sábado, 16 de mayo de 2015

SEGURO PARA OPORTUNISTAS.

Yoko Ono, Painting for the wind, 1961. 
“Desde que una pedazo de papel es el único documento que esencialmente le da valor a un trabajo de arte conceptual hemos buscado la forma de proteger las inversiones de nuestros clientes, en el caso de que le suceda algo a ese certificado” Afirma Jonathan Crystal vicepresidente de Crystal & Co asesor de pólizas de seguros que ha diseñado con AIG Private Client Service un producto que cubre la pérdida del documento que acredita la designación como arte de un objeto cualquiera.  Hace algunos años aseguraron la exposición de cuartos vacíos del Museo Georges Pompidou, las pólizas “protegieron” los certificados que decían qué significaba cada cuarto vacío. Tenía que ser una aseguradora y su criterio completamente realista y anti retórico la que definiera qué son estas obras: una factura de compra. La galería no vende un objeto, vende un certificado que describe una obra, afirma que es “auténtica”, quién es el autor y da el instructivo para rehacer esa ocurrencia. Esta descripción acompañada de la factura es la legitimación como arte de las obras del estilo contemporáneo VIP, porque dan fe del precio, y lo más importante, que alguien pagó por eso. Lo vendieron como arte, entonces es arte. 
Obra en la Galería de Luis Adelantado, Zona Maco 2013. 
 En una ocasión en una feria de arte el galerista Luis Adelantado vendía un montón de cañas secas, que exponía recargadas en una pared, le pregunté qué era lo que le entregaba al comprador, me respondió que un certificado que describía las medidas aproximadas del montón de cañas, y que el precio variaba, si eran más cañas era más caro. El ingenuo coleccionista tenía que ir a una tienda, comprar las cañas y colocarlas. La diferencia con el certificado de una obra de arte real, -una pintura, escultura o grabado-, es que el documento únicamente avala la autoría, fecha de realización y técnica, obviamente no proporciona las instrucciones de cómo rehacerla porque esto es literalmente imposible.
Obra de Sol Lewitt. 
Existe aquí una flagrante contradicción que traiciona el aparato retórico de las obras del estilo VIP: Han pugnado por acabar con los conceptos de unicidad, trabajo artístico autoral, propiedad intelectual y originalidad con objetos sin factura como el ready-made o tan deficientes y facilones que los puede hacer cualquiera, la “apropiación” es el canon que solapa la violación de los derechos de autor, buscan que las obras sean enunciados aplicables de la forma que mejor les convenga, mandan hacer las obras en talleres o factorías, es incongruente que generen el papeleo que los legitime como artistas, que autentifique su autoría y que haga “original” su obra. Este documento demuestra que estas obras no son una propuesta intelectual, son a tricky business.
Hagamos un ejemplo: “La obra Autodestrucción 2 es original de Abraham Cruzvillegas, para realizarla tiene que comprar desechos de una demolición, escombros, piedras, tablas, etc., y distribuirlos en un área de 3 metros cuadrados”. Estas instrucciones garantizan que un montón de basura tiene un autor y se convierte en arte si alguien compra ese certificado. Cualquier otra reunión de basura, aunque sea igual, no es una obra de arte “autentica” porque no tiene ese papel que vende el galerista. Si el museo o el coleccionista pierden ese certificado la obra desaparece, el papel es la obra, no las reproducciones que se puedan hacer de ella. Un coleccionista perdió el certificado de autenticidad de una obra de Sol Lewitt y éste le negó una copia, le dijo que la obra de arte era el papel con las instrucciones para hacer el dibujo, no la ejecución de esas instrucciones. Lo mismo sucede con los estudiantes de arte, los certificados escolares los acreditan como “artistas”, no su trabajo, resultados o sus obras. Son artistas sin saber qué es el arte.
El primer certificado de este tipo lo hizo Marcel Duchamp en 1944, cuando ante un notario inscribió su L.H.O.O.Q como un ready-made “original”, en ese momento se desplomó su retórica y demostró que era un pequeño burgués que recurrió a un trámite burocrático para legalizarse como artista y autor de un objeto sin autoría. Las eruditas compañías aseguradoras podrían vender una póliza que cubriera a los artistas VIP por los daños y perjuicios de carecer de talento y tener que vivir del oportunismo académico.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Maestra, encuentro complicada la aplicación de este nuevo producto a las Compañías de Seguros: ¿Las Aseguradoras cobrarán el deducible a los artistas VIP asegurados, cada vez que se sientan agraviados en su integridad artística? ¿Cómo tasarán el daño los ajustadores cuando sus artistas asegurados lean en este blog afirmaciones como "obras facilonas que cualquiera puede hacer" o "carecer de talento y originalidad"? Lo que sí es seguro, valga la redundancia, es el éxito en Bolsa del Fondo de Inversión que reúna todas éstas pólizas que van a estar generando daños cada vez que usted publique un texto.

ajustador AIG dijo...

La verdadera pregunta es cómo va a tasar la aseguradora a la mediocridad ¿A la alta o a la baja? Sube la prima de riesgo si es más mediocre, en ese caso los muy mediocres tienen más riesgo y se negarán a asegurarlos o les van a cobrar muy caro el seguro ¿Pueden vender el portafolio las aseguradoras de deuda? Aquí hay una gran oportunidad de negocio.

Apostador a la baja dijo...

Si estamos hablando de volumen, y realmente crear una oportunidad de negocio más grande que los ingresos petroleros, es el seguro a los poetas y novelistas mediocres. Por cada libro, reseña, premio y homenaje, sube la prima de riesgo. Las maniobras de los bancos en la Unión Europea serán simple morralla contra este potencial.

Anónimo dijo...

El escritor que se sienta aludido, que se compre su seguro. Yo tengo varios candidatos.

Alumno avergonzado de su nombre dijo...

Las aseguradoras tiene una deuda real con las escuelas de artes visuales, esas facultades son los semilleros de los "artistas certificados". Simplemente a esa señora que enseña performance ya le deben varios millones de dólares en puras comisiones

Anónimo dijo...

Hombre, la certificación no es propia solo del arte que indicas en exclusiva. Toda la pintura y el arte histórico pasado cierto umbral necesita certificación para tener valor de mercado. La diferencia es que la certificación de un objeto único no se puede usar en otro objeto similar,

Anónimo dijo...

Hola Avelina; estos días estoy exponiendo en unos de los sitios más de moda de Madrid. Después de varios días no he vendido ninguna obra, curiosamente otra "obras" que en mi opinión como historiador de arte, son mucho mas mediocres, y realizadas en tiempos "records", han conseguido mucho éxito. Me gustaría que si pudieras pasaras por miblogdepintura.blogspot.com.es y me dieras tu opinión. Estoy pensando seriamente en pasarme a otro tipo de obras....¿de que sirve una cosa que nadie valora?. Un saludo.

cristian enrique Sanchez dijo...

Cuando hablas de Duchamp y pienso en el, no como un artista o pequeño burgues o retorico falso, o lo que sea. si ponemos eso en nuestra argumentacion estamos distorsionando el objetivo central que es la mercantilizacion de una obra o de un producto cultural.
Ciertamente no mediria el merito de Duchamp por la consecuencia de su discurso, sino mas bien, como lo plantea Bourdieu, como quien pone de manifiesto el espacio sagrado que resulta ser el museo. "la frontera entre lo sagrado y lo profano", la pregunta y respuesta es radical, el espacio simbolico que genera la institucion o industria cultural a traves de sus espacios. a mi parecer, lo que duchamp al asegurar su mercancia es notable en terminos de anticiparse y sacar provecho de algo. hay quienes lo hacen y otros no, podriamos dar paso a una discusion etica, y eso acabaria en una discusion bizantina. eso es el arte hoy, en el contexto de los museos, galerias o espacios donde se exponen las mercancias. es necesario tambien consolidar la idea y creo responder a ajustador aig, que para que una obra de arte sea significativa, meritoria en terminos tecnicos,o competente; podemos continuar utilizando adjetivos, es necesario que ambas partes "los celebrantes y los creyentes" le otorgen sentido y valor a la misma. en este sentido si una obra mediocre tiene exito quiere decir que quienes son parte de esa pleitesia que se rinde responde a la mediocridad que los sacude. en esto ultimo tambien se puede dar la situacion de que un buen critico se "equivoque" deliberadamente y pueda realzar algun tipo de obra que no lo merece. en fin, creo que es necesario entender el contexto desde donde tratamos de emitir el juicio, y en ese sentido, el sentido comun me dice que una obra de arte no necesariamente esta dentro de un exibidor. saludos.
P:D: Al señor que pinta, como recomendacion, dediquese a otra cosa. al cesar lo que es del cesar.

Anónimo dijo...

Pase por mi blog www.criticoconstante.com
Si expurga en su contenido verá que hay muchas coincidencias en la forma de concebir el arte.
Enhorabuena por el contenido de su blog.

Pan Comido dijo...

El lector Cristian Enrique, argumenta como si el duchampazo fuese una anomalía y los museos siguieran con su vocación de llevar el arte al pueblo. No quiere aceptar que todos los museos y escuelas de arte del planeta están en manos de los burócratas duchamperos. La única manera de extirpar esa mala hierba de nuestras instituciones es con la acción profiláctica del Comité de Salud Pública de la Revolución Francesa. Empezando por los curadores, jurados y becarios del FONCA.

Christian Santy dijo...

La valora ud? Eso es lo que cuenta! La creación artística no puede estar sujeta a la valoración de otros.

Anónimo dijo...

Hola Avelina, me preguntaba cuál es su postura respecto a los que dicen que la gastronomía es arte y los creadores de "piezas" gastronómicas son artistas al crear una escultura de un pastel o alegan tener una maestría en la ornamentación de platillos como si fueran alguna pintura. En mi opinión al ser perecedera y no trascendente al tiempo esta llamada obra, no es arte pero he de ser sincera tampoco soy una experta en el tema, soy una amante del arte que está en constante aprendizaje, cabe mencionar que coincido en muchas de sus posturas y por eso pido su opinión sobre el tema que ha generado un debate gigantesco en mi escuela en la cuál todos creen que la gastronomía es arte y el chef es el artista que crea piezas que se clasifican como arte tal cual. Espero que pueda responder a mi pregunta, lo agradecería mucho. Gracias.