sábado, 8 de junio de 2019

PROHIBIDO OBSERVAR

Xilografìa de Eko su sitio aquì 
El nuevo letrero que deben poner en los museos es “Prohibido observar”. Invariablemente me sucede que cuando veo detenidamente una obra, en el museo que sea, alguien del público me dice que me haga a un lado porque “ya estuve ahí demasiado tiempo”, y al acceder a esa petición,  la persona se hace un selfie, que dura unos instantes y se va sin apenas mirar la obra. En los grandes museos colocan bancas enfrente de obras importantes, supuestamente para que nos sentemos a mirar con paciencia, la gente se sienta a ver sus teléfonos ignorando lo que tiene enfrente. En los Uffizi la gente se amontona para fotografiarse y no miran, ni siquiera esperan unos instantes y salen en hordas de las salas. Los museos se están convirtiendo, en muchos casos, en lugares para pasar el tiempo, agredir a las obras o tomarse fotografías. La observación, la comunicación personal e íntima con una obra se considera un atentado y un estorbo en esta sociedad de la comunicación instantánea que comunica nada. La misma afición de estar horas mirando vertiginosamente contenido basura se lleva al museo, y con esa velocidad pasan enfrente de las obras, para luego ir a la cafetería o a los baños.

Los museos deberían poner salas con cojines y miles de conectores para que la gente viera sus teléfonos, serían los espacios más visitados. Les da lo mismo si están ante una pieza con siglos de antigüedad o si es la obra maestra de un artista, no importa, lo que  buscan es decirle a sus amigos o lo que sean esos invisibles nombres virtuales, “mira estoy aquí”, y la gran pregunta es ¿en dónde?, no están en el museo, no están con una obra de arte, tampoco están en disposición de observar, están en sus teléfonos, están con gente que no existe, están viendo la misma basura que ven en sus casas echados en un sofá. Viajan kilómetros, pagan pasajes de avión y hospedaje para entrar al museo corriendo, hacer la foto y salirse. No es un asunto de educación o pedagogía, el necio e inútil “formar públicos” es parte de la fatuidad de una sociedad en decadencia que vive atada al egoísmo virtual como única forma de relacionarse con una realidad falsa. Es más cómodo “intelectualmente hablando” mirar el teléfono que adentrarse en una obra de arte, es más complaciente estar en un ámbito que no exige ningún tipo de raciocinio que tratar de descifrar el portento de una obra del Renacimiento o el Barroco. 
La molestia que causa que alguien observe largamente una obra es una reacción a la diferencia del “estar y el ver” y en consecuencia de vivir la realidad.
La exigencia de concentración y espera, de crear un espacio de silencio alrededor del arte o de la lectura ha disminuido hasta reducirse a la repuesta de un impulso irracional de cambiar a otra cosa, lo que sea, menos retener un momento el estudio en un mismo tema o espacio. El observador está comprometido de otra forma con la existencia, y eso agrede la imposición contemporánea de la irrelevancia tribal. La evasión a abordar con profundidad la observación es una conducta proclive a la enajenación y la manipulación. ¿Hasta dónde ha llegado ese vicio colectivo que ha aniquilado al estudio detenido del arte y la cultura? No somos víctimas de internet, somos cómplices de una nueva forma de ignorancia comercializada y considerada parte del progreso.

8 comentarios:

Unknown dijo...

Coincido. Si el sistema financiero mundial a podido imponer la banalidad y decadencia como parte de nuestra cotidianeidad es porque somos complices más que víctimas. Y el arte viene siendo atacado sistemáticamente desde 1917; no es casualidad.

Magnolia Soto dijo...

Realmente me agrada tu forma de expresar las realidades que pasan en la vida diaria.
Y tienes razón la gente solo visita por una foto y no por la esencia que sentira al ver alguna obra que realmente puede ser llamada arte.
Saludos de Oaxaca. ❤️

Magnolia Soto dijo...

Realmente me agrada tu forma de expresar las realidades que pasan en la vida diaria.
Y tienes razón la gente solo visita por una foto y no por la esencia que sentira al ver alguna obra que realmente puede ser llamada arte.
Saludos de Oaxaca. ❤️

Magnolia Soto dijo...

Realmente me agrada tu forma de expresar las realidades que pasan en la vida diaria.
Y tienes razón la gente solo visita por una foto y no por la esencia que sentira al ver alguna obra que realmente puede ser llamada arte.
Saludos de Oaxaca. ❤️

Erik dijo...

Gracias avelina por tu publicación

Gallego Rey dijo...

Certero análisis, que se extiende no sólo al ámbito de la contemplación, estudio y deleite del arte, pues va más allá y abarca prácticamente todas las actividades de la vida diaria. Hay que ir rellenando vacíos a la velocidad con la que un pez pierda su memoria.

Sur dijo...

Esta falta de atención y de tiempo para observar las obras en los museos se inicia desde la niñez, siempre en los museos no falta el niño que va acompañado de algún familiar, van con la intención de copiar lo que se dice en las fichas que dan información acerca de la obra, van y fotografían las fichas, a veces ni ven a la obra a la que se está refiriendo, lo que importa es que demuestres que estuviste ahí, en el museo.

Salvador Marrufo dijo...

¿A qué lugar interesante van a ir a ver sus celulares hoy?