domingo, 19 de mayo de 2019

MAÑANA MORIRÀS

La Viuda Romana, Dante Gabriel Rossetti
El Santo Grial era la irrealidad, la libertad de inventar y perseguir un estado poético enajenado, rebelde, destructivo de lo visible, empecinado con lo inexistente. La realidad ofrecía lo mismo que ofrece hoy: suciedad, pobreza, enfermedad, ignorancia  y puritanismo, el progreso de la Revolución Industrial inventó otra forma de explotación, la urbana, la nueva clase social, los obreros desplazaron a los campesinos. La Royal Academy de Londres imponía los cánones post renacentistas en la pintura y la escultura, la educación procuraba la belleza de Rafael.
En la actualidad tener el arte VIP resuelto es el privilegio de los artistas, el arte está hecho, es complaciente con la Academia y lo apoyan el mercado y las instituciones,  la gran mayoría es un readymade, o carece de toda dificultad técnica y teórica, no sucedió lo mismo en el siglo XIX en Inglaterra, hacer el arte, revolucionar un lenguaje, era parte de la mística del artista. Dante Gabriel Rossetti decidió destruir su actualidad regresando al pasado. Mitificar lo que no vivimos, convierte en inalcanzable al pasado, lo idealizamos, el pasado de los prerrafaelistas, gestado por un dios pagano llamado Botticelli, fue erótico como el Nacimiento de Venus, y unido a la filosofía medieval. Rossetti reunió una cofradía que se defendió con pintura, poesía y música de las miserias de una sociedad que hoy sigue casi idéntica, es deprimente ver lo poco que evolucionamos y lo embaucados que estamos con el  dogma del progreso.
Dante Gabriel, nombre de poeta y ángel, y sus amigos, John Everett Millais, William Holman tenían menos de veinticinco años, y obviamente no padecían el infantilismo irresponsable del arte contemporáneo VIP, ahora ser artista emergente significa ser estúpido por vocación de juvenil. Los prerrafaelistas se dejaron absorber por un perfeccionamiento técnico que les diera acceso a la creación de una belleza que únicamente podía existir si ellos la inventaban. Estudiaron el esfumato, copiaban a Giotto, a los artistas del primer Renacimiento y del Medioevo, a tal grado que hoy sus copias pasan como originales de esa época, de hecho mi teoría es que el Salvatore Mundi que atribuyen a Leonardo en realidad es una pintura prerrafaelista.
“Aunque la gris línea esté lejos,  y aunque tu alama navegue más y más distante, aun detrás de esa lejanía, habrá más mar” escobio Rossetti, es la “Elección” de pintar y pensar “Piensa y obra, mañana morirás” La crítica los atacó, la Academia los expulsó y aún hoy son incomprendidos, la Tate Britain acaba de cerrar una exposición antológica y los críticos la acusaron de “inútil, insoportable y belleza vacía” en esta época utilitarista hasta la belleza debe ser útil y generar rendimientos, como si alcanzar un estado sublime fuera parte del ingreso per cápita. La belleza en el arte es para sí misma, el prerrafaelismo regresó a los mitos en un momento que los eslóganes politos y del progreso controlaban el pensamiento, Marx estaba publicando El Capital, no había sitio para el paganismo, el puritanismo  arrojó a la depravación y al incesto a la sociedad inglesa, la persecución contra los homosexuales culminó con el encarcelamiento de Oscar Wilde, y un trio de jóvenes decidieron pintar retablos de héroes, santos, dioses inexistentes y damas que bebían arsénico y cerraron la puerta de la conciencia doctrinaria de la sociedad. Es la aventura de crear la que hoy extrañamos, la de una rebeldía absoluta, hoy en el estancamiento conformista de lo políticamente útil y correcto