lunes, 24 de diciembre de 2018

FAUSTO O LA BANALIDAD DEL SABIO

 La sabiduría acumulada, la razón incorruptible, la arrogancia de la ciencia, se rinden ante la frivolidad de un traje nuevo, de un amor impulsivo o de una orgía. Mefistófeles reta a Dios, para Goethe esa es la primera debilidad, el ser perfecto, inconmensurable, entra en el juego del expulsado y pecador, que trata de demostrar que su obra divina, el hombre, es imperfecta. En el nacimiento del método científico, en la Ilustración que negaba la superstición y la religión como explicación del ser y la existencia. 
 Goethe plantea un experimento científico, involucra a Dios, que la ciencia cuestiona su existencia, y aun peor, la credibilidad de las religiones, y lo obliga a debatir los argumentos filosóficos de la época en voz de Mefistófeles.  El seductor Mefistófeles convence al Jefe Máximo del cielo y la tierra de entrar en el proceso de comprobar su teoría, argumenta los defectos humanos  y con eso nos dice que él mismo, es mejor que cualquier persona. El elegido es Fausto, un sabio, consentido de Dios por su dedicación al conocimiento, que le ha evitado la experiencia de la vida. La Ilustración hacía de la experiencia parte fundamental del saber. Fausto nunca se ha enamorado, dichoso él que no conoce las amarguras de esas pasiones, y ya en la vejez, desea vivir esa emoción.
  La sabiduría de sus lecturas han agotado los libros,  en una época en que coleccionar volúmenes era un vicio de gente educada y sensible, así que investiga en brujería, es interesante porque se supone que es un sabio, y  la brujería, aunque de moda en esa época, era parte de los males intelectuales que combatía la Ilustración. Dios entrega a su hijo ejemplar y el experimento comienza, Mefistófeles lo conquista, le ofrece todo lo que Fausto añora, y en el colmo de la banalidad, le cambia el vestuario, porque Mefistófeles obviamente es una autoridad del estilo, lo halaga por su nuevo sombrero con plumas, su espada, la capa y el porte que tiene. La ciencia se derrumba, la sabiduría es una hueca ánfora que nada contiene, la vida entregada a leer con luz de velas, a escribir páginas y páginas, es aniquilada por la fatuidad de un elogio, por la efímera moda. Fausto es un imbécil, una creación defectuosa. 
 Mefistófeles, que viste muy bien, en su conocimiento de la especie humana, no confía en Fausto y le hace firmar un contrato entregando su alma, que poco vale, ya lo demostró, ese contrato es la prueba de su teoría y la convierte en una tesis. La relación con Margarita es un deseo de seducción, no la quiere como pareja, es parte de su demostración de superioridad de clase y de sexo. La humildad de Margarita, su condición social impiden una relación formal, la conquista con joyas, su intención es comprarla, y cuando ella se entrega, es traicionada, abandonada, desesperada asesina a su hijo,  y la condenan a muerte. Fausto y Mefistófeles tratan de rescatarla de prisión y ella ha enloquecido de dolor, todas las desgracias han caído sobre ella sola, y no tiene medios para defenderse. 
 Goethe argumenta que sin fortaleza ética el conocimiento no sirve para guiar la existencia y mientras en la Ilustración la ciencia es la base de la sabiduría, vemos que la ciencia no puede “moralizar”. La obra divina, el hombre, Fausto, es capaz de provocar el daño más terrible en la obsesión de conquistar sus fines, que como los de Fausto, son banalidades. El seductor está al nivel del seducido, la calidad moral de Mefistófeles es igual a la de Fausto, porque su sabiduría no le sirvió para defenderse de la tentación más baja. Es nuestra naturaleza, que además no aprende lecciones, somos nuestro propio castigo. La contradicción de ser un sabio y no tener ética, es posible. 

En el Metropolitan Museum de Nueva York exponen a Delacroix y como parte de la curaduría están sus litografías para la novela de Goethe. Reflejan cada escena con la sensibilidad y la imaginación de un buen lector, el dibujo es ágil y moderno, la composición resuelve con dinamismo y síntesis las acciones de una historia que demuestra el nuevo concepto del YO y la consciencia que llevó a la humanidad al escepticismo religioso.
La secuencia de los dibujos y su movimiento podrían ser de una novela gráfica, los rostros  y vestuarios de los personajes describen sus caracteres, el desarrollo de un primer plano y un plano secundario es cinematográfico. Es los márgenes de las litografías se aprecia cómo Delacroix afinaba el lápiz, revisaba su punta para continuar dibujando sobre la piedra, el impresor dejó estas marcas que le dan singularidad y hacen casi un fetiche de las obras. La lectura de Delacroix es mejor que la de muchas películas modernas que simplificaron y esquematizaron la historia en un afán de hacerla simple. El grabado de Margarita, la joven humilde seducida y encarcelada es conmovedor. Las litografías  son la argumentación visual de la obra que describe en su totalidad a la naturaleza humana y la fragilidad  de las verdades de la fe.

domingo, 16 de diciembre de 2018

THE HEAD AND THE LOAD

 La guerra exhibe sus crímenes para alcanzar la victoria y los oculta para alcanzar la posteridad. Los cien años del final de la I Guerra Mundial marginaron de los himnos a las víctimas de la estrategia política y militar, las armas químicas fueron parte de la crueldad del progreso tecnológico, la violencia política se encubrió en los ideales para destrozar a los enemigos y a los aliados, y detrás de ese teatro del horror, el racismo enlistó batallones para ser asesinados. El genocidio de más de un millón de soldados negros de África, que participaron en su condición de colonias de los imperios en guerra, fueron utilizados para las tareas más duras hasta ser masacrados como escudos humanos cubriendo el frente.
 William Kentridge estrena en Nueva York su ópera The Head and the load en el Drill Hall del Armory, con bailarines, cantantes, esculturas móviles, músicos, proyecciones de video en un enrome escenario. Los grabados, dibujos y collages de Kentridge son proyectados como escenografía de la tragedia, los cantos y los diálogos se prolongan, son el grito visual que no quiere escuchar la Historia. Enemigos y aliados, manipularon más de un millón de seres humanos, en los archivos las causas de muerte aparecen como desconocidas, y los dibujos se funden con las sombras de los actores. En el sin sentido de la vida, el libre albedrío se arrodilla ante la fosa común de la trinchera, Shakespeare humanizó la tragedia histórica, la voracidad  y la impotencia de Ricardo III se consuma en la muerte de miles de soldados, Kentridge alcanza esa poética y los nombres que no tuvieron espacio en los registros cantan en esta ópera, la carrera hacia la muerte de los soldados es una danza agotadora, el rostro del que sabe que va al encuentro de su último instante, perdiendo su nombre, su fe y su aliento.
 La belleza de las obras de Kentridge, el contraste de sus dibujos y grabados sobre páginas de libros, archivos, periódicos, papeles “socializados” de contenido utilitario, sirven de soporte para pájaros, siluetas de bailarines, animales, dibujos de sus esculturas y objetos, es el contraste entre la vulnerabilidad del ser y su conciencia, ante la anestesiada maquinaria de la civilización. El arte en su universalidad significa sin esquematizar una ideología o un momento, el arte no es de este o de otro tiempo, está en las preguntas que seguimos investigando que aun tratamos de responder, por eso la creación y la contemplación continúan.
 Los dibujos de los pájaros en animación reciben los disparos que matan a los actores y bailarines, con una partitura ecléctica, los cantantes con voces profundas y dolorosas, es la poesía que se niega a ser panfletaria, que manifiesta el abuso histórico y político, sin caer en el facilismo contemporáneo del chantaje y la inmediatez. Kentridge es Shakespeare, sabe dimensionar a los seres humanos, y sabe llevar su obra al límite de una época que continúa enalteciendo las victorias que sacrifican la belleza en el altar de la ideología.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

WHITE IS BEAUTIFUL

 This was the song that opened the Tonight with Belafonte TV special in 1959.  
 La libertad, ser dueños de nuestra voluntad y consciencia, de nuestra individualidad, es una misión milenaria que seguimos defendiendo cada día. La esclavitud es racismo económico, se establece la inferioridad e incapacidad de ejercer la propia voluntad de  un grupo para explotarlo y manipularlo, deja de ser un individuo es un cuerpo y su valor radica en la capacidad de trabajo y producción.  
 En el MoMA de Nueva York exponen la obra de Charles White, intérprete del dolor y la determinante trayectoria de la conquista de los derechos de los negros en Norte América, las “imágenes de la dignidad”. Muralista influenciado por Orozco y Rivera, su obra gráfica y sus dibujos son los que alcanzan la más violenta y poética visión de los relatos negados por la Historia. Nació y  vivió en Chicago mientras la segregación destruía la noción de igualdad. La pobreza, violencia familiar y la crueldad social marcaron su talento, asistió a las clases gratuitas del Art Institute de Chicago, y sin dinero para materiales dibujaba desesperado, dando un rostro al obtuso destino. En 1941 se casó con la artista Elizabeth Catlett y vivieron en México. Inspirado en el Barroco, las manos y los rostros de sus dibujos y grabados son hipnóticos, la pasión que tenía hacia la línea, la monocromía, influenciado por la artista alemana Kathe Kollwtitz  y el realismo social, reescribió la leyenda de la rebeldía en su obra. 
 La Historia se distrae con las narraciones sociales, con esa muralla de cuerpos que accionan la construcción de un gran destino colectivo; el Arte escribe las historias de los individuos, retiene las voces, las miradas, la cotidianeidad pisoteada por esa marcha megalómana y brutal que se impone en himnos y odas. El corto de la canción Bald headed woman interpretada por Harry Belafonte, la coreografía es el compás de la potencia contenida en el trabajo forzoso de los presos que estalla en el vientre profundo del hambre, la cámara se mueve y se abre en el aullido que exige I don't want no cold iron shackles 'Round my legs, Lord, y las cadenas caen en los pies de Belafonte. 

White persiguió ese relato incrustado en sus heridas, las mujeres de sus grabados presas en los pliegues de sus vestidos,  los ojos furiosos, las manos herramientas de la supervivencia, trazadas en un limbo que se habita con los cantos rítmicos, del ritual de la nostalgia. La tragedia del Barroco sin victimismo, es la pertenencia humana, la vida que carece de significado se escribe cada día, si el significado es una fatalidad, nos rendimos sin comprender, siguiendo los pasos marcados. La obra de White es la rebelión a un significado no deseado, a un destino no pedido, a negar lo que otros han escrito.