jueves, 26 de diciembre de 2019

EL IRLANDÈS

Julius Caesar  British Museum V1

Hay que temer a la envidia, más que a la fuerza del ejército enemigo. Hay que temer a la propia codicia, más que a la codicia del enemigo y hay que cuidarse de lo aliados, de ésos que nunca mostrarán el rostro mientras sacan la espada, es la esencia de Julio César y es la escuela del Príncipe. Las ruindades y glorias del poder, sus putrefactas entrañas y el camino más certero para alcanzarlo está en los versos de Shakespeare y en la tesis de Maquiavelo.
El Irlandés, película de Martin Scorsese, la descripción de la arrogancia del poder parece inspirada en las dos obras del Renacimiento, de ese periodo de la Historia en que la elocuencia y el asesinato fundaron imperios. El líder sindical Jimmy Hoffa, como Julio César, se deja arrastrar por su propia demagogia y egolatría, populista que conoce los sentimientos que desatan la lealtad de la masa, sabe que la venganza de clase es un deseo que nunca se sacia, y que prometerla genera una lealtad inquebrantable. El personaje de Al Pacino es el líder esperpéntico y ridículo, oratoria inmediata, su constate dar y dar, en la medida en que crece la fe, aumenta su miedo. En el poder no hay lealtades, hay oportunidades, el servilismo se transforma, los privilegios no compran la seguridad de mantener la corona y la vida.  Marco Bruto, leal servidor, lleva la acción, Robert de Niro, tiene encomendada la vida del líder y será él quien deba quitársela. Casio, Joe Pesci, intriga, y trama la solución que desde el Renacimiento hizo de la política el arte del asesinato, el líder que rompe con el equilibrio del poder adelanta su caída.
 El Irlandés es una narración intemporal, magistralmente contada, con momentos pictóricos en su construcción, internada en la decadencia social de la que somos incapaces de escapar por esa arrogancia que se empeña en creer en líderes mesiánicos que se convertirán, gracias a la fe ciega, en tiranos impotentes.
 Maquiavelo nos advierte la diferencia entre ser un príncipe temido o amado, que el príncipe demasiado benévolo deja que el reino caiga en la violencia y la rapiña, es fácil de invadir y dominar, y su pueblo terminará por perderle el respeto. El balance ideal es ser al mismo tiempo temido y amado, es muy difícil de lograr, entonces se debe elegir ser temido, el ejemplo es César Borgia, con crueldad consiguió unificar su reino. En El Irlandés, el líder es temido y justamente lo asesinaron sus cercanos, los que él amaba. La corrupción es el gran personaje, el orgullo del gremio, la idiosincrasia folclórica de la clase que detenta la fuerza de manipular y decidir. La anécdota “histórica” que pueda ser el argumento describe cómo el Renacimiento o el sindicalismo norteamericano de la época de Kennedy, o el populismo actual, tienen la misma conducta y comparten el drama de las verdaderas motivaciones de la ideología. Dictadores, príncipes, sindicalistas, o líderes populistas, ahí están todos, cada siglo, devorando los cadáveres de sus antecesores, construyendo sus tumbas con las ruinas de sus estatuas.

1 comentario:

Javier Rodríguez2705 dijo...

Al Pacino hízo gala de su gran renombre presencia actoral y escenica, en cuantito apareció desde la símple llamada telefónica donde dice "hi this is Jimmy Hoffa!", le imprimió una fuerza tremenda a la película (así como cuando un rayo cae y retumba en la lluvia) su imponente voz y personalidad de inmediato opacó a De Niro y Pesci (que obvio sus personajes no requerían de la violencia física ni verbal de Goodfellas o Casino, en especial Pesci que era un trabuco en eso de dar cachazos golpear con un teléfono de pared o apuñalar con un bolígrafo al tiempo de proferir sendos improperios e insultos propios del estereotipado italoamericano de barriada con ropa cara de muy mal gusto y cero educación), Al Pacino en verdad no me canso de decírlo, tiene un modo actoral inigualable que sabe aderezar el personaje con ese toque tan suyo, que va desde el latino violento Tony Montana, los movimientos estilizados y la forma de moverse y hablar de Carlito Brigante, su regia personalidad que impone y encanta en ese Coronel ciego que baila el tango "por una cabeza", a ese joven e inocente Michael Corleone que se corrompe y pudre hasta el tuétano y que en verdad conmueve en ese grito ahogado cuando matan a su hija, o en ese John Milton (deberían filmar una buena película de Paraíso Perdido es una joya de la prosa de Milton, además quien no siente fascinación y cierta identificación con ese ángel caído celoso arrogante derrotado humillado y rebelde) que tan elegante y cínico reina éste mundo como el Lucifer que es, no sé si Jimmy Hoffa era así yo creo que realmente era peor (como todo buen líder sindical)., pero la fotografía estupenda, el soundtrack, la historia, elenco, las actuaciones, etc., hacen de ésta película un gozo visual y narrativo, en medio del cine chafa de bobos (a eugenio derbéz y su prole ya los vemos hasta en el atole no puede ser ¿y neta ese cuate es nuestro mejor exponente? Estamos jodidos) superhéroes, starwars y todo eso. Yo sin ir a la cineteca me he puesto a ver nuevamente a don Buñuel (¡bendito internet!) Y hay documentales muy buenos de él, también películas de Tinto Brass y Argento, volví a ver La Strata, Satiricon, Giuletta de los espiritus de Fellini, no sé, el buen cine te mueve a ver buen cine, bueno hasta algunas de los experimentos visuales de Dalí (que ya eran como de puro ocio para él la verdad) una muy ocurrente de un rinoceronte llamado Fraçois y La Encajera de Vermeer y obvio Un perro Andaluz, que cuando la ví como a los 10años nunca jamás olvidé la escena del ojo cortado por la navaja... sigue siendo insuperable. Por cierto hay un documetal en youtube llamado "el arte de restaurar el arte / DW documental" respecto a restauradores de arte vip, es una ridiculéz un verdadero absurdo en lo que invierten tiempo y dinero, sé que no viene para nada al tema pero es increíble cómo la estupidéz y el dinero se han fusionado para justificar la falta de talento y que insistan en querer convencer a la gente de que éso es "arte" y que así tiene qué ser, bueno es un poco como el eugenio derbéz que nos quiere convencer que es productor y actor de cine... seguro Scorsese le pedirá consejo para su próximo film.