domingo, 28 de febrero de 2016

EL MOMENTO DEL MIEDO.

“El momento de más miedo es justamente antes de comenzar a escribir, después de eso las cosas sólo pueden mejorar”, nos dice con optimismo Stephen King, porque muchas veces las cosas empeoran, ese miedo continúa y paraliza, no hay una línea que se atreva a ahuyentarlo, una palabra que acabe con el terror. King es experto en escribir historias en donde los escritores padecen su mediocridad, se burla de ellos, los encierra con locas que les rompen las piernas por escribir novelas rosas de supermercado, los hace asesinos, su diversión morbosa es la incapacidad ajena. En su novela The Shining el personaje Jack Torrance pretende escribir una obra de teatro, copia miles de veces, maniacamente la misma frase, “all work and no play makes Jack a dull boy”, se lo dice a él mismo, memoriza su impotencia. El escritor que se siente mecanógrafo, escribe sin límite, no corrige y deja todo lo que su cabeza expulsó, sin la distancia para apreciar si eso tiene o no calidad, es tan mediocre como uno que no puede sacar una línea. Dura realidad. 

La película francesa Un Homme ideal, del director Yan Gonzlan, el personaje es un escritor joven, envía su primera novela a una editorial y le dicen que no les interesa, obviamente por mala. En su trabajo en una mudanza encuentra el manuscrito del diario de un soldado de la guerra de Argel, y su esterilidad creativa lo empuja a plagiarlo. Este texto le regala éxito, fama y premios. La historia es un homenaje a King, lo citan varias veces y hacen el mismo escarnio con la falta de oficio. Al entrar en el vértigo de la fama se da cuenta de algo terrible: se puede plagiar un texto, pero no se puede plagiar a un escritor. No se puede fingir que se escribe, así que ensaya respuestas de escritores reales, se documenta para responder en las entrevistas. El fáustico regalo implica como condición ser un escritor de verdad, el editor le llama para exigirle que cumpla su contrato, escriba un nuevo libro o que regrese el adelanto.
El joven escritor prefiere plagiar, asesinar, mentir, robar, y además, fingir su propio suicidio antes que sentarse a escribir. En el momento que se atreve a plasmar su texto ya la mentira lo tiene asfixiado, así que, como en una novela, decide matar al personaje, al escritor que nunca fue.
Estas historias significan algo en países con un compromiso serio con la literatura, que no es nuestro caso. Aquí premian escritores plagiadores, las demandas no diezman en lo más mínimo su prestigio. Si el joven de la película toma el manuscrito rechazado, lo postula para la beca de Jóvenes Creadores se la otorgan y además si se le tapa la vertiente creativa, se la vuelven a dar para desatorarlo. En la película el joven trabaja en una mudanza, algo inimaginable en nuestra realidad, ¿cómo un escritor va a trabajar si necesita el tiempo para crear sus joyas en twitter? La comprometedora gestión que muchos escritores hacen para que les den becas y premios es preferible que sentarse a escribir y hacerlo de forma decorosa. El aparato de favores produce la enorme cantidad de libros ilegibles pagados con becas y la pléyade de escritores con mala fama de ser talentosos. Siguiendo al escritor paradigmático que es Jack Torrance, deberían encerrar en un aislado hotel a los escritores, y como parte de la beca y del premio obligarlos a leer las novelas, ensayos, palíndromos y twitters de todos ellos. Antes es recomendable que retiren las hachas para que no acaben como en el final de Shining, poseídos por su falta de talento. 

5 comentarios:

José Miguel Costa dijo...

Soy un fan de las mejores novelas de King que, a través del horror lanzan puyas a la sociedad en la cual el escritor vive. Sus personajes son cercanos, nada de personajes ideales. Mezcla la fantasía del gótico con la realidad del sheriff de pueblo, el fanático anabaptista, el blanco White Power o, como tu dices, escritores mediocres o en crisis creativa. Los horrores de King se mueven entre la clase media de Nueva Inglaterra, etc. "Cementerio de Animales" (que horrible versión cinematográfica hicieron de esta obra) es, en mi opinión, una reflexión en clave de horror del alejamiento de la muerte del quehacer diario de los occidentales. Un hombre civilizado llega a un lugar límite con el mundo mágico indígena, dentro de los USA, y la fatalidad de la muerte en su entorno familiar no es aceptada por el.Como es habitual en la fantasía, los deseos se pueden hacer realidad, por lo tanto, hay un cementerio indio donde uno puede enterrar a sus muertos para que estos vuelvan. Una desgracia hace que su hijo pequeño muera atropellado, pero el no lo acepta. Y lleva el cadáver de su hijo a enterrar en el lugar mágico. Vuelve... pero no es el. Es algo malo. Cuando no aceptamos la muerte de los seres queridos, los recuerdos nos acechan y destruyen. De eso se trata.
Lo malo es que KING es despreciado por cierta crítica literaria parecida a los artístas VIP. Un talento comercial molesto para cierta gente...
Por otra parte, en cuanto a lo que dices de los plagios, que es le tema principal del post... estoy harto de ver como escritores más valorados y menos originales que King se llevan el gato al agua y los aplausos.

José Miguel Costa dijo...

También soy un apasionado fan de tu paisano Guillermo del Toro, que dos brillantes películas dedicó a España y su Guerra, "El Espinazo del Diablo" y "El Laberinto del Fauno", criticando más o menos nuestra horrible dictadura franquista.

José Miguel Costa dijo...

Por cierto, Avelina. Incluso los talentosos pueden en momentos de crisis perder su originalidad. De vez en cuando le sucede a King. La novela "Buyck 8, un coche perverso", tiene una semejanza con "Christine", obra clasica del escritor, en la cual un antiguo coche posee vida propia. También te hago saber, por si no lo sabías, que el Jack Torrance de "El Resplandor" es un alter ego de King, que se inspiró tras pasar unas vacaciones en un hotel de lujo de Colorado con su mujer e hijo. En ese momento, king se encontraba... "bloqueado". Imaginativamente hablando.
Hasta los buenos tienen crisis de creación.

Anónimo dijo...

Buena recomendación, no la conocía

Oreste Garda dijo...

Hola Avelina Lésper, hace unos cuatro días que he encontrado entrevistas en la web que te han realizado y que me han gustado por cómo hablas, cómo expresas con claridad para mí el 90 por ciento de lo que dices, el otro 10 por ciento es porque me falta cultura general. Intento ser guionista, aunque trabajo poco para ello en el teclado, en su lugar realizo periodismo, hago fotografía, atiendo pacientes con la terapia de biomagnetismo y sufro no escribir siquiera una escena, hasta hoy, hasta este momento. ¿Porqué hasta este momento? Porque me has dicho lo que estoy haciendo que es perder el objetivo al malgastarme en las redes sociales, luego de verte en conferencias y entrevistas que me trajeron a tu página porque eres la Poética de Aristóteles Contemporánea y porque había decidido a no escribir después de pelear por los conceptos básicos de la poética con personas con más autoridad académica, artística, profesional en quiénes buscaba un feedback para posicionarme en lo literario, pero fue imposible, seguro error mío pero no de la Poética y en estos cuatro días he visto a través de ti que debo volver a reparar mi velero y ponerme a navegar. Gracias Avelina Lésper.