lunes, 26 de febrero de 2018

CONFERENCIAS AVELINA LÉSPER



Evento: "Semana de Humanidades del Tec de Monterrey" 
Presentación del libro de Arturo Rivera
Fecha: miércoles 28 de febrero
Hora: 4:00 pm
Lugar: Tec. De Monterrey, Campus Ciudad de México, Edificio "CIE" Salón/Auditorio 1401 (calle del Puente 222 Col. Ejidos de Huipulco Tlalpan) ENTRADA LIBRE

Evento: 7º ciclo de “Crítica y Pensamiento en México” / Mesa 4: ¿Postmodernidad? Reflexiones para definir y nombrar el arte de nuestro tiempo

Fecha: sábado 3 de marzo
Hora: 1:00 pm
Lugar: Museo de la Ciudad de México  
ENTRADA LIBRE 

Evento: XXXIX Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería 
Presentación del libro de Arturo Rivera
Fecha: Domingo 4 de marzo
Hora: 7:00 pm
Lugar: Palacio de Minería, Auditorio Bernardo Quintana



Evento: Feria Internacional de la Lectura Yucatán (FILEY)
Fecha: sábado 17 de marzo
Hora: 7:00 pm
Lugar: sala Mayamax del Gran Museo del mundo Maya, Mérida Yucatán
CONFERENCIA; El Estado poético del arte. 

HYLAS Y LAS NINFAS CENSURADOS

Hylas y las ninfas, John Williams Waterhouse

Las feministas puritanas e ignorancia pretenden ser las dueñas del cuerpo femenino a nivel físico, simbólico y social, han llegado tan lejos como las religiones y culturas absolutistas que niegan los derechos humanos de las mujeres. La “cosificación del cuerpo de la mujer” se manipula, hacen de ese cuerpo un “objeto de activismo” y le niegan posibilidades eróticas y lúdicas, para el feminismo, como para los religiones monoteístas, la mujer es un ser insensible que es obligado a entregarse o participar del placer. El mito de Hylas y las Ninfas es una lección sublime: el joven Hylas, valiente y hermoso es hijo del rey  Tiodamante asesinado por Hércules. Deslumbrado por la belleza del joven, Hércules lo adopta para convertirlo en un guerrero. Hércules, admirado por su valor y fuerza en las batallas se enamoró perdidamente de Hylas. Al iniciarse la expedición a Cólquida, Hércules se llevó al hermoso joven, que excitado por el peligro se fue a buscar la gloria. En las costas de Tidade enviaron a Hylas a buscar agua pura, llegó a un estanque transparente, y el mirase en las aguas, la Ninfas brotaron cantando y seduciendo. Sus cuerpos atrajeron a Hylas derrumbando su valor y su fuerza ante la sensualidad, se sumergió en el estanque con los brazos de las Ninfas acariciándole. No volvió a salir. Hércules aulló desesperado, se vengó asesinando a los misios culpándolos del rapto, el joven Hylas nunca regresó del eterno orgasmo de las Ninfas.
El mito inspiró una de las pinturas más bellas del movimiento Prerrafaelista, del pintor inglés  John William Waterhouse, realizada en 1896, hace 122 años, hoy ha sido retirada de la Manchester Art Gallery en un acto de censura disfrazado de performance para “pensar en la cosificación del cuerpo femenino” a cargo de una curadora y una artista feministas. En lugar de la obra maestra, en el ominoso espacio vacío, el público va a colocar postits opinando sobre el tema, para las feministas VIP provoca más reflexión un postit que una hermosa pintura. La ignorancia y la violencia de esta censura son escandalosas, en el mito el seducido es Hylas, el poder de decisión sobre el cuerpo y la sensualidad es de las mujeres, Hylas es pasivo, el dolor de la pérdida es de los hombres, Hylas y Hércules.
Lo que molesta al feminismo es el punto de vista masculino, su enemigo son las relaciones entre dos sexos. ¿Por qué una mujer no puede seducir y se dueña de su cuerpo para entregarlo? ¿Por qué toda relación se debe ver como abuso hombre-mujer? Esa obsesión con reducir relaciones sensuales y sexuales en víctima y verdugo, es maniqueísmo que deja a la mujer en una vulnerabilidad irresponsable. El arte y la belleza tienen derecho al erotismo y la poesía, lo que vemos es la violencia iconoclasta que castiga y prohíbe a las imágenes. La consecuencia es sustituir a la pintura por algo sin belleza, sin aportación poética, con la flagrante mediocridad de las autoras, una vez más estamos ante la persecución del verdadero arte por los dogmas de una ideología.   

martes, 13 de febrero de 2018

LA LIBERTAD DEL EDITOR

Felix Nussbaum Skeleton Playing the Clarinet 1944 Pencil and gouache on brown paper
La Historia ha progresado a espaldas y por encima de los individuos, nos dice Marcuse y para Sade la corrupción y la disolución moral del pueblo son muy útiles porque permitían mantener en movimiento la maquinaria perpetuamente inmoral del Estado. En la negación de Gallimard para publicar los escritos nazis de Céline está el argumento más valiente que puede esgrimir un editor: su libertad de publicar. La libertad de expresión casi siempre se refiere al que quiere opinar, no al editor responsable de publicar esas opiniones, entonces la libertad de un editor radica justamente en la capacidad de elección que define su posición personal y profesional. El argumento de que se deben publicar textos indignos porque los lectores tienen derecho a conocerlos, que ellos deben analizarlos y emitir un juicio, es relativista e irresponsable, le permite al editor “pasar a espaldas y por encima de los individuos”. Los textos que escribió Céline para demostrar su afiliación al nazismo no son “poemas” como han insistido en llamarlos, son una serie de insultos dedicados a complacer a un régimen asesino, en una de las acciones más serviles de la memoria de la literatura. La decisión de Céline de unirse a la corrupción del nazismo, fue, como dice Sade, su aportación para perpetuarlo ¿Que puede haber en esos textos que merezcan otra vez el derecho a ser publicados? La complicidad disimulada, en la publicación de estos textos está la clara intención de darles vigencia, la letra impresa es propagadora, en este caso de una ideología genocida, el lector hace su análisis desde la aprobación del editor al otorgar un espacio a esos escritos, entonces, el supuesto análisis es improbable, y lo que sí es una certeza es que esos textos vuelven a insultar, dan movimiento a los engranajes corruptos del racismo que ha renacido.
El revisionismo histórico hace énfasis en las “bondades o virtudes” de los verdugos para humanizar su posición, dicen que amaban a sus hijos o que eran “trabajadores disciplinados”, para el revisionismo ser partícipes de un genocidio fue un “error humano”, los escritos de Heidegger recientemente publicados manifiestan su comunión con el nazismo, confirman sus cobardes acciones, persiguiendo estudiantes y académicos, censurando sus escritos y expulsándolos de la universidad ¿un filósofo en completo conocimiento de la ética tiene justificación para cometer esos crímenes? No la tiene, y es el caso de Céline, es un escritor que no debería ser revisado en sus escritos que se rindieron al sistema nazi.

No hay valor en unirse a ese sistema, el valor está en volver a rechazarlo, eso lo describió muy bien Thomas Mann en Doctor Faustus, cómo la ideología determinó las relaciones filiales y estar en contra del nazismo era el crimen más grave que podía cometer un alemán. Gallimard ees un editor en ejercicio de su libertad y ha demostrado que la censura es una coartada conveniente cuando no se quiere tomar una posición ante el sello editorial y los lectores, que disimula la ética personal en un alarde de libertad que no existe, el debate suscitado se ubica en el maniqueísmo que estigmatiza esta decisión editorial como un acto represor. Estos textos hoy y siempre incitarán y justificarán el genocidio es por eso que aún existen en internet, y eso no implica que deban aceptarlos todos los editores, al contrario, en este momento de indiscriminada publicación, de abuso en el espacio de divulgación, es cuando la “libertad del editor” es indispensable. 

domingo, 4 de febrero de 2018

EXPOSICIÓN CURADA POR AVELINA LÈSPER EN MADRID, ESPAÑA

100 periódicos intervenidos por 100 pintoras y pintores que integran la Colección Milenio Arte, dirigida por Avelina Lésper, una serie que manifiesta la capacidad de improvisación y creación sobre un material efímero. 

Museo de América, Avenida de los Reyes Católicos 6, Madrid, 28040. Inauguración  15 de febrero del 2018 a las 13 horas, con la presencia de la curadora. Entrada libre. 

LEER POESÌA

El lenguaje distorsionado, las voces sordas, el griterío fragmentado, la zafiedad posteada, el linchamiento cobarde, las palabras laceradas, el significado perdido. Es tiempo de leer poesía. La rebeldía a la masa es la comunión con el silencio, la rebeldía a la ignominia es la reunión con la frase lenta, sentida, meditada. Es tiempo de leer poesía. Dejar de responder para escuchar, esperar a que las palabras reposen y adquieran su ritmo, su musicalidad. El tiempo no se lleva las palabras, al contrario, las arraiga, una vez sembradas se repiten y nos representamos a nosotros mismos con frases vacías, frívolas, hirientes, de sonidos torpes, usamos un lenguaje que se degenera.
Las palabras aman y desprecian, las palabras somos nosotros, depositadas en la psique, en el alma, en la costumbre, las sacamos en el parloteo incesante de la cotidianeidad, creemos que la mente olvida y no es así, aprendemos de lo indecible y lo repetimos. Leer poesía nos regresa a la fe en el lenguaje, a su cauda de significado, a su estancia con lo que somos. Dar forma a las imágenes de esas emociones que no alcanzamos a entender, recrearlas en un poema y verlas, explicarlas, vivirlas. Dar la espalda a la inmediatez de las respuestas, de las exigencias mediáticas y esperar a que la poseía nos habite, sea el plano de lo real que ya no vemos, que desaparece entre la obscenidad de las redes, del mentiroso reactivo “nuestro tiempo”. La poesía es el tiempo, la metáfora, la realización de un espacio en palabras que podrían describir otro espacio, el escándalo de ser la misma frase que escribió el poeta hace cien o mil años, y no ser la frase que alguien vomitó hace unos segundos.
 La palabra es mucho más, es un arma describe lo más profundo y doloroso, que nos significa y da vida, la voz humana es una cadena de experiencias, y cada frase se une a los eslabones de nuestra biografía. La sociedad vociferante viola a las palabras, ensucian el compromiso que tenemos con el lenguaje, con ese imborrable espejo de nuestra existencia. Lo que hemos dicho y lo que hemos callado se queda en nuestro rostro, leer poesía, respirar en esas líneas que fueron guiadas por emociones y horas, nos habita la mirada y el silencio. La realidad que se ve desde la poesía no puede verse desde la grosera voz que lanzan las redes agazapadas en el grito cobarde. Es tiempo de leer poesía, de darle a la vida la construcción lenta y dolorosa de la fe, de le entrega, del camino que va en sentido opuesto a la frenética respuesta de la masa.

La poesía no avanza, se detiene, las frases milenarias permanecen, la modernidad, la actualidad, no es de la poesía. Hemos llorador y ansiado lo mismo desde que recibimos el inexplicable y prodigioso designio de estar aquí, cada día, cada milenio sentimos lo mismo. El poema lo sabe, lo dice y lo conserva. Dejemos que la actualidad agonice ahorcada por el hambre de zafiedad de la masa, descansemos en la poesía, mientras las metáforas siguen su eterna voz, la masa ensordecida se asesina a cada instante. Es tiempo de leer poesía.