martes, 10 de diciembre de 2019

BANANA OBSESSION

Maurizio Cattelan 2019 
 La revelación ha llegado, el subconsciente emerge de sus oscuras cámaras y sin pudor exhibe sus inclinaciones: los artistas contemporáneos VIP tienen fijación oral con las bananas o los plátanos o como su mercado les llame. En las fiestas bacanales de las ferias de arte lo han susurrado, desde la portada de Andy Warhol para Velvet Underground, la cáscara en el piso de  Jeanne Silverthorne, y el camión con una tonelada de bananas de Paulo Nazareth en Art Basel, que narré en mi blog https://www.avelinalesper.com/2011/12/banana-affaire-art-basel-2011-miami.html, ahora se suma a esta lista de patologías la “escultura” de Maurizio Cattelan: una banana pegada con cinta adhesiva a la pared. La obsesión oral responde a la dependencia que tienen estas obras con el texto, éstas bananas simbolizan la densidad intelectual que los expertos y curadores meten en las bocas, cerebros y cuerpos de los artistas para que puedan justificar sus obras, sintetiza la relación artista-curador-galería. La obra significó un gran esfuerzo para Cattelan, así debe ser, si algo caracteriza a este tipo de obras es que todas están por encima de las posibilidades de los artistas, después de “un año de trabajar en ella”, de escoger entre las docenas que estaban en el mercado, optó por tres piezas que él consideró masterpieces y dos más como “pruebas de artista, artist’s proofs”. 
Paulo Nazareth 2011 
 La sabiduría de los artistas es innegable, el mercado del arte, en sintonía con el mercado de bananas, le dio la razón y tres compradores, entre ellos un museo, la adquirieron por 120 mil dólares. Los compradores preguntaron si la banana-obra tiene instrucciones para conservarla y la galería respondió que recomendaban cambiarla cada semana “como sucede con las flores”, lo que no aclaran es cuál es el criterio para sustituirla, muy madura o media verde, muy amarilla o un poco oscura, se pega a la pared con la curva a la izquierda o la derecha, tampoco indican cuántas veces se puede sustituir, lo ideal es que un curador de una asesoría especial a cada coleccionista y de seguimiento al proceso de la obra, recordemos que Cattelan dedicó un año para tomar estas decisiones y eso que es artista, imaginen para un neófito millonario, esto es casi imposible. Es una lástima que en la Biblia, Eva se come una manzana porque si se ha comido una banana sería la santa patrona del arte VIP. 
Jeanne Silverthorne (2007) EUA 

Los teóricos bananeros del paradigma del arte contemporáneo VIP se podrán tragar, ahora sí, todas sus tesis, esta obra confirma los orígenes y los fines de este estilo: el arte VIP es la democracia de los estúpidos, al ser mayoría merecían ser ellos los que dirigieran el destino del arte. El performancero que arribó a la feria y se comió la obra ratifica el análisis, “me comí a la obra y su concepto”, y agregó “no soy un ser humano normal, soy un artista, un performancero, no estoy comiendo una banana, estoy comiendo arte”, este genio merece compartir un día su tumba con Duchamp y que la limpie Marina Abramovic. Es una lástima que el resto de los artistas VIP, que esperan con ansias Art Basel Miami, y piensan sus obras durante un año completo, dudando entre llevar calcetines, platos rotos, vómitos, etcétera, no se les haya ocurrido a todos, en una epifanía colectiva, llevar una banana. Esto pasa por no seguir en consejo de su psiquiatra y sacar en la terapia todas sus fijaciones, se habrían atrevido a “hacer” una obra que de verdad representara su vida,  eso es lo que buscamos del arte. 120 mil dólares no son suficientes para que esto se consagre, falta que una universidad abra la cátedra arte bananero, o la ontología de la banana o resistencia social y bananismo, y den doctorados. La dictadura de la estulticia cotiza en la bolsa de valores. 

martes, 26 de noviembre de 2019

ANESTÈSICOS

La Ronda Nocturna vandalizada 
 Crear una obra exige la existencia, destruirla pide un instante. Tomar la decisión de manifestar las más íntimas ideas y pesadillas,  a través de las virtudes que cultivamos, llevarlas al escenario de la galería o el museo, es la aventura de hacer arte, mientras destruirla sólo pide el vicio autoindulgente de la envidia. Recuperar y conservar una pintura o una escultura, el trayecto novelesco de una obra que sobrevivió siglos, pasando por guerras, herencias, persecuciones, censura, pasiones, y alcanzar el reposo en las salas de un museo, hasta que llega alguien cargado de ira y se lanza en contra de esa historia. La Gioconda y el dibujo de la Virgen, el niño y Santa Ana de Leonardo, la Piedad de Miguel Ángel, la Venus del Espejo de Velázquez, La Ronda Nocturna y Dánae de Rembrandt , el Pensador de Rodin, El Guernica de Picasso, han sido atacados, demostrando que la violencia es un retroceso en la capacidad creadora. Restaurar la pintura Dánae de Rembrandt fueron 12 años largos y tortuosos, el criminal le arrojó ácido y la acuchilló, destrozando la belleza de la estéril princesa, cubierta de la lluvia dorada que Zeus obsequia para fecundarla. En muchos casos argumentan que los ejecutores padecían una enfermedad mental, y sin embargo eso no explica el odio que desata v el portento de la inteligencia materializado en una obra de arte. 
Danae Vandalizada 

Los griegos llamaban “anestésico” al que era incapaz de apreciar el arte y la belleza, era “insensible”, de ahí se deformó el uso de la palabra para llevarlo a la medicina. En los museos desde que el selfie invade las salas, muchas obras han sido dañadas sólo por el gusto de tener del instante de la fotografía. Las innumerables manifestaciones sociales con consignas de variada temática destrozan lo que ven a su paso, incluido el arte, en ellos y en los selfie adictos no cabe el argumento de enfermedad mental. Son evidentes las coincidencias entre los  criminales psiquiátricos, los turistas y los criminales activistas con “causa”: la primera es la decisión que ellos son más importantes o valiosos que esa obra; ellos tienen la autoridad para destruirla; la presencia estética de esa obra es un motivo para destruirla; desprecian el valor comunitario del arte que está en la calle o en los museos; la obra les permite exhibirse a través de ella; finalmente, sus motivaciones destructoras son más fuertes que las motivaciones creadoras.
El criminal que dice que es Jesucristo y rompe La Piedad con un martillo es igual que el “justiciero social” que hace lo mismo en su protesta, porque los motivos no cambian el resultado. Es incongruente que nos pidan solidaridad con una causa y repudio con la obra. El arte y la belleza son buenos para la sociedad, un entorno con obras públicas y en los museos crea un ambiente armonioso. El origen de la palabra “vándalos” está en los invasores bárbaros que en la guerra saquearon a la antigua Roma, son los destructores. El saqueo cultural y moral se hace destruyendo al arte.  

martes, 19 de noviembre de 2019

LA MANZANA Y EL CEREBRO

 Crear es una necesidad que inicia con el conocimiento y la curiosidad, un proceso cognitivo que es inherente al ser humano. Me invitaron a impartir un curso en un colegio, a los alumnos de sexto de primaria sobre el ejercicio que realizamos en la Colección Milenio Arte al comisionar a los artistas una pintura inspirada en un poema, dentro de la serie La Poesía vista por el Arte. El camino para llegar al poema inició con la observación y la descripción, los niños observaron una manzana con detenimiento, y describieron su forma, colores y sabor.
La curiosidad que se mantiene alerta en esa edad en la que nos dedicamos a aprender, los retó a encontrar la mayor cantidad de colores en su manzana. Las niñas y niños excitados por su descubrimiento estaban impacientes por dibujar su manzana. Al momento de hacerlo los dibujos dejaron atrás la simpleza de usar un color, las manzanas tenían  matices, volumen, sombras, y los alumnos mostraban muy orgullosos lo que su observación había descubierto.
¿Qué habría sucedido si mutilo ese proceso? Si les digo a los niños que no tienen que observar, describir, ni dibujar a la manzana, que la fruta ya es arte, es un readymade y que no es necesario recrearla en una obra. Les informo, para sostener esa imposición injusta, que una señora híper mediocre llamada Yoko Ono así lo hizo y la expuso en el MoMA, amparada por un curador y una estructura ideológica que desprecia a la inteligencia y el hacer artístico, es decir la factura de la obra. El daño habría sido muy serio, la relación de la concertación para la observación, el esfuerzo por re-conocer algo que creían conocido y llevarlo a otro nivel de conocimiento y, además, recrearlo con toda esa información, se habría roto, por la dictadura de un estilo artístico que fractura los procesos cognitivos para alentar a la mediocridad. Las consecuencias en el cerebro de un niño o un aspirante a “artista” van a ser las mismas: perderán la capacidad de observación, análisis y recreación.
Para lo niños fue muy importante saber que ese proceso lo sigue un pintor profesional al realizar una obra, y trataron de que su dibujo tuviera esa carga del que ya sabe lo que está dibujando, no de un amateur, sino alguien que conoce su modelo para recrearlo. Es justamente la intención que menciona Aristóteles en su Poética, cuando llama a la obra de arte el resultado de un trabajo con “intención de ser artístico, no un trabajo automático”, sino uno meditado en el resultado.
El artista VIP que  elige voluntariamente  mutilar su inteligencia amparándose en un estilo de arte y su ideología, está degradando su integridad individual para formar parte del establishment, son conscientes de que el “privilegio” de enaltecer la mediocridad les permite una presencia artística que de otra forma no habrían tenido. Existen muchas formas de prostitución intelectual, el arte VIP está desprestigiando al arte sumiéndolo en una patológica desidia intelectual. Menos analíticos, sin capacidad de hacer o recrear, es el camino para tener una sociedad acrítica y manipulable, es el sueño del establishment.

SLOGAN Y SUEÑOS

XILOGRAFÍA DE EKO SU SITIO AQUÍ 

“La ilusión religiosa” se ha terminado, dice Freud, que es más difícil que creamos las promesas de la religión y que con esa angustia tenemos que enfrentarnos a las crueldades de la realidad, en la desolación y sin bendiciones. Creo que Freud se equivoca, ahora estamos viviendo el resurgimiento de esa ilusión religiosa, de un pensamiento mágico que nos aglutina y nos conduce a una falsa realidad que todo lo consigue, otorga y permite. La sobre politización de la sociedad, el maniqueísmo simplista y cómplice de las reacciones viscerales, ha convertido a las ideologías en las nuevas religiones que permiten las ilusiones de la masa. Derribar el Muro de Berlín no fue suficiente, los bloques se trasfiguraron en populismos que son igualmente fragmentarios, la gran diferencia es que pensamos que somos libres, así de efectiva ha sido la manipulación.
La gran bandera de esta ilusión es el arte contemporáneo VIP, que tuvo un crecimiento exponencial con la caída del Muro. Las exposiciones, los premios, las becas y la fama están en donde está el slogan, a mayor “compromiso social”, mayor reconocimiento artístico, y la ilusión, el espejismo milagroso opera convirtiendo en obras un montón de uniformes de guerrilleros o pasamontañas, etcétera, la politización es el arte. “
Las crueldades de la realidad” que dice Freud que no podemos soportar sin la magia de una religión, hoy el arte VIP las evade y las niega, ser ambientalista, feminista, activista, es decir, estar afiliado al maniqueísmo ideológico, los protege de su condición de personas sin talento. “Rendirnos a la realidad” es imposible, la realidad de no saber hacer nada se conjura con el performance de fotografiarse diario para ver cómo crece la barba o la barriga. La mediocridad tiene derecho a sus propios mitos y creencias. Las obras por estultas que sean, si van acompañadas de un slogan, son arte y esa es la más grande ilusión que podría haber inventado un sistema, ¿Cómo los artistas VIP se van a someter a un psicoanálisis masivo para enfrentarse a la realidad, si soñar es tan relajante? La fórmula es muy sencilla, alineados a una consigna se consigue hacer arte, es como comprar votos, “si votas por mi eres artista”.
La caída del Muro hizo de la ilusión de libertad el camino para imponer un nuevo absolutismo, el de la irresponsabilidad. La realidad como tal ya no existe, todo es arte, todos son artistas y los que estén en contra son enemigos, de la misma manera en que el populismo divide su realidad en buenos-nosotros y malos-ellos. La creencia subsiste, el fanático obtiene más que en una religión teológica, la religión ideológica les da privilegios aquí y ahora, el arte VIP en el opio de los intelectuales.

viernes, 8 de noviembre de 2019

CÀMARA OSCURA, MÀS QUE LA REALIDAD


El cuerpo humano inspira a la tecnología, intriga a la ciencia y excita al arte. La realidad es percibida y padecida, vemos, escuchamos, vivimos creando maquinaria que imite a nuestros sentidos para  aumentar nuestra experiencia de la realidad. La invención de la cámara oscura explicó cómo funciona el ojo humano y es capaz de llevar imágenes al cerebro, dando una certeza de la vida para ser reproducida. La ciencia y el arte se unieron en esa obsesión, y la luz, ese prodigio que llega desde el Sol, ese dios omnipotente, entra por nuestro ojo llevando en cada rayo una partícula de los objetos que se interponen en su camino, reflejándolos en la retina. La física y la óptica descubrieron que vemos la luz. La cámara oscura es una habitación cerrada, la luz entra por un pequeño orificio y refleja en una pantalla de papel los objetos que están iluminados en el otro lado. La geometría óptica, la perspectiva, la incitación a experimentar este mundo como un fenómeno sin supersticiones religiosas, y además llevarlo al arte, nos dio un falso control de nuestra noción de la existencia.
La cámara oscura detonó la invención de la cámara fotográfica y sin embargo para el arte, la imagen supuestamente sometida, no es el objetivo. La imagen reflejada en ese papel o ahora por un video proyector, no son una propuesta artística, porque la realidad tampoco lo es, la realidad es un inicio insuficiente, mentiroso, inestable. Ni las obras de Vermeer, o los paisajes de Canaletto son resultado de un truco tecnológico, lo podemos ver hoy mismo, tener un video proyector más potente que una rudimentaria cámara oscura, no permite volver a pintar como Vermeer. La imaginación, la composición, la creación de un lenguaje no son un producto tecnológico, por eso el hiperrealismo fotográfico está encerrado en la trampa de la imitación por la imitación, en la pirotecnia sin contenido, porque lo que buscamos del arte es justamente lo que no existe en la realidad.
Caravaggio es señalado entre los que usaron cámara oscura, el contraste de la luz del Barroco, el dramatismo de su obra no es un efecto óptico, es un efecto filosófico. La imitación de la fotografía, sin la modificación de la composición y el color, la burda información llevada a la pintura produce obras mediocres, sin consistencia suficiente para justificarse como pinturas. Reducir la pintura o el dibujo a trucos y habilidades es una obcecación por denigrar el arte casi a un asunto de suerte, la creación de un lenguaje, la imaginación, son resultado de trabajo, observación y decisión de plasmar eso que la realidad no tiene. Los retratos que copian las fotos hechas por un teléfono, reducen el lenguaje pictórico a la limitada estética del consumo masivo. La tecnología avanza y el arte retrocede porque confunden a lo trascendente con el consumo. La pintura que imita este consumo es pintura desechable. No hay truco, pintar va más allá de copiar, no es mimesis, es invención.

jueves, 24 de octubre de 2019

JOKER

Cornudos, médicos, abogados, mentirosos, nobles, cortesanos, mujeres famosas, criados abusivos, la debilidad humana víctima de Moliere. “! Se está burlando de mí ¡” “Es un vulgar difamador” “¡Excomunión para el maldito!” Aullaban desde las gradas entre el rugido de las carcajadas. La comedia es antisocial, se regodea con la enclenque vanidad y egolatría humana, al presenciar el patetismo de los personajes de Moliere todos se sentían aludidos, se veían ridiculizados en cada escena, y el autor murmuraba despectivo, oculto detrás del telón “¿De qué se ríen imbéciles?”. El dolor nos enaltece, el martirio nos santifica, limpia nuestras culpas, pero la comedia no, esa nos aniquila, descubre lo que ocultamos, y lo señala con el escarnio grotesco de un payaso.
Enemigo social, en la película Joker de Todd Phillips, interpretada por Joaquín Phoenix, la risa del personaje es su propia tragedia, esa carcajada estridente y molesta, detona el odio. La felicidad y el optimismo son una enfermedad social, nos obliga a ver la existencia como una agotadora satisfacción y no alcanzarla nos hace culpables de vivir. Joker padece la miserable carga de reír, de jalar la boca hasta la deformación con la mueca de la felicidad, brutalmente abusado, desde niño memorizó a golpes que “con una sonrisa la vida es mejor”. Terapias de la risa, la industria del optimismo, drogas, consumismo, y todos a sonreír, la vida lo merece. Moliere los miraba, “¿De qué se ríen imbéciles?, la comedia es basura” Joker baila con la dolorosa coreografía de Marcel Marceau, lastimosa, buscando la piedad, en Joker alcanza la dimensión de un castigo, es el suicida que baila al borde del precipicio. Los famélicos payasos callejeros de Picasso del Periodo Azul, la pobreza de actuar en la calle, comer mendrugos, dormir con hambre, las cretinas risas y unas monedas, limosnas, te pago para no golpearte. El payaso recibe golpes, patadas, como en el circo, la realidad es ese escenario de la crueldad, y con cada acto, con cada humillación se levanta y sobrevive, el dolor lo hace invencible.
La catarsis de la risa dolorosa del Joker y la violencia de sus crímenes, la sensación de justicia, de que todos merecen la burla y la muerte “what's so funny?” la vida pide que nos burlemos de ella. “I used to think that my life was a tragedy, but now I realize, it's a comedy”. El invisible miserable ha conseguido que lo miren, sin corazón, sin remordimientos, con su maquillaje, su cinismo, es alguien, no volverán a ignorarlo. En la comedia somos peores, somos degradantes, es violencia, nos quita la posibilidad de redimirnos, nos estigmatiza, y nos deja a expensas del ridículo. Joker no busca la lástima, él, como Moliere, sabe que la comedia es venganza, que se hizo para destruir, y lo lleva al paroxismo, el payaso ya no es la escupidera de las risas cretinas, ahora es el verdugo, ahora se encumbra en el filo de su hacha. “¿De qué se ríen imbéciles?” ¿No ven que ustedes son peores, no ven que la realidad es más desgraciada? 

lunes, 7 de octubre de 2019

VANDALISMO CON CAUSA , DESTROYER PARK

 Más excitante que el sexo, tan adictivo como las drogas, visible y contagioso, el vandalismo es la diversión urbana de moda. Patrocinado por los gobiernos de grandes capitales, en sociedad con los especialistas de la industria del entretenimiento, se inauguró el primer parque temático vandálico Destroyer Park. Los visitantes recibirán a la entrada dos latas de pintura en aerosol, un pasamontaña o un pañuelo para cubrirse el rostro, un garrote y si pagan el pase Platino Plus, una bomba molotov y lo más importante: podrán elegir entre distintas consignas para motivar a sus grupos de choque y divertirse destruyendo. Los que deseen darle el international touch, pueden comprar un chaleco amarillo.
 En las consignas a elegir están los temas álgidos en las redes: anarquismo, reivindicación de luchas, feminismo, libertad, boletos gratis para el cine, y lo que vaya apareciendo. Sociólogos de masas asesoran a los visitantes de que en este parque todos son víctimas inocentes, y ejerzan sus derechos despedazando lo que esté en su marcha al éxtasis del caos. En la entrada del Destroyer Park  hay un gran letrero que anuncia: “No vamos a reprimir a nadie”, es la regla principal de este gran juego que ofrece nuevas experiencias. En el interior está la escenografía completa de una ciudad para quemar y romper con automóviles y patrullas, escaparates, monumentos, esculturas, paradas de autobús, semáforos, una universidad, todo a disposición de los grupos de vándalos que descargarán su furia reivindicando la consigna elegida.
 Alentar el vandalismo es un excelente placebo político-social, con un poco de diversión la sociedad se siente “poderosa y visible”  “descargan su enojo”, y el gobierno conserva el poder presumiendo de tolerante y democrático, en este juego todos ganan. Sin ejercer proselitismo, no importa que el visitante no tenga idea qué es el anarquismo o la lucha de clases, o la consigan que grite, la finalidad es pasarla bien en la impunidad de desahogar sus instintos en condiciones de libertad, pasando por encima de la civilidad ahora considerada represora. Los participantes pueden dejar su grupo y unirse a otro con distintas consignas, la solidaridad camaleónica y oportuna es parte de los derechos del vandalismo, eso le da dinamismo al recorrido y les permite hacer amigos.

Los gobiernos que disfrazan la complicidad con buenas intenciones democráticas, usan el Destroyer Park para incentivar la nueva ideología de la irresponsabilidad y la impunidad y empatizar con los votantes, saben que cada vándalo es un voto. En la sociedad de la no-culpa, de la no-responsabilidad, el adversario ejerce un dominio represor que el vándalo repudia y debe ser atacado, está representado por todo lo inmóvil, lo que se interponga entre el vándalo y su marcha, desde la Torre Eiffel hasta el Ángel de la Independencia. En perspectiva del éxito del Destroyer Park los gobiernos darán boletos gratis para grupos, y se otorgarán becas a los guías que organicen visitas masivas. La diversión también es un Derecho Humano.

miércoles, 2 de octubre de 2019

LA VIDA DE LOS OBJETOS


Coleccionar, ambicionar, comprar, observar, y todos, son para usarse, los inventamos, los necesitamos como esclavos inanimados, y cuando su función se ha agotado, estorban y los desechamos. Montañas de basura, fosas comunes de objetos abandonados, sin valor, perdidos, sin dueño, sin sentido, se degradan lentamente. La vida de los objetos es su utilidad, inservibles, mueren. En el arte contemporáneo VIP es un slogan el “trabajo con objetos cotidianos y a través de ellos buscamos una reflexión, etcétera, etcétera” y los objetos despojados de la dignidad de “servir” se muestran como rarezas en el higiénico basurero del cubo blando del museo. Sin provocar la “reflexión”, desolados sin su esencial anonimato cotidiano, insignificantes, padecen el ridículo discurso curatorial. El instante de la convivencia diaria les da valor, en la dependencia mutua son vulnerables al desprecio, pacientes esperan su final. Willem Van Aelst llevó la naturaleza muerta del Barroco neerlandés a un análisis extremo de la condición “inanimada” sin ánima, sin vida, la rigidez de lo que no respira, en los animales muertos reunidos con los objetos, con las armas que los asesinó.
El terrible y hermoso escenario de la temporalidad eternizada. Los animales comparten con los objetos la inmortalidad que el arte les otorga. En la pintura Juego muerto con Implementos de deporte, 1657, es un óleo tétrico y magnifico, ocho pichones muertos, atados de las patas, uno de ellos con el cuello caído, sin fuerza, yace sobre un cuchillo de plata y el cuerno de caza, las plumas sin brillo, los ojos entre abiertos, la mirada sin horizonte. En ese espacio son iguales el cuchillo y el pájaro, la vida del objeto es su dueño, el que lo manipula, la vida del animal es instinto y libertad, y ahí, juntos dejan de ser animales y objetos, son otra belleza, son contemplación. Privilegio humano, usar y desechar, la existencia se divide entre los que usan y los que son usados, pichones, cuchillo, agotado su momento, las personas se amontonan en las montañas de basura que acumula la memoria.
El pasado son esos pichones, el momento donde hubo vida, cielo, cantos, y el accidente de sobre volar el Juego Muerto, la cotidianidad que a unos alimenta y a otros aburre, para darle sentido juegan con las cosas, los animales, las personas, hasta que en ese pasmo de la nada se acaba el juego, y la vida. La fugacidad de nuestra vida, es ese juego en el que poco a poco desgastamos nuestro tiempo, los pájaros se quedan ahí, espíritus que han detenido su vuelo, cuerpos vacíos, y nos obligan a contemplarnos en su imagen. Vanitas, no seremos más de ese aleteo, en lo que nos rodea, en cada elemento está la belleza de lo que hemos perdido. El fondo de la pintura es negro absoluto, el Barroco y su oscuro silencio, la fuente de luz proviene del arte, del talento del artista para concentrar nuestra atención. Cuánto se pierde en esta existencia, utilizados, no sabemos lo frágil de nuestro vuelo, hasta que alguien decide que está aburrido.

viernes, 27 de septiembre de 2019

ADIOS AL INSTITUO CABAÑAS


Los museos no son para exhibir los caprichos de sus directores y curadores, ni son para manipular sus preferencias y descargar sus odios. Los museos son recintos para mostrar arte, son un espacio de comunicación y acceso a los artistas y sus obras, para impulsar la capacidad de contemplación de la sociedad. Es un vicio corrupto la forma como se dirigen museos en este país, los directores son caciques, su pobre capacidad y visión estética contamina al espacio y lo reduce a sus mediocres alcances. La Colección Milenio Arte llevó durante cinco años una excelente relación con el Instituto Cabañas, mostró en sus espacios cinco de sus series de pinturas, grabados y fotografías, cada exposición contó con un impulso sin precedente en medios de comunicación, todas las plataformas del Grupo como Milenio Diario, Milenio.com, Milenio Televisión y Milenio Radio, publicitaban las exposiciones, daban cobertura oportuna a el resto de la cartelera y actividades del Instituto. En la primera exposición se nos entregó una sala destruida, que era bodega, Grupo Mileno la restauró por completo, desde el piso de madera hasta la iluminación, y se sumó como un espacio expositivo. El Instituto nunca erogo un peso para estas exposiciones, todos los gastos de traslados, seguros, montajes, inauguraciones, fueron cubiertos por la Fundación Milenio. En cada exposición impartí conferencias magistrales en la Capilla Mayor con llenos totales, las inauguraciones eran abiertas a todo público. En todas las exposiciones mostramos obras de artistas de Jalisco, con gran talento y lenguaje.
Eso se acabó, la actual directora del Museo, Susana Chávez, nos negó el espacio, me dijo que el museo desde ahora seria para “otros fines”. Buscamos el apoyo de Giovana Jaspersen,  directora de la Secretaria de Cultura, y sin involucrarse nos indicó que harbáramos con el “curador de la Capital”, es decir, de la Ciudad de México. Tuvimos que esperar meses para agendar la reunión, porque el “curador de la Capital”, va y viene entre Jalisco y la Ciudad de MX. Susana Chávez, muy orgullosa, dijo que todo lo decidiría “el curador de la Capital”, así, “de la Capital”, ¿en todo Jalisco no había una persona apta para ser curador de ese museo? ¿Necesitaban a alguien “de la Capital” que les dijera qué hacer? La gran aportación de este “curador de la Capital” fue “atraer públicos” dedicando las salas del museo a talleres de cocina, clases de gimnasia y demás ocurrencias, todo menos arte, con eso no se “atraen públicos”. Nos otorgaron una sala chica y un cuarto de trebejos que iban a desocupar para que expusiéramos “lo que cupiera”, y por supuesto nos avisaron que el museo estaría ocupado hasta el año en que se abriera el Séptimo Sello, y por fin desapareciera el arte de la faz de la Tierra.
“Atraer públicos” sacando del museo la colección  de pintura contemporánea más importante del país, que impulsa a los artistas de Jalisco, que les hacía publicidad, reducir uno de los espacios más importantes del país a casa de cultura de barrio, así se manejan los museos, como un receptáculo de la ineptitud y prepotencia de dos personas. Al margen de su estrategia de “atraer públicos”, el Instituto Cabañas y la Colección Milenio llevaban una gran relación de respetos y cooperación y no había motivos para acabarla de esa forma tan autoritaria, el museo no es de ellos, es de la sociedad. La directora y su “curador de la Capital” le están negado el espacio a una colección de arte, se lo están negado a más de 250 artistas y fotógrafos, se lo están negado al público que seguía las exposiciones, todo para imponer sus intereses personales, obcecación y mediocridad.  

sábado, 14 de septiembre de 2019

VICTORIA ULTRAJADA

 La destrucción, el exhibicionismo de la violencia con “causa”, enaltecer el vandalismo a través de consignas, no solo distorsiona los fines de esa “lucha” sino que, además, pone en el mismo nivel de desprecio al que protesta con el motivo de su protesta, es decir, imitar los métodos los iguala en los fines. En agosto y en septiembre dos manifestaciones y protestas feministas dañaron gravemente las escalinatas y la base de la columna del Ángel de la Independencia, en la Ciudad de México. La victoria alada es una mujer, es un símbolo y una obra de arte, fue vandalizada, violada y mancillada por mujeres en su protesta. 

Los asesinatos y violaciones en contra de mujeres son deleznables, es una patología social, y la indolencia de las autoridades para convertirlos es complicidad, pero la destrucción de una obra no aporta nada en la búsqueda de justicia, porque repite el abusar de lo más vulnerable e indefenso.  Las mujeres compartimos la violación a lo más vulnerable con el arte público, vandalizan el Ángel porque no es susceptible de respeto, como nos sucede a las mujeres. En nuestro estatus social, las mujeres tenemos que “defendernos” constantemente, defendemos nuestro cuerpo, nuestra profesión, nuestro prestigio, a diferencia de los hombres que lo tienen ganado, nosotras lo debemos obtener con mucho esfuerzo, y a veces no lo conseguimos y es cuando abusan de nosotras, física, moral o psicológicamente. Las mujeres necesitamos un vigilante, un hombre a lado para que nos respeten, por eso las casadas en su apellido son “mujeres de”, son de un hombre y él tiene derecho a matarla o a mantenerla. Al arte público le pasa lo mismo, lo respetan metido en una jaula, en una barrera, incluso toda propiedad pública, como es “de todos” merece ser vandalizando.
La violencia se traslada de los seres humanos a los objetos, es la destrucción como privilegio de la fuerza, de la impunidad de sentirse superiores a lo que se golpea, se pinta o se mata. Las pintas, la cobardía del anonimato al hacerlo encapuchadas, exhibió una conducta que más allá de tener un ideal tiene un sistema que goza de la complicidad demagógica. El Ángel ha sido vandalizando por las protestas de todo tipo, hasta los fanáticos del futbol dejan la huella de su barbarie, que lo hagan con una causa justa o arbitraria en nada cambia los hechos, es el uso de la violencia. Al Estado le conviene más patrocinar el berrinche y ser condescendiente con todas las “causas”, en lugar de aplicar leyes que protejan los monumentos y las obras de arte. Lo escribo como mujer que ha sufrido la violencia por mi forma de pesar y por ser mujer, lo que hicieron denigra a la razón y se suma a la violencia social que nos ahoga.
El Estado  “restaurará” el monumento, argumentará que no hay cargos porque no son represores y las protestas se quedan despojando la dignidad a la causa. El hecho de que lo hayan perpetrado mujeres, por una causa femenina y lo hagan sobre la escultura de una mujer no es denuncia, no es una victoria, es otra vez una víctima y un victimario.

viernes, 13 de septiembre de 2019

AVELINA LÈSPER ENTREVISTA A CARLOS CÀRDENAS


Entrevista al maestro Carlos Cárdenas en la ciudad de Durango, conversamos sobe su obra, la filosofía de San Agustín y la Pitonisa, dentro de la serie de la Colección Milenio Arte, titulada El Tiempo.

sábado, 7 de septiembre de 2019

CAMP

 Hemos triunfado, hemos impuesto estéticas extremas que hace tiempo eran de maricones, de putas y de travestis. Y me encanta 
Alaska

El que se excede no se rinde, no cede, continúa hasta tocar el límite entre el ridículo y lo memorable. El excéntrico rompe el centro del decoro, del equilibrio, se burla del austero, se jacta de desquiciar el orden. Camp es excesivo, excéntrico, es el sitio de la individualidad extrapolada que se demuestra como una anomalía. Moliere, ese descarado psiquiatra disfrazado de dramaturgo, recreó los caracteres de la usurpación, de la personalidad reinventada, en su comedia Las Imposturas de Scapin surge el adjetivo camp, la pose, pretender ser alguien distinto, convertirse, travestirse. 
 En el Metropolitan Museum de Nueva York la exposición Camp hace un homenaje a la fantasía de ser un personaje que desprecia al ciudadano correcto, a la valentía cínica de usar la existencia como un teatrino del artificio. La museografía en un laberinto rosa de escaparates, inicia con Luis XIV el Rey Sol, sus zapatos de tacón, la peluca rizada, medias de seda blanca, posaba mientras escuchaba a Lully, y rivalizaba en estilo con su hermano Felipe de Orleans en la pasarela de la envidia de Versalles. Bisexual, homosexual, travestido, la presencia camp engaña desde la desproporción. La moda persigue lo camp cuando quiere salir de sus propios cánones, la ropa no es para vestir, es una máscara que destierra la seguridad de la imitativa integración a la masa. 
 Versace y sus medusas doradas, House of Schiaparelli con un tocado y vestido con dos flamingos rosas, símbolo de la exposición, las fotografías y poemas de Oscar Wilde, es la osadía de turbar, sin fingir, ser naturalmente operático. Arte y moda, aparecen los Prerrafaelistas, el autorretrato de Caravaggio, los dibujos sobre Salomé de Aubrey Beardsley, la afectación de una estética antisocial, que estigmatice, la belleza outsider difícil de asimilar, y propiciatoria del juicio moralista. El kitsch amenaza al camp, es su enemigo, tanto como la mediocridad, y sin embargo, en la guerra del estilo un saco con el logotipo de McDonald’s de Moschino, destroza a la mediocre vulgaridad de Banana Republic. El kitsch  es masivo, su cursilería es tan común que pasa desapercibido, el camp es excepcional, anti imitativo, cada personaje camp es diferente, no es costumbrista como el kitsch. 
 La alta costura busca el camp para unirse a la excepcionalidad, casi desagradar creando otra dirección de su estética.  Plumas, encajes, bordados, cadenas, flores, terciopelos, materiales artificiales, plástico, camp no es orgánico ni ambientalmente responsable, es agresivo, despilfarrado, revive el Barroco y la presunción. Camp es incómodo, es un corset exhibicionista, son zapatos que torturen, lo “comfy” es para la cintura puritana-feminista-autentica, el camp se mete en unos leggins plateados, y carga estoico decenas de cadenas doradas de Chanel. Hedonistas y masoquistas, sacrifican la paz de los zapatos de goma, es tortura, martirio, hay ropa que no permite sentarse, zapatos que no son para caminar, enormes vestidos que no caben por una puerta, hay que sufrir para mantener el tipo sin romper la pose, ese dolor es la cúspide del instante en que el mediocre se apena de ser quién es. Libertad, eso grita camp, sin arrepentirse, ya podremos meter en el armario la posibilidad de ser iguales a los que nadie mira. 



AVELINA LESPÈR ENTREVISTA A MARIA ROSA ASTORGA


Entrevista con la maestra María Rosa Astorga, radicada en Oaxaca, hablamos del destierro, la poesía, la ciencia del color, en la nueva serie de la Colección Milenio arte dedicada a analizar El Tempo.  

AVELINA LESPÈR ENTREVISTA A RAUL SANGRADOR


Entrevista con el maestro Raúl Sangrador, nos habla de las pérdidas irreparables, la estigmatización y la esperanza de una visión más humana para la comunidad LGTB, en la nueva serie de la Colección Milenio arte dedicada a analizar El Tempo.  

martes, 3 de septiembre de 2019

SAN JERONIMO INCONCLUSO


La penitencia de las pasiones, apagar esa invasión incesante que maldice las noches, persigue los silencios saturándolos de voces que nada dicen, voces que esperan una réplica que nunca llega, diálogo enmudecido con el alama negra del arrepentimiento. Jerónimo se ocultó en el desierto de Siria, se desnudó, padeció hambre y sed, se golpeó el pecho con una piedra para callar a los Doce Demonios del Infierno. Danza, música, comida, vino, sensualidad, placeres y la promiscuidad perseguían a Jerónimo y lo separaban de sus oraciones, tan fuerte es la carne que desconoce al espíritu, lo calla con la mordaza de un beso. En el Metropolitan Museum de Nueva York exhiben temporalmente San Jerónimo Penitente de Leonardo da Vinci, en una salita oscura, atascada de turistas ruidosos. Partida en dos piezas y unida en el siglo XIX, la tabla denuncia la torpeza de las restauraciones, la pintura está inconclusa, es una vida suspendida en la atmósfera incierta de los colores. Leonardo pidió piedad con esa obra, Leonardo lloraba mientras la pintaba, es un autorretrato y una confesión. La pintó en el Convento de San Donato de Scopeto, en Florencia, cuando estaba al servicio de los Medici, tenía que hacer un gran fresco para los frailes, que le pagaron y nunca realizó. Es una obra que nadie comisionó, la realizó en un impulso, sin más motivo que sus emociones. El arte en esplendor, era propaganda, arma y juguete del poder. Colmado del amor que sentía por su maestro y amante el virtuoso escultor Verrocchio, compartían el lecho y la sabiduría, la música y la poesía, discutían de la proporción de la belleza y se divertían diseñando ropajes para deslumbrar como artistas y dictadores de la moda. Los demonios de la envidia los miraban con codicia, la sombra de la violenta hipocresía los vigilaba, y lanzaron la acusación, señalaron al Verrcchio como sodomita. Lo evidente se criminalizó, y  el genio fue enlodado por la mediocridad.
La obra inconclusa está desnuda, se puede ver la técnica, el orden del trabajo, y no revela nada de ese misterio que es llevarla a ser una pieza excepcional, irrepetible. En la obra está Jerónimo el sabio, gritando al cielo que contemple su miseria, que tengan piedad de su sacrificio, a sus pies está el león, su amigo, el único ser que le demostró agradecimiento y lealtad, el paisaje fantasmal y mágico que Leonardo llevó magistralmente en la Virgen de las Rocas, es el escenario de la desolación. Jerónimo y el león, Verrocchio y Leonardo. El frágil león encontró piedad y sanación en Jerónimo, que le extrajo una espina; y el sabio desesperado pedía lo mismo al cielo en la soledad de la ermita, mientras los demonios gozaban provocando dolor.
Jerónimo se curó de sus pasiones trabajando, estudiando la misma voz a la que pidió paz, traduciendo los libros de la Biblia del griego y hebreo al latín vulgar, vulgata, una vez terminada su misión regresó a su ermita, con la sola compañía de su silencio. Leonardo huyó de Florencia, dejó atrás a los demonios de las plazas, nunca terminó la pintura, no pudo continuar mirando su propio padecer. Lo esperaba la corte de Ludovico el Moro en Lombardía, dejó inconclusa una obra maestra, abandonó al amor en el cuerpo seco de Jerónimo, en  el león que cuidó la tumba del santo hasta morir de hambre y sed.  

lunes, 26 de agosto de 2019

MASTER CURATOR


El Arte Vip (Video, Instalaciòn, Performance) exige un nuevo sistema de selección de curadores, la respuesta es el reality Master Curator. Los museos internacionales más importantes, como el Guggenheim, el MoMA y la Tate Modern han convocado a realizar este reality show y generar un espectáculo rentable de la gravísima situación de sobrepoblación curatorial. El Master Curator se hará con las mismas reglas de los concursos de la  franquicia Master Chef. Se aceptarán cinco concursantes por serie, y habrá cuatro miembros del jurado, todos ellos directores de grandes museos famosos. Las pruebas se realizarán a lo largo de varias sesiones, en ellas los aspirantes tendrán que demostrar sus habilidades curatoriales.
La primera prueba será “Escritura de texto de sala y catálogo”. El jurado asignará una obra a cada concursante, el texto más ilegible, rebuscado, con invención de palabros, carente de sintaxis será el que más posibilidades tenga de ganar, la meta es que el jurado no pueda acertar de qué habla el curador y ni de qué se trata la obra. La segunda prueba se llama “Artist Finder” El aspirante tendrá que encontrar un talento artístico VIP, la dificultad está en que entre más inútil, simplista, étnico y activista sea el artista VIP, más posibilidades tiene el curator de pasar al siguiente nivel. 
El estilo es indispensable en esta carrera, la tercera prueba es “Artsy Look”. Los curators son un rango diferente de intelectuales, tratan con coleccionista millonarios, asisten a ferias y viajan por el mundo, en la tercera prueba tendrán que demostrar su carisma y fashionismo, deberán ser “distintos”, parecerse a sus exposiciones, es decir si son expertos de performance, de feminismo, en objeto encontrado, en readymade, su apariencia debe transmitir eso y dar confianza al coleccionista.
La prueba semifinal es “Justificación de exposición”. El jurado les dará a los participantes la misma sala con la misma obra, una mesa de Ping Pong, es lo único que hay expuesto, los curators deberán escribir un texto explicando qué es la obra, por qué está ahí la mesa e invitar una serie de “activaciones” “interacciones” y “correlaciones” entre la mesa y el público. La propuesta que involucre más diversidad y formación de públicos será la seleccionada. La Gran final es “Diálogo recontextualizado”. 
Analizando la capacidad de observación de los curators, el jurado les asignará una obra clásica de arte verdadero para que establezca diálogo con una obra de arte VIP, por ejemplo: un cuadro de Botticelli, el curator lo podrá a dialogar con una performancera pasada de peso, especializada en desvestirse. El diálogo que demuestre que el arte verdadero y el arte VIP involucran el mismo grado de inteligencia, maestría, belleza, talento y esfuerzo, será el ganador. Las nuevas estrellas de la curaduría están por emerger y tomar las salas de los museos, eliminando a los curators obsoletos, gente nueva y efímera es la moda, es lo que el arte VIP promete.

AVELINA LÈSPER ENTREVISTA A RITA VEGA


Entrevista con la pintora Rita Vega, hay un acertijo en su pintura y el público lo puede adivinar,  dentro de la nueva serie de la Colección Milenio Arte titulada El Tiempo

AVELINA LÈSPER ENTREVISTA A GERARDO CANTÙ


Entrevista con el pintor  Gerardo Cantú, nos invita a observar la naturaleza y a los grandes maestros,  dentro de la nueva serie de la Colección Milenio Arte titulada El Tiempo

EL CUERPO SECUESTRADO

 El cuerpo humano despojado de simbolismo, padece la simplificación pedestre de nuestra actualidad puritana y utilitaria. Expulsado de los rituales y la sacralidad, está degradado en  arma políticamente correcta, sin espacio en el arte, la literatura y la poesía. Invadidos por la ideología, abordar el cuerpo como tema obliga a limitarlo a las consignas que lo hacen aceptable, si está en una exposición es porque representa al feminismo, a las víctimas de alguna masacre o desastre,  es parte de algún colectivo o grupo marginal, es decir, ya no es cuerpo, es fachada de un eslogan. 
 La utilización que hacían la publicidad y la pornografía ha quedado reducida a una anécdota pasajera comparado con la manipulación  de la mojigaterías políticas y sociológicas. El Romanticismo fue el último refugio del nuestro cuerpo, las voluptuosidades de Barroco se difuminaron con las primeras revoluciones sociales, el fatal presagio de la Venus del Espejo de Velázquez, apuñalada por una psicópata feminista, gritó que el desnudo, el erotismo, el amor, el placer acabarían con el totalitarismo social y puritano. La filósofa Hannah Arendt dice que en el totalitarismo se borran los límites entre lo público y lo privado, y es lo que estamos viviendo, el cuerpo en las redes sociales es mercancía gratuita, el exhibicionismo masivo ha convertido al deseo en hostigamiento del sobre ofrecimiento, barato e inmediato. El arte contemporáneo VIP encubre su falta de audacia y trasgresión con la politización, pudibundo e impotentes para abordar el erotismo, lo justifican con asuntos de género o violencia. En la literatura se ha llegado a la censura más extrema, Dante y Petrarca, Pierre Louys, Buñuel y Sade,  estarían denigrados en delincuentes al nivel de la escoria de Jeffrey Epstein. La ideología es más puritana que las religiones, el arte sacro alcanza altos niveles de erotismo. Las narraciones míticas, desde la Biblia a las Metamorfosis de Ovidio, son lecturas que  padecerían la censura de los Estudios de género. El extremismo de la sobre oferta y la sobre politización enajenó al cuerpo de su sacralidad erótica, estamos obligados a vernos como una sociedad sin privacidad y sin deseos, que nos auto utilizamos y explotamos para satisfacer las necesidades ideológicas de las redes sociales o la sociología timorata. 

Encontramos más placer en la censura que en la transgresión, somos sirvientes de nuestros miedos, los artistas y escritores son sus propios censores, ya no necesitan que un tribunal lea sus libros o vea sus obras, basta la enajenación de cumplir con los requisitos sociológicos para “invitar a la reflexión” para acercarse a nuestra naturaleza. El cuerpo devaluado,  es el mismo en lo público y lo privado, porque ya no hay “cuerpo privado” en el performance, la instalación o el video  “artístico” está tan descastado como en las redes sociales, y la ideología que los ampara es la misma, la cobardía es la constante.

domingo, 11 de agosto de 2019

AMAR ES TRAICIONAR


La pasión nos hace débiles, la entrega nos somete, esclavizados pertenecemos a lo que deseamos. La luz de un ángel reveló el destino del no nacido, le dijo a su madre “tu hijo será un nazareno, dedicará su fuerza a Dios, nunca deberá embriagarse ni acercar la navaja a su cabello, en el que guardará su poder”. Deuda eterna, el cabello crece aun después de la muerte, Sansón virgen y tenaz, persiguió a su destino, y de la advertencia hizo un castigo, cedió a probar lo que no debía: la embriaguez del amor. Dalila hermosa, sabía libertina, recibe al fugitivo,  en su casa y en su lecho ella decide el precio, usa su cuerpo contra el cuerpo de Sansón, la seducción inicia como la seducción es: con mentiras. Él, que podía vencer treinta hombres al mismo tiempo no puede con la piel blanca, los muslos húmedos, el perfume y los  senos tibios de Dalila. Ella pregunta, él miente, ella insiste, él vuelve a mentir, hasta que ella le entrega, eso que el cielo no posee, eso que aniquilaría  la virginidad de un héroe, entonces la sangre de sus sienes revienta, la Palabra prometida enmudece, la anunciación se oscurece y Sansón enajenado de gozo, habla: Es mi cabello, esta larga cauda que me pesa, esta capa que me envuelve, esta masa enredada que me obliga a matar, masa iracunda, insoportable.
En la pintura de Rubens, en la National Gallery de Londres, presenciamos la consumación de la seducción, el cuerpo de Sansón desvanecido de placer, yace dormido sobre Dalila. La luz de la Luna ilumina la escena, el seno excitado de Dalila está cerca de los labios de Sansón que tiene la frente mojada de sudor, él, invencible, perdió la única batalla que nadie gana. Rubens hace de la tragedia una violación, los verdugos cortan el pelo de Sansón inconsciente de su propio sacrificio, unos soldados espían por una puerta entre abierta, y Dalila, agotada, pone su mano en la espalda del héroe y lo mira, con la piedad del que ha sobrevivido a otras traiciones, casi puede decirle “sanarás como yo he sanado”.
Podemos ver el instante previo, el voyerismo de los verdugos, que tras la puerta escucharon la unión de esos cuerpos, sintieron con ellos cómo la musculatura de Sansón se hundía en la carne dulce de Dalila, esperaron a que él gimiera y gritara, a que ella jugara, y cuando llegó el silencio entraron armados con unas tijeras, la navaja que un ángel advirtió que nunca, nunca debería tocarlo. Los amantes, utilizados, hicieron de su placer el arma de sus enemigos, vivirán con la paz del inocente. Rubens se compadece de los amantes, en un nicho hay una escultura de Cupido abrazando a Venus, pidiendo su protección, el amor vulnerable, busca dar y recibe indiferencia. Dalila y Sansón han sido ultrajados, señalados, él por Dios y ella por los hombres, obligados a cumplir un destino, tuvieron que amarse para enseñarnos, que el amor lleva consigo su propia traición. 

martes, 6 de agosto de 2019

VENCER A DIOS

 Suficientes y absolutos, increados, sin razones científicas ni teológicas, sin  certidumbres y en el desamparo de una eternidad de la que no tenemos control alguno, padecemos en la demencia de un poder frágil y voluble. Hemos matado a Dios en cada revolución, en cada adelanto científico, lo matamos con el Capital de Marx, la Evolución de las Especies de Darwin, la filosofía de Nietzsche, separamos al conocimiento para que desde su columna, la filosofía, la ciencia, la biología asesinaran a Dios en cada paso. Levantamos monumentos, implantamos ideologías, hacemos a los líderes inmortales, buscando dioses de piedra que aplasten a los dioses de los altares. Rivalizamos al Big Bang con la Creación, tan arbitrarios resultan los dos que podrían estar inventados por la misma palabra. 
 Erguidos sobre las cenizas de nuestro espejismo, la Resurrección nos persigue, un Dios que se niega a morir, se hace presente en la más absoluta miseria humana. El Fuego de San Antonio castigaba y evangelizaba con parálisis, espasmos, demencia y gangrenas, desde la Edad Media no tuvo piedad con los pobres. En el Monasterio Hospital de San Antonio en Alsacia, Francia, sin ciencia y sin esperanza, sólo curaba la fe, llegaban los enfermos, impotentes y mutilados, a rogar lo que nunca tendrían. Matthias Grünewald, comisionado por los monjes, pintó el políptico del altar dedicado a San Antonio. En la parte inferior yace un Cristo muerto, llagado por el ergotismo, el mal que condenaba a los hambrientos, infectando el grano del centeno. El Cristo que ha muerto miles de veces recibe las oraciones de los deformes que duermen afuera del templo, saturando las salas pestilentes del monasterio, sin lugar para la especulación, sin tiempo para la duda, queda el refugio incierto de la oración. Los enfermos se arrastraban hasta el altar dejando jirones de piel en el piso, embadurnando con sangre y cantos las cúpulas de la iglesia, hasta que la muerte, les daba la paz que sus oraciones no alcanzaban. 
 La sinceridad de la fe es una espada sin filo que agitamos en el aire, y la desgracia es la más violenta evangelización que podrá enviar el credo. Los grabados de Durero de Libro del  Apocalipsis,  el dibujo llevado a la precisión que le está negada a la ciencia, alarde de virtuosismo que rivaliza con esa crónica desproporcionada, galopan furiosos los Cuatro Jinetes, esos irrefutables emisarios de la fe, la guerra, el hambre, la muerte y tal vez, la duda. El dibujo se convierte en la palabra y nos describe los estados humanos en los que las oraciones regresan, podrían gritar “rezarás en la desgracia, regresaras a nosotros en la más terrible noche y aquí estaremos para no dejarte ir”. Es la tragedia de esta presencia inexplicable, del trayecto de una realidad no pedida, carecer de paz, no encontrar refugio ni en lo que imaginamos superior a nosotros, todo, todo, tiene nuestra insignificante estatura. El arte es ese espacio que nos dice que somos humanos.