sábado, 14 de septiembre de 2019

VICTORIA ULTRAJADA

 La destrucción, el exhibicionismo de la violencia con “causa”, enaltecer el vandalismo a través de consignas, no solo distorsiona los fines de esa “lucha” sino que, además, pone en el mismo nivel de desprecio al que protesta con el motivo de su protesta, es decir, imitar los métodos los iguala en los fines. En agosto y en septiembre dos manifestaciones y protestas feministas dañaron gravemente las escalinatas y la base de la columna del Ángel de la Independencia, en la Ciudad de México. La victoria alada es una mujer, es un símbolo y una obra de arte, fue vandalizada, violada y mancillada por mujeres en su protesta. 

Los asesinatos y violaciones en contra de mujeres son deleznables, es una patología social, y la indolencia de las autoridades para convertirlos es complicidad, pero la destrucción de una obra no aporta nada en la búsqueda de justicia, porque repite el abusar de lo más vulnerable e indefenso.  Las mujeres compartimos la violación a lo más vulnerable con el arte público, vandalizan el Ángel porque no es susceptible de respeto, como nos sucede a las mujeres. En nuestro estatus social, las mujeres tenemos que “defendernos” constantemente, defendemos nuestro cuerpo, nuestra profesión, nuestro prestigio, a diferencia de los hombres que lo tienen ganado, nosotras lo debemos obtener con mucho esfuerzo, y a veces no lo conseguimos y es cuando abusan de nosotras, física, moral o psicológicamente. Las mujeres necesitamos un vigilante, un hombre a lado para que nos respeten, por eso las casadas en su apellido son “mujeres de”, son de un hombre y él tiene derecho a matarla o a mantenerla. Al arte público le pasa lo mismo, lo respetan metido en una jaula, en una barrera, incluso toda propiedad pública, como es “de todos” merece ser vandalizando.
La violencia se traslada de los seres humanos a los objetos, es la destrucción como privilegio de la fuerza, de la impunidad de sentirse superiores a lo que se golpea, se pinta o se mata. Las pintas, la cobardía del anonimato al hacerlo encapuchadas, exhibió una conducta que más allá de tener un ideal tiene un sistema que goza de la complicidad demagógica. El Ángel ha sido vandalizando por las protestas de todo tipo, hasta los fanáticos del futbol dejan la huella de su barbarie, que lo hagan con una causa justa o arbitraria en nada cambia los hechos, es el uso de la violencia. Al Estado le conviene más patrocinar el berrinche y ser condescendiente con todas las “causas”, en lugar de aplicar leyes que protejan los monumentos y las obras de arte. Lo escribo como mujer que ha sufrido la violencia por mi forma de pesar y por ser mujer, lo que hicieron denigra a la razón y se suma a la violencia social que nos ahoga.
El Estado  “restaurará” el monumento, argumentará que no hay cargos porque no son represores y las protestas se quedan despojando la dignidad a la causa. El hecho de que lo hayan perpetrado mujeres, por una causa femenina y lo hagan sobre la escultura de una mujer no es denuncia, no es una victoria, es otra vez una víctima y un victimario.

4 comentarios:

Gabriel Zapata dijo...

Puede que el vandalismo no aporte nada, pero ¿hacer marchas pacíficas pidiéndole por favor al gobierno para que haga algo por los feminicidios en México ha servido de algo? ¿A caso los violadores ya han tomado conciencia con eso? ¿Los asesinatoa han cesado? Gracias a esta protesta la violencia hacia las mujeres (y su ardua lucha contra ello) fue visibilizada. Eso sí, a las feministas siempre las van a tachar de ridículas así "bailen por las que no pueden" o hagan grafitis en monumentos públicos. Pobres de ellas, parece que se les acaban las formas de protestar.

Diego Villa Caballero dijo...

Hola Avelina de nuevo Diego desde Colombia. Espero estés muy bien.

Quería dejarte una entrevista que le hice al artista argentino Santiago Caruso por su paso por Colombia. Sé que lo conoces y me gustaría mucho que tu y tus lectores la leyeran, Santiago nos habla de su vida, motivaciones e imaginarios como artista. Dejo el link justo acá abajo.

https://desdelashesperides.blogspot.com/2019/09/entrevista-santiago-caruso.html

Por cierto, muy detestable lo que le ocurrió al monumento del Ángel, acá las feministas todavía no se atreven a descender a esos niveles de ignominia y vandalismo pero no demoran, este tipo de actos se esparcen como la peste a escala transnacional.

Un saludo cálido desde la fría Bogotá.

Laguren dijo...

El fuego no se combate con fuego. Pero la vida es mas respetable que la historia. Paren de sobrevivir tevasamorir.info

Javier Rodríguez2705 dijo...

La situación en general del país es deleznable, mi mamá me platica muchas anécdotas de su niñez y juventud y lo bello que fué crecer (a pesar de las circunstancias) en un país muy alejado de la realidad actual, el recuerdo de mi abuela materna fué definitivamente la cabeza de la familia y ella a todos sus nietos varones desde niños nos inculcó el absoluto respeto hacia la mujer empezando por nuestras madres, eso cundió y nos quedó labrado como el cincel sobre el marmol., y bueno comparto ésto que probablemente a muchos nos es común y familiar, ya que las mujeres en éste país han sido la piedra angular indiscutible y pilar de nuestros hogares., lamentablemente en algún momento del cambio generacional algo pasó que corrompió y literalmente pudrió el tejido social, el estado disfruta con una hipócrita perversidad vernos disgregados como sociedad (dicen por ahí "divide y vencerás") y sin darnos cuenta todo ésto que nos fustiga se salió de control, o mejor dicho: dejaron que se saliera de control, y ese cáncer que ahora es un tumor casi imposible de extirpar se ve reflejado en todo lo que está ocurriendo en México, y uno piensa: "este no es el país que construyeron mis abuelos ni en el que yo crecí"., es muy triste en verdad ver lo que se está convirtiendo México, un país sin el mínimo sentido del respeto, sin justícia, sin vergüenza ni dignidad, de una sociedad que era noble y bondadosa, en una ruín que se agrede y lastima, de criminales cínicos y corruptos vulgares, una sociedad donde a los niños chiquitos les celebran que digan groserías del más bajo nivel y como si fuera un gran orgullo y tremendo logro toman video y lo publican en la web, donde pasa todo ésto tan asqueante, tan vulgar y de tan baja ralea que da para pensar ¿qué falta entonces para estar peor?