sábado, 2 de julio de 2016

INFRAFILOSOFÍA

Infrafilosofìa, dibujo de Eko 
La filosofía se ha quedado sin temas o preocupaciones para generar pensamiento, especulan  en las nimiedades sociales, profundizan en lo superficial ignorando las grandes cuestiones. La sociología desde hace años está entre las vertientes dogmáticas que alistan sociólogos en grupos de choque hasta los que también hacen tesis de la fatuidad. Las universidades imparten cátedras y los ensayistas filosóficos escriben libros sobre lo que antes estaba condenado al desecho y el consumo: las series de televisión.
La sociedad de baja escolaridad siempre ha confundido la ficción televisiva con la realidad, pero que lo hagan los filósofos es un síntoma de la adopción de la frivolidad para no ver a la realidad. Estudios sobre The Simpsons, los Soprano, Mad Men, y ahora esta serie de pelucas y disfraces llamada Guerra de Tronos. Antes las telenovelas reunían a sociedad iletrada, las discutían y las lloraban, y hoy son estas series las que reúnen a los académicos que tienen la misma actitud de la adolescente que sueña con casarse con un hombre rico. La ficción televisiva desde su origen hasta hoy es un negocio que genera entretenimiento para vender espacios publicitarios, el rating jala anunciantes y consumidores. Los filósofos y columnistas no lo ven así, se creen que la pantalla contiene las claves de nuestra existencia, ven las implicaciones de los acontecimientos políticos en sus capítulos, han encumbrado a sus guionistas en demiurgos que descifran nuestra fatalidad. Los periódicos hacen reportajes sobre la trama, entrevistan a los actores como si las experiencias e ideas del personaje fueran del actor, incapaces de separar el ser ficticio del real y eso que la prensa está para exponer hechos. La parte supuestamente intelectual de la sociedad está trabajando para los corporativos de la televisión, son sus nuevos publicistas. Decirle al público que una serie televisiva contiene valores humanos e intelectuales es una invitación a que absorban ese pensamiento como algo profundo y comprometedor.
La tendencia inició en las universidades americanas y es explicable porque ellos son los dueños de este espectáculo, que una productora patrocine una cátedra o le pague a un autor un ensayo es posible porque el sistema lo permite. La cuestión es que esa visión se ha implantado hasta el delirio y es ridículo que un programa de televisión detone un debate desde una óptica acrítica y asumiendo que sus ideas son una propuesta intelectual. Estas series son parte del imperialismo ideológico y no lo ven así, se tragan sus ideas y las promueven.
La filosofía analiza los diálogos de la televisión como si estuvieran leyendo a Platón, inventando significados y predicciones como los tarotistas viendo el futuro en sus naipes. La frívola ceguera de la filosofía es la que deberían analizar, que acepten que han caído en la autoayuda, se avergüencen de los libros sobre Facebook, y dejen de pregonar el negocio de la televisión. Es la infracultura televisiva engendrando a la infrafilosofía. 

26 comentarios:

Luis Adolfo dijo...

Genial Avelina. Ya tengo que darles a todos aquellos que insisten en que vea Juego de Tronos. Mi pretexto era que no soy hombre de rutinas y no tengo la disposición de sentarme frente a la pantalla a la misma hora por el mismo canal. Ni que fuera misa. Gracias.

Lorein dijo...

Así es, es la infantilización del pensamiento. Hace como cuatro años todos pudimos ver que en la anterior Escuela Nacional de Artes Plásticas (hoy Facultad de Artes y Diseño) se público una Tesis de licenciatura sobre"El mito del héroe en el personaje de Seiya de los Caballeros del zodiaco". Cómo fue que la Universidad Nacional Autónoma de México pudo aceptar un trabajo así para conceder un grado académico sólo se explica porque también es cómplice en esta infantilización. Se supone que de la universidad se genera nuevo conocimiento útil a la humanidad. Que utilidad para la humanidad (o la sociedad mexicana)puede haber en estudiar lo que le ocurre a un personaje de animación japonesa? Es vergonzoso como la UNAM se presta a ello.

Anónimo dijo...

Así es, tal cual Lorein lo ha expuesto; es un infantilismo mental que es evidente en variables ya actos, por que no promueven lo que si nutre e inspira a la mente, alma y naturaleza humana? para que espectáculos y espectáculos de lo más bajo? pero idolatran y proyectan egos tan pusilánimes que ni ellos se atreven a auto cuestionar? solo por pertenecer a masas de "primer mundo" hablan?, para adherirse a lo más cool (mal oliente) de hoy? para que no me saquen de los gremios y me digan anticuado o re legado por que no voy al día de la tecnología?........seguiré no pasando... gracias.
Gracias Maestra Avelina.

Anónimo dijo...

De acuerdo hasta cierto punto,no me detengo a revisar todo lo que se escribe sobre una serie, solo la veo y ya. Son entretenidas. :p

Giancarlo P.S. dijo...

Sería interesante leer estos ensayos y argumentaciones sin ver las series. Si el lenguaje audiovisual tiene su propio lenguaje, el escrito lo tiene aún más desarrollado y podría detonar la imaginación y pensamiento crítico de una manera diferente.

Anónimo dijo...

A diferencia de las artes plásticas, mientras más tradicionales son los temas de la filosofía, más áridos y aburridos le parecen al público en gral. Por ende, la banalización de los temas filosóficos mediante la discusión de los méritos filosóficos de íconos de la cultura pop contemporánea, es una forma de acercar al público a los temas filosóficos. La filosofía tiende a ser aún más elitista que las bellas artes porque no se puede comprender plenamente sin una preparación mínima. ¿Quién le puede explicar Nietzche o Schopenhauer en cinco minutos a un ciudadano de a pie? Esta misma persona puede apreciar la obra de Ingres o Goya sin necesitar contexto, pero para leer a alguien como Marx o Hume, necesitas ya estar super-enterado del tema o tener referencias a la mano porque si no te quedas igual que al comienzo.

Javier dijo...


La novela es un invento relativamente reciente, y recordad lo que se decía de ella. No digamos ya las novelas por entregas que salían en la prensa, muchas de las cuales ahora consideramos obras maestras de la literatura universal. Con esto no pretendo decir que alguna serie, las menos, tengan posibilidades de llegar a ser obras maestras con el tiempo (y gracias al trabajo combinado de todo el aparataje mediático que hace creer que si no has visto tal o cual producto, o no estás en el mundo, o no te enteras de la movida)...
La experiencia de leer filosofía, es diferente a la experiencia de leer novela ligera (esas que tanto éxito tienen entre el público general), pero más diferente aún a la de ver cine o televisión.
Entiendo que el ser lenguajes diferentes las convierte en experiencias diferentes, y no me parecen excluyentes.
El cine y la televisión son de fácil digestión (aún más los videojuegos, industria que ha superado hace años a la del cine). La literatura, la pintura, la poesía, la filosofía… son de digestión lenta, así que no resulta tan extraño que la primera funcione mejor a un nivel popular.

A mi, personalmente, la mayoría de las series me parecen un poco ingenuas. Creo que el hecho de haber sido concebidas para públicos excesivamente amplios y brutalmente variados las acaba desvirtuando. Como al cristianismo, vamos.
Ya sabes: puedes engañar a unos pocos durante mucho tiempo, o engañar a muchos durante poco tiempo; pero no puedes engañar a todos durante todo el tiempo ;^)

Saludos

Javier

Tere la anónima dijo...

JAJA sí, la verdad cuando espero el nuevo capítulo de Pelucas y Disfraces me siento como la señora que se sienta a ver la telenovela o aquel que espera el partido del domingo. Es pinche tele y ya, y los intelectuales que ven a George RR Martin como sabio es porque es el único autor que han leído. Pasa igual que con El señor de los anillos. Avelina te amo, aunque los intelectuales te odien porque criticas a sus novios que exponen en el MUAC gracias a su bequita del Fonca (si Garvas, hablo de ti).

Javier dijo...

Quizá cuando la gente lee a GRR Martin (o a Dan Brown y compañeros mártires...) y flipa, en realidad con lo que está flipando es con el hecho de la lectura en sí, pero al no tener otros referentes, le atribuyen el mérito de eso que les está ocurriendo (particular, alucinante, hermoso e íntimo) a estos autores, como bien dice Tere.

Ahora, no olvidemos que todo esto es producto de nuestra sociedad y de nuestro tiempo, que no es una verruga que le ha salido al cuerpo, es el cuerpo en si. Lo mismo leen a GRR Martin que cazan Pokemons en central Park...

Javier

Anónimo dijo...

La amo, señora Lesper.

Buena falta le hacía una persona como usted a los zonamaqueros.

Anónimo dijo...

https://www.flickr.com/photos/mar_indigo/

Fernando Zate dijo...

https://www.youtube.com/watch?v=_nJHZWTMstg
Tu artículo, haciendo un viaje al pasado en esta maravillosa película del 76...

David Romo dijo...

Yo no sé acerca del arte, pero he visto las opiniones y criticas de Avelina Lesper y me surgen una serie de preguntas, entre ellas: ¿Para qué sirve el arte?, ¿En que nos beneficia?

¿Por qué no dejar a un lado esas carreras de "dibujo, pintura, filosofía" etc etc. y mejor desarrollar/crear arte de tecnologías que si tengan impacto en la humanidad?

Mi intención es solo aprender un poco más sobre todo esto.
Agradecería una respuesta, gracias.

Dark soup dijo...

Imaginamos un mundo como el que sugiere David Romo, sin arte, sin filosofía, sin pintura, solo con tecnología, seremos unos imbéciles que únicamente tengan las ideas que arrojen sus teléfonos desde las redes sociales porque esa serían la filosofía y la poesía, tendríamos las imágenes de internet como referencia visual, sin pintura o dibujo… no hay problema el mundo ya es así, David, continua en tu ignorancia y quédate con eso, el arte, la poesía y la filosofía son para los que las necesitan para el resto, como tú, ya existe un infinito contenido en tu teléfono, con eso es más que suficiente para la gente como tú, en ese mundo y esas mentes la tecnología no solo impacta, domina.

José Miguel COsta Esteban. dijo...

Cada época tiene sus mitos. Nuestro mundo tiene los mitos y referentes que le proporcionan los medios de comunicación de masas, que por lo demás tienen una presencia constante en nuestras vidas. No obstante, siempre ha habido un "arte de masas", en la época de Lope de Vega y de Shakespeare, las clases populares abarrotaban teatros y corralas. Este "arte de masas" puede ser bueno o no, tal como lo puede ser una serie de TV. Y por supuesto, cualquier arte hecho para dirigirse a las masas tiene una parte crematística. La filosofía, a veces se banaliza, sobre todo cuando pretende ser "de masas" y llegar a ser un "Best Seller". Hay arte espectáculo y hay disciplinas que deben ser leídas y meditadas individualmente, como la filosofía. La filosofía pierde su sentido cuando va a rebufo del arte espectáculo y de los intereses del momento.

Daniel Martin dijo...

Muchas gracias, muy interesante artículo.
Siempre nos quedará María Zambrano y su maravillosa "Razón poética".

José Miguel COsta Esteban. dijo...

Lamento que no te gustase mi último comentario, Avelina. Como dice Javier, hay disciplinas de digestión rápida, y otras de digestión lenta.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Hola. Me gustaría saber cómo conseguir tu libro "El fraude del arte contemporáneo" aquí en España. Lo he intentado con la editorial pero no ha sido posible. Muchas gracias. Saludos

Brasas dijo...

Bueno, la televisión no deja de ser un entretenimiento.
Pedirle que culturice es un poco “pedir peras al olmo”.
Es verdad que si la calidad es muy ínfima empieza a funcionar mal incluso como entretenimiento. De todas formas hay gente ocurrente que –hasta de los programas más burdos- consigue sacar un buen rato diario de diversión familiar, a base de hacer burlas o chistes sobre las insensateces que van diciendo los personajes (por ejemplo en realitys como ”First dates” :D)
Por lo demás... todo cansa, y cuando empezamos a ver la tele como algo repelente y repetitivo, sencillamente puede ser síntoma de que le estamos dedicando más tiempo del que merece.
En cuanto a la CULTURA, yo creo que siempre ha sido algo distinto, algo que implica una cierta vocación de la persona por desarrollar su inteligencia. En ese sentido pienso que estamos viviendo una época muy favorable: Las mejores conferencias de los mejores profesores del mundo van subiéndose a Youtube y quedando al alcance de cualquiera que las quiera escuchar, a cualquier hora, ... como nunca antes en la Historia.
-(Que los gañanes prefieran andar cazando pokémons ya es otra cuestión)-

Leonardo dijo...

Y tambien ahora los filosofos e intelectuales varios ejercitan la mente haciendo de busca pleitos en facebook, es como una red de debates por los likes.

Miguel Angel Quinche Silva dijo...

Hola Avelina, como estas? soy pintor de Bogotá Colombia y me parece absolutamente logico y congruente lo que dices, me gustaría mucho que vieras mi obra, tienes umn mail donde te la pueda enviar, me guastaria mucho conocer tu opinion.

Andreoida dijo...

Bien, es cierto que hay personas a las que les gusta la televisión y la toman como una fuente primaria de conocimientos, hay fuentes secundarias como los libros o los museos. Pero es cierto que si hacemos filosofía de la televisión o de las series es muy sintomático que no queramos ver otra cosa, que se trivialice lo que hacemos y que la filosofía sea un producto de consumo.

Ahora, en esta época de la televisión hay series que no es que digan las claves del mundo, pero representan, acorde a los libros, argumentos filosóficos y el cine de arte, una forma mucho más realista del pesimismo, las relaciones humanas y la reflexión sobre la vida propia.

A mi me gustan la televisión y la filosofía (a veces, una más que otra) y me hubiera gustado que las series que veía, ciertas películas y cierto tipo de comedia se hubiera alimentado de estas ideas.

Hoy en día se agradece, pero es un anhelo de los que recordábamos cosas que sólo teníamos acceso mediante la televisión y nos hacían olvidar una educación deficiente y una vida rutinaria. Saludos, me encanta su trabajo.

Anónimo dijo...

Es impresionante ver como la corriente del tiempo en el cual vivimos lo va permeando todo. En una entrevista te escuche decir que por ejemplo en tu misma línea crítica al arte contemporáneo muy poca gente ha fijado postura, uno de ellos comentabas ha sido Vergas Llosa, que lo hace por ejemplo en La civilización del espectáculo. Recientemente escuchaba una crítica estupenda, muy bien argumentada que Ernesto Castro hace de la obra filosófica de Byung-Chul Han.
Me parece que es un ejercicio necesario, un acto de compromiso intelectual y de madurez, de responsabilidad. Sobre todo porque cada vez la masa de personas estamos más expuestos a mercachifles que por saber un poco más que esa masa, intentan ofrecer como revolucionarias o absolutas ideas que no soportan una revisión académica, ni siquiera superficialmente. Por eso me parece que en ese sentido la crítica seria, robusta, y por qué no decirlo: contestaria, es como mínimo necesaria. Visto así, la buena crítica es un derecho del público, que necesita otras voces que contrasten y le guíen en medio de tanto ruido.

Leerte brinda la sensación de haber encontrado en otra voz esa áspera trinchera de la honestidad, un lugar tosco y sereno donde poder refugiarse.

¡Gracias!

Anónimo dijo...

Es impresionante ver como la corriente del tiempo en el cual vivimos lo va permeando todo. En una entrevista te escuche decir que por ejemplo en tu misma línea crítica al arte contemporáneo muy poca gente ha fijado postura, uno de ellos comentabas ha sido Vergas Llosa, que lo hace por ejemplo en La civilización del espectáculo. Recientemente escuchaba una crítica estupenda, muy bien argumentada que Ernesto Castro hace de la obra filosófica de Byung-Chul Han.
Me parece que es un ejercicio necesario, un acto de compromiso intelectual y de madurez, de responsabilidad. Sobre todo porque cada vez la masa de personas estamos más expuestos a mercachifles que por saber un poco más que esa masa, intentan ofrecer como revolucionarias o absolutas ideas que no soportan una revisión académica, ni siquiera superficialmente. Por eso me parece que en ese sentido la crítica seria, robusta, y por qué no decirlo: contestataria, es como mínimo necesaria. Visto así, la buena crítica es un derecho del público, que necesita otras voces que contrasten y le guíen en medio de tanto ruido.

Leerte brinda la sensación de haber encontrado en otra voz esa áspera trinchera de la honestidad, un lugar tosco y sereno donde poder refugiarse.

¡Gracias!

Mario Alejandro Alvarez Ríos dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Mario Alejandro Alvarez Ríos dijo...

Hola Avelina, me encantó este artículo. Totalmente de acuerdo.

Fue muy interesante leerlo porque precisamente el año pasado, aquí en la ciudad de La Paz, la Universidad Autónoma de Baja California Sur aceptó una tesis doctoral (sic) titulada "Influencia del K-pop en los adolescentes de la Paz, B.C.S" (sic), tesis en la que se intentaba demostrar (¿qué?) el impacto cultural y de comportamiento de adolescentes (algo asi como chicos banda otakus o no sé qué cosa) que viven en una región tan apartada de Corea del Sur como lo es La Paz. Vaya, pero qué relevante estudio!!! Y es precisamente lo que señalas en este artículo, la doctora termina convirtiéndose en agente de marketing de una industria trasnacional de entretenimiento de masas: la industria musical basura de Corea del Sur. Convirtió un gusto más que personal y subjetivo en un asunto de interés filosófico y científico, obteniendo para ello recursos públicos.

Y no sólo fue aceptada para obtener el grado de doctor en Ciencias Sociales por la UABCS sino que recibió una beca para hacer una "estancia de investigación" en la Universidad de Tottori, en la provincia homónima de Japón, por seis meses!!!

Y sí, la señorita recibió el título de Doctor y tutti contentti, nos subimos al tren de la mediocridad intelectual y la decadencia cultural asimiladas a la endogeneización de la más rampante y cínica corrupción académica.

Saludos desde La Paz, B.C.S.