lunes, 7 de mayo de 2018

DESTRUIR Y DESVIRTUAR

 Politización demagógica, mediocridad descarada, recursos públicos despilfarrados y utilizados en el mezquino objetivo encabezado por Taiyana Pimentel como directora de la Sala de Arte Público Siqueiros. Los largos años de su dictatorial trabajo han sido para exponer obras infra inteligentes bajo la excusa de que abordan algún tema falsamente relacionado con la obra de Siqueiros. Es incomprensible que las autoridades de la Secretaria de Cultura nunca hayan reparado el daño sacándola del museo. La única fuerza justa que puede actuar es la del tiempo, por fin se termina el sexenio y con el cambio de gobierno quede fuera de los espacios del Maestro. 
 La más reciente exposición Tapete Lúcido es parte de lo que durante años ha mostrado como una burla al Muralismo: dos sillas, un trapo colgando, una impresión de pésima calidad de un tapiz, un video mal editado con fragmentos de la película Solaris, todo explicado con un folleto de 40 páginas llamado “guía literaria” además de la cédula de sala. La reunión de objetos “exploran conceptos que se practican fuera o en oposición de los poderes dominantes”. Se requirieron los cerebros de dos artistas y el de un curador para hacer esta instalación y entre los tres afirman que el Museo se convierte en protagonista de la exposición porque “el pasamanos de cobre y las columnas crecen intentando reclamar autoridad ante la ideología, los procesos invisibles que ocurren en el espacio también forman parte de la obra” este trio no ve las obras de Siqueiros, ven el pasamanos de la escalera, para ellos los murales, el lenguaje, la construcción de una trayectoria es invisible. 


Obviamente el museo es el protagonista  y es indispensable porque esas cosas sin la protección de la sala pierden su condición de arte, sino fuera porque los museos se utilizan para propagar la estulticia de un estilo llamado “arte contemporáneo” esas obras no cruzarían  el umbral de la puerta. El pasamanos de la escalera, que es un simple tubo de cobre, para los tres “genios” tiene implicaciones invisibles y fantasmagóricas, como la exposición misma, que habla del poder, como podría hablar de infinidad de temas y reflexiones, porque aquí el único y gran poder es el de un estilo artístico que designa como arte cualquier objeto al justificarlo con un discurso hilarante y arbitrario.
En estos años han orinado en las salas, exhibido hamburguesas, discos de vinil, billetes pegados en la fachada, cajas de madera, un catálogo de mediocridades e insultos, en una campaña degradante y grosera, desde la impunidad del puesto burocrático. El museo siempre vacío, sin público, las oficinas y la biblioteca cerrada, los murales en mal estado, este espacio sirve para que un grupo de burócratas incultos e inútiles cobren su nómina. El significado y subtexto de todas las exposiciones que han montado durante estos años en el SAPS es desvirtuar y destruir el legado de Siqueiros, ridiculizar al Muralismo y usar ese espacio como un centro de degradación intelectual.