miércoles, 22 de mayo de 2019

AVELINA LÈSPER ENTREVISTA A CRISTINA SANDOR


Entrevista realizada en la ciudad de Durango en el taller de la pintora Cristina Sandor dentro del proyecto de la Colección Milenio Arte.
El tema de este año es El Tiempo.

domingo, 19 de mayo de 2019

MAÑANA MORIRÀS

La Viuda Romana, Dante Gabriel Rossetti
El Santo Grial era la irrealidad, la libertad de inventar y perseguir un estado poético enajenado, rebelde, destructivo de lo visible, empecinado con lo inexistente. La realidad ofrecía lo mismo que ofrece hoy: suciedad, pobreza, enfermedad, ignorancia  y puritanismo, el progreso de la Revolución Industrial inventó otra forma de explotación, la urbana, la nueva clase social, los obreros desplazaron a los campesinos. La Royal Academy de Londres imponía los cánones post renacentistas en la pintura y la escultura, la educación procuraba la belleza de Rafael.
En la actualidad tener el arte VIP resuelto es el privilegio de los artistas, el arte está hecho, es complaciente con la Academia y lo apoyan el mercado y las instituciones,  la gran mayoría es un readymade, o carece de toda dificultad técnica y teórica, no sucedió lo mismo en el siglo XIX en Inglaterra, hacer el arte, revolucionar un lenguaje, era parte de la mística del artista. Dante Gabriel Rossetti decidió destruir su actualidad regresando al pasado. Mitificar lo que no vivimos, convierte en inalcanzable al pasado, lo idealizamos, el pasado de los prerrafaelistas, gestado por un dios pagano llamado Botticelli, fue erótico como el Nacimiento de Venus, y unido a la filosofía medieval. Rossetti reunió una cofradía que se defendió con pintura, poesía y música de las miserias de una sociedad que hoy sigue casi idéntica, es deprimente ver lo poco que evolucionamos y lo embaucados que estamos con el  dogma del progreso.
Dante Gabriel, nombre de poeta y ángel, y sus amigos, John Everett Millais, William Holman tenían menos de veinticinco años, y obviamente no padecían el infantilismo irresponsable del arte contemporáneo VIP, ahora ser artista emergente significa ser estúpido por vocación de juvenil. Los prerrafaelistas se dejaron absorber por un perfeccionamiento técnico que les diera acceso a la creación de una belleza que únicamente podía existir si ellos la inventaban. Estudiaron el esfumato, copiaban a Giotto, a los artistas del primer Renacimiento y del Medioevo, a tal grado que hoy sus copias pasan como originales de esa época, de hecho mi teoría es que el Salvatore Mundi que atribuyen a Leonardo en realidad es una pintura prerrafaelista.
“Aunque la gris línea esté lejos,  y aunque tu alama navegue más y más distante, aun detrás de esa lejanía, habrá más mar” escobio Rossetti, es la “Elección” de pintar y pensar “Piensa y obra, mañana morirás” La crítica los atacó, la Academia los expulsó y aún hoy son incomprendidos, la Tate Britain acaba de cerrar una exposición antológica y los críticos la acusaron de “inútil, insoportable y belleza vacía” en esta época utilitarista hasta la belleza debe ser útil y generar rendimientos, como si alcanzar un estado sublime fuera parte del ingreso per cápita. La belleza en el arte es para sí misma, el prerrafaelismo regresó a los mitos en un momento que los eslóganes politos y del progreso controlaban el pensamiento, Marx estaba publicando El Capital, no había sitio para el paganismo, el puritanismo  arrojó a la depravación y al incesto a la sociedad inglesa, la persecución contra los homosexuales culminó con el encarcelamiento de Oscar Wilde, y un trio de jóvenes decidieron pintar retablos de héroes, santos, dioses inexistentes y damas que bebían arsénico y cerraron la puerta de la conciencia doctrinaria de la sociedad. Es la aventura de crear la que hoy extrañamos, la de una rebeldía absoluta, hoy en el estancamiento conformista de lo políticamente útil y correcto

sábado, 4 de mayo de 2019

PREGUNTAR

Max Beckmann 
Condenado a muerte por dudar, por cuestionar para llegar a la sabiduría, para recorrer el camino de la existencia con la guía de las ideas, esa aventura pervertía a los jóvenes, Sócrates bebió la cicuta y en cada sorbo su filosofía se volvía eterna. Las preguntas que evadimos acorralan nuestro ser, son las que no escuchamos, saberlas nos obligaría a actuar, y en eso está el inicio de las renuncias postergadas. Crear un autorretrato, pictórico o literario, es el enfrentamiento con esas preguntas, con la incógnita expuesta. En la Neue Galerie  de Nueva York, muestran The self-portrait from Egon Schiele to Beckmann
Felix Nussbaum 
Retratarse es condenarse, decirle al mundo cómo nos vemos, lo que de nosotros mismos negamos o conservamos, decir “soy la obra que rivaliza con este ser”, lejos de la certeza, el rostro muestra las dudas que lo hacen inexacto, representado, inventado. Lo más inaccesible es el rostro con el que pasamos por estos días, y el rostro que dejaremos al irnos con la evolución que inició con la amorfa hinchazón de la infancia hasta el bagazo que la vida arroja. Felix Nussbaum pinta las pesadillas de su pasado, recupera al hombre que las vivió, y los rasgos de la tortura en el campo de concentración del Genocidio en la Segunda Guerra Mundial. El pequeño formato, el detalle del estilo renacentista, indaga pro qué sobrevivió después de la muerte de su familia y sus amigos, y asì continuar sin paz, sin consuelo. El traje, el muro y la torre de vigilancia, en la ropa la estrella bordada de la condena, en la mano su identificación, en la mirada el miedo.
Oskar Kokoschka
Oskar Kokoschka se señala, su mano en el pecho responde “yo soy esta mano”, la herramienta del artista, esa mano educada que obedece a la mente, se mira y nos mira, el interrogatorio está en el espejo y termina en el espectador. El espejo es el escenario de todas las existencias, ventana infinita que nos retiene. Nuestro rostro es el primer y último extraño al que nos enfrentamos, el artista que se autorretrata analiza y juzga, es trágico no saber cómo nos ven los demás, desde el desprecio o la idealización, la idea del yo es distinta a la que nuestros testigos albergan. Max Beckmann entre geometrías, las rayas de su bata, las líneas de la ventana y la puerta, las curvas de la trompeta, su pincelada enérgica y la sombra del rostro, oculto, la mirada de reojo, desde su exilio escucha el escándalo de la tragedia. La voz interna, esa que llamamos consciencia, el diálogo que conduce nuestros pensamientos, es el sonido de un autorretrato, que no mostramos, que subsiste hasta que no nos ofrecemos respuesta, réplica, el día que dejamos de escucharnos, dejamos de mirarnos. . Las contradicciones, los recuerdos, regresan con esa voz, el silencio no existe, habla y habla, autoritaria dicta cada trazo, diseña un ser humano, la pintura calla, y la voz sigue. La soledad es la que posa, la que pinta, la que se queda ahì detenida en el tiempo, presa. Testimonios de la evanescencia, perduran, terminados no necesitan al modelo, ni al artista, dejan de ser personales, ahora son ficciones, versiones y variaciones, la realidad rivaliza con la memoria, y pierde, desperdiciamos la vida, y nuestros recuerdos naufragan en repuestas inútiles y vanas.