martes, 19 de noviembre de 2019

LA MANZANA Y EL CEREBRO

 Crear es una necesidad que inicia con el conocimiento y la curiosidad, un proceso cognitivo que es inherente al ser humano. Me invitaron a impartir un curso en un colegio, a los alumnos de sexto de primaria sobre el ejercicio que realizamos en la Colección Milenio Arte al comisionar a los artistas una pintura inspirada en un poema, dentro de la serie La Poesía vista por el Arte. El camino para llegar al poema inició con la observación y la descripción, los niños observaron una manzana con detenimiento, y describieron su forma, colores y sabor.
La curiosidad que se mantiene alerta en esa edad en la que nos dedicamos a aprender, los retó a encontrar la mayor cantidad de colores en su manzana. Las niñas y niños excitados por su descubrimiento estaban impacientes por dibujar su manzana. Al momento de hacerlo los dibujos dejaron atrás la simpleza de usar un color, las manzanas tenían  matices, volumen, sombras, y los alumnos mostraban muy orgullosos lo que su observación había descubierto.
¿Qué habría sucedido si mutilo ese proceso? Si les digo a los niños que no tienen que observar, describir, ni dibujar a la manzana, que la fruta ya es arte, es un readymade y que no es necesario recrearla en una obra. Les informo, para sostener esa imposición injusta, que una señora híper mediocre llamada Yoko Ono así lo hizo y la expuso en el MoMA, amparada por un curador y una estructura ideológica que desprecia a la inteligencia y el hacer artístico, es decir la factura de la obra. El daño habría sido muy serio, la relación de la concertación para la observación, el esfuerzo por re-conocer algo que creían conocido y llevarlo a otro nivel de conocimiento y, además, recrearlo con toda esa información, se habría roto, por la dictadura de un estilo artístico que fractura los procesos cognitivos para alentar a la mediocridad. Las consecuencias en el cerebro de un niño o un aspirante a “artista” van a ser las mismas: perderán la capacidad de observación, análisis y recreación.
Para lo niños fue muy importante saber que ese proceso lo sigue un pintor profesional al realizar una obra, y trataron de que su dibujo tuviera esa carga del que ya sabe lo que está dibujando, no de un amateur, sino alguien que conoce su modelo para recrearlo. Es justamente la intención que menciona Aristóteles en su Poética, cuando llama a la obra de arte el resultado de un trabajo con “intención de ser artístico, no un trabajo automático”, sino uno meditado en el resultado.
El artista VIP que  elige voluntariamente  mutilar su inteligencia amparándose en un estilo de arte y su ideología, está degradando su integridad individual para formar parte del establishment, son conscientes de que el “privilegio” de enaltecer la mediocridad les permite una presencia artística que de otra forma no habrían tenido. Existen muchas formas de prostitución intelectual, el arte VIP está desprestigiando al arte sumiéndolo en una patológica desidia intelectual. Menos analíticos, sin capacidad de hacer o recrear, es el camino para tener una sociedad acrítica y manipulable, es el sueño del establishment.

5 comentarios:

Lukherk dijo...

¿Me permitiría usted una humilde entrevista?. Tal vez no soy nadie pero puedo grabar algo que me interesa y si gustas lo compartes. Yo lo puedo compartir en un medio sano para todos.

Lukherk dijo...

Hola.

¿Me permitiría una humilde entrevista? .Tal vez no soy nadie, pero podríamos platicar de varias cosas y podríamos publicar el contenido de las entrevistas. Hágame saber. Gracias de antemano. Saludos.

Cajal dijo...

Hola Avelina, me llamo José Manuel Cajal, y te escribo desde España.

Quiero dar mi opinión, no solo como artista, si no como persona. Creo que vivimos en un momento histórico donde todo tiene cabida, resultado de una sociedad totalmente perdida, que necesita auto-renovarse de manera constante, abriendo el abanico cada vez más incluso si ello entra en conflicto con valores universales. Porque la violencia, el dolor (como excusa de creación), la inmediatez, el uso de lo absurdo, la desidia, o la imperiosa necesidad de reconocimiento, entre otras muchas, son un motor que genera interés, y enormes cantidades de dinero.

Nací con daltonismo, y por ello convivo constantemente con el fracaso, y la enorme impotencia que me genera no ver bien los colores. Sin embargo creo en la capacidad de superación, la constancia y voluntad, el esfuerzo y la honestidad... valores absolutamente despreciados por muchas de las actuales tendencias artísticas.

Siendo niño me decían que cuando pintaba un dibujo, lo estropeaba; en la Facultad de arte que el hiperrealismo es solo cuestión de práctica; y actualmente, cuando comento que escribo un libro para ayudar a pintar a personas con daltonismo, me dicen que es una pérdida de tiempo. En qué clase de mundo queremos vivir, si enseñamos a los niños que el esfuerzo no merece la pena, que el éxito llega siendo un mediocre...Afortunadamente existen personas que entran en el lodazal del arte actual, para reivindicar los buenos valores, por ello, muchas gracias Avelina Lésper.

Un saludo desde España.

Natalia soria dijo...
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Pamela Ayala dijo...

Inspirador tu comentario. Consideró que tu camino está trazado por tu perseverancia. En la historia de los artistas, la vida no fue fácil, pero jamás dejaron de intentar. Tú eres una persona sensible y sí, un artista. Saludos desde México. Perdón que me meta en tu comentario.