martes, 12 de marzo de 2019

CONVERSATORIO AVELINA LÈSPER


Dentro el marco de actividades 
de la FILEY Feria del Libro de Yucatán
Sábado 16 de marzo de 2019, a las 20:00 hrs. 
Salón Uxmal Siglo XXI
Mérida Yucatán.
ENTRADA LIBRE

miércoles, 6 de marzo de 2019

CONVERSATORIO AVELINA LÈSPER


CONVERSATORIO POR EL DÌA INTERNACIONAL DE LA MUJER


8 de marzo a las 17:00 
Capilla Gótica del Centro Cultural Helénico

Participación de Avelina Lésper dentro del conversatorio expondrá su punto de vista sobre el arte  feminismo y la situación de la mujer.
Preguntas abiertas al público
Entrada Libre 


lunes, 25 de febrero de 2019

KARL LAGERFELD

Peter Paul Rubens and Isabella Brant, c.1609
Inamovible, intemporal esfinge con guantes de piel negra y lentes oscuros, su personaje contradijo su oficio, controló el bipolar humor de la moda, de ese fenómeno del cambio incesante sin cambiar nunca, manteniendo la misma apariencia, exhibiendo su superioridad y autoridad, con su pelo blanco nos decía “cambien ustedes que necesitan de la novedad para existir, yo el Príncipe, el káiser, soy el inalterable obelisco de piedra que los dirige”. Reencarnó a Coco Chanel, se comió su cadáver, lo digirió y reinventó la leyenda de las perlas, los brillantes, la bisexualidad, el blanco y negro, el exceso, exigiendo la extrema delgadez como símbolo de elegancia, y ordenó que vestir fuera una ceremonia del amor propio “un hombre que viste de pants de correr ha perdido el control de su vida”. Vestirse es una necesidad, tener estilo es una obligación, la condición es ser cínico, consultar a las Pitonisas y sentirse Apolo, hijo de Dios, con un brazalete que lleve el nombre de la religión que nos bendice: Chanel. 

La invención del estilo, de la moda, de la adicción a crear una personalidad, fue la venganza que imita a los dioses, la elegancia está en el cuerpo, el cabello, los rizos cuidadosamente esculpidos en los bustos griegos y romanos, el David de Miguel Ángel con el vello púbico primorosamente peinado, la caída de las túnicas, los herrajes de las sandalias. La vanidad es instinto de supervivencia, nos manifiesta, es un lenguaje de nuestra presencia, el desprecio por la apariencia no es humildad o renunciación, es claudicación del propio ser que se resigna a esclavizarse por la desidia. Los “diseñadores de moda” surgieron en 1675 cuando se hizo la división entre costureros y el creativo, el que inventaba el estilo. El couturier decidía los accesorios, vestido, color, diseño, sombreros, la aristocracia se los robaba, y construyeron la industria del vestido en Europa que se dirigía desde Paris y Roma. En la corte de Luis XIV se conspiraba para saber qué vestuario elegirían los miembros de su corte en los bailes, se robaban información y saboteaban a los competidores en elegancia, el fracaso condenaba al exilio, al ridículo, no había peor humillación que mantener conversación con la vulgaridad del demodé. En los retratos de Rubens, de Tiepolo, la ropa es una invención, Klimt con sus vestidos y joyas de hoja de oro, la creación era leyenda, un retrato no es una identificación, “oficial”, es mito, y los pintores se convertían en couturier que mejoraban cualquier traje con su talento.

La elegancia está al borde del esperpento, la balanza entre, la  novedad y la extravagancia enloquece, Karl se equivocó muchas veces, en el 2016 en el Barbican Centre de Londres, la exposición The Vulgar: Fashion Redefined, mostró las prendas más inverosímiles creadas por los grandes nombres del diseño, desde el siglo XVII hasta el siglo XXI, y ahí estaban los tennis y toda la Colección otoño-invierno 2014-2015 de Chanel, lanzada en una escenográfica pasarela de supermercado, con abrigos de homeless encima de ropa deportiva. Los barcos montados en los peinados de María Antonieta, que le costaron la cabeza en la guillotina, siguen navegando en el diseño contemporáneo, la diferencia es que la democracia permite ser ridículo por mayoría de votos.
Karl emigró de Alemania a París, de Balmain a Patou de ahí a Chanel y jugó con las masa en H&M, llamó obsoleta a Coco Chanel y dijo que haría con la marca lo que ella nunca pudo lograr, renovarla con un lifting cada temporada. El tenedor se inventó en el siglo XVII, antes comían como salvajes, eso revolucionó la gastronomía, la moda nos ha civilizado, refinado, es la educación que nos permite estar en el escenario del mundo “La vanidad es la cosa más sana de la vida”, vaticinó Karl.

miércoles, 20 de febrero de 2019

EL GRAND TOUR, LA GRAN CULPA

SÁTIRO Y HERMAFRODITA, ROMA SIGLO 2

En el año de 391 los cristianos incendiaron la Biblioteca de Alejandría siguiendo al enfebrecido  obispo Teófilo y el fanatismo del emperador Teodosio.  Pablo de Tarso clamó que la sabiduría, la ciencia y la filosofía impedían el acceso a Dios, la duda queda proscrita del pensamiento humano. Los cristianos impusieron su fe quemando bibliotecas, derribando templos, asesinando matemáticos, filósofos, poetas, acusando de herejía a todo pensamiento que no fuera su monoteísmo. En Antioquia las familias llorando quemaron sus bibliotecas, los libros se enterraban bajo lápidas, del índice de Diógenes Laercio con las obras del Clasicismo sólo queda el dos por ciento, Aristóteles, Platón, Teofrasto, Séneca, biología, astronomía, poesía, todo fue aniquilado para alcanzar el Paraíso, imponer la Ciudad de Dios, con fe y sin ciencia. En la Ilustración los aristócratas europeos viajaban a Roma buscando el ideal sacrificado, el Grand Tour, el sueño de salir del oscurantismo y recobrar la luz del conocimiento.
En el Museo Nacional de Antropología e Historia, en la Ciudad de México, se expone Belleza y Virtud, más de 120 piezas que adquirieron coleccionistas ingleses en su Grand Tour del siglo XVIII, como sir William Hamilton, Henry Blundell, Henry Howard y Thomas Hope. El pensamiento grecolatino cultivó la sabiduría, el cristianismo hizo de la ignorancia su báculo y guía. La Ilustración buscó en la ciencia los orígenes de nuestra Naturaleza, y en la filosofía el nacimiento del individuo, recobró la democracia, la investigación, la oratoria, el arte materializaba esa travesía en esculturas, pinturas, cerámica y el coleccionismo de obras Clásicas fue un vicio exquisito. San Juan culpó al cuerpo como enemigo de la mente, alcanzar la virtud era una lucha entre la carne y el espíritu, el Clasicismo veneraba al cuerpo y fue tema fundamental del arte, las virtudes divinas habitaban en la armonía atlética, la belleza y el erotismo no llevaban a la perdición, los artistas sacaron del mármol hombres y mujeres perfectos que se ofrendaban en los altares.
Acaparar al ideal impulsó el tráfico de arte, las esculturas despedazadas por órdenes de San Agustín, porque invitaban a la lujuria y al paganismo, se rehicieron con los pedazos que los artesanos ensamblaban en obras “completas“ que los ingleses ilustrados peleaban en el mercado. Cabezas desproporcionadas, pies de hombre en cuerpos de diosas,  drapeados de mármol confeccionando vestidos imposibles, inventaban nuevos dioses en pastiches absurdos. Los hermafroditas con genitales mutilados, pocas religiones se han obsesionado tanto con la  sexualidad como el cristianismo. La misión del Grand Tour de recobrar los pedazos de esa cultura destrozada se simboliza en esas esculturas hechas con fragmentos. El fanatismo, la ignorancia y la barbarie contemporánea continúa destruyendo al arte, nuestro Grand Tour está más lejos, y será más largo,  porque la tiranía de la mediocridad es implacable.  

lunes, 4 de febrero de 2019

4 MINUTOS Y 30 SEGUNDOS

“El arte toma tiempo” nos dice con sabiduría el publicista de Burger King, y lo demuestra con un corto cinematográfico de Andy Warhol comiendo una hamburguesa, que filmó el artista   Jorgen Lenth en 1982. El corto fue utilizado como publicidad de Burger King en el Super Bowl de este 2019, cuando las marcas lanzan sus campañas más costosas y las celebrities venden el glamour del capitalismo, llega el arte contemporáneo VIP a ocupar el museo que siempre han anhelado: la pantalla que los acerque a las masas.
El filme es una anti campaña y una anti obra, el pobre de Andy, que abusaba de la comida basura como parte de su statement artístico bulímico, metiéndola en su metabolismo y vomitándola en sus obras, no puede comerse la hamburguesa, es la comida más larga y tortuosa que se puede ver en pantalla, en esos 4 minutos y 30 segundos, la embadurna de sala cátsup, la observa, y mastica con una cara de disciplina neoliberal ochentera, hasta que decide quitar una rebanada de pan, comer un poco más y la mete en la caja sin terminarla. La verdadera obra son los desperdicios, la bolsa, la caja y el pedazo mordido, eso lo podrían haber subastado en el medio tiempo del partido del Super Bowl. El publicista, para demostrar el poco talento y nulo intelecto que ejerce para promocionar un producto que se vende solo, arraigado en el gusto masivo por la chatarra y la mala salud, premio a los primeros compradores que se inscribieran en la campaña de Twitter, y les hizo llegar una “mysterious box”, una caja que si Andy la hubiera visto pensaría que alguien lo estaba amenazado de muerte, el kit contiene una peluca estilo Warhol, una botella de salsa cátsup, y un cupón canjeable por una hamburguesa Whopper.
El corto, por supuesto, se va a exhibir en el Whitney Museum en Nueva York y en página oficial de Burger King. Es la sinergia perfecta, la realidad total del arte VIP, se derrumban los discursos, se acaban las teorías, ahora los doctorados serán de cómo tragarse una hamburguesa y con esa tesis ganarán subvenciones y exposiciones. La comida basura y el arte basura unidos en su vocación por el menor esfuerzo intelectual y físico. Andy nunca fue artista, él era un publicista, y con su comercial post mortem se dimensiona en dónde deberían ser estas exposiciones, ya vimos la de Gabriel Orozco en el Oxxo, sus museos están en los templos del consumo rápido y barato, en los lugares en donde la sociedad se enfila a ocupar su  lugar de peón del establishment ideológico. Es una lástima que los espectadores en lugar de presenciar a una celebridad gozando de su hamburguesa, hubieran visto al freaky de Andy tragar con esfuerzo, ese es el precio del arte, y el de la Fundación Warhol que dio el permiso para que la marca explotara el filme. Los millones de consumidores estarán felices de saber que cada vez que comen su paquete de refresco, papas y Whopper se devoran una obra de arte, son artistas y su performance forma parte de la trascendencia del arte contemporáneo VIP, una trascendencia que dura 4 minutos y 30 segundos


domingo, 3 de febrero de 2019

SECRETOS AJENOS


Los barnices de Vermeer, los de Dalí o de los hermanos Bellini. Los pasteles de Degas, que dejaba en el sol por días para lograr las tonalidades. El esfumato de Leonardo, la invención de la cámara oscura y la plumbonacrita que Rembrandt agregaba a sus pigmentos en los efectos de luz y relieve de sus pinturas. Es la obsesión de los investigadores y artistas, descubrir los secretos de los maestros. La investigación, aunque apoya en la autentificación y restauración de obras, es manipulada para reducir al arte a fórmulas y “habilidades manuales”, como si descubriendo el uso de un ingrediente revelara el misterio de la creación de una obra. El desarrollo técnico es consecuencia del concepto del artista y trabaja con los materiales para la resolución de ese problema, y permitir que la obra exista.
El asunto es que el arte contemporáneo VIP no tiene secretos de factura, materiales y realización, comenzando por el mingitorio hasta la variedad de performances con papel de baño de Yoko Ono. El paso del artista, como hacedor de la obra en la que involucraba su intelecto, imaginación y capacidad técnica; al nuevo artista VIP como “pensador” de la obra, que manda hacer, que no hace porque es nada, que ya está hecha porque es un readymade, acabó con la labor humana de crear belleza a partir de la inteligencia. La denostación de la realización de la obra y las técnicas ha arrojado miles y miles de obras carentes del más elemental misterio. Las obras con detritus orgánico lo único que pueden investigar es el ADN de los orines y saber si son auténticos del artista o si contrató a otro para que orinara en el lienzo. El readymade exterminó el proceso cognitivo de la creación y las consecuencias directas son la obviedad, falta de complejidad intelectual y la ausencia de secretos del arte VIP. Al dejar de ser un reto la conceptualización y realización, la desidia de “hacer filosofía” con ocurrencias, el menor esfuerzo es la virtud de la modernidad. Ser merecedora de una nueva clasificación, como los “conceptuales lúdicos”, que hacen crítica social con chistoretes, es la simple transacción entre un artista oportunista y un académico con deudas.
Los investigadores y curadores VIP se jactan de los “complejos procesos” de las obras, documentan con detalle la recolección de chicles pegados en las calles, que el artista separó y volvió a masticar, nos dan la provenance y el calendario de cada “pieza”, le otorgan beca y  financiación, y el museo la compra para su acervo. El catálogo lleva un texto sobre la fenomenología del chicle pisado y masticado, sus implicaciones sociales, de género y, además, nos dicen que la obra continúa en proceso. El gran “ingrediente secreto y misterioso” del arte VIP, que tendría que ser sometido a Rayos X, es la poderosa infraestructura institucional que impulsa la abulia intelectual como forma de manifestación artística, son los tratos entre curadores, artistas, galeristas y museos, que colocan a la estupidez en el pináculo de la maestría.  

EL TESORO EN EL CUERPO

 En la cabeza la filigrana de oro tejida por artesanos, incrustada con las esmeraldas de mineros esclavos, la corona es aura pesada que eleva la cabeza y deslumbra a los envidiosos dioses. El cuello ahorcado con la hilera de perlas, en la garganta que canta vaticinios y palabras adoradas. Las leyendas de la estirpe labradas en un pectoral de fuerza, herencia, zafiros, leones, torres y campos que la rapiña conquistó para engolfarse. El  ser humano padeció la vulnerabilidad de su cuerpo y se refugió en el fetichismo de las joyas que ahora está expuesto en el Metropolitan Museum de Nueva York. El cuerpo viste, calza, traga y respira, bebe y transpira, se enferma, se retuerce de placer y dolor, es un cofre abierto cargado de joyas, para protegerse demostrando poder, infalibilidad, hechizo, seducción, o una fe que pende en un yugo, en una condena sin perdón. Expulsado del Paraíso se vistió, no con pieles o con rudos textiles, no, fue una sortija que le traería eso, sortilegios, la protección mínima, urgente, ante el miedo a la perversa realidad, inventada por los dioses para divertirse con nosotros. Tiaras y cadenas barrocas de dioses sensuales y valientes de la India, cuidan fertilidad, juventud,  emanaciones sobrehumanas de fuego y aire.

Coronas con esmeraldas para vírgenes que lloran descalzas. Serpientes enroscadas en los brazos, antídoto dorado para venenos promiscuos del imperio bizantino. Espadas de reyes, falo filoso, y largo, arma memoriosa y vengativa. En la creación de una joya hay escultura y mito, los materiales son la búsqueda de lo excepcional, brillo, pureza y la penuria para obtenerlos. El amasiato de la muerte y la belleza, diamantes y piedras preciosas, perlas limpias o barrocas, metales preciosos, son vidas, detrás del preciosismo hay cadáveres, es el precio que pagan unos y gozan otros. Anillos en pies y manos, amarrados a pulseras y tobilleras, coronas con cadenas que cubren el rostro, deslumbra el ser que se impone el castigo vestir con riqueza dolorosa, convertirse en intocable, hafefobia fastuosa, retirarlas es ritual tortuoso, debajo del esplendor está la ruina. Las armaduras cubrían la cobardía, los báculos demostraban rencor, las gargantillas protegían de la venganza. La cota de malla de Alexander Mcqueen, inspirada en las medievales, cristales rojos de Swarovski montados en aluminio, vestuario sadomasoquista, dominatriz que excitaría Felipe IV el puritano paladín del catolicismo, que alardeaba mostrando sus purulentas pústulas pudriéndole el cuerpo, materiales modernos para un diseño ancestral, cuando la peste arrancaba las condecoraciones de la guerra. Las piezas realizadas con lápices, esperma, alambres, la modernidad que desacraliza, honrando a deidades estériles de promesas, mitos y altares, la única superstición que nos sobrevive es el reciclaje de la intrascendencia.

jueves, 24 de enero de 2019

ANTICRÌTICA NARCISISTA

ROLAND TOPOR, Dibujo. 

La anticrítica narcisista es un movimiento  ideológico populista que con resentimiento, violencia y cinismo rechaza toda forma de análisis descalificando a los críticos y pensadores que expresan sus ideas. Repudia cualquier cuestionamiento con el lugar común de los  enemigos del raciocinio y alcanza todos los ámbitos, desde el poder hasta el arte, cita textual: “la crítica es un término inexistente, porque para juzgar a un pintor, para ver pintura hay que verla con los ojos de un pintor y para eso hay que haber pintado”. Llamar “término” a una disciplina, y además negar su existencia, describe la torpeza de esta clase de afirmaciones. Es una corriente que intenta amordazar la generación de pensamiento, decir “la crítica es un término inexistente” demuestra una censura ignorante de la estructura del conocimiento humano, que se sostiene en un proceso de duda y crítica. La represión anticrítica narcisista, impedida para el diálogo, afirma que no podemos hablar de cine, música, literatura, política, artes plásticas, arte VIP, cocina o lo que sea, porque no somos cocineros o cineastas o políticos. El crítico es antes que nada un espectador y un observador, analiza y fragmenta todos los elementos de la obra o acción y estudia lo que muchas veces no ve el autor, que no hace distancia de su obra o de sus acciones. Descalificar a la crítica con un argumento obtuso exhibe el ancestral miedo del totalitarismo por el pensamiento libre, imponiendo un estado de apatía, ignorancia y sumisión ideológica.
La utopía de los anticríticos narcisistas es dirigir desde su dogmatismo, ignorancia y sus prejuicios a la opinión, implantar  una sociedad manipulable, que acepta con pasividad cualquier precepto y decisión, y que el conocimiento deje de evolucionar para estancarse en las mediocres posibilidades de una ideología que vive para sus “verdades absolutas”. El anticrítico narcisista no quiere verse en el espejo de la crítica, descalifica para minimizar una voz que no quiere oír, en el maniqueísmo de su egolatría señala como enemigo al pensamiento distinto a sus verdades absolutas. Extirpando al pensamiento crítico, los pintores son los únicos que pueden hablar de pintura, se acaba el análisis de la Historia del Arte; sin hablar de del poder, se acaba la Historia misma, que para existir depende de la crítica y la evaluación. Quemen todos los libros de filosofía, que en esencia es crítica.
La crítica no necesita ni la aprobación, ni el consenso, ni el permiso de ninguna ideología para existir. Los anticríticos narcisistas y su intento de reprimir a la libertad de disentir, encontrarán la resistencia de un pensamiento que no está al servicio de su causa ni de su dogma. Evidentemente “la crítica es un término inexistente” para los que no quieren ver, pensar, analizar y disentir, para los anticristos narcisistas, es suficiente el domesticado monólogo de su propia voz.

viernes, 11 de enero de 2019

LA PIRÁMIDE

Grabado de Eko su trabajo aquiò 

La obra más cara, el artista más cotizado, la película más vista y más premiada, el libro más vendido, el museo más visitado, más, más, la competencia del dinero, la pirámide que se levanta con publicidad, la voracidad de un sistema que impone una competencia artificial para ganar con la sumisión de la sociedad. El sistema ha traducido el más en calidad, si una obra se vendió en una cifra absurda, eso la convierte en obra maestra, y al autor en el más cotizado, ocultando la evidente especulación que hay en una subasta, posicionando obras que en ocasiones son falsas, no importa, en dinero legitima el valor. La publicidad de los premios de cine, que carga de adjetivos cada película, sumando palabras mientras suman la venta de boletos, y el público cree que si está seleccionada o premiada su calidad es incuestionable y la ven con sumisión y les parece excepcional.
Es un aparato ideológico que hace de la competencia, del ganar más, la escalada de una pirámide interminable que no deja de crecer, y que en cada peldaño pone otro con más publicidad, más premios, más virtudes. El mecanismo es tan elemental que funciona, el consenso implanta el valor, si le gusta a millones entonces tiene las cualidades que los publicistas le atribuyen a esa película o a esa pintura o a lo que sea, aunque los premios estén controlados por los productores y las obras compradas por los subastadores. El criterio es un enemigo, la libertad de pensamiento un anatema para esta estructura de comercio conductivista, que además es patriotero. El orgullo nacional ciega la visión de la realidad, el ranking chantajea con la patria, y es un asunto de Estado. La competencia anula al individuo, la incitación a conseguir y participar del aura de ser el s, es la esclavitud contemporánea.
Ser una persona con éxito exige alcanzar eso que posee el más. Leer el libro más vendido, aunque sea una basura; ver la serie de televisión más famosa sea predecible y fácil, otorga al consumidor un privilegio que no existe. La masificada cultura uniforma, el consumidor es el coro que repite la voz del marketing que dicta qué es lo mejor, el consumidor acepta  para no tener el problema de enfrentarse a una elección que estigmatice su pensamiento y su posición en la sociedad. La estrategia de ventas es manipulación que hace sentir a la masa que gana algo, mientras el único que gana es el sistema. La aprobación de la mayoría establece la consagración, las multitudes que van a una exposición para hacerse el selfie, son el argumento irrefutable de que eso es arte, aunque vean un cuarto de espejos y calabazas pintadas con puntos. Las películas con clichés y millones de dólares en estrategias comerciales son la excelencia en su facilismo, y  la masa se forma en la taquilla a ratificar que la publicidad no se equivoca. Sospechar del más rompe los cimientos de esa pirámide de dinero y manipulación. Claro, si se trata de ser feliz y no incomodar, adelante, para el marketing todos los seguidores suman dinero.

miércoles, 2 de enero de 2019

ELTIEMPO


El tiempo presente y el tiempo pasado
Quizás estén presentes en el tiempo futuro
Y el tiempo futuro lo contenga el tiempo pasado.
Si todo tiempo es un eterno presente
Todo tiempo es irredimible.
Lo que pudo haber sido es una abstracción
Una constante  posibilidad perpetua
Sólo en un mundo de especulaciones.
Lo que pudo haber sido y lo que ha sido
Avanza a un solo fin, siempre presente

T.S. Eliot.

Los Cuatro Cuartetos

El tiempo es una obsesión de la existencia, la sensación constante de fuga, urgencia, tardanza, la reducción utilitaria que nos obliga a cumplir horarios desgastantes, y el final, si es que el final existiera, vivimos la pérdida de lo que no hacemos por lo que hacemos.
El tiempo para ser, estar y observar, ya no existe.
Comprender nuestra presencia en la estancia temporal es un pensamiento filosófico, científico, tecnológico y artístico. El arte requiere y exige tiempo.
La experiencia de la realidad encuentra su cimiento existencial en la noción de aquí y ahora, en el espacio y el tiempo. Es la relación con lo que vivimos, hacemos, sentimos en un momento y un lugar específico, que provocamos en nuestro sentido de la libertad o aceptamos en un designio de la fatalidad. 
El arte es experiencia y manifestación del tiempo: la contemplación y la creación suceden en el tiempo, en un presente intransferible que acontece en el individuo, cada acción, decisión y estado que el arte provoca o necesita es una consecuencia del individuo que lo vive, lo enfrenta y lo integra a su estar en el mundo.
Las tres niñas pelan patatas, sin levantar la vista, concentradas en su labor están sentadas en una sucesión de movimientos, las cáscaras rizadas caen en el suelo, los vestidos rojos dan armonía y fraternidad a la escena, a espaldas de la niña mayor la puerta abierta se prolonga en una fuga, la profundidad plantea un trayecto. El tiempo pasa mientras ellas pelan las patatas, ellas lo experimentan a través de su labor, y el espectador mira la obra pintada en 1896 por el pintor belga Léon Frédéric, y la contemplación sucede en el presente del que mira, en el aquí y ahora que se suma a la memoria y forma parte de las nociones que enriquecen nuestra propia construcción de la realidad.
El proceso de creación de Frédéric, la observación que suspende el movimiento de las manos, la mirada, los pliegues de los vestidos se trasforman con la invención, el pintor decide cómo es su propia versión de la realidad en la composición, al elegir el color rojo para los vestidos, al matizar el cabello de las niñas de rojo, y además, en una metáfora de la vida que están por continuar, abre la puerta a un pasillo sin destino visible.

Rothko en su pintura Light red over dark red, de 1957, aplica las capas de color, espera que sequen, las desvanece, sumando las capas del tiempo, la sensación de que el pasado queda en el fondo de una continuidad interminable que plasmada detiene la incesante marcha, y permite el instante de contemplación, de entrar a cada uno de los colores, a cada matiz que exigió autonomía para integrarse sin desaparecer.
Mientras la experiencia cotidiana nos hace sentir que el presente esta “vivo” y el pasado está “muerto”, que el futuro guarda una promesa, el arte rompe con esa noción, y trae sus manifestaciones a una vida perpetua, la obra de Rothko o la de Frédéric o los primeros dibujos de hace 40 mil años, están vivos en la experiencia de la creación y la contemplación.
La música, el teatro, la poesía, rompen esas barreras y nos significan en el instante en que las experimentamos. El paisaje, la figura humana, la naturaleza muerta, la abstracción, el color, son representaciones del tiempo y contienen en su presencia el proceso de la creación que exige la entrega de la vida al momento de la realización.
Mientras la sociedad dicta un uso utilitario del tiempo, en el que cada instante debe ser productivo, crear beneficios y capital, el arte desobedece esa imposición, existe en el no hacer, la meditación, la observación, exige que el aprendizaje sea lento, probar y comprender los materiales, que los errores guíen. El arte es una liberación que otorga al espíritu el estar y vivir, el arte rompe con la obsesión del desgaste, el arte es eterno.

lunes, 24 de diciembre de 2018

FAUSTO O LA BANALIDAD DEL SABIO

 La sabiduría acumulada, la razón incorruptible, la arrogancia de la ciencia, se rinden ante la frivolidad de un traje nuevo, de un amor impulsivo o de una orgía. Mefistófeles reta a Dios, para Goethe esa es la primera debilidad, el ser perfecto, inconmensurable, entra en el juego del expulsado y pecador, que trata de demostrar que su obra divina, el hombre, es imperfecta. En el nacimiento del método científico, en la Ilustración que negaba la superstición y la religión como explicación del ser y la existencia. 
 Goethe plantea un experimento científico, involucra a Dios, que la ciencia cuestiona su existencia, y aun peor, la credibilidad de las religiones, y lo obliga a debatir los argumentos filosóficos de la época en voz de Mefistófeles.  El seductor Mefistófeles convence al Jefe Máximo del cielo y la tierra de entrar en el proceso de comprobar su teoría, argumenta los defectos humanos  y con eso nos dice que él mismo, es mejor que cualquier persona. El elegido es Fausto, un sabio, consentido de Dios por su dedicación al conocimiento, que le ha evitado la experiencia de la vida. La Ilustración hacía de la experiencia parte fundamental del saber. Fausto nunca se ha enamorado, dichoso él que no conoce las amarguras de esas pasiones, y ya en la vejez, desea vivir esa emoción.
  La sabiduría de sus lecturas han agotado los libros,  en una época en que coleccionar volúmenes era un vicio de gente educada y sensible, así que investiga en brujería, es interesante porque se supone que es un sabio, y  la brujería, aunque de moda en esa época, era parte de los males intelectuales que combatía la Ilustración. Dios entrega a su hijo ejemplar y el experimento comienza, Mefistófeles lo conquista, le ofrece todo lo que Fausto añora, y en el colmo de la banalidad, le cambia el vestuario, porque Mefistófeles obviamente es una autoridad del estilo, lo halaga por su nuevo sombrero con plumas, su espada, la capa y el porte que tiene. La ciencia se derrumba, la sabiduría es una hueca ánfora que nada contiene, la vida entregada a leer con luz de velas, a escribir páginas y páginas, es aniquilada por la fatuidad de un elogio, por la efímera moda. Fausto es un imbécil, una creación defectuosa. 
 Mefistófeles, que viste muy bien, en su conocimiento de la especie humana, no confía en Fausto y le hace firmar un contrato entregando su alma, que poco vale, ya lo demostró, ese contrato es la prueba de su teoría y la convierte en una tesis. La relación con Margarita es un deseo de seducción, no la quiere como pareja, es parte de su demostración de superioridad de clase y de sexo. La humildad de Margarita, su condición social impiden una relación formal, la conquista con joyas, su intención es comprarla, y cuando ella se entrega, es traicionada, abandonada, desesperada asesina a su hijo,  y la condenan a muerte. Fausto y Mefistófeles tratan de rescatarla de prisión y ella ha enloquecido de dolor, todas las desgracias han caído sobre ella sola, y no tiene medios para defenderse. 
 Goethe argumenta que sin fortaleza ética el conocimiento no sirve para guiar la existencia y mientras en la Ilustración la ciencia es la base de la sabiduría, vemos que la ciencia no puede “moralizar”. La obra divina, el hombre, Fausto, es capaz de provocar el daño más terrible en la obsesión de conquistar sus fines, que como los de Fausto, son banalidades. El seductor está al nivel del seducido, la calidad moral de Mefistófeles es igual a la de Fausto, porque su sabiduría no le sirvió para defenderse de la tentación más baja. Es nuestra naturaleza, que además no aprende lecciones, somos nuestro propio castigo. La contradicción de ser un sabio y no tener ética, es posible. 

En el Metropolitan Museum de Nueva York exponen a Delacroix y como parte de la curaduría están sus litografías para la novela de Goethe. Reflejan cada escena con la sensibilidad y la imaginación de un buen lector, el dibujo es ágil y moderno, la composición resuelve con dinamismo y síntesis las acciones de una historia que demuestra el nuevo concepto del YO y la consciencia que llevó a la humanidad al escepticismo religioso.
La secuencia de los dibujos y su movimiento podrían ser de una novela gráfica, los rostros  y vestuarios de los personajes describen sus caracteres, el desarrollo de un primer plano y un plano secundario es cinematográfico. Es los márgenes de las litografías se aprecia cómo Delacroix afinaba el lápiz, revisaba su punta para continuar dibujando sobre la piedra, el impresor dejó estas marcas que le dan singularidad y hacen casi un fetiche de las obras. La lectura de Delacroix es mejor que la de muchas películas modernas que simplificaron y esquematizaron la historia en un afán de hacerla simple. El grabado de Margarita, la joven humilde seducida y encarcelada es conmovedor. Las litografías  son la argumentación visual de la obra que describe en su totalidad a la naturaleza humana y la fragilidad  de las verdades de la fe.

domingo, 16 de diciembre de 2018

THE HEAD AND THE LOAD

 La guerra exhibe sus crímenes para alcanzar la victoria y los oculta para alcanzar la posteridad. Los cien años del final de la I Guerra Mundial marginaron de los himnos a las víctimas de la estrategia política y militar, las armas químicas fueron parte de la crueldad del progreso tecnológico, la violencia política se encubrió en los ideales para destrozar a los enemigos y a los aliados, y detrás de ese teatro del horror, el racismo enlistó batallones para ser asesinados. El genocidio de más de un millón de soldados negros de África, que participaron en su condición de colonias de los imperios en guerra, fueron utilizados para las tareas más duras hasta ser masacrados como escudos humanos cubriendo el frente.
 William Kentridge estrena en Nueva York su ópera The Head and the load en el Drill Hall del Armory, con bailarines, cantantes, esculturas móviles, músicos, proyecciones de video en un enrome escenario. Los grabados, dibujos y collages de Kentridge son proyectados como escenografía de la tragedia, los cantos y los diálogos se prolongan, son el grito visual que no quiere escuchar la Historia. Enemigos y aliados, manipularon más de un millón de seres humanos, en los archivos las causas de muerte aparecen como desconocidas, y los dibujos se funden con las sombras de los actores. En el sin sentido de la vida, el libre albedrío se arrodilla ante la fosa común de la trinchera, Shakespeare humanizó la tragedia histórica, la voracidad  y la impotencia de Ricardo III se consuma en la muerte de miles de soldados, Kentridge alcanza esa poética y los nombres que no tuvieron espacio en los registros cantan en esta ópera, la carrera hacia la muerte de los soldados es una danza agotadora, el rostro del que sabe que va al encuentro de su último instante, perdiendo su nombre, su fe y su aliento.
 La belleza de las obras de Kentridge, el contraste de sus dibujos y grabados sobre páginas de libros, archivos, periódicos, papeles “socializados” de contenido utilitario, sirven de soporte para pájaros, siluetas de bailarines, animales, dibujos de sus esculturas y objetos, es el contraste entre la vulnerabilidad del ser y su conciencia, ante la anestesiada maquinaria de la civilización. El arte en su universalidad significa sin esquematizar una ideología o un momento, el arte no es de este o de otro tiempo, está en las preguntas que seguimos investigando que aun tratamos de responder, por eso la creación y la contemplación continúan.
 Los dibujos de los pájaros en animación reciben los disparos que matan a los actores y bailarines, con una partitura ecléctica, los cantantes con voces profundas y dolorosas, es la poesía que se niega a ser panfletaria, que manifiesta el abuso histórico y político, sin caer en el facilismo contemporáneo del chantaje y la inmediatez. Kentridge es Shakespeare, sabe dimensionar a los seres humanos, y sabe llevar su obra al límite de una época que continúa enalteciendo las victorias que sacrifican la belleza en el altar de la ideología.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

WHITE IS BEAUTIFUL

 This was the song that opened the Tonight with Belafonte TV special in 1959.  
 La libertad, ser dueños de nuestra voluntad y consciencia, de nuestra individualidad, es una misión milenaria que seguimos defendiendo cada día. La esclavitud es racismo económico, se establece la inferioridad e incapacidad de ejercer la propia voluntad de  un grupo para explotarlo y manipularlo, deja de ser un individuo es un cuerpo y su valor radica en la capacidad de trabajo y producción.  
 En el MoMA de Nueva York exponen la obra de Charles White, intérprete del dolor y la determinante trayectoria de la conquista de los derechos de los negros en Norte América, las “imágenes de la dignidad”. Muralista influenciado por Orozco y Rivera, su obra gráfica y sus dibujos son los que alcanzan la más violenta y poética visión de los relatos negados por la Historia. Nació y  vivió en Chicago mientras la segregación destruía la noción de igualdad. La pobreza, violencia familiar y la crueldad social marcaron su talento, asistió a las clases gratuitas del Art Institute de Chicago, y sin dinero para materiales dibujaba desesperado, dando un rostro al obtuso destino. En 1941 se casó con la artista Elizabeth Catlett y vivieron en México. Inspirado en el Barroco, las manos y los rostros de sus dibujos y grabados son hipnóticos, la pasión que tenía hacia la línea, la monocromía, influenciado por la artista alemana Kathe Kollwtitz  y el realismo social, reescribió la leyenda de la rebeldía en su obra. 
 La Historia se distrae con las narraciones sociales, con esa muralla de cuerpos que accionan la construcción de un gran destino colectivo; el Arte escribe las historias de los individuos, retiene las voces, las miradas, la cotidianeidad pisoteada por esa marcha megalómana y brutal que se impone en himnos y odas. El corto de la canción Bald headed woman interpretada por Harry Belafonte, la coreografía es el compás de la potencia contenida en el trabajo forzoso de los presos que estalla en el vientre profundo del hambre, la cámara se mueve y se abre en el aullido que exige I don't want no cold iron shackles 'Round my legs, Lord, y las cadenas caen en los pies de Belafonte. 

White persiguió ese relato incrustado en sus heridas, las mujeres de sus grabados presas en los pliegues de sus vestidos,  los ojos furiosos, las manos herramientas de la supervivencia, trazadas en un limbo que se habita con los cantos rítmicos, del ritual de la nostalgia. La tragedia del Barroco sin victimismo, es la pertenencia humana, la vida que carece de significado se escribe cada día, si el significado es una fatalidad, nos rendimos sin comprender, siguiendo los pasos marcados. La obra de White es la rebelión a un significado no deseado, a un destino no pedido, a negar lo que otros han escrito.

jueves, 29 de noviembre de 2018

PIADOSA ARROGANCIA

Los peores tiempos son los tiempos del arte. La creación es consecuencia de la desesperación, del rechazo a la invencible realidad. Hambre, enfermedad y guerra, se regodean en su poder lanzando a la muerte, emisaria absoluta e incuestionable. Los seres humanos respondemos con débiles y minúsculas armas: música, poesía, dibujo. Los dioses se burlan de la ignorancia evasiva que nos determina, de la necia condición que no entiende a lo que se enfrenta. Sin ley y arrogantes, tratamos de escribir de nuestra historia, ese privilegio nos está prohibido, las vidas se repiten, los dolores regresan, los males son incurables, nuestro libre albedrío es un espejismo que refleja lo que no somos.  
En el Metropolitan Museum de Nueva York exponen su colección de pintores holandeses barrocos, la explosión de la naturaleza muerta, el retrato y las escenas de la vida cotidiana, que realizaron cuando Europa se destruía en las guerras religiosas y la miseria triunfaba con sus malolientes jirones. Las religiones demostraban su poder con cadáveres, pan podrido, agua sucia, cuerpos cubiertos de pústulas, y el sufrimiento ahogaba a las virtudes. Las batallas ensordecían los paisajes, la música purificaba al llanto, y en los talleres construían laúdes y clavecines, las maderas preciosas traídas de América y África se traficaban entre los artistas y artesanos para inventar sonidos, para darle al espíritu un lenguaje que pudiera escuchar sin miedo.
Thomas de Keyser, en el lienzo, El músico y su hija, 1629,  contrasta la severidad del color negro, símbolo de la austeridad protestante, con la juventud del músico que ágil saca de su estuche un laúd, una niña lo mira con una sonrisa y el pintor conquista la naturalidad para vencer al realismo. El joven está en movimiento, en el interior de la casa viste capa y sombrero; ella lleva en la mano un delicado abanico de plumas blancas, está impaciente por bailar las Danzas de Joachim van den Hove, distraer al infortunio con el gozo desterrado. La partitura invade el presente, y la pareja, en su presuntuosa austeridad, sabe que afuera de esa habitación la población busca comida entre los desperdicios, y las leyes divinas se disputan el honor de matar.
El color negro es el gran hallazgo del puritanismo, es su orgía y su exceso, la represión desquició el brillo, los pliegues, los filos azules, las sedas y los terciopelos, el cuerpo y el alma se unieron en el limbo que les da espacio, en un color que es penumbra y ascetismo. Luto anunciado, el camino de la vida es el aprendizaje que se dirige a la muerte, la ausencia de color es la ausencia de vanidad, y en esa resignación, se concentra la belleza maniquea de la tonalidad sin evasiones. Los cuellos blancos resplandecen en piadosa arrogancia, la mortificación es opulencia, el cuerpo se oculta y la cabeza se enmarca, las variaciones cromáticas son fugas musicales, evanescencias de la materialidad. La miseria contempla avergonzada, la elegancia es un castigo divino inmerecido. 

viernes, 23 de noviembre de 2018

ENTREVISTA AVELINA LESPER


Entrevista realizada por Júpiter de la Revista Urbana de Guadalajara, Jalisco, en el recinto del Instituto Cultural Cabañas, durante la inauguración de la exposición de la Colección Milenio Arte, de la serie El Amor visto por el Arte.
Agradezco a Júpiter y a la comunidad LGTB su interés en esta exposición y les hago un reconocimiento en su lucha por los Derechos Humanos, por el respeto a la libertad de vivir nuestro cuerpo y nuestra presencia como una elección personal. Las sociedades que estigmatizan la individualidad fomentan la violencia y la injusticia. La comunidad LGTB ha emprendido una tarea que está educando a la sociedad en el respeto y la dignidad de ser quienes deseamos ser.

ENTREVISTA AVELINA LÈSPER


Entrevista realizada por Aleks Phoenix  el final del evento Ars Media de la Revista Picnic

domingo, 11 de noviembre de 2018

VISITA GUIADA POR AVELINA LÉSPER EN EL INSTITUTO CULTURAL CABAÑAS


VISITA GUIADA PARA LA EXPOSICIÓN 
EL AMOR VISTO POR EL ARTE
Lunes 12 de noviembre en la Capilla del 
Instituto Cultural Cabañas en Guadalajara, Jalisco
Abierta a todo el público, entrada libre

lunes, 5 de noviembre de 2018

DIA DE SPECTRE

 En el neoliberalismo las tradiciones tienen precio, y entre más rápido se vendan menos se devalúan. El Día de Muertos era emblemático de nuestra identidad, hasta que llegó James Bond, el agente 007 y su largometraje publicitario en el que está a la venta, desde su ropa interior a la Catrina de Posada y los Tzompantli. Lo más barato, por supuesto fue nuestra Cultura. La  falsa valentía ante la muerte del folklor patrio le dio el toque exótico al glamour del espionaje ultra macho y sexual, ir a los tacos de canasta en un Aston Martin, y ser la escenografía tacky de una película serie B es el mexican dream. 
 El Agente 007 y su equipo de stunts aterrizaron sobre los tejados del Centro Histórico y mataron el Día de Muertos, ahora la misión imposible es recuperar la verdadera tradición enterrada por el marketing. Presumiendo ofrendas neoliberales, hacemos desfiles imitando la película, los maquillajes y disfraces, toda la parafernalia es un remake de bajo presupuesto y sin espías inmortales. Las autoridades culturales encargadas de fomentar las fashionistas tradiciones originales deberían invitar famosos  para que desfilaran y volver a darle proyección internacional. Los alebrijes contemporáneos ya parecen Transformers, es muy refrescante que la Catrina y los nuevos disfraces sean un sincretismo entre carnaval brasileño, Frida Kahlo y Halloween. Despojada de su sentido trágico prehispánico se murió nuestra tradición pero nació otra, eso está muy bien, tal vez sea necesario que los creativos de la industria de entretenimiento reinventen toda nuestra Historia y sea apreciada por el público invitando a replantear su identidad. 
Somos más mexicanos vistos por los extranjeros que por nosotros mismos, como las caricaturas de Speedy Gonzales o los narcos de los thrillers de cine y televisión. Eso pasó con Frida, hasta que Madonna desató la fridamanía nadie se paraba por la Casa Azul que estaba casi en ruinas, hoy es como ir a Taco Bell. La reactivación patriótica podría contratar al equipo de Spectre y remasterizar todas nuestras tradiciones, símbolos patrios y desfiles, con una nueva versión de nosotros mismos, más colorida y vendible levantarían el tan deprimido espíritu nacionalista.
Es más fácil que le entreguemos nuestra idiosincrasia a un equipo cinematográfico a que la andemos defendiendo, es momento de ser inclusivos y multiculturales, el nuevo desfile fue optimista y festivo, como oír mariachis cantando en inglés, se debería incluir en el mal-Tratado de libre Comercio T-Mec.  La Madre Patria encarnada por una Chica Bond, convertir, ya por fin, en parque temático las zonas arqueológicas, con áreas de fast food y demás atractivos turísticos. En los murales sustituir el rostro de alguno de nuestros próceres por la cara del heroico 007 que vence a los malos, y siempre anda bien vestido, renovándose con cada casting. En esta visión más optimista tendríamos el aliento para alcanzar el estatus de ser el Amigo Country del primer mundo.

domingo, 28 de octubre de 2018

PURITANOS INCULTOS

Venus del espejo de Velázquez

La censura ahora es “políticamente correcta”. Carece de fines éticos, tiene fines oportunistas, si algo está  presente en las redes sociales o en los medios, puede atraer seguidores o beneficios económicos y políticos, ahí están con sus propuestas “sociales”. El nuevo objetivo es someter a la literatura a su puritana visión de la realidad. Son los inquisidores de la actualidad y atentan contra los libros de Zola, Balzac, Dickens y hasta el Principito, para conseguir la inclusión de sus causas. Los guardianes del oportunismo pretenden que violando los Derechos de Autor pueden recuperar los de las mujeres y con esto nos condenan a la marginalidad de existir por la arbitrariedad de un grupo. No pueden violar los Derechos de Autor de ningún escritor, sea de la época que sea, así haya escrito historias que en la actualidad puritana sean censurables, no pueden cambiarlas para saldar una venganza.
Los censores tienen sus propios escritores que fabrican historias que son manuales de pedagogía o saturados de consignas,  no están creando literatura, están haciendo panfletos ideológicos. Están destruyendo la literatura infantil,  los cuentos para niños son cursi pretensión conductivista. La persecución está acabando con la metáfora, las pasiones humanas, las tragedias de nuestra naturaleza, ya es ridículo el extremo de la versión “empoderadora” de la ópera Carmen de Bizet. 
Versión de Eko de la nueva portada 
Violentan el derecho de los autores a tener su propia visión de las emociones y los seres humanos, es un atropello que lo hagan con  autores que no pueden defender sus obras, es un allanamiento impune a la creación. Estamos regresando a la destrucción de la Venus del espejo de Velázquez, que  en 1914 fue víctima de la violencia que prohíbe la belleza como un enemigo político. La persecución es en contra del arte, es sintomático que para estas personas es políticamente correcto que las artistas feministas VIP se desnuden y se den latigazos o que se orinen de pie, o que las instalaciones cuelguen ropa interior y miles de toallas sanitarias y sea incorrecto que Tolstoi haya escrito que Ana Karenina se suicida o que los Pre Rafaelistas pintaran las diosas de la mitología griega. La verdadera intención es convertirnos en una sociedad inculta, puritana e iconoclasta, sin arte, sin erotismo, sin condición humana, una sociedad que trabaje, coma y repita consignas que la hagan aceptable por la masa.
La nueva marginalidad va ser leer en voz alta los libros originales, leer las tragedias de Sófocles con Electra maldiciendo a su madre. ¿Tendremos que leer que Hamlet de Shakespeare va con su madre a terapia de constelaciones familiares para solucionar sus diferencias? ¿Hansel y Gretel en lugar de ir a masticar la cabaña de galleta de una bruja caníbal van hacer trabajo comunitario? Nos están imponiendo un “mundo feliz” sin valores estéticos, regido por mediocres que no se atreven a adentrarse en la verdadera creación y la cambian por la comodidad de un pensamiento digerido y dictado por el poder.

domingo, 21 de octubre de 2018

AUTODESTRUCCIÒN, AUTOPROMOCIÒN

La publicidad tiene pocos recursos, en eso radica la lealtad del público, que se sienten seguros con lo que les ofrece, no hay riesgo, creer en ella es un acto de fe que tiene sus recompensas. En el carnaval del arte VIP el dress code es disfrazarse de ingenuos,  las campañas de publicidad se disfrazan de actos artísticos, performances, instalaciones, y los cómplices fingen que se creen las mentiras que están presenciando. 
En un show mediático llamado subasta de arte, el colectivo graffitero Banksy vendió y “autodestruyó” una “obra”, los curadores esgrimieron variadas teorías académicas, que se suman a la campaña de autopromoción. El acto de circo era ver los rostros de los asistentes y del staff de los subastadores, en el face code del autoengaño, de que presenciaban un acto de rebeldía creativa. En el colmo de la farsa, justifican la supuesta destrucción de la fotocopia llamada “obra” diciendo que es parte de su negación a entrar en el mercado del arte, entonces para qué la lleva él mismo a subastar, porque la llevó a través de su agente de publicidad, llamado Pest Control, que obviamente es él mismo, pero se trata de mentir y en eso el arte VIP es tan torpe como sus obras. En las subastas, se reciben las obras con semanas de anticipación, y se revisan en cada detalle, se hace un dictamen, pero como la vida es injusta con los inocentes, nadie vio que el publicista del graffitero les entregó la obra con una máquina trituradora en el marco, y la colgaron así, tampoco nadie vio que la tuvieron que programar y probar varias veces para que funcionara el momento de la foto, y nadie vio, por supuesto al comprador.
Lo que si vimos es cómo el arte contemporáneo VIP salvaguarda la mediocridad  y la cotización de un colectivo graffitero con un show de programa de concursos de tipo “Atínale al precio”. La aportación al art system es muy valiosa, eso de destruir las obras VIP genera muchos beneficios, el más importante es que tirarlas a la basura después de la exposición será un acto artístico, se puede documentar cómo el camión de la basura se lleva el colchón, las sillas rotas, la comida o la sangre en cubetas, sumarlo al proceso de la obra y por supuesto al precio. Los artistas VIP deben guardar toda su basura,  y convertirla en “readymade autodestruido”, los performanceros que recolecten su detritus y lo definan como su “cuerpo autodestruido”. Las posibilidades artísticas, curatoriales y económicas son infinitas, podrán establecer la autodestrucción como un nuevo género artístico, con cátedras universitarias, tesis, curadores y más burócratas culturales. Las bodegas de arte van a ser innecesarias porque el valor de las obras VIP ahora estará en que las autodestruya el artista.
La mejor tesis académica la hizo McDonald’s con el anuncio de sus papas fritas rebanadas por la misma máquina trituradora, eso define con claridad que el arte VIP es basura desechable que sirve para  generar dinero. El verdadero performance sería que metieran en una máquina trituradora ese millón y medio de dólares, en el banco en dónde tenga su cuenta de inversión este colectivo politizado y de estética niñata, porque no solo es un acto de autopromoción es una autocompra que le consiguió una publicidad planetaria muy barata, tan barata como el face code de los subastadores pagados como comparsas.

domingo, 14 de octubre de 2018

EL INSOMNIO DE BACH

 No quiero dormir, la noche se acaba, el silencio no espera, que no llegue el sueño, que no aparezca. Música para alejarse del sitio inasible de la inconsciencia, ¿por qué debemos dormir? ¿En qué lugar está el sueño, a dónde se va cuando termina? No quiero dormir. Bach compone unas variaciones, ejercicios, tal vez inspirados en las pesadillas de Domenico Scarlatti, Essercizi de 1738, estudios, repeticiones delirantes que destrozan el sueño. La inspiración no son los ejercicios, es  el insomnio, el silencio. El Conde Keyserlingk abducido por el insomnio le entrega sus noches, Bach le hace un regalo, le compone un motivo para no dormir, las Variaciones para clavecín, fingir que un hechizo lo exilia del descanso, y seducido por el desvelo, dejarse abrazar por un amante, rendirse, escuchar. En su habitación, la voz ansiosa del Conde pide con sed y miente, música, música, la acompañante de un apetito que nunca será satisfecho. Bach tampoco duerme, el insomne alarga la vida, destierra la inerte entrega a las alucinaciones que se evaporan, atrayendo los augurios de un oráculo no convocado. 
 En el mismo orden detallado de los ejercicios delirantes de Sacrlatti están escritas las Variaciones Goldberg, y el joven organista sale de su cama, se viste con una bata de terciopelo, habita en una pequeña cámara al lado de las habitaciones de Conde, es una caja de música viva, esclavo virtuoso, adicto a la repetición, a la trampa de la interpretación, presintiendo el momento en que pedirá de nuevo el Aria. El palacio del Conde se trasformaba en las Carceri d'invenzione de Piranesi, en esas escaleras sin destino, celdas sin puertas, dentro del cráneo, sarcófago sordo, que se cierra por dentro, que permite que la música resuene y se concentre en un laberinto de memorias. “La tenebrosa guerra, que con negros vapores le intimaba” Sor Juana tampoco duerme, escribe para ahuyentar el sueño, los que no descansan leen y escuchan, para que los párpados no oscurezcan el camino y mantenerse alerta de que la vida no se evada. 
 El clavecinista, Gottlieb Goldberg alumno de Bach, aprendió a no dormir, esperar el silencio absoluto de la noche y abrir el espacio para que la música inunde el tiempo, ama al Conde, le agradece su vicio, lo cuida en esclavitud gozosa, y con cada interpretación es más virtuoso, y en cada acorde alcanza el éxtasis que nos multiplica el presente, la única vida. Las ejecutaba a los 14 años y murió a los 29, en esa cámara, con su clavecín y la voz del Conde, “al reposo de los miembros, convidaba, el silencio intimando a los vivientes, uno y otro sellando el labio oscuro, con indicante dedo, Harpócrates la noche silenciosa”. El silencio, deidad musical, filosófica y poética, Harpócrates bendiciendo a  Bach con noches largas, a su altar infinito y efímero le ofrendó las Variaciones, perdurar en cada instante quieto, puro, limpio, “los átomos no mueve, con el susurro hacer temiendo leve, aunque sacrílego ruido, violador del silencio sosegado”, la música es para el silencio, persecución banal, reciprocidad amatoria que se extravía, condicionada, se finiquita, el Conde la consagraba en sus conciertos, memorizar las Variaciones,  esperar los sonidos, la lealtad de su respuesta, y en el abrazo, huir, “acosado de la luz que el alcance le seguía”.