martes, 25 de febrero de 2014

BARRO SAGRADO.


La belleza y los dioses son una invención del ser humano. Convivir en la vida cotidiana con estas dos creaciones nos dice que sí podemos aspirar a lo bello podemos aspirar a ser divinos. La cerámica de la Grecia antigua es altar y es recipiente, en la superficie dibujaban con líneas finas escenas mitológicas que describían el origen del mundo y los conflictos del Olimpo, narraciones que daban sentido a la rudimentaria vida que sucedía lejos de las fronteras de lo sobrehumano. Seres antropomorfos que reunían todas las virtudes y pasiones que nos habitan, arquetipos de nuestros caracteres, sus historias vaticinaban nuestra propia historia.

El arte da albergue y luz a los dioses, el recipiente es soporte de una estética que describe lo sobrenatural y da visibilidad al mito con un lenguaje comprensible para el ser que bebe el vino, que unge el aceite. La representación no es realista, son interpretaciones de la divinidad, el Olimpo está habitado por hombres atléticos, de muslos poderosos, cinturas breves, sin edad; las mujeres son hermosas, fuertes, con músculos definidos. Idealizarlos es parte de una filosofía pragmática: compartimos nuestro cuerpo con los dioses, eso nos obliga a venerarlo y cuidarlo como una prolongación del templo, la deidad antropomorfa tiene sentido si lo terreno y lo celestial son reflejo uno del otro. 
 La perspectiva aun no existe, el dibujo es un plano consecutivo y lineal, no hay engaño, esto no es la realidad, es creación como lo es el delicado y vertical vaso del aceite. El recipiente es portador de vencedores y vencidos, la epopeya celestial comulga con la gesta individual, íntima, existencial. El detalle de las telas plegadas, peinados, armaduras y plantas, contrasta con las técnicas de figuras negras y rojas que impone una estilización que casi hace siluetas de los personajes. Arquetipos de perfil rígido que no ven de frente, marcan una distancia con nosotros, ellos una vez creados son increados, son eternos mientras los devotos somos efímeros. El vaso es espacio de la fe, y si el vaso se rompe la presencia divina continua, el dios perdura aunque el altar cambie.

 Herodoto ridiculizó a Homero por creer que la Tierra era un disco rodeado del río Oceanus, para él era obvio que estaba rodeado por el desierto. Un plato es un disco, un mundo plano en el que sucedían corografías infinitas de batallas, funerales, la procesión de Dionisio, hay simetría entre el soporte y el dibujo, el Universo comienza a ser un concepto inteligible, racional y artístico. El objeto va más allá de su utilidad, es parte del ritual que reúne al individuo con su espíritu, la forma significa al contenido, el receptáculo tocado por el arte consagra al vino, al aceite, a las cenizas mortuorias, al incienso. La nobleza de la utilidad, la humilde misión de servir se une al gozo de tener algo bello y sagrado.


Los artistas que dibujaron y pintaron estas piezas daban forma a una épica y a su propio destino: eran esclavos, trabajaban para ser individuos, desarrollaban su talento artístico para adquirir su estatus de autores, conseguir la libertad y regir sus vidas. Estar a la altura de los mitos no está dado, es como llenar cada día con vino esa ánfora siempre vacía, un trabajo que nunca se acaba. La armadura puede ser demasiado pesada, nuestro cuerpo demasiado débil, pero esa imagen ahí, es un ejemplo que nos indica ser consecuentes con lo que hemos inventado, porque pensarlo es la incitación para hacerlo. Compartir la metódica y rutinaria vida diaria con el Olimpo, traer esos dioses a una cena, a un baño, al banquete de una boda es el puente que hace el arte entre nosotros y lo que no somos capaces de asimilar hasta que está representado y materializado. La lluvia dorada que Zeus eyacula sobre Dánae, Acteón devorado por sus perros por mirar a Diana desnuda, Apolo con su cítara, Hermes el mensajero, el juicio de Paris, son nuestras pasiones, la concepción del mundo explicada a través de la metáfora, la mentira llevando a la verdad. 

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sábado, 15 de febrero de 2014

CREACIÓN Y DEGENERACIÓN.

Grabado sobre un tema de medicina del siglo XIX. 
“Exagerada sensibilidad, apasionamiento de las ideas religiosas o políticas, amores platónicos, inclinación al suicidio, sentimientos heroicos y hasta ideas científicas” son algunas de las características que comparten los criminales epileptoides y los creadores artísticos, los “hombres de genio” según el psiquiatra y criminólogo Cesare Lombroso. En 1872 publicó su infundada teoría sobre la creatividad que llamó Genio e Follia, Genio y Locura. Al criminalizar la creación artística y convertirla en una patología implantó un estigma social. Aseveró que todos los genios son degenerados y con su obsesión antropomorfa definió sus características físicas desde estatura, masa muscular, fertilidad, comparando los cráneos de varios personajes como Dante, Kant y Volta. La personalidad creativa se manifestaba como un desorden neurótico. Afirmó que la psicosis y degeneración del hombre de genio era una consecuencia de la excesiva actividad intelectual. Fue tal la aceptación de esta difamatoria idea, que mantuvo un diálogo con León Tolstoi para analizarlo, decía que compartía el “aspecto degenerado” de Sócrates, Ibsen y Darwin. Este encuentro quedó en los diarios de Tolstoi y años más tarde en su novela Resurrección en la que discute las teorías criminalísticas de Lombroso ubicándolas en el terrible sistema penitenciario ruso. 

El impacto de Duchamp con su urinario partió de que cualquier objeto prefabricado podía ser arte, entonces el “creador” sobraba y, cumpliendo los sueños de Lombroso, la figura del genio volvió a quedar desacreditada. Las especulaciones de Lombroso sobre la creatividad se desecharon posteriormente porque carecían de método científico y por la fácil arbitrariedad con que la psiquiatría inventa y contradice sus propias ideas, pero continuaron en la memoria colectiva que estigmatizó la creación como forma de vida. Aunque el genio es resultado del trabajo duro, el análisis y la disciplina como definió Abraham Maslow (1963) “El genio es 1% inspiración y 99% transpiración”, la condena para el trabajo artístico se mantuvo como uno de los pilares del arte VIP. Con la misión de terminar con “el culto al genio individual que innova y hace de la creación un acto heroico” acabaron por estatuto con la realización de la obra, con la originalidad y la valoración del talento. Las teorías del arte en contra de la creatividad y la originalidad reducen el trabajo artístico al reciclaje de ideas, la apropiación, el readymade. El arte deja de ser una propuesta y se convierte en información. La unión entre las dos formas de criminalizar la creación, la de Lombroso y el arte VIP, está en que hacer la obra, dedicarle la vida al arte, confrontar los aciertos y los fracasos detona emociones, conflictos personales y determina la existencia. Si la obra es la higiénica idea de que todo es arte, se acaban las complicaciones. Las obras se resuelven con un instructivo teórico, sin la necesidad de que el artista comprometa en eso su vida: Relax. Life is Easy

Anatemizar, establecer límites a la creatividad nos remite a ese genio que la ciencia ya vigiló como un ser enfermo y permite que los rangos de exigencia no existan. El talento no es un regalo divino, realizar obras que marquen al individuo y a su tiempo no es un acto de prestidigitación que se deba perseguir como la Inquisición hizo con la herejía, el talento es formación, simple trabajo, constancia y cotidianeidad. Lombroso dice que la masa no rechaza al talento por mediocridad o envidias rivales, es porque esta admira el sentido común que anda por caminos ordinarios y conocidos, por los que el genio se niega a andar, “el hombre que crea nuevos mundos tiene más enemigos que el hombre común”. En eso también coincide con el Arte VIP que condena andar por otros caminos. La ciencia y la tecnología apoyan el talento, buscan la innovación, retan al conocimiento, y en cambio el arte VIP se regodea en sus limitaciones, se jacta de su repetición y alardean de la nula formación artística. Han convertido en arte a las ideas arbitrarias como Lombroso llamó ciencia a sus elucubraciones. La diferencia es que el criminólogo ya es obsoleto para sus colegas y la academia sigue sosteniendo al arte VIP. 

PRECISIONES: 
El Arte VIP no es una generalización, es una precisión. Video, Instalación, Performance. 
Es una generalización es llamar “contemporáneo” a una corriente artística que basa sus obras en propuestas de hace un siglo y que designa dentro de este término a todo lo que se pueda sujetar a su retórica.
El pasado es lo mejor para el Arte VIP, sus obras son la repetición sistemática de una sóla obra que además ya tiene un siglo de edad. Y lo mismo sucede con el video y el performance, son repeticiones y copias de sí mismas, y que se lo digan a Douglas Gordon robando programas de tv de los años 60’s y películas de Hitchcock, etc.
El Arte VIP condena andar por otros caminos: condena a la crítica. Condena si no utilizas sus métodos, pone fuera de los museos lo que no sea susceptible de su retórica y de su categorización de lo “contemporáneo” y por eso ha condenado la autoría y ha hecho del trabajo individual un estigma.
Uno de los pilares del Arte VIP para sostener que exista la apropiación, el readymade, y la no realización de la obra es atacar el trabajo autoral, la invención y la creación individual, por eso no respetan los derechos de autor, y hacen del trabajo de otros artistas un readymade.
El Arte VIP continúa y materializa las ideas de Lombroso. Las obras que en su momento quemó el régimen nazi siguen hoy fuera de los museos con los mismos argumentos de entonces y esos argumentos los utiliza el Arte VIP. 


sábado, 8 de febrero de 2014

ENTREVISTA REVISTA Ñ DE BUENOS AIRES.


La entrevista de La Vanguardia ahora publicada en la Revista cultural Ñ del Clarín de Argentina. Para leer la entrevista has CLICK aquí.  
No fueron pocos los que se identificaron, hace un par de años, con aquella mujer de la limpieza de un museo alemán tan celosa de su trabajo que se empleó a fondo para eliminar unas terribles manchas que había en una de las obras expuestas. Ni se le ocurrió sospechar que formaban parte vital de la pieza Wenn es anfängt durch die Decke zu tropen (Cuando empieza a gotear el techo) del artista Martin Kippenberger, valorada en 800.000 euros. El Museo Ostwald de Dortmund (cuyas primeras entradas en Google son sobre el suceso, superando a su web oficial), llegó a afirmar que "estamos intentando aclarar cuanto antes qué tipo de capacitación tiene el personal de la limpieza". La crítica de arte mejicana Avelina Lésper diría que esa pobre trabajadora, además de un gran sentido de la pulcritud, tenía también un gran sentido común. Lésper, colaboradora de diferentes medios de comunicación latinoamericanos y directora del programa de televisión El Milenio visto por el Arte, es una de las voces que más suenan contrarias al arte contemporáneo, cuestionando desde los ready-made (el uso de objetos comunes como el urinario de Duchamp) a las performances efímeras.

-¿Cómo definiría el arte contemporáneo en una palabra?
-Fraude

-Explíquese…
-Carece de valores estéticos y se sustenta en irrealidades. Por un lado, pretende a través de la palabra cambiar la realidad de un objeto, lo que es imposible, otorgándoles características que son invisibles y valores que no son comprobables. Además, se supone que tenemos que aceptarlos y asimilarlos como arte. Es como un dogma religioso.

-¿Y por otro lado?
-También es un fraude porque está sostenido nada más que en el mercado, que es fluctuante y artificial en la mayoría de los casos. Se otorgan a las obras valores artificiales para que pienses: “si cuesta 90.000 euros es porque debe ser arte”. Estos precios son una burbuja, como existió la burbuja inmobiliaria.

-¿Y pinchará?
-Se tiene que pinchar. Una torre de papel sanitario de Martin Creed cuesta 90.000 euros. El objeto no es lo importante, sino lo que tú puedes demostrar económicamente a través de su compra.

-¿Y no pueden comprar Murillo o Picasso?
-No puedes especular con pintura antigua porque hay muy poca. En cambio, este tipo de obras se realizan en minutos, algunas se hacen en factorías.

-¿No se podría especular con obra actual con valores estéticos?
-El arte toma tiempo. No hay manera de que Antonio López termine un cuadro… Por una parte, debes esperar a que el pintor o escultor haga sus obras. Por otra, el arte necesita talento, que el artista tenga algo que mostrar a través de su obra. Con el arte contemporáneo los artistas no necesitan tener nada.

-¿Puede poner algún ejemplo?
-Cuando Duchamp hizo su ready-made evitó a todos los artistas el proceso intelectual. Cualquier objeto es arte, el que sea. Bajo este punto de vista, imagínate la cantidad de obras de arte que tú tienes. Todo tu entorno es factible de convertirse en arte. No tienes que esperar que ese artista se forme, demuestre su talento y que acabe aportando algo, lo que es terriblemente difícil. Otro ejemplo es Santiago Sierra con sus ready-made. Te dice: “Esto es un contenedor de mierda de la India”. ¡Qué impresionante!

-Como mínimo piensan la definición…
-El crítico Arthur Danton dijo: “dejen que los filósofos pensemos en la obra, ustedes traigan sus objetos”. Si pones como tema el contenedor de mierda, ya llegará el comisario que elabore el discurso y te hable de la miseria, de las últimas castas que recogen la mierda… hay toda una justificación social y moral. Si tú manifiestas que eso carece de valores estéticos, automáticamente te dicen que estás en contra del mensaje social. Es un arte chantajista, también. Utiliza este tipo de discursos para que lo aceptes como arte. Si no lo aceptas, o estás en contra de él o eres un ignorante.

-La denuncia social se ha ido haciendo a lo largo de la  historia del arte…
-Se ha dado, pero no como valor de la obra. Los Fusilamientos del 3 de mayo de Goya valen por la realización artística, porque su pintura fue trascendental y profundamente moderna en su momento. Y sigue siendo moderna ahora. Por eso vale una pintura de Goya, no por el discurso.

-¿Se está confundiendo el arte con el mensaje?
-Ahora el arte solo es mensaje. No hay arte, solo hay panfletos. Estas obras no pueden existir sin los museos. Las obras, paradójicamente, se ven mejor en el catálogo que en vivo. Y ya no digamos con los artistas performance, que solo tienen el registro fotográfico de lo que hacen porque dicen que es efímero, aunque lo repitan 700 veces. Son obras que solo existen en los catálogos y a través de los discursos y la teoría que le ponen los comisarios y especialistas en estética. Son objetos de lujo, una nueva forma de consumo.

-A la mayoría de gente de a pie no le gusta el arte contemporáneo porque le resulta difícil de entender…
-Es que no hay nada que entender. Es un arte que te exige asimilarlo y no discutirlo, por eso también es dogmático. Te exige fe, que creas en él, no que lo comprendas, como las religiones. Quiere someter nuestro intelecto. Todo el tiempo quien se equivoca es el espectador, el artista y la obra es infalible. Si tú dices que carece de valores estéticos, de inteligencia, que no te propone ni aporta nada, entonces te dicen que eres un ignorante.

-¿Quién decide qué es arte?
-Es una decisión arbitraria que se toma entre las instituciones, los museos, las universidades… Es un arte de la academia. Eso de que es independiente y libre es mentira.

-¿Está subvencionado?
-Totalmente, no puede vivir sin las subvenciones del Estado. Es un arte parasitario. La mayoría de los artistas contemporáneos viven del Estado.

-¿El público no pinta nada?
-No. Por eso es demagogia pura que digan que este arte tiene intenciones sociales y que manifiesta intenciones morales. Rechaza a la gente, que para ellos es ignorante. Este arte no vive de la gente, vive de las instituciones y la especulación.

-¿Podríamos decir que refleja la sociedad actual?
-Es muy diferente reflejar que denunciar. Ellos parasitan la sociedad en la que viven, la refleja mejor Madoff. Ambos son parte de una misma mentira social que ha creado el capitalismo a través de la especulación económica. El arte contemporáneo es parte del fracaso capitalista.

-¿Estamos huérfanos de arte?
-Sí, porque no hay espacio para los artistas que sí están creando. ¿Qué muestra el Macba aunque esté vacío? En España hay muchos centros de arte contemporáneo que nacieron a la par que la burbuja inmobiliaria, para que te des una idea de cómo está el asunto. ¿Qué te puede aportar Jeff Koons que imita objetos de feria o cualquier ready-made? Ellos han hecho del material la obra. Ahora para decir guerra ya no tienes que pintar los fusilamientos, ahora escribes la palabra guerra en un letrero. Eso es no tener pensamiento abstracto. Jamás el arte se había despojado tanto de las metáforas… El problema es que se está acabando con una capacidad cognitiva.

-¿Nos quieren tontos?
-Exactamente ¿Y sabes por qué? Eso tiene detrás de sí lo más pedestre que te puedas imaginar, el dinero. Por eso es también un fracaso del capitalismo. Todo lo que se ha hecho por dinero en estas dos últimas décadas ha hecho un daño enorme a la Humanidad. Por dinero se destruyó la economía de Europa, la de Estados Unidos, tenemos el narcotráfico en América Latina… y por dinero están destruyendo el arte.

-¿Alguna buena noticia vinculada al arte?
-(Ríe). Pues que nos hemos dado cuenta, no estamos ciegos ante esto. Los que pintan ahora con maestría y técnica son los contrarrevolucionarios. Y esta resistencia inteligente y creativa es la que va a alimentar el arte

-¿Estos artistas no son vendibles?
-Claro, pero las galerías necesitan que estén amparados por las instituciones. Cuando el Reina Sofía dejó de comprar a Arco, Arco se fue a la quiebra.

-El Reina Sofía dejó de comprar a Arco y empezó a exponer Picasso…
-...Y a Goya, para que la gente vaya…

-¿Esto sería el inicio del cambio?
-Exactamente. Llega un momento en que las instituciones van a tener que escuchar a la población y dejar de trabajar para los intereses privados.

-¿Qué piensa de artistas españoles contemporáneos como Tàpies o Barceló?
-Barceló tiene unos dibujos y unas acuarelas sensacionales. Tàpies está sobrevalorado.  Surgió porque el arte español empezó a verse huérfano de creadores y fue la oportunidad de encumbrar a un tipo como Tàpies, con un lenguaje y una creación limitadísima.

-¿Ve mal el arte español?
-Lo del arte español es un fenómeno de análisis. Fue la cúspide del arte mundial, tuvo creadores que aportaron como nadie y ahora los artistas simplemente no existen. Y la crítica española está entregada y sumisa al sistema. ¿Cuándo España se dará cuenta que ha perdido su sitio en el arte?

-No es el único sitio que ha perdido…
-Pero es un factor muy delicado. El arte no nos sacará de la crisis, pero aporta humanidad.

jueves, 6 de febrero de 2014

ENTREVISTA AVELINA LÉSPER EN EL PERIÓDICO LA VANGUARDIA DE BARCELONA.

Entrevista realizada por Sílvia Colomé para el periódico La Vanguardia de Barcelona, AQUÍ está el link para leer la entrevista completa o click en la imagen.