martes, 7 de enero de 2020

PARÀSITOS


La razón de ser del capitalismo, y del ahora renovado neoliberalismo, es la diferencia de clases, la “motivación” de tener lo que otros tienen, la estigmatización de fracaso, el enaltecimiento del “éxito”, son el motor de su progreso.  Parásitos, la película del director de Corea del Sur, Boon Joon-Ho, se muestra como una crítica al capitalismo, y sin embargo va mucho más allá.
La historia reúne a  dos familias, que viven en circunstancias completamente opuestas: una familia que habita en un sótano en ínfimas condiciones, con empleos temporales, carecen de internet y sueñan con tener wifi en toda la casa, comen fast food, la madre fue medallista olímpica y escapó de  Corea del Norte, con dos hijos talentosos, el hijo habla perfectamente inglés. La otra familia es muy rica, vive con lujos inimaginables para una mayoría social, dos hijos pequeños, coches europeos, sirvientes. La lucha de clases, las familias representan las diferencias sociales, una es la antítesis de la otra. El drama lo desata la ambición humana, de lo que somos capaces por ascender de estatus, que es justamente lo que el sistema quiere que hagamos. La familia pobre entra en la vida de la familia rica,  haciendo a un lado a los sirvientes con trampas y difamaciones, eso es válido en un sistema donde la ética es un estorbo para alcanzar el éxito. La familia rica los integra como parte de sus lujos, ellos no son humanos, son herramientas que hacen su vida más fácil, para eso es el dinero. El progreso significa que entre menos hagamos, más avanzados estamos, y el dinero compra  tiempo que a los ricos les permite delegar tareas para estudiar, viajar, vestir mejor, verse bien, esa es la gran diferencia, unos usan su tiempo para trabajar y sobrevivir y otros lo usan para ser felices.
En una metáfora de la perdición, del caos que destruirá a las dos familias, una gran tormenta inunda la ciudad, los ricos viven en la cúspide de la montaña, ven la lluvia desde su hermoso jardín, los pobres bajan hasta su casa, es un trayecto doloroso y denigrante, al llegar, su sótano está inundado y sus pocas pertenecías, entre ellas la medalla de la madre, están perdidas en el agua. Las diferencias están en la forma de vivir y padecer la realidad, del juego del sistema que hace de los privilegios de unos los motivos de otros. La idea de un sistema más justo es ilusoria, la injusticia es su razón de ser, en un momento de la historia, el padre pobre dice “nunca tengo un plan, el que hace planes puede fallar, sin plan no hay fallas”, sin dinero no podemos controlar la vida, a más dinero más planeación y prevención.
La crítica es rebasada por la estética, la película es elegante, las actuaciones son teatrales, la musicalización lleva una edición virtuosa, es una lección ver un argumento sólido sin panfletarismo, sin el maniqueísmo de buenos o malos. Es la tragedia de vivir en la utopía de la injusticia generalizada, que los humanos hemos inventado para someternos a la autoexplotación que detona la autoestima.

5 comentarios:

Betocastilla dijo...

Si, las distancias suelen resultar grotescas, muchas veces insultantes; sin embargo cabe sumar al análisis cuántos marginados están sumidos en la mediocridad por méritos propios, resulta interesante reconocerse en culturas e ideosincracias lejanas. Detalle anecdótico, me encanta que se despojan del calzado sin excepción, aún cuando habiten en un muladar.

Nano Sfera dijo...

Hola Avelina,

me gustaría dejar aquí dos minúsculas reflexiones a raíz de la película y tu crítica sobre ella.

Cito tus palabras. 'La razón de ser del capitalismo, y del ahora renovado neoliberalismo, es la diferencia de clases, la “motivación” de tener lo que otros tienen, la estigmatización del fracaso, el enaltecimiento del “éxito”, son el motor de su progreso.'
Y esa razón de ser del neoliberalismo nos absorbe de tal manera que ya no tenemos más perspectiva que la que él nos proporciona. Porque una de las cosas más terribles que nos muestra la película es ese efecto túnel del "éxito". Seguramente soy increíblemente ingenuo pero me pregunto: ¿qué quedó de aquello de que el fin último de la vida humana es la felicidad? Igual es que no me entero pero ¿no es mejor aspiración la felicidad que el "éxito"?


Cito de nuevo tus palabras. "La familia pobre entra en la vida de la familia rica,  haciendo a un lado a los sirvientes con trampas y difamaciones, eso es válido en un sistema donde la ética es un estorbo para alcanzar el éxito."
Efectivamente. Esa es la gran ausente en todo momento en la historia que nos cuenta la película, la ética. Y si, como sostiene José Antonio Marina (con el que estoy completamente de acuerdo desde mi humilde condición de ser humano del montón), la ética es la gran creación de la inteligencia humana, ¿qué podíamos esperar? Pues lo que nos muestra la película, el desastre total.

David Alexander dijo...

Por fa... comenta "Velvet Buzzsaw", está en Netflix!

Jose Szlam dijo...

Hola Avelina, no sé cómo comunicarme contigo de otra manera, me gustaría que vieras mi blog peintrejoseszla.blogspot.com y puedas leer el Manifiesto por un arte multicultural et democrático. Vivo en Montreal, Quebec, los combates son los mismos siempre. sí puedas darme una mano, bienvenida eres. Con todo mi aprecio José Szlam.

Luis Blanchard dijo...

Ya estan calculando el fin de esta "raza humana"....por cstaclismos climaticos derivados de la irracionalidad tecnologica. Las ganadoras absolutas son las cucarachas,lss hormigas y las ratas....
Noam Chosmik habla de una distopia.....tiene razon!