lunes, 11 de junio de 2018

LA INDUSTRIA DE LA VÌCTIMA

Kader Attia, Halam Tawaaf, 2008
 “Vivimos en una era del victimismo” afirma el cineasta Terry Gilliam, con mucha razón y valentía. Dice que pareciera que la vida tiene que ser maravillosa y fácil y que no es así, que la vida siempre ha sido dura para todos y que somos responsables de nuestra circunstancia. Es verdad que a veces hay hechos terribles que no provocamos, eso es diferente a la industria  de la victimización que estamos padeciendo. El abuso de la corrección política y su chantaje social, la idea de que hasta las peticiones más individuales y caprichosas deben ser satisfechas por el Estado y la sociedad a los que han convertido en una especie de padres absolutos, ha generado una forma de vida para miles de asociaciones y ONG’S que explotan la lástima y exigen que les solucionen la existencia. 
Kader Attia, Halam Tawaaf, 2008
La censura es la imposición más solicitada, lo que se exhiba en los museos, en las películas, en los libros, en general todas las expresiones artísticas y culturales, todo debe pasar por un filtro que no disguste a nadie, y que además envíe mensajes para alguna causa oenegera. La lista de lo que no se debe decir o mostrar crece cada día, los asuntos de género acabaron con el erotismo; los psicólogos con la literatura infantil; los sociólogos con los libros de Historia; la bioética persigue a la ciencia, cada parte del conocimiento y la creación tiene un policía inquisidor que le señala lo que no debe hacer. Están inventando un mundo irreal, negando lo que en verdad somos y necesitamos, cayendo en contradicciones flagrantes, generando más odio del que pretenden evitar. La convivencia se ha convertido es una lucha, cualquier detalle es susceptible de demandas, con esta particularización de las peticiones, hasta el racismo tiene derecho a existir porque “defienden su libertad de expresión” y el odio entre sexos nunca había sido tan violento.
El gran negocio es que con cualquier petición nace una nueva ONG que pide dinero, y luego hay que sostenerlos porque son parte del “pluralismo” o de lo que ellos decidan, haciendo de sus necesidades y ocurrencias la forma de explotar  un gobierno proteccionista temeroso de un golpe de estado de twitters.  Terry Gilliam se puso en contra del movimiento de Metoo, dice que muchas mujeres denunciantes se beneficiaron y utilizaron el abuso en Hollywood,  es verdad, y lo podemos comprobar comparando el poco talento y enorme fama de muchas actrices y actores. El peligro es la paranoia y el oportunismo, se está creando con miedo porque ya es un sistema revisar todo desde el punto de vista puritano de coacción, que retiren una pintura de hace 100 años porque las feministas de hoy no les gusta, que la literatura infantil y juvenil sea una terapia proselitista, que hasta las obras de teatro y las óperas sean mutiladas es un retroceso en la generación de conocimiento. Los grupos que se dedican a esto lo que más promueven es su beneficio, ya aprendieron que entre más acusen más ganan y que cada demanda les da dinero y poder. Es el vicio de nuestra anhelada sociedad utopista, una tiranía oportunista. 

16 comentarios:

Reynalda Quintero dijo...

Palabras sabias, tiene toda la razón

Arturo Treviño dijo...

Yo con mis amigos en una borrachera tambien juntamos muchas latas aplastadas.

Übermensch OII09 dijo...

Me gustaría saber su opinión sobre el trabajo de Frida Escobedo en el Serpentine Pavilion, y lo realizado en la Bienal de Arquitectura de Venecia. Y una cosa mas, si me pudiera dar su opinión sobre Mathias Goeritz, hablando específicamente del ECO, y sus manifiestos "los Hartos" y "arquitectura emocional", le estaría agradecido.

Estudiante de arquitectura (Fresnillo, Zacatecas).

jpalmosp dijo...

Le has dado en el clavo al asunto con este artículo, justo hoy estaba pensando en lo ridículo que resulta el tan sonado male privilege en vista de lo acontecido a tiempos recientes con el MeToo y su cacería de brujas contra el erotismo. Quien sabe cuantos casos de acoso sexual han sido sacados de proporción con tal de desprestigiar a tal o cual figura del espectáculo e imposible cuestionar el actuar de estas feminisitas o tu también ardes en la hoguera, seas hombre o mujer.

erick xocoyotzin gomez gonzalez dijo...

la admiro mucho... sigo mucho sus notas y me encanta cuando la escucho en la radio; me gustaría que comentara si le parece apropiado el termino al que últimamente le han llamado al arte contemporáneo como "Hamparte" como lo nombro Antonio García Villarán y que esta siendo muy utilizado en las redes sociales de los museos de arte contemporáneo.

le dejo un link sobre como explican el termino y el impacto que ha tenido:
https://www.youtube.com/watch?v=XHtfmngQ7aA

erick xocoyotzin gomez gonzalez dijo...

la admiro mucho... sigo mucho sus notas y me encanta cuando la escucho en la radio; me gustaría que comentara si le parece apropiado el termino al que últimamente le han llamado al arte contemporáneo como "Hamparte" como lo nombro Antonio García Villarán y que esta siendo muy utilizado en las redes sociales de los museos de arte contemporáneo.

le dejo un link sobre como explican el termino y el impacto que ha tenido:
https://www.youtube.com/watch?v=XHtfmngQ7aA

Debora Spera dijo...

Impecable argumento.

Luis Antonio Gonzalez Luna dijo...

Hola Avelina, no soy estudiante de arte, pero quisiera conocer mas acerca de el, ¿podria recomendarme algun libro para poder incursionar en este mundo tan complejo? Comparto sus ideas acerca del arte contemporaneo y conceptual, pero quisiera fundamentarme mejor y conocer mas acerca de ello. ¡Gracias!

EMEES14 dijo...

Es muy interesante como la libertad de expresión tiene que ser parejo para todos, seas machista, religioso, ideología nazi o xenofobo, (es lo peor, pero existen ese tipo de personas), porque lo políticamente correcto estuvo, de alguna manera, reprimiendo la expresión de estos grupos. Gracias a ésto vuelven figuras extremistas como Donal Trump.
Perdon no soy escritor espero que se entienda jeje

Carolina Reyes dijo...

Hola Avelina, antes que nada felicitarte, te descubrí en Dispara Margot, y me encanta tu punto de vista respecto al arte y al mundo en general, respecto a tu entrada, solo no me quedo claro lo siguiente: "los psicólogos con la literatura infantil; los sociólogos con los libros de Historia", podrías darme algunos ejemplos de lo que mencionas. Saludos y un enorme abrazo :D

Carolina Reyes dijo...

Hola Avelina! Antes que nada dejame decirte que me encanta tu punto de vista sobre el arte y el mundo en general y la manera en como lo expones. Respecto a tu entrada, no me quedo claro lo siguiente: "los psicólogos con la literatura infantil; los sociólogos con los libros de Historia", podrías darme algunos ejemplos sobre tu afirmación? Un abrazo muy fuerte para ti :D

Iván dijo...

El deplorable infantilismo de nuestras sociedades.

Juan Cabrera dijo...

¿Entonces no estoy loco? Pensé que era el único en pensar esto.
¿Puedo pedirle su opinión sobre un trabajo que estoy haciendo? Justamente trata sobre una utopía.

Anónimo dijo...

"La convivencia se ha convertido es una lucha". Comparto tu sentir. Parece que estamos entrando a una especie de dictadura del pensamiento, muy conveniente para ciertos actores oportunistas de la escena actual.

Francisco Castro dijo...

Mi más sincera admiración en su manera de escribir y comentar en cualquier tipo de tema, cada vez que tengo oportunidad de leerle, lo hago. Que siempre tenga buenos momentos y siga escribiendo ¡!

Anónimo dijo...

Hola Avelina, no se si suceda, pero en caso de que no sea así. Me parece que esos "artivistas" que utilizan temas sociales para lucrar y vender sus obras a precios exorbitantes deberían, por ley, dar un porcentaje de sus ganancias a las ongs que luchan por mejorar a la sociedad. Vaya, la cosa es que si su discurso es como el de una ong, también tendrían que comportarse como una ong. Porque si el dolor social sólo les sirve para llenarse los bolsillos sin mejorar las condiciones de las personas, es un arte que no tiene razón de ser, desde mi punto de vista. Es un arte oportunista y rapiñoso que no llega a ser ni arte ni activismo