sábado, 23 de abril de 2016

SÓLO ARTISTAS PANFLETARIOS Y SAQUEADORES (SAPS)

Yo transporto, SAPS, 2016, Fotografía Aldo Hinojosa. 
 Qué desperdicio utilizar el nombre de David Alfaro Siqueiros para presentar decenas de artistas mediocres. Qué desperdicio invadir el acervo, la casa y el legado de Siqueiros para montar exposiciones y actividades de ínfima calidad. Qué desperdicio y qué ofensa llamar muralismo a las agresiones que cometen con la fachada de la casa de Siqueiros. Qué saqueo malgastar el dinero de los impuestos y del escaso presupuesto que se asigna a Cultura para mantener a Taiyana Pimentel en su dictatorial puesto en el museo y en la Tallera, pagar obras comisionadas de hiperbolizada estulticia y además deteriorar veloz y cínicamente el legado de Siqueiros. Les estorba el nombre de Siqueiros y lo reducen a unas siglas que dicen nada “SAPS”, que resignificaremos como: Sólo Artistas Panfletarios y Saqueadores. Y por si fuera poco, en un homenaje a sus despropósitos, montan una exposición con materiales de embalaje y los desperdician alardeando de un concepto congruente con su política de destrucción de la plástica.

Yo transporto, SAPS, 2016, Fotografía Aldo Hinojosa.
 El legado de Siqueiros estaba designado para investigar en la composición espacial que llevó al virtuosismo en sus murales y ninguna exposición desde el periodo que registran en 2009 ha estado orientada a esta investigación. Analicemos la trayectoria del SAPS: han mostrado hamburguesas encimadas, videos sin sentido, papeles recolectados en la basura, han hecho pedazos la duela del piso, han ridiculizado al muralismo comparándolo con una pinta de propaganda electoral o triturándolo en confeti, y literalmente le pagaron a Wilfredo Prieto para que se orinara en el nombre de Siqueiros. ¿Qué más quieren hacer? ¿Qué otra cosa le van a permitir a la dictadora Pimentel? ¿Hasta cuándo van a patrocinar y solapar la impunidad de este destrucción?
Orina y cerveza, Wilfredo Prieto, SAPS. 
 La exposición actual Yo transporto, es una instalación hecha con materiales costosos de embalaje especial para arte que los despilfarra en un montaje que ignora las posibilidades del material y que no sabe usar el espacio planteando torpemente el volumen, es una demostración de lo que sucede en este museo, y con el arte contemporáneo VIP: el contenedor, es decir el museo, es más valioso que el contenido. Las cédulas se pierden en hilarantes explicaciones en las que ni el artista ni la curadora se ponen de acuerdo en qué quieren decir, falseando la información al afirmar que esos embalajes se usan para pinturas o esculturas, cualquier profesional sabe que las cosas sin valor del arte VIP, obras como una sartén o un ventilador roto, también se embalan en esas cajas porque ya “son arte” reiterando que el contenedor valida al contenido.
Deterioro de los murales de Siqueiros en SAPS, Fotografía Aldo Hinojosa
La directora además utiliza la cédula de la exposición y hasta a los cuidadores del museo para divulgar que “sus finanzas son muy deterioradas” y en realidad para lo que hace no necesita dinero, al contrario, deberían indemnizar al público y multar a cada artista por el descarado saqueo que hacen contra el museo, el erario y el nombre de Siqueiros usando el espacio para las infra inteligentes cosas que exponen. La virtud más sobresaliente de esta obra, según Pimentel, es que el artista la dona y con su venta va a “reconstituir las deterioradas finanzas del museo”, si ese es el objetivo del SAPS pues ya se tardaron, en vez de seguir ensuciando el nombre de Siqueiros, y “aludiendo a la construcción ontológica de conocimientos” hagan otra “intervención espacial” y  metan una taquería-gourmet VIP o lo que la directora crea que “redefine la economía del museo”, con la ominosa trayectoria que tiene en ese espacio ya es lo único que le hace falta hacer.

miércoles, 20 de abril de 2016

Presentación del libro de Avelina Lésper

Presentación del libro de Avelina Lésper

Feria del Libro de Bogotá, Colombia FilBo.

1 de Mayo a las 5:00 pm en el Salón Múltiple 5 de Corferias, entrada principal Carrera 37 No 24-67 Corferias.              

domingo, 10 de abril de 2016

LOS MODERNOS

Ángel Zárraga, La Dádiva. 
El mito del progreso es mesiánico y materialista, el liderazgo se hace obsesivo, encabezar ese movimiento lineal convierte a los “innovadores” en efímeros dictadores. La superficialidad de la apariencia es el lenguaje de la época. La exposición titulada Los Modernos enel MUNAL, es un diálogo entre obras europeas y mexicanas. La nostalgia protagoniza el ambiente, sentimos a la “actualidad” irremediablemente hundida en el pasado. Las obras en las que el artista antepone sus preocupaciones a las tendencias de la época, son las que perduran con la firmeza del que venció a la cauda. Horacio afirma en la Poética “Renacerán muchos vocablos que ya cayeron y caerán muchos que ahora están en honor”, los vocablos atados a la moda arrastran a la obra en la pérdida de vigencia. La época es perecedera, el tiempo elimina lo que hacemos para que exista, la obra que rompe con su tiempo logra un sitio para sí misma. 
Dr Atl, Las Bañistas 
Las Bañistas del Doctor Atl, es una obra excepcional porque no representa a su momento, concentra la obsesión de Atl con la naturaleza del elemento agua, la piel es agua, el cuerpo desnudo es paisaje; el Desnudo frente a la ventana de Jean Puy  no dialoga porque es una esquemática obra testimonial. La sensual narración de La Dádiva de Ángel Zárraga, a pesar de manifestar referencias de estilo en las mujeres, es eterna la pasión mística y carnal de la concupiscente ambigüedad de Zárraga, y con su impecable técnica es una obra superior a la idea de ser moderno. En Siqueiros es tan dominante su presencia que la pintura es toda Siqueiros, él es la obra, es el fenómeno de Picasso, que son más grandes que el momento, y en Siqueiros está la sabiduría de hacer del material una extensión de sí mismo, la piroxilina es un ADN. Las obras estrictamente sujetas a ser producto de la idea de ser moderno quedan en un recuento hemerográfico. Niobe de Andrè Masson, posee los rasgos que hoy podemos apreciar en muchos pintores que lo imitan y no saben pintar, estableció el canon de que sin entender qué hacen pueden fingir que pintan, y que la apariencia de actualidad es una aportación para la obra y no lo es. La actualidad, la fugaz carrera contra el tiempo siempre se pierde, por eso no es un valor, un artista podrá competir contra sus pesadillas y preocupaciones, como la luz o la composición del color, pero es derrotado si hace de su propio estilo la búsqueda de ser moderno y peor aún contemporáneo. 

La preocupación de integrar a las influencias que consideran actuales distrae de la finalidad de la obra, hacen del estilo el tema de la obra, lo cual es insuficiente, entonces saturan los cuadros de referencias y citas, se olvidan de la composición, porque no hay manera de dar orden cuando se dice nada, el estilo no dice por sí mismo, su mensaje se reduce a una noción temporal que por la inevitable física, perderá su aparente actualidad para ser parte del pasado. La obra se manifiesta inútil para el arte por obstinarse en ser útil para una época. La obra cubista de Diego Rivera es testimonio biográfico de su trayectoria, lo que hizo a Diego Rivera autor y artista fue la creación de un lenguaje personal que cumpliera con lo que él quería decir y esa imposición lo salvó de ser tragado por la temporalidad. La obra de Bacon se queda suspendida en su infinito continuum porque está habitada por su psique, la invención de sus planos, la dramaturgia del color, las masas corporales del toro y del hombre, es la tormenta del artista, para Bacon el tiempo no existe.   

sábado, 19 de marzo de 2016

CONSUMO CULTURAL 100% DEDUCIBLE DE IMPUESTOS

Marinus van Reymerswale,The Tax Collectors,oil on panel 
 El arte y la cultura padecen dos males esenciales que derivan en lo mismo: la falta de público y los constantes recortes en el presupuesto gubernamental. El Estado monopoliza el patrocinio, promoción y adquisición de los bienes culturales, y evidentemente, no puede con esta misión. La “generación de públicos” es un lugar común para implementar iniciativas que no han funcionado, las salas de los museos, conciertos y teatros siguen vacías.
Es prioritario generar mercado y se va a conseguir con incentivos fiscales para que la sociedad civil consuma bienes culturales. El Estado, la comunidad cultural y el público tendrían que asumir que es más sano generar mercado en lugar de continuar con el  paternalismo de las becas, la discrecionalidad de las subvenciones y los recortes indiscriminados. Impulsar el consumo es más fructífero y esto inicia con la anulación de la ley Videgaray que estigmatiza la compra-venta de arte, para que la adquisición, patrocinio y divulgación cultural sean 100% deducibles de impuestos. Es un despropósito que por un lado reducen presupuestos y por otro estigmaticen el consumo de arte, si no hay dinero entonces alienten a la ciudadanía a que participe invirtiendo económicamente en la cultura. El paternalismo tiene paralizados, y en muchos casos comprados, a los “creadores culturales” que no están concentrados en la creación de su obra, se dedican a tramitar, gestionar, cumplir favores para conseguir subsidios y becas. Esto ha fomentado un dañino tráfico de favoritismos, opacidad y engrandece el monumento del gobierno como el gran salvador de la cultura. La cultura tiene que entrar en una mayoría de edad, ser autosuficiente y verdaderamente independiente. 
Pieter Brueghel the Younger, The Tax Collector, oil on panel 1620-1640
Si una persona compra un libro, un disco, un boleto para un concierto, el cine o el teatro, patrocina un montaje y por supuesto, adquiere una obra de artes plásticas, entre muchas cosas, que ese gasto lo deduzca completo de sus impuestos. Esta iniciativa detonará el consumo, atacará de forma frontal a la piratería, hará que mucha gente se inscriba en Hacienda, motivará el patrocinio, generará fuentes de trabajo y capital. El Estado debe cumplir su compromiso de apoyar a la cultura eso no significa hacerlo todo, hay que motivar a la sociedad civil porque el consumo no sólo se traduce en dinero, se logra una sociedad culta, pensante y crítica. El criterio de lo que es apoyado y lo que no, hasta hoy es exclusivo del Estado y del grupo que está protegido por el Estado, estas decisiones en muchos casos o están de espaldas al público o despilfarran fortunas en espectáculos populistas. La sociedad civil decidiría qué apoyar si el consumo y patrocinio se deduce 100% de impuestos, y la cultura no estaría supeditada a los presupuestos, que son los que deciden la calidad de las iniciativas culturales. El público se hace partícipe de la cultura cuando sabe que su consumo le beneficia, es una deformación en la relación con el público que crea que el Estado le debe “regalar” el acceso a la cultura.

El consumo y la producción cultural tendrían que estar dirigidos a fomentar la participación. El público no decide por la calidad de un espectáculo o un libro, decide por el precio o por lo que es gratis, y al “creador cultural” no  le interesa el público porque exponga o no exponga, venda o no venda el libro, lo van a becar, así ¿cómo quieren generar mercado y público? No tiene sentido subvencionar y recortar, este círculo vicioso tiene hundida la industria cultural, que literalmente no existe.  

miércoles, 9 de marzo de 2016

CONFERENCIA AVELINA LÉSPER


Analizaré la presencia de la poesía en el arte como un estado de creación metafórico, simbólico y armonioso. Contrastaré la pérdida de esa poética en la decadencia del arte VIP de la literalidad, la obviedad y simplicidad de ideas, obras y acciones.
Martes 15 de marzo 7 pm, en el Instituto Cultural Cabañas, en Guadalajara, Jalisco.

ENTRADA LIBRE. 

martes, 8 de marzo de 2016

EL HUMILLANTE DÍA DE LA MUJER

Antoine Watteau, Toilette
El día internacional de la mujer es un placebo populista, pretenden que con un día de eventos, mesas redondas, conferencias, ediciones de libros que nadie lee, se solucionan las grandes desigualdades que padecemos la mitad del género humano. Es un día para que los círculos feministas, ONG’s defensores de derechos desde los cómodos escritorios paraestatales se pongan en circulación y se platiquen entre ellas, es un vergonzoso premio de consolación, es la fiesta que reemplaza la molestia de hacer.
 Tenemos comisiones de igualdad de género en la cámara de diputados y matar a la esposa sigue siendo un delito menor en muchos de los estados de este país, y en cambio el aborto es causa de prisión, la diferencia es que un crimen lo comete un hombre y del aborto se responsabiliza únicamente a la mujer, aunque la pareja esté implicada.
El día internacional de la mujer a mi como mujer me humilla, no me da satisfacción que exista un sólo día al año para recordarnos que la mujer en la construcción actual de la sociedad continúa sin una integración total que le dé acceso a los mismos derechos salariales, legales y  morales que el hombre. El multiculturalismo ha fomentado la desigualdad, defendiendo las tradiciones culturales como si estás tuvieran un valor legal o ético se permite que las leyes tribales continúen haciendo de la ignorancia y los prejuicios un código social, y en la más grande de las contradicciones los Derechos Humanos se acaban cuando entra la defensa de las “tradiciones multiculturales”, y los mismos defensores de los derechos argumentan que se deben respetar las diferencias y las costumbres. Los crímenes de honor y la marginación son parte de esas ancestrales costumbres, y son intocables únicamente por su substrato folclórico, gracias al multiculturalismo la violencia en contra de las mujeres es parte de la identidad nacional.
Las diferencias no son exclusivas de la pobreza y el folclor, en los corporativos las mujeres ganan menos que los hombres, un promedio de 24% menos en México, todas las secretarias son mujeres y los jefes son hombres. La industria del espectáculo mundial y en Hollywood en particular, los sueldos de las actrices son menores que los actores, es casi imposible otorgar un proyecto de gran envergadura para que sea dirigido por una mujer. Invariablemente los ataques a las mujeres son sexistas, no hay diferencia si esta se dedica a los negocios, a la política o al show business, el flanco más frágil para insultarla es su género.
Las artistas feministas recurrirán al lugar común de hacer obras con botes de limpiadores y anuncios publicitarios culpándolos de la anorexia, reduciendo a la caricatura la situación femenina para no ver el contexto real, y quedando bien con las instituciones que subvencionan sus obras.
Celebrarán este día con listoncitos rosas, con rebajas en las tiendas, harán mesas de discusión y las personalidades de siempre pasarán a cobrar su cheque por participar en todo esto, a pedir subvenciones para editar revistas que se concentran en decir nada, harán programas con las mujeres de “éxito” mientras el gobierno intenta hacer negocios con Arabia Saudita aunque en ese reino de la ignominia las mujeres son literalmente esclavas, y veremos que en nuestro país México, las niñas de 14 años embarazadas dejan la escuela porque no tienen acceso a la educación y la salud sexual.

domingo, 28 de febrero de 2016

ROJO.

Henri Gervex se inspira en Rolla, un cuento de Musset, 
Incita al sacrificio, muerte, cambio, resurrección, entrega, estallido, el rojo desata el apetito porque nos excita, lo deseamos y exige el precio de tenerlo.
En los retablos góticos el manto de Cristo son cascadas de sangre, heridas que nunca cicatrizan, la resurrección del dolor cubre al cuerpo para hacer visible el alma.
 Velázquez, que hizo del retrato un espejo, pinta a Inocencio X envuelto en rojo, manto, trono, piel sanguina, el realismo le recuerda al pontífice que representar a un dios no lo hace divino. Francisco I toma en sus brazos a Leonardo de Vinci, el poder pidiendo piedad al arte, el pintor fallece y todo el arte se muere, el lecho mortuorio que pinta Ingres es rojo, cueva densa de terciopelo, sepulta el misterio, el cuerpo deja una obra eterna. 
Anita Berber se viste de rojo para suicidarse, Otto Dix pinta un altar en el cabello, el vestido, las uñas, los labios, la ofrenda a sus vicios, la redime en el exceso.
Courbet exacerba la visión del sexo y retrata a una joven que se desnuda mientras lleva puesto un zapato rojo. Hans Christian Andersen castigó a la lujuria y la vanidad de Courbet y en su cuento esos zapatos rojos desobedecen a la voluntad, enviciados en un tortuoso y frenético baile, hasta que un verdugo los mutila, el muñón queda como memoria y ausencia. El corset rojo tirado en el piso, Henri Gervex se inspira en Rolla, un cuento de Musset, la mujer descansa mientras su amante la mira antes de envenenarse.
Rubens anuncia el ultraje de Las hijas de Leucipo, el manto rojo entre sus cuerpos es sostenido por Castor, la violencia de la escena, el movimiento de lucha y orgia, está dirigida por el cupido perverso que lleva las riendas de los caballos, controla el deseo, lo instiga, nos ve divertido, gozando su travesura, incitando a Castor y a Pólux, el apetito de la carne es un círculo de insatisfacción.
En los rojos paisajes de Turner el cielo pinta a la tierra, que se prolonga hasta la pintura de Rothko, un paisaje sin cielo, sin tierra, clima puro que nace de no mirar, nace de sentir.
El cuerpo dentro de un cuadro rojo, microscopio que lo expande y lo deforma, Bacon retuerce las extremidades, saca los cerebros, mastica el sexo y lo abandona en la amorfidad esencial del cuerpo rendido que escupe su sangre en una muralla.
El Chakra que conecta los genitales con la Tierra es rojo, el calor del sexo se funde con el de la naturaleza, el gobierno del cuerpo está en ese centro.
Matisse se engolosina y plasma la armonía en una habitación roja, todo en esa pintura se come: la pared, el mantel de la mesa, las frutas, el vino, es la gula por el color y el trazo. Tamayo rebana la sandía y se come la pulpa, engolosinado repite decenas de veces hasta que nos deja hartos y decepcionados, buscando comer otra cosa que no sea su sandía.
Los muros de Pompeya son rojos, la lava del volcán los dejó intactos, los lamió para descubrir a qué sabían, cómo conseguían estar ahí, ignorándola, retándola.
Baco consagró la sangre y la transfiguró en vino, las religiones beben sangre, el vicio y el fanatismo insaciables se dirigen al mismo lugar, comparten caminos, se encontrarán aunque se odien.
Federico García Lorca tiene un río, llagas, alacrán y tristeza, vio y cantó demasiado rojo, él como su Juana la Loca, fue “un rojo clavel ensangrentado”. 
La libertad, la revolución, la lucha armada, las banderas tiñen de rojo a héroes y tiranos, un orden muere para que otro surja. José Clemente Orozco pinta un hombre en llamas, Ícaro incendiado renace en la bóveda de la Historia, eterno rojo oxido.   

EL MOMENTO DEL MIEDO.

“El momento de más miedo es justamente antes de comenzar a escribir, después de eso las cosas sólo pueden mejorar”, nos dice con optimismo Stephen King, porque muchas veces las cosas empeoran, ese miedo continúa y paraliza, no hay una línea que se atreva a ahuyentarlo, una palabra que acabe con el terror. King es experto en escribir historias en donde los escritores padecen su mediocridad, se burla de ellos, los encierra con locas que les rompen las piernas por escribir novelas rosas de supermercado, los hace asesinos, su diversión morbosa es la incapacidad ajena. En su novela The Shining el personaje Jack Torrance pretende escribir una obra de teatro, copia miles de veces, maniacamente la misma frase, “all work and no play makes Jack a dull boy”, se lo dice a él mismo, memoriza su impotencia. El escritor que se siente mecanógrafo, escribe sin límite, no corrige y deja todo lo que su cabeza expulsó, sin la distancia para apreciar si eso tiene o no calidad, es tan mediocre como uno que no puede sacar una línea. Dura realidad. 

La película francesa Un Homme ideal, del director Yan Gonzlan, el personaje es un escritor joven, envía su primera novela a una editorial y le dicen que no les interesa, obviamente por mala. En su trabajo en una mudanza encuentra el manuscrito del diario de un soldado de la guerra de Argel, y su esterilidad creativa lo empuja a plagiarlo. Este texto le regala éxito, fama y premios. La historia es un homenaje a King, lo citan varias veces y hacen el mismo escarnio con la falta de oficio. Al entrar en el vértigo de la fama se da cuenta de algo terrible: se puede plagiar un texto, pero no se puede plagiar a un escritor. No se puede fingir que se escribe, así que ensaya respuestas de escritores reales, se documenta para responder en las entrevistas. El fáustico regalo implica como condición ser un escritor de verdad, el editor le llama para exigirle que cumpla su contrato, escriba un nuevo libro o que regrese el adelanto.
El joven escritor prefiere plagiar, asesinar, mentir, robar, y además, fingir su propio suicidio antes que sentarse a escribir. En el momento que se atreve a plasmar su texto ya la mentira lo tiene asfixiado, así que, como en una novela, decide matar al personaje, al escritor que nunca fue.
Estas historias significan algo en países con un compromiso serio con la literatura, que no es nuestro caso. Aquí premian escritores plagiadores, las demandas no diezman en lo más mínimo su prestigio. Si el joven de la película toma el manuscrito rechazado, lo postula para la beca de Jóvenes Creadores se la otorgan y además si se le tapa la vertiente creativa, se la vuelven a dar para desatorarlo. En la película el joven trabaja en una mudanza, algo inimaginable en nuestra realidad, ¿cómo un escritor va a trabajar si necesita el tiempo para crear sus joyas en twitter? La comprometedora gestión que muchos escritores hacen para que les den becas y premios es preferible que sentarse a escribir y hacerlo de forma decorosa. El aparato de favores produce la enorme cantidad de libros ilegibles pagados con becas y la pléyade de escritores con mala fama de ser talentosos. Siguiendo al escritor paradigmático que es Jack Torrance, deberían encerrar en un aislado hotel a los escritores, y como parte de la beca y del premio obligarlos a leer las novelas, ensayos, palíndromos y twitters de todos ellos. Antes es recomendable que retiren las hachas para que no acaben como en el final de Shining, poseídos por su falta de talento. 

sábado, 16 de enero de 2016

SANGRE Y FAMA

 El gran perdedor de la guerra es el ser humano, como idea, concepto filosófico, la medida de todas las cosas se destroza, la degradación de asesinar al Otro aniquila la razón de existir. La humanidad no aprende de la tragedia, 60 mil muertos y heridos dejó hace 200 años la batalla de Waterloo, colinas de cadáveres de hombres prusianos, ingleses, franceses, polacos, el paisaje de muerte, la atmósfera asfixiante, densa de pólvora, sangre, llantos, ¿Eso es la gloria? ¿A quién vencieron? ¿Qué se conmemora? Robert Graves vio en esos cuerpos hinchados, goteando sangre negra “A certain cure for lust of blood”. 
Daniel Maclise pintó un mural comisionado por el príncipe Albert para entonces celebrar los 15 años de la batalla, el boceto del mural es un dibujo en papel, mide 13 metros por 3 de altura, fue realizado en su totalidad por Maclise entre 1858 y 1859, y se exhibe en la Royal Academy. El dibujo recrea el momento en que Wellinton y Blücher se dan la mano reconociendo su triunfo sobre Napoleón. Maclise nos impone una visión deprimente, no hay orgullo, la desolación y el dolor han vencido, una vez más la violencia se detuvo cuando estaba ahogada de sí misma. Rompiendo la verdad histórica, el pintor rodea a los generales con una masa de soldados heridos, jóvenes mutilados, cadáveres. 
El horror de la guerra narrado en la austeridad monocromática del dibujo, la monumentalidad épica, apoteósica, valiente, desacraliza la victoria, es la crudeza interminable de las canciones de guerra, “blood and fame” de Graves. El dibujo y la poesía penetran en las entrañas de la guerra, Maclise en Waterloo y Graves en la Primera Guerra Mundial, no hay diferencia entre sus relatos, la venganza es el calor que no se enfría “Walking through trees to cool my heat and pain”.
 Los soldados se ayudan entre ellos, compadecen su miseria sin gloria, están agotados, desvanecidos, la influencia del neoclasicismo, la composición renacentista, la luz y sombra del dibujo construyen un relieve, podemos sentir la fiebre de esos cuerpos. 
Es sólo dibujo y es sólo dolor, miseria, arrogancia aniquiladora, no fueron suficientes 60 mil cadáveres, la victoria sigue pidiendo más. El rostro de Wellington sombrío de vergüenza y tristeza, no se dirige a Blücher, de reojo ve a los soldados, escucha el himno triunfal de sus lamentos, su caballo Copenhague inclina la cabeza, esa devastación será su historia. Los testimonios históricos afirman que los generales acudieron al encuentro sin compañía, fue decisión de Maclise incluir este dolor, recordar a esos hombres que por hambre, obligación y el engaño del patriotismo dejaron la cordura y la vida en el campo de batalla.
No es un final, es una suspensión, el continuum de la composición anticipa la pesadilla que habitará en los sobrevivientes, en las pérdidas, en las mutilaciones. Los cuerpos entre cañones, fusiles, espadas, caballos, esa masa de energía utilizada, desechada, basura amontonada, uniformes que ya no significan, la Historia recupera dos nombres y el resto, eso que Maclise dibujó, son cenizas, “blood and fame”. 
La obra es heroica, es el llanto de David ante el cadáver de Goliat descrito por Graves, el dibujo es tan detallado, ensimismado, perfeccionista que representa el único homenaje real para esos hombres masacrados, es un réquiem para la humanidad. La guerra es su propia derrota, lo que vemos es el triunfo del dibujo como obra total, su austera y contundente presencia, la belleza que logra, como a Wellington, avergonzarnos de nosotros mismos. 

sábado, 2 de enero de 2016

SINDICATO DE INTELECTUALES Y ARTISTAS (SIA).

El regalo de Navidad para el sector cultural-intelectual-becario fue oficializar la Secretaría de Cultura. Las únicas Secretarías de Estado que existen para para dar servicio a un gremio son la Secretaría de Educación que trabaja para el Sindicato de Maestros (SNTE) y hoy la Secretaría de Cultura abocada para el Sindicato de Intelectuales y Artistas, (SIA). Se supone que la “cultura es para todos” pero los “hacedores culturales” funcionan como un sindicato, con los mismos inmovilismos, tráfico de influencias y exigencias. El Sindicato de Intelectuales y Artistas, (SIA), es una élite tan clasista y protagónica que pidió comités y reuniones para que les preguntaran cómo querían el plan de trabajo y cuáles eran sus preferencias en materias que dominan como la administración y la “creación de públicos”, aunque el sindicato SIA no logre crear lectores o espectadores para sus respectivas obras maestras. Si ya se trata de pedir y con este ambiente navideño que incita la gula emocional, es oportuno sugerir al Sindicato de Intelectuales y Artistas, (SIA), algunos regalitos que pueden enumerar en su carta petitoria a Papá-Noel-Gobierno. 
Credencial de agremiado al Sindicato de Intelectuales y Artistas (SIA) 
Crear una Subsecretaría de Becarios: el consejo asesor formulará diferentes tipos de becas, incluso post-mortem para que los herederos las cobren. El sistema de becas se suma a los triunfos sindicales del SNTE: sus agremiados pueden recibir un sueldo sin trabajar o entregando un trabajo cada año, y además prorrogar el contrato para terminar lo que no hicieron. 
Dirección de Jubilados de Letras Libres: garantizará la continuidad del acuerdo de contratar a los exempleados de la revista en cualquiera de las muchas áreas que puede generar el ambiguo concepto Cultura
Dirección General de Premios, Rifas y Sorteos: el consejo directivo cabildeará con el  Sindicato de Intelectuales y Artistas, (SIA), la lista de afiliados sin obras y sin libros pero susceptibles de ser premiados; crearán un variado menú de premios y montos; repartirán los puestos de agregados culturales en las embajadas; y cabildearán premios internacionales para los sindicalizados y demostrar que somos un “país de excelencia”. 
Subdirección de Viajes y Excursiones all-inclusive: esta área tendrá mucho trabajo porque se encargará de captar todas las ferias de libros, ferias de arte, bienales, festivales y demás eventos culturales internacionales para pasear a sus agremiados y les inventará actividades para justificar la presencia del mismo contingente de “los intelectuales más importantes e influyentes”. 
Instituto Nacional de la Apropiación: derogará la Ley General de Derechos de Autor para legalizar el plagio en la literatura, las artes plásticas y todas las manifestaciones culturales, lo llamarán apropiación-copy-paste artístico y contarán con un bufete de abogados para defender cada caso. Con esta acción los premios retirados por plagio serán restituidos y sus “autores” serán indemnizados.

Líder, asesores, agremiados, familiares del  SIA. 
Coordinación de Prestaciones Familiares: otorgará puestos de trabajo, becas, estancias en el extranjero, publicación de libros y exposiciones a los hijos y familiares de los agremiados, dedicará asistencia a los que carezcan de talento, estudios o trayectoria. 
Dirección de Etiquetado: los asesores implementarán acciones para que todo quepa en la etiqueta Cultura, por ejemplo, la cultura del cup cake, la cultura del narco, la cultura de la lucha libre, su vocación inclusiva incentivará subvenciones, fuentes de trabajo y puestos administrativos. La desventaja que el Sindicato de Intelectuales y Artistas, (SIA), tiene frente al Sindicato de Maestros, (SNTE), es que una huelga general no causaría ningún problema al país, de hecho, muchos de sus agremiados han mantenido una huelga de creatividad desde hace décadas sin mayores consecuencias para la Cultura. 
Ilustración dibujo en tinta de EKO su sitio aquí 

sábado, 19 de diciembre de 2015

ART BASEL MIAMI 2015, SELFIE CRISIS.

Dildo painting
Art Basel Miami 2015 entró en un doble conflicto: el odio a los selfies y su retorno a la fase fálica, que según Freud, desarrolla el superego. Los galeristas tienen su ideal de perfección en esas obras y los ponía furiosos que la gente se reía y actuaba los selfies como en un circo. La frivolidad del público en este circo del dinero fue consecuente con la frivolidad de las obras, continuaron el chistorete, dialogaron con la estulticia del concepto. Recorríamos un parque temático con galácticas de botas plateadas, marcianas tipo Blade Runner, admirando osos azules y decenas de dildos en pinturas, fotografías de salchichas, esculturas, dulces. Los artistas con su statement de ser niños envejecidos, se estancaron en las búsquedas intelectuales que tenían entre los 3 y los 5 años: la obsesión por los genitales y el juego. 
Osos Azules y visitante haciendo cola para el selfie. 
Visitante galáctica.
Visitante Blade Runner.
En la galería Sadie Coles HQ de Londres, las dueñas pusieron a la venta el complejo de Electra de Sarah Lucas, con la obra Eros, un mega-falo que se convirtió en un selfie-magnet, todo el mundo se fotografiaba enfrente de ese homenaje a la castración de Sarah Lucas y de sus retro-feministas galeristas Pauline Daly y Sadie Coles. Con la envidia diagnosticada por Freud ahuyentaban histéricas al público que posaba de rodillas y con la boca abierta ante la priápica “escultura”. La palabrería sobre la búsqueda de la reacción y la interacción del público se desplomó en su disfunción teórica. Demostraron la demagogia del arte VIP, Sarah Lucas precisamente sobre ésta obra afirma que: “Humor is about negotiating the contradictions thrown up by convention. To a certain extent humour and seriousness are interchangeable.” Les reclamé que respetaran la libertad de expresión y gritonearon aún más, defendieron su obsesión por el padre persiguiendo a la gente. Su erudición y finura de argumentos frente al debate artístico fue levantar el dedo y hacer una peineta, la versión readymade portátil de su dildo teórico ¿Cómo quieren que reaccione el público? Que estudien la diferencia de proporciones entre la injusta realidad y el arte, o que discutan la “contraspectiva sexo-feminismo-política”,  tal vez podrían reflexionar que es una metáfora de la capacidad adquisitiva de los coleccionistas de estas cosas. Es la diferencia entre un museo y una feria, aquí sin cédula, sin el ambiente sacro del museo, estamos en el Circo de Barnum y como dijera su fundador: siempre habrá un estúpido que pague un dólar por ver mis patrañas. 

Sarah Lucas at Sadie Coles HQ London
Sarah Lucas at Sadie Coles HQ London.
Sarah Lucas at Sadie Coles HQ London.
Pauline Daly galerista corriendo a los visitantes del stand de Sadie Coles HQ.
Pauline Daly galerista corriendo a los visitantes del stand de Sadie Coles HQ.
Pauline Daly y Sadie Coles galeristas corriendo a los visitantes del stand de Sadie Coles HQ.
Pauline Daly y Sadie Coles galeristas insultan a los visitantes del stand de Sadie Coles HQ. 
Pauline Daly y Sadie Cole galeristas continúan agrediendo a los visitantes del stand de Sadie Coles HQ, mientras de espaldas la curadora hace una peineta o flip bird filosófico .
 De espaldas la curadora hace una peineta o flip bird filosófico. Detalle.


El gigantismo, tan cercano a la fase fálica, fue otro tema a reflexionar, medicinas y cápsulas, zapatos, un guante, una camiseta, trastos: big money, big artwork. En la galería Peter Freeman la instalación de Jimmy Durham, inspirada en la poética de los cartoons: una roca que aplastaba un coche modelo Spirit de los 90’s, el toque filosófico era la happy face de la piedra. La galerista derramaba bilis porque la gente no entendía, insistía en que todos éramos unos ignorantes que no veíamos la profundidad del arte. 
Galería Peter Freeman, instalación de Jimmy Durham. 
Selfie-magnet en la galería Peter Freeman, instalación de Jimmy Durham, mientras la galerista observa furiosa.   
Selfie-magnet en la galería Peter Freeman, instalación de Jimmy Durham. 
Selfie-magnet en la galería Peter Freeman, instalación de Jimmy Durham. 


Statement artístico en la galería Peter Freeman de la instalación de Jimmy Durham. 


Selfie-magnet en la galería Peter Freeman, instalación de Jimmy Durham. 

Llegó a tal punto la paranoia colectiva de los galeristas que se montaban enfrente de las obras para impedir el selfie. En los museos los selfies son “formación de públicos” y aquí como no estamos comprando se desata un conflicto entre el ego de los visitantes y el superego de los galeristas. La solución ideal sería que cobraran en el ticket de entrada el derecho a hacerse selfies, así le sacan dinero a la horda que no tiene la intención de comprar y se repartirían la ganancia entre las galerías que más fotos contabilicen. Para que esto se facilite en el floorplan podrían incluir los selfie-magnets y el público no perdería el tiempo paseando por sus pasillos buscando lo más estúpido. Se olvidan de que los negocios también son un arte.
Galerista impidiendo el selfie. 
Galerista impidiendo el selfie. 
Galerista impidiendo el selfie. 

jueves, 10 de diciembre de 2015

ENTREVISTA ABC COLOR DE PARAGUAY. AVELINA LÉSPER.



06 DE DICIEMBRE DE 2015


Avelina Lésper: «El arte contemporáneo es una farsa»

Desata polémicas y abofetea a comisarios, galeristas, críticos y artistas con sus artículos y conferencias. Hace un par de años le preguntó a la autora de una instalación: «¿Consideras que un balde de agua es arte porque agrega un comentario tuyo a la realidad?» Penosamente, la artista balbuceó bajo las cámaras de Milenio TV. La temida inquisidora, luego de agradecer sus respuestas y despedirla, la remató sin pestañear: «Estamos en la época en que la mera intención hace arte de un balde. Para mí, esto no es arte». La filmación, alzada en YouTube, se hizo viral de inmediato. Es la archienemiga del «arte contemporáneo VIP», aclamada y repudiada en el mundo entero, y hoy entrevistada por nuestro reportero de guerra, Samuel Bossini, en exclusiva para los lectores del Suplemento Cultural. Ladies & Gentlemen, con ustedes… Avelina Lésper.
Cuando Avelina Lésper habla de las malas artes del mercado, no afecta solo al ámbito de las artes plásticas, sino también al conjunto de una sociedad que baila en torno a ese concepto tan abstracto y, a la vez, tan poderoso. Sus cuestionamientos son, por momentos, duros, pero quizá sea más duro aún lo que cuestiona. Al comenzar este diálogo, decido abordarla con una pregunta general, aunque personal también, en tanto que indaga en su búsqueda y su sensibilidad: de dónde parte ella para hacer el análisis de una obra.
¿De dónde parte Avelina Lésper para hacer el análisis de una obra?
Soy observadora de arte desde la infancia; a los dieciséis años conocía los grandes museos de México, de Nueva York y de Europa. Ahora la gente antepone información y conceptos al ver, vivir y estudiar la obra misma. Yo parto del impacto que la obra tiene en mí. Cuando observé que el discurso de los curadores, críticos y académicos contradecía la realidad de las obras para designarlas como arte, decidí decir lo que veo y lo que pienso.
¿Cómo era hace cuarenta años la relación artista / galerías / marchand?
Nos tendríamos que ir más atrás, porque hace cuarenta años ya había marchantes y galerías vendiendo basura. En las primeras décadas del siglo XX, el marchand buscaba artistas y los impulsaba y soportaba económicamente porque sabía que el arte toma tiempo y es difícil y que los artistas talentosos son escasos. La galería rompía barreras sociales y exponía para dar a conocer formas nuevas de pensamiento, con riesgo. Ahora, el marchand y la galería solo venden lo que está de moda y quieren muchas obras porque la calidad no importa y porque saben que el artista las hace de forma instantánea, que todo es, intelectual o materialmente, ready made, y que los clientes no ven realmente la obra, que es una inversión rápida. Son como corredores de bolsa o vendedores de terrenos; no promocionan arte, especulan con commodities.
¿Cuándo comenzó el mercado a decidir?
Con la fiebre de la especulación financiera, la economía de la trampa y el abuso capitalista. Los millonarios compran arte para especular. Saatchi dijo que vendió el tiburón en formol de Hirst en doce millones de dólares al especulador financiero Steve Cohen; con ese precio lo donó al MET. El precio real no llega ni a la tercera parte. Cohen fue juzgado por fraude. Es uno de los billonarios coleccionistas más famosos.
¿Por qué llama usted «arte VIP» al arte actual?
Lo llamo VIP, de video-instalación-performance, porque, como el concepto VIP de very important person, es esencialmente excluyente. La pintura, el dibujo, la escultura que hoy se hacen no se consideran arte contemporáneo: los llaman tradicionales y están marginados de los museos más modernos y de las bienales de arte. La contemporaneidad se manipula como un valor artístico y no lo es: es un valor comercial –el último auto, el último vestido–. El arte es intemporal, sobrevive al tiempo; la moda es efímera, muere todos los días.
¿Los suplementos culturales forman parte del mecanismo del mercado?
Los suplementos y las revistas de arte promueven la especulación y son cómplices del fraude. Las revistas de arte son parte de un negocio que exalta el lujo, como las de moda o las de decoración. Han puesto el arte al mismo nivel que un par de zapatos o un coche.
¿Su opinión sobre las instalaciones?
No son arte ni escultura. Son decoración y basura; no es un adjetivo, es la realidad: llevan basura, desechos orgánicos, trastos. Y aunque los teóricos las justifican, la prueba de que no son arte es que fuera del museo pierden su condición de tal y retoman su valor original: son otra vez trastos, juguetes, sillas rotas, focos, objetos que no merecen estar en un museo.
¿No podemos esperar hoy nada de la frivolidad, como sí fue posible hacerlo con el Art Nouveau?
El Art Nouveau no es frívolo: es uno de los estudios más serios de las formas botánicas en el arte. Frívolas son las exposiciones de selfies, los performances, las obras de artistas como Marina Abramovic, la cama sucia de Tracy Emin o los puntos de Hirst. La frivolidad es pretenciosa y fatua, y así es el arte contemporáneo VIP, vacío e inflado con dinero.
¿Qué opina de la educación artística actual?
Están engañando a los jóvenes. Adiestrándolos para que sean funcionales al mercado. No desarrollan talento. Los jóvenes creen que salen de la escuela convertidos en artistas, y no saben dibujar, pintar, trabajar materiales. Aprenden a producir la verborrea suficiente para justificar que sus fotos del Facebook se presenten como arte. El arte toma años, exige la vida, es aprendizaje diario. Pero si matar un animal es arte, ¿quién necesita estudiar? Nadie.
¿Por qué cree usted que no aparecen movimientos artísticos, como en otras épocas?
¿Para qué crear un movimiento nuevo si encumbrando obras sin valor estético se gana tanto dinero? ¿Cómo concebir un movimiento que demuestre que lo anterior es un fraude? Miles de oportunistas que no son artistas pero que se venden como tales, y de curadores que dominan bienales y museos y ponen obras en todas las ferias de arte, no van a permitir que se arruine su negocio. ¿Tú crees que alguien que vende sus orines como arte quiere que esto termine?
¿Se ha dejado de hablar de arte?
Se ha dejado de hacer arte y, en consecuencia, se ha dejado de hablar de arte porque no hay arte de qué hablar. No hay obras. Se habla de teorías, de filosofía barata, de panfletos políticos, de dinero. Es consumo caro, rápido y de moda.
¿Cómo puede un pintor vivir de su trabajo sin caer en las trampas del mercado?
El mercado es necesario en el arte. El artista vive de vender su obra. Eso no equivale a engañar, ni a vender un periódico arrugado como si fuera arte. El pintor debe concentrarse en pintar con riesgo y dedicación, y en llegar a dominar la técnica. Como hacer arte es supuestamente tan fácil hoy, y un montón de dulces es arte, y flagelarse es arte, etcétera, la pintura a veces se hace invisible. Las escuelas no están enseñando a pintar. Sustituyen las clases de dibujo por clases de cómo justificar la obra para decir que es arte. Hoy más que nunca la pintura seria en sus objetivos y disciplina destaca de la masa de mediocres.
¿Qué opina de las grandes casas de subastas que venden cuadros en miles de millones de dólares?
Hacen un gran daño al arte. Vender un Cézanne en cientos de millones de dólares deforma el valor de la obra. La gente no ve una hermosa pintura: ve un montón de dinero. La especulación convierte las obras en acciones, en hipotecas. Es muy ingenuo pensar que el arte no podía ser pervertido por el dinero. Por dinero está siendo destruida la naturaleza del planeta, y por dinero se hacen guerras; ¿por qué no iba a acabar con el arte?
La Brillo Box de Andy Warhol ¿tiene peso y valor como obra de arte?
Warhol es un publicista, no un artista, y su única obra fue su vida social; el resto es un fraude, una de las grandes mentiras del arte.
¿Qué aportó Duchamp al arte?
Si hay alguien publicitado y sobrestudiado, es Duchamp. Nunca fue un artista. Fue un plagiario: el urinario no es de su autoría; es de la baronesa Elsa von Freytag-Loringhoven, y tampoco es autor del texto que lo justifica. Es un gran estafador. Lo que logró Duchamp fue que la mediocridad tuviera acceso al arte. Impuso que lo que se diga de la obra importe más que la obra, y que, por milagro de la palabra, cualquier objeto sea arte. Por eso hoy tenemos banalidades intelectualizadas en los museos, y por eso los coleccionistas compran un montón de libros rotos en miles de dólares. Como buen burgués, despreció la mística del trabajo para ensalzar la ociosidad de la palabrería hueca.
¿Podemos sustraernos al poder del mercado?
Si la manipulación de los precios y de la valoración de las obras de arte es tan grave, es porque el mercado trafica con objetos que tienen precios subjetivos y que, por eso, permiten la especulación. Lo que el público debe hacer es no dejarse llevar por la moda, ni por la apariencia de gran lujo que muestran en las ferias, ni por la sobre intelectualización de las obras, sino ver las obras desde su propia necesidad de belleza, desde su sensibilidad. El público debe expresar su opinión abiertamente. Que el mercado entienda que no engaña a nadie.
El psicoanálisis, ¿sumó una lectura a las artes plásticas?
La retórica que legitima actualmente las obras es una mezcla de todo, de panfleto político y social, de luchas de género, de psicoanálisis. Cada idea de moda y cada tema de moda se incorporan a esa retórica y a las obras. Las obras sobre redes sociales, internet, feminismo, etcétera, son legión. Nunca el arte había sido tan panfletario, tan saturado de buenas intenciones, tan moralista. Las obras actualmente son objetos cargados de eslóganes, como los eslóganes de las oenegés o de los partidos políticos. El arte VIP es, al mismo tiempo que frívolo y banal, ideologizado. La demagogia de estas obras se ve en que, al mismo tiempo que muestran esa cara de ideologización, no consisten sino en un capricho del mercado.
¿Por qué hay diferencias de opinión entre los críticos respecto al valor de una obra o de un artista?
Eso hoy no sucede. Todos los críticos aplauden y promocionan unánimemente el arte contemporáneo VIP. Todos le encuentran virtudes. Todos le suman intenciones. Hoy, la opinión está absolutamente homogenizada; es un pensamiento completamente alineado, sumiso. No hay pensamiento original, sino repetición de las mismas ideas. Gracias a eso tienen presencia en los museos, las ferias de arte, las universidades.
¿Un consejo para un pintor, o para un crítico?
Que no pida consejos, que vea su obra con humildad, con objetividad, y que nunca piense que ya está hecho como artista, porque el arte se aprende cada día y con cada obra. Tiene que creer en el fracaso; los artistas que se sienten infalibles son mediocres y cobardes. En cuanto a los críticos, no me interesa darles consejos.
Así es Avelina Lésper: frontal, desafiante, clara y dueña de sus palabras. Acertada o no en su postura –el debate está servido–, esa clase de entereza solo puede inspirar respeto.
samuelbossini@gmail.com