viernes, 8 de noviembre de 2019

CÀMARA OSCURA, MÀS QUE LA REALIDAD


El cuerpo humano inspira a la tecnología, intriga a la ciencia y excita al arte. La realidad es percibida y padecida, vemos, escuchamos, vivimos creando maquinaria que imite a nuestros sentidos para  aumentar nuestra experiencia de la realidad. La invención de la cámara oscura explicó cómo funciona el ojo humano y es capaz de llevar imágenes al cerebro, dando una certeza de la vida para ser reproducida. La ciencia y el arte se unieron en esa obsesión, y la luz, ese prodigio que llega desde el Sol, ese dios omnipotente, entra por nuestro ojo llevando en cada rayo una partícula de los objetos que se interponen en su camino, reflejándolos en la retina. La física y la óptica descubrieron que vemos la luz. La cámara oscura es una habitación cerrada, la luz entra por un pequeño orificio y refleja en una pantalla de papel los objetos que están iluminados en el otro lado. La geometría óptica, la perspectiva, la incitación a experimentar este mundo como un fenómeno sin supersticiones religiosas, y además llevarlo al arte, nos dio un falso control de nuestra noción de la existencia.
La cámara oscura detonó la invención de la cámara fotográfica y sin embargo para el arte, la imagen supuestamente sometida, no es el objetivo. La imagen reflejada en ese papel o ahora por un video proyector, no son una propuesta artística, porque la realidad tampoco lo es, la realidad es un inicio insuficiente, mentiroso, inestable. Ni las obras de Vermeer, o los paisajes de Canaletto son resultado de un truco tecnológico, lo podemos ver hoy mismo, tener un video proyector más potente que una rudimentaria cámara oscura, no permite volver a pintar como Vermeer. La imaginación, la composición, la creación de un lenguaje no son un producto tecnológico, por eso el hiperrealismo fotográfico está encerrado en la trampa de la imitación por la imitación, en la pirotecnia sin contenido, porque lo que buscamos del arte es justamente lo que no existe en la realidad.
Caravaggio es señalado entre los que usaron cámara oscura, el contraste de la luz del Barroco, el dramatismo de su obra no es un efecto óptico, es un efecto filosófico. La imitación de la fotografía, sin la modificación de la composición y el color, la burda información llevada a la pintura produce obras mediocres, sin consistencia suficiente para justificarse como pinturas. Reducir la pintura o el dibujo a trucos y habilidades es una obcecación por denigrar el arte casi a un asunto de suerte, la creación de un lenguaje, la imaginación, son resultado de trabajo, observación y decisión de plasmar eso que la realidad no tiene. Los retratos que copian las fotos hechas por un teléfono, reducen el lenguaje pictórico a la limitada estética del consumo masivo. La tecnología avanza y el arte retrocede porque confunden a lo trascendente con el consumo. La pintura que imita este consumo es pintura desechable. No hay truco, pintar va más allá de copiar, no es mimesis, es invención.

4 comentarios:

Javier Rodríguez2705 dijo...

Pintar bien es de lo más difícil y yo creo que el y uso de la cámara oscura debe tener como objetivo solo apoyar a encuadrar bien la composición y no debe ser la herramienta con la que un pintor dibuje previamente pues si no se atreve al dibujo a mano alzada nunca logrará dominar una técnica, y cuando tenga qué demostrar su aptitud dibujistica no sabrá qué hacer o hará tonterías, es importante saber composición (que es también muy difícil) y también dibujar y/o pintar libremente soltando la mano sin tanto pragmatismo, es bueno atreverse siempre sin caer en tonteras ni ridículos y aunque sea un trazo libre y suelto respetar siempre el género, atreverse a eso también es confrontarse y ayuda a educar esa relación entre el ojo la mano y lo que se está haciendo, si nos equivocamos, pues lo volvemos a hacer pero no hay qué depender de artilugios que sustituyan al talento del pintor, eso sería solo para quienes no tienen capacidad de hacerlo y recurren a esas cosas... como la cámara oscura. Yo creo que literalmente la primera cámara oscura de la historia fué una cueva como en Altamira y fué donde se gestó la pintura, esas extraordinarias pinturas rupestres para mí fueron la primer expresión del Realísmo, pintaban lo que veían y trataron de reproducirlo de una forma bellísima con tan sólo unos cuantos pigmentos de ócre amarillo, rojo de hierro, carbón o hueso tostado y agüa como aglutinante, sus manos sus dedos el talento e inteligencia para dar esas formas tan elegantes.

Patrizia Montiel dijo...

Excelente y acertado.

Unknown dijo...

Tremenda reflexión de la capacidad creadora en esa búsqueda de lo que no se tiene pero se percibe y siente. La tecnología nos declara que ella es una y el arte otra.

Unknown dijo...

Tremenda reflexión de la capacidad creadora en esa búsqueda de lo que no se tiene pero se percibe y siente. La tecnología nos declara que ella es una y el arte otra.