sábado, 24 de marzo de 2018

HISTÉRICA OPULENCIA

Clotilde en traje de noche, Jjoaquìn Sorolla
Los chismosos son más fiables que los historiadores, dicen que en el reinado de Luis XIV los adictos al estilo secuestraban a los modistos, los retenían en exclusividad para deslumbrar con un traje que nadie más pudiera tener, la envidiosa violencia de esa obsesión provocó espionaje, crímenes y la creación de una industria. En los fashionistas las marcas son más que un nombre, son un tipo de sangre mutante en cada temporada, detrás de ese efímero escudo de armas pueden asesinar al anonimato y trascender por unos instantes.
En el Museo Thyssen Bornemisza de Madrid, exponen Sorolla y la Moda,  con pinturas, fotografías y las prendas que usaron las modelos en los retratos del pintor. Los zapatos, vestidos, joyas, muebles, la ficción de una escenografía, el teatro de la inmortalidad en la frivolidad de la apariencia. Es el arte inventando a las personas, a seres inexistentes que se retienen en el ideal que deberá ser recordado. La belleza de esa mentira se delata al comparar el vestuario con el retrato, la diferencia es que la ficción es más potente que la realidad, que la naturalidad asesina al mito. Sorolla sabía que nos cansamos de las personas y que si nos heredan un retrato que disfrutemos contemplar durante años, en el que no veamos a “alguien”, entonces el desprecio o el fastidio que sentíamos se trasformará en elogios. 
Joaquin Sorolla Retrato del Rey Don Alfonso XIII con el Uniforme de Husares
 El retrato del rey Alfonso XIII es magnífico, delgado como el sable, posa con el uniforme de gala de Húsares, la coraza de un héroe para el débil cuerpo del pornógrafo, es una estatua de brocado y seda. La fotografía de la sesión de trabajo en el jardín, con Sorolla pintando al rey bajo la sombra de un árbol, es un testimonio de la dictadura de la forma sobre la vida; después de que la Historia habla y la sociedad olvida el dueño del destino de esa persona es el pintor, él decide cómo será recordado, qué momento de su existencia debe continuar para la eternidad. 
LA SEÑORITA BARRIOS JUGANDO CON SU GATO

El elegante gato lleva un moño rojo y destroza los encajes, la niña lo provoca, el pintor captura al juego, el vestido blanco es un capricho transparente, la vida seguirá y la infancia quedará despedazada como ese encaje, La Señorita Barrios con su gato, melancólica recuerda sus últimos juegos, aprenderá que un vestido tiene consecuencias. El voyerismo de Sorolla es fetichismo del estilo, los zapatos, las cinturas fajadas esperando ser liberadas, dibuja las piernas ocultas por las faldas, prolonga los escotes, conquista la humedad de la piel, el palpitar del cuello, posee a sus modelos, las tiene para él en una observación que cotidiana sería obscena. Los maridos no ven a sus esposas, Sorolla las desviste, sabe qué llevan debajo del vestido, cómo es el corset, a qué huelen sus medias, de qué tamaño tienen los pies, cómo se sientan y apoyan el brazo, se polvean el pecho, el pintor reinventa a una mujer para que su marido la vuelva a desear, y si no es así, será otro, la pintura está ahí para despertar una pasión. 
En estos tiempos del puritanismo de “lo políticamente correcto”, la obra de Sorolla resulta una audacia seductora, la oportunidad de ver que la elegancia y la presencia femenina no tiene que estar disminuida por un statement político-feminista, y participar del hedonismo de la vida. Vestidos de negro intenso o blancos enceguecedores, cinturas mínimas, encajes y gasas, aunque vivamos y suframos como miserables, perduremos como diosas, eso es un retrato. Sorolla conocía las leyes implacables del estilo, observaba las telas y los reflejos de la luz, estudiaba las texturas, detallaba las joyas, llevaba los materiales al límite de la fantasía, y se detenía un instante antes para que lo imposible fuera verosímil. Los colores del mar, la paciencia de las olas, se prolongaban en los volantes de los vestidos y el viento tensaba los parasoles, el tiempo es del arte.  

sábado, 10 de marzo de 2018

ENTREVISTA AVELINA LÈSPER

Entrevista realizada por Estempore Agencia Creativa, por Antonio Mìnguez , Jefe de Prensa, en el Museo de América.  Semana de Arte Contemporáneo.
Madrid, España 2018

TRABAJO DURO EN ARCO 2018

Helga del Alvear en su galerìa en el momento de la "censura"
 Las ferias de arte invitan al postureo, son una pasarela de los que aspiran a ser vistos y admirados como si fueran un mingitorio al revés y cotizados como una vaca en formol. En Arco, la feria de arte contemporáneo de Madrid, los influencers posan con vestuario patrocinado, aquí todo is about money, los que busquen arte que vayan al Museo del Prado. En el egoísmo insensible, una galerista apagó una obra de focos de Jenny Holzer que servía para el posado de un tipo con saco de terciopelo morado, el próximo paso del arte VIP será cobrar los selfies. La frivolidad de los visitantes no apreciaba el sacrificio de los artistas VIP para lograr estas obras maestras. Los galeristas se desvivían en explicar que sus artistas trabajan muy duro, en una galería austriaca estaba una bicicleta rota, el galerista describía con torturado énfasis que en cada exposición la obra era diferente, y el artista Manfred Pernice trabajaba muy duro en cómo lograr ese cambio, en esta ocasión la resignificó agregando un zapato y una bolsa de plástico, ese portento de la inteligencia costaba 51 mil euros. 
 En otra galería el artista Rodrigo Oliveira trabajó muy duro enmarcando cientos de etiquetas, su ardua tarea se vendía en 25 mil euros. El Capital de Marx o las novelas de Dickens no podrían describir las penurias y la explotación por las que pasan los artistas VIP. Reciclar es uno de los recursos más intelectuales, Dan Graham trabajó muy duro en una instalación nostálgica con videos musicales de los años 80, es la decoración ideal para el bar del coleccionista por sólo 500 mil euros. Los coleccionistas ya pueden comprar algo puesto en un lienzo gracias a que Secundino Hernández trabajó muy duro en rasgar la superficie plástica del lienzo y dejar los agujeros, cada pieza se vende como “pintura” en 70 mil euros. El proceso es más importante que el resultado final, para el arte VIP el trabajo duro que hay detrás de sus obras le otorga significado a las elementalidades más exhibicionistas, en un video el performance del artista Pere Noguera mordiendo platos que se suponían de cerámica, en una indiscreción la galería reveló que en el video son platos de chocolate, el testimonio de su falso masoquismo tiene el precio de 20 mil euros el video y 4 mil euros cada plato. Reunir unos pedazos de madera, tela y una piedra es un trabajo muy duro de Ángel Bados, convertido en “instalación minimalista” cuesta 10 mil euros. 
William Mackrell obra y performance
Imprimir letreros en cartones de colores con frases “poéticas”  es la única obra que Allen Ruppersberg ha realizado en su vida y que fotocopia para cada feria y exposición, la galerista dice que es muy inspirado, y su talento vale 36 mil euros 5 piezas. La resignificación del retrato es un trabajo duro que Christian Fogarolli realizó con muñecos de trapo, el coleccionista tiene que trabajar duro en imaginar que ese muñeco se parece al retratado y pagar 1,500 euros por cada uno o 5,500 por cinco muñecos. William Mackrell mando hacer una cama metálica con luces fluorescentes desechadas por contaminantes, la nerviosa galerista explica que las consigue en los basureros de materiales dañinos, y sobre esto puso a una performancera a balbucear como reacción a las vibraciones de la luz.  El esfuerzo que merece ser llamado arte, es vender esto en 9 mil euros y entregar únicamente las luces y la cama, acompañadas de un certificado, el comprador tiene que conseguir a la modelo, vestirla de blanco y darle las instrucciones de cómo realizar el performance. 
William Mackrell
 La controversia artificial es el efecto publicitario más productivo del arte VIP, fotografías de rostros pixeleados, robadas de los periódicos, con un texto explicando que son “presos políticos”, obra de Santiago Sierra, fueron retiradas de la galería, desatando la reacción correcta: se vendió por 80 mil euros. La atmósfera delirante de la protesta de los “intelectuales” por la “censura” de las mismas imágenes que aparecen todos los días en los periódicos, que pixeleadas y enmarcadas se convertían en arte por milagro de la retórica académica y el precio, una obra de “protesta” diluida y encubierta, que gracias al escándalo encumbró en el pedestal del famoseo a un artista que ni con su efectismo gratuito había conseguido llamar la atención. Las ferias de arte son una experiencia interactiva con múltiples significados que se consolidan cuando el comprador saca la tarjeta black y paga por estas cosas. Es agotador ver la dedicación  de los artistas VIP, hay performances, recortes de papel, letreros, luces de neón, bañeras sin agua, un homenaje a la esclavitud y el sufrimiento. Los espectadores y los coleccionistas tienen que trabajar muy duro en someter a su intelecto, humillar su sensibilidad y aceptar esto como arte. 
Santiago Sierra frente a su obra "censurada"



Instalación de Dan Graham


Rodrigo Oliveira y su instalaciòn 

Pintura de  Secundino Hernández 


Obra de Ángel Bados

Muñecos o retratos de Christian Fogarolli 

Christian Fogarolli  


Pere Noguera mordiendo platos de chocolate 



Arco 2018 zona VIP

Arco 2018 zona Vip 

Instalaciòn de  Manfred Pernice 

Instalaciòn de  Manfred Pernice 

Allen Ruppersberg 



viernes, 9 de marzo de 2018

CONFERENCIA MAGISTRAL: EL sentido poético del arte, por Avelina Lésper


Evento: Feria Internacional de la Lectura Yucatán (FILEY)
Fecha: sábado 17 de marzo
Hora: 7:00 pm
Lugar: sala Mayamax del Gran Museo del mundo Maya, Mérida Yucatán

Para futuras presentaciones en Mérida, favor de asistir a la conferencia y ahí coordinaremos los encuentros, gracias. 

FANTASÍA Y ÉXTASIS

El entierro del Conde de Orgaz, El Greco. 
 La existencia carece de testigos, la vivimos desde nuestra experiencia que es parcial y distorsionada por nuestras emociones y frustraciones, la obra del Greco se muestra como una crónica de lo no escrito, de lo no visto, de lo que él eligió representar, lejos de los alcances del resto. La Ciudad de Toledo es un museo de sitio que se confunde entre un parque temático para turismo masivo, y el refugio del excepcional acervo de la obra de Greco.  La muralla obliga a un claustro que aísla, desde lo alto de la colina es un observatorio de ese exterior del que se separa el alma y dentro, entre sus paredes, en los muros donde cuelga la obra del Greco, ahí está lo más oscuro, lo que la luz de la razón ilumina. 
 El Entierro del Conde de Orgaz en la representación de la leyenda de un milagro manifiesta las miradas de la existencia. Las directrices teológicas que el pintor haya seguido en la representación se trasforman en un significado filosófico. Iniciando está el cuerpo en la efímera condición mortal y carnal, ese cadáver que va a ser enterrado, capta la atención de los hombres, miran ese pedazo del pasado en una pesadumbre o compasión ignorante, ya no hay nada en él, entonces no hay qué lamentar. Mientras miran absortos el portento sucede sobre de ellos, así como en la vida, las necedades nos distraen de lo trascendenta: con los movimientos del color y los trazos que hicieron de la obra del Greco una excepción en el arte, el espíritu se levanta con el vuelo de un ángel, sin peso, la luz es transportada por un ser etéreo, en una osadía estética, el Greco le da “forma” al alma como un objeto transparente alargado, y entendemos que los cuerpos en toda su obra están supeditados a esa masa volátil, no a un esqueleto. De ese prodigio, sólo se percata un religioso, el resto sigue distraído en la mortalidad del instante. En la disposición de ver está el milagro. El cielo, ese estadío al que solo se accede sin el lastre del cuerpo, es una reunión de seres metafísicos trasparentes, lo preside la Virgen acompañada del Cristo luminoso, y aunque poseen características físicas, no poseen carnalidad, ni densidad, son ideas, son palabras, dogmas, rezos, los atrae la fe en mirar. 

La luz del Greco en el color y los reflejos es la luz del espíritu. La pintura sacra realizó una de las búsquedas más complejas del arte: pintar la invisibilidad del espíritu, darle una forma comprensible que alimente la necesidad de creer en algo no humano que nos acerca a lo divino y nos consuela de ser mortales. La composición con líneas que se elevan, se diluyen podría separarse de lo terreno, está “despojada” de humanidad, el contraste con el cadáver es que mientras lo que resta de la carne es corrupto, lo que vive sin ella es puro, es ligero, y se deposita en las alturas ingrávidas. El testimonio lo llevan los que están en posesión de la fe y el niño, que en un primer plano y casi al margen de la acción, superpuesto en la composición y dando el efecto de un observador posterior, señala la escena y nos mira, es el presente, el momento en que el espectador contempla y el testigo señala.  Las fases del tiempo se muestran, el pasado en el entierro del cadáver, y la eternidad en la representación del mito y sus dogmas. Somos eso, el cuerpo que cada día muere, y se entierra en sus males y necedades, enajenados en lo que ya no poseemos, dejando pasar eso que trascenderá nuestro dolor. La meditación, la oración son el silencio de la verbalidad, lo que se repite es para el interior, no para mantener un diálogo infructuoso con el exterior. La pintura sacra es meditación en imágenes, la contemplación cita al espíritu en otra visión, que es personal, profunda, que no responde a la gratificación de los sentidos.