viernes, 31 de enero de 2020

NO LES PAGUEN


La Historia del Arte es la historia de la precariedad, los seres humanos somos capaces de realizar miles de labores distintas para ganarnos el jornal, y de todas ellas la única que tiene que dar explicaciones de por qué necesitan un pago, son las relacionadas con el arte y la cultura.
Los artistas contratados por la Secretaria de Cultura para el mesiánico proyecto de Cultura Comunitaria exigieron sus pagos atrasados con protestas y pancartas ¡Cómo se atreven! ¿Después de siglos de existencia del arte no han aprendido que esto no se paga? Nuestros funcionarios y el público en general lo saben perfectamente, por eso cada vez que le solicitan un curso, una conferencia o lo que sea, la primer pregunta es “¿entonces si cobras?” Y la segunda es “¿Y cuánto, para ver si hay recurso?” Porque en esta época el dinero ya no se llama así, se llama “recurso” y la comunidad artística se supone que vive de sus recursos creativos y emocionales, no de dinero. La Secretaria de Cultura hace bien en no pagar, que mantenga esta centenaria costumbre, porque es evidente que la mayoría de sus “recursos” son necesarios para alimentar y pagar a los centenares de burócratas que viven del arte y la cultura a través de esa Secretaria. En el aparato Estatal de cultura todos merecen ganar su sueldo, menos los que producen cultura, esos, que vivan de la inspiración, que para eso tienen sensibilidad y talento.
La bondadosa incitativa pretende llevar el arte a las comunidades más desprotegidas y no se han enterado que entre ellas están los teatreros, los bailarines, los músicos y los pintores, los poetas no cuentan porque ellos son bohemios, esas comunidades artísticas si están en el abandono, pero los importantes son los que dirigen las direcciones y las subdirecciones, los que firman papeles, los que tramitan oficios, hacen llamadas y cancelan citas, los burócratas asalariados con prestaciones y seguros. Los artistas eligieron la vida en libertad y el establishment se los recuerda, y cuando quieren ganar un sueldo se sorprenden “¿eres un ser humano con necesidades? Nunca lo hubiera imaginado”.
La Secretaria de Cultura emplea todos sus “recursos” para el proyecto del Parque de Gabriel Orozco, Orozco Park, que está costando una fortuna, va a beneficiar sólo a los habitantes de la CDMX y es más prioritario  que proveer a los museos del país, pagar nóminas de artistas y otras superficialidades.
Analizando la situación, el arte y la cultura son tan irrelevantes en esta época, que no debería existir una Secretaria de Cultura, porque si la comunidad cultural, los museos, las compañías de danza, las de teatro, los músicos, no merecen apoyo logístico ni financiación, entonces ¿para qué necesitan un mega aparato de administración? Desaparezcan a toda la Secretaria, cierren museos, cancelen teatros, y el ahorro va a ser fenomenal, imaginen cuánta abundancia, pueden hacer un Disneyland dentro del Orozco Park, y vender los boletos carísimos, algo que de riqueza, no como el arte, que sólo alimenta a la inteligencia y el espíritu.

lunes, 27 de enero de 2020

ARTE RACISTA

Charles Le brun

La tendencia del arte contemporáneo es “analizar” las obras desde los “aspectos fisionómicos” de los artistas, la reflexión será “etnizar el arte y sus expresiones esenciales de raza”. Regresamos al denigrante racismo científico, ahora lo edulcoran  como “racismo positivo” para hacer “visibles a los invisibles” y la gran contradicción es que lo hacen desde la estigmatización y el señalamiento. El análisis no será desde las cualidades y características estéticas de la obra, será si el artista es: “étnico, afroamericano, marginal o mujer”, en ésta ideología de moda ser mujer nos pone detrás de los marginales. El racismo científico es parte de las pseudociencias, surgió para dar argumentos al racismo, que señala al origen biológico, geográfico, raza y género como causa de las diferencias intelectuales, morales y emocionales de las personas.
Este racista criterio curatorial afirma que la “biología” de una persona produce arte o cultura, regresando a definir y clasificar al individuo por características, que además carecen de objetividad porque mezclan religión y preferencias sexuales en sus clasificaciones, es como pensar que un indígena pinta de determinada manera por el color de su piel, no por una decisión intelectual y estética de lenguaje.
La estratificación de las razas, la insistencia de que sigan existiendo y sean notorias, rechaza el mestizaje, legitima las diferencias como motivo para mantener la segregación, negando la libertad personal de pensar, decidir y hacer fuera de un ámbito superficial como la apariencia física, condenando al individuo a no salir del rango que le ha sido asignado. Las salas de los museos se convertirán en pequeños ghettos en donde se confinará al arte femenino, o “nuevos feminismos”, “arte gay”, “arte indígena contemporáneo”, y así sucesivamente, impidiendo la integración que aporta reunir en una sala a las obras que demuestren maestría y lenguaje poético, sin importar si están realizadas por una mujer, un hombre o quién sea. 
El arte es el lugar en donde se deberían resolver las diferencias y las inequidades, y no al contrario, ahora el arte es para señalarlas como barreras infranqueables, impidiendo un mestizaje creativo que sume las distintas formas de ver el mundo. Al realizar, por ejemplo, una exposición colectiva de paisaje, el tema une las búsquedas y observamos las obras sin separar las de mujeres, de indígenas o de personas LGTB, y rompemos las barreras. Los abanderados de las modas ideológicas, la corrección fascista, impone un criterio curatorial que la ciencia ha desechado por ser ideología que únicamente mantienen los grupos supremacistas. La supuesta “visibilidad” que impulsan también es para incrementar la burocracia, por cada ghetto habrá un curador especializado, y entre más segregación haya más curadores cobrarán en nómina. 
El racismo curatorial decide las diferencias para clasificar a los individuos, y por supuesto, son los curadores los que están en la cúspide de la pirámide, el siguiente paso es que hagan salas de artistas ricos y salas de artistas pobres.

jueves, 16 de enero de 2020

NUEVOS MUSEOS

El Museo de la Cruda o la Resaca o Hangover, se inauguró en Zagreb, Croacia, casi al mismo tiempo que la flamante sala de performance en el MoMA de Nueva York, es una coincidencia que dictará las tendencias del arte para el 2020. 
Sala de performance del MoMA
 En el movimiento de Fluxus, Joseph Beuys promovió la unión de performance y sustancias, así que las similitudes entre los performanceros en la sala de un museo, y los aficionados a  la ingesta de alcohol son evidentes: comportamiento errático, sobre actuación, exacerbación de las emociones, desinhibición, infringirse daño físico, excitación, incluidos los vómitos y la falta de control de los esfínteres,  etcétera, la diferencia es que uno paga lo que se toma y al otro le pagan por comportarse de la misma forma, con el privilegio de ser considerado artista y no ser expulsando de ningún antro o cantina.
Sala de performance del MoMA
  Aplicando el “arte ampliado”, la museografía del Museo de la Resaca está inspirada en los museos de arte contemporáneo VIP,  son instalaciones realizadas con los objetos “curiosos”  de las borracheras que aparecen al día siguiente, gracias a la amnesia que se padece en esas circunstancias, cuando lo más saludables es olvidar. Al finalizar los Happenings de Fluxus  los artistas VIP recolectaban los objetos que utilizaron: vasos de plástico, ropa, restos de comida, etcétera, y los exponían en vitrinas, es el origen de las instalaciones del arte VIP, por ejemplo, el camión en donde vivieron por varios años Marina Abramovic y su amante Ulay, y en el que metían gente para tener sexo y “nuevas experiencias” se expuso en el MoMA,  si exponen esa obra al Museo de la Resaca, funciona perfectamente, cuántos habitués a las cantinas no han vivido una situación similar. 
Sala de performance del MoMA
 Los dos museos tienen intenciones didácticas, en uno previenen del abuso del alcohol y en el MoMA tratan de educar al público sobre la importancia del performance,  son fines muy loables, saber que el exceso es perjudicial para la salud lo han comprobado los sacrificados performanceros que se cuelgan, flagelan, embarran de sangre o petróleo, es muy oportuno que adviertan a los niños que esas actividades, sin la protección de una beca del gobierno y de un curador, dañan seriamente el prestigio social.  
Sala de performance del MoMA
El programa de becas podría ser compartido, incluir las fiestas y los excesos como un “Programa de experimentación performática”, como ya sucede en los talleres de performance, en donde se invita a los alumnos a consumir sustancias para adquirir más desinhibición en sus acciones. Por increíble que parezca, esa irresponsabilidad pedagógica, es parte del sistema de muchos académicos y es sujeta de apoyos económicos, así que los “artistas” del museo de la Resaca, merecen trato igualitario. 
Museo de la Resaca 
Las políticas de formación de públicos podrían generar actividades entre los dos museos y abrir sucursales, porque están globalizados el consumo de alcohol y la incursión de decenas de miles de artistas VIP en el performance, cada país tiene un museo de arte VIP que subvencionan y dotan de arquitecturas excéntricas y costosas, es momento de abrir sus propios museos de la resaca y ampliar la oferta artístico-cultural. La diferencia es que hay cosas que hacen los performanceros y que no haría ninguna persona en estado etílico, pero eso se solucionará con la motivación de que su obra será expuesta en un museo. 
Museo de la Resaca 


Museo de la Resaca 


Museo de la Resaca 


Museo de la Resaca 

martes, 7 de enero de 2020

PARÀSITOS


La razón de ser del capitalismo, y del ahora renovado neoliberalismo, es la diferencia de clases, la “motivación” de tener lo que otros tienen, la estigmatización de fracaso, el enaltecimiento del “éxito”, son el motor de su progreso.  Parásitos, la película del director de Corea del Sur, Boon Joon-Ho, se muestra como una crítica al capitalismo, y sin embargo va mucho más allá.
La historia reúne a  dos familias, que viven en circunstancias completamente opuestas: una familia que habita en un sótano en ínfimas condiciones, con empleos temporales, carecen de internet y sueñan con tener wifi en toda la casa, comen fast food, la madre fue medallista olímpica y escapó de  Corea del Norte, con dos hijos talentosos, el hijo habla perfectamente inglés. La otra familia es muy rica, vive con lujos inimaginables para una mayoría social, dos hijos pequeños, coches europeos, sirvientes. La lucha de clases, las familias representan las diferencias sociales, una es la antítesis de la otra. El drama lo desata la ambición humana, de lo que somos capaces por ascender de estatus, que es justamente lo que el sistema quiere que hagamos. La familia pobre entra en la vida de la familia rica,  haciendo a un lado a los sirvientes con trampas y difamaciones, eso es válido en un sistema donde la ética es un estorbo para alcanzar el éxito. La familia rica los integra como parte de sus lujos, ellos no son humanos, son herramientas que hacen su vida más fácil, para eso es el dinero. El progreso significa que entre menos hagamos, más avanzados estamos, y el dinero compra  tiempo que a los ricos les permite delegar tareas para estudiar, viajar, vestir mejor, verse bien, esa es la gran diferencia, unos usan su tiempo para trabajar y sobrevivir y otros lo usan para ser felices.
En una metáfora de la perdición, del caos que destruirá a las dos familias, una gran tormenta inunda la ciudad, los ricos viven en la cúspide de la montaña, ven la lluvia desde su hermoso jardín, los pobres bajan hasta su casa, es un trayecto doloroso y denigrante, al llegar, su sótano está inundado y sus pocas pertenecías, entre ellas la medalla de la madre, están perdidas en el agua. Las diferencias están en la forma de vivir y padecer la realidad, del juego del sistema que hace de los privilegios de unos los motivos de otros. La idea de un sistema más justo es ilusoria, la injusticia es su razón de ser, en un momento de la historia, el padre pobre dice “nunca tengo un plan, el que hace planes puede fallar, sin plan no hay fallas”, sin dinero no podemos controlar la vida, a más dinero más planeación y prevención.
La crítica es rebasada por la estética, la película es elegante, las actuaciones son teatrales, la musicalización lleva una edición virtuosa, es una lección ver un argumento sólido sin panfletarismo, sin el maniqueísmo de buenos o malos. Es la tragedia de vivir en la utopía de la injusticia generalizada, que los humanos hemos inventado para someternos a la autoexplotación que detona la autoestima.