lunes, 1 de mayo de 2017

EL DRAGÓN Y SU FURIA

Kill an emoji, de EKO, para ver su obra aquí
El Rey Lear, la tragedia de Shakespeare, desata el conflicto cuando el rey pretende dividir su reino entre sus tres hijas y para decidir les pide que describan el amor que sienten por él. Las descripciones de Gornelia y Regan, se asemejan a los Sonetos del escritor, involucran los sentidos, el compromiso, contienen las virtudes del amar. La más joven, Cordelia se preocupa  al verse incapaz de alcanzar la elocuencia de sus hermanas, aterrada no sabe cómo explicar a su padre ese amor. Lear le advierte que su parte del reino es la más rica, y le pregunta “¿Qué puedes decir que merezca un tercio más rico que el de tus hermanas?” Cordelia afirma: “Nada”, simplemente ofrece consagrar su vida a amarlo. Encolerizado confunde su sinceridad con un corazón insensible y la despoja de su herencia, entonces el Conde de Kent trata de calmarlo y Lear responde “No te interpongas entre el dragón y su furia”.
La descripción de los sentimientos y especialmente la del amor es y ha sido un reto de la inteligencia y del arte durante millones de años. Hasta ahora, que ya no es necesario. La poesía, novela, se han obsesionado con iluminar esa oscuridad. La música, las artes plásticas, la danza, han investigado en la infinita posibilidad de manifestar el amor. Describir nuestras emociones nos obliga a generar palabras, metáforas, actitudes, gestos, somos un cúmulo de acciones encaminadas a exponer lo más sensiblemente posible lo que nos embarga.
Eso sucedió hasta que el marketing, los psicólogos y la mediocridad se confabularon para posicionar los emoticons y los emojis. Los círculos amarillos con ojos son ahora la nueva versión de nuestro bagaje emocional, según los psicólogos, el cerebro cambió con su aparición y ahora con ver estas pegatinas digitales reaccionamos igual que ante un rostro real, humano. Las nuevas generaciones pueden sustituir el contacto físico de un rostro, infinito en sus matices, con la unidimensionalidad de estas pegatinas, y peor, es suficiente para describir lo que sienten. El dilema que desata la tragedia de Rey Lear se resuelve hoy en día con un emoji. 
Nos merecemos la monstruosa cultura que hemos generado, nos merecemos estar rodeados de esta zafiedad y además tener un aparato de “estudiosos” y marketeros que convencen a la población mono neuronal de que eso son sus emociones y que su cerebro así lo acepta. La gente que con eso se satisface no necesita la poesía, ni el arte, mucho menos le interesa saber el dolor que Proust sentía ante las líneas que escribía, esa gente es del tamaño de un emoji. El cerebro de estas personas no ha evolucionado, al contrario involucionó, ha reducido drásticamente su vocabulario, su capacidad de auto observación y análisis, su riesgo ante la sinceridad, su calidad y cualidad de ser verdaderos, su entrega. La gente ama menos, porque siente menos, no se involucra en algo esencial: decirlo y asumirlo. Esos merecen tener como pareja un emoji, vivir con él y morir juntos como una aplicación obsoleta. 

8 comentarios:

Luis Filipe Gomes dijo...

Há de facto uma infantilização, uma restrição do discurso a signos e símbolos básicos. Parece que o objectivo é a perda de argumentação e depois a supressão da capacidade crítica. Parece quase que há uma conspiração para nos tornarem surdos,cegos e mudos.

Alejandra dijo...

es tragico que el modo de comunicacion predilecto en estos dias sea a traves de emojis o memes pero aun asi hay por lo menos unos cuantos artistas que si se esmeran en transmitir una intensidad emocional digna de admiracion, hace unos dias me toco asistir a la galeria traeger & pinto de la colonia roma y vi una exposicion colectiva de pintura que me encanto, en especial las pinturas de un chavo llamado richard mendtorr, cuya tecnica y tematica es impactante, recomiendo que sea visitada dicha exposicion para poder apreciar que si hay calidad, al menos en el trabajo de artistas emergentes, saludos!

Jose Miguel Costa dijo...

Avelina... ni tanto ni tan calvo. A veces un servidor utiliza los emoticonos como un modo de expresión rápido, aún sabiendo que no son más que una simplificación de expresar una emoción (muchas veces falsa en red, lo se, me hago cargo). Servidor los usa (pocas veces) para dar un mensaje directo a alguien cercano, como solo un indicio de algo que uno quiere dar a entender. Yo no soy poeta, pero ese indicio indicado de manera tan simple, tal vez me lleve a poder reiniciar la conversación con esa persona, o a profundizar, ya dejando la red de lado, por medios más directos. Yo creo que los sentimientos verdaderos se transmiten mucho mejor cuanto más directa es la comunicación. Internet es una pantalla algo fría, dependiendo de como se use o como uno se exprese. Entiendo (si no me equivoco) que tu preferirías el uso de la palabra escrita de otro modo (todo un alimento para la literatura), algo epistolar... ¿Me equivoco? Yo hago una diferencia en red. Con quienes más me importan, a pesar de utilizar los emoticonos, a menudo para realzar o expresar ciertas cosas, me escribo más con ellos, incluso en red. Cuanto más me comunico, menos "caritas". Hubo un tiempo en el cual las cartas se escribían a mano... y la grafía dice mucho de la personalidad... pero ya por entonces existía la mecanografía, que cooperaba en ocultar los sentimientos más directos, al evitar la caligrafía. Quien desea transmitir emociones o sentimientos... poesía incluso, tiene medios sobrados hoy en día. Tu misma tienes un blog muy bueno. Los emoticonos se usan de una u otra manera. Algunos los utilizamos por falta de tiempo, a menudo... o por reservarnos la profundidad de nuestras emociones en ese momento por motivos varios (yo he utilizado emoticonos para dar una indicación leve de cuanto era mi enfado con alguien por no escribir palabras más graves y como dicen "contar hasta diez" hasta encontrarme con esa persona o llamarla por teléfono y discutir con calma), y los hay que los usan, como en general usan Internet... y su vida entera, para dar amagos de emociones falsas en vidas de plástico con emociones falsas.

Perdona mi rollo... tal vez me perdí un poco divagando.

Joan Martín Grimau dijo...

Pues sí, a mayor gloria: No hará aún un mes por aquí, nación en donde soy y habito, Catalunya, dieron como noticia de ultimísima hora que un grupo de científicos -creo recordar de diversas disciplinas- andaban estudiando, con resultados ya logrados, qué emoticones se ajustaban mejor a las diversas emociones y sentimientos humanos en situación, digamos, comunicativa. Y sí, lograron, según decían, afinar al máximo la tan diversa y variada correspondencia emoticón/emoción; ampliando incluso el repertorio de dibujitos con los que, según se decía, se conseguiría no ya una muy lograda comunicación dígito-sentimental, sino que, mejor aún, evitar un sinnúmero de mal entendidos... que tanto pueden llegar a afectar a la tan humana relación.

Fercho Rivera dijo...

El día de ayer 4 de mayo, asistí al Centro Cultural del Bosque, a una obra sensorial, montada por Sensorama. No sé si conozcas su trabajo, pero me gustaría saber tu opinión de este tipo de proyectos, porque no he encontrado algo en tus artículos en Milenio.

La obra en específico que fui a ver, se llama: "Éxtasis 9:05. Un poema para el fin del mundo".

Fercho Rivera dijo...

El día de ayer 4 de mayo, asistí al Centro Cultural del Bosque, a una obra sensorial, montada por Sensorama. No sé si conozcas su trabajo, pero me gustaría saber tu opinión de este tipo de proyectos, porque no he encontrado algo en tus artículos en Milenio.

La obra en específico que fui a ver, se llama: "Éxtasis 9:05. Un poema para el fin del mundo".

Jose Miguel Costa dijo...

Esto es un reflejo de como se están transformando los comportamientos humanos. Soy muy aficionado a los trenes. Cuando era pequeño, tomar cualquier tren, incluso los del Metro, era viajar más o menos con otras personas. Hoy en el Metro la gente viaja mucho más abstraído, igual que en los trenes de cercanías. La gente se abstrae conversando por whatsapp en vez de mirar a los ojos a los demás. Incluso en los trenes de largas distancias, la velocidad y el acortar las largas horas de viaje a afectado a las relaciones entre los pasajeros. Recuerdo como hace algunos años tomar un tren expresó podía provocar que conocieses a otras personas, aunque luego no volviese a verlas, y te quedabas con vivencias. Hoy te subes en el tren de alta velocidad que va de Barcelona a Madrid, cubres los 600 Km. que separan a Barcelona de la capital en dos horas y cuarto... y mucha gente va abstraído con sus ordenadores portátiles. Creo que es algo mucho más amplio y antiguo que los emoticons esto del enfriamiento de nuestro mundo. He puesto un ejemplo cercano a mi, el tren, pero se puede extrapolar...

factoryman dijo...

Hola Avelina Lésper, mi nombre es Andres, te escribo desde Chile, quisiera saber como te puedo contactar?

Saludos!