sábado, 21 de noviembre de 2015

GOYA EN LA NATIONAL GALLERY

La familia del infante don Luis de Borbón, Francisco de Goya 
 Goya nunca estuvo satisfecho con su obra, sufría depresiones, el caballete lo vencía, vivió el paso del muro al lienzo como un abismo imposible. La pintura se convirtió en una obsesión de él con el formato, con lo que se puede hacer dentro de un espacio acotado, no era la comisión, el tema o la técnica, era la comprensión de ese espacio en blanco que debe adquirir otra dimensión, un sentido distinto al del muro. La National Gallery de Londres titula esta exposición Goya: The Portraits, es revelador porque el pintor aparece en varias obras pintando, reafirmando la audacia de Velázquez en Las Meninas que puso en primer plano a la pintura, el lienzo alberga arte no al modelo, la realidad o el tema. La pintura es una idea verosímil y autoral, el tema surge a partir de la interpretación.
Solo Goya 1797, Francisco de Goya 
 En el cuadro La familia del infante don Luis de Borbón, Goya está presente, es el creador de la escena: don Luis consulta al oráculo con los naipes a la luz de una vela mientras peinan a su esposa María Teresa. Lo que el azar vaticinó fue el destino del pintor, gracias a don Luis más tarde Goya sería el pintor de la corte del rey. El testimonio que deja es la preocupación de Goya con la iluminación, el contraste de la penumbra del fondo con la luz tenue que nos revela el rostro de cada uno de los personajes, es una pintura sobre el arte de generar luz, de crear una atmósfera irreal que le de verosimilitud a la existencia de unas personas. En estas obras Goya deja algo más que un registro, dice que ése ser pidió a un pintor que lo retuviera, no le comisionaron un retrato, depositaron su memoria en manos de un artista. Ese espacio que Goya domesticó a través de la luz permitió un escenario abstracto para ese ser, el fondo gris, un páramo cronológico y espacial, iluminado con la tenue temperatura del cuerpo. Los muebles estorban, la pureza está en las obras que albergan ese limbo, esa intemporalidad. El pintor nos comunica de forma cifrada su relación y concepto de cada retratado: la Duquesa de Alba, vestida de luto por la muerte del Duque de Alba, señala el piso donde posa la inscripción “Solo Goya 1797” solo ese pintor, solo ese amante.
Retrato de Carlos III, Fracisco de Goya 
 El retrato de Carlos III es la antítesis del género, no hay valentía o fiereza, nos da a un cazador flácido como el guante que lleva en la mano, el sabueso duerme en lugar de estar alerta. El niño Manuel Osorio Manrique de Zúñiga jugando con la vida del pájaro que levanta un papel con una inscripción, de nuevo el azar define el desenlace, tres gatos acechantes, esperando la lectura de la sentencia contenida en ese papel, en la jaula hay más prisioneros; un niño adorable, muñeco insensible, vestido con un traje rojo es para Goya un pequeño verdugo, es la crueldad de la ignorancia y el juego. Es evidente que le gustaba más pintar mujeres que hombres y niños, con ellos es implacable, a veces hasta descuidado, en cambio con ellas busca la seducción, el vestido delicado, detalla el peinado, el pecho generoso, se fascina con el pelo largo, el tono de la piel, pareciera que no quiere que lo olviden, se hace necesario, les da el reflejo que desean de ellas mismas.
Los humanos somos limitados, predecibles, la pintura es el misterio, la contradicción entre mostrar y deformar, trasladar a otro lenguaje ¿cómo llegar a lo esencial, entrar en la revelación emocional sin caer en la obviedad y que la obra sea el motivo, el centro que atrape la visión? Eso aisló y condenó a Goya, lo dejó sordo para únicamente ver, para que nada interrumpiera su inmersión a lo más profundo de su arte. 
El niño Manuel Osorio Manrique de Zúñiga, Francisco de Goya

4 comentarios:

José Miguel Costa dijo...

Avelina... Goya era un fan de Velazquez. Tu texto me ha hecho recordar la relación del sevillano con el rey Felipe IV y su família. Con esos retratos de gran penetración psicológica. En los primeros, el rey se muestra feliz pero vacilante en su mandato. En los últimos vemos a un hombre avejentado y de rostro triste y ojeroso que sabe que no ha sido capaz de hacer próspero a un imperio en crisis, y sabe que a pesar de ser rey ha sido un muñeco testimonial manejado por validos y alejado de la realidad. Un hombre mediocre inmortalizado por Velazquez. Además, como Goya, Velazquez también utilizaba mucho los fondos neutros, con una gran obsesión por la atmósfera y la luz.

Krad Abyss dijo...

Le comento al margen de la tematica de esta entrada para decirle que admiro muchisimo su punto de vista del arte contemporaneo. Soy estudiante de bellas artes en la universidad complutense de Madrid y cada dia me topo con ese tipo de arte pastiche que se ha creado hoy en dia. Gracias por sus palabras, y si algun dia me convierto en un artista, que sea a base de esfuerzo y tecnica, no siguiendo modas, haciendo arte de verdad. Gracias.

Anónimo dijo...

he leído algunos de sus artículos y entrevistas ,es sorprendente que se halla tardado tanto ,en aperare alguien que tenga el falos de decir que el rey esta desnudo ,
encontre un artista que estoy seguro que le va a gustar federicouribe.com mire sobre todo las ultimas cosas que e sta hacino con balas
att philipe bardo

Luis McDonald dijo...

Hola Avelina, soy artista: pintor, disenador de modas y fotografo. Vivo en la ciudad de Miami, Florida. He visto algunas de tus entrevistas por las redes sociales y me gustan algunos de los conceptos que planteas. Eres inteligente y me gusta!! Te invito a que visites mi sitio y des una mirada y si, en verdad me agradaria saber tu opinion de mi trabajo. www.luismcdonald.com
Un placer,