sábado, 18 de agosto de 2018

EXCLUIR Y CONSERVAR

Fragmento de manuscrito Por el Camino de Swann
 Iniciar nos aleja del final, escrita la primera palabra, las dudas conducirán a la única certeza, que a pesar de su irrevocable presencia, inspirará una desconfianza permanente. El inicio del libro Por el camino de Swann, del primer volumen de En Busca del Tiempo perdido, de Marcel Proust, narra la larga trayectoria de la mente para alcanzar el sueño, la oscuridad, los pensamientos, la descripción de la estancia en la inactividad al tratar de dormir. En la Morgan Library de Nueva York, exponen parte de la colección de cartas y manuscritos de Pedro Correa do Lago, entre ellos el borrador de ese pasaje con la caligrafía minúscula de Proust. El papel está roto, separado de otras palabras inútiles, en una decisión implacable y temerosa, se puede leer que anotó que el personaje tenía un periódico en las manos, y después lo corrigió por un libro, como se conservó en la versión impresa.
El contraste entre la prisa de que el papel retenga esa idea, y la profunda inmersión en la descripción de un tránsito que guarda las señales de la novela completa, que se gesta en la oscuridad de la habitación y del pensamiento. Las páginas del borrador de A la sombra de la muchachas en flor, están fragmentadas, corregidas, armadas en distintos papeles que rompía, recortaba y unía en su “cuaderno violeta” que contenía el manuscrito final, un collage solamente legible para él y la paciente Celeste. La confusa e impenetrable secuencia, contemplar cómo la creación está unida a la destrucción, que  la novela alcanzó la perfección guiada por la duda, por el miedo, y que cada palabra lanza al abismo de un pensamiento que no deja de exigir, que la conclusión no fue una decisión, fue una fatalidad. Ahogado por el asma, respiraba para escribir, exhalaba cada palabra, los fragmentos anuncian que la muerte iba a terminar la novela, que Proust al comenzar con la oscuridad de la noche, estaba condenado a no detenerse. La forma en que rompe, avanza y regresa evocan el dolor con el que  construía la historia, el papel memorizando un orden que la memoria ya no soporta, las tachaduras, la fuerza de la línea que mata palabras, frases, que llevan a otro sitio a los personajes, y el autor sacrificado en una falsa biografía. 
Fragmento del manuscrito del libro A al sombra de las muchachas en flor 
La pérdida de estos testimonios es parte del progreso tecnológico de nuestra época, escribir se ha convertido en una virtualidad que no deja rastros de esa humanización y esa sensibilidad, la caligrafía  lleva la huellas de nuestro ser, se altera con las emociones, cambia con los años. El invento de la máquina de escribir lo pronostico, nos dio velocidad, limpieza, y nos quitó esa marca individualista que hizo de la caligrafía un aprendizaje que nos abría a la libertad de expresarnos y hacer de la palabra y su forma una descripción de nuestras ideas y emociones. En los escritos de Proust, dicen sus biógrafos,  se alcanzan a ver las lágrimas que caían sobre sus páginas, la tinta que se escurría llevándose las palabras. Excluir, eliminar es lo que dimensiona lo que conservamos, esa separación es central en la novela y es la fuerza de este testimonio. El papel tan frágil y efímero como la existencia, la caligrafía evidencia que no hay salida, que los sentimientos, ideas, cada página es una confrontación interna que no se resuelve, que mantiene la lucha. La belleza es inconclusa, y la tragedia es la imposibilidad de finalizar, nuestra razón de ser está encadenada a lo que nos aniquila.  

sábado, 11 de agosto de 2018

GRAFFITI, COMPLACENCIA INTELECTUAL Y NUEVA DEMAGOGIA

 Texto íntegro de mi participación en el encuentro de graffiteros en el que fui agredida con violencia física y verbal en una cobarde emboscada organizada con alevosía.


La rebeldía es la respuesta indomable al estatus, reta a las normas que podrían contenerla, se agita con las negaciones, involucra a la colectividad creando una fuerza que señala una cultura. Los motivos del rebelde se convierten en caminos y conducta, su impacto depende estrictamente de la potencia y la integridad de sus ideas, y de la inteligencia capaz de renovar y transgredir una realidad abriendo una salida para la libertad y la creación. El arte necesita rebeldes capaces de inventar  una perspectiva distinta de la realidad que la cotidianeidad no aporta. Expresarse y comunicar, aun desde la incontenible protesta, es la catarsis de cada ser humano, en esa comunicación nos conocemos y nos reflejamos, es por eso que el arte crea un puente de comunicación que nos involucra y compromete. 
 No estamos viviendo tiempos rebeldes, al contrario, estamos en la época de la asimilación inmediata,  la rebeldía no es perseguida, y el derecho a “expresarse” lo ejerce hasta la idea más estulta, en las redes el insulto es libertad de expresión, la masa aullando y linchando es opinión pública. En este nivel de rebeldía asimilado y auspiciado se encuentra el graffiti y sus diferentes variantes. Nació hace décadas en las manifestaciones de grupos marginales, los movimientos de negros y chicanos, las bandas que con estas intervenciones urbanas gritaban a la sociedad que no deberían ser ignorados. El estado de rebeldía y protesta fue comprado por las instituciones, las buenas intenciones oenegeras, los buscadores de tendencias, los curadores y museos de arte VIP, y los gobiernos que encontraron una vertiente para la demagogia y el populismo. El graffiti se convirtió en parte del lenguaje políticamente correcto que el establishment usa para la “integración” al estatus. Las urbes del mundo dejaron de padecen estas pinturas y ahora las fomentan apoyadas por los textos de los académicos del arte, la sociología y antropología que las estudian y clasifican, la publicidad las copia, los candidatos gubernamentales les entregan botes de pintura a los graffiteros, la rebeldía se burocratizó y se asimiló rápidamente creando círculos de poder, tráfico de puestos y privilegios. La asimilación ha sido tan efectiva que el graffiti vive estancado en la imitación sistemática de los cánones impuestos desde hace más de 40 años. Integrado al sistema tienen los privilegios del arte contemporáneo VIP el graffiti también tiene sus curadores, sociólogos y antropólogos que le llaman artista a todo el que tenga un bote de spray en la mano, y con una enorme condescendencia afirman que el graffiti es para “expresarse”, que son estéticas de la calle, hacen congresos, imparten posgrados, escriben trabajos de tesis, y  con esta enorme infraestructura se consideran infalibles a la crítica, a la que niegan rotundamente, estableciendo una forma de dictadura social con pinturas que existen por el allanamiento a la propiedad pública y privada. 
 Esa violación a los derechos ciudadanos se realiza con obras que en la inmensa mayoría carecen de originalidad y desarrollo técnico, al igual que el arte contemporáneo VIP, se posicionan como incuestionables y obligan a la aceptación desde el chantaje del victimismo social, y nos dicen “si me cuestionas estas en mi contra”, buscando los elogiosos aplausos de los críticos de arte que las explican en textos pagados por los museos y las universidades. La supuesta marginalidad se ha convertido en su propio establishment que les permite evadir las implicaciones de su autoría, a aceptar lo que han hecho y a responder de sus consecuencias, es la responsabilidad hacia el propio talento y las ideas. Los autores de graffiti detrás de un anonimato, se congregan en sociedades y grupos como parte de su manejo del poder, no son responsables de su autoría, al contrario, han hecho de la comunidad una salida políticamente correcta para evadir las consecuencias de sus actos. 
 La propuesta estética del graffiti se sostiene en la imitación sistemática de cánones y estilos muy limitados, copias directas de los graffitis norteamericanos, no han evolucionado, los distintos tipos de tags o firmas de nombre, las caligrafías que son variaciones unas de otras hasta los personajes, es una larga cadena de copias incapaces de  comunicar o expresar, en donde la libertad creativa no tiene sitio. Incluso los personajes representan una inmadurez estética y conceptual que parecería que los autores son perpetuos adolescentes, y que carecen de una realidad social. Es notable cómo las pinturas que se incluyen en el street art con grandes formatos figurativos en su mayoría imitan el lenguaje publicitario, plasmando fantasías y ficciones decorativas, que no manifiestan la marginalidad ni la rebeldía de un autor o colectivo,  imponiendo un lenguaje domesticado por el establishment. Es una minoría las que destacan por su realización y lenguaje, las que marcan una diferencia en las posibilidades del muro son vandalizadas por otros graffiteros que no respetan su espacio. Las pinturas que se hacen auspiciadas por instituciones únicamente unas pocas demuestran una propuesta con contenido, el resto de inmediato se asimilan y no plasman nada que pueda disgustar al patrocinador, podemos ver desde cartoons y emoticons, y no vemos nada que nos acerque a la supuesta marginalidad o urgencia de expresión de los autores, el lenguaje su principal arma, está integrado a la publicidad, a las redes sociales y la moda, complaciendo a un sistema que busca disfrazar las necesidades reales de su juventud. 
 La libertad ha inventado su propia celda y se refugia muy bien en ella, cobijada en una infraestructura que con unas pocas prebendas la mantiene domesticada, y en ¿dónde quedó el talento artístico para decir algo a la sociedad? Los graffiteros que niegan la crítica, están de espaldas a la sociedad, parece que no saben que necesitamos de una cultura urbana que nos salve de la invasión vulgar y grosera de la publicidad, de la flagrante presencia de las campañas políticas, de la contaminación visual que nos ahoga y que la creación de pinturas en los muros sería una gran aportación al paisaje urbano, sin embargo su imposición mayoritaria es para los tags que pueden ser desde el más elemental exabrupto hasta descomunales siglas. 
 El deterioro responde a que las paredes son un coto de poder y que evidentemente las personas con talento no tienen acceso a ellas, los colectivos que nada más les falta convertirse en sindicatos y en partidos políticos o tener representantes en la cámara de diputados, tienen coptados los muros, en las llamadas “estrategias de recuperación de espacios” las obras son de evidente complacencia. Es impensable que lo que vemos en los muros de la ciudad sea lo mejor que nos pueden ofrecer a los ciudadanos. Insisten en que sus pinturas no son actos vandálicos, que son estética urbana y que todos los habitantes de la urbe debemos respetarlas, como si fuera axiomático tomar un spray y con eso convertirse en invulnerable, entonces si quieren el respeto de la sociedad demuestren su talento y gánense los muros.
El espacio se detenta desde la inteligencia, la creación y la propuesta de verdad arriesgada en su contenido y en su lenguaje, no desde la protección del gobierno y las instituciones o desde la intransigencia del uso de la fuerza y el anonimato. Demuestren que son capaces de crear una verdadera estética urbana que aporte a los ciudadanos, que nos diga que no debemos ignorarlos porque son artistas con un compromiso real con la autoría y la creación. Entreguen espacios a los jóvenes verdaderamente talentosos, hagan de la rebeldía una potencia que trascienda saliendo de la ya invisible masa unificada en sus ideas y lenguajes que llena las paredes. Y si lo que prefieren en seguir como hasta ahora, esgrimiendo la falta de talento desde el chantaje del victimismo social, si lo que buscan se continuar con su asimilación al establishment y su irresponsabilidad autoral,  adelante, impongan su doctorado en graffiti en las universidades y con estos privilegios asuman el estatus que la sociedad les ha otorgado, y acepten que aunque no escuchen a las críticas, ustedes forman parte del deterioro social que nos ha llevado el sitio en donde nos encontramos. La disyuntiva es defender el talento y la creación, sean capaces de crear un verdadero movimiento pictórico, o seguir domesticados por el sistema

domingo, 5 de agosto de 2018

NO ME CALLARÀN COBARDES


La violencia física y verbal, la represión, no me intimidará ni me detendrá en la libre exposición de mis ideas. Lo que quieren silenciar es justamente lo que debemos revelar. Convoqué a un diálogo que desde un inicio fue saboteado con cartas y mentiras, atribuyéndome afirmaciones que no hice. En el recinto del Museo de la Ciudad de México, los grupos de graffiteros no dejaron de interrumpir y gritar durante mis intervenciones. Molestos por la crítica nunca escucharon mis argumentos, imponiendo una cerrazón que no dejó que el diálogo avanzara. Acostumbrados a los congresos y eventos realizados entre ellos y subvencionados por el Estado en el que no reciben críticas, que se desarrollan en el intercambio de elogios,  mi cuestionamiento a sus características estéticas y sus implicaciones sociales fue rechazado hasta llegar a la violencia física. 
Los graffiteros, aun con las evidencias de su violencia, continúan instalados en el chantaje del victimismo social, negando la responsabilidad de sus actos. La violencia está registrada en los medios, los graffitis están plasmados en los muros, es algo que todos pueden ver, el talento que logra conquistar una pared es aplastado por la inmensa mayoría de mediocres que invaden el espacio, es evidente que para estos grupos a hay dos enemigos: El talento y la libertad de expresión. 
Si esto es síntoma de los tiempos que estamos iniciando es alarmante, la censura es una enfermedad social que amedrenta a los individuos para ocultar la verdad. Desde aquí les digo, que no me van a intimidar, no me van a callar y que su cobardía los describe más que sus obras.
Agradezco a mis compañeros de Milenio Diario, Milenio Televisión, Milenio.com, al Consejo Editorial, el apoyo que me brindaron, a su reacción inmediata y solidaría, defendiendo el derecho a la libertad de expresión. La gran lección de este evento es y será la fuerza y el valor que existe en Milenio para defender a las ideas.

jueves, 2 de agosto de 2018

NO AL BOICOT Y AL SABOTAJE


EL EVENTO CONTINÙA, 
EL DIÀLOGO SIGUE ADELANTE
El sabotaje que están divulgando en las redes afirmado que este evento está cancelado es falso.
El comunicado de los “escritores de graffiti” es difamatorio, difunde afirmaciones que nunca he realizado.
Los grupos que se comportan como sindicatos intransigentes no representan a toda la comunidad graffitera, ni deciden la realización de un evento que ellos NO convocaron, lo convocamos el Museo de la Ciudad de México y yo.
Es un encuentro abierto a toda la comunidad y al público en general y se realizará el sábado 4 de agosto a las 11 am en el Museo de la Ciudad de México. Ahí estaré presente y dispuesta al diálogo.

jueves, 26 de julio de 2018

DIÀLOGO DE GRAFFITI ¡AVELINA LÈSPER, ME LA PELAS!

El diàlogo será el sábado 4 de agosto en el Museo de la Ciudad de México, a las 11 am. Es una invitación abierta al diálogo para los autores de estos graffitis, toda la comunidad graffitera  de la Ciudad y el público en general. 
Al final tendremos una sesión de preguntas y respuestas. 

martes, 24 de julio de 2018

DIÀLOGO DE GRAFFITI, ¡AVELINA LÈSPER, ME LA PELAS!

En la calle 4 Poniente esquina con Periférico Sur, en la Ciudad de México, un amigo mío, el Irrompible López, encontró un graffiti con la frase ¡Avelina Lésper, Me la Pelas! Los autores son Mufo y Neón.
Invito a los autores a que mantengamos un diálogo sobre lo que implican estas intervenciones y en qué sustentan su valor para considerarlas arte y argumenten por qué deben permanecer en las calles como parte de la cultura de la Ciudad.  
El Museo de la Ciudad de México es el organizador de este encuentro. 

El diàlogo será el sábado 4 de agosto en el Museo de la Ciudad de México, a las 11 am. Es una invitación abierta al diálogo para los autores de estos graffitis, toda la comunidad graffitera  de la Ciudad y el público en general. 
Al final tendremos una sesión de preguntas y respuestas. 


La llamada de atención de Mufo y Neon deberá ser un punto de partida, me interesa mucho escuchar y conocer los distintos puntos de vista, que la comunidad graffitera puedan llevar la responsabilidad de su autoría más allá de la clandestinidad y que expresen las ideas que pueden existir detrás de cada graffiti.
El primer diálogo será en la Ciudad de México el objetivo es que se integren las distintas comunidades del país, en Guadalajara y en Monterrey la presencia del graffiti es muy evidente.
 El Museo de la Ciudad de México realizará una trasmisión en vivo y esperamos que de esta reunión surjan las ideas que puedan aportar para diferenciar entre un movimiento estético y el vandalismo.

domingo, 22 de julio de 2018

NAHUI OLIN, AQUÌ SIGO

NAHUI OLIN, EL PAISAJISTA CARLOS LANDI
 La inmortalidad es un capricho, a veces impone pruebas portentosas que justifiquen la permanencia, exige que las obras contengan la fuerza de cien vidas, que la biografía esté saturada de leyendas que marquen la Historia; y en otras ocasiones pide poco, con apenas un gesto llega el golpe de la eternidad y levanta una estatua al cadáver. Impredecible, no admite imposiciones, desoye recomendaciones, se burla de los apologistas y los historiadores que a través de la invención forzada de un mito buscan construir el propio. 
NAHUI OLIN, AUTORRETRATO 
 La exposición de Nahui Olin, La mirada infinita, en el MUNAL, tal vez sirva para vender libros, posicionar el precio de sus obras y sus fotografías desnuda, pero no sirve para erigir al mito. La descripción de “genio Implícito” en su trabajo, la insistencia en que fue un ser excepcional se derrumba ante las obras. Se entretuvo con la poesía, pintura, música y todo con mediocridad y superficialidad, soportado con una belleza que ella misma y la exposición presentan como un factor capaz de transformarla en artista revolucionaria. Carente de un universo pictórico, sin un tema desarrollado, con un estilo que determinado por sus limitaciones, la exposición muestra a una perpetua amateur que nunca maduró como artista y que no aprendió a pintar ni al lado del Dr Atl. El pánico a envejecer que describe en sus poemas se refleja en su obra plástica, estancada y utilizada para decir que era “artista”. 
RETRATO DE NAHUI OLIN, POR EL DR ATL
Es muy sincera al afirmar que su “cuerpo es una obra de arte”, porque es lo único que de verdad valora, el narcicismo encegueció su “mirada infinita”, impedida o negada para aceptar que su insulsa obra plástica era el verdadero espejo de su existencia. Tener ojos verdes y ganas de desnudarse no es suficiente para trascender, en ese momento ya había miles de hombres y mujeres posando, la diferencia la hacen los fotógrafos, no la modelo, Nahui tiene el nivel de una instagramer, su único “mérito” fue ser una burguesa exhibicionista. 
NAHUI OLIN, MUJER CON ANTEOJOS

La tendencia políticamente correcta del nuevo feminismo baja las exigencias de las mujeres para consagrarlas y no es justo, en la misma época estaban pintando Frida Kahlo y María Izquierdo que desarrollaron una obra comprometida en su estilo y discurso; la poesía de Villaurrutia o Gorostiza dejan a los poemas de Nahui en el sitio que les corresponde, en berrinches egocéntricos. Esas mismas pinturas realizadas por un hombre nunca hubieran trascendido, y menos dentro del contexto de obras que estaban realizando los Muralistas, en la misma exposición la diferencia con las obras del Dr Atl es evidente, y los retratos que él le hizo a Nahui son los que han sembrado el mito que ahora tratan de inflar. Es una contradicción enorme que insistan en verla como “feminista” porque explotó su cuerpo, y posó en circunstancias que para el mismo feminismo es reducir el cuerpo femenino en un objeto, mientras, además parte de su “trayectoria” sea su historia amatoria, y que eso determine sus cualidades “intelectuales”. Rodeada de la intelectualidad, no fue poeta, ni pintora a la altura de su momento, buscó ser admirada, posar desnuda fue lo más que ofreció, aspirando a que eso determinara cómo se debería ver su obra. Los hobbies de “pintura de mujer rebelde” y de posar para sentirse hermosa, son el caparazón de una existencia que dice “aquí estoy”  sin saber para qué.

miércoles, 11 de julio de 2018

SE BUSCA AUTOR DE GRAFFITI

Estaba el Irrompible López, paseando después de su sesión con el imanologo, Lalo Camacho, y magnetizado, miro a su lado y encontró este graffiti en el sur de la Ciudad de México. Agradezco su descubrimiento.y que me haya tomado la fotgrafìa.  

Se busca al autor de este graffiti ubicado en la calle 4 Poniente esquina Periférico Sur en la Ciudad de México, a unos metros de la sala de conciertos Ollin Yoliztli.
La calle y el área en general están intervenidas por distintos graffitis, invito a los autores que tengamos un diálogo acerca de cuál es la finalidad de estas pinturas y sobre las diferencias de calidad entre ellas, en qué limite esto puede ser arte urbano o simple vandalismo.  
Si se ponen en contacto podemos ver en dónde mantenemos esta conversación abierta con todos los que pintan en los muros de la ciudad.

GATOS


Ocupados en distintos asuntos, obligados a resolverlos en ese instante, brincan a la mesa, se sientan encima del teclado, dirigen el mouse de la computadora, escribiendo un misterioso aforismo. La elasticidad de su cuerpo no hace más flexibles sus decisiones. Montaigne tenía la compañía de varios eruditos que ponían en orden su inmensa biblioteca, y cuando les pedía consejo para alguna línea de sus ensayos, tomaba un cordón y dialogaban importantes cuestiones, y concluía que el gato era el que jugaba con él. Se debaten en dilemas que requieren de un serio análisis, T S Eliot, en su poema del gato llamado The Rum Tum Tugger, describe su hamletiana personalidad, ante la densidad del aburrimiento quiere ir afuera y como “siempre está del lado equivocado de la puerta”, hay que volver a invitarlo a pasar, entrando en un círculo interminable de dudas, entradas y salidas. En las entrevistas siempre tienen algo que decir, maúllan participando en el momento más polémico de la conversación aportando desconcierto y derribando un argumento que se pierde a la menor divagación.

En una demostración de la inestabilidad de la materia tienen la capacidad de desaparecer, buscarlos es una misión de psíquicos y magos, capaces de ver fantasmas y espíritus, y una vez agotados los recursos de la investigación, ¡zaz! aparecen con paso silencioso, y mira alrededor preguntándose qué interrumpió su paseo. Impacientes, no les gusta posar para pintores, obligan a que la memoria y la observación trabajen, susceptibles detectan cuando los miran y se mueven de inmediato, Leonardo y Foujita los retrataron en movimiento o dormidos que es la única forma de que estén quietos. Estudiar un gato para dibujarlo debería ser una materia obligada en las carreras de arte, ver si la elástica columna gira del lado derecho o el izquierdo y si la proporción de la cola varía según las circunstancias. Rayados, rojos, grises, blancos, combinados, negros, con traje de noche tipo tuxedo, con calcetines y guantes, chalecos, antifaces, cejas y bigotillos blancos, el ajuar es interminable, con obsesión lo cuidan, se hacen largas toilettes, baños delicados y profundos.
Ahuyentan a la soledad, a la tristeza y a las plagas que merodean una casa,  limpian de dolor el alma y con su mirada nos dicen que son fieles, vigilantes y protectores. Contemplan por las ventanas añorando el espacio, ven pasar a los pájaros, y mientras beben un poco de leche o se saborean un plato de crema, con el movimiento de la cola nos dicen que aún son salvajes. En el desayuno compartimos un poquito de pan, en la cena adoran la avena o una  hoja de espinaca, nos hacen sentir que les gusta lo que hacemos, que viven nuestro presente en completa entrega, que no escatiman su presencia. Ven llegar a la noche con sus ojos brillantes, y se trasforman, recuperan su leyenda, se mitifican en el interminable abismo de los seños, y calientan el regazo, duermen con su pausada respiración, y nos abrazan y nos dicen: somos solitarios en compañía.

lunes, 9 de julio de 2018

ESA FOTOGRAFÌA

Esa fotografía cambió el destino de esos niños, esa fotografía denunció la política inhumana y cruel de Trump en contra de los inmigrantes, esa fotografía consiguió que el mundo se enterara de un crimen inenarrable. El fotógrafo John Moore captó a la niña hondureña de dos años de edad que llora desesperada y desolada ante el gigantismo prepotente de los guardias fronterizos. El fotógrafo Moore propició algo que a nivel institucional o intergubernamental era imposible de lograr, la difusión de esa ominosa imagen detonó la suspensión y la investigación de lo que hay detrás de esa criminal política de castigo para los inmigrantes.
 La fotografía de Moore dimensiona la importancia del trabajo de los fotógrafos y la labor periodística, la violación a los derechos que sufrieron durante meses esas familias, esos niños, nunca hubiera cambiado sin esa serie de fotografías. Moore ha trabajado en la India, Egipto, la frontera de México con Estados Unidos y Sudáfrica, los trabajos que realiza para Getty Images tienen la carga social y humana que hace que los acontecimientos trasciendan la estadística. El fotoperiodismo va más allá de la documentación, es una forma de “ver” lo que sucede, de anticiparse y prever a dónde se va a dirigir algo, estar alerta de en dónde se está gestando esa imagen que va a definir un acontecimiento. La capacidad de síntesis del fotoperiodismo está en que humaniza a los protagonistas, dando materia a la descripción escrita. Al leer el reportaje de un desastre o a lo crónica de un evento social, el acompañamiento de la fotografía culmina con la idea que nos formamos de lo comunicado, sin esa imagen no tendríamos completa nuestra apreciación y por eso la guardamos en la memoria.
Desde este espacio, y aunque sé que no lo va a leer, le agradezco a John Moore por realizar esas fotografías y haberlas publicado en las redes, por ser valiente y no dejarse intimidar por la presencia del poder, por vernos como seres humanos, porque gracias a él y al trabajo periodístico de miles de fotógrafos denunciando injusticias, ellos han provocado cambios como el que acabamos de vivir, hicieron más que los gobiernos de los países de origen de los migrantes, que han reaccionado con vergonzosa pasividad.
En la criminal política que emprendieron hace meses en contra de la inmigración a Estados Unidos, han desaparecido miles de niños, y es obvio que estas fotografías no solucionan esta tragedia, y sin embargo hicieron el cambio. Es lo que sucede con el arte, no cambia al mundo, pero es capaz de impactar y provocar reacciones sociales y humanas. Los fotoperiodistas muchas veces ponen en riesgo su vida, y aun así continúan con su trabajo, en la mayoría de las ocasiones los lectores no leen el crédito de la autoría de una imagen, pasa en el anonimato, para la mayoría de ellos la recompensa es intima, ver que su trabajo movió los engranajes de la justicia.  Recordamos el hecho y la escena y no sabemos quién hizo la fotografía, así es este trabajo, es esta ocasión podemos decir el nombre John Moore, y que sirva para decir el nombre de todos mis compañeros fotoperiodistas.

lunes, 25 de junio de 2018

EL DOLOR DE CREAR


El suicidio es una sombra constante en la creación artística y literaria, en muchos casos aún con la atención psiquiátrica y con la medicación parece que las emociones son tan potentes y demandantes que llevan a los autores y creadores a detener su existencia.
David Foster Wallace, el autor de la novela La Broma Infinita constantemente caía en depresión, lo que le obligaba a recurrir a los medicamentos para mantener un estado que lo alejara de llegar más lejos. Los estudios psiquiátricos publicados sobre su caso afirman que abandonaba la medicación porque sentía que los efectos secundarios le impedían llevar a término sus novelas, le confesó al doctor que le restaban concentración y capacidad de decisión.  En el esfuerzo de continuar con su obra, dejó los medicamentos y más tarde se colgó. Es el caso de varios creadores y científicos, es parte de la Historia del Arte, a los que la depresión acecha y que al final conquista la posibilidad de detener el trayecto de la obra y de la existencia misma. El compromiso con un trabajo autoral es muy grande, es de una naturaleza distinta, pide algo que es muy comprometedor: la vida y el nombre. La creación se hace por la obra y por el propio ser, es una prueba constante entre lo que se es y lo que se produce, la derrota es una cuestión íntima que además se hace pública, pone en evidencia y la sola posibilidad trastorna el sentido de la vida. Continuar con o sin éxito es mantener ese diálogo y ese reto con el propio ser y con su estancia en el presente.
El abandono de un tratamiento, ya sea médico o  alternativo, por continuar con la obra es una decisión difícil porque demuestra el gran compromiso que hay con el trabajo, el enorme pesar que significa que exista un obstáculo que no permite que fluya lo que mente desea, que esa inteligencia, esa herramienta tan delicada, tiene una parte ausente o distinta. Prefieren dejar de vivir que dejar de crear. Los estados que comprometen las emociones a tal grado que afectan la percepción de la realidad van más allá de la leyenda creativa, el genio incomprendido, el carácter inestable, la alteración de los sentimientos no son una pose o una excentricidad, son parte de la contrastante mezcla de audacia, arrogancia y humildad o capacidad de resistencia que se necesitan para realizar una obra.
La poesía, la novela, esas narraciones de la ficción conllevan su propio abismo, se sienten cuando hay autenticidad en el autor, piden cuidar del balance entre técnica y emoción, y muchas veces el caudal de lo que se dice arrastra a lo que se calla, que es la entrega insospechada y desbordante al hacer un poema. No hay cura garantizada para estas presencias que llegan a la mesa de trabajo, la sanación está en la creación misma, perece una contradicción, y lo es, en el arte la enfermedad es la propia cura, esa angustia se salva con más trabajo, con más riesgo, con más entrega, y el final, el que sea, tiene una recompensa tan íntima e invisible, que únicamente el autor lo sabe y lo habita.  

lunes, 18 de junio de 2018

CENSURA EN EL MUAC

Demostrarse inútil para realizar arte se soluciona haciendo arte útil: útil para obtener becas, útil para servir a la demagogia que subvenciona las obras, útil para tener exposiciones con la convenenciera denominación de activista, y lo más descarado, útil para aparentar trayectoria artística. En la exposición Hablándole al poder en el MUAC, espacio de la UNAM dedicado al proselitismo político travestido en arte VIP, la performancera Tania Bruguera exhibe “obras a corto y largo plazo”: una sucesión de cédulas que explican su promoción como artista activista, patrocinada por el Yerba Buena Center for the arts de San Francisco, California. En el arte VIP todos son artistas, su dogma de la inclusión niega que entre los artistas VIP haya unos con más talento que otros, y mucho menos dan lugar para los “genios”, la capacidad estandarizada y el sometimiento intelectual les brinda seguridad emocional.
Al recorrer las salas de la exposición, aun con la perspectiva del nivel de talento VIP, lo que Bruguera “hace” es especialmente limitado, es la versión cubana de Mónica Mayer.
Presentar su “arte útil” con una “escuela de arte” y que la “cátedra” sean las frases que cuelgan de la pared que dicen “proponer nuevos usos para el arte con la sociedad” “responder a las urgencias presentes” “lo que ayuda a unir a la gente, por ejemplo una asamblea vecinal” o que “arte útil puede ser una centro de asociación”, escritas con torpe argumentación y exhibidas con tal arrogancia, que concluimos que la Bruguera fundó el nuevo Liceo y Aristóteles y los Peripatéticos en vez de discutir la Metafísica son los vecinos de un condominio que se organizan porque les quitaron el estacionamiento. Los videos de ella impartiendo su elemental tesis artístico-política, son consecuentes con la pequeñez de sus performances, porque ante el impacto de la protesta social real, cuando la masa y sus líderes actúan, desde la manifestación urbana hasta la guerrilla o el terrorismo, lo que hacen en general los performanceros, y Bruguera en particular, se queda en chismorreo de vecinos, en un gesto de infantil berrinche político. 
El activismo político lo ejercen millones de personas, es una de las adicciones sociales, es incongruente que una imitación mediocre sea arte y no sean arte el resto de las acciones que son más potentes y arriesgadas. Las causas sociales demagógicas no son causas artísticas, son fórmulas para convertirse en artista. 
Titular la exposición Hablándole al poder es redundante porque es más que obvio que no sólo le hablan al poder, tiene tratos muy claros en cuanto a tendencias políticas, subvenciones, maniqueísmos, falta de objetividad y  pluralidad, el MUAC es un ente de poder, pertenece a la universidad del Estado, funciona con erario público, con estas exposiciones están imponiendo su propia ideología ¿Los museos públicos son para eso? Bruguera ha obtenido apoyos y exposiciones gracias a su victimismo sobre la censura en Cuba, es evidente su diálogo con el poder que le permite obtener grandes beneficios de lo que se supone es una causa, es inexplicable ser al mismo tiempo perseguido y por otro lado tener todos los patrocinios para viajar, exponer y vivir de esto.   
La obra que le dio visibilidad internacional, el micrófono abierto que puso en la Plaza de la Revolución en la Habana, aquí es escenografía, no está abierto al público, ¿tenían miedo de que alguien se subiera al pódium y dijera que esa exposición no es arte? ¿Por qué no invitaron al público a que se expresara? El micrófono está montado con cursilería de telenovela, con cortinas doradas y pódium de conferencista, mientras que en la Habana era el simple micrófono en medio de la plaza, ante tal escenario no hay nadie que invite al público a subir, mi experiencia fue que al preguntar me dijeron que la obra era ese montaje, como los papeles pegados en la pared etc. 
La timorata censura de la curaduría y del MUAC no evitará que diga abiertamente que eso no es arte y que tampoco es activismo, ni revolución ni manifestación política, es simple propaganda pagada por intereses particulares para dar el mensaje que más les convenga.

lunes, 11 de junio de 2018

LA INDUSTRIA DE LA VÌCTIMA

Kader Attia, Halam Tawaaf, 2008
 “Vivimos en una era del victimismo” afirma el cineasta Terry Gilliam, con mucha razón y valentía. Dice que pareciera que la vida tiene que ser maravillosa y fácil y que no es así, que la vida siempre ha sido dura para todos y que somos responsables de nuestra circunstancia. Es verdad que a veces hay hechos terribles que no provocamos, eso es diferente a la industria  de la victimización que estamos padeciendo. El abuso de la corrección política y su chantaje social, la idea de que hasta las peticiones más individuales y caprichosas deben ser satisfechas por el Estado y la sociedad a los que han convertido en una especie de padres absolutos, ha generado una forma de vida para miles de asociaciones y ONG’S que explotan la lástima y exigen que les solucionen la existencia. 
Kader Attia, Halam Tawaaf, 2008
La censura es la imposición más solicitada, lo que se exhiba en los museos, en las películas, en los libros, en general todas las expresiones artísticas y culturales, todo debe pasar por un filtro que no disguste a nadie, y que además envíe mensajes para alguna causa oenegera. La lista de lo que no se debe decir o mostrar crece cada día, los asuntos de género acabaron con el erotismo; los psicólogos con la literatura infantil; los sociólogos con los libros de Historia; la bioética persigue a la ciencia, cada parte del conocimiento y la creación tiene un policía inquisidor que le señala lo que no debe hacer. Están inventando un mundo irreal, negando lo que en verdad somos y necesitamos, cayendo en contradicciones flagrantes, generando más odio del que pretenden evitar. La convivencia se ha convertido es una lucha, cualquier detalle es susceptible de demandas, con esta particularización de las peticiones, hasta el racismo tiene derecho a existir porque “defienden su libertad de expresión” y el odio entre sexos nunca había sido tan violento.
El gran negocio es que con cualquier petición nace una nueva ONG que pide dinero, y luego hay que sostenerlos porque son parte del “pluralismo” o de lo que ellos decidan, haciendo de sus necesidades y ocurrencias la forma de explotar  un gobierno proteccionista temeroso de un golpe de estado de twitters.  Terry Gilliam se puso en contra del movimiento de Metoo, dice que muchas mujeres denunciantes se beneficiaron y utilizaron el abuso en Hollywood,  es verdad, y lo podemos comprobar comparando el poco talento y enorme fama de muchas actrices y actores. El peligro es la paranoia y el oportunismo, se está creando con miedo porque ya es un sistema revisar todo desde el punto de vista puritano de coacción, que retiren una pintura de hace 100 años porque las feministas de hoy no les gusta, que la literatura infantil y juvenil sea una terapia proselitista, que hasta las obras de teatro y las óperas sean mutiladas es un retroceso en la generación de conocimiento. Los grupos que se dedican a esto lo que más promueven es su beneficio, ya aprendieron que entre más acusen más ganan y que cada demanda les da dinero y poder. Es el vicio de nuestra anhelada sociedad utopista, una tiranía oportunista. 

sábado, 2 de junio de 2018

EL ARMA DE LA ESTUPIDEZ


La demagogia de la libertad de expresión posee un arma de destrucción: la pintura en aerosol. El vandalismo es la apoteosis de la violencia democrática, goza de un fuero infalible, detentado por grupos políticos, elogiado por la sociedad políticamente correcta. La Capilla Rothko, ese santuario  pictórico, destinado a la meditación y recinto de las obras espirituales de Rothko, sus degradaciones azules que funden el pensamiento, fue insultada, ultrajada con pintas racistas. El racismo se hace visible, es uno de los baluartes populistas, ahora no es un crimen, es una causa.
El pervertido derecho a manifestarse destroza obras de arte, monumentos, plazas, entre más valioso sea el lugar o la obra más daño causan. La Facultad de Derecho de la UNAM, en Ciudad Universitaria, vandalizadas por “pintas anarquistas” de mercenarios a sueldo del populismo. La protesta se supone una virtud social y democrática, aunque carezca de propuesta, basta la fusión corrosiva del chantaje lastimero con la prepotencia golpeadora.
La sociedad padece al “ideal democrático” y suma a su propio desgobierno en sus ventajas, nunca está sujeto a revisión o perfeccionamiento, por eso el populismo es convenientemente  democrático al utilizar esas debilidades como el camino más accesible al poder. El arte es víctima de las hordas que se fortalecen con la ignorancia y rayan con faltas de ortografía consignas predecibles y repetitivas. La sociedad embrutecida por la violencia, dirige su adicción a la destrucción del arte, la belleza, la creación y la antigüedad de las obras, representan un estado superior que deben agredir. Lo más enfático es el odio colectivo a lo que ha  perdurado, la horda detesta lo anterior a su existencia, ellos que carecen de capacidad creadora, aniquilan lo creado. La masa anónima que plasman su infra inteligencia en una escultura es incapaz de hacer esa obra, esa envidia colectiva domina, porque es algo que no tiene, esa desposesión los hace odiar. Rechazan su pertenencia al valor comunitario de una plaza, un monumento o una universidad, entonces hay que degradarlo, humillarlo.
La furia demagógica pide la protección de sus garantías y el cobijo paternal del Estado para devastar a su paso lo que encuentra, “los derechos humanos” de los abusivos están por encima del derecho colectivo para preservar el arte público. El grupo no promueve un cambio, ni quiere ser escuchado, es una venganza no un diálogo, la superficie de un convento con 5oo años de antigüedad, sufre al irracional manifestante, el logro está en allanar la monumentalidad.
La tolerancia que hay para la destrucción, el miedo que las autoridades tienen a las demandas de los “derechos humanos”  y a que la opinión twittera de un golpe de Estado, le ha dado un poder enorme a esta horda aprovechada, dejando al arte y la cultura en el desamparo y la extinción. El grafiti, las pintas que la horda impone, que el populismo promueve y la democracia tolera, son las huellas visibles del paso de un sistema político a un sistema de la impunidad.

domingo, 27 de mayo de 2018

DE POPEROS A ARTISTAS

 La escasez al ser interiorizada impide que veamos el progreso que hemos alcanzado, o los beneficios de la superación, afirma Sartre, somos  incapaces de desprendernos de nuestro estado anterior y, a pesar de haber progresado, seguimos padeciendo en nuestras limitaciones. Los cantantes de música pop, los actores de cine, alcanzan la fama, son millonarios, les piden autógrafos en el supermercado y en el aeropuerto, su vida está registrada en papel couche, y esto, que para cualquier mortal es el pináculo de la gloria, para ellos no es suficiente, no poseen el rango de “artistas” de los que hacen  ARTE, del que se expone en museos y se vende en ferias, es una escasez interiorizada. 
El cantante Alejandro Sanz decidió superar esa escasez y ahora es “pintor”, está exponiendo sus obras, entre ellas un retrato de la Familia Real Española, sus pinturas no alcanzan nivel ni de grafiti, y además las explica “Representa en cierto modo que todos somos seres humanos y que todos somos reyes”, se agradece la profunda reflexión y podríamos agregar que todos son artistas, y cantantes de música pop. 
La interiorización de la escasez también la padece José María Cano, planetariamente famoso en los 80’s con el grupo Mecano y ante el pánico del olvido se dio de alta de “artista”,  hace cuadros con cera, enormes y pesados, que nos son pinturas encáusticas, sino bloques de cera copiando las páginas de Wall Street Journal, que se venden en 300 mil dólares a pesar de que carecen de propuesta estética y de lenguaje,  reproducir fragmentos de periódicos en tamaño mega no aporta más que un periódico y es un recurso ultra explotado en el arte VIP. 
El pasado popero otorga provenance y memorabilia a las obras, eso justifica que existan, disculpa su calidad y le da argumentos al galerista, basta que diga que el autor vendió millones de discos y es suficiente para que el coleccionista crea que compra arte o por lo menos algo que pueda presumir a sus amistades. Sylvester Stallone se hace pintor, y es tan malo como Sanz, el cantante no conoce los limites, evidentemente la fama impide ver la realidad.
Ante los infra niveles que esgrime el arte VIP, con obras como papeles mojados con “sangre de cadáver asesinado por el narco” o sentarse horas en una silla, arrastrar un hielo y demás genialidades, la farándula puede obtener fácilmente  el título de “artistas” y lanzarse a conquistar nuevos escenarios. En cambio los artistas VIP son la escasez interiorizada y exteriorizada, tienen asimilado que entre más escaza de inteligencia sea la obra es más “intelectual”, que la obra esté mal realizada o que ni siquiera la hayan hecho, como el caso de un readymade, que el performance sea una penosa demostración de escatología e incontinencia los hace merecedores de becas y reconocimientos. La fama es la verdadera escasez de los VIP, ellos por ser reconocidos en la calle, por tener millones de admiradores, por llenar estadios darían su urinario.  

sábado, 19 de mayo de 2018

HIJOS DE DIOS

 Nacidos a imagen y semejanza, copias de un original inalcanzable en su esencia, nos hemos obsesionado con inventar una apariencia que no logramos. Alejandro Magno se supo invencible cuando la Pitonisa le reveló que era hijo de Dios, ahora tenía que actuar y verse como un ser engendrado en desproporción de la realidad. El arte es dador de divinidad, la complejidad del pensamiento inició con la creación de una forma que permitiera la adoración de un ente infinito en poder y presencia que explica lo inexplicable, que contiene la razón de la existencia del todo. Esa forma le dio sentido, presencia tangible y apariencia de alcance divino. El arte religioso es la manifestación visible de lo invisible, los recursos estéticos de la dimensión, color, composición, icnografía, mitifican la relación del ser metafísico con el ser humano que lo engendró en la desesperación de no saber para qué habita en el presente. Somos nuestros dioses y somos inferiores a ellos, les pertenecemos, los veneramos, y les dimos el poder sobre nosotros. Las telas trasparentes del Greco, los densos terciopelos de Rubens, los vestidos ingrávidos de Villalpando, las cabelleras cuidadosamente peinadas de Leonardo, los dioses visten con materiales imposibles, con túnicas y zapatos hermosos, ellos perfectos, son dictadores del estilo.
 La fiesta del Metropolitan Museum de Nueva York, MET, se tituló Heavenly Bodies, fashion and the catholic imagination, un carnaval de fashionistas convertidos en seres celestiales, consagrados a la fe de la moda, a la creencia de cómo se viste alguien con más seguidores que ellos mismos. La fama, ser supremo y sin memoria, es la religión de los semidioses, destruye a su corte, los castiga con el olvido y domina la conciencia de los fanáticos, que son capaces de asesinar a quien adoraron. La procesión de famosos que arrastran en su nombre a millones de personas, Rihanna con un manto de pedrería y tiara de papisa; Cardi B beatificada virgen con aureola, vestido cargado de telas; Madonna bizantina en sadomasoquista seda negra; hombres con coronas de espinas y sacos bordados. Iconos del frágil y efímero altar de la adoración irracional, ataviados como lo único que nunca alcanzarán: la inmortalidad. La invención y el sincretismo, reinterpretación del simbolismo, nos acercan a ese paganismo de tan católico de vestir a los santos con ropa que recuerde el milagro que el creyente está rogando.
 El vestuario forma parte del ritual, en todas las religiones los sacerdotes o líderes religiosos portan ropajes y joyería, emblemas que los distinguen de los fieles, que les conceden un estatus superior, una distinción que los une a los iconos de los altares. Arte, moda y religión imponen un Paraíso suntuoso, donde la seducción está por encima del mundo, implicando a la atemporalidad y creación deliberada, las pinturas, esculturas de madera policromadas, representan escenas con vestuarios anacrónicos, imaginativos, irreales, santificando la majestuosidad. La vigencia del arte religioso, su poder sobre nuestras sedientas almas se trasforma y llega a los cuerpos de mortales adictos a un dios que los desprecia. El desfile de paganismo fashionistas, el altar mundano de la fama, encarna al arte que vistió a los dioses para ser amados. Nada es tan bello como lo que no existe.


domingo, 13 de mayo de 2018

¿FKC Ò KFC?


Frida Kahlo Corporation, FKC , tiene las mismas siglas que Kentucky Fried Chicken, KFC, y el mismo nivel de comercialización. Poseen los derechos comerciales de la imagen, es decir el cuerpo, el rostro, el nombre y la frase “Pasión por la vida” de la pintora que fue comunista, que nunca fue consumista y que vivía con sencillez, dedicada a padecer su cuerpo y hacer sus pinturas como un espejo de su dolor. Las parientas lejanas que son dueñas de la marca, que la detentan como quien firma un convenio con el diablo, han vendido el rostro y el nombre para zapatos  Converse, tequila y lo que a ellas más dinero les aporte, llegar a la posteridad  como una cubeta de pollo frito alto en grasa,  verse convertido en un objeto al nivel de la comida basura, debe ser el castigo por el affaire Trotsky o por los pecados que sean, parece una condena maquinada por Dante en su Infierno.
El pleito ahora es con la Compañía de juguetes Mattel, que hizo una Frida-Barbie con lo que se supone es el rostro o el estilo de la explotada pintora. La Frida-Barbie nació en medio de la avaricia familiar y corporativa, la FKC tiene socios que dejaron fuera a las parientas, ellas abrieron otra compañía  para seguir explotando a la difunta Frida, y  para  los juzgados de Florida en Estados Unidos, que llevan el pleito, esta compañía  es ilegal y viola los derechos de explotación, porque por increíble que parézcalas parientas compiten con su propia corporación, y una infringe los derechos de la otra. Es un lio absurdo, porque la FKC hizo negocio con Mattel y ellas dicen que no están de acuerdo porque no les preguntan su opinión. Entonces pararon la venta de la Frida-Barbie en México, y ahora los socios de la FKC están demandando a las parientas por 75 mil dólares por daños.
Eso pasa cuando se hacen socios puros tramposos y abusadores, los negocios son oportunidades para transarse entre ellos. Mientras tanto el nombre, la imagen, la vida de una artista es tratada como comida basura. Tan fácil que es hacer las paces, total es un asunto de dinero no de ética, o de amor a la obra de Frida, es una gran oportunidad de negocio. Mattel podría hacer la Casa Azul, igual que hacen la casa y el coche de Barbie, pero versión Coyoacán, con el estudio de Frida, un Kent gordo que es Diego, mini cigarros de mariguana, un ajuar completo de vestiditos y collares, cuadritos y macetas, sería el agasajo navideño para las hijas de las feministas. Las niñas jugarían a que van a los mítines del Partido Comunista y que dicen discursos, que se pelean con Rockefeller, incluiría un set de materiales para que hicieran sus dibujos, todo marca FKC. La discusión de que no se parece es irrelevante, esta versión es como una Miss México disfrazada de Frida, lo que hace muy aspiracional a la muñeca, las niñas se motivarían a entrar en el concurso de belleza y darle un giro comunista-feminista. Lo único que tiene que hacer los socios y las parientas es sentarse con una botella de tequila, una cubeta de pollo KFC y arreglar el negocio de la FCK.

lunes, 7 de mayo de 2018

DESTRUIR Y DESVIRTUAR

 Politización demagógica, mediocridad descarada, recursos públicos despilfarrados y utilizados en el mezquino objetivo encabezado por Taiyana Pimentel como directora de la Sala de Arte Público Siqueiros. Los largos años de su dictatorial trabajo han sido para exponer obras infra inteligentes bajo la excusa de que abordan algún tema falsamente relacionado con la obra de Siqueiros. Es incomprensible que las autoridades de la Secretaria de Cultura nunca hayan reparado el daño sacándola del museo. La única fuerza justa que puede actuar es la del tiempo, por fin se termina el sexenio y con el cambio de gobierno quede fuera de los espacios del Maestro. 
 La más reciente exposición Tapete Lúcido es parte de lo que durante años ha mostrado como una burla al Muralismo: dos sillas, un trapo colgando, una impresión de pésima calidad de un tapiz, un video mal editado con fragmentos de la película Solaris, todo explicado con un folleto de 40 páginas llamado “guía literaria” además de la cédula de sala. La reunión de objetos “exploran conceptos que se practican fuera o en oposición de los poderes dominantes”. Se requirieron los cerebros de dos artistas y el de un curador para hacer esta instalación y entre los tres afirman que el Museo se convierte en protagonista de la exposición porque “el pasamanos de cobre y las columnas crecen intentando reclamar autoridad ante la ideología, los procesos invisibles que ocurren en el espacio también forman parte de la obra” este trio no ve las obras de Siqueiros, ven el pasamanos de la escalera, para ellos los murales, el lenguaje, la construcción de una trayectoria es invisible. 


Obviamente el museo es el protagonista  y es indispensable porque esas cosas sin la protección de la sala pierden su condición de arte, sino fuera porque los museos se utilizan para propagar la estulticia de un estilo llamado “arte contemporáneo” esas obras no cruzarían  el umbral de la puerta. El pasamanos de la escalera, que es un simple tubo de cobre, para los tres “genios” tiene implicaciones invisibles y fantasmagóricas, como la exposición misma, que habla del poder, como podría hablar de infinidad de temas y reflexiones, porque aquí el único y gran poder es el de un estilo artístico que designa como arte cualquier objeto al justificarlo con un discurso hilarante y arbitrario.
En estos años han orinado en las salas, exhibido hamburguesas, discos de vinil, billetes pegados en la fachada, cajas de madera, un catálogo de mediocridades e insultos, en una campaña degradante y grosera, desde la impunidad del puesto burocrático. El museo siempre vacío, sin público, las oficinas y la biblioteca cerrada, los murales en mal estado, este espacio sirve para que un grupo de burócratas incultos e inútiles cobren su nómina. El significado y subtexto de todas las exposiciones que han montado durante estos años en el SAPS es desvirtuar y destruir el legado de Siqueiros, ridiculizar al Muralismo y usar ese espacio como un centro de degradación intelectual. 

domingo, 22 de abril de 2018

ADOLESCENTES EMERGENTES

 El arte VIP es como la publicidad y las revistas del corazón, quieren caras nuevas, lanzamientos  para conquistar a los compradores. La condena de no ser joven en la publicidad se paga con toneladas de botox y cirugías plásticas, lo que sea para alargar los días ante el espejo. Los criterios de la sociedad de consumo van de acuerdo con la ciencia, en la revista médica The Lancet, los psicólogos afirman que la adolescencia  contemporánea se ha alargado de los 10 a los 24 años. Los artistas VIP están en desacuerdo con las teorías de los psicólogos de The Lancet, ellos se consideran emergentes hasta los 45 años, lo que significa que la adolescencia artística y psicológica es más prolongada en el arte.

  Los psicólogos deben corregir la cronología y hacer pruebas a los artistas para verificar sus edades mentales, incorporando los nuevos resultados, por ejemplo si dibuja bolitas encima de sus cuadernos o boletos de avión, si pone naranjas en las ventanas o colecciona cochecitos y los acomoda con un pastel y dice que es el Universo, estudiar las obras completas de Gabriel Orozco, el diagnóstico de su edad intelectual es de 11 años. Los que coleccionan luchadores de plástico, como Amorales, hay que hacer varias pruebas, porque tal vez estén en la primera infancia, eso les permite promocionarse como artistas infantiles. Los que juegan con el karaoke y gritan como Yoko Ono, están entre los 14 o los 15 años, tipo concurso de televisión de jóvenes valores. 
 Juntar papelitos y pintarlos, acomodar la patineta rota con una piedra, poner una chancla encima de unas cajas, en general psicoanalizar las masterpices de Cruzvillegas, la edad artístico intelectual podría oscilar entre los 10 y 12 años. Los performanceros recibirán un doctorado especial de seis semestres sobre control de impulsos, comenzando por los indicadores conceptuales: actuar sin pensar, pobre habilidad de planteamiento y baja tolerancia a la crítica. Los cientos de miles de graffiteros que no resuelven sus frustraciones infantiles se inscribirán en un intensivo de autoayuda, autoestima y autoafirmación y conceptualicen sus infra rayones con sus nombres, apodos y siglas, que le dan visibilidad y sentido a su existencia. Las galerías como Kurimanzuto podrían tener una sección de gymboree, y en las ferias de arte además de la división que ya hacen para los emergentes, incluir otra de kindergarten con una alberca de pelotas, obviamente diseñada por otra eterna infantiloide: Yayoi Kusama.  
 Los curadores tendrán que tomar cursos de psicología infantil y adolescente para manejar a los artistas y conseguir que se involucren en el proceso de sus obras desde la multiplataforma significativa y sensorial que redirige la connotación político social de su obra, a través de la nueva taxonomía performativa. En los museos tendremos niñeras en lugar de guías y las entrenaran para adquirir habilidades cognitivas que permitan discutir la construcción epistémica contemporánea del arte y la cultura en los conflictos norte-sur, arriba-abajo de la alberca de pelotas. Las becas y apoyos deberán durar mucho más que antes, recorriendo las edades de todos los aspirantes, porque sin alcanzar la maduración, es indispensable que los mantenga el erario como si vivieran con sus padres.