sábado, 27 de junio de 2020

CUARENTENA VIP


La creatividad no pierde oportunidades, aun en el encierro más inesperado, con las apocalípticas amenazas de esta pandemia, los artistas VIP iniciaron un nuevo género artístico: El Coviart.
La cuarentena sacó del estado comatoso al arte VIP, que ya había entrado en una agonía perpetua, agotando sus repetitivos recursos y discursos. La respiración artificial de las redes sociales, las plataformas tipo Zoom, les permitieron mostrar al mundo lo que saben hacer: casi nada. El encierro los lanzó a una intensa recolección de readymade, como testimonio de su experiencia.
Resucitaron las “Time capsules” de Warhol, en obras colectivas a distancia, varios artistas están metiendo en cajas sus tickets de las comidas a domicilio, supermercado, etc., objetos que se convierten en arte porque no están en la basura, una artista inglesa ha escrito un post it cada mañana con  ideas brillantes como “Good morning virus” o “wash your hands”, lo llama un poema vivo, a live poem, el arte está en que es papel, no digital. Los cubre bocas son fundamentales, iniciaron dibujando cosas elementales o escribiendo frases en pedazos de tela, hasta que los chinos se lanzaron a la producción de millones de estampados, desplazando a los paupérrimos VIP.
Los artistas más arriesgados conservan todos los cubrebocas que han usado para hacer con ellos instalaciones. Los escatológicos coleccionan  guantes de látex, pañuelos desechables usados, colillas de  cigarro, y frascos vacíos de gel anti bacterial. Los selfie adictos han hecho fotos diarias de su rostro, detritus, comida, lo más importante es que la degradación sea palpable, cómo viven en pijama, que no se peinan y no se bañan, porque la inmundicia también es arte.
La vertiente es inagotable. La esperanza tiene forma de escultura, una artista está tejiendo una bufanda gigante y la va a terminar cuando la ciencia encuentre una vacuna, según ella, es un homenaje a la sobrevivencia. Acudir a un museo para ver los resultados de los análisis clínicos de alguien, o sus fotos de niño con sus certificados escolares, ahora sí ha perdido cualquier razón de ser, la pandemia convirtió en museos las pantallas de los artistas VIP y nos liberó de la molestia de ir a un museo real.
La experiencia estética de ver una obra del Barroco o del Renacimiento es insustituible, ni un libro, ni una pantalla nos dimensiona lo que la obra significa y és, la contemplación es íntima y presencial. La diferencia es que con el arte VIP nos podemos ahorrar este trámite, con la enorme ventaja de que la virtualidad nos invita a  escaparnos de la exposición en cualquier momento o mejor aún, nos protege de no contaminarnos de obras que no son arte y que antes de esta pandemia ya estaban enfermas con el virus de la mediocridad.

APAGA LA LUZ

La lucha frontal no es en contra de un virus; es en contra de la cultura, arte y conocimiento. Es una guerra desigual y el estado va ganando

FELINOS SALVAJES

Los gatos nos enseñan a confiar en nuestros sentidos y a vivir sólo en el presente

jueves, 18 de junio de 2020

LA CRUELDAD DEL ARTE CONTEMPORÁNEO


La  pregunta es: ¿Hay ética en el arte? ¿Es válido asesinar, torturar y denigrar animales y argumentar que eso es arte? El en arte VIP, video, instalación, performance, es un lenguaje y casi un género, hacer “obras de arte” utilizando la vida de otro ser y todo con el apoyo de los museos y las instituciones.

miércoles, 10 de junio de 2020

IGNOMINIA DE BRONCE


A los tiranos y los sátrapas, a los aduladores y los ignorantes, a aquellos que creen que la inmortalidad está en la petrificada efigie que no merecen, a todos ellos les fascina ser insultados con una estatua de bronce.
El desahogo colectivo, la catarsis social, furia incontenible de las protestas en varios países por la muerte de un ciudadano americano en manos de la policía, es un estallido que vacía la frustración de los meses de cuarentena, detonado por el racismo, una de las enfermedades sociales más difíciles de erradicar. Las esculturas de los generales y próceres confederados, que hicieron fortunas con la siembra de algodón, explotando el trabajo esclavo de miles de negros, que decretaron su derecho a ser dueños de vidas humanas y comerciar con ellas, aún se recordaban con monumentos y estatuas en parques y plazas, que han vandalizando y derribado en las protestas.
El arte contiene a la memoria, el bronce y el mármol pueden ser lápidas para los nombres que cargan, colocadas en las plazas las estatuas retienen el oprobio y la deshonra. Las estatuas de Lenin, Stalin, y las de Francisco Franco, entre cientos de nombres, el fracaso de un sistema se consagra con los líderes mudos hechos pedazos. La historia de cada país está saturada de monumentos y estatuas, inmerecidas, ridículas, injustas, muchas mal realizadas, grotescas, que ensucian el espacio como un recordatorio de nuestra cobardía.
Regalo que denuncia al que lo recibe, en México nos gusta halagar, tenemos estatuas de los expresidentes, exgobernadores, exministros, son un homenaje sufragado por el erario, fingido espontáneo, autoritarismo sin pudor. La diferencia entre una pintura y una estatua, es que la última es obra pública, es para que perdure durante siglos, y una pintura no tiene esa exposición pública, aunque esté en un recinto oficial.
El vandalismo es deplorable, sin embargo, hay decenas de estatuas y monumentos que deberían ser derribados o transformados, vanidades, arrogancias y tiranías que merecen ser destrozadas a pedradas. Es insultante que se use el espacio público para posar la efigie de un expresidente o exfuncionario, si van a comisionar una obra que sea dedicada a una persona de verdadero valor intelectual y moral.
Las estatuas de políticos son tan limitadas estéticamente, porque el personaje carece de méritos que se vean reflejados en la obra. El personaje de pie, de traje, por lo menos las obras antiguas tenían a un personaje a caballo, y el escultor sabía que el arte estaba en hacer el caballo y pedestal.
Esas plazas, parques, avenidas, que soportan la imagen de la vergüenza, deberíamos aprovechar la coyuntura y acabar con todas esas obras, fundirlas y con el bronce hacer una guillotina, colocarla en una plaza y que ese sea el recordatorio de la justicia, del destino que muchos merecieron en la Revolución Francesa, lección inolvidable para la vanidad de los que aspiran, inmerecidamente, a escribir su nombre en los libros de Historia.

sábado, 6 de junio de 2020

SIN DISTANCIA

La enfermedad es el negocio de la industria farmacéutica, no la salud. Los científicos han abandonado en primer lugar a los médicos y personal sanitario, los han dejado sin armas para pelear contra el COVID 19, y nos han dejado a las sociedades y ciudadanos en la incertidumbre y el miedo. Se suponía que esta cuarentena feroz era para dar tiempo a que la ciencia encontrara una solución y para no saturar a la salud pública, y mientras los hospitales no se dan abasto, las farmacéuticas se han dedicado a especular y ganar fortunas con esta enfermedad.
La crisis económica se ensaña con los más pobres, y basta que un laboratorio declare que “ya casi tiene la cura” y sus acciones  en Wall Street se disparan al alza, por mencionar uno, Moderna Pharmaceutical, subió 30% en bolsa, ganando millones de dólares sin tener la medicina, sin vender una sola dosis, con sólo las pruebas y declaraciones, sus propios científicos y ejecutivos especularon con las acciones.
El desfile de científicos compitiendo en aparecer en los titulares internacionales, con información cada vez más confusa, persiguiendo el premio Nobel, versión ideologizada e intelectual de Miss Universo. ¿En dónde quedó la ética científica? La falta de rigor en la información científica, declarando sin ningún cuidado que tenemos que vivir para siempre con un cubre bocas y que al día de hoy desconocen el origen del virus.
Dilatar la invención de la medicina y la vacuna, incrementa la necesidad y aumenta las ganancias de las farmacéuticas y los especuladores financieros, que son los grandes beneficiados de este caos. Gojo Industries, fabricantes de sanitzadores, han ganado billones de dólares, “ante la histeria de la pandemia” según Forbes.
La pandemia no sólo ha dejado contagios y muertes, ha dejado pobreza, precariedad laboral, depresiones, violencia, y las farmacéuticas y los especuladores jugando a la ruleta.
La “nueva normalidad” es un deterioro general de la cotidianeidad, que nos tomó millones de años construir. Han instituido el miedo y aislamiento como forma de control y “prevención”, es un proceso involutivo y represivo que no convivamos, que no nos toquemos, las consecuencias psicológicas y físicas son impredecibles. ¿Ya no vamos a volver a ir al teatro, las universidades,  los conciertos masivos, museos, restaurantes? 
Vivir aislados o con cubre boca  es aceptar el gran fracaso de la ciencia, los investigadores y laboratorios.
No tienen derecho a jugar con nuestra salud física y mental, las farmacéuticas son un monopolio ultra millonario, global, todos los medicamentos los realizan las mismas firmas en todos los países, y en China se fabrican las materias primas o sales, es evidente la especulación económica y la oportunidad única de enriquecerse. Si ese es el objetivo, perfecto que sean más ricos, qué más da, pero que ya solucionen esto, trabajen en una cura y no en hacer negocio, es escalofriante pensar el dinero que están ganando y van a ganar con nuestro sufrimiento.