sábado, 16 de enero de 2016

SANGRE Y FAMA

 El gran perdedor de la guerra es el ser humano, como idea, concepto filosófico, la medida de todas las cosas se destroza, la degradación de asesinar al Otro aniquila la razón de existir. La humanidad no aprende de la tragedia, 60 mil muertos y heridos dejó hace 200 años la batalla de Waterloo, colinas de cadáveres de hombres prusianos, ingleses, franceses, polacos, el paisaje de muerte, la atmósfera asfixiante, densa de pólvora, sangre, llantos, ¿Eso es la gloria? ¿A quién vencieron? ¿Qué se conmemora? Robert Graves vio en esos cuerpos hinchados, goteando sangre negra “A certain cure for lust of blood”. 
Daniel Maclise pintó un mural comisionado por el príncipe Albert para entonces celebrar los 15 años de la batalla, el boceto del mural es un dibujo en papel, mide 13 metros por 3 de altura, fue realizado en su totalidad por Maclise entre 1858 y 1859, y se exhibe en la Royal Academy. El dibujo recrea el momento en que Wellinton y Blücher se dan la mano reconociendo su triunfo sobre Napoleón. Maclise nos impone una visión deprimente, no hay orgullo, la desolación y el dolor han vencido, una vez más la violencia se detuvo cuando estaba ahogada de sí misma. Rompiendo la verdad histórica, el pintor rodea a los generales con una masa de soldados heridos, jóvenes mutilados, cadáveres. 
El horror de la guerra narrado en la austeridad monocromática del dibujo, la monumentalidad épica, apoteósica, valiente, desacraliza la victoria, es la crudeza interminable de las canciones de guerra, “blood and fame” de Graves. El dibujo y la poesía penetran en las entrañas de la guerra, Maclise en Waterloo y Graves en la Primera Guerra Mundial, no hay diferencia entre sus relatos, la venganza es el calor que no se enfría “Walking through trees to cool my heat and pain”.
 Los soldados se ayudan entre ellos, compadecen su miseria sin gloria, están agotados, desvanecidos, la influencia del neoclasicismo, la composición renacentista, la luz y sombra del dibujo construyen un relieve, podemos sentir la fiebre de esos cuerpos. 
Es sólo dibujo y es sólo dolor, miseria, arrogancia aniquiladora, no fueron suficientes 60 mil cadáveres, la victoria sigue pidiendo más. El rostro de Wellington sombrío de vergüenza y tristeza, no se dirige a Blücher, de reojo ve a los soldados, escucha el himno triunfal de sus lamentos, su caballo Copenhague inclina la cabeza, esa devastación será su historia. Los testimonios históricos afirman que los generales acudieron al encuentro sin compañía, fue decisión de Maclise incluir este dolor, recordar a esos hombres que por hambre, obligación y el engaño del patriotismo dejaron la cordura y la vida en el campo de batalla.
No es un final, es una suspensión, el continuum de la composición anticipa la pesadilla que habitará en los sobrevivientes, en las pérdidas, en las mutilaciones. Los cuerpos entre cañones, fusiles, espadas, caballos, esa masa de energía utilizada, desechada, basura amontonada, uniformes que ya no significan, la Historia recupera dos nombres y el resto, eso que Maclise dibujó, son cenizas, “blood and fame”. 
La obra es heroica, es el llanto de David ante el cadáver de Goliat descrito por Graves, el dibujo es tan detallado, ensimismado, perfeccionista que representa el único homenaje real para esos hombres masacrados, es un réquiem para la humanidad. La guerra es su propia derrota, lo que vemos es el triunfo del dibujo como obra total, su austera y contundente presencia, la belleza que logra, como a Wellington, avergonzarnos de nosotros mismos. 

7 comentarios:

José Miguel Costa dijo...

Siempre me ha caido especialmente mal Julio César, sumo provocador de la Guerra de las Galias, tan solo para armarse de un ejercito y defender sus intereses frente a sus enemigos del Senado. Esta guerra fué provocada con la excusa de que los helvecios habían solicitado atravesar el limes romano,para establecerse en otras tierras, aduciendo interesadamente César que era peligroso eso, y viendo la oportunidad de gloria. La Guerra de las Galias fué un genocidio. Si César hubiese sido oriental, lo veríamos como Atila, pero como era romano, es un mito amable. La gloria del vencedor es fascinante. Ay de los vencidos.

Admin dijo...

Avelina, vas a dar cursos o conferencias en esta primera mitad del año?

Fernando Peñuelas dijo...

Me encantó el detalle del soldado muerto sobre el caballo, saludos Avelina siempre al pendiente de tus publicaciones, te comparto un blog que hice de una exposición que estaré presentando en mi Estado Sonora http://fernandopenuelas.tumblr.com/

Digito Ars dijo...

Hola Avelina, gran análisis y critica como siempre :) sigue así que vas a abrirle los ojos al mundo como lo hiciste conmigo.
Y pues, te comento porque tengo un problema, y es que como dije tú me abrirte los ojos, pero eso fue hace relativamente poco y ya a estas alturas yo ya había producido "arte" (no tan descarado como rayones en un papel o una caja de zapatos pero si cosas relativamente simplistas) nunca lo vendí o lo puse en un museo, pero si lo llegue a publicar en redes sociales y regalárselos a familiares. Cuando me encontré tus críticas no me puse enojado o te tome como ignorante, te escuche y al poco tiempo note que tenías la razón, comencé a leerte, escuchar tus entrevistas, conferencias e introducirme en tu fascinante mundo. Y mientras más me introducía mas veía el error que cometía, al comienzo me sentí mal, pero no fue porque no me agradaran tus criticas (desde el principio me encantaron) si no por que tenías la razón y yo estaba haciendo las cosas mal. Pero ahora siento que mi "arte" es un relajo, no sé cómo seguir (o iniciar) ¿debería seguir con mi estilo caricaturesco o tengo que practicar el realista? ¿El surrealista es un buen movimiento? ¿Debería seguir en digital o pasarme a pintura? tengo muchas dudas y quisiera que me dé una mano por favor.
En fin, ¡sigua adelante! sigua abriendo los ojos de la gente como lo hizo conmigo.

adrean de la parra dijo...

Hola Avelina,

Estaras por zona maco? Y qe dias para darme una vuelta, me gustaria estrechar tu mano.

Saludos

Luis F. Gallardo dijo...

Hola, deseo adquirir su libro sobre el fraude del arte contemporáneo. Espero me indique los pasos a seguir. Saludos

Anónimo dijo...

Muy agradecida por sus textos. Me considero una persona que ama y aprecia el arte. Creo que ya no soy tan joven y últimamente acudí a diversas experiencias de "arte moderno" que me ocasionaron serias dudas sobre si lo que veía era en realidad "arte". Al no tener una formación formal artística me sentí "atrasada". ¿Quizás debía actualizarme? ¿Quzás estoy lejos de comprender lo que es el arte realmente? Me sentía defraudada, aunque no entendía bien por qué. Era sólo una sensación. Ahora que he leído y visto algunas de sus intervenciones puedo decir con exactitud que usted expresa mi sentir, despeja mis dudas y me llena de esperanza, todo con las palabras precisas y me siento muy agradecida por ello.
En cuanto a su texto "Sangre y fama", experimento un caudal de preguntas, una sacudida de la conciencia y corroboro con tristeza como bien se indica que "no se aprende". ¿Acaso el ser humano estará condenado a derramar la sangre para corroborar una y otra vez la inutilidad de ello? En todo caso, se trata de una fama gris, de una fama manchada y dolorosa. Hasta el caballo, fuerte, enérgico, lleno de vida fue arrastrado por la locura roja y nos ofrece su última mirada moribunda e inquisitiva. Muchas gracias. Con admiración.