domingo, 30 de octubre de 2016

SACIAR

Hans Memling, Still Life with a Jug with Flowers
La contemporaneidad divaga entre qué es arte o aplicar el igualitarismo y premiar a cualquier cosa con la medalla de “obra de arte”. Es una duda banal que persigue no definir una respuesta. Lo que queda fuera en esta disyuntiva es la contemplación, que establece la gran diferencia. Las obras que se acaban en la primera visión y no tenemos la necesidad de regresar a ellas, porque su presencia es una reducida muestra de inmediatez, porque carecen de complejidad real o de inexplicable seducción, no podemos asimilarlas como arte.
Plotonio en su tratado Sobre la belleza, retoma la leyenda de Lince “de cuyos ojos salían rayos que penetraban las profundidades de la tierra” y afirma que nunca nos saciamos de contemplar, “contemplando, se contempla siempre más”, porque somos Intelecto, así en altas, la inteligencia es un ser en sí mismo. La belleza vuelve incansable a la contemplación, son las obras que nos incitan a encontrar algo más, a descubrir eso que no habíamos percibido. Los sentidos se unen al raciocinio. Aristóteles afirmaba que el arte y las palabras poseían una energeia, una fuerza que penetraba en nuestro intelecto, capaz de generar reacciones y recuerdos en nuestra mente. Entonces la contemplación es una energía que nos empuja a un acto intelectual, a percibir, analizar, poseer la obra en nuestra memoria hasta comprender, es decir atrapar prenhendere, hacer que esa obra ingrese en nuestro intelecto desde los elementos que tomamos de ella. La insistencia historiográfica de que la época define la condición de arte no toma en cuenta la capacidad de la obra de ser contemplada, ese proceso de la inteligencia no está supeditado a condiciones políticas o sociales momentáneas. La obra que genera esa insaciabilidad de contemplación, como dice Plotonio, tiene una relación íntima e individual que no funciona por decreto. La obra que es “muy actual en sus medios y mensaje” y no provoca sed de contemplar no es arte aunque la época lo ordene. Presenciamos, escuchamos y leemos demasiadas obras y son pocas las que generan una relación con nosotros, ese concierto que escuchamos cientos de veces, ese poema que leemos y repetimos, la cita puntual con un artista en distintos museos, en esa necesidad de poseer la obra está su trascendencia y su intemporalidad.

La contemplación insaciable es gozo y conocimiento, la obra nos seduce en libertad, las tendencias de cada época son imposiciones de un grupo, que establece etiquetas para cada obra. Esas etiquetas, muchas veces son arbitrarias y no pueden determinar la condición de arte. Si la obra es de género, feminista, política o realizada con materiales supuestamente actuales y no tiene un acercamiento real con el individuo, no detona contemplación, es insuficiente para ser considerada arte. El presente del arte es la contemplación, no la cronología de la obra. Los que pretenden dictar las tendencias de cada época no pueden decidir sobre nuestra sed de contemplación, en esa libertad está el arte. 

7 comentarios:

Enlatado dijo...

Definir cuál es la cualidad del Arte, lo que lo hace Arte, siempre ha sido pasto de la retórica y de la mala poesía. Y en este breve ensayo, me encuentro con un hallazgo extraordinario: El Arte ES porque nos lleva, nos arroja al abismo de la contemplación.
Ha de ser por eso que los neo-filósofos conceptuales, insisten en la “reflexión” como sustituto del acto intelectual de contemplar. O aquella “audaz y provocadora” exposición de una artista con los muros vacíos en donde el espectador tuvo que imaginarse la obra. Allí estamos la multitud embelesada ante la riqueza de nuestra imaginación que, sin el permiso del texto del curador, la tendríamos metida en una lata de Manzoni.

Capitan Frio dijo...

¡Sed de contemplación! ¡Exacto!
Nunca había encontrado las palabras exactas para poder definir mi sentir al respecto.
Si acaso en las exposiciones, catálogos y museos actuales, lo que encuentro es el deseo de mirar hacia otro lado, escapar de esa burla (que lleva tanto tiempo), ese querer verme la cara de estúpido, el escuchar a los supuestos críticos tratando de explicar, chambónamente, lo que el artista nos está expresando. Cuando el arte necesita ser explicado, para mí a perdido, absolutamente, toda categoría de arte.
¿Qué deseo puedo tener de contemplar una pila de basura, una plancha derretida, un conjunto de resortes o una silla de concreto?
Sigo atrapado, tal vez, en la cotidianeidad humana que se seduce frente a representaciones de lo sublime, a lo que me hace perder por un momento la respiración y desear poseer eso que considero bello; esa belleza que lastima porque nunca podrá ser poseída aunque te pertenezca.

Gio Polanco dijo...

La he leido por largo tiempo con mucho respeto. Ahora me he atrevido a iniciar un blog y escribir lo que pienso del arte. si me hace honor y lee algo y me envia algun comentario en la misma medida le sabre agradecer. http://giopolanco.blogspot.com/2016/10/mirando-el-lago-de-maracaibo-noveles.html

Sandro Rones dijo...

Qual a diferença entre contemplarmos a beleza da arte e a beleza da natureza? É exatamente esta: A natureza tem uma beleza fugidia e constantemente mutante. E a cada manifestação de beleza da natureza já estamos prontos para partir para a próxima....Na arte a beleza é perene. queremos sempre voltar a vê-la. Como diz Avelina, sede de contemplação. Perscrutamos cada vez mais sentidos e desdobramentos numa obra de arte. Suas matrizes são infinitas......

Rosa dijo...

Esto es hermoso.
Me recuerda una opinión que vi en un video que diferencia entre el arte que se basa en la expresión y el arte que se basa en la comunicación. ¿Es correcto hacer esta división? Es decir, cualquier persona puede expresarse y es una necesidad, pero ¿su obra puede llegar a ser arte si no comunica nada al espectador? El dibujo de un niño es una expresión de su ser y le comunica a sus padres y maestros lo que hay en el cerebro del niño ¿pero eso es arte?
¿Entonces las obras necesitan este tercer elemento para ser arte? crear la necesidad de contemplación, que es una mezcla entre intelecto y emociones que la vuelven insaciable.

Omar Cruz dijo...

¡Hola!

Quería conocer tu opinión sobre la relación (si es que la hay) entre la gente "discapacitada" y el arte en México?
¿Hasta dónde el campo artístico es inclusivo?,

Omar Cruz dijo...

¡Hola!

Me interesa conocer tu opinión sobre la relación (si es que la hay) entre la gente "discapacitada" y el arte en México?
¿Hasta dónde el campo del arte es inclusivo y permite la accesibilidad a "todo" público?