miércoles, 24 de abril de 2019

NOTRE DAME

La belleza que desaparece es irrecuperable, las obras de arte, aun las más portentosas y monumentales, son efímeras. La creación del arte es intemporal, eterna, nació con el ser humano y continúa como un testimonio de nuestra evolución.  El incendio de la Catedral de Notre Dame nos enfrentó a la vulnerabilidad del arte, a su fragilidad, a la sensación de muerte, de algo que se va y que no volverá a responder nuestras preguntas. La destrucción de los testimonios del pasado nos deja sin Historia, el fuego es tan voraz como nuestra negación de la memoria, de la deuda que el presente tiene con lo que antecedió a la pertenencia de esta época. El dolor de esta pérdida es que hoy, con los supuestos avances tecnológicos de la arquitectura y la industria, carecemos de la capacidad artesanal que convirtió en arte la construcción de Notre Dame.
La fervorosa idolatría al progreso ha despreciado y pasado por encima de los artesanos, de la herencia generacional de trabajar las maderas, la piedra, los materiales, hacer capiteles, esculturas, vitrales, gárgolas, mosaicos, marquetería, todo ha sido sustituido por los materiales hechos en serie, por torres de vidrio y concreto. El concurso de restauración es para arquitectos, no para historiadores y artistas clásicos, los candidatos como Foster, Martin Ashley, Stephen Barrett, coinciden en que hay que “modernizar” la estructura, “tomar la oportunidad de acercarla a nuestro tiempo y nuestra cultura”, “espiritual pero diferente”, “materiales más luminosos y funcionales”, esa es la verdadera tragedia, la restauración puede ser peor que el incendio. Los arquitectos contemporáneos, enamorados de la fama y el protagonismo, ponen su estilo por encima de la función del edificio, por eso las iglesias modernas parecen aeropuertos o centros comerciales. La pretensión de que nuestra época es “más avanzada” es una arrogancia que permite que esas restauraciones atenten contra el espíritu real de los edificios y obras de arte. Quieren adaptar el pasado a nuestro presente y si restauran una pintura le quitan las veladuras y la dejan como cromo de calendario, si restauran un edificio le dividen sus techos de triple altura y meten pisos intermedios porque la actualidad tiene agorafobia y vivimos en cajas de zapatos. Modernizar Notre Dame no es restaurarla, fue creada en el Gótico, es un concentrado de la filosofía de la Edad Media y ese es su valor, que representa un momento del pensamiento y la espiritualidad humana que no tiene por qué ser como la de hoy. La inspiración de esas cúpulas y bóvedas, de sus pinturas y altares, estaba en una filosofía que hoy es imposible de plantear, con la frivolidad arquitectónica inspirada en la cultura corporativa, que uniforma los recintos en ostentosas moles de vidrio, que se perciben mal cimentadas, sin el arraigo que representaba la fuerza y permanencia de las ideas, que envejecen mal, deteriorándose al ritmo de nuestra sociedad.
La demagogia de la integración y la multicultural es parte de las iglesias de hoy que se supone albergan todas las religiones, como si un sitio para la oración y la intimidad fuera un fast food donde puedes comer una pizza o unos tacos o sushi en la misma mesa. La oscuridad de un recinto así es parte de su filosofía, es para estar en otro estado del ser, si quieren luz que se metan a un corporativo de vidrio con su obsesión inhumana y vigilante de la “transparencia”, la gente que quiere orar tiene derecho al silencio y a la introspección, a escuchar los coros que nacían de la oscuridad de las celosías. Notre Dame fue un sitio para coronarse, santificarse, suicidarse, antes de verla convertida en un aeropuerto o un corporativo, que la dejen así, un esqueleto carbonizado por nuestra ignorancia y soberbia. 

domingo, 21 de abril de 2019

DOMINGO DE KERMÉS EN LA EXPO DE CARSTEN HOLLER

 Los curadores y artistas VIP han intelectualizado las mayores simplezas cotidianas, y eso paradójicamente, les ha impedido acceder a las diversiones que goza la masa inculta que no recibe becas, subvenciones ni premios. La vida dentro del impoluto cubo blanco de las galerías y museos, con su arquitectura estrambótica y los patrocinios de farmacéuticas que fabrican los opioides más vendidos del mundo, es una burbuja de aislamiento que los separa del mundo. En el Museo Tamayo montaron una conceptualizada kermés del artista Carsten Höller, ideal para los curadores, académicos universitarios, críticos a los que sus sedentarios cuerpos y anquilosada cultura les niega gozar de un parque de diversiones. La exposición tiene como objetivo humanizar a estos eruditos y darles la oportunidad de regresar al momento en que aún no eran doctorados o curadores en jefe de algún museo VIP. 
Montañas de pastillas, son un homenaje subliminal al OxyContin, la droga que es una epidemia en Estados Unidos, y muy popular en el arte porque los dueños del laboratorio son patrocinadores del Metropolitan Museum del Nueva York. Los hongos de cabeza, los pasillos luminosos, la insistencia con la “alteración de la percepción”, no debemos creer que Höller está utilizando la afición a las sustancias psicotrópicas y estimulantes que tienen millones de adictos y presionando al uso indiscriminado de ellas, en absoluto, según la curaduría del museo es una forma de “experimentar” algo distinto en un museo, como la legalidad de hacer publicidad de lo prohibido. La propuesta supera al arte que no puedes tocar, por su valor irremplazable, al arte que te puedes meter o consumir.  

El recorrido proporciona la seguridad de una guardería infantil transformada para adultos, ese sitio idílico del que fueron expulsados para enfrentarse a las dificultades del cambio de paradigma en el arte. Las exposiciones de arte VIP deber captar consumidores y por eso utilizan las estrategias de los dealers de sustancias, y las referencias infantiles, dos elementos que actúa en nuestro cerebro primitivo, que aunque no lo crean, también lo tienen los intelectuales. La hipocresía actual, llamada “ser políticamente correcto”, hace omisión de la apología de la adicción a las drogas que constituye el concepto rector de esta exposición y de toda la obra de este artista. En los años 60’s con la psicodelia no se ocultaban detrás de la “infantilización y la diversión,” como lo vemos ahora, con su colgante y su carrusel, los dulces que aparentan pastillas. El Museo Tamayo urgido de exposiciones para que el público se haga selfies, no le interesa profundizar, basta con que la gente tenga una excusa para hacerse la foto. Ahora, si de verdad quieren una experiencia de riesgo que altere la percepción y  las leyes de la gravedad, vayan a un parque como Six Flags, y sin pretensiones artísticas ni explicaciones pseudo científicas van a sacar del armario al sensation seeker que llevan dentro. La montaña rusa Boomerang alcanza  una altura de 37 metros y hace un veloz recorrido que deconstruye los indigeribles hot dogs que la gente come antes de subir. Olvídense de las pastillas de azúcar imitando opioides, sentirse Lucy in the Sky with Diamonds, LSD, está en los juegos de los verdaderos parques temáticos, la kermés del Tamayo es para los que no saben ni qué es el arte y mucho menos qué es una experiencia extrema. 

viernes, 5 de abril de 2019

OROZCO PARK

   Las limitaciones son una ventaja, carecer de obra monumental, escultórica y pictórica, designar como arte chicles masticados y lo que encuentra en la calle, no implica que esté incapacitado para llevar a cabo la extraordinaria tarea de crear un espacio artístico en 800 hectáreas del Bosque de Chapultepec. Diego Rivera, hace más de cincuenta años pintó el mural El Agua, origen de la vida, en el Cárcamo de Dolores y diseñó la fuente a Tláloc, eso no intimida al artista readymade, que tiene una propuesta “que invita a descifrar cierta filosofía”. 
En exclusiva aquí describiré el plan de la intervención artística comisionada a Gabriel Orozco. Situar espacios de reflexión y deleite con la masiva presencia de Oroxxos, las tiendas de comida chatarra que llevan sus emblemas. Los sindicatos de miles de vendedores ambulantes que planean invadir el parque con sus puestos de comida, serán desplazados por la competencia desleal de los conceptuales Oroxxos, lo cual no importa porque las papas fritas de Orozco son arte y las de los ambulantes no. 
 La basura que generen los visitantes, que depredarán esta zona hasta ahora conservada, se integrará como acervo nacional, en los “contenedores de arte”, botes estratégicamente distribuidos en el área. Los desperdicios de comida que dejen en el piso, como elotes mordidos y vasos de esquites, serán catalogados y clasificados por los curadores-pepenadores. Se reciclará y se integrará en una obra en constante proceso, “las clasificaciones taxonómicas” tendrán cédulas explicativas escritas por Ann Temkin  curadora-pepenadora oficial.  Vasos, botellas, todo el plástico, bolsas, latas, serán cuidadosamente acomodados en mesas que bordearán las calzadas para que el público observe detenidamente las obras. 
Los anuncios de la valla publicitaria que se apropiará el artista serán el “nuevo muralismo”. En el piso, como sucedió en la Bienal de la Habana, los  becarios del FONCA barrerán en círculos, dibujando “estructuras efímeras” que “hablarán de la fugacidad de la forma”. Los camiones de basura estarán pintados con círculos azules y rojos, interactuarán con el entorno como esculturas móviles. En servicios adicionales, en lugar de oficina de objetos perdidos, tendrán “Oficina de objeto encontrado”, aquí podrán dejar los curadores y artistas los objetos que encuentren y sean susceptibles de convertirse en arte. La Guardia Nacional, estará capacitada por el Instituto de Enfermedades Estéticas de la UNAM para dar visitas guiadas y explicaciones teóricas sobre las obras expuestas. 

Las cajas vacías de cartón para empacar refrescos, comida, y demás dispositivos artísticos de los Oroxxos, se apilarán en una monumental escultura que modificará su morfología en cada instante. Impulsando la interconectividad con el público se hará un “ponchódromo” una cancha de futbol donde los  jugadores ponchen pelotas, y se acomodarán, recuerden que la especialidad de Orozco es “acomodar cositas”, en un espacio escultórico. Los chicles masticados se pegarán juntos en una gran bola que un artista itinerante rodará por el espacio para adherir más basura, esta acción se turnará en residencias artísticas. En la rotonda en homenaje a Duchamp, inspiración de todos los artistas VIP, se pondrán mingitorios al aire libre, el orinadero será un performance colectivo de meditación. Los visitantes “quedarán aturdidos de tanta belleza” como se prometió en la presentación del proyecto, por fin llegó el momento de reconocer que la mediocridad tiene derecho a existir y triunfar en el arte. 


domingo, 31 de marzo de 2019

REVISIONISMO

Dibujo de Eko, aquí si sitio 
El olvido es parte de la memoria, a veces es arma y otras es salida. La ideología no es historiadora, detesta a la memoria, para ella el olvido, al que hay que  llamar revisionismo,  es su cómplice en la construcción de un pensamiento que respalde sus argumentos con “hechos históricos”.  El privilegio de los líderes es someter a los hechos, los que estos sean, a la versión unívoca de su egolatría, y es comprensible, la tentación es más grande que la inteligencia: verse en la posibilidad de convertirse en un rey absoluto que desde su trono dicte la descripción de las batallas, designe triunfadores y perdedores, víctimas y verdugos, y con su ley implacable repartir medallas y condenas, eso es el Poder.
El revisionismo  se da muchas licencias, con arrogancia nos dice que “va a hacer lo que no se hizo antes” dar la “verdadera Historia”, y  cada régimen cambiamos de verdadera Historia, de país, de patria, de héroes, de imágenes y de culpables, por eso el revisionismo carece de credibilidad, es un capricho megalómano. A los paladines de la justicia, a los revisionistas que con su espada flamígera deciden cómo debemos ver nuestro pasado histórico, les digo que NO en mi nombre, que el paternalismo idiosincrático no es un pasamiento a mi medida, y de ninguna manera voy a condenar lo que hoy es evidente cultura y arte.
El revisionismo es segregacionista, los buenos somos nosotros, los malos son ellos y en esa búsqueda de la pureza ideológica, hay racismo encubierto, el malo viene de fuera. La determinación de los culpables y los inocentes inicia en el pasado remoto y se mantiene como una constante que permite limpiezas de nombres, se pasan las auras benditas de unos a otros,  con esto se permite que el presente se disimule, y nos ocupamos de lo que ya sucedió, que es irremediable, negamos sus aciertos y destacamos sus errores recién designados, para crear una gran cortina de ideas, un manto de armiño que encube el presente y deslumbra al futuro. 
La gente olvida, la gran mayoría dejan de pensar en temas complicados o comprometedores, la historia colectiva tiene sus propias versiones que se van distorsionando y convivimos con el desinterés general, con la apatía intelectual, el rechazo a pensar es cohesión social, estamos más cómodos ejerciendo una estupidez benevolente, esa desidia es el campo perfecto del revisionismo. Las sociedades más incultas son las más manipulables, con las ideas de  moda o con el liderazgo mesiánico que saca de su apatía a la masa. La versión nueva que ofrezca el revisionismo no es memoria histórica, es una oportunidad de controlar a la opinión pública, al parloteo colectivo, para ofrecerle, un aire de justicia que les reivindique de injusticias que ya no existen, para darle el privilegio de una venganza fácil. Espléndido, esto libra de resolver las injusticias actuales, y con esa gran arrogancia, la estupidez humana tiene ahora una nueva Historia para creer y un nuevo altar para adorar. 

domingo, 24 de marzo de 2019

“NUNCA HE TRABAJADO” O EL FONCA

Obra de Eduardo Abaroa 
 “Nunca he trabajado”, me dijo un escritor el día que se quedó sin la beca del Estado, y me  pidió “ayúdame a preparar un libro sobre arte y ciencia para pedir otro apoyo”  le respondí “¿Y por qué no te pones a trabajar? Puedes dar clases y conferencias”  ofendido me dijo “no estoy loco, dar conferencitas por 5 mil pesos, dar clases, para nada, desde hace 25 años vivo de las becas”. He visto cómo se piden las firmas para las cartas de recomendación, con la consigna “Yo también te he firmado tus cartas”. He visto cómo artistas muy valiosos, con seria necesidad económica, que demuestran su obra, oficio, dedicación y talento, no la obtienen porque no están enchufados con los jurados. He visto exposiciones de los Jóvenes creadores con obras que son verdadera basura, performances infra inteligentes, videos fuera de foco,  desde los desconocidos hasta las “luminarias” del establishment.
Obra de Eduardo Abaroa 
 El sistema de becas del FONCA inició como un soborno del gobierno de Salinas de Gortari y continúa como una práctica de criterios sin transparencia, que han fomentado dependencia al Estado, sin justificar en muchos casos, un nivel de excelencia para ser otorgados. Pintores que han ganado la Bienal de pintura Rufino Tamayo les han negado la beca, ¿en dónde está la congruencia? En la corrupción. Los merecedores de ese apoyo son una minoría apenas visible en esa corrupción.  Las becas de “consagrados” las otorgan a arquitectos que cobran millones de pesos por un proyecto ¿pagan con eso el chofer y el celular? Denles una medalla, pongan su nombre a una calle, el dinero es para quien lo necesita.
Performance de Elvira Santamaìa 
 La “clase cultural” despertó de su letargo a la regeneración de la realidad, por la ellos votaron, y los enfrentaron al ultimátum de financiar sus carreras, ser responsables de su vocación y de su obra. El Estado está obligado a apoyar y divulgar las Humanidades, el Arte  y la Cultura,  pero  no está obligado a mantener mediocres y oportunistas, que únicamente estudian y hacen proyectos para tener becas, sin generar resultados que aporten a la sociedad. Se fomenta un círculo vicioso entre la educación, la “intelectualidad” y los apoyos, con generaciones que siempre dependerán del Estado y que no les interesa vivir de otra forma. En el Sistema Nacional de Creadores, mandan las fotos de las obras que hicieron con la beca,  sin un proceso de certificación de estos trabajos. Las becas se las pasan entre ellos, un periodo van de becados, otro de jueces, otro de asesores, otro más de becados y como por todo dan dinero, no importa lo que hagan. En el cine, las artes visuales, literatura, presentan proyectos donde la calidad es irrelevante, el asunto es conseguir el dinero y hacer el papeleo para volver a pedirlo. Las listas de los seleccionados del 2019 son los mismos de siempre, algunos pintores valiosos, y el resto son “profesionales de las becas”.
Obra de Carla Herrera Prats 
 El sueldo mensual de 29, 000 pesos durante tres años, suman 1 millón 44 mil pesos. Seguramente Eduardo Abaroa necesita más de 1 millón para pensar sus inteligentes y brillantes obras, fruto de su excepcional talento para llenar formularios del FONCA. El performance de la artista disfrazada de botarga florida, exige una recompensa mensual por tres años, porque sin ese “estimulo” la inspiración no se aparece. Poner vasos de plástico en una alambrada es un esfuerzo intelectual que le urge manutención, las obras de Carla Herrera Prats serán parte del acervo de la Nación, y todos las estamos financiando. Las mentes brillantes de la categoría de Medios Alternativos van a costar al erario más de 16 millones de pesos, muy bien invertidos si tenemos en cuenta la crisis de ideas que padecen cada vez que hay que pagar la renta. El enchufismo de los premiados con esas becas, se defiende del talento de los rechazados porque están peleando una forma de vida. En México no hay independencia intelectual ya vimos a la “clase cultural”  chantajeando y exigiendo el proteccionismo del Estado, negando el tráfico de influencias que ha dejado fuera a quienes la ameritan. El FONCA puede reencausar  a la mediocridad y el enchufismo dentro del programa de los Ninis: ni estudian, ni trabajan, ni merecen beca.
Detalle de la obra de Carla Herrera 

miércoles, 20 de marzo de 2019

LAS RELIQUIAS Y EL MILAGRO


La austeridad santifica sus excesos, consagra el suplicio en el gozo del  dolor que la realidad no ofrece, que se provoca o se inventa. El Convento de San Marco, en Florencia, Italia, es frio, silencioso, construido en el siglo XII por la orden de los monjes Silvestrinos, expulsados por sus debilidades en el ejercicio de la fe y ocupado por los monjes Dominicos, en el siglo XV Cosimo de Medici lo cubrió con arte, y reunió a Dios con la intriga política. La fe crea o destruye, enaltece o degrada, puede llevar a la serenidad o desbocarse en la arrogancia y la demencia. En los muros del convento habitan la belleza sagrada de los frescos de Fra Angelico, el azul inmenso de la  Crucifixión, la sangre chorrea por el madero hasta bendecir la roca que la sostiene, Santo Domingo abraza la cruz con dolorosa impotencia, el aura de oro rodea su rostro que suplica terminar con el castigo.
Dentro de sus muros pintó y meditó Fra Angelico, uno de los pintores más sabios del arte; y se escuchó la egolatría del monje que aún vive en su celda, Girolamo Savonarola, obsesionado con una pureza miserable, maldijo y persiguió el arte y los placeres, hizo una hoguera con pinturas, esculturas, joyas, las obras más eróticas de Botticelli, el verbo ardió convocando al Infierno. Los muros de cada una de las celdas están habitados por pinturas al fresco recreando el trance de la Pasión, el simbolismo impone una atmosfera sobrenatural, las rocas del paisaje, el dramatismo de los rostros, hacen del encierro una fuga, la paz sin tiempo. La misma religión está en los frescos de Fran Angelico y en la prédica de Savonarola, la santidad y el horror. El fresco de La Anunciación, los ángeles vuelan para arrodillarse ante algo más grande que ellos, el ángel con alas de colores, sucede en un escenario similar al convento. El realismo de Fra Angelico se inspira fuera de la realidad, el equilibrio y la armonía son parte de su recogimiento espiritual, su pintura describe su devoción, el aura es una corona inasible y etérea, el momento es trascendental e imposible.
Fra Angelico lloraba mientras pintaba, su obra es ofrenda y encierro, los pasillos, altares, están pintados por él y sus ayudantes, entregados a la salvación por la belleza. En las celdas inferiores, bajo las escenas de la Pasión de Cristo pintadas en cada celda, habitan las reliquias de Savonarola, el cilicio, el hábito, su rosario, libros, retratos, el escritorio en el que desahogó sus delirios. Es un fantasma sin sepultura, el rostro consumido por el odio, la barba crecida, la suciedad de la abstinencia, martirizaba con el cilicio al cuerpo corrompido por las privaciones, sudando el olor de la envidia. Los ángeles dorados miran imperturbables al cielo, los coros flotan sobre el sermón de bilis que bramó hasta que en 1498 el Papa Borgia ordenó que lo quemaran en la Piazza della Signoria, años más tarde, el Perseo de Cellini levanta la cabeza de la Medusa, celebrando el triunfo del arte sobe el fanatismo.

martes, 12 de marzo de 2019

CONVERSATORIO AVELINA LÈSPER


Dentro el marco de actividades 
de la FILEY Feria del Libro de Yucatán
Sábado 16 de marzo de 2019, a las 20:00 hrs. 
Salón Uxmal Siglo XXI
Mérida Yucatán.
ENTRADA LIBRE

miércoles, 6 de marzo de 2019

CONVERSATORIO AVELINA LÈSPER


CONVERSATORIO POR EL DÌA INTERNACIONAL DE LA MUJER


8 de marzo a las 17:00 
Capilla Gótica del Centro Cultural Helénico

Participación de Avelina Lésper dentro del conversatorio expondrá su punto de vista sobre el arte  feminismo y la situación de la mujer.
Preguntas abiertas al público
Entrada Libre 


lunes, 25 de febrero de 2019

KARL LAGERFELD

Peter Paul Rubens and Isabella Brant, c.1609
Inamovible, intemporal esfinge con guantes de piel negra y lentes oscuros, su personaje contradijo su oficio, controló el bipolar humor de la moda, de ese fenómeno del cambio incesante sin cambiar nunca, manteniendo la misma apariencia, exhibiendo su superioridad y autoridad, con su pelo blanco nos decía “cambien ustedes que necesitan de la novedad para existir, yo el Príncipe, el káiser, soy el inalterable obelisco de piedra que los dirige”. Reencarnó a Coco Chanel, se comió su cadáver, lo digirió y reinventó la leyenda de las perlas, los brillantes, la bisexualidad, el blanco y negro, el exceso, exigiendo la extrema delgadez como símbolo de elegancia, y ordenó que vestir fuera una ceremonia del amor propio “un hombre que viste de pants de correr ha perdido el control de su vida”. Vestirse es una necesidad, tener estilo es una obligación, la condición es ser cínico, consultar a las Pitonisas y sentirse Apolo, hijo de Dios, con un brazalete que lleve el nombre de la religión que nos bendice: Chanel. 

La invención del estilo, de la moda, de la adicción a crear una personalidad, fue la venganza que imita a los dioses, la elegancia está en el cuerpo, el cabello, los rizos cuidadosamente esculpidos en los bustos griegos y romanos, el David de Miguel Ángel con el vello púbico primorosamente peinado, la caída de las túnicas, los herrajes de las sandalias. La vanidad es instinto de supervivencia, nos manifiesta, es un lenguaje de nuestra presencia, el desprecio por la apariencia no es humildad o renunciación, es claudicación del propio ser que se resigna a esclavizarse por la desidia. Los “diseñadores de moda” surgieron en 1675 cuando se hizo la división entre costureros y el creativo, el que inventaba el estilo. El couturier decidía los accesorios, vestido, color, diseño, sombreros, la aristocracia se los robaba, y construyeron la industria del vestido en Europa que se dirigía desde Paris y Roma. En la corte de Luis XIV se conspiraba para saber qué vestuario elegirían los miembros de su corte en los bailes, se robaban información y saboteaban a los competidores en elegancia, el fracaso condenaba al exilio, al ridículo, no había peor humillación que mantener conversación con la vulgaridad del demodé. En los retratos de Rubens, de Tiepolo, la ropa es una invención, Klimt con sus vestidos y joyas de hoja de oro, la creación era leyenda, un retrato no es una identificación, “oficial”, es mito, y los pintores se convertían en couturier que mejoraban cualquier traje con su talento.

La elegancia está al borde del esperpento, la balanza entre, la  novedad y la extravagancia enloquece, Karl se equivocó muchas veces, en el 2016 en el Barbican Centre de Londres, la exposición The Vulgar: Fashion Redefined, mostró las prendas más inverosímiles creadas por los grandes nombres del diseño, desde el siglo XVII hasta el siglo XXI, y ahí estaban los tennis y toda la Colección otoño-invierno 2014-2015 de Chanel, lanzada en una escenográfica pasarela de supermercado, con abrigos de homeless encima de ropa deportiva. Los barcos montados en los peinados de María Antonieta, que le costaron la cabeza en la guillotina, siguen navegando en el diseño contemporáneo, la diferencia es que la democracia permite ser ridículo por mayoría de votos.
Karl emigró de Alemania a París, de Balmain a Patou de ahí a Chanel y jugó con las masa en H&M, llamó obsoleta a Coco Chanel y dijo que haría con la marca lo que ella nunca pudo lograr, renovarla con un lifting cada temporada. El tenedor se inventó en el siglo XVII, antes comían como salvajes, eso revolucionó la gastronomía, la moda nos ha civilizado, refinado, es la educación que nos permite estar en el escenario del mundo “La vanidad es la cosa más sana de la vida”, vaticinó Karl.

miércoles, 20 de febrero de 2019

EL GRAND TOUR, LA GRAN CULPA

SÁTIRO Y HERMAFRODITA, ROMA SIGLO 2

En el año de 391 los cristianos incendiaron la Biblioteca de Alejandría siguiendo al enfebrecido  obispo Teófilo y el fanatismo del emperador Teodosio.  Pablo de Tarso clamó que la sabiduría, la ciencia y la filosofía impedían el acceso a Dios, la duda queda proscrita del pensamiento humano. Los cristianos impusieron su fe quemando bibliotecas, derribando templos, asesinando matemáticos, filósofos, poetas, acusando de herejía a todo pensamiento que no fuera su monoteísmo. En Antioquia las familias llorando quemaron sus bibliotecas, los libros se enterraban bajo lápidas, del índice de Diógenes Laercio con las obras del Clasicismo sólo queda el dos por ciento, Aristóteles, Platón, Teofrasto, Séneca, biología, astronomía, poesía, todo fue aniquilado para alcanzar el Paraíso, imponer la Ciudad de Dios, con fe y sin ciencia. En la Ilustración los aristócratas europeos viajaban a Roma buscando el ideal sacrificado, el Grand Tour, el sueño de salir del oscurantismo y recobrar la luz del conocimiento.
En el Museo Nacional de Antropología e Historia, en la Ciudad de México, se expone Belleza y Virtud, más de 120 piezas que adquirieron coleccionistas ingleses en su Grand Tour del siglo XVIII, como sir William Hamilton, Henry Blundell, Henry Howard y Thomas Hope. El pensamiento grecolatino cultivó la sabiduría, el cristianismo hizo de la ignorancia su báculo y guía. La Ilustración buscó en la ciencia los orígenes de nuestra Naturaleza, y en la filosofía el nacimiento del individuo, recobró la democracia, la investigación, la oratoria, el arte materializaba esa travesía en esculturas, pinturas, cerámica y el coleccionismo de obras Clásicas fue un vicio exquisito. San Juan culpó al cuerpo como enemigo de la mente, alcanzar la virtud era una lucha entre la carne y el espíritu, el Clasicismo veneraba al cuerpo y fue tema fundamental del arte, las virtudes divinas habitaban en la armonía atlética, la belleza y el erotismo no llevaban a la perdición, los artistas sacaron del mármol hombres y mujeres perfectos que se ofrendaban en los altares.
Acaparar al ideal impulsó el tráfico de arte, las esculturas despedazadas por órdenes de San Agustín, porque invitaban a la lujuria y al paganismo, se rehicieron con los pedazos que los artesanos ensamblaban en obras “completas“ que los ingleses ilustrados peleaban en el mercado. Cabezas desproporcionadas, pies de hombre en cuerpos de diosas,  drapeados de mármol confeccionando vestidos imposibles, inventaban nuevos dioses en pastiches absurdos. Los hermafroditas con genitales mutilados, pocas religiones se han obsesionado tanto con la  sexualidad como el cristianismo. La misión del Grand Tour de recobrar los pedazos de esa cultura destrozada se simboliza en esas esculturas hechas con fragmentos. El fanatismo, la ignorancia y la barbarie contemporánea continúa destruyendo al arte, nuestro Grand Tour está más lejos, y será más largo,  porque la tiranía de la mediocridad es implacable.  

lunes, 4 de febrero de 2019

4 MINUTOS Y 30 SEGUNDOS

“El arte toma tiempo” nos dice con sabiduría el publicista de Burger King, y lo demuestra con un corto cinematográfico de Andy Warhol comiendo una hamburguesa, que filmó el artista   Jorgen Lenth en 1982. El corto fue utilizado como publicidad de Burger King en el Super Bowl de este 2019, cuando las marcas lanzan sus campañas más costosas y las celebrities venden el glamour del capitalismo, llega el arte contemporáneo VIP a ocupar el museo que siempre han anhelado: la pantalla que los acerque a las masas.
El filme es una anti campaña y una anti obra, el pobre de Andy, que abusaba de la comida basura como parte de su statement artístico bulímico, metiéndola en su metabolismo y vomitándola en sus obras, no puede comerse la hamburguesa, es la comida más larga y tortuosa que se puede ver en pantalla, en esos 4 minutos y 30 segundos, la embadurna de sala cátsup, la observa, y mastica con una cara de disciplina neoliberal ochentera, hasta que decide quitar una rebanada de pan, comer un poco más y la mete en la caja sin terminarla. La verdadera obra son los desperdicios, la bolsa, la caja y el pedazo mordido, eso lo podrían haber subastado en el medio tiempo del partido del Super Bowl. El publicista, para demostrar el poco talento y nulo intelecto que ejerce para promocionar un producto que se vende solo, arraigado en el gusto masivo por la chatarra y la mala salud, premio a los primeros compradores que se inscribieran en la campaña de Twitter, y les hizo llegar una “mysterious box”, una caja que si Andy la hubiera visto pensaría que alguien lo estaba amenazado de muerte, el kit contiene una peluca estilo Warhol, una botella de salsa cátsup, y un cupón canjeable por una hamburguesa Whopper.
El corto, por supuesto, se va a exhibir en el Whitney Museum en Nueva York y en página oficial de Burger King. Es la sinergia perfecta, la realidad total del arte VIP, se derrumban los discursos, se acaban las teorías, ahora los doctorados serán de cómo tragarse una hamburguesa y con esa tesis ganarán subvenciones y exposiciones. La comida basura y el arte basura unidos en su vocación por el menor esfuerzo intelectual y físico. Andy nunca fue artista, él era un publicista, y con su comercial post mortem se dimensiona en dónde deberían ser estas exposiciones, ya vimos la de Gabriel Orozco en el Oxxo, sus museos están en los templos del consumo rápido y barato, en los lugares en donde la sociedad se enfila a ocupar su  lugar de peón del establishment ideológico. Es una lástima que los espectadores en lugar de presenciar a una celebridad gozando de su hamburguesa, hubieran visto al freaky de Andy tragar con esfuerzo, ese es el precio del arte, y el de la Fundación Warhol que dio el permiso para que la marca explotara el filme. Los millones de consumidores estarán felices de saber que cada vez que comen su paquete de refresco, papas y Whopper se devoran una obra de arte, son artistas y su performance forma parte de la trascendencia del arte contemporáneo VIP, una trascendencia que dura 4 minutos y 30 segundos


domingo, 3 de febrero de 2019

SECRETOS AJENOS


Los barnices de Vermeer, los de Dalí o de los hermanos Bellini. Los pasteles de Degas, que dejaba en el sol por días para lograr las tonalidades. El esfumato de Leonardo, la invención de la cámara oscura y la plumbonacrita que Rembrandt agregaba a sus pigmentos en los efectos de luz y relieve de sus pinturas. Es la obsesión de los investigadores y artistas, descubrir los secretos de los maestros. La investigación, aunque apoya en la autentificación y restauración de obras, es manipulada para reducir al arte a fórmulas y “habilidades manuales”, como si descubriendo el uso de un ingrediente revelara el misterio de la creación de una obra. El desarrollo técnico es consecuencia del concepto del artista y trabaja con los materiales para la resolución de ese problema, y permitir que la obra exista.
El asunto es que el arte contemporáneo VIP no tiene secretos de factura, materiales y realización, comenzando por el mingitorio hasta la variedad de performances con papel de baño de Yoko Ono. El paso del artista, como hacedor de la obra en la que involucraba su intelecto, imaginación y capacidad técnica; al nuevo artista VIP como “pensador” de la obra, que manda hacer, que no hace porque es nada, que ya está hecha porque es un readymade, acabó con la labor humana de crear belleza a partir de la inteligencia. La denostación de la realización de la obra y las técnicas ha arrojado miles y miles de obras carentes del más elemental misterio. Las obras con detritus orgánico lo único que pueden investigar es el ADN de los orines y saber si son auténticos del artista o si contrató a otro para que orinara en el lienzo. El readymade exterminó el proceso cognitivo de la creación y las consecuencias directas son la obviedad, falta de complejidad intelectual y la ausencia de secretos del arte VIP. Al dejar de ser un reto la conceptualización y realización, la desidia de “hacer filosofía” con ocurrencias, el menor esfuerzo es la virtud de la modernidad. Ser merecedora de una nueva clasificación, como los “conceptuales lúdicos”, que hacen crítica social con chistoretes, es la simple transacción entre un artista oportunista y un académico con deudas.
Los investigadores y curadores VIP se jactan de los “complejos procesos” de las obras, documentan con detalle la recolección de chicles pegados en las calles, que el artista separó y volvió a masticar, nos dan la provenance y el calendario de cada “pieza”, le otorgan beca y  financiación, y el museo la compra para su acervo. El catálogo lleva un texto sobre la fenomenología del chicle pisado y masticado, sus implicaciones sociales, de género y, además, nos dicen que la obra continúa en proceso. El gran “ingrediente secreto y misterioso” del arte VIP, que tendría que ser sometido a Rayos X, es la poderosa infraestructura institucional que impulsa la abulia intelectual como forma de manifestación artística, son los tratos entre curadores, artistas, galeristas y museos, que colocan a la estupidez en el pináculo de la maestría.  

EL TESORO EN EL CUERPO

 En la cabeza la filigrana de oro tejida por artesanos, incrustada con las esmeraldas de mineros esclavos, la corona es aura pesada que eleva la cabeza y deslumbra a los envidiosos dioses. El cuello ahorcado con la hilera de perlas, en la garganta que canta vaticinios y palabras adoradas. Las leyendas de la estirpe labradas en un pectoral de fuerza, herencia, zafiros, leones, torres y campos que la rapiña conquistó para engolfarse. El  ser humano padeció la vulnerabilidad de su cuerpo y se refugió en el fetichismo de las joyas que ahora está expuesto en el Metropolitan Museum de Nueva York. El cuerpo viste, calza, traga y respira, bebe y transpira, se enferma, se retuerce de placer y dolor, es un cofre abierto cargado de joyas, para protegerse demostrando poder, infalibilidad, hechizo, seducción, o una fe que pende en un yugo, en una condena sin perdón. Expulsado del Paraíso se vistió, no con pieles o con rudos textiles, no, fue una sortija que le traería eso, sortilegios, la protección mínima, urgente, ante el miedo a la perversa realidad, inventada por los dioses para divertirse con nosotros. Tiaras y cadenas barrocas de dioses sensuales y valientes de la India, cuidan fertilidad, juventud,  emanaciones sobrehumanas de fuego y aire.

Coronas con esmeraldas para vírgenes que lloran descalzas. Serpientes enroscadas en los brazos, antídoto dorado para venenos promiscuos del imperio bizantino. Espadas de reyes, falo filoso, y largo, arma memoriosa y vengativa. En la creación de una joya hay escultura y mito, los materiales son la búsqueda de lo excepcional, brillo, pureza y la penuria para obtenerlos. El amasiato de la muerte y la belleza, diamantes y piedras preciosas, perlas limpias o barrocas, metales preciosos, son vidas, detrás del preciosismo hay cadáveres, es el precio que pagan unos y gozan otros. Anillos en pies y manos, amarrados a pulseras y tobilleras, coronas con cadenas que cubren el rostro, deslumbra el ser que se impone el castigo vestir con riqueza dolorosa, convertirse en intocable, hafefobia fastuosa, retirarlas es ritual tortuoso, debajo del esplendor está la ruina. Las armaduras cubrían la cobardía, los báculos demostraban rencor, las gargantillas protegían de la venganza. La cota de malla de Alexander Mcqueen, inspirada en las medievales, cristales rojos de Swarovski montados en aluminio, vestuario sadomasoquista, dominatriz que excitaría Felipe IV el puritano paladín del catolicismo, que alardeaba mostrando sus purulentas pústulas pudriéndole el cuerpo, materiales modernos para un diseño ancestral, cuando la peste arrancaba las condecoraciones de la guerra. Las piezas realizadas con lápices, esperma, alambres, la modernidad que desacraliza, honrando a deidades estériles de promesas, mitos y altares, la única superstición que nos sobrevive es el reciclaje de la intrascendencia.

jueves, 24 de enero de 2019

ANTICRÌTICA NARCISISTA

ROLAND TOPOR, Dibujo. 

La anticrítica narcisista es un movimiento  ideológico populista que con resentimiento, violencia y cinismo rechaza toda forma de análisis descalificando a los críticos y pensadores que expresan sus ideas. Repudia cualquier cuestionamiento con el lugar común de los  enemigos del raciocinio y alcanza todos los ámbitos, desde el poder hasta el arte, cita textual: “la crítica es un término inexistente, porque para juzgar a un pintor, para ver pintura hay que verla con los ojos de un pintor y para eso hay que haber pintado”. Llamar “término” a una disciplina, y además negar su existencia, describe la torpeza de esta clase de afirmaciones. Es una corriente que intenta amordazar la generación de pensamiento, decir “la crítica es un término inexistente” demuestra una censura ignorante de la estructura del conocimiento humano, que se sostiene en un proceso de duda y crítica. La represión anticrítica narcisista, impedida para el diálogo, afirma que no podemos hablar de cine, música, literatura, política, artes plásticas, arte VIP, cocina o lo que sea, porque no somos cocineros o cineastas o políticos. El crítico es antes que nada un espectador y un observador, analiza y fragmenta todos los elementos de la obra o acción y estudia lo que muchas veces no ve el autor, que no hace distancia de su obra o de sus acciones. Descalificar a la crítica con un argumento obtuso exhibe el ancestral miedo del totalitarismo por el pensamiento libre, imponiendo un estado de apatía, ignorancia y sumisión ideológica.
La utopía de los anticríticos narcisistas es dirigir desde su dogmatismo, ignorancia y sus prejuicios a la opinión, implantar  una sociedad manipulable, que acepta con pasividad cualquier precepto y decisión, y que el conocimiento deje de evolucionar para estancarse en las mediocres posibilidades de una ideología que vive para sus “verdades absolutas”. El anticrítico narcisista no quiere verse en el espejo de la crítica, descalifica para minimizar una voz que no quiere oír, en el maniqueísmo de su egolatría señala como enemigo al pensamiento distinto a sus verdades absolutas. Extirpando al pensamiento crítico, los pintores son los únicos que pueden hablar de pintura, se acaba el análisis de la Historia del Arte; sin hablar de del poder, se acaba la Historia misma, que para existir depende de la crítica y la evaluación. Quemen todos los libros de filosofía, que en esencia es crítica.
La crítica no necesita ni la aprobación, ni el consenso, ni el permiso de ninguna ideología para existir. Los anticríticos narcisistas y su intento de reprimir a la libertad de disentir, encontrarán la resistencia de un pensamiento que no está al servicio de su causa ni de su dogma. Evidentemente “la crítica es un término inexistente” para los que no quieren ver, pensar, analizar y disentir, para los anticristos narcisistas, es suficiente el domesticado monólogo de su propia voz.

viernes, 11 de enero de 2019

LA PIRÁMIDE

Grabado de Eko su trabajo aquiò 

La obra más cara, el artista más cotizado, la película más vista y más premiada, el libro más vendido, el museo más visitado, más, más, la competencia del dinero, la pirámide que se levanta con publicidad, la voracidad de un sistema que impone una competencia artificial para ganar con la sumisión de la sociedad. El sistema ha traducido el más en calidad, si una obra se vendió en una cifra absurda, eso la convierte en obra maestra, y al autor en el más cotizado, ocultando la evidente especulación que hay en una subasta, posicionando obras que en ocasiones son falsas, no importa, en dinero legitima el valor. La publicidad de los premios de cine, que carga de adjetivos cada película, sumando palabras mientras suman la venta de boletos, y el público cree que si está seleccionada o premiada su calidad es incuestionable y la ven con sumisión y les parece excepcional.
Es un aparato ideológico que hace de la competencia, del ganar más, la escalada de una pirámide interminable que no deja de crecer, y que en cada peldaño pone otro con más publicidad, más premios, más virtudes. El mecanismo es tan elemental que funciona, el consenso implanta el valor, si le gusta a millones entonces tiene las cualidades que los publicistas le atribuyen a esa película o a esa pintura o a lo que sea, aunque los premios estén controlados por los productores y las obras compradas por los subastadores. El criterio es un enemigo, la libertad de pensamiento un anatema para esta estructura de comercio conductivista, que además es patriotero. El orgullo nacional ciega la visión de la realidad, el ranking chantajea con la patria, y es un asunto de Estado. La competencia anula al individuo, la incitación a conseguir y participar del aura de ser el s, es la esclavitud contemporánea.
Ser una persona con éxito exige alcanzar eso que posee el más. Leer el libro más vendido, aunque sea una basura; ver la serie de televisión más famosa sea predecible y fácil, otorga al consumidor un privilegio que no existe. La masificada cultura uniforma, el consumidor es el coro que repite la voz del marketing que dicta qué es lo mejor, el consumidor acepta  para no tener el problema de enfrentarse a una elección que estigmatice su pensamiento y su posición en la sociedad. La estrategia de ventas es manipulación que hace sentir a la masa que gana algo, mientras el único que gana es el sistema. La aprobación de la mayoría establece la consagración, las multitudes que van a una exposición para hacerse el selfie, son el argumento irrefutable de que eso es arte, aunque vean un cuarto de espejos y calabazas pintadas con puntos. Las películas con clichés y millones de dólares en estrategias comerciales son la excelencia en su facilismo, y  la masa se forma en la taquilla a ratificar que la publicidad no se equivoca. Sospechar del más rompe los cimientos de esa pirámide de dinero y manipulación. Claro, si se trata de ser feliz y no incomodar, adelante, para el marketing todos los seguidores suman dinero.

miércoles, 2 de enero de 2019

ELTIEMPO


El tiempo presente y el tiempo pasado
Quizás estén presentes en el tiempo futuro
Y el tiempo futuro lo contenga el tiempo pasado.
Si todo tiempo es un eterno presente
Todo tiempo es irredimible.
Lo que pudo haber sido es una abstracción
Una constante  posibilidad perpetua
Sólo en un mundo de especulaciones.
Lo que pudo haber sido y lo que ha sido
Avanza a un solo fin, siempre presente

T.S. Eliot.

Los Cuatro Cuartetos

El tiempo es una obsesión de la existencia, la sensación constante de fuga, urgencia, tardanza, la reducción utilitaria que nos obliga a cumplir horarios desgastantes, y el final, si es que el final existiera, vivimos la pérdida de lo que no hacemos por lo que hacemos.
El tiempo para ser, estar y observar, ya no existe.
Comprender nuestra presencia en la estancia temporal es un pensamiento filosófico, científico, tecnológico y artístico. El arte requiere y exige tiempo.
La experiencia de la realidad encuentra su cimiento existencial en la noción de aquí y ahora, en el espacio y el tiempo. Es la relación con lo que vivimos, hacemos, sentimos en un momento y un lugar específico, que provocamos en nuestro sentido de la libertad o aceptamos en un designio de la fatalidad. 
El arte es experiencia y manifestación del tiempo: la contemplación y la creación suceden en el tiempo, en un presente intransferible que acontece en el individuo, cada acción, decisión y estado que el arte provoca o necesita es una consecuencia del individuo que lo vive, lo enfrenta y lo integra a su estar en el mundo.
Las tres niñas pelan patatas, sin levantar la vista, concentradas en su labor están sentadas en una sucesión de movimientos, las cáscaras rizadas caen en el suelo, los vestidos rojos dan armonía y fraternidad a la escena, a espaldas de la niña mayor la puerta abierta se prolonga en una fuga, la profundidad plantea un trayecto. El tiempo pasa mientras ellas pelan las patatas, ellas lo experimentan a través de su labor, y el espectador mira la obra pintada en 1896 por el pintor belga Léon Frédéric, y la contemplación sucede en el presente del que mira, en el aquí y ahora que se suma a la memoria y forma parte de las nociones que enriquecen nuestra propia construcción de la realidad.
El proceso de creación de Frédéric, la observación que suspende el movimiento de las manos, la mirada, los pliegues de los vestidos se trasforman con la invención, el pintor decide cómo es su propia versión de la realidad en la composición, al elegir el color rojo para los vestidos, al matizar el cabello de las niñas de rojo, y además, en una metáfora de la vida que están por continuar, abre la puerta a un pasillo sin destino visible.

Rothko en su pintura Light red over dark red, de 1957, aplica las capas de color, espera que sequen, las desvanece, sumando las capas del tiempo, la sensación de que el pasado queda en el fondo de una continuidad interminable que plasmada detiene la incesante marcha, y permite el instante de contemplación, de entrar a cada uno de los colores, a cada matiz que exigió autonomía para integrarse sin desaparecer.
Mientras la experiencia cotidiana nos hace sentir que el presente esta “vivo” y el pasado está “muerto”, que el futuro guarda una promesa, el arte rompe con esa noción, y trae sus manifestaciones a una vida perpetua, la obra de Rothko o la de Frédéric o los primeros dibujos de hace 40 mil años, están vivos en la experiencia de la creación y la contemplación.
La música, el teatro, la poesía, rompen esas barreras y nos significan en el instante en que las experimentamos. El paisaje, la figura humana, la naturaleza muerta, la abstracción, el color, son representaciones del tiempo y contienen en su presencia el proceso de la creación que exige la entrega de la vida al momento de la realización.
Mientras la sociedad dicta un uso utilitario del tiempo, en el que cada instante debe ser productivo, crear beneficios y capital, el arte desobedece esa imposición, existe en el no hacer, la meditación, la observación, exige que el aprendizaje sea lento, probar y comprender los materiales, que los errores guíen. El arte es una liberación que otorga al espíritu el estar y vivir, el arte rompe con la obsesión del desgaste, el arte es eterno.

lunes, 24 de diciembre de 2018

FAUSTO O LA BANALIDAD DEL SABIO

 La sabiduría acumulada, la razón incorruptible, la arrogancia de la ciencia, se rinden ante la frivolidad de un traje nuevo, de un amor impulsivo o de una orgía. Mefistófeles reta a Dios, para Goethe esa es la primera debilidad, el ser perfecto, inconmensurable, entra en el juego del expulsado y pecador, que trata de demostrar que su obra divina, el hombre, es imperfecta. En el nacimiento del método científico, en la Ilustración que negaba la superstición y la religión como explicación del ser y la existencia. 
 Goethe plantea un experimento científico, involucra a Dios, que la ciencia cuestiona su existencia, y aun peor, la credibilidad de las religiones, y lo obliga a debatir los argumentos filosóficos de la época en voz de Mefistófeles.  El seductor Mefistófeles convence al Jefe Máximo del cielo y la tierra de entrar en el proceso de comprobar su teoría, argumenta los defectos humanos  y con eso nos dice que él mismo, es mejor que cualquier persona. El elegido es Fausto, un sabio, consentido de Dios por su dedicación al conocimiento, que le ha evitado la experiencia de la vida. La Ilustración hacía de la experiencia parte fundamental del saber. Fausto nunca se ha enamorado, dichoso él que no conoce las amarguras de esas pasiones, y ya en la vejez, desea vivir esa emoción.
  La sabiduría de sus lecturas han agotado los libros,  en una época en que coleccionar volúmenes era un vicio de gente educada y sensible, así que investiga en brujería, es interesante porque se supone que es un sabio, y  la brujería, aunque de moda en esa época, era parte de los males intelectuales que combatía la Ilustración. Dios entrega a su hijo ejemplar y el experimento comienza, Mefistófeles lo conquista, le ofrece todo lo que Fausto añora, y en el colmo de la banalidad, le cambia el vestuario, porque Mefistófeles obviamente es una autoridad del estilo, lo halaga por su nuevo sombrero con plumas, su espada, la capa y el porte que tiene. La ciencia se derrumba, la sabiduría es una hueca ánfora que nada contiene, la vida entregada a leer con luz de velas, a escribir páginas y páginas, es aniquilada por la fatuidad de un elogio, por la efímera moda. Fausto es un imbécil, una creación defectuosa. 
 Mefistófeles, que viste muy bien, en su conocimiento de la especie humana, no confía en Fausto y le hace firmar un contrato entregando su alma, que poco vale, ya lo demostró, ese contrato es la prueba de su teoría y la convierte en una tesis. La relación con Margarita es un deseo de seducción, no la quiere como pareja, es parte de su demostración de superioridad de clase y de sexo. La humildad de Margarita, su condición social impiden una relación formal, la conquista con joyas, su intención es comprarla, y cuando ella se entrega, es traicionada, abandonada, desesperada asesina a su hijo,  y la condenan a muerte. Fausto y Mefistófeles tratan de rescatarla de prisión y ella ha enloquecido de dolor, todas las desgracias han caído sobre ella sola, y no tiene medios para defenderse. 
 Goethe argumenta que sin fortaleza ética el conocimiento no sirve para guiar la existencia y mientras en la Ilustración la ciencia es la base de la sabiduría, vemos que la ciencia no puede “moralizar”. La obra divina, el hombre, Fausto, es capaz de provocar el daño más terrible en la obsesión de conquistar sus fines, que como los de Fausto, son banalidades. El seductor está al nivel del seducido, la calidad moral de Mefistófeles es igual a la de Fausto, porque su sabiduría no le sirvió para defenderse de la tentación más baja. Es nuestra naturaleza, que además no aprende lecciones, somos nuestro propio castigo. La contradicción de ser un sabio y no tener ética, es posible. 

En el Metropolitan Museum de Nueva York exponen a Delacroix y como parte de la curaduría están sus litografías para la novela de Goethe. Reflejan cada escena con la sensibilidad y la imaginación de un buen lector, el dibujo es ágil y moderno, la composición resuelve con dinamismo y síntesis las acciones de una historia que demuestra el nuevo concepto del YO y la consciencia que llevó a la humanidad al escepticismo religioso.
La secuencia de los dibujos y su movimiento podrían ser de una novela gráfica, los rostros  y vestuarios de los personajes describen sus caracteres, el desarrollo de un primer plano y un plano secundario es cinematográfico. Es los márgenes de las litografías se aprecia cómo Delacroix afinaba el lápiz, revisaba su punta para continuar dibujando sobre la piedra, el impresor dejó estas marcas que le dan singularidad y hacen casi un fetiche de las obras. La lectura de Delacroix es mejor que la de muchas películas modernas que simplificaron y esquematizaron la historia en un afán de hacerla simple. El grabado de Margarita, la joven humilde seducida y encarcelada es conmovedor. Las litografías  son la argumentación visual de la obra que describe en su totalidad a la naturaleza humana y la fragilidad  de las verdades de la fe.

domingo, 16 de diciembre de 2018

THE HEAD AND THE LOAD

 La guerra exhibe sus crímenes para alcanzar la victoria y los oculta para alcanzar la posteridad. Los cien años del final de la I Guerra Mundial marginaron de los himnos a las víctimas de la estrategia política y militar, las armas químicas fueron parte de la crueldad del progreso tecnológico, la violencia política se encubrió en los ideales para destrozar a los enemigos y a los aliados, y detrás de ese teatro del horror, el racismo enlistó batallones para ser asesinados. El genocidio de más de un millón de soldados negros de África, que participaron en su condición de colonias de los imperios en guerra, fueron utilizados para las tareas más duras hasta ser masacrados como escudos humanos cubriendo el frente.
 William Kentridge estrena en Nueva York su ópera The Head and the load en el Drill Hall del Armory, con bailarines, cantantes, esculturas móviles, músicos, proyecciones de video en un enrome escenario. Los grabados, dibujos y collages de Kentridge son proyectados como escenografía de la tragedia, los cantos y los diálogos se prolongan, son el grito visual que no quiere escuchar la Historia. Enemigos y aliados, manipularon más de un millón de seres humanos, en los archivos las causas de muerte aparecen como desconocidas, y los dibujos se funden con las sombras de los actores. En el sin sentido de la vida, el libre albedrío se arrodilla ante la fosa común de la trinchera, Shakespeare humanizó la tragedia histórica, la voracidad  y la impotencia de Ricardo III se consuma en la muerte de miles de soldados, Kentridge alcanza esa poética y los nombres que no tuvieron espacio en los registros cantan en esta ópera, la carrera hacia la muerte de los soldados es una danza agotadora, el rostro del que sabe que va al encuentro de su último instante, perdiendo su nombre, su fe y su aliento.
 La belleza de las obras de Kentridge, el contraste de sus dibujos y grabados sobre páginas de libros, archivos, periódicos, papeles “socializados” de contenido utilitario, sirven de soporte para pájaros, siluetas de bailarines, animales, dibujos de sus esculturas y objetos, es el contraste entre la vulnerabilidad del ser y su conciencia, ante la anestesiada maquinaria de la civilización. El arte en su universalidad significa sin esquematizar una ideología o un momento, el arte no es de este o de otro tiempo, está en las preguntas que seguimos investigando que aun tratamos de responder, por eso la creación y la contemplación continúan.
 Los dibujos de los pájaros en animación reciben los disparos que matan a los actores y bailarines, con una partitura ecléctica, los cantantes con voces profundas y dolorosas, es la poesía que se niega a ser panfletaria, que manifiesta el abuso histórico y político, sin caer en el facilismo contemporáneo del chantaje y la inmediatez. Kentridge es Shakespeare, sabe dimensionar a los seres humanos, y sabe llevar su obra al límite de una época que continúa enalteciendo las victorias que sacrifican la belleza en el altar de la ideología.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

WHITE IS BEAUTIFUL

 This was the song that opened the Tonight with Belafonte TV special in 1959.  
 La libertad, ser dueños de nuestra voluntad y consciencia, de nuestra individualidad, es una misión milenaria que seguimos defendiendo cada día. La esclavitud es racismo económico, se establece la inferioridad e incapacidad de ejercer la propia voluntad de  un grupo para explotarlo y manipularlo, deja de ser un individuo es un cuerpo y su valor radica en la capacidad de trabajo y producción.  
 En el MoMA de Nueva York exponen la obra de Charles White, intérprete del dolor y la determinante trayectoria de la conquista de los derechos de los negros en Norte América, las “imágenes de la dignidad”. Muralista influenciado por Orozco y Rivera, su obra gráfica y sus dibujos son los que alcanzan la más violenta y poética visión de los relatos negados por la Historia. Nació y  vivió en Chicago mientras la segregación destruía la noción de igualdad. La pobreza, violencia familiar y la crueldad social marcaron su talento, asistió a las clases gratuitas del Art Institute de Chicago, y sin dinero para materiales dibujaba desesperado, dando un rostro al obtuso destino. En 1941 se casó con la artista Elizabeth Catlett y vivieron en México. Inspirado en el Barroco, las manos y los rostros de sus dibujos y grabados son hipnóticos, la pasión que tenía hacia la línea, la monocromía, influenciado por la artista alemana Kathe Kollwtitz  y el realismo social, reescribió la leyenda de la rebeldía en su obra. 
 La Historia se distrae con las narraciones sociales, con esa muralla de cuerpos que accionan la construcción de un gran destino colectivo; el Arte escribe las historias de los individuos, retiene las voces, las miradas, la cotidianeidad pisoteada por esa marcha megalómana y brutal que se impone en himnos y odas. El corto de la canción Bald headed woman interpretada por Harry Belafonte, la coreografía es el compás de la potencia contenida en el trabajo forzoso de los presos que estalla en el vientre profundo del hambre, la cámara se mueve y se abre en el aullido que exige I don't want no cold iron shackles 'Round my legs, Lord, y las cadenas caen en los pies de Belafonte. 

White persiguió ese relato incrustado en sus heridas, las mujeres de sus grabados presas en los pliegues de sus vestidos,  los ojos furiosos, las manos herramientas de la supervivencia, trazadas en un limbo que se habita con los cantos rítmicos, del ritual de la nostalgia. La tragedia del Barroco sin victimismo, es la pertenencia humana, la vida que carece de significado se escribe cada día, si el significado es una fatalidad, nos rendimos sin comprender, siguiendo los pasos marcados. La obra de White es la rebelión a un significado no deseado, a un destino no pedido, a negar lo que otros han escrito.