sábado, 23 de abril de 2016

SÓLO ARTISTAS PANFLETARIOS Y SAQUEADORES (SAPS)

Yo transporto, SAPS, 2016, Fotografía Aldo Hinojosa. 
 Qué desperdicio utilizar el nombre de David Alfaro Siqueiros para presentar decenas de artistas mediocres. Qué desperdicio invadir el acervo, la casa y el legado de Siqueiros para montar exposiciones y actividades de ínfima calidad. Qué desperdicio y qué ofensa llamar muralismo a las agresiones que cometen con la fachada de la casa de Siqueiros. Qué saqueo malgastar el dinero de los impuestos y del escaso presupuesto que se asigna a Cultura para mantener a Taiyana Pimentel en su dictatorial puesto en el museo y en la Tallera, pagar obras comisionadas de hiperbolizada estulticia y además deteriorar veloz y cínicamente el legado de Siqueiros. Les estorba el nombre de Siqueiros y lo reducen a unas siglas que dicen nada “SAPS”, que resignificaremos como: Sólo Artistas Panfletarios y Saqueadores. Y por si fuera poco, en un homenaje a sus despropósitos, montan una exposición con materiales de embalaje y los desperdician alardeando de un concepto congruente con su política de destrucción de la plástica.

Yo transporto, SAPS, 2016, Fotografía Aldo Hinojosa.
 El legado de Siqueiros estaba designado para investigar en la composición espacial que llevó al virtuosismo en sus murales y ninguna exposición desde el periodo que registran en 2009 ha estado orientada a esta investigación. Analicemos la trayectoria del SAPS: han mostrado hamburguesas encimadas, videos sin sentido, papeles recolectados en la basura, han hecho pedazos la duela del piso, han ridiculizado al muralismo comparándolo con una pinta de propaganda electoral o triturándolo en confeti, y literalmente le pagaron a Wilfredo Prieto para que se orinara en el nombre de Siqueiros. ¿Qué más quieren hacer? ¿Qué otra cosa le van a permitir a la dictadora Pimentel? ¿Hasta cuándo van a patrocinar y solapar la impunidad de este destrucción?
Orina y cerveza, Wilfredo Prieto, SAPS. 
 La exposición actual Yo transporto, es una instalación hecha con materiales costosos de embalaje especial para arte que los despilfarra en un montaje que ignora las posibilidades del material y que no sabe usar el espacio planteando torpemente el volumen, es una demostración de lo que sucede en este museo, y con el arte contemporáneo VIP: el contenedor, es decir el museo, es más valioso que el contenido. Las cédulas se pierden en hilarantes explicaciones en las que ni el artista ni la curadora se ponen de acuerdo en qué quieren decir, falseando la información al afirmar que esos embalajes se usan para pinturas o esculturas, cualquier profesional sabe que las cosas sin valor del arte VIP, obras como una sartén o un ventilador roto, también se embalan en esas cajas porque ya “son arte” reiterando que el contenedor valida al contenido.
Deterioro de los murales de Siqueiros en SAPS, Fotografía Aldo Hinojosa
La directora además utiliza la cédula de la exposición y hasta a los cuidadores del museo para divulgar que “sus finanzas son muy deterioradas” y en realidad para lo que hace no necesita dinero, al contrario, deberían indemnizar al público y multar a cada artista por el descarado saqueo que hacen contra el museo, el erario y el nombre de Siqueiros usando el espacio para las infra inteligentes cosas que exponen. La virtud más sobresaliente de esta obra, según Pimentel, es que el artista la dona y con su venta va a “reconstituir las deterioradas finanzas del museo”, si ese es el objetivo del SAPS pues ya se tardaron, en vez de seguir ensuciando el nombre de Siqueiros, y “aludiendo a la construcción ontológica de conocimientos” hagan otra “intervención espacial” y  metan una taquería-gourmet VIP o lo que la directora crea que “redefine la economía del museo”, con la ominosa trayectoria que tiene en ese espacio ya es lo único que le hace falta hacer.

miércoles, 20 de abril de 2016

Presentación del libro de Avelina Lésper

Presentación del libro de Avelina Lésper

Feria del Libro de Bogotá, Colombia FilBo.

1 de Mayo a las 5:00 pm en el Salón Múltiple 5 de Corferias, entrada principal Carrera 37 No 24-67 Corferias.              

domingo, 10 de abril de 2016

LOS MODERNOS

Ángel Zárraga, La Dádiva. 
El mito del progreso es mesiánico y materialista, el liderazgo se hace obsesivo, encabezar ese movimiento lineal convierte a los “innovadores” en efímeros dictadores. La superficialidad de la apariencia es el lenguaje de la época. La exposición titulada Los Modernos enel MUNAL, es un diálogo entre obras europeas y mexicanas. La nostalgia protagoniza el ambiente, sentimos a la “actualidad” irremediablemente hundida en el pasado. Las obras en las que el artista antepone sus preocupaciones a las tendencias de la época, son las que perduran con la firmeza del que venció a la cauda. Horacio afirma en la Poética “Renacerán muchos vocablos que ya cayeron y caerán muchos que ahora están en honor”, los vocablos atados a la moda arrastran a la obra en la pérdida de vigencia. La época es perecedera, el tiempo elimina lo que hacemos para que exista, la obra que rompe con su tiempo logra un sitio para sí misma. 
Dr Atl, Las Bañistas 
Las Bañistas del Doctor Atl, es una obra excepcional porque no representa a su momento, concentra la obsesión de Atl con la naturaleza del elemento agua, la piel es agua, el cuerpo desnudo es paisaje; el Desnudo frente a la ventana de Jean Puy  no dialoga porque es una esquemática obra testimonial. La sensual narración de La Dádiva de Ángel Zárraga, a pesar de manifestar referencias de estilo en las mujeres, es eterna la pasión mística y carnal de la concupiscente ambigüedad de Zárraga, y con su impecable técnica es una obra superior a la idea de ser moderno. En Siqueiros es tan dominante su presencia que la pintura es toda Siqueiros, él es la obra, es el fenómeno de Picasso, que son más grandes que el momento, y en Siqueiros está la sabiduría de hacer del material una extensión de sí mismo, la piroxilina es un ADN. Las obras estrictamente sujetas a ser producto de la idea de ser moderno quedan en un recuento hemerográfico. Niobe de Andrè Masson, posee los rasgos que hoy podemos apreciar en muchos pintores que lo imitan y no saben pintar, estableció el canon de que sin entender qué hacen pueden fingir que pintan, y que la apariencia de actualidad es una aportación para la obra y no lo es. La actualidad, la fugaz carrera contra el tiempo siempre se pierde, por eso no es un valor, un artista podrá competir contra sus pesadillas y preocupaciones, como la luz o la composición del color, pero es derrotado si hace de su propio estilo la búsqueda de ser moderno y peor aún contemporáneo. 

La preocupación de integrar a las influencias que consideran actuales distrae de la finalidad de la obra, hacen del estilo el tema de la obra, lo cual es insuficiente, entonces saturan los cuadros de referencias y citas, se olvidan de la composición, porque no hay manera de dar orden cuando se dice nada, el estilo no dice por sí mismo, su mensaje se reduce a una noción temporal que por la inevitable física, perderá su aparente actualidad para ser parte del pasado. La obra se manifiesta inútil para el arte por obstinarse en ser útil para una época. La obra cubista de Diego Rivera es testimonio biográfico de su trayectoria, lo que hizo a Diego Rivera autor y artista fue la creación de un lenguaje personal que cumpliera con lo que él quería decir y esa imposición lo salvó de ser tragado por la temporalidad. La obra de Bacon se queda suspendida en su infinito continuum porque está habitada por su psique, la invención de sus planos, la dramaturgia del color, las masas corporales del toro y del hombre, es la tormenta del artista, para Bacon el tiempo no existe.