domingo, 22 de abril de 2018

ADOLESCENTES EMERGENTES

 El arte VIP es como la publicidad y las revistas del corazón, quieren caras nuevas, lanzamientos  para conquistar a los compradores. La condena de no ser joven en la publicidad se paga con toneladas de botox y cirugías plásticas, lo que sea para alargar los días ante el espejo. Los criterios de la sociedad de consumo van de acuerdo con la ciencia, en la revista médica The Lancet, los psicólogos afirman que la adolescencia  contemporánea se ha alargado de los 10 a los 24 años. Los artistas VIP están en desacuerdo con las teorías de los psicólogos de The Lancet, ellos se consideran emergentes hasta los 45 años, lo que significa que la adolescencia artística y psicológica es más prolongada en el arte.

  Los psicólogos deben corregir la cronología y hacer pruebas a los artistas para verificar sus edades mentales, incorporando los nuevos resultados, por ejemplo si dibuja bolitas encima de sus cuadernos o boletos de avión, si pone naranjas en las ventanas o colecciona cochecitos y los acomoda con un pastel y dice que es el Universo, estudiar las obras completas de Gabriel Orozco, el diagnóstico de su edad intelectual es de 11 años. Los que coleccionan luchadores de plástico, como Amorales, hay que hacer varias pruebas, porque tal vez estén en la primera infancia, eso les permite promocionarse como artistas infantiles. Los que juegan con el karaoke y gritan como Yoko Ono, están entre los 14 o los 15 años, tipo concurso de televisión de jóvenes valores. 
 Juntar papelitos y pintarlos, acomodar la patineta rota con una piedra, poner una chancla encima de unas cajas, en general psicoanalizar las masterpices de Cruzvillegas, la edad artístico intelectual podría oscilar entre los 10 y 12 años. Los performanceros recibirán un doctorado especial de seis semestres sobre control de impulsos, comenzando por los indicadores conceptuales: actuar sin pensar, pobre habilidad de planteamiento y baja tolerancia a la crítica. Los cientos de miles de graffiteros que no resuelven sus frustraciones infantiles se inscribirán en un intensivo de autoayuda, autoestima y autoafirmación y conceptualicen sus infra rayones con sus nombres, apodos y siglas, que le dan visibilidad y sentido a su existencia. Las galerías como Kurimanzuto podrían tener una sección de gymboree, y en las ferias de arte además de la división que ya hacen para los emergentes, incluir otra de kindergarten con una alberca de pelotas, obviamente diseñada por otra eterna infantiloide: Yayoi Kusama.  
 Los curadores tendrán que tomar cursos de psicología infantil y adolescente para manejar a los artistas y conseguir que se involucren en el proceso de sus obras desde la multiplataforma significativa y sensorial que redirige la connotación político social de su obra, a través de la nueva taxonomía performativa. En los museos tendremos niñeras en lugar de guías y las entrenaran para adquirir habilidades cognitivas que permitan discutir la construcción epistémica contemporánea del arte y la cultura en los conflictos norte-sur, arriba-abajo de la alberca de pelotas. Las becas y apoyos deberán durar mucho más que antes, recorriendo las edades de todos los aspirantes, porque sin alcanzar la maduración, es indispensable que los mantenga el erario como si vivieran con sus padres.