martes, 13 de abril de 2021

ES FALSO


El cuadro más caro del mundo, subastado en 450 millones de dólares, es falso. El Salvator Mundi, atribuido a Leonardo “Es del taller, pero no es de la mano de Leonardo”, es la conclusión a la que llegaron los investigadores, de Museo de Louvre de París al analizarlo con un acelerador de partículas, lo más avanzado para estudiar obras antiguas. En 2017 cuando subastaron la pintura escribí que no era de Leonardo, https://www.avelinalesper.com/2017/12/leonardo-da-vinci.html

No es necesario un acelerador de partículas, es evidente que las teorías de Leonardo se contradecían en esa obra. El asunto es que el jeque árabe que pagó por la pintura esa cantidad obscena, está disgustado porque el acelerador de partículas fuera insobornable, a diferencia de los “expertos” que lo autentificaron. 

El periodista francés Antoine Vitkine reveló en un valiente documental que el heredero saudí Mohamed Bin Salman, presionó al gobierno francés para que expusieran la pintura en el Louvre, al lado de la Mona Lisa y la autentificaran. No lo hicieron en una muestra de ética artística. Es una práctica común que para autentificar una obra falsa se pagan a unos “expertos”, e inventen su dictamen y posteriormente la expongan, una vez catalogada, esa obra se considera auténtica. Es un lío, porque así la obra no sirve ni para tapar un hoyo en la pared, vaya ni para imprimir calendarios o ceniceros.

Tranquilos,  aquí tengo la solución: hacer el museo “Money is the artwork” para las obras más caras del mundo. Las salas expondrán las obras por su precio, no por autenticidad, cronología, autoría o estilo. La curaduría se irá modificando según vayan los precios en subasta. La publicidad dirá que en ese museo guardan más dinero que en todos los bancos de varios países del Tercer Mundo. Al final del recorrido, entre las actividades educativas estará jugar a la subasta, una nueva versión del Monopoly, y en los souvenir habría fajos de dólares y euros  con obras de arte impresas al reverso. En este museo la calidad de la obra no cuenta, así que las obras carísimas del vulgar Jeff Koons estarán expuestas como lo merecen, igual que la falsa calavera de diamantes de Damien Hirst. Lo que no cabe son las “novedosas obras de arte digital” en NFT o el token para especular y robar, porque se desplomaron en una semana a menos del 70% de su valor.

Es lo que esta gente quiere, que digan que se queman cientos de millones de dólares en los casinos que son las subastas de Christie's y Sotheby's, no compran arte, compran fama, prestigio, y un objeto que pueden revender en dos horas. En el museo  “Money is the artwork”, el Salvator Mundi estaría salvado de su desprestigio. Es inimaginable que al príncipe saudí, experto en hacer negocios, en tratar con vendedores de armas y espías ultra secretos, no supiera que sus “expertos” lo estaban engañando, es más lógico pensar que conocía la verdadera provenance del cuadro, y su falsa atribución. Así es el mundo de los negocios,  money is a funny game.  

viernes, 2 de abril de 2021

SANGRE


El arte contemporáneo VIP medra de sus propios lugares comunes, y la sangre es uno tan explotado como el excremento o la ropa sucia. Es un recurso para hacerse los transgresores, y cubrir su ominosa mediocridad. El artista VIP Santiago Sierra realizó para el Festival de Arte Dark Mofo, del MONA, Museum of Old and New Art, de Tasmania, Australia, una obra que consistía en una bandera británica teñida con sangre donada por voluntarios de las comunidades originarias australianas. El escándalo por la obra fue inmediato, protestaron los representantes de las comunidades, los artistas aborígenes, la sociedad civil, a tal grado que al director del museo y al curador del festival les exigieron sus renuncias. La escritora Claire Coleman dijo que la obra era “asquerosa y terrible, y no debe ser considerada”. Cancelaron la obra con la consecuente lloradera de Sierra, de que lo censuran, etcétera.

Los artistas VIP son expertos en repetirse, en otra ocasión Sierra hizo lo mismo para una galería, una bandera norteamericana teñida con sangre de americanos. Descaradamente les dijo al staff de la galería que ellos “la hicieran”, que compraran la sangre a los donantes y ellos mojaran la bandera. La galería conseguido muy pocos donantes, y la bandera solo quedó manchada, cuando Sierra la vio, no le gustó, hizo berrinche y les dijo que no la quería.

La gran diferencia entre Australia y México es que aquí cuando denuncié que las obras de Teresa Margolles, eran un ultraje a las víctimas del narcotráfico y que  de ser verdad su origen, constituían una violación a los protocolos de investigación, la “intelectualidad” patriótica se lanzó a su defensa, como si fuera arte ese descarado exhibicionismo patológico.

Lo de Margolles es más grave que Sierra, porque él lo hace con voluntarios, y ella abusa de la tragedia y se roba la sangre. Contextualizando, ¿qué pasaría si un artista VIP entra en la escena de una masacre de un asesino que mató a diez personas en un supermercado en Estado Unidos, y toma la sangre del piso para hacer una “obra”? La policía lo encarcela, y ya me imagino las protestas en los medios y la opinión pública. El extremo sería que ese mismo artista VIP entre en la morgue y se fotografíe con uno de esos cadáveres masacrados y diga que es una “obra de arte”. Suena patológico, y lo es. 

En Australia, los directivos del festival aceptaron que comisionar esa obra fue una “irresponsabilidad” y una “gran falta de respeto”, “algo que no pensaron”. Eso sucede porque en Australia existe un sentido de la ética que no hay en la intelectualidad mexicana. En el mundo civilizado respetan el valor simbólico de la sangre, y que sea utilizada para una supuesta obra de arte, además ultrajando a las víctimas, no es una denuncia, es la banalización grosera de una tragedia. El gran negocio del arte VIP es la censura, ganan más fama con las prohibiciones que con sus “obras”, apuestan a lo más elemental: pornografía, violencia, escatología, es decir, apuestan a lo que sea, menos a hacer arte.  

domingo, 21 de marzo de 2021

¿Nada más 69 millones de dólares?

Si trataban de hacer una campaña publicitaria podrían haber invertido más, total, la obra no existe, el dinero no existe, los apostadores tampoco existen. El artista Mike Winkelmann, conocido como Beeple pegó en un JPG las 5000 fotos que había subido durante 5000 días a las redes e internet,  y las subastaron como una “obra de arte digital”, en 69 millones de dólares. Las fotos que son los “temas” que interesan a alguien que se vende de artista contemporáneo están intervenidas en Photoshop, y son, obviamente, “critica irónica”.

La obra es irrelevante, lo interesante aquí es que el arte, ya sin ningún disimulo, participa como vehículo para la especulación financiera. Las revistas especializadas y los académicos hablaban del nuevo arte digital y su potencial, es decir, cumpliendo su papel de promotores de lo que tenga el membrete de arte sin analizar lo que hay detrás. La excusa fue para hacer una ruidosa compaña de publicidad al sistema que contiene la obra en un NFT, nonfungible token, que garantiza su seguridad y autenticidad, y que se compra con una criptomoneda llamada Ethereum, los supuestos 69 millones están en esa moneda. El comprador recibe el NFT y ahí está la obra. La subasta fue entre compradores anónimos, y se la llevó un ente igual, que pagó en ethereums. Esta transacción le da valor real a los NFT y a la moneda porque públicamente ya compró algo, una “obra” y mucha gente pujó en esa denominación por esa “obra” en NFT.

El valor de la obra no es artístico es únicamente el que le dio esa maniobra de especulación. Si los ethereums bajan de valor, la obra también bajará de valor  o si los NFT son hackeados por un ruso, y borra todos esos archivos, o un hacker chino la baja, la piratea y la regala como protector de pantalla, pues mala tarde.

El tiempo es otro factor peligroso para estas “obras”, un lienzo o una escultura son soportes vigentes por  siglos; la obsolescencia tecnológica hará que esta “obra” en unos pocos años o meses se vea como un cassette de VHS.

La obra que carece de algún valor estético, es utilizada para promocionar los NFT y la criptomoneda Ethereum, al elegir este artista o el que sea, es una tómbola, el elegido se saca la lotería, se hace famoso en unos minutos, pero no es artista, es un juguete de la especulación digital financiera. No es arte, es dinero.  Llamarlo el “nuevo artista vivo más caro del momento” nos describe cómo su valor, es el dinero de la subasta, la obra de Beeple es lo mismo que hace cualquier diseñador medio entrenado en Photoshop, pero para los especuladores es suficiente para hacer una demostración de poder de compra.

Lo que esperamos es que un artista meta en un NFT los videos de gatitos subidos en Youtube y los subaste como video obra de apropiación o found footage, y den por ellos ahora 100 millones, la verdad, los videos de gatitos son más entretenidos y creativos que las fotos de Beeple.

viernes, 19 de marzo de 2021

SANTIAGO APÒSTOL DE NURIO

Pérdida total, de credibilidad. La tragedia del incendio de la iglesia de Santiago Apóstol de Nurio, en Michoacán, para la Secretaría de Cultura merece un pésame, “Estamos de duelo, brindaremos acompañamiento”, y las acciones reales, las decisiones estratégicas, se dejan a la “comunidad, porque tiene gran fuerza en la zona”.

Es la manera de hacerse a un lado y no ejercer ni la autoridad ni la responsabilidad en esta irreparable pérdida del acervo Novohispano del país. El incendio inició desde el techo, la alcaldía ya había pedido que se cambiara, obviamente nunca lo hicieron, entretenidos en discutir qué era conveniente, para eso se hacen los comités, para no hacer nada y hacer como que trabajan. Le preguntan a la comunidad como si ellos fueran expertos en restauración, reconstrucción, mantenimiento de obras de arte y de monumentos arquitectónicos.

A nivel comunitario es un centro de culto religioso, un sitio de identidad y arraigo, en ella se casaron, bautizaron, consagraron generaciones enteras, en ella pidieron por sus hijos en el “otro lado”. La devoción no es estratégica, la responsabilidad de tratar esos sitios como monumentos y acervo es del INAH y la Secretaría de Cultura, para eso tiene antropólogos y restauradores de arte, historiadores y arquitectos, para abordar desde los pobladores, hasta a los edificios y obras. No lo hacen, porque recortan los presupuestos, se les va en comités y averiguaciones, porque están coptados por la burocracia y esa estructura elefantiásica les sirve para encubrir las políticas culturales que no valoran a nuestro acervo como una prioridad.

 El “acompañamiento y el duelo” de la Secretaría de Cultura y el INAH debería de ser extensivo a todo el sexenio y a todos los monumentos, porque esto va a seguir. No hay presupuestos para inspecciones, para restauraciones generales, para catalogación. Las “acciones” que están implantando son juntas con la comunidad para ver “qué quieren”, así se les fueron años sin hacer lo que deberían hacer, decisiones pragmáticas, como cambiar la instalación eléctrica y renovar el techo, sin sus consideraciones obsoletas de mantener “materiales originales” que son inviables para una conservación. En vez de las decisiones pragmáticas toman las demagógicas: pláticas, juntas, duelos, consultas populares, votaciones, y nada de acciones directas.

Los hechos: ya no hay artistas que hagan esculturas policromadas de pasta de caña y altares en hoja de oro, las escuelas de arte enseñan a los alumnos a orinar y decir que eso es arte, y sus artistas “más internacionales”, ponen sangre o masa para pizza en los museos. Los arquitectos ya no saben hacer esas bóvedas. Sería una gran lección para las instituciones hacer un estudio para reconstruir de forma exacta ese templo, se darían cuenta de que esas obras requerían un gran esfuerzo económico y humano, por eso son irrecuperables. Tal vez así las valoren.  

sábado, 6 de marzo de 2021

PATRIARCALES DE CLOSET

Dibujo a tinta de Eko su sitio aquì 

En el Vodevil Nacional Matutino afirmaron que “En México no somos patriarcales, eso viene de fuera, y aquí se respeta a las mujeres”. Patético.

La sociedad prehispánica era patriarcal, polígama y vertical. El rey o Tlatoani gobernaba sobre personas y tierras, era una sociedad feudal, dividida y valorada desde su capacidad de trabajo. Los sacerdotes y el ejército eran las clases sociales más favorecidas después de los reyes, todos hombres. El Tlatoani tenía varias esposas y amantes, a las esposas que eran de su clase social las “negociaba”, es decir las compraba, a las amantes, mecatl, que eran de clase inferior, simplemente las “tomaba”. Sin opción, sin posibilidad de negarse, sin privilegios, sus hijos heredaban esa condición y carecían de los privilegios de los hijos de las esposas. Eso es una sociedad patriarcal, lo más terrible es que no hemos evolucionado y se parece mucho a la sociedad actual.  Entonces no es una costumbre o expresión de “fuera”, fue y sigue siendo una organización social que padecemos las mujeres y que sufren los grupos de las minorías sexuales. Esta organización domina en la economía, la política y la educación. La negación desde lo más alto de poder, demuestra que el patriarcalismo está tan impuesto y protegido, que no aceptan la diferencia entre vivir en igualdad y vivir en la injusticia. Somos un país patriarcal, tenemos gobiernos patriarcales y familias patriarcales. Las mujeres en el gabinete gubernamental no significan una diferencia, porque se comportan como simples “obedecedoras” de las órdenes del su jefe-rey-Tlatoani. En los ahora llamados “pueblos originarios” el patriarcado es parte de sus tradiciones, y las mujeres que dejan, literalmente a la tribu, se van para estudiar y llevar una vida independiente son repudiadas y hostigadas, eso sucede en Chiapas ahora mismo, y en varios estados del país. Esa represión se respeta porque la demagogia del “multiculturalismo” permite el arraigo de costumbres retrógradas.

En México no se “respeta a las mujeres” y eso es parte del patriarcalismo. En México se insulta, degrada, golpea, acosa y asesina a las mujeres. Las cifras de casos de violación y asesinato son incuestionables, son consecuencia de la costumbre patriarcal de “tomar” a la mujer que les da la gana y usarla como les da la gana. Los patriarcales lo niegan y se apoyan entre ellos, ese es el “pacto” como pudimos verlo en el Vodevil Matutino Nacional.

La violencia en contra de las mujeres nunca va a terminar mientras los patriarcales de closet, esos que inventan un país y una sociedad que no tenemos, mantengan esa retrógrada y criminal negación.  Tener que hacer esta aclaración, tener que decirlo es parte de las ofensas que nos infligen a las mujeres, es un insulto que lo nieguen, es un insulto que digan que en “en México se respeta a las mujeres” y es un insulto que oculten una patología que es el origen de muchas tragedias y que somete al 52% de la población en la inseguridad y el miedo. 

SÌ, UN LOCO

“Esto sólo lo pudo haber pintado un loco”, y sólo lo pudo haber visto y sentido un loco, ése el que está caminado solo en un puente, el que se toma la cara entre las manos y aúlla. La voz reverbera en anaranjados, azules, amarillos, grises, verdes, ondulantes, no se detiene, un aullido largo, doloroso, que nadie escucha. Estaba melancólico, palabra divina que los psiquiatras cambiaron por la bastarda y acomodaticia “depresión”.

Melancólico, es más que triste, más que solo, más que una incontrolable sensación de insatisfacción que carcome la voz y la expulsa, así, en ondulaciones amargas y azules. Munch escribió con lápiz una frase, unas palabras, en la esquina izquierda de su pintura, de su eterno alarido, dijo que lo pintó un loco, y ese loco es él, en la contra esquina de su firma trazada en rojo, E. Munch, 1893, ocultar y declarar, abajo firma el artista, arriba afirma el alma. Qué impudicia haber mostrado ese escrito, qué violación tecnológica, dejen los secretos en la paz de la oscuridad.

El artista, el dibujante, el hombre abandonado en un puente, lugar de tránsito, entre la cordura y la demencia, entre la muerte y la eternidad. El ocaso vomita un cielo rojo, se desangra, y estallan las venas del ser que grita, la voz brota y nada dice, no hay palabras, no existen. La boca aullante, para escuchar su propia voz, para saber que está ahí, se abre desorbitada, es un túnel, es un abismo. En el extremo del puente dos siluetas indiferentes, dan la espalda, caminan, no escuchan, ese grito es sordo, no ven los colores que emana, no ven esas ondulaciones que son el alma, esas oleadas que marcan y marcan y marcan, una vez, otra vez, cubren el paisaje, trastornan el sonido. El grito sigue gutural, profundo, mueve el agua fría, y es una piedra que rompe el espejo, mueve el puente y es viento que arranca árboles. Munch estaba loco, él lo dijo, y dijo verdad, por eso tuvo la lucidez de pintarlo, es “el autorretrato de su alma”, es la descripción más clara de la condición humana: estamos solos, y ningún grito será escuchado.

Miedo de llevar en la sangre la locura, miedo de que los doctores lo juzgaran, miedo de pintar, grita, miedo de arrojarse desde ese puente, al agua que lo espera para tragárselo. “Es mi autorretrato” escribió, es nuestro autorretrato, el de todos, el de la tristeza, el del vacío. No hay pastillas, no hay medicinas, no hay doctores, nada cura ese grito, nada lo calla, porque nadie lo escucha. Al que grita un día lo “curaron” y su pintura cambió, imágenes “felices”, curaron el estremecimiento, la angustia, la pelea, pintura sin revelaciones, sin pasiones. El Grito se quedó ahí, en el puente, la reverberación eterna, expansiva, cada ocaso, nunca cruzaremos ese puente, jamás conoceremos la otra orilla, la vida se queda ahí, sin retorno.  

 

domingo, 21 de febrero de 2021

HOGUERA DE PALABRAS


Piras de libros, ardiendo, a Don Quijote lo “curaron” de la locura quemando sus libros de novelas de caballería, biblioteca banal,  leyendas ociosas ideales para él, un golfo que tenía como oficio soñar sin hacer.

La Humanidad se ha obsesionado con crear conocimiento, y después destruirlo. Nuestra historia es un trayecto que evoluciona y borra sus pasos, destruir libros, con esas cenizas desparecemos el pasado y sus obras. Oliver Cromwell conquistó el poder en Inglaterra, 1653 con una guerra civil violenta y fanática, destrozó las bibliotecas del Rey Charles I, las obras de arte, entre esculturas, pinturas, instrumentos musicales, los vendió a los reyes de España y Francia, despojó a Inglaterra de su acervo. Las obras de Tiziano, Rubens, las joyas del Barroco que colgaban en las paredes de los palacios, con su furor iconoclasta, fanático providencialista, las malbarató, entregándolas por unas monedas. En las orillas del Támesis se pudrían las pinturas, arrojadas después de la feroz rapiña. En esa catástrofe los libros sufrieron el destino más terrible, para Cromwell no era suficiente venderlos o regalarlos, no, los quemó hizo fogatas inmensas con libros de medicina, filosofía, hermenéutica, ciencia, todo lo que significara un peligro para su régimen, su pureza, y la expansión de sus ideas infructuosas.

Los libros son peligrosos, les temen los dictadores, los fanáticos, los ignorantes, esa gente que tiene las armas, el poder, que son capaces de manipular a las masas, le tienen miedo a un libro, a un montón de letras impresas en unas páginas, a algo efímero y frágil que perece con el agua, el fuego o el olvido.

El conocimiento se conserva en los libros, entre esas dos tapas cabe la sabiduría humana, y también la basura humana. La paradoja es que lo libros basura no son un peligro, a esos nadie los quema, y aunque Cervantes, en la crítica literaria más genial de la Historia, se deshizo de las obras basura que llenaron la cabeza del Quijote, esa es la única fogata que merecía haber ardido durante horas. Ardiendo perdemos libros, pero la peor manera de matarlos es cuando un ser despreciable y poderoso, dice que lee tal o cual libro, y por desgracia es una gran obra, en ese momento, la masa estigmatiza el libro, como si un libro fuera responsable de sus lectores.

En la actualidad la ignorancia tiene un gran poder e influencia, los libros basura son referencia, las mentiras y noticias falsas son las hogueras en donde desaparece la verdad. La Humanidad tiene la obsesión metódica de acabar con su propia sabiduría, establecer el año cero, en la contradicción de saber menos. Es porque el poder tiene “su verdad” y para imponerla debe acabar con las ideas que lo anteceden. Estamos en un año cero,  la aniquilación de la verdad es la misión de los nuevos “justos”, la masa establece que si está en internet es verdad, es real y es una orden aceptarlo. Los gobernantes exhiben su ignorancia, la masa la presume, los influencers la promocionan, y de la verdad quedan cenizas.

 

miércoles, 17 de febrero de 2021

LOS MITOS Y LAS RAZONES


 En 1968 el Apollo 8 invadió la órbita de la Luna, y por primera vez su tripulación fotografió a la Tierra. En ese momento el capitán de la nave, William Anders, en una transmisión en vivo por televisión, leyó los 10 primeros versos del libro del Génesis. Imaginemos ese momento, 5 millones de personas estaban siguiendo la transmisión, y vieron al planeta que habitamos, una esfera flotando en la oscuridad del Universo, y con la voz de Anders, “Hizo la luz, las aguas, la vida…”. Lo trascendental fue que Anders, para manifestar su emoción, y hacer entender a la humanidad el excepcional paso que habían logrado, eligiera un libro fundacional, la narración de un mito y desechara los argumentos tecnológicos y científicos.

Si en ese momento hubiese informado que estaban ahí porque el Apollo 8 tenía tal potencia y se trasladaba por las leyes de la física, etcétera, es decir, los argumentos científicos, los espectadores no habrían dimensionado lo que sucedía: a pesar de que la ciencia sabía cómo y por qué estaban en la órbita de la Luna, no tenían una explicación para lo que estaban viendo. Anders recurrió al mito del Génesis porque no podía explicar con certeza el porqué de  ese Universo infinito que contemplaba, no sabía cómo ese portento podía existir. No lo sabemos. Es por eso que hemos inventado los mitos, y los hemos depositado en los libros, para que sigan existiendo. Los mitos no fueron creados, como dice el lugar común, porque “tuvimos miedo a los fenómenos naturales”, no, lo mitos son para dar explicación a lo inexplicable. La urgencia de crear mitos nos arrastró a inventar la escritura, de buscar superficies y materiales para escribir, y desde esos primeros leguajes y jeroglíficos, la humanidad no se ha detenido en registrar todo lo que sabemos. El miedo no crea, el miedo no inventa, al contrario, niega, oculta; nos mueve la admiración, habitamos en una obra tan grande, que no podemos discernir el porqué de su existencia y de la nuestra.

Los seres humanos somos hacedores de historias, y necesitamos ir más allá de la información, si nos dicen que el amor es consecuencia de la química del cerebro, buscamos más motivos, en el alma, en el espíritu. Esa entelequia, el espíritu, la creamos para decir que somos algo más que huesos, músculos y químicos en el cerebro, poseemos algo invisible, intangible.

En la medida en que las razones llegan, que la ciencia sabe un poco más, los mitos persisten, porque seguimos con muchas dudas. Es ahí en donde está nuestra vida espiritual, en la conciencia de nuestro ser ante las dudas y certezas, ante lo que no sabemos. Las religiones son instituciones, no son remansos espirituales. El espíritu está fuera de la estructura burocrática y legislativa religiosa, está en ese momento en que nos dimensionamos solos y efímeros en la eternidad del Universo.

 

miércoles, 10 de febrero de 2021

PROPIEDAD DE LA NACIÒN


 Indignados y ofendidos, el melodrama nacional sigue en su escenario mediático. La subasta de piezas arqueológicas “de pueblos originarios” de México, que se va a realizar en Francia por la casa de subastas Christie’s, es el pretexto para exhibir  la demagógica administración de la cultura. Cuidando el patriotismo mientras el arte y la cultura padecen las penurias económicas impuestas por la Trasformación.

Supongamos que traen esas piezas arqueológicas de regreso a estas tierras Transformadas en sin recursos y en crisis, ¿qué van hacer con ellas? ¿Las van a llevar a los museos a los que recortaron el 75 por ciento del presupuesto para operar? ¿Las van a meter en una bodega de esas en las que los inventarios nunca están actualizados porque no hay dinero y menos ahora sin computadoras y sin personal? ¿Se las van a llevar de decoración a Palacio Nacional?

Hablemos de las piezas, son extraordinarias, la máscara de Teotihuacán, se  atribuye a la imagen de Huehueteotl, Dios del Fuego, y perteneció al art dealer y coleccionista Pierre Matisse, hijo del pintor impresionista Henry Matisse, la adquirió en 1938. La máscara se estima que alcance entre los 450 mil y 650 mil dólares. El resto de las piezas proviene de distintas colecciones, como la de Emile Deletaille, galerista y coleccionista de Bélgica. Entre las piezas está una escultura en barro de Veracruz, se estima que alcance los 900 mil euros, o  1 millón 83 mil dólares. La galería Emile Deletaille está especializada en arte precolombino, africano e islámico, existe desde 1964, y desde entonces vende este tipo de piezas. Eso significa que el arte precolombino es muy valioso y es un gran negocio, por eso las instituciones deberían cuidar nuestros museos y zonas arqueológicas.

Es predecible la rapiña y la destrucción de piezas artísticas mayas con la construcción del Tren, ese que va a Transformar la selva en inmensas zonas de suciedad como las estaciones del metro de la Ciudad de México, y cuando vean piezas mayas en subasta, otra vez, se van a hacer los dignos, y las van a exigir. El inventario de arte sacro nunca lo terminaron y no existe un inventario de arte prehispánico actualizado.

En esta ocasión son 40 lotes, en  2019 hubo otra subasta y vendieron 1 millón 40 mil dólares, no pueden “exigir” que no se hagan las subastas, lo saben, sus reclamos son únicamente propaganda. Es terrible decirlo, pero es preferible que esas piezas estén en una colección privada o institucional que las cuide y las aprecie, en salas debidamente climatizadas y vigiladas, con programas de estudio.

La solución no es reclamar, eso no cuesta nada, lo hacen por Twitter, como todas sus acciones, la solución es que las compren, pueden ofrecer un precio y evitar que salgan a subasta. Con el trofeo en casa se hacen la foto. La otra solución es que si los bienes de la Nación son “inalienables e imprescriptibles” los preserven invirtiendo en sus museos y zonas arqueológicas y aceptando que el progreso no sólo está en plantas petroleras, está en el arte y la cultura, que tanto han deteriorado en estos pocos años.

martes, 19 de enero de 2021

MARIE ANTOINETTE, LA METAMORFOSIS

Difamada, odiada, condenada por la corte de Versalles y después por la Revolución, Marie-Antoinette impuso su elegancia y estilo de vivir, en medio de la corte más exigente de Europa. En la Conciergerie de Paris expusieron Marie-Antoinette, Metamorphoses d'une Image, se pueden ver los videos online con el recorrido. En la Conciergerie fue prisionera, antes de ser decapitada por la furia de los revolucionarios, es el sitio para valorar su historia, y la tragedia de su destino.

Casada a los 14 años con el Delfín de Francia, fue una paria dentro de su palacio, convertida en reina a los 19 años, por la muerte de Luis XV, se enfrentó a la jauría de una corte que tenía entre sus más serias ocupaciones intrigar y fornicar. Su decisión de no rendirse, de enseñarles a los franceses que podía ser más elegante que ellos, al grado de ser imitada y envidiada, la arrastró al abismo, a la guillotina.

En la exposición hay objetos que sobrevivieron al saqueo de la turba: un muestrario de telas y sedas, un libro, sus guantes, algunos zapatos. El testimonio de su estilo está en sus retratos, realizados por Elisabeth Vigée Lebrun, obras maestras del Barroco, las telas, la textura de la seda y terciopelo, idealizada en un vestuario que fue su barrera entre su vida y la realidad. El fetichismo que provoca es el juicio paralelo al de la Revolución, condenada por traición y despilfarro, al que atribuían la pobreza medieval de Francia. Comprar vestidos y sombreros, remodelar el Palacio de Versalles, hacer fiestas, dar regalos a sus amigas, ella encarnó la responsabilidad de una crisis, que en realidad, fue culpa de su esposo. Luis XVI era un estúpido, pusilánime, pésimo administrador y sin capacidad de gobernar, marido apático, cruel.

Los matrimonios reales son un trabajo, no historias de amor, Marie-Antoinette lo sabía, como lo sabía Lady Diana, la diferencia es que ella no se hizo la víctima como Diana, y mantuvo su dignidad, hasta en el altar ciudadano de la guillotina. Diana explotó el chantaje mediático, lloró en televisión, declaró lo fatal que era convivir con una familia, que funciona como un corporativo. Marie-Antoinette se empeñó en ser reina, fue mecenas del arte, en Versalles montó óperas, obras de teatro y conciertos. Los rumores de su promiscuidad, esparcidos por la corte, fueron argumento de los revolucionarios, lo periódicos los publicaron, “la perra austriaca”. Sin  posibilidad de perdón, su error fue nunca intuir que cada decisión suya, afilaba la cuchilla del verdugo. Marie-Antoinette es una tragedia y Lady Diana una telenovela.

La exposición muestra su metamorfosis en fetiche de la cultura popular, y en realidad la metamorfosis es de la sociedad: una mujer asesinada por su elegancia, hoy es venerada por esa elegancia. La Revolución acabó con el absolutismo, con el origen divino de los reyes, proclamó los Derechos Humanos, y en el instante en que la guillotina cercenaba la cabeza de una mujer de 38 años, ella renació como el símbolo de la estética del efímero paraíso de la evasión.   

 

sábado, 9 de enero de 2021

EL UNICORNIO

Los mitos nos seducen más que la realidad, nos refugiamos en ellos tratando de alcanzar algo que nos haga sentir extraordinarios. En el Metropolitan Museum de Nueva York exhiben su colección de tapices renacentistas franceses. El tapiz central es un bosque, lo habitan dragones, panteras, un ciervo, faisanes, alrededor de una fuente. Varios nobles, entre ellos el príncipe, observan con sus perros de caza, a los animales. En el centro hay una fuente y un unicornio se arrodilla y coloca su cuerno sagrado para purificar el agua que brota, en una visión pagana que desafía los milagros. Purifica el agua, la bendice, un ser extraordinario, su virtud es la imposibilidad de existir, cuerno dorado, limpia lo que creemos impoluto.

Los tapices con unicornios, eran tejidos por mujeres y hombres jóvenes, vírgenes. Poseer un tapiz era estar protegido por un talismán, que viajaba con sus dueños y se heredaba, cargado del poder de su origen, se decía que en esos talleres, en luna llena, llegaba el unicornio y posaba por unos instantes.

Los nobles observan el prodigio, el agua fluye, es el momento de la fascinación por el conocimiento. Expediciones a la India y África, llevaban animales imposibles en Europa, comisionadas por nobles y ricos comerciantes. El rinoceronte de Durero, dibujo y grabado, la voz que narra, el artista escucha, la mano describe, inventa y crea en ese instante una presencia que hace al mundo infinito. Llegó a Lisboa desde la India, para el rey Manuel I, que lo observó maravillado por su piel,  armadura fuerte y flexible, su cuerno, arma mágica portadora de poderes.

El unicornio nunca llegó, surgió, nació, como los seres divinos y los milagros, fue contemplado por miles de personas, se aparecía en las habitaciones de las doncellas, acompañaba a los soldados, ahuyentaba a los asesinos. Obsesionados, se recompensaba a quien fuera capaz de mantenerlo cautivo, y ah, desdicha, se necesitaba un ser humano impecable, sin pasado, y sin futuro, para que el unicornio dócil, permaneciera unos instantes.

Las panteras del tapiz, fueron traídas desde África, feroces, nunca lograron domesticarlas, los príncipes, imitando a Dionisio, las tenían a su lado. En Florencia, Venecia, Francia, Portugal, panteras que miraban a los ministros con sus ojos amarillos, vestidas con collares de plata y piedras preciosas. Las panteras traían sabiduría y valentía a los príncipes. Tenían  sus propios cuidadores, y deberían estar en calma, se cuenta que en la corte de Cosme de Medici, una pantera, ante el ruido de unos músicos callejeros, devoró a su cuidador, los guardias miraban aterrorizados, sin atreverse a tocarla, sabían que la pantera era más valiosa que sus vidas.

El unicornio no purifica nuestras aguas, las panteras en cambio, aquí están, siguen a mi lado, mirando, deteniendo el tiempo con sus ojos amarillos. 

 

miércoles, 30 de diciembre de 2020

VULUNTARIA DE LA VACUNA

 

Participé en el grupo de prueba de la fase 3 de la vacuna CanSino para inmunizar del COVID 19. Mi decisión fue ética, no altruista, es mi deber apoyar en la solución de este problema. Esta es mi experiencia. Me inscribí en el Instituto Nacional de Pediatría, mi cita fue programada 8 am, las pruebas comienzan desde las 7 am, en el piso de cancerología infantil. La vacuna es eficiente y segura, es ya se probó en la fase 2. La fase 3 consiste en estudiar cuánto tiempo persiste la inmunidad. Nuestro trabajo como voluntarios es recibir una dosis, la mitad de las dosis son placebo y la otra mitad es la vacuna, es un doble ciego, es decir, ni el voluntario, ni el personal médico sabe cuál dosis recibimos. El grupo placebo es de control, establece el contraste en las reacciones, para eso nos darán seguimiento durante un año.

Es conmovedor y terrible lo que sucede en sistema de salud y las dramáticas condiciones en las que trabajan y realizan esta investigación. Médicos, enfermeros y enfermeras de oncología hacen jornadas de 12 horas en este procedimiento, además de su trabajo con los niños enfermos de cáncer. Nos toman los datos en una mesa improvisada, con formularios mimeografiados, sin una computadora para recabar los datos. Nos realizan un examen médico, explican toda la información con detalle, nos sacan tres muestras de sangre y nos inyectan el antígeno o el placebo. El proceso toma entre tres y cuatro horas, por persona.

Mientras tanto escuché los llantos de los niños enfermos, los vi regresar de sus sesiones de quimioterapia en sillas de ruedas y camillas, vi los rostros del personal agotado, su esfuerzo por agilizar y dar confianza en el proceso. Nos entregan un termómetro, unas hojas con las tablas de la información que debemos escribir en ellas, como reacciones etc., y todo lo explican con claridad y paciencia.

La información dice que este estudio está “patrocinado por  CanSino”. No es así, este estudio y la posible solución del problema de la pandemia está patrocinado por el heroísmo del servicio médico de este país, que trabaja en las condiciones más precarias, que responde con esfuerzo a la displicencia del Estado para tratar a la salud pública. Le compran a CanSino 35 millones de vacunas y la empresa no es capaz de aportar el equipo suficiente para estas pruebas, o apoyar a los niños enfermos de cáncer de este hospital y obviamente el Estado tampoco lo hace. En este problema no hay “milagros”, como afirma el Estado, hay el esfuerzo del personal de los hospitales, que salvan vidas entre el caos de la gente que desobedece las reglas de sanidad, amparados en el “prohibido prohibir” del gobierno.

Me fui de ahí indignada y conmovida, y si de algo sirve este mínimo gesto, es para ofrecer mi respeto al valor de esos niños que luchan por su vida sin las medicinas que les son indispensables; y para reconocer la ejemplaridad de los médicos, enfermeras y enfermeros que están realizando esta fase 3 y los que han trabajado en salvar vidas en esta pandemia.  

domingo, 27 de diciembre de 2020

OUT OF FASHION


La esperpéntica pareja de Donald y Melania dejan su trono, expulsados por la democracia. Existen personas que son un ejemplares en su estilo y elegancia, y otras que hacen de su mal gusto un sello de su personalidad, el caso de los cantantes de country, o muchos de nuestros Gruperos, ese tacky touch se convierte en una huella digital. El caso de Melania es diferente, en la Casa Blanca el fantasma de Jackie Kennedy tiene traumadas a todas las sucesoras, es un ícono inalcanzable, como aspirar a la santidad en una secta, está asegurado el fracaso, sólo que unas lo hacen con más dignidad que otras.

Aspiracional, overdressed, y fuera de casting, Melania nunca acertó a vestirse de acuerdo para la ocasión, y lo hizo con tal reincidencia, que era evidente su odio por este nuevo “trabajo” y un pésimo equipo de coordinación de moda, la llevaron por la senda del ridículo. Stilettos de Manolo Blahnik para ir a las inundaciones y tragedias naturales, disfraz de Halloween para ver al Papa Francisco en el Vaticano, su inolvidable jacket con el letrero en la espada que decía “I really dont’t care, do u?” para ir a ver a los niños migrantes detenidos en la frontera con México y separados de sus padres.

“La First Lady nunca pregunta el precio”, dicen las fuentes cercanas a ella, simplemente elije lo que quiere, abrigos de 10 mil dólares, vestidos de 30 mil, era caro y se veía caro, lo más penoso no es despilfarrar, es verse fatal. La decoración por la Navidad y otras fechas simbólicas es parte de las obligaciones fashion de las esposas, los de Melania fueron memorables, su provenance de la Mansión Playboy se reflejó en los pinos, las velas, guirnaldas, sólo faltaba un cadenero cobrando el cover y ofrecer barra libre.

Casarse con Donald más que una decisión de pésimo gusto, es una declaración de principios, alguien que no le teme a los peluquines anaranjados es capaz de ponerse una gabardina de látex y botas de dominatriz para inaugurar un partido de futbol colegial. En su reinado no hubo diferencia entre lo costoso y lo apropiado, la tendencia fue “si es caro, me lo pongo”, lo atestigua su jacket de Dolce & Gabbanna de 51 mil dólares para el summit del G7. Su estilo fue una prolongación de los edificios dorados de Donald, y la oficina oval que decoraron como casino de las Vegas. Ese es el faux pas: es diferente vestirse como esposa de un millonario exhibicionista, que como la esposa del presidente de una nación.

El equipo de coordinación de vestuario, dirigido por Hervé Pierre, ex director creativo de Carolina Herrera, dicen que le presentan opciones y ella elije, es obvio que el tal equipo ha soportado con estoicismo que los responsabilicen por este fashion disaster, y en realidad se dedican a hacer maletas y acomodar el gigantesco vestidor.  Se van, por fin, Melania se lleva un cargamento de zapatos y abrigos, que apenas va a caber en el Air Force One, ahora va a publicar un libro, en el primer capítulo debería revelar por qué hizo tal esfuerzo en vestirse de esa manera.

lunes, 21 de diciembre de 2020

POR PLACER

Durero, Apocalipsis, San Juan se devora el Libro. 

 

“¿No estás haciendo nada?” es la pregunta que reciben muchos lectores de parte de los no lectores. Interrumpir es lo siguiente, ya que asumen que eso, leer, puede ser suspendido en cualquier momento, sin más consecuencias. Abandonar el tren de pensamiento, la concentración, y el placer que la lectura provoca, para los no lectores es un asunto menor, porque no és una actividad visible o útil. En una sociedad que dedica el tiempo para “hacer cosas”, el tiempo de la lectura es un desperdicio. “No paro, de verdad que no tengo tiempo”, es la excusa del no lector. “¿A qué hora quieres que lea?”, pues a la misma hora que lees decenas de chats en tu teléfono. Los benevolentes propagandistas de las ventajas de nuestra época dicen con arrogante ignorancia “nunca se había leído tanto, es la época en que la gente más lee”, refiriéndose a sus teléfonos. Esa afirmación es absurda, porque eso no es leer, es entretenimiento, ociosidad, pasar el tiempo y sentirse dentro de algo, de un chisme, de una información, de lo que sea, pero no és lectura. La gran diferencia es que esas lecturas carecen de aliento, son instantáneas, se consumen y desechan como la comida basura. La lectura exige y posee un espacio de silencio en el que únicamente caben el lector y su libro, el misterio de  dialogar con esas páginas y sus ideas.

Las campañas de lectura por eso son un fracaso, porque dicen “lee un libro”, y continúan con falsas promesas “conoce mundos distintos, se mejor persona, amplia tus horizontes”. Falso. Leer puede ser muy doloroso y difícil, abrumador, lanzarnos a más confusiones, y ese diálogo tormentoso es parte del gran vicio de entrar en el pensamiento humano. La sociedad utilitarista, busca ganancias hasta de las actividades más elementales, mide el éxito como sinónimo de riqueza, pretende que leamos para “progresar”. La lectura no es una consagración sobrenatural, nunca he leído para ser mejor, leo por vicio, porque puedo hablar con los autores, porque para mí están vivos Proust, Thomas Mann, T S Eliot y Lucrecio, escuchan mis preguntas, y me responden como oráculos de mi presente.

Nunca he leído “de todo” jamás dedicaré mi tiempo, ni daré espacio en mi memoria a la basura de un libro por famoso que sea, ni hago caso de la publicidad y los premios, de la moda y las causas sociales o políticas. Es estúpido leer una narco novela o una novela de “género” si puedo leer algo que me lleve más lejos de la inmediatez y la efímera convocatoria de la mesa de novedades.

Los que crean que es lectura estar con sus chats, con los chismes del momento y replicando zafiedades en twitter y en grupos de chats, esos se merecen la vida que tienen. Propongo una versión nueva de campaña de lectura “No leas autores clásicos, no leas libros complicados, se feliz en tu mediocridad”. La felicidad está en el teléfono. La tormenta, la duda, el hambre, está en los libros, en esos que rompen el tiempo, que superan las modas, y sobreviven a las hogueras y la ignorancia. Lo demás cabe en un chat.

lunes, 7 de diciembre de 2020

DESACTIVACIÒN DE HONESTIDAD

Grabado de Eko su sitio aquì 

La inteligencia es un estorbo, es mucho más conveniente exhibirse como ignorante. La chat-novela entre los colectivos culturales y la Secretaría de Cultura llegó a su desenlace exhibiendo mucho más de lo que se vio en pantalla: que el autoritarismo y el desprecio por el arte, la cultura y las comunidades culturales se llevará hasta sus últimas consecuencias y sin remordimientos.

La salida de emergencia fue más que perfecta: el problema fue el nombre, es decir, si el chat hubiera tenido otro nombre, el asunto no habría trascendido, por ejemplo, si el chat se hubiera llamado “amor a la cultura”, aunque su misión fuera la misma, todos tan contentos y mucho menos renuncias invisibles o disculpas remotas. Kant afirma que una acción es ética por sus motivos, no por sus consecuencias, pero la ética no les preocupa a estas personas en el poder, lo importante es imponerse y salvar sus privilegios.

La pregunta es retórica ¿Para quién trabaja la Secretaría de Cultura y sus cientos de flunkies? Para el arte no, para la cultura tampoco y los miembros de la comunidad son un enemigo a combatir. La continuación de ésta mini serie será ver si después de que la Secretaría de Cultura perdió toda su autoridad moral en streaming nacional, los colectivos se creen las “disculpas” y las “investigaciones” y le regresan la autoridad de diálogo a la Secretaría y todos sus flunkies. En esta historia ya no hay misterio, sabemos claramente el status que para estos funcionarios tiene la comunidad cultural, ¿Van a seguir adelante con el “nuevo grupo de diálogo” sabiendo en qué lugar de la pirámide político-social los tienen colocados? El diálogo es entre iguales y la realidad es que aquí hay dos clases, los que tienen el poder y los que no lo tenemos, no hay honestidad, no hay ética y mucho menos vocación de servicio.

Los estados del país están sin recursos para sus actividades, también piden diálogo y no lo tienen, la Secretaría de Cultura de Guerrero envió una carta, el estado de Yucatán está cerrando museos y su Orquesta Sinfónica, y acá el gasto elefantiásico del proyecto Chapultepec. El nombre es lo importante, ya lo sabemos, por eso el despilfarro de Chapultepec se llama “Proyecto Prioritario”  y les aseguro que ahí todos los chats tienen nombres apropiados como “amor al bosque”  “amor a nuestro jefe” y que ahí, entre ese equipo sí hay diálogo, sí hay recursos y buenas maneras. Lo que esté fuera de este “Proyecto Prioritario” por lo tanto no es prioritario, y si los colectivos culturales siguen creyendo en los OVNIS, y les otorgan autoridad de diálogo después de este carnaval, es porque o son ingenuos o son el casting perfecto en esta farsa. 
 

lunes, 30 de noviembre de 2020

CENIZAS


 La muerte es impúdica. Indiscreta, nos acecha, abandona nuestro despojo en las peores condiciones. Dejamos de existir sin decoro, y captura el instante en que exhalamos el control de nuestro ser. Lo más terrible es no poder defendernos, y el testimonio se contempla con la morbosidad del investigador o del curioso.

La máscara mortuoria de Dante, realizada después de su muerte con una capa de cera. El rostro sin pensamiento, sin sabiduría, es solo eso, precisamente, una máscara, que ha dejado de cantar sus poemas. Enmudecido los hereda a las páginas, y la Divina Comedia se escucha en nuestra lectura  mientras su rostro, ya en bronce, escucha inmóvil.

En Pompeya, Italia, acaban de descubrir en las excavaciones en Civita Giulana, una villa de una familia poderosa y rica de hace 2000 años. Un esclavo y su amo sorprendidos por la ceniza del destino. Las ropas de lana dicen que es otoño, la urgencia por la huida está en la posición del esclavo. Los observan con detenimiento, ellos ahí inermes, primero ante la naturaleza y ahora ante el tiempo. ¡Júpiter, tú, amo del volcán, cubriste de cenizas y gases a la hermosa cuidad! Mujeres, hombres, niños, animales, que cantaron tus himnos, que celebraron sacrificios, Júpiter tú los masacraste. Murieron sin saber por qué los dioses se vengaban, destruyendo sus casas, sus bibliotecas, petrificándolos, habitando perpetuamente en su propio Círculo del Infierno. El castigo continua, 2000 años después, insaciable Júpiter los exhibes, son observados, estudiados, son pretexto de turistas y científicos.

Enseres cotidianos, platos, juguetes, rollos de bibliotecas, obras de arte,  la vida expuesta, la intimidad destrozada ¡Malvado Júpiter, fuego voraz! No pueden descansar, siguen escavando, siguen explotando su muerte, parque temático de la ciencia. Dicen los arqueólogos, “Es un descubrimiento con un impacto emocional”, “Nos permite un gran conocimiento de lo que sucedió” No, nunca lo sabremos, la boca llena de ceniza que no puedo gritar, el cuerpo pesado que no puede huir, los gases nublando y ahogando el aliento, el calor, el miedo. La desesperación sin refugio, Júpiter, no hubo sitio que protegiera de tu violencia. El volcán, que creíamos montaña inmóvil revive, se mueve, los persigue convertido en rocas, gas y polvo. ¿Júpiter porque estallas? te entregamos nuestras vírgenes, te cantan los jóvenes más hermoso, calma tu ira. Que los dioses no nos miren, que nos ignoren es tal vez el más grande de los regalos. Júpiter envidioso de los pompeyanos, de esa gente ilustrada, que viajaba a sus villas de recreo a leer, dialogar, discutir si la existencia de los dioses es consecuente con el Universo. Los dioses escuchan cuando deberían estar sordos. 

lunes, 16 de noviembre de 2020

EL ENCANTO DE LA VULGARIDAD

Necesidad, debilidad, moda, momentos de euforia o depresión, caemos, de forma patética en la cauda fácil y protectora de un gusto frívolo y vulgar. Es lo que explica el éxito multitudinario de canciones, ropa, objetos y miles de cosas que los seres humanos acumulamos, cargando con ellos como una culpa inconfesable. Fetichistas, animistas, los objetos adquieren valor emocional, se habitan con el espíritu de nuestro sentimentalismo irracional. La vulgaridad entonces entra por la puerta del presente que la urge, y cada generación ha tenido a su ídolo de lo vulgar, desde Elvis y sus decadentes años de Las Vegas; Tom Jones, hebillas en el cinturón, joyas en los dedos, hasta que eso se hizo andrógino y alcanzó al hermafrodita David Bowie. El coro aúlla, la masa se multiplica, y siguen la luz del faro de lo vulgar del momento. Madonna no se rinde, hace un esfuerzo por conquistar un peldaño más elevado en su propio Kilimanjaro de lo anti elegante. 

Eso los ha hecho amados, por eso han sido idolatrados. Entonces ¿qué buscamos los seres humamos? Ser felices con algo que nos avergüence, tomar la libertad de lo que jamás se reconciliará con la cordura. Las ceremonias más importantes de nuestra existencia son el sumun de la vulgaridad: las bodas, los bautizos, las comuniones, XV años, las graduaciones, todo eso que nos cerífica como ciudadanos honorables, es a la vez, lo que nos consagra como vulgares sentimentales. Lo peor viene con la memoria, hay que conservar recuerdos, objetos, testimonio de esas emociones, y son nimiedades, baratijas, símbolos insustituibles del momento, el cofre del tesoro es una cuestión de honor. 

La parafernalia sexual, los sex shops son ejemplares, porque ahí no hay pudor con la falta de estilo, ahí se va a salir del armario monógamo de la decencia. Esos objetos deberían venderlos junto con los disfraces infantiles y los implementos para  fiestas, unos son prolongaciones de otros, el que se disfrazó de Batman a los 5 años lo hará a los 50. La diferencia entre kitsch y vulgar es un asunto de compromiso, de exceso, en el kitsch hay limitaciones que no existen en la vulgaridad, esta es excesiva, como la Navidad, que si es moderada es kitsch y si es de verdad una celebración es vulgar. En el kitsch hay cierta prudencia y folklorismo, como las Pastorelas, en lo vulgar no, ahí se acaban los límites,  y se alcanza el paroxismo, a tal grado que creen que su audacia podría ser elegante y por fortuna, no lo es.

 El folclor, que además se acompaña por el degradante sentimentalismo patriotero, en sus expresiones más emocionales es vulgar, y el silencio ante la experiencia de participar de él, es parte de la sumisión por el amor a la patria. Es el encanto de ese engaño de la imitación que se anuncia como rebeldía: ser vulgar, tener un objeto que lo demuestre, es el pasaporte infalible de la cordura social. 

 

domingo, 1 de noviembre de 2020

ARTURO RIVERA, REQUIEM

Arturo, ya eras eterno antes de morir, ya eras infinito antes de irte, ya habías exorcizado todas tus pesadillas, ya habías convocado todos los horrores. Arturo ya, ahí está, en tus autorretratos, rondando, te mira y la ignoras. No más. El enano y la boca desdentada, el grito y el pájaro descuartizado, ahí a tu lado, y tú, magnifico, los pintas, los reinventas, porque tú eres el Maestro. ¿Para qué tanto virtuosismo si la vida es una mierda? ¿Morirte? Arturo, eso sobraba, ya estabas en las manos de la inmortalidad, ya te habíamos perdido hace mucho, ya no eras de nosotros. Tenías décadas habitando sólo en tus pinturas, dialogando con tus personajes, arrancando a la oscuridad sus rostros, sacando del abismo sus delirios. 

Eres de tus obras, eres de esa escuela que creaste, de ese demonio que sembraste en cientos de jóvenes pintores que tomaron los pinceles para imitarte, para encontrar el secreto de tu lenguaje. ¿Cómo es que no le temías a la fealdad? ¿Cómo te regodeaste en la representación de eso que nadie quiere para sí mismo? tus pinturas son una venganza, son una afrenta. No deberíamos mirarlas, no deberíamos tolerarlas, porque pintaste eso que odiamos. Pintaste a Tamora que se traga a pedazos a sus hijos, y lo hiciste con una maestría que denuncia el placer que sientes al recrear y llevar lo más lejos posible esas imágenes, esos estados de enajenación y éxtasis. Los huesos, los rostros contrahechos, los ojos desorbitados, las bocas aullantes, el dolor incontenible, creaste el canon del estremecimiento. La belleza es efímera y el horror es eterno.  

Te miran los enanos de Velázquez, la miseria del Caravaggio, regresas al oscuro Barroco de donde vienes, y el cordero de Zurbarán te espera. La belleza se extingue, se degenera, la belleza persigue ser horrible algún día, en cambio el horror es inalterable, se detiene, es pétreo, por él no pasa el tiempo. Arturo has utilizado esa tragedia, la manipulaste, para que tus obras traspasen las épocas, alcanzaste la genialidad que se esconde de sí misma, tus pinturas se pelean con esta condición, pintaste como poseído por una fuerza que fue más allá de ti mismo, te negaste a crear algo que no perturbe. Maestro, la muerte te arrojará con fuerza a la inmortalidad, porque eres, y serás, con tus obras, la leyenda del hombre que vivió y pintó en la orgía extraordinaria de la creación más absoluta.   

 

domingo, 18 de octubre de 2020

EL SEÑOR DE LA MOSCA

El poder encuentra sus límites ante lo mínimo, en lo insignificante habita el inesperado enemigo. Ahí estaba, contundente, ligera, ágil, con la libertad de quien no se debe a ningún dueño. Se posó encumbrando su impecable naturalidad sobre ese compendio de vulgar artificialidad, el maquillaje bronceado de spray, la corbata roja, frontera estranguladora entre el cerebro y el cuerpo, y sobre ese casco de pelo sintético, teñido de blanco de zinc: la reina del debate, una preciosa e indolente mosca. “El león tiene la garra, el mosco tiene el número”  decía Manuel Gutiérrez Nájera, y aquí la mosca, ella sola, derribó la garra del vicepresidente del país más poderoso del mundo. ¡Al ataque! ¡Los misiles y las armas de destrucción masiva! ¡Acaben con la invasora que aterrizó en la cabeza vacía del poder! El escenario de su lúdico vuelo fue durante el debate de Mike Pence y Kamala Harris, es el vaticinio de una revelación que no podrán vencer. 

Las abejas bordadas en el manto de armiño de Napoleón, pintado por François Gérard, señalan su obsesión con el trabajo. Los escarabajos, sabios, conservan la voz de los ancestros. Las arañas en los sueños son intrigas. Los investigadores del Barroco llevaban consigo dibujantes que recreaban detalladamente esos exoesqueletos, pequeñísimas maquinarias capaces de crear túneles, viajar grandes distancias, reproducirse, fabricar alimentos, devorar árboles completos y morir después de unas semanas de actividad incesante. Retratar un ser que no deja de moverse, que se queda el tiempo justo para quebrantar nuestra ególatra paciencia. 

El Caravaggio y su Canasta de Frutas, uvas moradas, manzanas, duraznos, hojas de roble, uvas verdes, hojas de parra, la plenitud se encuentra con los colores de la putrefacción, y  en la parte de abajo, dos moscas golosas. 

La Madonna y el Niño de Carlo Crivelli, obra del Renacimiento, el Niño ve a la mosca con curiosidad, ella también lo mira, diálogo entre la realidad y la metafísica. 

La psique, es ficción y es excusa, es invención y es pose, los Surrealistas y las hormigas de Buñuel. El ejército de moscas aplaude el traje de luces del Torero Alucinógeno,  proyección homosexual de Dalí, que da rostro a la Venus del Nilo. 

El misterio de nuestra existencia contenido en una mosca sobre el cráneo del Vanitas de Barthel Bruyn, el Viejo, 1524, paciente, acompaña esa bóveda hueca, y en la esquina, un pergamino con la inscripción en latín, “Todo se va con la muerte. La muerte es el último límite de todas las cosas”. Los insectos, las moscas, pretexto estético, símbolos de una fatalidad más grande que nosotros. Ser abeja, grillo, araña, gusano, mariposa, avispa, mosca, escarabajo, ser más insecto y menos humano, ser más libre y menos esclavo, ser como ellos, para el instante, para el presente, que brilla con el sol, y deambulan gozando hasta que su organismo ordene. Ellos, en su belleza y suficiencia, no necesitan a la humanidad para existir.   

sábado, 3 de octubre de 2020

FERIA DE BANANALIDADES

La decadencia del arte estrena, en su ya pretencioso e ininteligible vocabulario, un nuevo fonema: Bananalidad. Según el diccionario de arte VIP, el nuevo palabro significa: la prestidigitadora acción de convertir en arte un objeto vulgar, gracias al poder del dinero. 

    Ilustraciones de Eko su site aquì 

El Museo Guggenheim de Nueva York aceptó en “donación” la “obra” de Maurizio Cattelan que consiste en un plátano pegado con masking tape en una pared. Según el museo la obra fue donada por un generoso coleccionista que pagó por ella tres veces su valor en la feria Art Basel que era de 150 mil dólares, es decir, el certificado de avalúo que el museo aceptó fue de 450 mil dólares, ¡abracadabra! De un dólar se fue a 450 mil dólares, eso debe ser considerado más que arte, un milagro que ratifica que el neoliberalismo es una religión muy cumplidora con sus fieles. El formidable negocio debería ser cátedra en las universidades de Economía y en las de Teología. Existen sospechas de que el donante fue el propio artista, acusaciones infundadas de aquellos que no tienen fe en la buena voluntad de la mediocridad y el oportunismo.

La “obra” fue entregada con un instructivo detallado, y un certificado de autenticidad, muy necesario para evitar cualquier falsificación de esta masterpiece. El director del museo afirma que su departamento de conservación de obras está “muy preocupado” por el mantenimiento de esta delicada muestra de la estupidez humana, ya que hay que reemplazarla cada semana. Han contratado un team de científicos para calcular cuánto tiempo tarda la “obra” de arte en madurar y echarse a perder.

La propuesta que tenemos para salvar la integridad del arte, es donar varios racimos de plátanos al Guggenheim y en todos los museos del mundo, aquí ofrecemos una copia del certificado de autenticidad y del instructivo. Los pueden encontrar en mi site avelinalesper.com, no es justo que esos lujos los tengan únicamente los museos del primer mundo.

En los museos primitivos del tercer mundo o en “transformación” también tenemos obras maestras, aquí en México, la Secretaría de Cultura planea construir un museo para exhibir una caja de zapatos de cartón, porque considera que ese objeto y su autor, el artista orgánico-oficial-orgullo nacional de la4T, merecen ser consagrados como símbolos de su régimen. En el empeño van a destruir el Jardín Botánico, derribar árboles centenarios, y expoliar a todos los museos del país, no importa, la bananalidad es primero. En este futuro museo se aceptarán donaciones, así que pueden llevar su basura para ser consagrada como arte.

El arte VIP es inagotable, su estulticia es un agente armonizador, en países ricos o en trasformación como el nuestro, existe la misma obsesión: denigrar el talento y el verdadero arte para integrar a la mediocridad como una forma solidaria de igualdad. Arte bananero, gobiernos bananeros, la bananalidad está de moda.  

 

sábado, 19 de septiembre de 2020

INFERNO DE BOTTICELLI

Merecía haber acompañado a Dante en su viaje filosófico,  lo hizo dos siglos después, bajo el encargo de Lorenzo de Medici. El divino pintor, creador de la Alegoría de la Primavera se unió a Virgilio en el recorrido por la miseria humana que padece los sufrimientos a los que nuestra desgraciada naturaleza sucumbió durante la existencia. Cuerpos desnudos revolcándose en ríos de sangre y lodo, encadenados, devorándose a sí mismos, retorcidos en sus alaridos, fauces desorbitadas que vomitan, cabelleras de serpientes, el Inferno es la dramática representación de un genio que desborda su virtuosismo para el horror.

 Dante escribió la Divina Comedia durante su doloroso exilio de Florencia, y realiza la más exquisita de las venganzas, inmortalizar a sus verdugos y difamadores en una condena que ha durado siglos, hundiéndolos en una infamia equivalente a la gloria del poeta. Los dibujos son más poderosos que las pinturas, en la austeridad de la línea se desnuda en sufrimiento, la representación es morbosa, la belleza de los trazos, curvas caligráficas, en una continuidad narrativa. La seducción de este Inferno es el horror, Dante traslada su propio dolor a la descripción de esa pesadilla.

Los Pecados Capitales son el espectáculo fascinante que Botticelli lleva a una cinética estremecedora, la orgía de sus dibujos, los cuerpos se muerden entre ellos, cadenas que los sujetan, aberraciones de la debilidad del espíritu.  Capturar la belleza es la condición para lograr el horror, en su contradicción, está la respuesta para alcanzar la esencia del miedo, y aun así, con esa advertencia portentosa nos arrastra a asomarnos al abismo.

Los poemas de Dante y los dibujos de Botticelli existen porque una raza despreciable puede engendrar genios sublimes, y los convierte en testigos. Dante realiza ese viaje y contempla lo que él mismo ha creado, es un viaje por su talento, por su capacidad infinita de mostrar un reflejo de nuestro ser que jamás han conseguido ni la sociología, la psicología ni ninguno de esos especuladores de ciencias acomodaticias y panfletarias. 

En las líneas de La Divina Comedia, escrita en toscano vernáculo, las entrañas que rompen sus cicatrices, cismáticos con sus vísceras derramándose, las palabras iracundas que dividieron, iniciaron guerras, siguen en su arrogancia existiendo, y Dante, las describió para vaticinar su perpetuidad. ¿En dónde están los límites entre la belleza y la aberración, cómo puede haber poesía en la obra de Dante y en los dibujos de Botticelli, bajo qué condena hay seres humanos que son capaces de alcanzar lo sublime explotando nuestra desventura? No existen, en ese Inferno, habita la mitología de nuestra psique. La Divina Comedia, no es un libro religioso, no hace proselitismo, es poesía, filosofía, es la invención del realismo, no hay supuestos, no hay metáfora, eso somos, eso seremos.   

 

ENSAYÌSTICO


 "No hay temas menores, hay escritores mediocres. Lo que sigue después de esta pandemia será la pandemia de libros ensayísticos de recopilaciones de tuits que cientos de escritores creerán que sus textos merecen ser leídos".

JARDÌN SIN DELICIAS


El miedo que tenemos a la catástrofe es proporcional a la adicción que tenemos a la vida. La literatura, el arte, el cine, hemos creado infinidad de ficciones que pregonan el fin de esta civilización. Nuestra finitud, la fragilidad de nuestra condición radica en que no sabemos, si acaso intuimos, qué hacemos o por qué estamos aquí, y con la misma arbitrariedad podríamos desaparecer. Estamos atados a esa incertidumbre, que tal vez ese sea, nuestro sentido de existir. La literatura y mística de la Edad Media eran una didáctica de la muerte, la noción de Ser estaba condicionada a la noción de no Ser.

El Jardín de las Delicias del Bosco, tríptico en óleo sobre tabla, tiene una lectura académica que la reduce a una obra moralígena, y no es así. La pintura describe tres estados de la existencia. El central que nos llama con su prodigiosa orgía, los personajes desnudos son parte de la Naturaleza. Es el reino de los sentidos, el cuerpo es insecto, planta, fruto, navegan sobre pájaros, abrazan peces, juegan con camellos, ciervos, conchas marinas, se aman, el tiempo no existe, la edad incierta, la juventud evidente, el placer es el reloj que rige esa incontenible carnalidad. Es desbordante la posibilidad del placer, imaginativa, inagotable, el cuerpo entregado a un juego infinito sin diferencias entre animales y humanos.

El Bosco decidió, en esta meticulosa y obsesiva obra maestra, ubicar la orgía en el panel central y más grande. Nos cautiva, maravillados, extasiados, cada uno de los insaciables cuerpos, entregados a la generosidad de la carne y la vida. En las pinturas laterales, estrechas y claustrofóbicas, habitan las advertencias de la catástrofe.

El lado  oscuro deplora el cuerpo, lo martiriza, el aire es un humo denso, instrumentos musicales son patíbulos y torturas, castigos morbosos, monstruos que devoran lentamente seres enfermos, el reino del dolor. El extremo es la paz de la soledad, el mismo Jardín, sin Delicias, los animales sin juegos, la pareja que recibe una bendición para sobrevivir en ese vacío, en la peligrosa promesa de amarse sin entregarse, el reino del egoísmo.

Las Delicias son el panel central, esas Metamorfosis de Ovidio. La máxima filosófica de Lucrecio en La Naturaleza de las Cosas: no hay razón para establecer la superioridad humana, todos los seres nacemos y morimos. El Bosco sabía de nuestra finitud, y por eso inmortalizó al placer, su oscuro abismo anuncia la catástrofe, la orgía terminará. En 1505, en el inicio del Renacimiento, el Bosco pintó esta obra en medio de la influencia de los textos grecolatinos que buscaban los eruditos en los monasterios. Creó la más provocativa invitación para gozar y llevar esa filosofía a cada momento de la existencia. En nuestra  época moralígena, obsesionada con una hipócrita y tiránica pulcritud social, es inimaginable que podamos ver un fragmento de esas Delicias. Henos ahí, en el oscuro ángulo de la desolación, ahí, destruyendo nuestra esencia, el castigo somos nosotros.

viernes, 4 de septiembre de 2020

LA URGENCIA DE VIVIR


 Se robaron la risa. En tiempos aciagos, en momentos paranoicos y delirantes, de sanitización y desinfección. Sucedió, misteriosamente. Se robaron la risa.

Entraron de noche, violaron la puerta. Expertos, saben ver en la oscuridad y no hacer ruido. Conocían muy bien el lugar, lo visitaron varias veces. Contaron los pasos para llegar a la sala, uno, dos, tres, setenta, aquí es. Inhalaron profundo. Encontraron la pintura. Los esperaba lúdica, reluciente, una escena imposible hoy, imperdonable, prohibida, exhibiendo el hedonismo perdido. Dos jóvenes riendo, Frans Hals, Barroco holandés, 1626.

Es perfecta, la risa, las mejillas rojas, el tipo en primer plano con la garrafa de cerveza en las manos, barro esmaltado, hecho a mano, cerveza fermentada en casa, sin purificar, que se resbala como una sopa, llena el corazón y la barriga. Atrás de él, otro rostro, un adolescente rubio, sonríe cómplice, mira de reojo, se saborea el trago largo que darán de la misma garrafa. Qué mas da si nos contagiamos de algo, qué mas da si no te conozco, bebamos, que estamos vivos.

Hals el hedonista, endeudado, mujeriego y piadoso, dibujaba como poseso, perseguía la luz, la turgencia de la grasa, piel y músculos, pintaba rostros que no se cansaban de reír y beber, cuerpos que fornicaban y comían. Tres pecados capitales que en las pinturas de Hals son arte: lujuria, gula y pereza. Personajes que no piensan en el futuro, carcajadas de gozo, escotes impúdicos, cuerpos rozagantes, la peste en la puerta de la plaza, la Guerra contra España. Abrázame que mañana será tarde.

¿Quién se puede robar hoy esta escena descarada? Hoy que ocultamos la risa con un cubrebocas,  que no podemos tocarnos, hoy pasteurizados, desnaturalizados, artificiales. Quiero a esos barbajanes bebedores como mis amigos, tráiganlos. Qué envidia no poder vivir en una pintura de Hals, nuestra cotidianeidad  higiénica, científica, claustrofóbica. En el Barroco tenían miedo y se amaban, se tocaban, no había cura para las enfermedades, se revolcaban de gozo, pintaban obras perfectas y componían música sublime. Es la tercera vez que roban esa pintura, 1988, 2011 y hoy, del mismo museo holandés, la diferencia es hoy. La realidad es esa pintura, la ficción somos nosotros, es este miedo paralizante. La realidad es la necesidad de ser plenos, sentir y entregarnos al presente.

Hals tenía miedo, a la vejez, a sus acreedores, a sus enfermedades y pintaba gente feliz en ese instante. Sin penicilina, sin analgésicos, sin vacunas, gula, pereza, lujuria. Se robaron esa pintura para demostrar que el pasado no era como este absurdo presente.

Robarla como un conjuro, talismán que acabe con este ridículo horror. La policía dice que la van a recuperar, es irrelevante. Lo escandaloso es ver esas mejillas gordas y rojas, ese instante en que los dos personajes presienten la fiesta que les espera. Esa es la noticia. Ver dos rostros felices en todos los periódicos del mundo, y recordar que hace siglos teníamos miedo a la muerte, y disfrutábamos la vida.

sábado, 29 de agosto de 2020

TRANSFORMACIÒN Y SUPERVIVENCIA

El arte es trasformación, la metamorfosis de la página en blanco, del pigmento, la línea que se modifica dejan de ser simple materia, hasta que representa ese pensamiento que antes carecía de forma. Las ideas y las emociones conquistan la apariencia, la utilizan y a través de ella manifiestan lo que son, forma y contenido son inseparables, no podemos ser engañados por formas vacías, la voz que habita una obra es la que define su apariencia.

El arte trasforma a los seres humanos, nos influencian, nos habitan, existen libros que cuando los terminamos de leer, sentimos que algo hemos perdido, y tratamos de llenar el vacío con urgencia buscando otra narración, otro ensayo, algo que nos habite como lo hizo el libro anterior. La transformación sobrepasa las más trágicas circunstancias, la presencia del arte es el milagro que inspira para seguir viviendo.

El libro Lost time, Lectures on Proust in a soviet prison camp, del pintor polaco Jozef Czapski, con introducción de Eric Karpeles, es la narración de Czapski cuando fue detenido en un campo de concentración estalinista, como decenas de miles de oficiales del ejército polaco, a quienes Stalin mandó asesinar con un tiro en la cabeza. En ese campo, con temperaturas bajo cero, él y sus compañeros eran sometidos a trabajos forzados y torturas. 

El grupo de Czapski fue el único que sobrevivió, él y sus compañeros entendieron que el objetivo de Stalin era someterlos hasta acabar con su identidad y orgullo. Los oficiales se revelaron con lo único que tenían: su inteligencia y su memoria. Al finalizar el día se reunían en distintos grupos para hablar de ciencia, historia, geografía, y otros temas que impartía voluntariamente un oficial, el resto atendía y opinaba. Czapski daba sus pláticas en francés, y las centró en la novela de Marcel Proust, En busca del Tiempo Perdido. Tenía más de 40 oficiales en su grupo, con sus burdas ropas de trabajo se sentaban muy juntos para protegerse del frío. No había papel, no había libros, sólo la fuerza de recordar para seguir existiendo, la memoria los sujetaba a su propio ser.

El tiempo perdido proustiano era el tiempo que alargaban y recuperaban para resistir y vivir, el tiempo interminable de una condena en el infierno. El prodigio del arte absorbió la memoria de Czapski, recordó casi todos los nombres de los numerosos personajes, hacía algunos diagramas con papel que robaban sus compañeros, en un “acto casi involuntario, fluido” trazaba las historias, lugares, relaciones, diálogos completos.

En medio de la desolación y la incertidumbre, hablaban de la muerte en la novela, con su propia muerte como amenaza cotidiana, solo existía la certeza de la belleza de un libro y si la tragedia los había trastocado, el arte los transformaba y les daba una fuerza inexplicable, heroica. Si recuerdan, existen. La tiranía y la violencia quedaron expulsadas del estado sagrado de la inteligencia y el arte, ahí habita  incontrolable, la más grande libertad a la que podemos aspirar.