JRDÌN BOTÀNICO

 "El espacio que ha padecido el abandono ahora será para que la 4T consagre al artista orgánico del panismo con un museo; artista que con todo cinismo dijo que no le estaban pagando por su trabajo de director del museo".

sábado, 15 de agosto de 2020

BAJAS PASIONES: OROZCO PARK

 "La obsesión es tan incomprensible, que solamente enfatiza la contradicción, el artista orgánico del gobierno panista que patrocinó su artificial y forzada consagración en el MoMA de Nueva York, con una exposición que sufragó con el erario público".

SIN ANESTESIA

 

Derribar estatuas y monumentos pasó de la justicia a la ignorante revancha

martes, 11 de agosto de 2020

BLACK IS KING

 

La creatividad es el gran misterio y el gran negocio, hay empresas que pagan cursos de “creatividad” para motivar a sus empleados y que tengan ideas, como si aportar algo sobresaliente se consigue con una receta. Trabajo, trabajo y más trabajo, ésa es la fórmula. La reciente obra artística de la cantante Beyoncé es el resultado de la pasión y el respeto que tiene por sus raíces y su profesión, por su responsabilidad ante el talento. Black is King es un trabajo visual y musical de 85 minutos, las imágenes son muy superiores a la música. Cada canción tiene una pieza de video arte, en las que han intervenido 7 directores, curadores, fotógrafos, diseñadores de vestuario, iluminadores, coreógrafos, con la deliberada intención de superar el objeto de consumo, y crear una obra trascedente que evolucione a la industria de la música.

Entre los directores se encuentra Blitz Bazawule, director de The Burial of Kojo, que es una obra maestra del simbolismo, y eso se refleja en las metáforas visuales de los videos. Jenn Nkiru, es la directora del video de Apeshit, filmado en el Museo del Louvre, y contrivuye con su estética recargada y barroca.

El orgullo por la negritud, por la raza, está  plasmado en una estética, que sin ser folclórica o chovinista, es exquisitita y refinada, audaz, con referencias artísticas, pinturas, esculturas, escenarios, que se convierte en un statement antirracista. Es muy fácil caer en el facilismo al hablar de idiosincrasia, eso es evidente entre los artistas VIP y los publicistas nacionales, para los que México se reduce a máscaras de luchadores, escenarios tacky y malas imitaciones de Frida.

La denominación de “video arte”, secuestrada por el arte contemporáneo VIP, es aplicada a videos infra inteligentes sin factura, sin maestría, con secuencias interminables carentes de sentido, que presentan con sus argumentos de ONG oportunistas. Beyoncé se atreve con una producción depurada y preciosista, ella no es considerada artista contemporánea, su trabajo se queda en la industria de la música. Al margen de que todos los artistas VIP del plantea no alcanzan la fama de Beyoncé, la realidad es que el video como herramienta artística es usado con verdadera maestría en la industria del video clip y del cine. El video es una herramienta común gracias a los teléfonos celulares, y eso justamente aportó a la diferencia, los que tienen talento, oficio y algo qué decir son los que hacen obras de arte, el resto, desde los aficionados que filman sus vacaciones hasta los artistas VIP que están en los museos, son gente torpe con una cámara en la mano.

Los videos de Beyoncé son obras de arte, porque trabajaron para que así fuera, y si los museos están secuestrados por la mediocridad, el arte está en estas obras masivas, que alcanzan millones de hits, y que la estulticia se quede en la oscuridad de la retórica ociosa del arte VIP.

sábado, 8 de agosto de 2020

SIN ANESTESIA

 

Reescribir la historia, ese sueño totalitarista, tiene un elemental objetivo, auto designarse como un héroe, ser el santo, ser la víctima, adueñarse del relato, para imponer el maniqueísmo oficial.

La moda de derribar estatuas y monumentos ha pasado de la justicia a la ignorante revancha, y en nuestro país, poblado y gobernado por adictos al victimismo, claman por derribar las estatuas de Cristóbal Colón  y demás “efigies invasoras”. El monumento ubicado en Avenida Reforma en la Ciudad de México es una obra de arte, comisionada en 1873 a Charles Cordier, escultor francés especializado en la anatomía humana de distintos grupos étnicos, innovador en técnicas y materiales. Sus obras se encuentran en el Musee d'Orsay en París, en el MET de Nueva York y el British Museum de Londres. Es indudable el gran valor artístico del monumento, lo que está en duda es la capacidad de análisis de los que piden, con argumentos victimistas, que sea retirada porque representa la “invasión extranjera”.

La pretensión de que un proceso de fusión cultural y de creación de una nueva civilización y de un Estado, deba ser un trance pacífico, benévolo y placentero, es una obsesión contemporánea de examinar a la historia desde una pedagogía infantilista y reduccionista. Las civilizaciones se inventan sin anestesia, son un proceso doloroso y difícil de asimilar, no se trata de eximir crímenes, se trata de mirar hacia adelante. El resultado de ese proceso es el que habla de su trascendencia y su importancia. El viaje de Cristóbal Colón patrocinado por su amante, Isabel la Católica, fanática y cruel con sus propios súbditos, tuvo como consecuencia nuestro mestizaje y civilización, fue un viaje de negocios y de conquista. La civilización resultante, representa nuestro idioma, cultura, y religión, y hasta los que quieren derribar esas esculturas, son guadalupanos.

Esa posición ignorante de lo que somos demuestra inmadurez intelectual, actuar en consecuencia implicaría derribar desde la  Catedral Metropolitana hasta cada uno de los edificios Novohispanos que existen. Ese viaje dejó incuestionables beneficios, y si se gestó con dolor también se gestó con idealismo.

La obsesión victimista y maniqueísta, es oportunismo demagógico para ocultar el racismo actual, las zonas arqueológicas abandonadas, los museos sin presupuesto, los artesanos indígenas sin plataformas de venta ni políticas eficientes de promoción para sus obras, y la construcción de un Tren Maya que destruye zonas arqueológicas, y selvas, en donde habitan comunidades indígenas. Las nuevas investigaciones y excavaciones de otras áreas arqueológicas están paradas, nuestro pasado prehispánico no es prioridad gubernamental. 

Lo más patético es que esa ignorancia pide derribar sin edificar, esa gente que se niega a ver lo que somos y la importancia de ese pasado histórico, no le ha dado, ni le dará al nuestra cultura un ápice de lo que nos dió ese largo proceso de 500 años.