viernes, 8 de noviembre de 2019

CÀMARA OSCURA, MÀS QUE LA REALIDAD


El cuerpo humano inspira a la tecnología, intriga a la ciencia y excita al arte. La realidad es percibida y padecida, vemos, escuchamos, vivimos creando maquinaria que imite a nuestros sentidos para  aumentar nuestra experiencia de la realidad. La invención de la cámara oscura explicó cómo funciona el ojo humano y es capaz de llevar imágenes al cerebro, dando una certeza de la vida para ser reproducida. La ciencia y el arte se unieron en esa obsesión, y la luz, ese prodigio que llega desde el Sol, ese dios omnipotente, entra por nuestro ojo llevando en cada rayo una partícula de los objetos que se interponen en su camino, reflejándolos en la retina. La física y la óptica descubrieron que vemos la luz. La cámara oscura es una habitación cerrada, la luz entra por un pequeño orificio y refleja en una pantalla de papel los objetos que están iluminados en el otro lado. La geometría óptica, la perspectiva, la incitación a experimentar este mundo como un fenómeno sin supersticiones religiosas, y además llevarlo al arte, nos dio un falso control de nuestra noción de la existencia.
La cámara oscura detonó la invención de la cámara fotográfica y sin embargo para el arte, la imagen supuestamente sometida, no es el objetivo. La imagen reflejada en ese papel o ahora por un video proyector, no son una propuesta artística, porque la realidad tampoco lo es, la realidad es un inicio insuficiente, mentiroso, inestable. Ni las obras de Vermeer, o los paisajes de Canaletto son resultado de un truco tecnológico, lo podemos ver hoy mismo, tener un video proyector más potente que una rudimentaria cámara oscura, no permite volver a pintar como Vermeer. La imaginación, la composición, la creación de un lenguaje no son un producto tecnológico, por eso el hiperrealismo fotográfico está encerrado en la trampa de la imitación por la imitación, en la pirotecnia sin contenido, porque lo que buscamos del arte es justamente lo que no existe en la realidad.
Caravaggio es señalado entre los que usaron cámara oscura, el contraste de la luz del Barroco, el dramatismo de su obra no es un efecto óptico, es un efecto filosófico. La imitación de la fotografía, sin la modificación de la composición y el color, la burda información llevada a la pintura produce obras mediocres, sin consistencia suficiente para justificarse como pinturas. Reducir la pintura o el dibujo a trucos y habilidades es una obcecación por denigrar el arte casi a un asunto de suerte, la creación de un lenguaje, la imaginación, son resultado de trabajo, observación y decisión de plasmar eso que la realidad no tiene. Los retratos que copian las fotos hechas por un teléfono, reducen el lenguaje pictórico a la limitada estética del consumo masivo. La tecnología avanza y el arte retrocede porque confunden a lo trascendente con el consumo. La pintura que imita este consumo es pintura desechable. No hay truco, pintar va más allá de copiar, no es mimesis, es invención.

jueves, 24 de octubre de 2019

JOKER

Cornudos, médicos, abogados, mentirosos, nobles, cortesanos, mujeres famosas, criados abusivos, la debilidad humana víctima de Moliere. “! Se está burlando de mí ¡” “Es un vulgar difamador” “¡Excomunión para el maldito!” Aullaban desde las gradas entre el rugido de las carcajadas. La comedia es antisocial, se regodea con la enclenque vanidad y egolatría humana, al presenciar el patetismo de los personajes de Moliere todos se sentían aludidos, se veían ridiculizados en cada escena, y el autor murmuraba despectivo, oculto detrás del telón “¿De qué se ríen imbéciles?”. El dolor nos enaltece, el martirio nos santifica, limpia nuestras culpas, pero la comedia no, esa nos aniquila, descubre lo que ocultamos, y lo señala con el escarnio grotesco de un payaso.
Enemigo social, en la película Joker de Todd Phillips, interpretada por Joaquín Phoenix, la risa del personaje es su propia tragedia, esa carcajada estridente y molesta, detona el odio. La felicidad y el optimismo son una enfermedad social, nos obliga a ver la existencia como una agotadora satisfacción y no alcanzarla nos hace culpables de vivir. Joker padece la miserable carga de reír, de jalar la boca hasta la deformación con la mueca de la felicidad, brutalmente abusado, desde niño memorizó a golpes que “con una sonrisa la vida es mejor”. Terapias de la risa, la industria del optimismo, drogas, consumismo, y todos a sonreír, la vida lo merece. Moliere los miraba, “¿De qué se ríen imbéciles?, la comedia es basura” Joker baila con la dolorosa coreografía de Marcel Marceau, lastimosa, buscando la piedad, en Joker alcanza la dimensión de un castigo, es el suicida que baila al borde del precipicio. Los famélicos payasos callejeros de Picasso del Periodo Azul, la pobreza de actuar en la calle, comer mendrugos, dormir con hambre, las cretinas risas y unas monedas, limosnas, te pago para no golpearte. El payaso recibe golpes, patadas, como en el circo, la realidad es ese escenario de la crueldad, y con cada acto, con cada humillación se levanta y sobrevive, el dolor lo hace invencible.
La catarsis de la risa dolorosa del Joker y la violencia de sus crímenes, la sensación de justicia, de que todos merecen la burla y la muerte “what's so funny?” la vida pide que nos burlemos de ella. “I used to think that my life was a tragedy, but now I realize, it's a comedy”. El invisible miserable ha conseguido que lo miren, sin corazón, sin remordimientos, con su maquillaje, su cinismo, es alguien, no volverán a ignorarlo. En la comedia somos peores, somos degradantes, es violencia, nos quita la posibilidad de redimirnos, nos estigmatiza, y nos deja a expensas del ridículo. Joker no busca la lástima, él, como Moliere, sabe que la comedia es venganza, que se hizo para destruir, y lo lleva al paroxismo, el payaso ya no es la escupidera de las risas cretinas, ahora es el verdugo, ahora se encumbra en el filo de su hacha. “¿De qué se ríen imbéciles?” ¿No ven que ustedes son peores, no ven que la realidad es más desgraciada? 

lunes, 7 de octubre de 2019

VANDALISMO CON CAUSA , DESTROYER PARK

 Más excitante que el sexo, tan adictivo como las drogas, visible y contagioso, el vandalismo es la diversión urbana de moda. Patrocinado por los gobiernos de grandes capitales, en sociedad con los especialistas de la industria del entretenimiento, se inauguró el primer parque temático vandálico Destroyer Park. Los visitantes recibirán a la entrada dos latas de pintura en aerosol, un pasamontaña o un pañuelo para cubrirse el rostro, un garrote y si pagan el pase Platino Plus, una bomba molotov y lo más importante: podrán elegir entre distintas consignas para motivar a sus grupos de choque y divertirse destruyendo. Los que deseen darle el international touch, pueden comprar un chaleco amarillo.
 En las consignas a elegir están los temas álgidos en las redes: anarquismo, reivindicación de luchas, feminismo, libertad, boletos gratis para el cine, y lo que vaya apareciendo. Sociólogos de masas asesoran a los visitantes de que en este parque todos son víctimas inocentes, y ejerzan sus derechos despedazando lo que esté en su marcha al éxtasis del caos. En la entrada del Destroyer Park  hay un gran letrero que anuncia: “No vamos a reprimir a nadie”, es la regla principal de este gran juego que ofrece nuevas experiencias. En el interior está la escenografía completa de una ciudad para quemar y romper con automóviles y patrullas, escaparates, monumentos, esculturas, paradas de autobús, semáforos, una universidad, todo a disposición de los grupos de vándalos que descargarán su furia reivindicando la consigna elegida.
 Alentar el vandalismo es un excelente placebo político-social, con un poco de diversión la sociedad se siente “poderosa y visible”  “descargan su enojo”, y el gobierno conserva el poder presumiendo de tolerante y democrático, en este juego todos ganan. Sin ejercer proselitismo, no importa que el visitante no tenga idea qué es el anarquismo o la lucha de clases, o la consigan que grite, la finalidad es pasarla bien en la impunidad de desahogar sus instintos en condiciones de libertad, pasando por encima de la civilidad ahora considerada represora. Los participantes pueden dejar su grupo y unirse a otro con distintas consignas, la solidaridad camaleónica y oportuna es parte de los derechos del vandalismo, eso le da dinamismo al recorrido y les permite hacer amigos.

Los gobiernos que disfrazan la complicidad con buenas intenciones democráticas, usan el Destroyer Park para incentivar la nueva ideología de la irresponsabilidad y la impunidad y empatizar con los votantes, saben que cada vándalo es un voto. En la sociedad de la no-culpa, de la no-responsabilidad, el adversario ejerce un dominio represor que el vándalo repudia y debe ser atacado, está representado por todo lo inmóvil, lo que se interponga entre el vándalo y su marcha, desde la Torre Eiffel hasta el Ángel de la Independencia. En perspectiva del éxito del Destroyer Park los gobiernos darán boletos gratis para grupos, y se otorgarán becas a los guías que organicen visitas masivas. La diversión también es un Derecho Humano.

miércoles, 2 de octubre de 2019

LA VIDA DE LOS OBJETOS


Coleccionar, ambicionar, comprar, observar, y todos, son para usarse, los inventamos, los necesitamos como esclavos inanimados, y cuando su función se ha agotado, estorban y los desechamos. Montañas de basura, fosas comunes de objetos abandonados, sin valor, perdidos, sin dueño, sin sentido, se degradan lentamente. La vida de los objetos es su utilidad, inservibles, mueren. En el arte contemporáneo VIP es un slogan el “trabajo con objetos cotidianos y a través de ellos buscamos una reflexión, etcétera, etcétera” y los objetos despojados de la dignidad de “servir” se muestran como rarezas en el higiénico basurero del cubo blando del museo. Sin provocar la “reflexión”, desolados sin su esencial anonimato cotidiano, insignificantes, padecen el ridículo discurso curatorial. El instante de la convivencia diaria les da valor, en la dependencia mutua son vulnerables al desprecio, pacientes esperan su final. Willem Van Aelst llevó la naturaleza muerta del Barroco neerlandés a un análisis extremo de la condición “inanimada” sin ánima, sin vida, la rigidez de lo que no respira, en los animales muertos reunidos con los objetos, con las armas que los asesinó.
El terrible y hermoso escenario de la temporalidad eternizada. Los animales comparten con los objetos la inmortalidad que el arte les otorga. En la pintura Juego muerto con Implementos de deporte, 1657, es un óleo tétrico y magnifico, ocho pichones muertos, atados de las patas, uno de ellos con el cuello caído, sin fuerza, yace sobre un cuchillo de plata y el cuerno de caza, las plumas sin brillo, los ojos entre abiertos, la mirada sin horizonte. En ese espacio son iguales el cuchillo y el pájaro, la vida del objeto es su dueño, el que lo manipula, la vida del animal es instinto y libertad, y ahí, juntos dejan de ser animales y objetos, son otra belleza, son contemplación. Privilegio humano, usar y desechar, la existencia se divide entre los que usan y los que son usados, pichones, cuchillo, agotado su momento, las personas se amontonan en las montañas de basura que acumula la memoria.
El pasado son esos pichones, el momento donde hubo vida, cielo, cantos, y el accidente de sobre volar el Juego Muerto, la cotidianidad que a unos alimenta y a otros aburre, para darle sentido juegan con las cosas, los animales, las personas, hasta que en ese pasmo de la nada se acaba el juego, y la vida. La fugacidad de nuestra vida, es ese juego en el que poco a poco desgastamos nuestro tiempo, los pájaros se quedan ahí, espíritus que han detenido su vuelo, cuerpos vacíos, y nos obligan a contemplarnos en su imagen. Vanitas, no seremos más de ese aleteo, en lo que nos rodea, en cada elemento está la belleza de lo que hemos perdido. El fondo de la pintura es negro absoluto, el Barroco y su oscuro silencio, la fuente de luz proviene del arte, del talento del artista para concentrar nuestra atención. Cuánto se pierde en esta existencia, utilizados, no sabemos lo frágil de nuestro vuelo, hasta que alguien decide que está aburrido.

viernes, 27 de septiembre de 2019

ADIOS AL INSTITUO CABAÑAS


Los museos no son para exhibir los caprichos de sus directores y curadores, ni son para manipular sus preferencias y descargar sus odios. Los museos son recintos para mostrar arte, son un espacio de comunicación y acceso a los artistas y sus obras, para impulsar la capacidad de contemplación de la sociedad. Es un vicio corrupto la forma como se dirigen museos en este país, los directores son caciques, su pobre capacidad y visión estética contamina al espacio y lo reduce a sus mediocres alcances. La Colección Milenio Arte llevó durante cinco años una excelente relación con el Instituto Cabañas, mostró en sus espacios cinco de sus series de pinturas, grabados y fotografías, cada exposición contó con un impulso sin precedente en medios de comunicación, todas las plataformas del Grupo como Milenio Diario, Milenio.com, Milenio Televisión y Milenio Radio, publicitaban las exposiciones, daban cobertura oportuna a el resto de la cartelera y actividades del Instituto. En la primera exposición se nos entregó una sala destruida, que era bodega, Grupo Mileno la restauró por completo, desde el piso de madera hasta la iluminación, y se sumó como un espacio expositivo. El Instituto nunca erogo un peso para estas exposiciones, todos los gastos de traslados, seguros, montajes, inauguraciones, fueron cubiertos por la Fundación Milenio. En cada exposición impartí conferencias magistrales en la Capilla Mayor con llenos totales, las inauguraciones eran abiertas a todo público. En todas las exposiciones mostramos obras de artistas de Jalisco, con gran talento y lenguaje.
Eso se acabó, la actual directora del Museo, Susana Chávez, nos negó el espacio, me dijo que el museo desde ahora seria para “otros fines”. Buscamos el apoyo de Giovana Jaspersen,  directora de la Secretaria de Cultura, y sin involucrarse nos indicó que harbáramos con el “curador de la Capital”, es decir, de la Ciudad de México. Tuvimos que esperar meses para agendar la reunión, porque el “curador de la Capital”, va y viene entre Jalisco y la Ciudad de MX. Susana Chávez, muy orgullosa, dijo que todo lo decidiría “el curador de la Capital”, así, “de la Capital”, ¿en todo Jalisco no había una persona apta para ser curador de ese museo? ¿Necesitaban a alguien “de la Capital” que les dijera qué hacer? La gran aportación de este “curador de la Capital” fue “atraer públicos” dedicando las salas del museo a talleres de cocina, clases de gimnasia y demás ocurrencias, todo menos arte, con eso no se “atraen públicos”. Nos otorgaron una sala chica y un cuarto de trebejos que iban a desocupar para que expusiéramos “lo que cupiera”, y por supuesto nos avisaron que el museo estaría ocupado hasta el año en que se abriera el Séptimo Sello, y por fin desapareciera el arte de la faz de la Tierra.
“Atraer públicos” sacando del museo la colección  de pintura contemporánea más importante del país, que impulsa a los artistas de Jalisco, que les hacía publicidad, reducir uno de los espacios más importantes del país a casa de cultura de barrio, así se manejan los museos, como un receptáculo de la ineptitud y prepotencia de dos personas. Al margen de su estrategia de “atraer públicos”, el Instituto Cabañas y la Colección Milenio llevaban una gran relación de respetos y cooperación y no había motivos para acabarla de esa forma tan autoritaria, el museo no es de ellos, es de la sociedad. La directora y su “curador de la Capital” le están negado el espacio a una colección de arte, se lo están negado a más de 250 artistas y fotógrafos, se lo están negado al público que seguía las exposiciones, todo para imponer sus intereses personales, obcecación y mediocridad.  

sábado, 14 de septiembre de 2019

VICTORIA ULTRAJADA

 La destrucción, el exhibicionismo de la violencia con “causa”, enaltecer el vandalismo a través de consignas, no solo distorsiona los fines de esa “lucha” sino que, además, pone en el mismo nivel de desprecio al que protesta con el motivo de su protesta, es decir, imitar los métodos los iguala en los fines. En agosto y en septiembre dos manifestaciones y protestas feministas dañaron gravemente las escalinatas y la base de la columna del Ángel de la Independencia, en la Ciudad de México. La victoria alada es una mujer, es un símbolo y una obra de arte, fue vandalizada, violada y mancillada por mujeres en su protesta. 

Los asesinatos y violaciones en contra de mujeres son deleznables, es una patología social, y la indolencia de las autoridades para convertirlos es complicidad, pero la destrucción de una obra no aporta nada en la búsqueda de justicia, porque repite el abusar de lo más vulnerable e indefenso.  Las mujeres compartimos la violación a lo más vulnerable con el arte público, vandalizan el Ángel porque no es susceptible de respeto, como nos sucede a las mujeres. En nuestro estatus social, las mujeres tenemos que “defendernos” constantemente, defendemos nuestro cuerpo, nuestra profesión, nuestro prestigio, a diferencia de los hombres que lo tienen ganado, nosotras lo debemos obtener con mucho esfuerzo, y a veces no lo conseguimos y es cuando abusan de nosotras, física, moral o psicológicamente. Las mujeres necesitamos un vigilante, un hombre a lado para que nos respeten, por eso las casadas en su apellido son “mujeres de”, son de un hombre y él tiene derecho a matarla o a mantenerla. Al arte público le pasa lo mismo, lo respetan metido en una jaula, en una barrera, incluso toda propiedad pública, como es “de todos” merece ser vandalizando.
La violencia se traslada de los seres humanos a los objetos, es la destrucción como privilegio de la fuerza, de la impunidad de sentirse superiores a lo que se golpea, se pinta o se mata. Las pintas, la cobardía del anonimato al hacerlo encapuchadas, exhibió una conducta que más allá de tener un ideal tiene un sistema que goza de la complicidad demagógica. El Ángel ha sido vandalizando por las protestas de todo tipo, hasta los fanáticos del futbol dejan la huella de su barbarie, que lo hagan con una causa justa o arbitraria en nada cambia los hechos, es el uso de la violencia. Al Estado le conviene más patrocinar el berrinche y ser condescendiente con todas las “causas”, en lugar de aplicar leyes que protejan los monumentos y las obras de arte. Lo escribo como mujer que ha sufrido la violencia por mi forma de pesar y por ser mujer, lo que hicieron denigra a la razón y se suma a la violencia social que nos ahoga.
El Estado  “restaurará” el monumento, argumentará que no hay cargos porque no son represores y las protestas se quedan despojando la dignidad a la causa. El hecho de que lo hayan perpetrado mujeres, por una causa femenina y lo hagan sobre la escultura de una mujer no es denuncia, no es una victoria, es otra vez una víctima y un victimario.

viernes, 13 de septiembre de 2019

AVELINA LÈSPER ENTREVISTA A CARLOS CÀRDENAS


Entrevista al maestro Carlos Cárdenas en la ciudad de Durango, conversamos sobe su obra, la filosofía de San Agustín y la Pitonisa, dentro de la serie de la Colección Milenio Arte, titulada El Tiempo.

sábado, 7 de septiembre de 2019

CAMP

 Hemos triunfado, hemos impuesto estéticas extremas que hace tiempo eran de maricones, de putas y de travestis. Y me encanta 
Alaska

El que se excede no se rinde, no cede, continúa hasta tocar el límite entre el ridículo y lo memorable. El excéntrico rompe el centro del decoro, del equilibrio, se burla del austero, se jacta de desquiciar el orden. Camp es excesivo, excéntrico, es el sitio de la individualidad extrapolada que se demuestra como una anomalía. Moliere, ese descarado psiquiatra disfrazado de dramaturgo, recreó los caracteres de la usurpación, de la personalidad reinventada, en su comedia Las Imposturas de Scapin surge el adjetivo camp, la pose, pretender ser alguien distinto, convertirse, travestirse. 
 En el Metropolitan Museum de Nueva York la exposición Camp hace un homenaje a la fantasía de ser un personaje que desprecia al ciudadano correcto, a la valentía cínica de usar la existencia como un teatrino del artificio. La museografía en un laberinto rosa de escaparates, inicia con Luis XIV el Rey Sol, sus zapatos de tacón, la peluca rizada, medias de seda blanca, posaba mientras escuchaba a Lully, y rivalizaba en estilo con su hermano Felipe de Orleans en la pasarela de la envidia de Versalles. Bisexual, homosexual, travestido, la presencia camp engaña desde la desproporción. La moda persigue lo camp cuando quiere salir de sus propios cánones, la ropa no es para vestir, es una máscara que destierra la seguridad de la imitativa integración a la masa. 
 Versace y sus medusas doradas, House of Schiaparelli con un tocado y vestido con dos flamingos rosas, símbolo de la exposición, las fotografías y poemas de Oscar Wilde, es la osadía de turbar, sin fingir, ser naturalmente operático. Arte y moda, aparecen los Prerrafaelistas, el autorretrato de Caravaggio, los dibujos sobre Salomé de Aubrey Beardsley, la afectación de una estética antisocial, que estigmatice, la belleza outsider difícil de asimilar, y propiciatoria del juicio moralista. El kitsch amenaza al camp, es su enemigo, tanto como la mediocridad, y sin embargo, en la guerra del estilo un saco con el logotipo de McDonald’s de Moschino, destroza a la mediocre vulgaridad de Banana Republic. El kitsch  es masivo, su cursilería es tan común que pasa desapercibido, el camp es excepcional, anti imitativo, cada personaje camp es diferente, no es costumbrista como el kitsch. 
 La alta costura busca el camp para unirse a la excepcionalidad, casi desagradar creando otra dirección de su estética.  Plumas, encajes, bordados, cadenas, flores, terciopelos, materiales artificiales, plástico, camp no es orgánico ni ambientalmente responsable, es agresivo, despilfarrado, revive el Barroco y la presunción. Camp es incómodo, es un corset exhibicionista, son zapatos que torturen, lo “comfy” es para la cintura puritana-feminista-autentica, el camp se mete en unos leggins plateados, y carga estoico decenas de cadenas doradas de Chanel. Hedonistas y masoquistas, sacrifican la paz de los zapatos de goma, es tortura, martirio, hay ropa que no permite sentarse, zapatos que no son para caminar, enormes vestidos que no caben por una puerta, hay que sufrir para mantener el tipo sin romper la pose, ese dolor es la cúspide del instante en que el mediocre se apena de ser quién es. Libertad, eso grita camp, sin arrepentirse, ya podremos meter en el armario la posibilidad de ser iguales a los que nadie mira. 



AVELINA LESPÈR ENTREVISTA A MARIA ROSA ASTORGA


Entrevista con la maestra María Rosa Astorga, radicada en Oaxaca, hablamos del destierro, la poesía, la ciencia del color, en la nueva serie de la Colección Milenio arte dedicada a analizar El Tempo.  

AVELINA LESPÈR ENTREVISTA A RAUL SANGRADOR


Entrevista con el maestro Raúl Sangrador, nos habla de las pérdidas irreparables, la estigmatización y la esperanza de una visión más humana para la comunidad LGTB, en la nueva serie de la Colección Milenio arte dedicada a analizar El Tempo.  

martes, 3 de septiembre de 2019

SAN JERONIMO INCONCLUSO


La penitencia de las pasiones, apagar esa invasión incesante que maldice las noches, persigue los silencios saturándolos de voces que nada dicen, voces que esperan una réplica que nunca llega, diálogo enmudecido con el alama negra del arrepentimiento. Jerónimo se ocultó en el desierto de Siria, se desnudó, padeció hambre y sed, se golpeó el pecho con una piedra para callar a los Doce Demonios del Infierno. Danza, música, comida, vino, sensualidad, placeres y la promiscuidad perseguían a Jerónimo y lo separaban de sus oraciones, tan fuerte es la carne que desconoce al espíritu, lo calla con la mordaza de un beso. En el Metropolitan Museum de Nueva York exhiben temporalmente San Jerónimo Penitente de Leonardo da Vinci, en una salita oscura, atascada de turistas ruidosos. Partida en dos piezas y unida en el siglo XIX, la tabla denuncia la torpeza de las restauraciones, la pintura está inconclusa, es una vida suspendida en la atmósfera incierta de los colores. Leonardo pidió piedad con esa obra, Leonardo lloraba mientras la pintaba, es un autorretrato y una confesión. La pintó en el Convento de San Donato de Scopeto, en Florencia, cuando estaba al servicio de los Medici, tenía que hacer un gran fresco para los frailes, que le pagaron y nunca realizó. Es una obra que nadie comisionó, la realizó en un impulso, sin más motivo que sus emociones. El arte en esplendor, era propaganda, arma y juguete del poder. Colmado del amor que sentía por su maestro y amante el virtuoso escultor Verrocchio, compartían el lecho y la sabiduría, la música y la poesía, discutían de la proporción de la belleza y se divertían diseñando ropajes para deslumbrar como artistas y dictadores de la moda. Los demonios de la envidia los miraban con codicia, la sombra de la violenta hipocresía los vigilaba, y lanzaron la acusación, señalaron al Verrcchio como sodomita. Lo evidente se criminalizó, y  el genio fue enlodado por la mediocridad.
La obra inconclusa está desnuda, se puede ver la técnica, el orden del trabajo, y no revela nada de ese misterio que es llevarla a ser una pieza excepcional, irrepetible. En la obra está Jerónimo el sabio, gritando al cielo que contemple su miseria, que tengan piedad de su sacrificio, a sus pies está el león, su amigo, el único ser que le demostró agradecimiento y lealtad, el paisaje fantasmal y mágico que Leonardo llevó magistralmente en la Virgen de las Rocas, es el escenario de la desolación. Jerónimo y el león, Verrocchio y Leonardo. El frágil león encontró piedad y sanación en Jerónimo, que le extrajo una espina; y el sabio desesperado pedía lo mismo al cielo en la soledad de la ermita, mientras los demonios gozaban provocando dolor.
Jerónimo se curó de sus pasiones trabajando, estudiando la misma voz a la que pidió paz, traduciendo los libros de la Biblia del griego y hebreo al latín vulgar, vulgata, una vez terminada su misión regresó a su ermita, con la sola compañía de su silencio. Leonardo huyó de Florencia, dejó atrás a los demonios de las plazas, nunca terminó la pintura, no pudo continuar mirando su propio padecer. Lo esperaba la corte de Ludovico el Moro en Lombardía, dejó inconclusa una obra maestra, abandonó al amor en el cuerpo seco de Jerónimo, en  el león que cuidó la tumba del santo hasta morir de hambre y sed.  

lunes, 26 de agosto de 2019

MASTER CURATOR


El Arte Vip (Video, Instalaciòn, Performance) exige un nuevo sistema de selección de curadores, la respuesta es el reality Master Curator. Los museos internacionales más importantes, como el Guggenheim, el MoMA y la Tate Modern han convocado a realizar este reality show y generar un espectáculo rentable de la gravísima situación de sobrepoblación curatorial. El Master Curator se hará con las mismas reglas de los concursos de la  franquicia Master Chef. Se aceptarán cinco concursantes por serie, y habrá cuatro miembros del jurado, todos ellos directores de grandes museos famosos. Las pruebas se realizarán a lo largo de varias sesiones, en ellas los aspirantes tendrán que demostrar sus habilidades curatoriales.
La primera prueba será “Escritura de texto de sala y catálogo”. El jurado asignará una obra a cada concursante, el texto más ilegible, rebuscado, con invención de palabros, carente de sintaxis será el que más posibilidades tenga de ganar, la meta es que el jurado no pueda acertar de qué habla el curador y ni de qué se trata la obra. La segunda prueba se llama “Artist Finder” El aspirante tendrá que encontrar un talento artístico VIP, la dificultad está en que entre más inútil, simplista, étnico y activista sea el artista VIP, más posibilidades tiene el curator de pasar al siguiente nivel. 
El estilo es indispensable en esta carrera, la tercera prueba es “Artsy Look”. Los curators son un rango diferente de intelectuales, tratan con coleccionista millonarios, asisten a ferias y viajan por el mundo, en la tercera prueba tendrán que demostrar su carisma y fashionismo, deberán ser “distintos”, parecerse a sus exposiciones, es decir si son expertos de performance, de feminismo, en objeto encontrado, en readymade, su apariencia debe transmitir eso y dar confianza al coleccionista.
La prueba semifinal es “Justificación de exposición”. El jurado les dará a los participantes la misma sala con la misma obra, una mesa de Ping Pong, es lo único que hay expuesto, los curators deberán escribir un texto explicando qué es la obra, por qué está ahí la mesa e invitar una serie de “activaciones” “interacciones” y “correlaciones” entre la mesa y el público. La propuesta que involucre más diversidad y formación de públicos será la seleccionada. La Gran final es “Diálogo recontextualizado”. 
Analizando la capacidad de observación de los curators, el jurado les asignará una obra clásica de arte verdadero para que establezca diálogo con una obra de arte VIP, por ejemplo: un cuadro de Botticelli, el curator lo podrá a dialogar con una performancera pasada de peso, especializada en desvestirse. El diálogo que demuestre que el arte verdadero y el arte VIP involucran el mismo grado de inteligencia, maestría, belleza, talento y esfuerzo, será el ganador. Las nuevas estrellas de la curaduría están por emerger y tomar las salas de los museos, eliminando a los curators obsoletos, gente nueva y efímera es la moda, es lo que el arte VIP promete.

AVELINA LÈSPER ENTREVISTA A RITA VEGA


Entrevista con la pintora Rita Vega, hay un acertijo en su pintura y el público lo puede adivinar,  dentro de la nueva serie de la Colección Milenio Arte titulada El Tiempo

AVELINA LÈSPER ENTREVISTA A GERARDO CANTÙ


Entrevista con el pintor  Gerardo Cantú, nos invita a observar la naturaleza y a los grandes maestros,  dentro de la nueva serie de la Colección Milenio Arte titulada El Tiempo

EL CUERPO SECUESTRADO

 El cuerpo humano despojado de simbolismo, padece la simplificación pedestre de nuestra actualidad puritana y utilitaria. Expulsado de los rituales y la sacralidad, está degradado en  arma políticamente correcta, sin espacio en el arte, la literatura y la poesía. Invadidos por la ideología, abordar el cuerpo como tema obliga a limitarlo a las consignas que lo hacen aceptable, si está en una exposición es porque representa al feminismo, a las víctimas de alguna masacre o desastre,  es parte de algún colectivo o grupo marginal, es decir, ya no es cuerpo, es fachada de un eslogan. 
 La utilización que hacían la publicidad y la pornografía ha quedado reducida a una anécdota pasajera comparado con la manipulación  de la mojigaterías políticas y sociológicas. El Romanticismo fue el último refugio del nuestro cuerpo, las voluptuosidades de Barroco se difuminaron con las primeras revoluciones sociales, el fatal presagio de la Venus del Espejo de Velázquez, apuñalada por una psicópata feminista, gritó que el desnudo, el erotismo, el amor, el placer acabarían con el totalitarismo social y puritano. La filósofa Hannah Arendt dice que en el totalitarismo se borran los límites entre lo público y lo privado, y es lo que estamos viviendo, el cuerpo en las redes sociales es mercancía gratuita, el exhibicionismo masivo ha convertido al deseo en hostigamiento del sobre ofrecimiento, barato e inmediato. El arte contemporáneo VIP encubre su falta de audacia y trasgresión con la politización, pudibundo e impotentes para abordar el erotismo, lo justifican con asuntos de género o violencia. En la literatura se ha llegado a la censura más extrema, Dante y Petrarca, Pierre Louys, Buñuel y Sade,  estarían denigrados en delincuentes al nivel de la escoria de Jeffrey Epstein. La ideología es más puritana que las religiones, el arte sacro alcanza altos niveles de erotismo. Las narraciones míticas, desde la Biblia a las Metamorfosis de Ovidio, son lecturas que  padecerían la censura de los Estudios de género. El extremismo de la sobre oferta y la sobre politización enajenó al cuerpo de su sacralidad erótica, estamos obligados a vernos como una sociedad sin privacidad y sin deseos, que nos auto utilizamos y explotamos para satisfacer las necesidades ideológicas de las redes sociales o la sociología timorata. 

Encontramos más placer en la censura que en la transgresión, somos sirvientes de nuestros miedos, los artistas y escritores son sus propios censores, ya no necesitan que un tribunal lea sus libros o vea sus obras, basta la enajenación de cumplir con los requisitos sociológicos para “invitar a la reflexión” para acercarse a nuestra naturaleza. El cuerpo devaluado,  es el mismo en lo público y lo privado, porque ya no hay “cuerpo privado” en el performance, la instalación o el video  “artístico” está tan descastado como en las redes sociales, y la ideología que los ampara es la misma, la cobardía es la constante.

domingo, 11 de agosto de 2019

AMAR ES TRAICIONAR


La pasión nos hace débiles, la entrega nos somete, esclavizados pertenecemos a lo que deseamos. La luz de un ángel reveló el destino del no nacido, le dijo a su madre “tu hijo será un nazareno, dedicará su fuerza a Dios, nunca deberá embriagarse ni acercar la navaja a su cabello, en el que guardará su poder”. Deuda eterna, el cabello crece aun después de la muerte, Sansón virgen y tenaz, persiguió a su destino, y de la advertencia hizo un castigo, cedió a probar lo que no debía: la embriaguez del amor. Dalila hermosa, sabía libertina, recibe al fugitivo,  en su casa y en su lecho ella decide el precio, usa su cuerpo contra el cuerpo de Sansón, la seducción inicia como la seducción es: con mentiras. Él, que podía vencer treinta hombres al mismo tiempo no puede con la piel blanca, los muslos húmedos, el perfume y los  senos tibios de Dalila. Ella pregunta, él miente, ella insiste, él vuelve a mentir, hasta que ella le entrega, eso que el cielo no posee, eso que aniquilaría  la virginidad de un héroe, entonces la sangre de sus sienes revienta, la Palabra prometida enmudece, la anunciación se oscurece y Sansón enajenado de gozo, habla: Es mi cabello, esta larga cauda que me pesa, esta capa que me envuelve, esta masa enredada que me obliga a matar, masa iracunda, insoportable.
En la pintura de Rubens, en la National Gallery de Londres, presenciamos la consumación de la seducción, el cuerpo de Sansón desvanecido de placer, yace dormido sobre Dalila. La luz de la Luna ilumina la escena, el seno excitado de Dalila está cerca de los labios de Sansón que tiene la frente mojada de sudor, él, invencible, perdió la única batalla que nadie gana. Rubens hace de la tragedia una violación, los verdugos cortan el pelo de Sansón inconsciente de su propio sacrificio, unos soldados espían por una puerta entre abierta, y Dalila, agotada, pone su mano en la espalda del héroe y lo mira, con la piedad del que ha sobrevivido a otras traiciones, casi puede decirle “sanarás como yo he sanado”.
Podemos ver el instante previo, el voyerismo de los verdugos, que tras la puerta escucharon la unión de esos cuerpos, sintieron con ellos cómo la musculatura de Sansón se hundía en la carne dulce de Dalila, esperaron a que él gimiera y gritara, a que ella jugara, y cuando llegó el silencio entraron armados con unas tijeras, la navaja que un ángel advirtió que nunca, nunca debería tocarlo. Los amantes, utilizados, hicieron de su placer el arma de sus enemigos, vivirán con la paz del inocente. Rubens se compadece de los amantes, en un nicho hay una escultura de Cupido abrazando a Venus, pidiendo su protección, el amor vulnerable, busca dar y recibe indiferencia. Dalila y Sansón han sido ultrajados, señalados, él por Dios y ella por los hombres, obligados a cumplir un destino, tuvieron que amarse para enseñarnos, que el amor lleva consigo su propia traición. 

martes, 6 de agosto de 2019

VENCER A DIOS

 Suficientes y absolutos, increados, sin razones científicas ni teológicas, sin  certidumbres y en el desamparo de una eternidad de la que no tenemos control alguno, padecemos en la demencia de un poder frágil y voluble. Hemos matado a Dios en cada revolución, en cada adelanto científico, lo matamos con el Capital de Marx, la Evolución de las Especies de Darwin, la filosofía de Nietzsche, separamos al conocimiento para que desde su columna, la filosofía, la ciencia, la biología asesinaran a Dios en cada paso. Levantamos monumentos, implantamos ideologías, hacemos a los líderes inmortales, buscando dioses de piedra que aplasten a los dioses de los altares. Rivalizamos al Big Bang con la Creación, tan arbitrarios resultan los dos que podrían estar inventados por la misma palabra. 
 Erguidos sobre las cenizas de nuestro espejismo, la Resurrección nos persigue, un Dios que se niega a morir, se hace presente en la más absoluta miseria humana. El Fuego de San Antonio castigaba y evangelizaba con parálisis, espasmos, demencia y gangrenas, desde la Edad Media no tuvo piedad con los pobres. En el Monasterio Hospital de San Antonio en Alsacia, Francia, sin ciencia y sin esperanza, sólo curaba la fe, llegaban los enfermos, impotentes y mutilados, a rogar lo que nunca tendrían. Matthias Grünewald, comisionado por los monjes, pintó el políptico del altar dedicado a San Antonio. En la parte inferior yace un Cristo muerto, llagado por el ergotismo, el mal que condenaba a los hambrientos, infectando el grano del centeno. El Cristo que ha muerto miles de veces recibe las oraciones de los deformes que duermen afuera del templo, saturando las salas pestilentes del monasterio, sin lugar para la especulación, sin tiempo para la duda, queda el refugio incierto de la oración. Los enfermos se arrastraban hasta el altar dejando jirones de piel en el piso, embadurnando con sangre y cantos las cúpulas de la iglesia, hasta que la muerte, les daba la paz que sus oraciones no alcanzaban. 
 La sinceridad de la fe es una espada sin filo que agitamos en el aire, y la desgracia es la más violenta evangelización que podrá enviar el credo. Los grabados de Durero de Libro del  Apocalipsis,  el dibujo llevado a la precisión que le está negada a la ciencia, alarde de virtuosismo que rivaliza con esa crónica desproporcionada, galopan furiosos los Cuatro Jinetes, esos irrefutables emisarios de la fe, la guerra, el hambre, la muerte y tal vez, la duda. El dibujo se convierte en la palabra y nos describe los estados humanos en los que las oraciones regresan, podrían gritar “rezarás en la desgracia, regresaras a nosotros en la más terrible noche y aquí estaremos para no dejarte ir”. Es la tragedia de esta presencia inexplicable, del trayecto de una realidad no pedida, carecer de paz, no encontrar refugio ni en lo que imaginamos superior a nosotros, todo, todo, tiene nuestra insignificante estatura. El arte es ese espacio que nos dice que somos humanos. 















AVELINA LÈSPER ENTREVISTA A GABRIELA CORTEZ


Entrevista con la joven pintora y dibujante Gabriela Cortez, nos habla de las posibilidades de la monocromía del negro en la expresión del dibujo,  dentro de la nueva serie de la Colección Milenio Arte titulada El Tiempo

AVELINA LÈSPER ENTREVISTA A CECILIO SANCHÈZ


Entrevista con el maestro Cecilio Sánchez, pintor y escultor,  radicado en Oaxaca, nos habla de cómo hace su propio papel y elabora relieves para sus pinturas, dentro de la nueva serie de la Colección Milenio Arte titulada El Tiempo.

miércoles, 31 de julio de 2019

LA UTOPÍA, ESA PESADILLA



El conocimiento en gran parte se construye con hábitos, con repeticiones que adocenan el pensamiento en una comodidad que no cuestiona, “demuestran su sabiduría memorizando” dice Rafael el marinero narrador de la Utopía de Thomas Moro. El ideal de una realidad inexistente es una obsesión científica, detonador del progreso, es el destino de su trayecto. El ideal utópico es la proyección de una ideología, desde las primeras utopías, como la Biblia y el Paraíso o la Republica de Platón, llevan hasta el límite los preceptos de un sistema. La adaptación del conocimiento deformó el concepto “utópico” para hacerlo un adjetivo y un axioma, lo utópico es perfecto y por lo tanto inalcanzable, y no es así, perseguir una utopía provoca la deshumanización, es una aberración de la justicia.
En la Utopía de Moro, las ilustraciones son  grabados de Hans y Ambrosius Holbein, el mapa de esta isla ficticia es una copia de Inglaterra, con las anotaciones irreales de Moro. Los habitantes visten de la misma forma que los ingleses del Renacimiento, para darle más veracidad, es un libro de viajes en el auge de los libros de descubrimientos geográficos. Moro toma un recurso formidable, los narradores de viajes eran grandes mentirosos, lo podemos ver con los libros sobre la Nueva España, que ahora el patriotismo acusa de denigrantes, era parte de la tradición, mentir para vender, como sigue sucediendo en la literatura, para eso es el arte, para eso son los libros, para inventar una realidad.
La Utopía es un compendio de crueldades, de abusos y violaciones de los derechos humanos, un libro catalogado como ejemplo del Humanismo propone, justamente la deshumanización del ser humano para alcanzar la felicidad. No es una ironía, como se acostumbra a leer, es una advertencia, que además se ha cumplido, todas las dictaduras han tenido pretensiones utópicas, el racismo eugenésico nazi, el comunismo, las aspiraciones maoístas, la igualdad individual y social  impuesta  que sin embargo mantiene la esclavitud, están prefiguradas en la novela. En el primer libro la discusión sobre el mejor castigo para combatir el robo, las propuestas violentas y las “benévolas” son igual de brutales, no hay salida, los seres humanos carecemos de vocación para la justicia, y la confundimos con venganza.
Los grabados de Holbein de precioso dibujo, le dan credibilidad a la narración, si está dibujado el mapa, entonces existe. Los mapas de Américo Vespucio, el marino Rafael dice haber estado en tres de sus expediciones, están realizados con el mismo estilo, la complicidad del artista aportó ciencia a la mentira, le dio ubicación, el mapa hace tangible la propuesta de Moro. Los habitantes de la isla son felices y no hay problemas porque no existe la propiedad privada, todo, incluso las mujeres son de “uso” colectivo, las emociones no son un objetivo ni un obstáculo, simplemente no se plantean como parte de la existencia. Puritana, como era la época y sigue siendo hasta ahora, la infidelidad se castigaba con la esclavitud, la reincidencia en cualquier crimen es pena de muerte. La felicidad por decreto social o gubernamental,  obliga a la ausencia de libertad, un proyecto previsto de felicidad es un dogma llevado a la cotidianeidad más elemental.
En esta isla el acercamiento con el arte es iconoclasta, hay poesía, música y sin embargo no existen las artes plásticas, no se habla ni de pintura o escultura, la arquitectura es utilitarista, lo que significa que para Moro, esto se ligaría a la posesión de un bien presuntuoso, o una posibilidad de divergencia de opiniones en un tema estético, las casa iguales, la ropa igual, las calles, y sin obras de arte, la estética y su apreciación provoca diferencias, y eso hay que evitarlo, por lo tanto la generación un  tipo de conocimiento y arte no existe. El siglo XX puso en práctica muchas de esas ideas y de otras utopías y en todas, el ideal destruyó a los individuos.

domingo, 21 de julio de 2019

DIOSA LUNA

Sainte Colombe (1640–1700) Concertos for Two Viola da Gamba

La Luna tiene luz propia, emana de su centro alimentado por las fiebres nocturnas de los embrujados,  por las  preguntas sin responder de los insomnes. La Luna ilumina escaleras torcidas, provoca sombras púrpura que me guían al huir de puertas y premoniciones, que en las noches deliran en los secretos que no revelo. La ciencia sabe muy poco de ella, cree que si envía naves con científicos que hurtan sus piedras y ensucian su silencio, conquistan y triunfan, dan certezas descalificando el misterio, demostrando que el poder oculta su impotencia destruyendo. Celebran el aniversario de su ignorancia, y desde su eterna vigilia, la Luna se burla de que pretendan saber en dónde está y que además, les pertenece.

En la lejanía que nos trastorna, que nos pierde en las pesadillas, la Luna está en la densidad de los Conciertos para Dos Violas da Gamba de Monsieur de Sainte-Colombe, que en la austeridad su pequeño estudio interpretaba para la soledad de su alma, piezas que creó con virtuosismo egoísta, dedicadas al espacio de su vacío. Martin Marais fue su alumno por unos meses, rompiendo ese rito del espíritu que se confiesa en la creación, el maestro apenas lo guiaba y lo expulsaba, regresando a su silencio. En las noches Sainte-Colombe y la Luna mantenían un diálogo largo, sabio, amoroso, mientras eran espiados por Martin Marais, oculto bajo una ventana atendía cuidadosamente, memorizando cada nota, cada espacio, entregado al  concierto más pleno que puede dar un artista, el concierto de su alma. Marais así aprendió los secretos de la creación, y años más tarde, así se apartó del mundo, habitando en la realidad  de su música. La luz transparente, líquida, lejana de la Luna lleva esas partituras en sus largos túneles, las violas da gamba producen silencio, el paso de una nota a otra, deja una pausa, un espacio, la continuidad lleva dentro respiración, la música fluye inhalando, exhalando. La ciencia no sabe de eso, el progreso no tiene tiempo, invaden lo sagrado y claman grandes avances para sus minúsculos fines, se embriagan con la estridencia del poder, y no saben eso, no lo saben.
En el centro de esa diosa, de esa Luna, los conciertos suenan, los cantos se enredan, el agua de la Luna son lágrimas, los cráteres son súplicas, y esa oscuridad en la que flota, ingrávida y magnifica, es mi alma. No han llegado a la Luna, han entrado en otro grado de codicia, y entre más la ambicionan más la pierden. La poesía no es para los que alcanzaron la gloria, no, la poesía es para Sainte-Colombe, para Marais, para los que estamos solos. La Luna no necesita al Sol, y es falso que brilla con su luz, el Sol es fuego, la Luna es música, el Sol finge abrazarte mientras te calcina, la Luna es la perdición de las tormentas. Nació antes que la Tierra y antes que el Sol, los vio llegar mientras esperaba a que Sainte-Colombe naciera, en su centro laberíntico, vientre y cráneo, vibraban sus partituras que escapaban por los cráteres, se las entregó bañándolo con luz, entonces la música fue para la soledad del alma.

AVELINA LÈSPER ENTREVISTA A DARÌO ORTÌZ


Entrevista con Darío Ortiz, maestro pintor  y grabador figurativo, dentro de la nueva serie de la Colección Milenio Arte, titulada El Tiempo

AVELINA LÈSPER ENTREVISTA A ROBIE ESPINOZA


Entrevista con el pintor Robie Espinoza, maestro de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas,  dentro de la nueva serie de la Colección Milenio Arte, titulada El Tiempo

AVELINA LÈSPER ENTREVISTA A DIANA SALAZAR


Entrevista con Diana Salazar, maestra de la FAD y maestra pintora en la Ciudad de Puebla dentro de la nueva serie de la Colección Milenio Arte, titulada El Tiempo.

AVELINA LÈSPER ENTREVISTA A ANTONIO RUIZ


Entrevista con Antonio Ruiz, maestro rural y maestro grabador, en la Ciudad de Durango, dentro de la nueva serie de la Colección Milenio Arte, titulada El Tiempo

lunes, 15 de julio de 2019

APRENDAN

 El paternalismo y la demagogia utilizan a la artesanía y las culturas populares como disfraz ideológico, estar con el pueblo es vestirse de huipil y sombrero. La firma Carolina Herrera, en la Colección Resort 2020, dirigida por Wass Gordon,  se inspiró en textiles mexicanos para realizar sus modelos. La Secretaria de Cultura lanzó una acusación de plagio y pidió “una explicación por el uso de los diseños y bordados de los pueblos originarios”. La explicación es muy sencilla: las grandes firmas de moda extrajeras sí aprecian la belleza de nuestros textiles y por eso los innovan, los interpretan y los llevan a las pasarelas de alta costura. La queja de la Secretaria de Cultura es proteccionista y chovinista. La defensa de nuestros artesanos, y del valioso acervo cultural que producen desde hace siglos, se demuestra con acciones reales de planes de apoyo, comenzando por la educación, ninguna escuela de artesanías es a nivel universitario. En países que valoran esta sabiduría, como China y Japón, existen universidades dedicadas a preservar las técnicas y formar artesanos con grados académicos, que pueden aspirar a becas internacionales y ser doctorados. En Japón no existe la diferencia entre artista y artesano, aquí es artista el que firma cajas de zapatos y no el que hace un bordado exquisito que exige tres años de trabajo, otorgan  doctorados en performance y no en maque de Olinalá. Los artesanos en México son folclor decorativo, sin estatus de artistas, por eso las universales donde imparten arte no imparten artesanía. 
 La falta de universidades de artesanías mantiene a los artesanos en la marginalidad, con el estatus de “oficios menores” que no pueden cotizarse ni valorarse artísticamente. Enredarse con la discusión de los derechos de autor es para entretenerse en alardes y trámites sin realizar acciones concretas, lanzar aspavientos políticos y sentir que ya hicieron algo, mientras los artesanos continúan sin plataformas de promoción y venta. En los pueblos originarios la escolarización es muy baja, y las escuelas de nivel universitarios son casi inalcanzables, necesitan sus propias universidades para especializarse y profundizar en el conociendo artesanal. 
Carolina Herrera, Isabel Marant y Zara entienden  el potencial estético y comercial de esta belleza artesanal, algo urgente para que nuestra artesanía sea una forma digna de vida. La demagogia quiere a nuestros artesanos vendiendo en tianguis deprimentes, calles y en puestos ambulantes, con los déspotas clientes regateando. Lo justo es que esos textiles desfilen en pasarelas de alta costura, y con los clientes pagando lo que valen. Las técnicas se están perdiendo, los hijos de artesanos prefieren emigrar a Estados Unidos que continuar en la pobreza de un oficio infravalorado. Aprendan que no solo existen los horrendos diseños de Pineda Covalin, que denigran la artesanía en materiales baratos y ropa mal cortada o las obras de arte VIP de Betsabee Romero, que se burlan de una tradición y la exhiben en los museos. Aprendan en lugar de quejarse y hacerse los ofendidos, vean cómo estas firmas pueden hacer lo que aquí no hacen, no es un asunto de derechos de autor, es un asunto de derecho a crear y vivir dignamente de la artesanía. Los que merecen explicaciones son los artesanos, y no de parte de las firmas de moda, sino de parte de las autoridades de Cultura.

QUIETISMO


El dogma del progreso es adicto al cambio, a una trasformación vacía, es la reacción ambiciosa que busca dominar un futuro del que sabemos nada. Los “triunfadores”, “exitosos” “la gente con ideas” convocan a los aspirantes a tener más, ser más, conseguir la posición económica que la sociedad impone para no ser perdedor. Credos que no alcanzan a ser religiones ni filosofía, son intereses que guían y definen a la  realidad contemporánea. Frenéticos, serán desechados por la misma ambición que los ha convocado. En el Barroco surgió el concepto de individuo, los descubrimientos científicos y tecnológicos detonaron la carrera insaciable de la modernidad, la filosofía se separó de la teología, entonces un grupo de rebeldes se negaron a entender el progreso como motivo de su existencia. Decidieron que el silencio y la inacción los acercaba al saber y en el rechazo al mundo estaba la salvación de su espíritu. Los Quietistas, los silenciosos, los abandonados, los alejados, lo que dijeron NO a ese ruido, los que se entregaron a una paz mítica que no pensaba en el destino.
San Juan de La Cruz inició con esta disciplina que llevaba su fe más lejos de la comprensión religiosa, alcanzando un misticismo verdadero, en la verdad de las palabras y las acciones, sin las dudas que trastocan el camino, que no existe más allá del presente. En el siglo XVII el movimiento fue ferozmente perseguido por la Santa Inquisición, Miguel de Molinos, abjuró de su renuncia, en una pérdida dolorosa y cruel, la acusación era la influencia de los místicos orientales, los yogis sanyasis y los budistas, que observaban su propio devenir en la pasividad de la entrega, en la relación de su respiración con el palpitar del tiempo.
Agnus Dei, de Francisco de Zurbarán, es la esencia del Quietismo, el cordero, de una belleza inconmensurable, está atado de las patas, reposado sobre una mesa de madera, el fondo negro absoluto enmarca su pureza,  su cabeza se ofrece, la mirada en la paz de la rendición. No hay resistencia, presintiendo la violencia de su muerte la acepta con docilidad, con una bondad incomprensible para los seres humanos que vivimos en la histeria del miedo. El realismo de la obra, la exactitud de la textura del pelo, el volumen del cuerpo, le da vida, es la verdad per se del silencio. La contemplación por encima de los actos morales o religiosos, la impotencia del ser humano consagrada en renuncia, la escucha del diálogo divino ausente de palabras, y ese cordero, vulnerable, indefenso, atado, contempla, escucha, espera, y en su innata sabiduría acepta, esa es la belleza de la pintura, y en esa quietud está la más valerosa rebeldía. Los triunfadores contemporáneos, los que ambicionan cambiar el mundo, que se despedacen con su ruido, en ese cordero está la sabiduría que la sociedad les tiene proscrita.

lunes, 1 de julio de 2019

VISITA GUIADA POR AVELINA LÈSPER


Visita guiada impartida por Avelina Lésper en la exposición El Arte del Vino, de la Colección Milenio Arte. 
Museo del Conde Rul en Guanajuato. 
Fecha miércoles 10 de julio a las 12 horas.
La inauguración es el jueves 11 a las 18 horas, la visita guiada es el miercoles 10 a las 12 horas. 
Entrada Libre. 
Es una invitación abierta a todo público.  

LA ORESTIADA


“Mientras una soberbia antigua suele engendrar una soberbia nueva” dice el  coro en La Orestíada de Esquilo, advirtiendo la tragedia que inundará de sangre la casa de Agamenón. Pasó el tiempo de la tragedia, hoy son tiempos moralígenos, somos una civilización soberbia, despreciamos las pasiones, los maniqueos señalan lo bueno y lo malo. En el Teatro el Galeón presentaron La Orestíada en una versión del dramaturgo inglés Robert Icke, dirigida por Lorena Maza. Es teatro a la medida de la fácil psicología contemporánea, “cristianizado” con personajes “más humanos”, es decir, más mediocres, sin heroísmo. La anécdota no fue adaptada, fue simplificada, reducida a la estatura de un pensamiento incapaz de retar a los dioses al enfrentar a su destino.
En la versión de Esquilo, la acción se desata cuando Agamenón sacrifica a su hija Ifigenia para ganar la Guerra de Troya, que ya lleva diez años de infortunios, la ata como a una cabritilla y la degüella, los dioses y Zeus son testigos de la sangre negra en el altar. Es tal el horror que Agamenón pide que la amordacen para que no lo maldiga. En ésta versión políticamente correcta, Agamenón, “va al trabajo”, platica con sus hijos, Electra, Orestes e Ifigenia, les pregunta “cómo estuvo su día” y cenan en familia, el sacrifico de Ifigenia no existe, en una dulcificación apta para una serie de televisión, le recetan unas pastillas y muere dormida. Patético. La grandeza del sacrificio, ritual y dramático, se sustituye con una descripción efectista de las sustancias y las reacciones corporales.
Clitemnestra y Agamenón son una pareja de telenovela, tienen una larga e inútil discusión sobre el asesinato de Ifigenia de “no la mates” y “si la mato”, que obviamente no llega a nada. El juicio de Orestes por matar a su madre parece terapia de las constelaciones familiares. Las actuaciones algunas son sobresalientes y compensan a los actores jóvenes esforzándose en parecer unos niñatos rebeldes, el asunto es que con un texto traicionado la tragedia se degrada en nota roja. La familia de Agamenón no es una familia de tantas, es mítica, y cada uno representa a un arquetipo intemporal, si lo “adaptan” lo caricaturizan, y la tragedia es desproporcionada para un personaje pedestre. 
La escenografía  sobre una larguísima mesa, recurso muy copiado del teatro polaco de hace años, y con elementos  de arte VIP, imita los trapos manchados con “sangre de cadáver” que Margolles llevó a la Bienal de Venecia, y en el piso la grieta que se abre de Doris Salcedo de la Sala de Turbinas de la Tate, en el colmo de la literalidad como es una familia fracturada, pues la grieta, y como hay muchos muertos, pues los trapos, la metáfora aniquilada por la actualidad. Los clásicos adaptados pueden ser muy certeros porque su poesía y filosofía son intemporales, Hamlet de Shakespeare es una versión excelente de Orestes, en esta versión de Ike  el texto aniquila a la poesía. Es tiempo de ser correctos, resolver la vida  con ansiolíticos y omeprazol.