domingo, 6 de septiembre de 2015

EN RUINAS.

Piranesi, Templo de Minerva. 
 Las ruinas son reflejo del original, las de un monumento hermoso conservan la belleza en sus fragmentos, las de un edificio fallido son escombros. La Ciudad de México se convirtió hace 30 años en una gigantesca escombrera que no aprendió de sus ruinas. La catástrofe del terremoto, que en gran parte fue un juez natural, implacable y justo, acabó con decenas de horrores arquitectónicos que invadían las calles: edificios de los años sesentas, setentas y ochentas de vidrio polarizado, ventanerías de aluminio, masas de concreto sin un sólo acierto estético ni funcional, fue la orden del destino para darle un sentido más humano y bello a nuestra ciudad. Evidentemente no la  escuchamos, los adefesios faraónicos que representan la megalomanía de los gobiernos en turno, como la Biblioteca Vasconcelos, Estela de Luz, las ignorantes remodelaciones del Museo del Chopo y la Cineteca Nacional, crecieron como una metástasis invencible, necia, destinada a demostrar la egolatría y la corrupción del dinero que mueve el ladrillo. Estamos viviendo un total libertinaje en los reglamentos para la construcción y uso de suelo que se reparten entre funcionarios, arquitectos y empresas que especulan dejando sembrados edificios de oficinas y habitacionales que demuestran que el dinero no puede comprar ni belleza ni inteligencia. ¿Qué sucedió con la arquitectura? ¿Por qué es tan proclive a la prostitución?
Piranesi. 
La arquitectura era un arte que hoy es únicamente un negocio vulgar, rechazó su sentido humanista, su filosofía de crear un entorno para que se desarrolle una existencia, ignora el valor sacro del espacio como un centro que separa de la homogeneidad del todo. La arquitectura ya no de ser creación, dejaron de diseñar para abusar de los materiales y la imitación: vidrio, acero y concreto, para todo y siempre de la misma forma. Si está de moda un tipo de material lo usan para todo y ese material es la aportación estética, no la resolución del espacio. Un hospital, departamentos, centros de oficinas, todo es igual y como en el arte VIP, están los arquitectos VIP que venden su firma para obras de tal mediocridad que merecen desaparecer. 

La identidad que una ciudad adquiere con sus edificios es parte de la misión de una obra arquitectónica, el arribismo estético cree que copiando se alcanza estatus y hacen imitaciones de conceptos que funcionan en otras ciudades del primer mundo con circunstancias totalmente distintas. El progreso neoliberal estandariza a la sociedad y si queremos parecer ricos hay que construir réplicas baratas de rascacielos, de conjuntos de viviendas como suponemos que harían en el Primer Mundo o en los países ricos. No parecemos ricos, nos vemos ignorantes, sin proporción del espacio, con edificios que apenas están inaugurados y ya se ven decadentes, sucios, devaluados. La Ciudad de México padece a sus habitantes, no la respetamos, la depredamos, la ejercemos con violencia, invadirla y degradarla es parte de las libertades, pero en ese daño las construcciones son lo más oprobioso. 
Biblioteca Vasconcelos. 

No estamos generando acervo urbano, ni memoria, las ciudades son museos que se habitan. Devastan avenidas, árboles, historia, para dar sitio a lo que consideran desarrollo. En La Carnaza de Émile Zola, el personaje Saccard es un especulador inmobiliario, y en una metáfora de la corrupción del ladrillo, con su repentina riqueza su familia entra en una espiral degenerada, obscena, de apetitos sin sentido. Es la espiral que vivimos en la ciudad, que ya no es de los habitantes, es de los constructores, dejan que se desplomen a pedazos edificios novohispanos mientras dan permisos a toda clase de aberración de vidrio y acero. Qué oportuno que se caigan los edificios novohispanos y se recalifiquen los terrenos para montar una torre de “lofts” con muros de cartón o edificios de oficinas que no son peores que las creaciones de autor. Las obras comisionadas por las instituciones para pasar a la Historia son reflejo de la moda y del enchufismo, ¿hubo un argumento estético y funcional coherente para montar un elevador en el Monumento a la Revolución o dividir en salas absurdas la Biblioteca de México José Vasconcelos? Hubo dinero, eso está claro, como Saccard que no tenía idea de la belleza pero sabía cómo ganar un contrato. Vivimos con dolor el terremoto de hace 30 años en la Ciudad de México, y aun no la reconstruimos y valoramos, la seguimos torturando con arquitectura, con nuevos escombros.

9 comentarios:

vito67 dijo...

Es difícil entender que darle paso a una modernidad implique derrumbar riquezas arquitectónicas, borrar episodios de nuestra historia y sepultar estilos que marcaron épocas gloriosas -muchas de ellas- en la ingeniería y la arquitectura.

Su desaparición basada en el argumento del progreso no dista mucho -salvo el irracional uso de la violencia- del atentado arquitectónico e histórico que se vive en países del oriente mediterráneo.

Ome Paktli dijo...

Avelina
Una solitaria mente, lucida y valiente, evidenciando al servilismo que cumple sin cuestionar, al rapas ignorante que con el beneficio del poder adquisitivo, que de paso valga mencionar, rara vez adquirido por méritos propios, cumple con loable misión de darle un buen nivel de vida a los suyos, mientras cumple con la acertada participación de promover el desarrollo y la prosperidad de todos los mexicanos, eso sí a costa de lo que sea.
Pocas veces se unen la sencillez con la brillantez y aun más raro con la belleza.
Oleadas sísmicas parcializan los criterios que opinan, desde sus curules mediáticos, diseminar la razón de la inteligencia, para empañar lo elemental de la naturaleza y así mantener la corrupción, usurpando los privilegios de la comunidad e impidiendo que estos tomen el lugar que les corresponde para servir y solucionar las carencias y los retos sociales.
Manifestaciones sociales contra crímenes de lesa humanidad, denuncias contra medios masivos de enajenación, el derecho de una vida solo para gozar contra la urgencia de un desarrollismo demencial, la necesidad de un desarrollo espiritual contra la conquista espacial. Dos concepciones de apreciar la realidad inconciliables es un mismo espacio tiempo, una elemental otra estrafalaria.
¿Qué nos queda? Apreciadísima Avelina, aparte de esperar algún milagro in imaginado, de la vida.
En la lucha por la adaptación y la sustentación, van quedando los ideales, las visiones más sutiles y profundas, lo humano por lo práctico y objetivo.
La oferta de la fenomenología tecnológica, deja rezagado en los confines del idealismo romántico los conceptos de ecología y naturaleza, las masas se imponen a los pensantes.
Sé que muchos moriremos de este lado de la line, dejando el testimonio de una realidad donde se privilegia el desarrollo humano, las virtudes, el arte, la consciencia social y universal, donde se opta más por la generosidad que por la riqueza personal y estaremos satisfechos por los que seremos ejemplo y por los que nos consideren ilusos.
Pero, en este parte aguas, donde parece que todo se definirá en un juicio pontificio, desde las entrañas del subconsciente de la matriz cibernética, se antoja como establecer una especie de clave para reconocernos en la calle o en la coincidencia fortuita en un café, para reciclarnos nuestras buenas intenciones de amarnos los unos a los otros y pasarnos por debajo de la mesa algún jitomate orgánico, rescatado de una maseta, nutrida por la luz lagañosa escurrida de entre los muros de la permisible urbe.
Algo más que marchas y denuncias, algo que haga sucumbir la primaria fortaleza de la ignorancia, una refracción que se carcoma al propio creador del dolor y la abyección, una sabiduría que atrofie la laringe del ignorante, un dios que se plazca en la placidez y en la alegría del arte extremo.
Por más que oigo tu lógica elemental, una inteligencia que se desborda como la lluvia, donde todos saben que mayoritariamente son eso, agua, lógica elemental, la dejan ir o la ensucian y desperdician, con la certeza que el próximo siclo traerá su propio derrame y ahí se lo dejan a, dios, nos bendiga y a los otros, por lo menos, los agarre en confesión.
Un reconocimiento admirado por tu luz.

Juan Pablo Díaz González dijo...

Muchas felicidades Avelina por la exposición en el museo del Carmen.
Maestra que muestra el camino andado, el camino que se anda e invita a seguir caminando.
Felicidades!

jervs gars dijo...

Antes que nada déjeme ser una de las miles de personas que felicitan su bien cimentada forma de pensar y criticar, soy un joven de 22 años, “e intento crear arte” (pintura), me eh desempeñado con éxito en las áreas de video y fotografía, estoy en el proceso de desarrollar mis capacidades, eh sido acreedor a algunos reconocimientos, quizás jamás en mi vida, me dé cuenta si mi obra vaya a ser considerada arte, de lo que si me doy cuenta es que hago cada obra con la mayor cantidad de sentimiento, sin embargo sé que no eh dado el máximo de mis habilidades, actualmente me encuentro estudiando diseño gráfico (la hija del arte). Debo recalcar: que eh predicado con su palabra, desde hace casi 1 año, que llego hasta mi persona, su nombre y verdad, este ha sido mi principal motivo, su postura, siempre buscando en mi obra la máxima expresión, sentimiento, calidad y realización que en estos momentos poseo, yo le exijo, que me diga por favor, si mi obra no cumple con tales requisitos, no quiero ser un artista más, del montón, de los que se autonombran artistas contemporáneos, no quiero mermar más esta sociedad y su cultura, quiero que me diga su opinión sobre mi obra, que me diga “que me retire de esto” si es que tales imágenes no tienen aunque sea una minúscula pincelada de lo que puede llegar a ser arte, o bien dígame si “puedo seguir desarrollándome” si es que mi obra posee esa pequeña pincelada de esperanza, que puede representar esa gran palabra “ARTE”…
Muchas gracias Avelina Lesper, se despide de usted Hervey García García, en espera de una pronta y verdadera respuesta.
Le dejo el link de mi obra: https://www.facebook.com/yergoarte?fref=ts

Juan Pablo Díaz González dijo...

Cuando supe que la segunda exposición del grupo Milenio curada por ti estaba en el museo del Carmen me puse a revisar todas las entrevistas para saber y entender más de las obras. Fui a ver la primera desde Michoacán y me fascinó por lo que me quedaba claro que ésta es la exposición más importante y significativa de pintura mexicana contemporánea (de artistas que comparten nuestro tiempo). Por supuesto, esto fue lo que ví. Una bellísima muestra de talento. ¡Ya son 88 pintores mexicanos que nos convidas! Gracias por tu maravilloso trabajo.

Avelina Lésper dijo...

Jervs necesito una dirección mail para comentar, no dejaste referencia, no la subo al blog.

Juan José Valencia Valencia dijo...

Y es gracias a esta lectura que me hizo reflexionar 5 años de preparación en la escuela de Arquitectura para replantear hacia donde quiero llevar mi vida profesional. Gracias Avelina por sacudir mi cabeza.

Juan José Valencia Valencia dijo...

Y es gracias a esta lectura que me hizo reflexionar 5 años de preparación en la escuela de Arquitectura para replantear hacia donde quiero llevar mi vida profesional. Gracias Avelina por sacudir mi cabeza.

Digito Ars dijo...

habla sobre los arboles de la vida en Nicaragua, por favor.