domingo, 14 de octubre de 2018

EL INSOMNIO DE BACH

 No quiero dormir, la noche se acaba, el silencio no espera, que no llegue el sueño, que no aparezca. Música para alejarse del sitio inasible de la inconsciencia, ¿por qué debemos dormir? ¿En qué lugar está el sueño, a dónde se va cuando termina? No quiero dormir. Bach compone unas variaciones, ejercicios, tal vez inspirados en las pesadillas de Domenico Scarlatti, Essercizi de 1738, estudios, repeticiones delirantes que destrozan el sueño. La inspiración no son los ejercicios, es  el insomnio, el silencio. El Conde Keyserlingk abducido por el insomnio le entrega sus noches, Bach le hace un regalo, le compone un motivo para no dormir, las Variaciones para clavecín, fingir que un hechizo lo exilia del descanso, y seducido por el desvelo, dejarse abrazar por un amante, rendirse, escuchar. En su habitación, la voz ansiosa del Conde pide con sed y miente, música, música, la acompañante de un apetito que nunca será satisfecho. Bach tampoco duerme, el insomne alarga la vida, destierra la inerte entrega a las alucinaciones que se evaporan, atrayendo los augurios de un oráculo no convocado. 
 En el mismo orden detallado de los ejercicios delirantes de Sacrlatti están escritas las Variaciones Goldberg, y el joven organista sale de su cama, se viste con una bata de terciopelo, habita en una pequeña cámara al lado de las habitaciones de Conde, es una caja de música viva, esclavo virtuoso, adicto a la repetición, a la trampa de la interpretación, presintiendo el momento en que pedirá de nuevo el Aria. El palacio del Conde se trasformaba en las Carceri d'invenzione de Piranesi, en esas escaleras sin destino, celdas sin puertas, dentro del cráneo, sarcófago sordo, que se cierra por dentro, que permite que la música resuene y se concentre en un laberinto de memorias. “La tenebrosa guerra, que con negros vapores le intimaba” Sor Juana tampoco duerme, escribe para ahuyentar el sueño, los que no descansan leen y escuchan, para que los párpados no oscurezcan el camino y mantenerse alerta de que la vida no se evada. 
 El clavecinista, Gottlieb Goldberg alumno de Bach, aprendió a no dormir, esperar el silencio absoluto de la noche y abrir el espacio para que la música inunde el tiempo, ama al Conde, le agradece su vicio, lo cuida en esclavitud gozosa, y con cada interpretación es más virtuoso, y en cada acorde alcanza el éxtasis que nos multiplica el presente, la única vida. Las ejecutaba a los 14 años y murió a los 29, en esa cámara, con su clavecín y la voz del Conde, “al reposo de los miembros, convidaba, el silencio intimando a los vivientes, uno y otro sellando el labio oscuro, con indicante dedo, Harpócrates la noche silenciosa”. El silencio, deidad musical, filosófica y poética, Harpócrates bendiciendo a  Bach con noches largas, a su altar infinito y efímero le ofrendó las Variaciones, perdurar en cada instante quieto, puro, limpio, “los átomos no mueve, con el susurro hacer temiendo leve, aunque sacrílego ruido, violador del silencio sosegado”, la música es para el silencio, persecución banal, reciprocidad amatoria que se extravía, condicionada, se finiquita, el Conde la consagraba en sus conciertos, memorizar las Variaciones,  esperar los sonidos, la lealtad de su respuesta, y en el abrazo, huir, “acosado de la luz que el alcance le seguía”. 






ENTREVISTA AVELINA LÈSPER


Entrevista con Alberto Tavira en Canal 40 de televisión. 

domingo, 7 de octubre de 2018

Aviso sobre las visitas guiadas



Aviso sobre las visitas guiadas
Las visitas guiadas por Avelina Lésper  abiertas al público en el Museo del Antiguo Colegio de San Ildefonso, en la exposición Luna, Sol Dualidad, de la Colección Milenio Arte tendrán la siguiente organización:
Las visitas serán los días 11 y 18 de octubre   
a las 5 pm.
El público se deberá formar afuera de la sala 30 minutos antes de la visita. Incluso sin inscripción previa en el sitio del museo, iremos ingresando por lugar de llegada.
La exposición se alargó hasta el 25 de noviembre, tendremos una vista más que anunciaremos en fecha próxima.

AEROBICS CONCEPTUALES

 Los artistas contemporáneos VIP se cansaron de tener el cerebro y la inteligencia en pausa y están decididos a ejercitarse y consagrarse al mismo tiempo. Se han dado cuenta que la única forma de que vayan a sus exposiciones es exhibiendo selfies-magnets, y como hasta pensarlos les cuesta trabajo, están invadiendo las salas de pintura y escultura de los grandes museos. Los  directores y curadores que ceden a la presión de ser modernos y se tienen que justificar con el star system por mostrar en las salas obras maestras clásicas, para compensar, meten alguna infra obra contemporánea VIP. La nueva versión del performance es hacer aerobics en las salas de los museos, el Museum Workout “una forma física de mirar al arte” “escuchar música de los Bee Gees y sudar vigoriza al arte, te da una experiencia emocional diferente”.
Los performanceros han demostrado que ser indigentes mentales les da muchos beneficios institucionales pero no les da público, convirtiendo las salas de los museos en gimnasios con rutinas ochenteras adelgazantes pueden acceder al público y al mismo tiempo entorpecer la contemplación de una pintura de Tiziano o de cualquier pintor que haya tenido el atrevimiento de mostrar su inteligencia con su obra. La exigencia de observación y comprensión no es necesaria en sus performances, que son predecibles y efectistas, no es lo mismo con el arte verdadero que requiere de concentración intelectual, justamente lo que tratan de boicotear con estos performances. En el arte contemporáneo VIP no hay contemplación, si brincan o se duermen en frente de sus obras no cambia la experiencia, para eso está la explicación curatorial de la obra que determina lo que el público debe pensar o entender. 
Los videos de aerobics y de zumba son virales, es  una injusticia que los performanceros que son doctorados en universidades y tienen becas institucionales no disfruten de esa fama, se han mutilado, golpeado, desangrado, fornican en público y con estos sacrificios mantienen su sitio lumpen en el arte VIP, con una rutina de zumba es probable que les den likes. La pregunta es ¿por qué no hacen esto en sus salas vacías de los museos de arte contemporáneo VIP? Ahí podrían jugar béisbol, instalar un campamento  o montar un boliche, no hay obras ni público, hacerlo en un lugar que se va afectar con el sudor y la temperatura, que un movimiento pueden dañar las obras, es nada más la obsesión de degradar al arte verdadero al nivel de su infra talento.
El arte VIP es el que necesita ser “vigorizado” porque se muere al final de cada exposición, sus obras  se convierten en basura afuera del museo.  Se trata de “compensar” la presencia del gran arte con estupideces, entonces después de una exposición de un artista VIP con cajas de cartón, bolsas de plástico  y tablas con agujeros para “compensar” pongan una obra de Rubens y un letrero que diga “esta obra es para que limpie su cerebro y lo ejercite después de ver obras VIP sin inteligencia”. Ejercitar el cerebro es posible cuando retamos nuestra inteligencia, que es justamente lo que no hacen estos artistas, les propongo que en vez de dar esos brincos, aprendan a dibujar o se pongan a observar esas obras que no permiten ver con su invasión aeróbica. Ahora si se trata de adelgazar, hagan una huelga de hambre, que es el performance más efectista.

martes, 2 de octubre de 2018

EL TATUAJE, ENTRE LA MAESTRÌA Y EL FRAUDE

Enrique Dubost Tattoo
 La piel es una propiedad inviolable, cubre nuestro ser, nos significa más que el nombre, es protección y placer, tocar y tocarse, es un ritual que se comparte, consagra la cercanía. El arte en la piel se posiciona en una señal de identidad, un tatuaje es un arte que describe a la persona, le da un simbolismo que manifiesta esa propiedad de sí mismo con un sello imborrable e intransferible.
Plasmar un tatuaje actualmente es tomado como una moda insensible y sin consecuencia, es tal la banalización de los tatuajes que parece una epidemia contagiosa, abundan los tatuadores sin talento y la gente enseña orgullosa “obras” que parecen pegatinas que les regalaron en una bolsa de papas fritas. Lo de menos es que con el tatuaje les den el bonus track de una Hepatitis B,  traer en el cuerpo un dibujo mal hecho, con colores pésimamente aplicados y además con una infra creatividad dice que el portador es una persona sin noción de la belleza y el simbolismo, en resumen, que comparte el sub nivel de inteligencia de su tatuador.
Elijan antes a un artista, el tatuador debe ser un buen dibujante, con lenguaje, con un dominio de la caligrafía, los maestros tatuadores son como los maestros calígrafos del siglo XVII. La mente y el cuerpo deben estar preparados para un acto irreversible, es penoso ver la manera en que esto ha proliferado con gente que carece de la elemental noción estética, que están metidos en un negocio que está de moda y no tienen ni idea de cómo se hace un dibujo, que aplican plantillas de catálogo sin originalidad.
Cada parte del cuerpo tiene una función y eso le da una significado en la existencia, no es lo mismo ponerse un tatoo en un brazo que en la pierna, los selfie adictos, por ejemplo, que creen que no existen si no enseñan el trasero, se ponen un tattoo para buscar popularidad, y lo que hacen es demostrar que son tan baratos como la “obra” que les imprimieron.
La ética artística es parte de la estética del arte del tatuaje, en trascendental la intervención del artista, la higiene, la calidad de los materiales van unidos a una inevitable maestría para crear y dibujar. La gente es libre de hacer con su piel lo que pueda, y es evidente que cada tatuaje se parece a su dueño, las cabezas vacías traen tattoos que los representan y los describen, por eso es casi inexplicable que además decidan marcar su cuerpo con un dibujo mal hecho o sin imaginación que dice a gritos que siguen una moda sin razonar.
La tradición oriental como los tattoos japoneses, llegan a un grado de perfeccionamiento que hacen de la belleza un vestuario íntimo. La moda distorsiona la ceremonia y la lleva hasta la aberración, con gente que llena su cuerpo en una obsesión de cubrirse y se convierte en un fenómeno de circo, agrediendo con su presencia al arte y a la corporeidad. El tatuaje podría ser una asignatura en las carreras de artes plásticas, y reconocer a los maestros tatuadores en su labor para preservar la disciplina del dibujo, la caligrafía y el color y de paso, anular a la gente oportunista que está vandalizando algo que es un arte.

Las siguientes imágenes son de maestros tatuadores de México, que hacen de este arte la posibilidad de llevar en el cuerpo una obra. 

Enrique Dubost Tattoo

Enrique Dubost Tattoo

Enrique Dubost Tattoo

Ignis INK Tattoo

Ignis INK Tattoo

Ignis INK Tattoo

Ignis INK Tattoo

Lilian Raya Tattoo

Lilian Raya Tattoo

Lilian Raya Tattoo

Lilian Raya Tattoo

Lilian Raya Tattoo

Luis Jade Tattoo

Luis Jade Tattoo



Michelle Gomez Tattoo

Michelle Gomez Tattoo

Michelle Gomez Tattoo

sábado, 29 de septiembre de 2018

ENTREVISTA AVELINA LÈSPER


Entrevista realizada y editada por Aleks Phoenix con estudiantes la carrera de Comunicación de la Universidad iberoamericana, el sitio Ibero 90.9 también pueden ver la entrevista y leer el texto en el sitio de Aleks Phoenix

domingo, 23 de septiembre de 2018

A HUEVO!!

 La demagogia feminista revanchista es parte de la ociosidad burguesa, las consignas sociales son los nuevos juegos viciosos, diversiones mundanas políticamente rentables, y además subvencionados por el Estado. En el New Museum de New York, famoso por exponer exclusivamente artistas jóvenes y mediocres, la jovencita de 56 años y feminista apadrinada por el sistema, Sarah Lucas, inauguró su retrospectiva con un performance colectivo que consistió en estrellar 1000 huevos contra la pared para hacer una “pintura” ayudada por  una furiosa horda de feminoides. La artista VIP hace de su misandria, odio a los hombres, el concepto rector de su trayectoria, sus obras son un catálogo de clichés psiquiátricos, los herederos de Freud deberían demandarla por plagio, sin embargo los curadores escribieron una tesis doctoral por si alguien no entendió la relación de los genitales masculinos y los huevos, incluida en la factura de venta al museo. En la terapia grupal de castración metafórica, las fascistas amigas desperdiciaron groseramente una cantidad de comida que por menos de eso decapitaron a María Antonieta.
 Es frustrante que el performance termine con una sala pestilente, las amigas estaban tan divertidas que deberían encerrarlas en el New Museum durante dos meses participando en el reality show feminoide “El planeta de las Lucas”, para disfrutarlo en tiempo real por internet. Tendrían más terapias de grupo desahogando sus experiencias con los hombres, harían obras VIP como la del pollo en los calzones y el mega dildo que la hizo famosa en Art Basel, cuidarían a sus hijos concebidos por inseminación artificial, y se pelearían entre ellas por hacer la estigmatizante limpieza de las salas del museo que ensuciaron con su “obra”. Aristóteles afirma que el arte es sabiduría que reúne teoría y experiencia, el conocimiento teórico de arrojar un huevo hizo a Lucas miembro de la Royal Academy de Londres, no pintar al temple y dominar las técnicas renacentistas, la académica se pone huevos estrellados en los senos y eso significa que tiene una causa social. Incapaz de saber pintar al temple, de crear una obra con riesgo estético y artístico, ya no digamos de entender la belleza, recurre a lo más zafio: una guerra de comida. La misandria de Lucas denigra la sexualidad masculina e incita a la violencia en contra de ellos convocando a la castración colectiva y para la Academia es una reivindicación que merece ser expuesta, mientras la Venus del espejo de Velázquez, es una pintura sexista que debe ser retirada del museo.
La artista VIP Sarah Lucas 
Las injusticias que aún seguimos padeciendo las mujeres en todo el mundo, y en los distintos niveles económicos  no se denuncian con estas obras, y no aportan ni a la justicia ni al arte. En el arte VIP cualquier cosa es arte, incluso el desperdicio vulgar de comida y la suciedad de esta fiesta furiosa, lo más grave es que se diviertan y pasen por artistas ridiculizando una búsqueda de justicia que es urgente y medular en la formación de una nueva sociedad. El patrocinio de estas obras institucionaliza la misandria, y la hace una expresión aceptable, si por ejemplo, un artista VIP hombre hiciera algo similar en contra de las mujeres, que aplastara papayas, cerezas o alguna fruta “sexualizada”, lo linchan y termina su carrera. Sarah Lucas está en ese museo explotando su privilegio de cuota, “mujer-feminista-artista”. Es el negocio de trabajar de víctima del sistema.


domingo, 16 de septiembre de 2018

FANÀTICOS Y VACÌOS


El fanatismo crece, la obcecación domina,  las sectas y religiones se expanden y el arte sacro desaparece. La sociedad se ha volcado al narcisismo reduccionista, limitando la visión del mundo a la satisfacción consumista que señala la nueva cúspide del ser. En un individualismo condicionado por un éxito efímero, acotado  e intrascendental no hay sitio para las búsquedas inconmensurables y trascendentales. Los motivos de esta mínima búsqueda no son suficientes, la continuidad del arte sacro en todas las formas de la representación de lo sagrado,  se rompió con las revoluciones sociales que hicieron del progreso una creencia con beneficios que se convirtieron en sus propios valores.
El arte se “socializó” y las consignas sustituyeron a los misterios, el pensamiento del individuo sobre la misión que lo dimensionara ante el infinito quedó en la unificación masiva de las urgencias políticas, económicas y la moda. Destruyendo dogmas se impusieron otros más absolutistas, que arrastraron sus propias condenas. Las consignas cultivaron sus propios fanatismos, el premio y el castigo eternos se reemplazaron por el éxito y el fracaso social, inmediato, visible y  sometido a la jurisprudencia virtual de las redes, ese infierno reactivo del linchamiento instantáneo. El neoliberalismo detonó religiones que adoran las búsquedas consumistas y viscerales de la adicción al reconocimiento o al éxito. El arte sacro que durante siglos dio forma a los dioses, que inventó una narrativa sagrada que visualizaba principios filosóficos y poéticos,  no quería cambiar al mundo, ni hacer denuncias, tampoco escandalizar, deseaba mostrar el camino que guiara la contradicción de una estadía efímera ante un ente infinito.
El proselitismo místico ahora es proselitismo de consumo, las nuevas catedrales y templos parecen corporativos o aeropuertos, consecuentes con las creencias materialistas, la escultura y pintura sacras se limitan a comisiones que  no conmueven ni al artista ni al creyente. Es revelador de nuestra actualidad que un género completo del arte, que detonó movimientos como el Renacimiento o la creación de los centros ceremoniales prehispánicos, que llevó al paroxismo a la escultura, ya casi no existe, incluso las nuevas sectas y religiones con miles de seguidores, construyen templos gigantescos que parecen  casinos o naves espaciales. La Catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles, en California, obra del premiado y cotizado Arquitecto Rafael Moneo, es un ejemplo de una construcción que podría ser la ampliación de un museo o unas oficinas. Las iglesias tenían una presencia “particular” es decir, nada se construía ni se diseñaba de forma semejante, eso las hacia reconocibles y les otorgaba la singularidad de evocar la dimensión de la fe y el silencio. En un espacio que si le retiramos algunos elementos lo podemos trasformar en estación del tren no es posible sentir que se ha llegado al lugar para estar con lo que se cree y se anhela.
 Absorbidos por la fe del éxito, siguiendo los mandamientos implacables del consumismo, dedicamos la  inspiración en construir un centro comercial, y las agujas que se elevaban para alcanzar el cielo, las estelas labradas, los vitrales, la ornamentación desmesurada, no tienen artistas, artesanos ni arquitectos. En contraste vemos que cargan un show de la Capilla Sixtina y la venden como atracción multimedia, la masa asiste al circo de la novedad y la síntesis creadora se reduce al show del momento. Incapaces de crear nuestra fe, de crear a nuestros a dioses, adorando al egoísmo masivo, fanáticos sin misticismo.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

FALSO, PERSEGUIDO ESPEJO

 En los sótanos guardan espejos, lo tienen ocultos, velados, ciegos. Espejos del pasado, cuando la luz era un fugaz portento que perseguíamos para retenerla más tiempo. En la noche multiplican las velas, en el día detienen al sol, espejos de marcos dorados, soles de cristal  que confunden puertas y paredes, prolongan habitaciones, caminos a lugares que no existen, espejos que mienten, pitonisas de humo, umbrales que tragan las historias. En la noche no duermen, espejos eternamente despiertos, asechando nuestro paso para lanzarnos el dardo de nuestra presencia que se deteriora mientras su túnel continúa vaciando su trayecto.
Alejo Carpentier los visitó, los guardó en arcones, los trajo desde lejos, y deformando su rastro, de oro los espejos, de oro su reflejo, de oro sus orillas, de oro sus cúspides de música, laureles y guirnaldas floridas, de oro su fulgor y de oro sus astillas. Carpentier es el Barroco, y el Barroco es de espejos, la inteligencia es de espejos, las voces son espejos, el alma en cambio es el fondo de una vasija opaca por el tiempo. El suplicio los esconde, la penitencia los persigue, cubrir los espejos, ser humildes, castigarnos sin vernos, olvidar cómo somos, renegar de nuestro aspecto, perder el incierto retrato es un martirio que el ego no acepta,  el ego se regodea en el sufrimiento, se deleita juzgando, se excita con la visión de sí mismo y clama ingrato, la irreversible degeneración, la irrecuperable memoria de Narciso ahogado, insatisfecho.
Las vidas que se han llevado los espejos, Ana Karenina se inyecta morfina acompañada de su espejo, su rostro emana el olvido dilatando sus venas, la ausencia transporta la mirada y todo, todo lo contiene su espejo, su leal y discreto amante, lo lleva en el bolso, le muestra sus orgasmos, lo limpia con saliva, lo besa, y antes de suicidarse, se mira en el espejo. Oxidado, úlceras negras que pervierten su pureza, serpientes y Medusa miente, el antídoto de su veneno es un espejo, morimos cuando nos conocemos, paralizados, horrorizados, cerramos los ojos y nos tragamos abriendo las fauces voraces de nuestro nombre.
En la prisión no hay espejos, el tiempo es más largo, el encierro es un circulo incierto, María Antonieta habitó una celda sin espejos, en su paso a la guillotina, contemplándose en la horda enfurecida, recordó sus bailes en el salón de los espejos, el brillo de las lámparas, el maquillaje de su rostro, el sonido de su vestido y agradeció que su cabeza rodara sin pausa, sin regreso. Semejante a sí mismo, se adora, no conoce el desdén, vacío y paciente con las partidas, promiscuo con los encuentros, nos acepta a todos y a todos nos desprecia, en el ropero, en el vestidor, en el médico, en la tienda, se carga de mentiras y vomita nuestros deseos. Intimidad violada, son palco, público agorero, cuando creemos que aplaude, aúlla, cuando creemos que nos insulta, consuela, indescifrable, sabe que es vulnerable y frágil, efímero, solitario naufrago que padece un sordo concierto. Ante un espejo estamos obligados a vernos, vicio que nos pierde, olvidamos en dónde estamos porque estamos dentro, se acaba la vida y él se queda quieto, esperando a que otros entren y se miren, perdiendo, muriendo.
Visité las bodegas del Castillo de Chapultepec, Museo Nacional de Historia en la Ciudad de México, miré decenas de espejos, este texto es resultado de ese viaje. Dedicado a Alejo Carpentier. 





viernes, 31 de agosto de 2018

LAS HUELLAS DE MI SED

BODISATVA MANJUSHRI

Nacimiento divino, infancia en un palacio magnífico, protegido dentro de las murallas del gozo y el placer, con la mirada abducida por la belleza, el joven Siddhartha recibió la revelación de su destino en el sueño y escapó del palacio para encontrarse con esa realidad. El sufrimiento, la vejez y la enfermedad “llegarán pronto”, la realidad es un espejismo transitorio, y el camino existe, la Iluminación es posible. Las huellas de Buda, en el Museo Nacional de Antropología es una exposición filosófica, cada una de las obras: esculturas, manuscritos, rollos, tapices, grabados, poseen contenido histórico y filosófico. La fatua contemporaneidad, con muestras saturadas de retórica que justifican su mediocre existencia, contrastan con esta exposición contenida de sabiduría trascendental, desprendida, literalmente, de la frivolidad escapista. La selección de piezas de museos como el LACMA de Los Ángeles, California, y el MET de Nueva York es erudita y preciosista, la curaduría de Karina Romero es una de las más logradas exposiciones que se han presentado en este museo.
Los libros y las exposiciones llegan cuando los necesitamos, entrar a un recinto a contemplar la condición humana vista por la filosofía budista, compartir la paz del rostro de Buda meditando, observar las mudras en sus manos, mientras la  virtualidad del egoísmo y la violencia se regodean, nos otorga una estadía liberadora depositada en el arte. La modernidad se aniquila y  miles es de años después la filosofía  budista continúa, el arte en un conocimiento alejado de objetivos utilitarios, ofrece un espacio infinito para estar y recuperarse. La soledad de cada escultura meditando, los ojos entre abiertos, el cuerpo erguido, los miembros largos, la belleza austera o recargada de ornamentación, es el presente que se profundiza con el silencio del mantra, del no hacer que nos regresa a nosotros mismos. Vivir es arduo, es inexplicable la necedad, la obsesión por seguir, la credulidad se debate con el escepticismo, y vemos que el devenir es indiferente a nuestras dudas, el budismo nos dice que el placer, el dolor, la enfermedad, el amor, la soledad, todo es transitorio.
La filosofía encarnada en un iluminado, un ser humano que decidió entrar en la realidad,  sin evasión, sin derrota, las enseñanzas son él y el mundo, cada escultura, manuscrito, las pinturas, son visiones de filosóficas, la paz se representa porque es resultado de un pensamiento que se practica en la vida, no hay especulación, son pasos de la existencia. La obra de arte entonces es pensamiento y belleza, el color dorado, la caligrafía, la armonía es guiada por la fe en ese pensamiento y la conducta consecuencia de ese pensamiento. La fe está secuestrada por las religiones, la filosofía exige raciocinio nunca fe, en estas obras hay fe y belleza, las certezas que tenemos las provoca el dolor, y la luz dorada de ese rostro impasible me dice que es posible alcanzar esa paz, unos instantes tal vez, no tengo opción, no tengo más, sólo puedo perseguir ese instante.

miércoles, 22 de agosto de 2018

LUNA, SOL DUALIDAD


Exposición curada por Avelina Lésper 
Luna, Sol, Dualidad en el  Museo del Antiguo Colegio de San Ildefonso, en Justo Sierra 16, Colonia Centro.
La inauguración es el martes 28 de agosto a las 8 pm y permanecerá abierta hasta el 28 de octubre. 
Realizaré dos visitas guiadas abiertas a todo público el jueves 11 de octubre a las  5 pm y el jueves 18 de octubre a las 5 pm.
34 pinturas contemporáneas, 34 periódicos intervenidos por los artistas y 34 fotografías, del acervo de la Colección Milenio Arte.

sábado, 18 de agosto de 2018

EXCLUIR Y CONSERVAR

Fragmento de manuscrito Por el Camino de Swann
 Iniciar nos aleja del final, escrita la primera palabra, las dudas conducirán a la única certeza, que a pesar de su irrevocable presencia, inspirará una desconfianza permanente. El inicio del libro Por el camino de Swann, del primer volumen de En Busca del Tiempo perdido, de Marcel Proust, narra la larga trayectoria de la mente para alcanzar el sueño, la oscuridad, los pensamientos, la descripción de la estancia en la inactividad al tratar de dormir. En la Morgan Library de Nueva York, exponen parte de la colección de cartas y manuscritos de Pedro Correa do Lago, entre ellos el borrador de ese pasaje con la caligrafía minúscula de Proust. El papel está roto, separado de otras palabras inútiles, en una decisión implacable y temerosa, se puede leer que anotó que el personaje tenía un periódico en las manos, y después lo corrigió por un libro, como se conservó en la versión impresa.
El contraste entre la prisa de que el papel retenga esa idea, y la profunda inmersión en la descripción de un tránsito que guarda las señales de la novela completa, que se gesta en la oscuridad de la habitación y del pensamiento. Las páginas del borrador de A la sombra de la muchachas en flor, están fragmentadas, corregidas, armadas en distintos papeles que rompía, recortaba y unía en su “cuaderno violeta” que contenía el manuscrito final, un collage solamente legible para él y la paciente Celeste. La confusa e impenetrable secuencia, contemplar cómo la creación está unida a la destrucción, que  la novela alcanzó la perfección guiada por la duda, por el miedo, y que cada palabra lanza al abismo de un pensamiento que no deja de exigir, que la conclusión no fue una decisión, fue una fatalidad. Ahogado por el asma, respiraba para escribir, exhalaba cada palabra, los fragmentos anuncian que la muerte iba a terminar la novela, que Proust al comenzar con la oscuridad de la noche, estaba condenado a no detenerse. La forma en que rompe, avanza y regresa evocan el dolor con el que  construía la historia, el papel memorizando un orden que la memoria ya no soporta, las tachaduras, la fuerza de la línea que mata palabras, frases, que llevan a otro sitio a los personajes, y el autor sacrificado en una falsa biografía. 
Fragmento del manuscrito del libro A al sombra de las muchachas en flor 
La pérdida de estos testimonios es parte del progreso tecnológico de nuestra época, escribir se ha convertido en una virtualidad que no deja rastros de esa humanización y esa sensibilidad, la caligrafía  lleva la huellas de nuestro ser, se altera con las emociones, cambia con los años. El invento de la máquina de escribir lo pronostico, nos dio velocidad, limpieza, y nos quitó esa marca individualista que hizo de la caligrafía un aprendizaje que nos abría a la libertad de expresarnos y hacer de la palabra y su forma una descripción de nuestras ideas y emociones. En los escritos de Proust, dicen sus biógrafos,  se alcanzan a ver las lágrimas que caían sobre sus páginas, la tinta que se escurría llevándose las palabras. Excluir, eliminar es lo que dimensiona lo que conservamos, esa separación es central en la novela y es la fuerza de este testimonio. El papel tan frágil y efímero como la existencia, la caligrafía evidencia que no hay salida, que los sentimientos, ideas, cada página es una confrontación interna que no se resuelve, que mantiene la lucha. La belleza es inconclusa, y la tragedia es la imposibilidad de finalizar, nuestra razón de ser está encadenada a lo que nos aniquila.  

sábado, 11 de agosto de 2018

GRAFFITI, COMPLACENCIA INTELECTUAL Y NUEVA DEMAGOGIA

 Texto íntegro de mi participación en el encuentro de graffiteros en el que fui agredida con violencia física y verbal en una cobarde emboscada organizada con alevosía.


La rebeldía es la respuesta indomable al estatus, reta a las normas que podrían contenerla, se agita con las negaciones, involucra a la colectividad creando una fuerza que señala una cultura. Los motivos del rebelde se convierten en caminos y conducta, su impacto depende estrictamente de la potencia y la integridad de sus ideas, y de la inteligencia capaz de renovar y transgredir una realidad abriendo una salida para la libertad y la creación. El arte necesita rebeldes capaces de inventar  una perspectiva distinta de la realidad que la cotidianeidad no aporta. Expresarse y comunicar, aun desde la incontenible protesta, es la catarsis de cada ser humano, en esa comunicación nos conocemos y nos reflejamos, es por eso que el arte crea un puente de comunicación que nos involucra y compromete. 
 No estamos viviendo tiempos rebeldes, al contrario, estamos en la época de la asimilación inmediata,  la rebeldía no es perseguida, y el derecho a “expresarse” lo ejerce hasta la idea más estulta, en las redes el insulto es libertad de expresión, la masa aullando y linchando es opinión pública. En este nivel de rebeldía asimilado y auspiciado se encuentra el graffiti y sus diferentes variantes. Nació hace décadas en las manifestaciones de grupos marginales, los movimientos de negros y chicanos, las bandas que con estas intervenciones urbanas gritaban a la sociedad que no deberían ser ignorados. El estado de rebeldía y protesta fue comprado por las instituciones, las buenas intenciones oenegeras, los buscadores de tendencias, los curadores y museos de arte VIP, y los gobiernos que encontraron una vertiente para la demagogia y el populismo. El graffiti se convirtió en parte del lenguaje políticamente correcto que el establishment usa para la “integración” al estatus. Las urbes del mundo dejaron de padecen estas pinturas y ahora las fomentan apoyadas por los textos de los académicos del arte, la sociología y antropología que las estudian y clasifican, la publicidad las copia, los candidatos gubernamentales les entregan botes de pintura a los graffiteros, la rebeldía se burocratizó y se asimiló rápidamente creando círculos de poder, tráfico de puestos y privilegios. La asimilación ha sido tan efectiva que el graffiti vive estancado en la imitación sistemática de los cánones impuestos desde hace más de 40 años. Integrado al sistema tienen los privilegios del arte contemporáneo VIP el graffiti también tiene sus curadores, sociólogos y antropólogos que le llaman artista a todo el que tenga un bote de spray en la mano, y con una enorme condescendencia afirman que el graffiti es para “expresarse”, que son estéticas de la calle, hacen congresos, imparten posgrados, escriben trabajos de tesis, y  con esta enorme infraestructura se consideran infalibles a la crítica, a la que niegan rotundamente, estableciendo una forma de dictadura social con pinturas que existen por el allanamiento a la propiedad pública y privada. 
 Esa violación a los derechos ciudadanos se realiza con obras que en la inmensa mayoría carecen de originalidad y desarrollo técnico, al igual que el arte contemporáneo VIP, se posicionan como incuestionables y obligan a la aceptación desde el chantaje del victimismo social, y nos dicen “si me cuestionas estas en mi contra”, buscando los elogiosos aplausos de los críticos de arte que las explican en textos pagados por los museos y las universidades. La supuesta marginalidad se ha convertido en su propio establishment que les permite evadir las implicaciones de su autoría, a aceptar lo que han hecho y a responder de sus consecuencias, es la responsabilidad hacia el propio talento y las ideas. Los autores de graffiti detrás de un anonimato, se congregan en sociedades y grupos como parte de su manejo del poder, no son responsables de su autoría, al contrario, han hecho de la comunidad una salida políticamente correcta para evadir las consecuencias de sus actos. 
 La propuesta estética del graffiti se sostiene en la imitación sistemática de cánones y estilos muy limitados, copias directas de los graffitis norteamericanos, no han evolucionado, los distintos tipos de tags o firmas de nombre, las caligrafías que son variaciones unas de otras hasta los personajes, es una larga cadena de copias incapaces de  comunicar o expresar, en donde la libertad creativa no tiene sitio. Incluso los personajes representan una inmadurez estética y conceptual que parecería que los autores son perpetuos adolescentes, y que carecen de una realidad social. Es notable cómo las pinturas que se incluyen en el street art con grandes formatos figurativos en su mayoría imitan el lenguaje publicitario, plasmando fantasías y ficciones decorativas, que no manifiestan la marginalidad ni la rebeldía de un autor o colectivo,  imponiendo un lenguaje domesticado por el establishment. Es una minoría las que destacan por su realización y lenguaje, las que marcan una diferencia en las posibilidades del muro son vandalizadas por otros graffiteros que no respetan su espacio. Las pinturas que se hacen auspiciadas por instituciones únicamente unas pocas demuestran una propuesta con contenido, el resto de inmediato se asimilan y no plasman nada que pueda disgustar al patrocinador, podemos ver desde cartoons y emoticons, y no vemos nada que nos acerque a la supuesta marginalidad o urgencia de expresión de los autores, el lenguaje su principal arma, está integrado a la publicidad, a las redes sociales y la moda, complaciendo a un sistema que busca disfrazar las necesidades reales de su juventud. 
 La libertad ha inventado su propia celda y se refugia muy bien en ella, cobijada en una infraestructura que con unas pocas prebendas la mantiene domesticada, y en ¿dónde quedó el talento artístico para decir algo a la sociedad? Los graffiteros que niegan la crítica, están de espaldas a la sociedad, parece que no saben que necesitamos de una cultura urbana que nos salve de la invasión vulgar y grosera de la publicidad, de la flagrante presencia de las campañas políticas, de la contaminación visual que nos ahoga y que la creación de pinturas en los muros sería una gran aportación al paisaje urbano, sin embargo su imposición mayoritaria es para los tags que pueden ser desde el más elemental exabrupto hasta descomunales siglas. 
 El deterioro responde a que las paredes son un coto de poder y que evidentemente las personas con talento no tienen acceso a ellas, los colectivos que nada más les falta convertirse en sindicatos y en partidos políticos o tener representantes en la cámara de diputados, tienen coptados los muros, en las llamadas “estrategias de recuperación de espacios” las obras son de evidente complacencia. Es impensable que lo que vemos en los muros de la ciudad sea lo mejor que nos pueden ofrecer a los ciudadanos. Insisten en que sus pinturas no son actos vandálicos, que son estética urbana y que todos los habitantes de la urbe debemos respetarlas, como si fuera axiomático tomar un spray y con eso convertirse en invulnerable, entonces si quieren el respeto de la sociedad demuestren su talento y gánense los muros.
El espacio se detenta desde la inteligencia, la creación y la propuesta de verdad arriesgada en su contenido y en su lenguaje, no desde la protección del gobierno y las instituciones o desde la intransigencia del uso de la fuerza y el anonimato. Demuestren que son capaces de crear una verdadera estética urbana que aporte a los ciudadanos, que nos diga que no debemos ignorarlos porque son artistas con un compromiso real con la autoría y la creación. Entreguen espacios a los jóvenes verdaderamente talentosos, hagan de la rebeldía una potencia que trascienda saliendo de la ya invisible masa unificada en sus ideas y lenguajes que llena las paredes. Y si lo que prefieren en seguir como hasta ahora, esgrimiendo la falta de talento desde el chantaje del victimismo social, si lo que buscan se continuar con su asimilación al establishment y su irresponsabilidad autoral,  adelante, impongan su doctorado en graffiti en las universidades y con estos privilegios asuman el estatus que la sociedad les ha otorgado, y acepten que aunque no escuchen a las críticas, ustedes forman parte del deterioro social que nos ha llevado el sitio en donde nos encontramos. La disyuntiva es defender el talento y la creación, sean capaces de crear un verdadero movimiento pictórico, o seguir domesticados por el sistema