lunes, 16 de noviembre de 2020

EL ENCANTO DE LA VULGARIDAD

Necesidad, debilidad, moda, momentos de euforia o depresión, caemos, de forma patética en la cauda fácil y protectora de un gusto frívolo y vulgar. Es lo que explica el éxito multitudinario de canciones, ropa, objetos y miles de cosas que los seres humanos acumulamos, cargando con ellos como una culpa inconfesable. Fetichistas, animistas, los objetos adquieren valor emocional, se habitan con el espíritu de nuestro sentimentalismo irracional. La vulgaridad entonces entra por la puerta del presente que la urge, y cada generación ha tenido a su ídolo de lo vulgar, desde Elvis y sus decadentes años de Las Vegas; Tom Jones, hebillas en el cinturón, joyas en los dedos, hasta que eso se hizo andrógino y alcanzó al hermafrodita David Bowie. El coro aúlla, la masa se multiplica, y siguen la luz del faro de lo vulgar del momento. Madonna no se rinde, hace un esfuerzo por conquistar un peldaño más elevado en su propio Kilimanjaro de lo anti elegante. 

Eso los ha hecho amados, por eso han sido idolatrados. Entonces ¿qué buscamos los seres humamos? Ser felices con algo que nos avergüence, tomar la libertad de lo que jamás se reconciliará con la cordura. Las ceremonias más importantes de nuestra existencia son el sumun de la vulgaridad: las bodas, los bautizos, las comuniones, XV años, las graduaciones, todo eso que nos cerífica como ciudadanos honorables, es a la vez, lo que nos consagra como vulgares sentimentales. Lo peor viene con la memoria, hay que conservar recuerdos, objetos, testimonio de esas emociones, y son nimiedades, baratijas, símbolos insustituibles del momento, el cofre del tesoro es una cuestión de honor. 

La parafernalia sexual, los sex shops son ejemplares, porque ahí no hay pudor con la falta de estilo, ahí se va a salir del armario monógamo de la decencia. Esos objetos deberían venderlos junto con los disfraces infantiles y los implementos para  fiestas, unos son prolongaciones de otros, el que se disfrazó de Batman a los 5 años lo hará a los 50. La diferencia entre kitsch y vulgar es un asunto de compromiso, de exceso, en el kitsch hay limitaciones que no existen en la vulgaridad, esta es excesiva, como la Navidad, que si es moderada es kitsch y si es de verdad una celebración es vulgar. En el kitsch hay cierta prudencia y folklorismo, como las Pastorelas, en lo vulgar no, ahí se acaban los límites,  y se alcanza el paroxismo, a tal grado que creen que su audacia podría ser elegante y por fortuna, no lo es.

 El folclor, que además se acompaña por el degradante sentimentalismo patriotero, en sus expresiones más emocionales es vulgar, y el silencio ante la experiencia de participar de él, es parte de la sumisión por el amor a la patria. Es el encanto de ese engaño de la imitación que se anuncia como rebeldía: ser vulgar, tener un objeto que lo demuestre, es el pasaporte infalible de la cordura social. 

 

domingo, 1 de noviembre de 2020

ARTURO RIVERA, REQUIEM

Arturo, ya eras eterno antes de morir, ya eras infinito antes de irte, ya habías exorcizado todas tus pesadillas, ya habías convocado todos los horrores. Arturo ya, ahí está, en tus autorretratos, rondando, te mira y la ignoras. No más. El enano y la boca desdentada, el grito y el pájaro descuartizado, ahí a tu lado, y tú, magnifico, los pintas, los reinventas, porque tú eres el Maestro. ¿Para qué tanto virtuosismo si la vida es una mierda? ¿Morirte? Arturo, eso sobraba, ya estabas en las manos de la inmortalidad, ya te habíamos perdido hace mucho, ya no eras de nosotros. Tenías décadas habitando sólo en tus pinturas, dialogando con tus personajes, arrancando a la oscuridad sus rostros, sacando del abismo sus delirios. 

Eres de tus obras, eres de esa escuela que creaste, de ese demonio que sembraste en cientos de jóvenes pintores que tomaron los pinceles para imitarte, para encontrar el secreto de tu lenguaje. ¿Cómo es que no le temías a la fealdad? ¿Cómo te regodeaste en la representación de eso que nadie quiere para sí mismo? tus pinturas son una venganza, son una afrenta. No deberíamos mirarlas, no deberíamos tolerarlas, porque pintaste eso que odiamos. Pintaste a Tamora que se traga a pedazos a sus hijos, y lo hiciste con una maestría que denuncia el placer que sientes al recrear y llevar lo más lejos posible esas imágenes, esos estados de enajenación y éxtasis. Los huesos, los rostros contrahechos, los ojos desorbitados, las bocas aullantes, el dolor incontenible, creaste el canon del estremecimiento. La belleza es efímera y el horror es eterno.  

Te miran los enanos de Velázquez, la miseria del Caravaggio, regresas al oscuro Barroco de donde vienes, y el cordero de Zurbarán te espera. La belleza se extingue, se degenera, la belleza persigue ser horrible algún día, en cambio el horror es inalterable, se detiene, es pétreo, por él no pasa el tiempo. Arturo has utilizado esa tragedia, la manipulaste, para que tus obras traspasen las épocas, alcanzaste la genialidad que se esconde de sí misma, tus pinturas se pelean con esta condición, pintaste como poseído por una fuerza que fue más allá de ti mismo, te negaste a crear algo que no perturbe. Maestro, la muerte te arrojará con fuerza a la inmortalidad, porque eres, y serás, con tus obras, la leyenda del hombre que vivió y pintó en la orgía extraordinaria de la creación más absoluta.   

 

domingo, 18 de octubre de 2020

EL SEÑOR DE LA MOSCA

El poder encuentra sus límites ante lo mínimo, en lo insignificante habita el inesperado enemigo. Ahí estaba, contundente, ligera, ágil, con la libertad de quien no se debe a ningún dueño. Se posó encumbrando su impecable naturalidad sobre ese compendio de vulgar artificialidad, el maquillaje bronceado de spray, la corbata roja, frontera estranguladora entre el cerebro y el cuerpo, y sobre ese casco de pelo sintético, teñido de blanco de zinc: la reina del debate, una preciosa e indolente mosca. “El león tiene la garra, el mosco tiene el número”  decía Manuel Gutiérrez Nájera, y aquí la mosca, ella sola, derribó la garra del vicepresidente del país más poderoso del mundo. ¡Al ataque! ¡Los misiles y las armas de destrucción masiva! ¡Acaben con la invasora que aterrizó en la cabeza vacía del poder! El escenario de su lúdico vuelo fue durante el debate de Mike Pence y Kamala Harris, es el vaticinio de una revelación que no podrán vencer. 

Las abejas bordadas en el manto de armiño de Napoleón, pintado por François Gérard, señalan su obsesión con el trabajo. Los escarabajos, sabios, conservan la voz de los ancestros. Las arañas en los sueños son intrigas. Los investigadores del Barroco llevaban consigo dibujantes que recreaban detalladamente esos exoesqueletos, pequeñísimas maquinarias capaces de crear túneles, viajar grandes distancias, reproducirse, fabricar alimentos, devorar árboles completos y morir después de unas semanas de actividad incesante. Retratar un ser que no deja de moverse, que se queda el tiempo justo para quebrantar nuestra ególatra paciencia. 

El Caravaggio y su Canasta de Frutas, uvas moradas, manzanas, duraznos, hojas de roble, uvas verdes, hojas de parra, la plenitud se encuentra con los colores de la putrefacción, y  en la parte de abajo, dos moscas golosas. 

La Madonna y el Niño de Carlo Crivelli, obra del Renacimiento, el Niño ve a la mosca con curiosidad, ella también lo mira, diálogo entre la realidad y la metafísica. 

La psique, es ficción y es excusa, es invención y es pose, los Surrealistas y las hormigas de Buñuel. El ejército de moscas aplaude el traje de luces del Torero Alucinógeno,  proyección homosexual de Dalí, que da rostro a la Venus del Nilo. 

El misterio de nuestra existencia contenido en una mosca sobre el cráneo del Vanitas de Barthel Bruyn, el Viejo, 1524, paciente, acompaña esa bóveda hueca, y en la esquina, un pergamino con la inscripción en latín, “Todo se va con la muerte. La muerte es el último límite de todas las cosas”. Los insectos, las moscas, pretexto estético, símbolos de una fatalidad más grande que nosotros. Ser abeja, grillo, araña, gusano, mariposa, avispa, mosca, escarabajo, ser más insecto y menos humano, ser más libre y menos esclavo, ser como ellos, para el instante, para el presente, que brilla con el sol, y deambulan gozando hasta que su organismo ordene. Ellos, en su belleza y suficiencia, no necesitan a la humanidad para existir.   

sábado, 3 de octubre de 2020

FERIA DE BANANALIDADES

La decadencia del arte estrena, en su ya pretencioso e ininteligible vocabulario, un nuevo fonema: Bananalidad. Según el diccionario de arte VIP, el nuevo palabro significa: la prestidigitadora acción de convertir en arte un objeto vulgar, gracias al poder del dinero. 

    Ilustraciones de Eko su site aquì 

El Museo Guggenheim de Nueva York aceptó en “donación” la “obra” de Maurizio Cattelan que consiste en un plátano pegado con masking tape en una pared. Según el museo la obra fue donada por un generoso coleccionista que pagó por ella tres veces su valor en la feria Art Basel que era de 150 mil dólares, es decir, el certificado de avalúo que el museo aceptó fue de 450 mil dólares, ¡abracadabra! De un dólar se fue a 450 mil dólares, eso debe ser considerado más que arte, un milagro que ratifica que el neoliberalismo es una religión muy cumplidora con sus fieles. El formidable negocio debería ser cátedra en las universidades de Economía y en las de Teología. Existen sospechas de que el donante fue el propio artista, acusaciones infundadas de aquellos que no tienen fe en la buena voluntad de la mediocridad y el oportunismo.

La “obra” fue entregada con un instructivo detallado, y un certificado de autenticidad, muy necesario para evitar cualquier falsificación de esta masterpiece. El director del museo afirma que su departamento de conservación de obras está “muy preocupado” por el mantenimiento de esta delicada muestra de la estupidez humana, ya que hay que reemplazarla cada semana. Han contratado un team de científicos para calcular cuánto tiempo tarda la “obra” de arte en madurar y echarse a perder.

La propuesta que tenemos para salvar la integridad del arte, es donar varios racimos de plátanos al Guggenheim y en todos los museos del mundo, aquí ofrecemos una copia del certificado de autenticidad y del instructivo. Los pueden encontrar en mi site avelinalesper.com, no es justo que esos lujos los tengan únicamente los museos del primer mundo.

En los museos primitivos del tercer mundo o en “transformación” también tenemos obras maestras, aquí en México, la Secretaría de Cultura planea construir un museo para exhibir una caja de zapatos de cartón, porque considera que ese objeto y su autor, el artista orgánico-oficial-orgullo nacional de la4T, merecen ser consagrados como símbolos de su régimen. En el empeño van a destruir el Jardín Botánico, derribar árboles centenarios, y expoliar a todos los museos del país, no importa, la bananalidad es primero. En este futuro museo se aceptarán donaciones, así que pueden llevar su basura para ser consagrada como arte.

El arte VIP es inagotable, su estulticia es un agente armonizador, en países ricos o en trasformación como el nuestro, existe la misma obsesión: denigrar el talento y el verdadero arte para integrar a la mediocridad como una forma solidaria de igualdad. Arte bananero, gobiernos bananeros, la bananalidad está de moda.  

 

sábado, 19 de septiembre de 2020

INFERNO DE BOTTICELLI

Merecía haber acompañado a Dante en su viaje filosófico,  lo hizo dos siglos después, bajo el encargo de Lorenzo de Medici. El divino pintor, creador de la Alegoría de la Primavera se unió a Virgilio en el recorrido por la miseria humana que padece los sufrimientos a los que nuestra desgraciada naturaleza sucumbió durante la existencia. Cuerpos desnudos revolcándose en ríos de sangre y lodo, encadenados, devorándose a sí mismos, retorcidos en sus alaridos, fauces desorbitadas que vomitan, cabelleras de serpientes, el Inferno es la dramática representación de un genio que desborda su virtuosismo para el horror.

 Dante escribió la Divina Comedia durante su doloroso exilio de Florencia, y realiza la más exquisita de las venganzas, inmortalizar a sus verdugos y difamadores en una condena que ha durado siglos, hundiéndolos en una infamia equivalente a la gloria del poeta. Los dibujos son más poderosos que las pinturas, en la austeridad de la línea se desnuda en sufrimiento, la representación es morbosa, la belleza de los trazos, curvas caligráficas, en una continuidad narrativa. La seducción de este Inferno es el horror, Dante traslada su propio dolor a la descripción de esa pesadilla.

Los Pecados Capitales son el espectáculo fascinante que Botticelli lleva a una cinética estremecedora, la orgía de sus dibujos, los cuerpos se muerden entre ellos, cadenas que los sujetan, aberraciones de la debilidad del espíritu.  Capturar la belleza es la condición para lograr el horror, en su contradicción, está la respuesta para alcanzar la esencia del miedo, y aun así, con esa advertencia portentosa nos arrastra a asomarnos al abismo.

Los poemas de Dante y los dibujos de Botticelli existen porque una raza despreciable puede engendrar genios sublimes, y los convierte en testigos. Dante realiza ese viaje y contempla lo que él mismo ha creado, es un viaje por su talento, por su capacidad infinita de mostrar un reflejo de nuestro ser que jamás han conseguido ni la sociología, la psicología ni ninguno de esos especuladores de ciencias acomodaticias y panfletarias. 

En las líneas de La Divina Comedia, escrita en toscano vernáculo, las entrañas que rompen sus cicatrices, cismáticos con sus vísceras derramándose, las palabras iracundas que dividieron, iniciaron guerras, siguen en su arrogancia existiendo, y Dante, las describió para vaticinar su perpetuidad. ¿En dónde están los límites entre la belleza y la aberración, cómo puede haber poesía en la obra de Dante y en los dibujos de Botticelli, bajo qué condena hay seres humanos que son capaces de alcanzar lo sublime explotando nuestra desventura? No existen, en ese Inferno, habita la mitología de nuestra psique. La Divina Comedia, no es un libro religioso, no hace proselitismo, es poesía, filosofía, es la invención del realismo, no hay supuestos, no hay metáfora, eso somos, eso seremos.   

 

ENSAYÌSTICO


 "No hay temas menores, hay escritores mediocres. Lo que sigue después de esta pandemia será la pandemia de libros ensayísticos de recopilaciones de tuits que cientos de escritores creerán que sus textos merecen ser leídos".

JARDÌN SIN DELICIAS


El miedo que tenemos a la catástrofe es proporcional a la adicción que tenemos a la vida. La literatura, el arte, el cine, hemos creado infinidad de ficciones que pregonan el fin de esta civilización. Nuestra finitud, la fragilidad de nuestra condición radica en que no sabemos, si acaso intuimos, qué hacemos o por qué estamos aquí, y con la misma arbitrariedad podríamos desaparecer. Estamos atados a esa incertidumbre, que tal vez ese sea, nuestro sentido de existir. La literatura y mística de la Edad Media eran una didáctica de la muerte, la noción de Ser estaba condicionada a la noción de no Ser.

El Jardín de las Delicias del Bosco, tríptico en óleo sobre tabla, tiene una lectura académica que la reduce a una obra moralígena, y no es así. La pintura describe tres estados de la existencia. El central que nos llama con su prodigiosa orgía, los personajes desnudos son parte de la Naturaleza. Es el reino de los sentidos, el cuerpo es insecto, planta, fruto, navegan sobre pájaros, abrazan peces, juegan con camellos, ciervos, conchas marinas, se aman, el tiempo no existe, la edad incierta, la juventud evidente, el placer es el reloj que rige esa incontenible carnalidad. Es desbordante la posibilidad del placer, imaginativa, inagotable, el cuerpo entregado a un juego infinito sin diferencias entre animales y humanos.

El Bosco decidió, en esta meticulosa y obsesiva obra maestra, ubicar la orgía en el panel central y más grande. Nos cautiva, maravillados, extasiados, cada uno de los insaciables cuerpos, entregados a la generosidad de la carne y la vida. En las pinturas laterales, estrechas y claustrofóbicas, habitan las advertencias de la catástrofe.

El lado  oscuro deplora el cuerpo, lo martiriza, el aire es un humo denso, instrumentos musicales son patíbulos y torturas, castigos morbosos, monstruos que devoran lentamente seres enfermos, el reino del dolor. El extremo es la paz de la soledad, el mismo Jardín, sin Delicias, los animales sin juegos, la pareja que recibe una bendición para sobrevivir en ese vacío, en la peligrosa promesa de amarse sin entregarse, el reino del egoísmo.

Las Delicias son el panel central, esas Metamorfosis de Ovidio. La máxima filosófica de Lucrecio en La Naturaleza de las Cosas: no hay razón para establecer la superioridad humana, todos los seres nacemos y morimos. El Bosco sabía de nuestra finitud, y por eso inmortalizó al placer, su oscuro abismo anuncia la catástrofe, la orgía terminará. En 1505, en el inicio del Renacimiento, el Bosco pintó esta obra en medio de la influencia de los textos grecolatinos que buscaban los eruditos en los monasterios. Creó la más provocativa invitación para gozar y llevar esa filosofía a cada momento de la existencia. En nuestra  época moralígena, obsesionada con una hipócrita y tiránica pulcritud social, es inimaginable que podamos ver un fragmento de esas Delicias. Henos ahí, en el oscuro ángulo de la desolación, ahí, destruyendo nuestra esencia, el castigo somos nosotros.

viernes, 4 de septiembre de 2020

LA URGENCIA DE VIVIR


 Se robaron la risa. En tiempos aciagos, en momentos paranoicos y delirantes, de sanitización y desinfección. Sucedió, misteriosamente. Se robaron la risa.

Entraron de noche, violaron la puerta. Expertos, saben ver en la oscuridad y no hacer ruido. Conocían muy bien el lugar, lo visitaron varias veces. Contaron los pasos para llegar a la sala, uno, dos, tres, setenta, aquí es. Inhalaron profundo. Encontraron la pintura. Los esperaba lúdica, reluciente, una escena imposible hoy, imperdonable, prohibida, exhibiendo el hedonismo perdido. Dos jóvenes riendo, Frans Hals, Barroco holandés, 1626.

Es perfecta, la risa, las mejillas rojas, el tipo en primer plano con la garrafa de cerveza en las manos, barro esmaltado, hecho a mano, cerveza fermentada en casa, sin purificar, que se resbala como una sopa, llena el corazón y la barriga. Atrás de él, otro rostro, un adolescente rubio, sonríe cómplice, mira de reojo, se saborea el trago largo que darán de la misma garrafa. Qué mas da si nos contagiamos de algo, qué mas da si no te conozco, bebamos, que estamos vivos.

Hals el hedonista, endeudado, mujeriego y piadoso, dibujaba como poseso, perseguía la luz, la turgencia de la grasa, piel y músculos, pintaba rostros que no se cansaban de reír y beber, cuerpos que fornicaban y comían. Tres pecados capitales que en las pinturas de Hals son arte: lujuria, gula y pereza. Personajes que no piensan en el futuro, carcajadas de gozo, escotes impúdicos, cuerpos rozagantes, la peste en la puerta de la plaza, la Guerra contra España. Abrázame que mañana será tarde.

¿Quién se puede robar hoy esta escena descarada? Hoy que ocultamos la risa con un cubrebocas,  que no podemos tocarnos, hoy pasteurizados, desnaturalizados, artificiales. Quiero a esos barbajanes bebedores como mis amigos, tráiganlos. Qué envidia no poder vivir en una pintura de Hals, nuestra cotidianeidad  higiénica, científica, claustrofóbica. En el Barroco tenían miedo y se amaban, se tocaban, no había cura para las enfermedades, se revolcaban de gozo, pintaban obras perfectas y componían música sublime. Es la tercera vez que roban esa pintura, 1988, 2011 y hoy, del mismo museo holandés, la diferencia es hoy. La realidad es esa pintura, la ficción somos nosotros, es este miedo paralizante. La realidad es la necesidad de ser plenos, sentir y entregarnos al presente.

Hals tenía miedo, a la vejez, a sus acreedores, a sus enfermedades y pintaba gente feliz en ese instante. Sin penicilina, sin analgésicos, sin vacunas, gula, pereza, lujuria. Se robaron esa pintura para demostrar que el pasado no era como este absurdo presente.

Robarla como un conjuro, talismán que acabe con este ridículo horror. La policía dice que la van a recuperar, es irrelevante. Lo escandaloso es ver esas mejillas gordas y rojas, ese instante en que los dos personajes presienten la fiesta que les espera. Esa es la noticia. Ver dos rostros felices en todos los periódicos del mundo, y recordar que hace siglos teníamos miedo a la muerte, y disfrutábamos la vida.

sábado, 29 de agosto de 2020

TRANSFORMACIÒN Y SUPERVIVENCIA

El arte es trasformación, la metamorfosis de la página en blanco, del pigmento, la línea que se modifica dejan de ser simple materia, hasta que representa ese pensamiento que antes carecía de forma. Las ideas y las emociones conquistan la apariencia, la utilizan y a través de ella manifiestan lo que son, forma y contenido son inseparables, no podemos ser engañados por formas vacías, la voz que habita una obra es la que define su apariencia.

El arte trasforma a los seres humanos, nos influencian, nos habitan, existen libros que cuando los terminamos de leer, sentimos que algo hemos perdido, y tratamos de llenar el vacío con urgencia buscando otra narración, otro ensayo, algo que nos habite como lo hizo el libro anterior. La transformación sobrepasa las más trágicas circunstancias, la presencia del arte es el milagro que inspira para seguir viviendo.

El libro Lost time, Lectures on Proust in a soviet prison camp, del pintor polaco Jozef Czapski, con introducción de Eric Karpeles, es la narración de Czapski cuando fue detenido en un campo de concentración estalinista, como decenas de miles de oficiales del ejército polaco, a quienes Stalin mandó asesinar con un tiro en la cabeza. En ese campo, con temperaturas bajo cero, él y sus compañeros eran sometidos a trabajos forzados y torturas. 

El grupo de Czapski fue el único que sobrevivió, él y sus compañeros entendieron que el objetivo de Stalin era someterlos hasta acabar con su identidad y orgullo. Los oficiales se revelaron con lo único que tenían: su inteligencia y su memoria. Al finalizar el día se reunían en distintos grupos para hablar de ciencia, historia, geografía, y otros temas que impartía voluntariamente un oficial, el resto atendía y opinaba. Czapski daba sus pláticas en francés, y las centró en la novela de Marcel Proust, En busca del Tiempo Perdido. Tenía más de 40 oficiales en su grupo, con sus burdas ropas de trabajo se sentaban muy juntos para protegerse del frío. No había papel, no había libros, sólo la fuerza de recordar para seguir existiendo, la memoria los sujetaba a su propio ser.

El tiempo perdido proustiano era el tiempo que alargaban y recuperaban para resistir y vivir, el tiempo interminable de una condena en el infierno. El prodigio del arte absorbió la memoria de Czapski, recordó casi todos los nombres de los numerosos personajes, hacía algunos diagramas con papel que robaban sus compañeros, en un “acto casi involuntario, fluido” trazaba las historias, lugares, relaciones, diálogos completos.

En medio de la desolación y la incertidumbre, hablaban de la muerte en la novela, con su propia muerte como amenaza cotidiana, solo existía la certeza de la belleza de un libro y si la tragedia los había trastocado, el arte los transformaba y les daba una fuerza inexplicable, heroica. Si recuerdan, existen. La tiranía y la violencia quedaron expulsadas del estado sagrado de la inteligencia y el arte, ahí habita  incontrolable, la más grande libertad a la que podemos aspirar.

DEMOLER LA HISTORIA


 La voracidad inmobiliaria, amparados en una ley obsoleta y en la negligencia de las autoridades INBAL-INAH, están acabando con la Historia arquitectónica de las ciudades del país. La Historia está plasmada en la arquitectura, no sólo en monumentos y zonas arqueológicas, las construcciones para usos cotidianos, comerciales, que contienen estilos determinantes de una época, que poseen materiales nobles, son de gran valor histórico y artístico.

La  Ley Federal sobre Monumentos Y Zonas Arqueológicas, Artísticos e Históricos, es obsoleta, data de 1972 y la revisión es de 1986, deja en el desamparo a la arquitectura del siglo XX.

Las incongruencias del reglamento, permiten que la especulación inmobiliaria derribe toda clase de inmuebles de gran valor y pongan adefesios de vidrio o estacionamientos.

La Ley contempla como valor “histórico” a la arquitectura desde el siglo XVI hasta el siglo XIX, es decir los edificios del siglo XX: Art Decó, Art Nouveau, Bauhaus, las casas estilo “californiano”, “porfiriano”, post revolucionaria, no están protegidos.

Lo más terrible es que edificios catalogados son destruidos por el gobierno de la Ciudad d México, como la Octava estación de policía de Avenida Cuauhtémoc, de los años 30’s. La gasolinera Súper Servicio Lomas, del arquitecto funcionalista Vladimir Kaspé, construida en 1948, para colocar el mediocre y enorme edificio del arquitecto Teodoro González de León, fue destruida por los vacíos de la Ley.

Las demoliciones de inmuebles antiguos de la Colona Roma, Condesa, Polanco, del Valle, Santa María la Rivera, y Centro, están fuera del criterio de la Ley, no son monumentos históricos. La ley, a pesar de afirmar en su Artículo 33 que “Son monumentos artísticos los bienes muebles e inmuebles que revistan valor estético relevante. Para determinar el valor estético relevante de algún bien se atenderá́ a cualquiera de las siguientes características: representatividad, inserción en determinada corriente estilística, grado de innovación, materiales y técnicas utilizadas y otras análogas”, no asume que el siglo XX es de valor histórico además de artístico, como es la arquitectura de las Olimpiadas de 1968.

El registro no lo hacen las autoridades, es una iniciativa de los dueños del inmueble, así que si los dueños nunca lo registran, ese inmueble se vende y se derriba.

El INBAL y el INAH no tienen un catálogo de edificios con estilos artísticos del siglo XX y por supuesto, no hacen inspecciones para localizar estos inmuebles. Las remodelaciones están reglamentadas, y la misma autoridad autorizó la espantosa “adecuación”, del Museo del Chopo, que contradice la estética del espacio.

Obviamente por eso no somos Paris, ni Florencia, porque aquí tiene prioridad la corrupción inmobiliaria, que desde hace décadas destruye esa arquitectura que aporta carácter y belleza a la ciudad. Es urgente que la Ley de monumentos sea revisada y actualizada, para proteger la historia de las ciudades, y que las autoridades ya no sean cómplices de las inmobiliarias.

martes, 18 de agosto de 2020

MASACRAR EL ORQUIDEARIO Y EL JRDÌN BOTÀNICO

 "El espacio que ha padecido el abandono ahora será para que la 4T consagre al artista orgánico del panismo con un museo; artista que con todo cinismo dijo que no le estaban pagando por su trabajo de director del museo".

sábado, 15 de agosto de 2020

BAJAS PASIONES: OROZCO PARK

 "La obsesión es tan incomprensible, que solamente enfatiza la contradicción, el artista orgánico del gobierno panista que patrocinó su artificial y forzada consagración en el MoMA de Nueva York, con una exposición que sufragó con el erario público".

SIN ANESTESIA

 

Derribar estatuas y monumentos pasó de la justicia a la ignorante revancha

martes, 11 de agosto de 2020

BLACK IS KING

 

La creatividad es el gran misterio y el gran negocio, hay empresas que pagan cursos de “creatividad” para motivar a sus empleados y que tengan ideas, como si aportar algo sobresaliente se consigue con una receta. Trabajo, trabajo y más trabajo, ésa es la fórmula. La reciente obra artística de la cantante Beyoncé es el resultado de la pasión y el respeto que tiene por sus raíces y su profesión, por su responsabilidad ante el talento. Black is King es un trabajo visual y musical de 85 minutos, las imágenes son muy superiores a la música. Cada canción tiene una pieza de video arte, en las que han intervenido 7 directores, curadores, fotógrafos, diseñadores de vestuario, iluminadores, coreógrafos, con la deliberada intención de superar el objeto de consumo, y crear una obra trascedente que evolucione a la industria de la música.

Entre los directores se encuentra Blitz Bazawule, director de The Burial of Kojo, que es una obra maestra del simbolismo, y eso se refleja en las metáforas visuales de los videos. Jenn Nkiru, es la directora del video de Apeshit, filmado en el Museo del Louvre, y contrivuye con su estética recargada y barroca.

El orgullo por la negritud, por la raza, está  plasmado en una estética, que sin ser folclórica o chovinista, es exquisitita y refinada, audaz, con referencias artísticas, pinturas, esculturas, escenarios, que se convierte en un statement antirracista. Es muy fácil caer en el facilismo al hablar de idiosincrasia, eso es evidente entre los artistas VIP y los publicistas nacionales, para los que México se reduce a máscaras de luchadores, escenarios tacky y malas imitaciones de Frida.

La denominación de “video arte”, secuestrada por el arte contemporáneo VIP, es aplicada a videos infra inteligentes sin factura, sin maestría, con secuencias interminables carentes de sentido, que presentan con sus argumentos de ONG oportunistas. Beyoncé se atreve con una producción depurada y preciosista, ella no es considerada artista contemporánea, su trabajo se queda en la industria de la música. Al margen de que todos los artistas VIP del plantea no alcanzan la fama de Beyoncé, la realidad es que el video como herramienta artística es usado con verdadera maestría en la industria del video clip y del cine. El video es una herramienta común gracias a los teléfonos celulares, y eso justamente aportó a la diferencia, los que tienen talento, oficio y algo qué decir son los que hacen obras de arte, el resto, desde los aficionados que filman sus vacaciones hasta los artistas VIP que están en los museos, son gente torpe con una cámara en la mano.

Los videos de Beyoncé son obras de arte, porque trabajaron para que así fuera, y si los museos están secuestrados por la mediocridad, el arte está en estas obras masivas, que alcanzan millones de hits, y que la estulticia se quede en la oscuridad de la retórica ociosa del arte VIP.

sábado, 8 de agosto de 2020

SIN ANESTESIA

 

Reescribir la historia, ese sueño totalitarista, tiene un elemental objetivo, auto designarse como un héroe, ser el santo, ser la víctima, adueñarse del relato, para imponer el maniqueísmo oficial.

La moda de derribar estatuas y monumentos ha pasado de la justicia a la ignorante revancha, y en nuestro país, poblado y gobernado por adictos al victimismo, claman por derribar las estatuas de Cristóbal Colón  y demás “efigies invasoras”. El monumento ubicado en Avenida Reforma en la Ciudad de México es una obra de arte, comisionada en 1873 a Charles Cordier, escultor francés especializado en la anatomía humana de distintos grupos étnicos, innovador en técnicas y materiales. Sus obras se encuentran en el Musee d'Orsay en París, en el MET de Nueva York y el British Museum de Londres. Es indudable el gran valor artístico del monumento, lo que está en duda es la capacidad de análisis de los que piden, con argumentos victimistas, que sea retirada porque representa la “invasión extranjera”.

La pretensión de que un proceso de fusión cultural y de creación de una nueva civilización y de un Estado, deba ser un trance pacífico, benévolo y placentero, es una obsesión contemporánea de examinar a la historia desde una pedagogía infantilista y reduccionista. Las civilizaciones se inventan sin anestesia, son un proceso doloroso y difícil de asimilar, no se trata de eximir crímenes, se trata de mirar hacia adelante. El resultado de ese proceso es el que habla de su trascendencia y su importancia. El viaje de Cristóbal Colón patrocinado por su amante, Isabel la Católica, fanática y cruel con sus propios súbditos, tuvo como consecuencia nuestro mestizaje y civilización, fue un viaje de negocios y de conquista. La civilización resultante, representa nuestro idioma, cultura, y religión, y hasta los que quieren derribar esas esculturas, son guadalupanos.

Esa posición ignorante de lo que somos demuestra inmadurez intelectual, actuar en consecuencia implicaría derribar desde la  Catedral Metropolitana hasta cada uno de los edificios Novohispanos que existen. Ese viaje dejó incuestionables beneficios, y si se gestó con dolor también se gestó con idealismo.

La obsesión victimista y maniqueísta, es oportunismo demagógico para ocultar el racismo actual, las zonas arqueológicas abandonadas, los museos sin presupuesto, los artesanos indígenas sin plataformas de venta ni políticas eficientes de promoción para sus obras, y la construcción de un Tren Maya que destruye zonas arqueológicas, y selvas, en donde habitan comunidades indígenas. Las nuevas investigaciones y excavaciones de otras áreas arqueológicas están paradas, nuestro pasado prehispánico no es prioridad gubernamental. 

Lo más patético es que esa ignorancia pide derribar sin edificar, esa gente que se niega a ver lo que somos y la importancia de ese pasado histórico, no le ha dado, ni le dará al nuestra cultura un ápice de lo que nos dió ese largo proceso de 500 años.

miércoles, 22 de julio de 2020

LA PANDEMIA DE LA SUPERSTICIÓN

 La enfermedad es compañera nefasta del ser humano, y más nefasta aun, es la superstición y la ignorancia que la rodea. Obsesionados con el auto engaño, buscando falsos paraísos que oculten la verdad, los seres humanos, desde hace millones de años hasta el día de hoy, preferimos seguir al pensamiento mágico que al conocimiento y la razón. Hemos atribuido las enfermedades a los demonios, a la brujería, a seres de otros mundos, y hacemos lo mismo con la curación, despreciamos la prevención, y dedicamos los esfuerzos a creer en los milagros.
La superstición actual es más folclórica y tecnológica, la delirante ignorancia atribuye esta pandemia desde a las antenas de celular, el G5, que con nuestro pésimo servicio de internet y telefonía tendríamos que estar a salvo y no es así; que al covid 19 lo inventaron para “vender una vacuna innecesaria”, hasta la leyenda de que otra de las vacunas, que está en experimentación, tendría un chip de la tecnología de Bill Gates para espiarnos, de lo cual también debemos estar tranquilos, porque si es tan ineficiente como el Windows, sabrán de nosotros menos de lo que todo el mundo publica en su Facebook.
La humanidad es necia, es ridículo el apego que tenemos a la ignorancia y la superstición. En el periódico New York Times se publicó un largo artículo documentando el movimiento anti vacuna del Covid 19. La vacuna aún no está lista, está en pruebas aplicada en 30 mil personas, y ya tiene sus detractores, que argumentan lo mismo que los movimientos anti vacunas desde el siglo XVIII.
María Antonieta de Francia, fue inoculada de la viruela en 1782, de una forma casi experimental, con la supuración de una vesícula de un enfermo. Muy criticada, decían que se enfermaría más gravemente, y sin embargo, esa decisión ejemplar permitió inocular más personas y seguir con el proceso de la vacuna. María Antonieta vio horrorizada, el cuerpo de Luis XV, que murió de viruela, sin dejar herederos, y obligados ella y su marido, Luis XVI a ocupar el trono cuando eran casi unos adolescentes. La joven princesa se dijo a sí misma que no moriría esa terrible enfermedad, murió de la filosa guillotina de la Revolución Francesa. 
Los argumentos antivacunas son un catálogo de las ideas retrógradas de la humanidad: la libertad de no cuidar de sus propios cuerpos, sus derechos humanos, las teorías de la ineficacia, los pseudo científicos, los dogmas religiosos, y ahora los tecnológicos-político-conspirativos. Es decir, para una masa ignorante y ruidosa, la enfermedad tiene causas irracionales, su cura también deberá ser irracional. Entonces la vacuna y la prevención serán, como siempre para la parte pensante, y las curas milagrosas, la providencia, la fe, las buenas vibras, romper antenas de celulares, serán para esa masa que hace de la superstición las razones de su escaza razón. 

martes, 14 de julio de 2020

ENNIO MORRICONE


La música tiene la capacidad de manipular nuestras emociones, regresarnos al pasado, encontrar recuerdos. Escuchamos música para concentrarnos, amar, gozar, darle sentido a un ritual.
Las partituras que son escritas exprofeso para el cine, establecen un argumento paralelo, nos llevan, seducen, y hacen que esa historia crezca. Ennio Morricone fue un gran narrador de historias, un artista que sabía que todos, como Orfeo, somos capaces de descender al infierno buscando el amor, sabía que la música trastorna a los demonios, y con una lira como única arma, trataríamos de atraer al ser amado. Las películas en donde participaba con sus obras, quedaron marcadas, Ennio era un guionista y director más, y así se convirtieron en sus películas. Los filmes de Sergio Leone, como “El Bueno, el malo y el feo”, esas series con Clint Eastwood, no estarían completas sin sus partituras, así como las más de 500 obras que compuso.
Escuchar y ver fue un gran invento del arte, desde los rituales, los autos sacramentales, la ópera, la unión del drama y la melodía, llevaba hasta lo más hondo de nuestra sique cualquier mensaje, la música enseñó a la humanidad a creer en Dios. En el cine mudo las voces de los actores las sustituyó las piezas que se interpretaban en vivo con piano. Al llegar el cine sonoro los actores entraron haciéndose espacio con la música que creció, fue orquestal, y la partitura fue un personaje más. El trabajo de un compositor-narrador musical va más allá del acompañamiento, no es una ilustración, es una obra completa capaz de sobrevivir a la imagen, que se sostiene en su propio argumento. Cuando la música es únicamente un servicio para matar al silencio, en eso queda y es tan intrascendente como las películas mismas. La música realizada para el cine es música clásica contemporánea, hay entre sus compositores muchos con más nivel que algunos encumbrados que son el equivalente a los artistas VIP, que componen música “intelectual y cerebral” porque son incapaces de crear una armonía que nos emocione.
Actualmente en el arte hay una falsa y arrogante creencia de que las obras comisionadas no motivan a la inspiración, como si las grandes obras de la Historia del Arte no fueran comisiones, hay artistas, que con ignorante presunción afirman “no estoy acostumbrado a trabajar con un tema específico”, “no puedo trabajar por encargo”, y llega un grande como Ennio y demuestra que la inspiración trabaja cuando hay maestría, oficio y humildad, que rechazar una comisión es una forma de encubrir la incapacidad y mediocridad.
Le dictó su epitafio a su agente, y dice: “Soy  Ennio Morricone, he muerto”. Inicia el silencio, ya no tendremos más partituras de Ennio, ya no tendremos su complicidad y compañía mientras vemos una película, sólo nos queda volver a ver, a escuchar y agradecer que él nos haya contado tantas historias.

sábado, 27 de junio de 2020

CUARENTENA VIP


La creatividad no pierde oportunidades, aun en el encierro más inesperado, con las apocalípticas amenazas de esta pandemia, los artistas VIP iniciaron un nuevo género artístico: El Coviart.
La cuarentena sacó del estado comatoso al arte VIP, que ya había entrado en una agonía perpetua, agotando sus repetitivos recursos y discursos. La respiración artificial de las redes sociales, las plataformas tipo Zoom, les permitieron mostrar al mundo lo que saben hacer: casi nada. El encierro los lanzó a una intensa recolección de readymade, como testimonio de su experiencia.
Resucitaron las “Time capsules” de Warhol, en obras colectivas a distancia, varios artistas están metiendo en cajas sus tickets de las comidas a domicilio, supermercado, etc., objetos que se convierten en arte porque no están en la basura, una artista inglesa ha escrito un post it cada mañana con  ideas brillantes como “Good morning virus” o “wash your hands”, lo llama un poema vivo, a live poem, el arte está en que es papel, no digital. Los cubre bocas son fundamentales, iniciaron dibujando cosas elementales o escribiendo frases en pedazos de tela, hasta que los chinos se lanzaron a la producción de millones de estampados, desplazando a los paupérrimos VIP.
Los artistas más arriesgados conservan todos los cubrebocas que han usado para hacer con ellos instalaciones. Los escatológicos coleccionan  guantes de látex, pañuelos desechables usados, colillas de  cigarro, y frascos vacíos de gel anti bacterial. Los selfie adictos han hecho fotos diarias de su rostro, detritus, comida, lo más importante es que la degradación sea palpable, cómo viven en pijama, que no se peinan y no se bañan, porque la inmundicia también es arte.
La vertiente es inagotable. La esperanza tiene forma de escultura, una artista está tejiendo una bufanda gigante y la va a terminar cuando la ciencia encuentre una vacuna, según ella, es un homenaje a la sobrevivencia. Acudir a un museo para ver los resultados de los análisis clínicos de alguien, o sus fotos de niño con sus certificados escolares, ahora sí ha perdido cualquier razón de ser, la pandemia convirtió en museos las pantallas de los artistas VIP y nos liberó de la molestia de ir a un museo real.
La experiencia estética de ver una obra del Barroco o del Renacimiento es insustituible, ni un libro, ni una pantalla nos dimensiona lo que la obra significa y és, la contemplación es íntima y presencial. La diferencia es que con el arte VIP nos podemos ahorrar este trámite, con la enorme ventaja de que la virtualidad nos invita a  escaparnos de la exposición en cualquier momento o mejor aún, nos protege de no contaminarnos de obras que no son arte y que antes de esta pandemia ya estaban enfermas con el virus de la mediocridad.

APAGA LA LUZ

La lucha frontal no es en contra de un virus; es en contra de la cultura, arte y conocimiento. Es una guerra desigual y el estado va ganando

FELINOS SALVAJES

Los gatos nos enseñan a confiar en nuestros sentidos y a vivir sólo en el presente

jueves, 18 de junio de 2020

LA CRUELDAD DEL ARTE CONTEMPORÁNEO


La  pregunta es: ¿Hay ética en el arte? ¿Es válido asesinar, torturar y denigrar animales y argumentar que eso es arte? El en arte VIP, video, instalación, performance, es un lenguaje y casi un género, hacer “obras de arte” utilizando la vida de otro ser y todo con el apoyo de los museos y las instituciones.

miércoles, 10 de junio de 2020

IGNOMINIA DE BRONCE


A los tiranos y los sátrapas, a los aduladores y los ignorantes, a aquellos que creen que la inmortalidad está en la petrificada efigie que no merecen, a todos ellos les fascina ser insultados con una estatua de bronce.
El desahogo colectivo, la catarsis social, furia incontenible de las protestas en varios países por la muerte de un ciudadano americano en manos de la policía, es un estallido que vacía la frustración de los meses de cuarentena, detonado por el racismo, una de las enfermedades sociales más difíciles de erradicar. Las esculturas de los generales y próceres confederados, que hicieron fortunas con la siembra de algodón, explotando el trabajo esclavo de miles de negros, que decretaron su derecho a ser dueños de vidas humanas y comerciar con ellas, aún se recordaban con monumentos y estatuas en parques y plazas, que han vandalizando y derribado en las protestas.
El arte contiene a la memoria, el bronce y el mármol pueden ser lápidas para los nombres que cargan, colocadas en las plazas las estatuas retienen el oprobio y la deshonra. Las estatuas de Lenin, Stalin, y las de Francisco Franco, entre cientos de nombres, el fracaso de un sistema se consagra con los líderes mudos hechos pedazos. La historia de cada país está saturada de monumentos y estatuas, inmerecidas, ridículas, injustas, muchas mal realizadas, grotescas, que ensucian el espacio como un recordatorio de nuestra cobardía.
Regalo que denuncia al que lo recibe, en México nos gusta halagar, tenemos estatuas de los expresidentes, exgobernadores, exministros, son un homenaje sufragado por el erario, fingido espontáneo, autoritarismo sin pudor. La diferencia entre una pintura y una estatua, es que la última es obra pública, es para que perdure durante siglos, y una pintura no tiene esa exposición pública, aunque esté en un recinto oficial.
El vandalismo es deplorable, sin embargo, hay decenas de estatuas y monumentos que deberían ser derribados o transformados, vanidades, arrogancias y tiranías que merecen ser destrozadas a pedradas. Es insultante que se use el espacio público para posar la efigie de un expresidente o exfuncionario, si van a comisionar una obra que sea dedicada a una persona de verdadero valor intelectual y moral.
Las estatuas de políticos son tan limitadas estéticamente, porque el personaje carece de méritos que se vean reflejados en la obra. El personaje de pie, de traje, por lo menos las obras antiguas tenían a un personaje a caballo, y el escultor sabía que el arte estaba en hacer el caballo y pedestal.
Esas plazas, parques, avenidas, que soportan la imagen de la vergüenza, deberíamos aprovechar la coyuntura y acabar con todas esas obras, fundirlas y con el bronce hacer una guillotina, colocarla en una plaza y que ese sea el recordatorio de la justicia, del destino que muchos merecieron en la Revolución Francesa, lección inolvidable para la vanidad de los que aspiran, inmerecidamente, a escribir su nombre en los libros de Historia.

sábado, 6 de junio de 2020

SIN DISTANCIA

La enfermedad es el negocio de la industria farmacéutica, no la salud. Los científicos han abandonado en primer lugar a los médicos y personal sanitario, los han dejado sin armas para pelear contra el COVID 19, y nos han dejado a las sociedades y ciudadanos en la incertidumbre y el miedo. Se suponía que esta cuarentena feroz era para dar tiempo a que la ciencia encontrara una solución y para no saturar a la salud pública, y mientras los hospitales no se dan abasto, las farmacéuticas se han dedicado a especular y ganar fortunas con esta enfermedad.
La crisis económica se ensaña con los más pobres, y basta que un laboratorio declare que “ya casi tiene la cura” y sus acciones  en Wall Street se disparan al alza, por mencionar uno, Moderna Pharmaceutical, subió 30% en bolsa, ganando millones de dólares sin tener la medicina, sin vender una sola dosis, con sólo las pruebas y declaraciones, sus propios científicos y ejecutivos especularon con las acciones.
El desfile de científicos compitiendo en aparecer en los titulares internacionales, con información cada vez más confusa, persiguiendo el premio Nobel, versión ideologizada e intelectual de Miss Universo. ¿En dónde quedó la ética científica? La falta de rigor en la información científica, declarando sin ningún cuidado que tenemos que vivir para siempre con un cubre bocas y que al día de hoy desconocen el origen del virus.
Dilatar la invención de la medicina y la vacuna, incrementa la necesidad y aumenta las ganancias de las farmacéuticas y los especuladores financieros, que son los grandes beneficiados de este caos. Gojo Industries, fabricantes de sanitzadores, han ganado billones de dólares, “ante la histeria de la pandemia” según Forbes.
La pandemia no sólo ha dejado contagios y muertes, ha dejado pobreza, precariedad laboral, depresiones, violencia, y las farmacéuticas y los especuladores jugando a la ruleta.
La “nueva normalidad” es un deterioro general de la cotidianeidad, que nos tomó millones de años construir. Han instituido el miedo y aislamiento como forma de control y “prevención”, es un proceso involutivo y represivo que no convivamos, que no nos toquemos, las consecuencias psicológicas y físicas son impredecibles. ¿Ya no vamos a volver a ir al teatro, las universidades,  los conciertos masivos, museos, restaurantes? 
Vivir aislados o con cubre boca  es aceptar el gran fracaso de la ciencia, los investigadores y laboratorios.
No tienen derecho a jugar con nuestra salud física y mental, las farmacéuticas son un monopolio ultra millonario, global, todos los medicamentos los realizan las mismas firmas en todos los países, y en China se fabrican las materias primas o sales, es evidente la especulación económica y la oportunidad única de enriquecerse. Si ese es el objetivo, perfecto que sean más ricos, qué más da, pero que ya solucionen esto, trabajen en una cura y no en hacer negocio, es escalofriante pensar el dinero que están ganando y van a ganar con nuestro sufrimiento. 

sábado, 30 de mayo de 2020

FELINOS SALVAJES


Por qué a los gatos les gustan los libros?  Hay un libro abierto, y ése, precisamente ese, es el mejor lugar para sentarse o reposar. Al comprar libros por internet es fundamental medir al gato con una cinta flexible de sastre, desde las orejas a la cola, y calcular su peso, estos datos determinan la selección literaria: un gato grande necesita cuatro tomos de la Biblioteca Clásica de Gredos de filosofía greco latina, para  uno mediano son ideales los best sellers de tapa dura y los pequeños con dos pocket books están perfectos. Se debe especificar que el envío sea en caja de cartón, para que el gato pueda dormir en la caja y la integre a su territorio.
Inteligentes, siguen nuestra mirada, observan nuestra atención y se recuestan en el teclado de la computadora o el  mouse, son agudos editores literarios, terminan los textos con crípticas palabras o los borran expresando su opinión crítica.
Dotados de una capacidad de análisis, más refinada que la de un psiquiatra, piensan “¿Cómo puedes estar hablando con esa máquina, si yo estoy aquí, con mi hermoso pelaje, con mis ojos amarillos y mi intensa presencia?” Y se sientan en el teléfono celular que está en la mesa y cortan la llamada.
Comparten los genes con los grandes felinos salvajes, conservan sus hábitos, si en la selva las panteras se suben a un árbol, para esperar pacientes a su desayuno con traje de explorador, un gato se sube al refrigerador, espera que un humano pase y cae sobre él, deteniéndose con sus uñas en la espada y cuello de la víctima.
Los felinos caseros evolucionaron para la urbe, es evidente que son leones, otros son leopardos, o tigres, es cuestión de observar su conducta, y para todos, los humanos seguimos siendo una oportunidad de variar el menú. En la selva se afilan las uñas en un árbol, en la casa en un sofá o un tapete, creando un toque rústico en la decoración.
Es muy común que los humanos colocan estorbos en sus trayectos, como adornos en las mesas, portarretratos y otras cosas inútiles que dan “atmósfera”, los gatos atacan el acumulativo síndrome de Diógenes y tiran al suelo los objetos, lo ideal es aceptar su dictamen y quitarlos o llevar a la basura los pedazos.
Son maestros milenarios, practican la meditación y hacen Yoga, los Sanyasis en los Himalayas, aprendieron de ellos las asanas más complejas. Buda les dio el don de caer siempre de pie, y los imita al dormirse una siesta durante la meditación. Son libres, y nos domestican con destreza, necesitan un hogar, saben tanto de nosotros que conviven amorosamente, nos enseñan a confiar en nuestros sentidos, a oler el aire, gozar del sol y la divagación,  y vivir sólo en el presente.

domingo, 17 de mayo de 2020

LEY DEL MECENAZGO POPULAR PARTE 1


La fatídica oportunidad del Estado de unir la crisis de la pandemia con su obsesión de pauperizar el arte y la cultura, se ha consumado, desde ahora, sin museos, sin exposiciones, sin teatro, danza, música, entregando los “ahorros” del presupuesto al uso ideológico del régimen, entraremos en un desierto creativo que deteriorará aun más a la sociedad.
Mí propuesta para una  solución es la creación de la Ley del Mecenazgo Popular, que consiste en:
Establecer la deducción al 100% de todo consumo y apoyo artístico y cultural.
Esta ley involucra a la ciudadanía, por eso es “Popular”, el consumo de un libro, una revista, un boleto para el teatro o un espectáculo musical, serán deducibles al 100% de impuestos, para motivar y establecer el consumo de arte como una forma directa de mecenazgo.
Cada ciudadano al consumir cultura apoyará a la creación y será mecenas del arte.
Las empresas podrán patrocinar obras de teatro, espectáculos de danza, pagar ediciones de libros, comprar arte sin límite y deducirlo al 100 %.
Actualmente hay muchos candados que obligan a que la inversión privada sea un módico porcentaje en relación a los impuestos de la empresa, al establecer sin límite, una empresa o un ciudadano, financiarán por completo un montaje teatral o el tiraje de un libro.
Acabará con el paternalismo del Estado que impone con sus escuetas y ahora nulas políticas de apoyo, porque por un lado se convierte en el único mecenas “legal” y dificulta la inversión privada y con eso ejerce presión sobre la comunidad cultural.
El arte y la cultura serán una forma de inversión privada ya que el Estado ha demostrado que no están en sus prioridades de inversión.
La Ley del Mecenazgo Popular dará verdadera libertad de creación, porque la ciudadanía decidirá qué desea consumir y apoyar.
Se detonarán la industria y mercado cultural, con más museos privados, más galerías de arte, más editoriales, con motivación real para el consumo: el beneficio intelectual, la conciencia de un acto de mecenazgo y la ganancia económica.
Impulsará  coproducciones privadas con un compromiso con la calidad de las obras.
En los países con alto nivel de mercado artístico y cultural se incentivan las donaciones a museos, compañías de teatro y ópera, y esa participación se valora como un bien social.
En este país estigmatizan las donaciones, el consumo por parte de la población es mínimo, porque se ha fomentado que el Estado es quien da los apoyos y quien comercializa la cultura, creando un monopolio.
El resultado es que vivir de la creación es muy difícil, se benefician unos cuantos privilegiados del Estado, el resto vive en condiciones precarias.
El Estado no quiere invertir, que nos dejen a los ciudadanos hacerlo, y que ese consumo construya nuestra identidad nacional, construya una industria que permita a la comunidad cultural una vida digna e independiente.
El país necesita crear mercado cultural y artístico, necesita fuentes de trabajo, y es momento de que seamos los ciudadanos los que apoyemos la cultura y el arte.

lunes, 11 de mayo de 2020

DESPUÈS DE HOY


Renunciar al mundo, abstenerse de sus sensaciones, placeres y experiencias, era el camino purificador para alcanzar la paz divina.  Los conventos y monasterios, el aislamiento de los eremitas, imponía una frontera entre ellos y la contaminación de la realidad.
Decisiones místicas, no científicas y sin embargo estamos sometidos a un confinamiento obligado, para no contaminarnos de un virus, que está violando nuestro derecho al trabajo, vivimos una privación de la libertad de movimiento y acción.
La diferencia es abismal, en un confinamiento voluntario, la renuncia mística hace soportar la pérdida de lo que creíamos nuestra realidad, y en un confinamiento impuesto, la privación se vive como un castigo, y puede ser tan difícil de aceptar, como está sucediendo, que la salud mental se vea afectada.
La incertidumbre laboral, la impotencia del encierro, el deterioro económico han provocado el aumento de las depresiones. El proceso nos está deshumanizando, negar el contacto físico, establecer comunicación vía internet, después de millones de años socializando, creando una educación sentimental  dirigida al contacto y la confianza, nos obligan a alejarnos y desconfiar, encerrarnos, y dar la espalda al mundo.
Toneladas de libros y estudios denunciando que las redes estaban provocando que los individuos se aislaran y fueran más egoístas, que los jóvenes ya no tenían contacto humano ni en las fiestas, que dedicaban el tiempo a ver sus teléfonos, y en este momento esa virtualidad emocional, se plantea como la única forma de sobrevivencia. La pregunta es ¿qué vamos hacer después? Cuando esto termine y haya personas que han vivido esta jornada viendo cientos de horas de televisión y series creando adicción, con video llamadas, sin tocar a nadie, saliendo con la cara cubierta y en la paranoia de la enfermedad. La salud mental no se cura con vacunas, no se recupera por decreto, ni se valora de forma seria, después de esto no seremos los mismos.
Si la ciencia no es dogmática, cabe dudar de ella, cabe dudar de que hayan valorado debidamente las consecuencias en la salud mental de millones de personas. La única salida que nos dejan los científicos es seguir el camino de los místicos, y es renunciar, no oponer resistencia al confinamiento, pensar, como dicen los Sanyasis, que todo es efímero, que el dolor va a terminar, que en el vacío está el silencio.
Al atomizar el conocimiento separaron la filosofía de la ciencia, el mundo material y el mundo espiritual tomaron caminos distintos. Es tiempo de volverlos a unir, y de que la filosofía abandone sus preocupaciones fatuas e inmediatas que ha mantenido durante el siglo XX, para darnos un refugio ante esta catástrofe que ni la ciencia puede resolver. La ciencia confunde el consuelo y la sanación con la terapia psicológica o psiquiátrica, no ven que hay algo en el espíritu que no responde a sus diagnósticos, ni a sus pastillas y drogas. El aislamiento nos invita a regresar al origen, y pensar como dice el Yogavasistha “Todo está en el alma, la totalidad del Universo está en ella, sin ninguna división, ni dualidad”.

sábado, 2 de mayo de 2020

ALFRED HITCHCOCK, EL GENIO, EL PERVERSO


Norman padece su existencia a la orilla de una carretera, esperando que por ese camino llegue la mujer ideal para ser asesinada, como en un sueño su vida es un estado de tránsito, hotel, camino inhóspito, y su rutina sin sentido de la realidad. Norman Bates es hijo único, inquilino único, amante sin mujer, es un fantasma abandonado de su propia historia.
Hitchcock inventa un análisis científico de la personalidad de Norman, dirigiendo desde el diván de un consultorio psiquiátrico induciendo cada decisión de su personaje, se dio cuenta que hacemos más esfuerzo en demostrar una patología que en reprimirla. En ese  hotel de paso, un ser insignificante se empecinó en tener una vida extraordinaria, así lo decidió su creador, su Dios, desde el guión hasta la iluminación, en la frialdad de la fotografía en blanco y negro.
Norman es un buen hijo, tiene a su madre disecada, un cadáver seco, y le habla, él le presta voz, y responde, se pelea con ella, le dice que ahora sí encontró a una “buena chica”, que no es como todas, como todas, las que habrán viajado por esa carretera, las que habrán dormido un momento en ese hotel. Le da una cena a su inquilina, es un buen hombre, los seres humanos no sabemos qué es la bondad o la maldad, inconstantes, cambiamos sus valores, los degeneramos a nuestra conveniencia, las castigamos o premiamos, más dispuestos al crimen que a la virtud, nos bastan las apariencias para juzgar y condenar.
La joven va a tomar un baño, la habitación es austera y limpia, Norman hace el aseo y cuida el hotel, es un hijo ejemplar, la joven es rubia, como le gustan a Norman, a imagen de su creador. Ella se mete a la ducha, el baño es blanco, la cortina es blanca, limpio, como la piel de ella, y el mal aparece, con el poder que le confiere la ventaja de nuestra credulidad. El buen hombre, el buen hijo, el dueño del hotel, la acuchilla, ella grita y su mano ensangrentada se resbala por la pared de mosaicos blancos, la sangre se mezcla con el agua en el piso y se va por el drenaje. Qué limpio es Hitchcock, la mancha de sangre es el delito, negra, es la tinta de su guión, es la maldad misma, agua, baño. Norman hace el aseo, y deja la habitación impecable, así es la maldad, no deja huellas para seguir adelante, no tiene memoria, por eso es insaciable. Ese lugar inhóspito, anodino, puede contener algo más terrible que su apariencia, en ese hotel que es nuestro cuerpo, en esa carretera que es nuestra vida, hay sitio para lo más degradante o lo más sublime, el límite es imperceptible, y una vez roto no hay camino de regreso en esa interminable línea de asfalto, que no lleva a ningún sitio.
El poder del creador está en torturar y premiar a sus hijos, Hitchcock se burla de Norman, y luego lo premia, hace que la ley detenga esa vida perfecta, y entonces, en una demostración de arrogancia y superioridad, el creador le da más poder a su hijo, y nos demuestra que su bondad le impide matar a una mosca, que en una magistral actuación, camina por su mano, y nos susurra que tal vez toda esta historia es una gran equivocación, que Norman es inocente y que tuvo que vivir esa existencia, solo para que un día una mosca se posara en su mano.

lunes, 27 de abril de 2020

ENSAYÌSTICO

Eko, Xilografìa, Los Gatos de Montaigne su sitio aquí 

La arbitrariedad intelectual desde su dictatorial micro mundo decide qué es ensayo y que no es, lo más ridículo, porque no alcanza a ser grave, es que a cualquier escrito que versa sobre necedades le llaman con gran arrogancia “ensayo”.
El desprestigio de un género literario y filosófico nace porque su inventor podía escribir con gran erudición sobre cualquier tema, y argumentar todas sus posibilidades, Montaigne, un sabio encerrado en su torre, con su biblioteca y tres gatos, dialogaba con filósofos y poetas grecolatinos, tenía el genio para humanizar la sabiduría, dar espacio a sus conocimientos en su cotidianeidad, con el placer de la divagación y la elocuencia.
El ensayo en la actualidad es para muchos escritores la excusa para reunir en un texto necedades y banalidades, dando rango de literatura a sus irrelevantes observaciones. Laureados por las instituciones y patrocinados por el Estado publican con su lenguaje vulgar y su cortedad de pensamiento sus ideas sobre departamentos sin cocinas, comidas con salsa cátsup, viajes a Las Vegas en donde se comportan peor que los turistas, habitaciones personales sucias y un interminable catálogo de sus sobre valuadas experiencias.
El despropósito no termina ahí, sus editores deciden que eso es “ensayístico”, clasificación que adjudican también a “entrevista ensayística”, en donde el que habla es el entrevistador y nunca nos enteramos de las opiniones del entrevistado. Lo “ensayístico” es la fórmula perfecta del “maquinazo”, el escritor con la cabeza seca y el trasero en su silla decide hablar que ese día no salió a comer con sus amigos por escribir esa columna, y así en el estreñimiento intelectual, fatigosamente llega a reunir los caracteres para entregar su columna y cobrarla.
Se puede escribir sobre cualquier tema, el caso es que no tienen ni la erudición, ni el alcance de ideas, ni la poesía de Montaigne. El ensayo es crítica, filosofía, ciencia, y sin embargo hay laureados escritores que lo han adoptado como refugio de su incapacidad de poner orden sus ideas, lo utilizan para editar libros ilegibles. Adictos al Twitter meten en un libro todos sus “pensamientos” como si esos exabruptos e improvisaciones al ritmo de la zafiedad colectiva, tuvieran valor de obra. Si es virtual es desechable, entonces no lo  impriman.
El ensayo es intemporal, y nos entregan textos que ya impresos han caducado, que se desmoronan en las primeras líneas por previsibles y torpes, no hay temas menores, hay escritores mediocres. Lo que sigue después de esta pandemia va a ser la pandemia de libros “ensayísticos” de diarios de reflexiones, recopilación de Twitters, que serán escritos con la misma parquedad, ya lo estamos viendo. Se puede inaugurar un nuevo género literario con la avalancha de libros que en la ociosidad van a soltar cientos de escritores y aspirantes a serlo, y todos tan seguros de que sus “ensayísticos” textos merecen ser leídos. El virus de la mediocridad no tiene vacuna.