lunes, 27 de abril de 2020

ENSAYÌSTICO

Eko, Xilografìa, Los Gatos de Montaigne su sitio aquí 

La arbitrariedad intelectual desde su dictatorial micro mundo decide qué es ensayo y que no es, lo más ridículo, porque no alcanza a ser grave, es que a cualquier escrito que versa sobre necedades le llaman con gran arrogancia “ensayo”.
El desprestigio de un género literario y filosófico nace porque su inventor podía escribir con gran erudición sobre cualquier tema, y argumentar todas sus posibilidades, Montaigne, un sabio encerrado en su torre, con su biblioteca y tres gatos, dialogaba con filósofos y poetas grecolatinos, tenía el genio para humanizar la sabiduría, dar espacio a sus conocimientos en su cotidianeidad, con el placer de la divagación y la elocuencia.
El ensayo en la actualidad es para muchos escritores la excusa para reunir en un texto necedades y banalidades, dando rango de literatura a sus irrelevantes observaciones. Laureados por las instituciones y patrocinados por el Estado publican con su lenguaje vulgar y su cortedad de pensamiento sus ideas sobre departamentos sin cocinas, comidas con salsa cátsup, viajes a Las Vegas en donde se comportan peor que los turistas, habitaciones personales sucias y un interminable catálogo de sus sobre valuadas experiencias.
El despropósito no termina ahí, sus editores deciden que eso es “ensayístico”, clasificación que adjudican también a “entrevista ensayística”, en donde el que habla es el entrevistador y nunca nos enteramos de las opiniones del entrevistado. Lo “ensayístico” es la fórmula perfecta del “maquinazo”, el escritor con la cabeza seca y el trasero en su silla decide hablar que ese día no salió a comer con sus amigos por escribir esa columna, y así en el estreñimiento intelectual, fatigosamente llega a reunir los caracteres para entregar su columna y cobrarla.
Se puede escribir sobre cualquier tema, el caso es que no tienen ni la erudición, ni el alcance de ideas, ni la poesía de Montaigne. El ensayo es crítica, filosofía, ciencia, y sin embargo hay laureados escritores que lo han adoptado como refugio de su incapacidad de poner orden sus ideas, lo utilizan para editar libros ilegibles. Adictos al Twitter meten en un libro todos sus “pensamientos” como si esos exabruptos e improvisaciones al ritmo de la zafiedad colectiva, tuvieran valor de obra. Si es virtual es desechable, entonces no lo  impriman.
El ensayo es intemporal, y nos entregan textos que ya impresos han caducado, que se desmoronan en las primeras líneas por previsibles y torpes, no hay temas menores, hay escritores mediocres. Lo que sigue después de esta pandemia va a ser la pandemia de libros “ensayísticos” de diarios de reflexiones, recopilación de Twitters, que serán escritos con la misma parquedad, ya lo estamos viendo. Se puede inaugurar un nuevo género literario con la avalancha de libros que en la ociosidad van a soltar cientos de escritores y aspirantes a serlo, y todos tan seguros de que sus “ensayísticos” textos merecen ser leídos. El virus de la mediocridad no tiene vacuna.

sábado, 18 de abril de 2020

UN DIA SIN BECAS

Eko, Xilografía, su sitio para ver su obra aquí 
 El miedo es el peor de los tiranos, se adelanta a los hechos y hace más intolerable el sufrimiento. El decretazo para eliminar los fideicomisos es una acumulación de poder absolutista, no una depuración estratégica.
La comunidad artística se cimbró al presentir que los apoyos y becas, algunas a perpetuidad,  podían desaparecer con el golpe del cetro sobre el trono republicano. Inventaron el FONCA hace más de 30 años para integrar a los “creadores” en la nómina del Estado, y aunque no son considerados burócratas, se supone que alienta la libertad de creación, y en realidad alentó la dependencia al Estado. Al margen de que los retiren o los mantengan, la pregunta es ¿la vocación depende de que el Estado les pague un sueldo mensual, sin un control de calidad? Hay cientos de artistas que han recibido este apoyo con enchufismo, mientras que otros con mucho talento no lo tienen porque no están apadrinados por un juez o no cedieron a otro tipo de peticiones.
El Estado está obligado a apoyar el arte y la cultura, pero darle beca a una performancera porque defeca en público, montar exposiciones con artistas que ponen su vestido de quince años, o pagar años a escritores que nunca han trabajado y hacen libros ilegibles: es corrupción. 
Eko, Xilografía, su sitio para ver su obra aquí 

Es una realidad que esta administración tiene un gran desprecio por el conocimiento y que la pandemia es la oportunidad para empobrecer aún más a la cultura y el arte, sin embargo, es penosa la reacción de los becarios y beneficiarios  de rogar y llorar que no les quiten el apoyo, en lugar de retar al poder, y decirle en su cara que la creación no se detiene por las malas decisiones del gobierno que empobreció toda la estructura cultural, decir que la creación no es propiedad del Estado y que si no valora el arte, que aun así van a existir poetas y pintores, músicos y teatreros, y que la Historia y la sociedad juzguen a esta administración por imponer la ignorancia y precariedad cultural. La clase intelectual se dejó llevar por el miedo, a qué ¿a trabajar y crear pensando en el público no en los jueces y los trámites para ganar una beca? Son vergonzantes los recortes indiscriminados mientras alardean del despilfarro del Orozcopark de mil millones, y la aceptación de la clase intelectual de que la creación individual depende del paternalismo caprichoso del Estado.
El recorte del presupuesto de Cultura desde el inicio del sexenio, le permite al Estado castigar a un gremio del que siempre ha sospechado, por eso el “pueblo bueno” es ignorante. Pensar en un día sin becas horrorizó a unos y dejó indiferentes a cientos que nunca la han recibido y que siguen creando. Es lamentable que esta crisis no haya sido la oportunidad de replantear un sistema que debería apoyar a talento y al mérito, necesario para alentar la creación como parte del progreso social y en cambio, fue la oportunidad para empobrecer la cultura y para que los creadores exhibieran su dependencia intelectual.

jueves, 9 de abril de 2020

SUEÑO CUMPLIDO


Los dioses nos atemorizan cuando cumplen nuestras necias plegarias, dice Nietzsche que esa es su venganza. El terror es porque significa que nos escuchan y es preocupante pensar que algo tan grande se ocupe de nuestras humanas obsesiones. Los dioses escuchan al poder, le consienten sus caprichos, lo hemos comprobado, iniciamos con la austeridad como guía redentora de los pecados del despilfarro, y eso se prolongó al concepto de “cultura y arte para el pueblo” o los creyentes, entonces la cultura se empobreció: se acabaron las exposiciones con obras de otros museos del mundo; se cancelaron los ballets, conciertos y las funciones de ópera con artistas internacionales de la música clásica; el Festival Internacional Cervantino se redujo a un festival de cine y talleres de  reggaetón y graffiti, se debería llamar Festival popular Cervantino. Llegaron a la conclusión de que el pueblo no merece los lujos de grandes exposiciones ni espectáculos artísticos, no, el pueblo merece pobreza cultural, que eso purifica el alma, nos hace más sencillos y menos pretenciosos. La pandemia consagra esas decisiones, y cumple el sueño de esta administración cultural, todos los museos, los teatros, las actividades, todo está detenido. 
El ahorro es fenomenal, el pueblo no está recibiendo las malas influencias del arte y la cultura que lo vuelven contestario y lo orillan a cuestionar la realidad. El virus de la austeridad se unió al virus de la pandemia, una pareja perfecta. Pensemos en el día después, cuando la emergencia sanitaria termine, ¿van a volver a abrir los teatros, escuelas de arte y museos? ¿La cultura va a entrar en un grado de pauperización más grave? ¿Los museos serán centros de proselitismo? Ahorran en el arte y cultura porque los consideran no esenciales, son gastos superfluos, vanidad que nos aleja de la senda de la bondad. 
Los dioses que cuidan del poder han sido muy hábiles, la crisis económica por la pandemia va hacer más daño que la enfermedad, a los Jinetes del Apocalipsis se unirá uno más, que cabalgará junto del hambre y la peste, será la ignorancia, que triunfante mostrará su estandarte. 
Los recintos abandonados pueden tener usos más “populares”, como en el Museo del Barroco en Puebla, que montaron un tianguis, cancelaron exposiciones, y llevaron un ring de lucha libre con luchadores y demás, porque eso le "gusta al pueblo”. En un derroche de incongruencia se gastan 1000 millones en el Orozcopark, que servirá sólo a la Cuidad de México, y por supuesto en el agujero negro que es PEMEX, es decir farolazos y nada de cultura. 
El arte “elitista” se cambia por acciones proselitistas, la fe es más importante que el conocimiento. Revelen la verdad, el último mandamiento será: la ignorancia los hará felices. El amor que el poder tiene por el pueblo es peor que el odio por sus enemigos. El pueblo ignorante es más leal que el sabio.