sábado, 15 de junio de 2019

ESA OBSCURA BARATIJA DEL DESEO

 En el arte VIP la baratija desechable e impotente se magnifica, cotiza y admira. En el museo de la Fundación Jumex, establecen las similitudes entre Duchamp y Koons en la exposición La Apariencia desnuda. Describiré las similitudes que pude apreciar.
Ninguno de los dos hace sus obras.
La obra maestra de Duchamp, el readymade, abrió la posibilidad de que los artistas con el poder de su mente o lo que el curador diga, conviertan cualquier cosa en arte y no hagan sus obras. La obra de Koons está realizada por un equipo creativo que busca las cosas y anuncios que van a plagiar, hacen las combinaciones y los envían a las factorías. Los dos están imposibilitados de hacer lo que designan como arte, porque como ha confesado Koons,  nunca “tuvo la habilidad para hacerlas, por eso contrata a los mejores”.
Los dos son plagiarios.
El mingitorio, la obra maestra de Duchamp, es un plagio, la autora fue la baronesa Elsa von Freytag-Loringhoven. Elsa le envió la pieza con una carta explicando que era una protesta por los crímenes de la Primera Guerra Mundial y le pidió que la inscribiera en el Armory Show, Duchamp no lo hizo y se la robó, es una leyenda eso de que estuvo en exhibición y la eliminó el jurado, fue un mito que Duchamp inventó, la informacióncompleta está aquí. Koons gasta una fortuna en abogados que lo defienden de las numerosas demandas por plagio, como el fotógrafo de cigarros Marlboro, publicistas, y otros artistas. El plagio es sintomático de la mediocridad, un robo que el arte VIP eufemiza como “apropiación”, y permite que una persona incapaz de desarrollar una idea y llevarla a cabo, pueda pasar por artista.
Los dos explotan el mal gusto.
La fórmula es muy elemental, Koons elige lo que la masa consume y lo lleva a proporciones elefantiásicas, la vulgaridad es el concepto de su obra, las fotografías que se hizo con su esposa la Ciccolina, y sus “pinturas” son la muestra de hasta dónde puede llevar su obsesión por la más fácil de consumir. Duchamp elige lo más “usado”, ruedas de bicicletas o secadores de botellas, y las anuncia como arte. La inscripción que hizo en el cromo de la Gioconda es una obscenidad homofoba. 

Los dos tienen un discurso superficial e inmediato.
Los teóricos se encargan de decir que hacen una crítica al consumo, al deseo, la sexualidad o lo que sea, el trabajo de los curadores VIP es inventar conceptos hasta de lo más irrelevante como una ridícula bailarina inflable.
Los dos están sobrevalorados en el mercado.
 El conejo metálico de Koons subastado por 91 millones de dólares fue comprado por Steve Cohen,  el mismo inversor que en su momento dijo que el tiburón en formol de Hirst le había costado 13 millones de dólares y más tarde trascendió que la cantidad fue mucho menor. En la venta de un perro metálico de Koons en 59 millones de dólares se supo que el mismo artista estaba entre los compradores. Duchamp está sobrevalorado como artista, como teórico y ya no digamos en precios, él se dedicó a firmar mingitorios, y lo que se pague por esas cosas, es mucho.
La  obra de los dos no exige un mínimo de esfuerzo intelectual.
Obviamente al mirar un readymade, un objeto prefabricado que es parte de lo cotidiano, no pide ningún análisis contemplativo y mucho menos algo como un mingitorio. Los objetos de Koons sacados de los más burdo y comercial, inspirados en baratijas o plagiados de anuncios publicitarios tan mediatos como los cigarros o el alcohol, no requieren de un compromiso con la observación y el análisis, y ese es el atractivo que tiene para el arte VIP, la simpleza y la falta de dificultad disfrazada con un texto curatorial y con la imposición de los historiadores y el mercado que las utiliza para especular con millones de dólares.
Las dos obras funcionan como propaganda de la economía del neoliberalismo
 La economía de llevar a precios descomunales objetos sin valor en una alteración artificial de la ley de la oferta y la demanda.
En el caso de los dos, sus obras únicamente significan que el comprador es rico, no que sean arte. La exposición es la oportunidad de entender por qué el arte está al nivel de las baratijas y por qué estamos en una sociedad que huye de la complejidad intelectual y se refugia en la estupidez como solidaridad tribal.  

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Avelina,

Aprecio enormemente su defensa del arte, de la imaginación y del conocimiento. Me parece elogiable que al lado de sus textos más combativos usted nos presente una serie de entrevistas a creadores notables de nuestro país. Vivimos tiempos de un gran cinismo (y no solo en el terreno de las artes)y es necesario reivindicar el valor de la inteligencia, la pericia artesanal, la capacidad de observación, la tradición y la entrega a una vida de esfuerzo estético. El arte exige un tiempo propio, un tiempo interior, no esa prisa malsana de los artistas VIP en su loca carrera tras la última ocurrencia, el chiste que los vuelva a poner en boca de algunos cuantos por un par de días. Y así hasta la nausea.

MR

ricardohernanf9 dijo...

Un artista que no hace su obra me parece una completa farsa y algo que podría compararse con la misma destrucción.Lo digo porque cuando se me ocurrió la brillante idea de ser artista,veía el "arte" que era nuevo,y creí que yo quería desempeñar algo que ya no existía.Ahora tengo la certeza de que no soy el único insurrecto que aún aprecia lo humano y lo inteligente.Gracias,Avelina.

Laguren dijo...

Duchamp me cae bien por que jugaba ajedrez. Pero pues real no le conosco mucha obra. Si todo el discurso curatorial gira alrededor de la ontológica del arte.

Anónimo dijo...

De acuerdo, pero...¿todo artista con talento en las manos realiza obras "profundas"? ¿podemos afirmar que la pintura de Renoir, Botero o Klimt es "profunda"?
Pocas veces he visto cuadros más vacíos y superficiales que los de Klimt. Son muy bellos, sin duda, pero casi podría afirmar que ahí no hay ningún significado...todo se acaba en la misma superficie. Ese retrato de Adele Bloch-Bauer con todo ese oro...está francamente a un paso de lo kitsch o del mal gusto...
Duchamp y Koons son pésimos artistas y creo que en sus obras tampoco había ningún significado duradero, salvo las ganas de ofender o producir sensacionalismo inmediato.
Pero el gran arte (como el de los pintores que nombré arriba) no necesariamente tiene gran cosa qué decir o un mensaje profundo, muchas veces es considerado como tal sólo por su función decorativa.
A estas alturas creo que sólo los maestros del Renacimiento y el Barroco pintaban obras bellas y profundas o llenas de significado, todo al mismo tiempo.

Quiquecode dijo...

Brillante.

Edgar Alejandro Luna Celis dijo...

Estos dos muchachos (duchamp y koons) son totalmente distintos. Duchamp es más ambiguo y koons es infantil. Duchamp nació siendo viejo y koons es un niño eterno. Las obras de Duchamp anuncian la muerte no del arte sino de la humanidad, koons por el contrario anuncia que la muerte no existe, que es solo una ilusión. Creo que no se necesita ser un curador snobista para darse cuenta de esto, en realidad se ve claramente en sus obras, las de duchamp son mounstrosamente absurdas y las de koons resultan absurdas pero no por ser un atentado a la razón sino por su inflada ingenuidad delirante (los niños adoran a koons en el museo jumex, eso es un hecho). Por otra parte, Avelina, me parece que entiendes el mercado del arte al revés, cuando en realidad es el capitalismo quien se apropia de los productos culturales, si quisieras hacer una verdadera critica tendrías que hacer un chairo articulo sobre las contradicciones internas del capitalismo (usar la imagen de marx, ya sabes). Sobre el hecho de que no hagan sus propia obras (ni intelectual ni tecnicamente), ¿Koons es la imagen de un artista cuando quizá es una empresa?, ¿Cual es el problema? ¿Adorar la imagen de un artista trabajador? conosco ancianos pintores que trabajan constantemente en hacer algo genial pero nunca lo harán, no tienen suficiente imaginación, si koons es un plagiario que no piensa ni hace sus propias obras ¿Porqué no valorar más sus obras que propio nombre Koons?. Por otra parte, creo que es más insoportable que la imagen del artista impregne el arte como el caso de Dalí o Frida Khalo, así que debieramos dejar a un lado al artista al contemplar sus obras. Ahora te diré, porqué la obra de koons es relevante y porqué te equivocas en decir que es de mal gusto. Comencemos con una obra famosa, Balloon Dog, creo que no se trata de tomar un objeto cotidiano y elevarlo a la categoría de arte, eso diría un curador, en realidad se trata de algo más elemental, el hecho de poseer una cosa bonita, gigante y brillante, en eso podría resumirse la obra ¿Qué hay de mano en una obra bonita, gigante y brillante? ¿Que satisface la estupides de la gente? ¿Qué hay de malo con la estupides? Obviamente se trata de un arte masturbatorio, el arte debe incluir la masturbación tal como nosotros incluimos el placer libidinoso en nuestra vida cotidiana, si todos los seres de razón fueramos celibes quizá este arte no existiría, el caso es que somos seres de una sexualidad que siempre delimitamos pero en sí la sexualidad es extremadamente ambigua (como las obras de duchamp), y sobre todo, nuestra sexualidad es siempre evidente, aún incluso en actos como comprar la lista del supermercado implica ejercer la libido de distintas maneras, ¿Esto te parece absurdo? sí lo es, como el mismo ser humano, curiosamente los mounstros de la ilustración (Descartes a Kant) nos hicieron creer en un paraíso conceptual correspondiente a la naturaleza, solo son vanas ilusiones. Ahora bien, estos son mis verdaderos reproches: 1.- ¿Cómo justificas que aquella obra de Duchamp es una "obsenidad homofoba"? Esto sí que es absurdo siendo que Duchamp era travestí antes de la mitad de siglo XX. 2.- Dices que no exige un minimo de esfuerzo intelectual, pero en realidad eres tú quien no se toma el tiempo para pensar cada obra en su especificidad y por el contrario tachas las obras en general de "mal gusto", es de mal gusto ser tan abstracta siendo que tu tarea es hacer un análisis agudo de la situación actual del arte. Avelina, gracias por compartir el articulo, un saludo.

Emilio Paredes dijo...

Estoy plenamente de acuerdo con tu análisis, es interesante ver que como tu punto de vista coincide con la crítica que hizo Mijaíl Lifschitz en su momento y es que la verdad debe decirse. Este "arte" es una muestra de una enfermedad de la conciencia contemporánea y del juego especulativo con el arte:
Cuando el capital somete la creación espiritual a las leyes de la producción material, toda la perversidad de este régimen social, la hipertrofia de las formas sociales que le es inherente, el aislamiento del contenido real, se manifiesta en la febril convencionalidad que alcanza dimensiones gigantescas. La obra del artista modernista, que en su lado convencional posterga más y más el valor de la representación de la vida, es el objeto ideal para la especulación. El capital entra en esta esfera sirviéndose de la manchas de tinta de Pollock o de los recibos que Klein daba a sus compradores en lugar de un cuadro, como simples signos del valor, indiferentes en esencia con el mérito estético de la pintura. Ello no incomoda al contenido real de la mercancía." (Mij. Lifschitz, "El arte y la ideología")
https://edicionesedithor.weebly.com/cataacutelogo/el-arte-y-la-ideologia-de-mij-lifschitz

Javier Rodríguez2705 dijo...

Esas tonterías van dirigidas a un tipo de público igual de tonto que precisamente consume todo eso, que guste a cientos o miles de personas NO lo hace arte, la caca la comen miles de moscas y no por eso es buena... es lo mismo; ÉSO NO ES ARTE. punto! Mientras existan auténticos talentos y Artístas verdaderos que nos conmuevan con sus Creaciones y nos cámbien la vida, que el resto se "maravillen" con fulanos como koons, gabriel orozco y demás mediocres que víven de los pobres incautos...