jueves, 16 de enero de 2020

NUEVOS MUSEOS

El Museo de la Cruda o la Resaca o Hangover, se inauguró en Zagreb, Croacia, casi al mismo tiempo que la flamante sala de performance en el MoMA de Nueva York, es una coincidencia que dictará las tendencias del arte para el 2020. 
Sala de performance del MoMA
 En el movimiento de Fluxus, Joseph Beuys promovió la unión de performance y sustancias, así que las similitudes entre los performanceros en la sala de un museo, y los aficionados a  la ingesta de alcohol son evidentes: comportamiento errático, sobre actuación, exacerbación de las emociones, desinhibición, infringirse daño físico, excitación, incluidos los vómitos y la falta de control de los esfínteres,  etcétera, la diferencia es que uno paga lo que se toma y al otro le pagan por comportarse de la misma forma, con el privilegio de ser considerado artista y no ser expulsando de ningún antro o cantina.
Sala de performance del MoMA
  Aplicando el “arte ampliado”, la museografía del Museo de la Resaca está inspirada en los museos de arte contemporáneo VIP,  son instalaciones realizadas con los objetos “curiosos”  de las borracheras que aparecen al día siguiente, gracias a la amnesia que se padece en esas circunstancias, cuando lo más saludables es olvidar. Al finalizar los Happenings de Fluxus  los artistas VIP recolectaban los objetos que utilizaron: vasos de plástico, ropa, restos de comida, etcétera, y los exponían en vitrinas, es el origen de las instalaciones del arte VIP, por ejemplo, el camión en donde vivieron por varios años Marina Abramovic y su amante Ulay, y en el que metían gente para tener sexo y “nuevas experiencias” se expuso en el MoMA,  si exponen esa obra al Museo de la Resaca, funciona perfectamente, cuántos habitués a las cantinas no han vivido una situación similar. 
Sala de performance del MoMA
 Los dos museos tienen intenciones didácticas, en uno previenen del abuso del alcohol y en el MoMA tratan de educar al público sobre la importancia del performance,  son fines muy loables, saber que el exceso es perjudicial para la salud lo han comprobado los sacrificados performanceros que se cuelgan, flagelan, embarran de sangre o petróleo, es muy oportuno que adviertan a los niños que esas actividades, sin la protección de una beca del gobierno y de un curador, dañan seriamente el prestigio social.  
Sala de performance del MoMA
El programa de becas podría ser compartido, incluir las fiestas y los excesos como un “Programa de experimentación performática”, como ya sucede en los talleres de performance, en donde se invita a los alumnos a consumir sustancias para adquirir más desinhibición en sus acciones. Por increíble que parezca, esa irresponsabilidad pedagógica, es parte del sistema de muchos académicos y es sujeta de apoyos económicos, así que los “artistas” del museo de la Resaca, merecen trato igualitario. 
Museo de la Resaca 
Las políticas de formación de públicos podrían generar actividades entre los dos museos y abrir sucursales, porque están globalizados el consumo de alcohol y la incursión de decenas de miles de artistas VIP en el performance, cada país tiene un museo de arte VIP que subvencionan y dotan de arquitecturas excéntricas y costosas, es momento de abrir sus propios museos de la resaca y ampliar la oferta artístico-cultural. La diferencia es que hay cosas que hacen los performanceros y que no haría ninguna persona en estado etílico, pero eso se solucionará con la motivación de que su obra será expuesta en un museo. 
Museo de la Resaca 


Museo de la Resaca 


Museo de la Resaca 


Museo de la Resaca 

martes, 7 de enero de 2020

PARÀSITOS


La razón de ser del capitalismo, y del ahora renovado neoliberalismo, es la diferencia de clases, la “motivación” de tener lo que otros tienen, la estigmatización de fracaso, el enaltecimiento del “éxito”, son el motor de su progreso.  Parásitos, la película del director de Corea del Sur, Boon Joon-Ho, se muestra como una crítica al capitalismo, y sin embargo va mucho más allá.
La historia reúne a  dos familias, que viven en circunstancias completamente opuestas: una familia que habita en un sótano en ínfimas condiciones, con empleos temporales, carecen de internet y sueñan con tener wifi en toda la casa, comen fast food, la madre fue medallista olímpica y escapó de  Corea del Norte, con dos hijos talentosos, el hijo habla perfectamente inglés. La otra familia es muy rica, vive con lujos inimaginables para una mayoría social, dos hijos pequeños, coches europeos, sirvientes. La lucha de clases, las familias representan las diferencias sociales, una es la antítesis de la otra. El drama lo desata la ambición humana, de lo que somos capaces por ascender de estatus, que es justamente lo que el sistema quiere que hagamos. La familia pobre entra en la vida de la familia rica,  haciendo a un lado a los sirvientes con trampas y difamaciones, eso es válido en un sistema donde la ética es un estorbo para alcanzar el éxito. La familia rica los integra como parte de sus lujos, ellos no son humanos, son herramientas que hacen su vida más fácil, para eso es el dinero. El progreso significa que entre menos hagamos, más avanzados estamos, y el dinero compra  tiempo que a los ricos les permite delegar tareas para estudiar, viajar, vestir mejor, verse bien, esa es la gran diferencia, unos usan su tiempo para trabajar y sobrevivir y otros lo usan para ser felices.
En una metáfora de la perdición, del caos que destruirá a las dos familias, una gran tormenta inunda la ciudad, los ricos viven en la cúspide de la montaña, ven la lluvia desde su hermoso jardín, los pobres bajan hasta su casa, es un trayecto doloroso y denigrante, al llegar, su sótano está inundado y sus pocas pertenecías, entre ellas la medalla de la madre, están perdidas en el agua. Las diferencias están en la forma de vivir y padecer la realidad, del juego del sistema que hace de los privilegios de unos los motivos de otros. La idea de un sistema más justo es ilusoria, la injusticia es su razón de ser, en un momento de la historia, el padre pobre dice “nunca tengo un plan, el que hace planes puede fallar, sin plan no hay fallas”, sin dinero no podemos controlar la vida, a más dinero más planeación y prevención.
La crítica es rebasada por la estética, la película es elegante, las actuaciones son teatrales, la musicalización lleva una edición virtuosa, es una lección ver un argumento sólido sin panfletarismo, sin el maniqueísmo de buenos o malos. Es la tragedia de vivir en la utopía de la injusticia generalizada, que los humanos hemos inventado para someternos a la autoexplotación que detona la autoestima.