viernes, 30 de enero de 2015

LA VOLUNTAD DE CREAR.

Felix Nussbaum Skeleton Playing the Clarinet 1944 Pencil and gouache on brown paper
 “Escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie” dijo Theodor W. Adorno al final de la Segunda Guerra Mundial. Estaba equivocado, durante el horror del Holocausto miles de cautivos de los campos crearon arte, poesía, música, se negaron a rendirse, resistieron gracias a la creación. La exposición The LastExpression: Art and Auschwitz curada por David Mickenberg, realizó un catálogo editado por David Mickenberg, Corinne Granof y Peter Hayes que incluye todas las obras expuestas, una serie de investigaciones que describen la perversa organización burocrática de los campos y varios ensayos sobre las terribles condiciones en las que se gestaron las obras.
Jozef Szajna, A Penal Company SK and-Typhus Fever ca 1944-45-Ink and pencil on paper. 
 La naturaleza humana conoció sus propios extremos en los campos de concentración, lo inimaginable y lo inenarrable sucedió en esas barracas, día tras día, sin pausa porque una vez que el ser humano se permite la crueldad ésta no encuentra límite. Los campos tenían dos funciones, imponer el sufrimiento, la humillación y la tortura para lograr la completa deshumanización y degradación en los presos y finalmente el exterminio. Nunca hubo la posibilidad de salir de ahí con vida, se entraba a padecer y a morir. En esta tragedia cotidiana el arte se manifestó en conciencia del ser, dibujar clandestinamente, con materiales robados, cartones, papeles sucios, rotos, pedazos de informes, fue un acto de rebeldía, crear los reencontraba consigo mismos, les salvaba de sucumbir a la degradación, los hacía cada vez más humanos. El arte fue más que una necesidad, fue un asunto de vida o muerte, mantener el talento, recordarlo, preservarlo fue el rechazo frontal al verdugo, el grito de libertad. Los materiales adquirieron un valor incalculable, fueron tan importantes como la escasa y asquerosa comida que recibían, lograr un pedazo de papel, un color, les abría la puerta a otra realidad, los separaba de ese horror.
Leo Haas, At the Morgue ca 1942-44, Wash and ink on paper. 

Leo Haas, At the Scleuse ca 1942-44 Wash and ink on paper. 
 Algunos artistas eran reclutados para hacer mapas, manuales de la logística del campo, trabajos en la imprenta, les comisionaban retratos familiares, esto les permitió tener acceso a materiales, otros cautivos buscaron con sus propios medios dónde plasmar lo que veían. Testimonios de la interminable pesadilla, los artistas se obstinaron en no ser olvidados, testigos conscientes de que iban a morir dejaron una narración visual de su propia supervivencia y la describieron, con esos dibujos denunciaron que esa monstruosidad la habían planeado y llevado a cabo seres humanos y lo habían soportado seres humanos. El arte se convirtió en denuncia y en memoria. Nos dejaron la innegable lección de que podemos ser más fuertes que el mal, que hay algo superior en cada persona que le empuja fuera, que la salva. El contraste entre los verdugos y los presos nos obliga a pensar en la condición humana, en la opuesta y contradictoria manifestación de la abyección y la resistencia. En esos campos los nazis ostentaban el poder absoluto, no “banalizaban el mal” al contrario, era lo más serio que podían hacer, estaban volcados en eso, no eran seres comunes y corrientes, la industria de la muerte les dio una superioridad que ejercieron hasta el final de la guerra.
Marian Moniczewski illustrations A Fable about a Hare a Fox and a Rooster ca-1943-44 Hand made book with ink and watercolor on paper. 
Obras abstractas, realistas, expresionistas, paisajes, retratos, caricaturas, bocetos amateurs, imprescindibles y urgentes para decir que ellos no eran parte de esa barbarie, que dentro de ellos sobrevivía intacto el ser humano que se educó en el arte, que sus existencias aun reconocían a la belleza. La añoranza de un paisaje, los dibujos de un libro infantil, que un ser humano recurra a la imaginación, imponga la belleza sobre esa atrocidad manifiesta su indomable voluntad. Las investigaciones de la vida en las barracas de Auschwitz I y II, Birkenau, dimensionan que hacer el retrato de un compañero significaba una proeza, la irrenunciable emancipación de existir más allá de la realidad y de su circunstancia. Las caricaturas de los kapos, en ese sufrimiento, alguien tenía el valor de reír.
Peter Edel Self Portrait 1944 Ink and watercolor on paper. 
 Los nazis, enceguecidos por su arrogancia no veían que nunca iban a ganar la guerra porque cada vez que esos artistas cautivos dibujaban, escribían un poema, demostraban que la barbarie no puede acabar con la creación y el arte, demostraron que eran invencibles.
Peter Edel, Cabaret Recitation 1944 Pencil on cardboard. 

Waldemar Nowakowski, Confession ca 1943-44 Watercolor on cardboard. 

Waldemar Nowakowski, Dinner ca-1943-44 Watercolor on cardboard. 

6 comentarios:

AMALTEA dijo...

El ser humano ante el horror busca el consuelo del arte. La abstracción estética, las emociones puras, la descripción realista, todo lo que se genera desde el interior ayuda a trascender la brutalidad de los actos ejecutados por otros seres humanos.
No hay banalización en la poesía escrita en un campo de la muerte, al contrario, hay un desafío valiente contra el Mal.

Anónimo dijo...

Crear en Auschwitz obras de arte realizadas como una rebelión contra el anonimato de a ser víctimas de la máquina de asesinato más obscena y atroz de la historia moderna, exhibe la enorme cobardía del Establishment actual de la promiscua complicidad de la Academia, las Galerías, los museos y los pseudo artistas, que todos hincados se entregan a los mezquinos caprichos del “mercado”. Gran etiqueta para encubrir a un grupo de especuladores que evaden impuestos con el arte-curatorial. En Auschwitz crearon renunciando a un pedazo de pan y condenándose a la inanición. Hoy renunciar a crear, prostituir las universidades para no educar aprendices de artistas, parasitar la vocación del Estado en llevar el arte a la Sociedad y toda la depredación y humillación al talento por parte de la burocracia corrupta y los comerciantes en nombre de la moda, le dan la razón a los genocidas. De Auschwitz quedó el testimonio del espíritu humano, hoy en nuestro tiempo, no vamos a dejar nada.

Hector Fragoso dijo...

La saludo con afecto y aprovecho para decirle que su espacio es para mí luz en la oscuridad. La Galería Ethra de la colonia Juárez presenta el día de hoy una exposición del "artista" Máximo González. Leí la nota en el periódico Reforma y observé alguas fotos en el sitio de internet. La piezas, por lo menos las que ví, se asemeja mucho al arte de Gabriel Orozco la cual es una porquería. Mi pregunta es ¿vale la pena asistir? Le pido consejo ya que confío mucho en su juicio.

hs dijo...

Está muy padre tu blog. Tu disertación acerca de Duchamp, así como la resistencia, oposición y escape, a través del arte elaborado por los internos de Auschwitz me parecen brillantes. Gracias por compartir lo que sabes y sientes.

Nat Gaete dijo...

Apreciada Avelina, ruego revises en tu email el correo que te he enviado, hoy 16 de febrero 2014.

Atte.

Directora Revista El Síndrome de Stendhal.

Eduardo Urbano Merino dijo...

Hola! te dejé un Twitter pero veo aquí que no tienes Twitter, así que no sé a quién le llegó o quién te clonó.. como sea, te felicito por tu óptica del Arte y me gustaría ponerme en contacto contigo, te dejo mi página y un abrazo www.eduardourbano.com