sábado, 11 de enero de 2014

EL SALÓN DE LA ARAÑA.

 A la araña le gustaban las moscas. Nunca tuve la intención de conocerla porque no admiro sus obsesiones elementales y sus efectos especiales. Finales de un verano en Nueva York, hace 8 años. Al salir del intensivo de yoga de 3 horas y media, temblando por el esfuerzo, en el Union Square Café nos esperaba mi primo. No hay tiempo de almorzar, dijo, su novia tenía una cita muy importante y debíamos acompañarla. ¿Por qué? Pregunté. Porque la estoy educando, además de su amante soy su guía intelectual. El primo es demasiado guapo para tener obligaciones banales y se consigue misiones extra difíciles: una actriz-artista-curadora. Estábamos tan sudados que nos detuvimos a comprar unas turísticas camisetas con la estatua de la libertad impresa, nos cambiamos y nos subimos al metro con un té verde, un bagel y los yoga mats en la espalda.
En 23th street, en el barrio de Chelsea, Meca de las galerías de arte, nos esperaba Anoushka, en realidad se llama Megan y se cambió a un nombre que “sonara artístico”. La novia-artista llevaba en los brazos una bolsa negra enrollada. Caminamos hacia 20th street, la cosa negra apestaba, el calor era asfixiante y asqueada pensé que ese olor se impregnaba al de mi propio sudor. Llegamos a un brownstone rojo, varios freaks esperaban al pie de la puerta, parecía el casting de una película de Lars von Trier. ¿Qué hacemos aquí? Vamos a ver a una gran artista para que analice el trabajo de Anoushka, dijo el primo. ¿Cuál trabajo? La artista-novia me muestra la bolsa de olor nauseabundo. Del brownstone sale un tipo delgado de barba, es Jerry Gorovoy, el asistente personal que hace las citas para la sesión. Los inexplicables contactos es otra de las virtudes del primo: Gorovoy lo abraza y los deja pasar pero nos detiene a nosotros, el primo le explica que somos sensation seekers. Gorovoy murmura: you're in the right place.
 Casa claustrofóbica, oscura, sucia, el piso cubierto con cajas, libros, pilas de periódicos. Paredes tapizadas de fotografías, carteles de exposiciones, portadas de revistas, un collage biográfico, la memorabilia de su ego. Decoración demente con sus esculturas tejidas, atmósfera de manualidad de clase media con Prozac. En una mesa botellas de vodka, ginebra, coca-colas de lata y vasos de plástico. Los freaks toman posesión del bar, hablan entre ellos con actitud de algún-día-seré-alguien. Gorovoy ordena silencio. Las voces de los freaks callan. Entra la gran araña Louise Bourgeois. Caminado con su andadera, arrugada como una telaraña, vestida con prendas encimadas como vagabundo, el pelo recogido en un petite chignon. Los freaks la ven con veneración, casi caen de rodillas. Louise Bourgeois se sienta en una silla y Gorovoy le coloca una mesita enfrente. Los “artistas” peregrinan para mostrar su trabajo en el salón de los domingos. Rodeada de artistas que cuelgan de su pegajosa telaraña como moscas verdes, la araña caníbal emite un juicio. Se alimenta de esas moscas y de sus obritas. Sin esa adoración al día siguiente se devoraría las patas, caería muerta. Gorovoy hace las breves presentaciones. 
La terapia tipo Weight Watchers comienza. El primer artista saca de una caja de cereal una telaraña de resortes de ropa interior usada de mujer, amarrados y cosidos. Su obra es un homenaje a Louise, su adoptiva mamá araña. Ella extiende el tejido sobre su mesita, el artista está a punto del colapso. Spider Mom lo mira indiferente, no se inmuta, el artista pálido toma su obra y regresa a su silla en silencio. Hemos sido testigos de una decapitación. Anoushka y el primo sacan de la bolsa una piel de cerdo cruda, sanguinolenta, con la bandera de Estados Unidos dibujada con plumón. Narran “el proceso de la obra”: fueron al barrio mexicano del Bronx, porque ahí todavía hay carniceros, la piel está preparada para chicharrón “a popular mexican food”, muestran el ticket de compra, hablan sobre la voracidad americana y el omnívoro cerdo. La ancianita araña está feliz, mira al auditorio y exclama con acento francés ¡applause!, es el ritual de consagración. La sesión de One flew over the cuckoo's nest continuó con poemas y más obras. Pasadas unas tres horas Gorovoy nos echó a la calle, la araña se quedó satisfecha en su silla. La única sobreviviente de la tarde fue la piel de cerdo.

30 comentarios:

Donato Grima dijo...

Impecable tu relato. Un lujo

César Aguilar Gazquez dijo...

Tu descripción parece una llegada a los infiernos de Dante, impresionante he estado allí a través tuyo.
Yo tan solo soy pintor de esos que intentan llegar a lo más hermoso del ser humano, el dejarse caer y arrastrarse a ese sub-mundo tal como nos cuentas por algún-dia seré-alguien me asquea y atemoriza, pues es reflejo de lo que nos envuelve, veo la trama de la araña que se extiende a galeristas, curadores y más...
Excelente artículo.
Saludos desde los stuckistas de Bcn.

Anónimo dijo...

Maestra Avelina, lo confieso: me sentí atraído por la experiencia de exponer mis obras –cuando me las comisionen- a la omnívora mirada de Maman Louise y ser devorado y vomitado de su legendario saloncito. Usted desperdició la experiencia de sumarse a la colectiva ceremonia del canibalismo. En cambio, yo sí habría explotado la oportunidad de recoger todas las obras rechazadas y de una vez también las aprobadas, y hacer una exposición colectiva anti-curada por Bourgeois en la Tate. Maestra, tengo que decirlo: su falta de curiosidad es desoladora. ¿Qué pasó con el pellejo crudo? ¿En qué colección de arte contemporáneo está preservado en formol ese pellejo? ¿Y los poemas? ¿Por qué no están en una exposición de archivos y papeles viejos tan comunes en nuestros museos de arte moderno? Imagínese exponer ese montón de ropa sucia, las pilas de periódico, la mesa con botellas y vasos de plástico. Obviamente usted no se lo imaginó, pero yo sí, que para eso soy artista contemporáneo. Con esta idea me van a dar una beca, ya lo verá. Firma, Anónimo por razones de conflicto de intereses.

Anónimo para el anónimo dijo...

En anónimo no tiene ni idea de lo que dice, no hay interés en lo que haya sucedido con ese pellejo del cerdo, o con los poemas, eso no es lo importante, darle seguimiento a eso es estúpido, para opinar por lo menos debería pensar en la situación. Hay miles de artistas como el anónimo y lo que pase con ellos y con sus obras a nadie le importa porque son nadie, lo interesante es lo que hacía Louis Bourgeois. Si este artista ni nombre tiene así estará su obra. Si quiere que alguien le analice o critique su obra que se la lleve ahora mismo a un curador, o a alguno de los artistas contemporáneos tan famosos, en el MUAC dan ese servicio.

Anónimo dijo...

Anónimo vs Anónimo, obviamente no te diste cuenta de la clave de esta crónica. Hay que establecer una constante en este fenómeno del arte conceptual-contemporáneo: La autoría no existe, ni la creatividad ni la figura del genio, ni el oficio, ni etc; la única categoría válida en ese mundo es la fama. Y además llega por casualidad. Es el caso de Maman Araña. Hazte la siguiente pregunta: ¿En qué es superior o más inteligente la obra de Bourgeois a la telaraña de calzones? El único defecto de la telaraña de calzones es que no se le ocurrió a Bourgeois. Aunque me parece que tiene una obra parecida. ¿Importa quién de los dos artistas se apropió de la idea del otro? El tema de esta anécdota de la maestra Lésper es el impacto. Y el pellejo mal oliente tiene más impacto que la arañota de feria, porque además del susto, el pellejo te causa asco. Que la novia-actriz no sea famosa y la viejecilla sí lo sea es simple cuestión de suerte. Igual a encontrarte un billete de 100 dólares en la banqueta o que te atropelle un camión sin frenos. Pero me aportaste algo invaluable: UNA IDEA. Voy a llevar al MUAC una telaraña de calzones y un pellejo maloliente. Ya te invitaré a la exposición. Atentamente, Anónimo

João Marques dijo...

Good expression...

Me gustaria que visses mi obras/quadros....
http://jpmarts.tumblr.com/

y se possible me enviasses tu critica para jpm.arts.pt@gmail.com

Muchas gracias y perdoa-me se fui un pouco "intrometido"

Delcar dijo...

siempre es un gusto leerte, gracias por un respiro de coherencia en medio de tanto humo

Deuntirón dijo...

Tu artículo sobre "Arte contemporáneo" publicado en Vanguardia me ha parecido sensacional y lo comparto plenamente. Recuerdo lo dicho por Ortega y Gasset y Lewis Mumford al respecto. Personalmente he comentado en varias ocasiones mi rechazo a aquellos que se creen poetas porque escriben poesías que son escalofriantemente malas, pues se nota que ni siquiera se han tomado la molestia de leer al respecto. Creo que el arte debe ser tratado con respeto y, por lo mismo, me parece que tus comentario al respecto son indispensables.
¿Me autorizas a publicar esta página tuya en mi Facebook? (https://www.facebook.com/smarinarrieta).

Deuntirón dijo...

Tu artículo sobre "Arte contemporáneo" publicado en Vanguardia me ha parecido sensacional y lo comparto plenamente. Recuerdo lo dicho por Ortega y Gasset y Lewis Mumford al respecto. Personalmente he comentado en varias ocasiones mi rechazo a aquellos que se creen poetas porque escriben poesías que son escalofriantemente malas, pues se nota que ni siquiera se han tomado la molestia de leer al respecto. Creo que el arte debe ser tratado con respeto y, por lo mismo, me parece que tus comentario al respecto son indispensables.
¿Me autorizas a publicar esta página tuya en mi Facebook? (https://www.facebook.com/smarinarrieta).

Avelina Lésper dijo...

Para Deuntirón: tienes la autorización y gracias por publicarlo en tu FB, saludos.

Colores Lúcidos dijo...

Avelina, siempre que leo lo que escribes es como una avalancha de cosas para mi, tengo 19 años y es dificil para mi entender muchas cosas del arte y tus críticas siempre me ayudan mucho a ver en otra perspectiva el "arte".

No vivo en D.F pero esa araña me crea mucha duda siempre.
Gracias por compartir este relato.

Adriana.

Josep Nogue dijo...

Como me temía: mi reino no es de este mundo. Será porque ni siquiera tengo reyno.

Anónimo dijo...

Maestra Avelina: Estuve en una comida en donde se habló de tu ya mítica visita a la guarida de la Bourgeois y de una reciente entrevista a Enrique Krauze donde te menciona favorablemente. En la mesa se desató el debate, todos en general de acuerdo contigo, pero todos con el clásico: pero hay cosas en las que no estoy de acuerdo con ella. Y pregunté a la mesa en general 1) ¿dónde y cuando salió la entrevista? ¡Nadie supo! Y 2) ¿En qué no estás de acuerdo con Avelina Lésper? Pues a ella no le gustan algunas cosas del arte contemporáneo, y a mí sí. Entonces el debate estético como siempre, se reduce a lo subjetivo de la moda y lo irracional del gusto. Y yo digo a la mesa en general pues no éramos tantos, apenas 4 gatos, Avelina habla de ética y de principios elementales de la salud, educación y la higiene social, exactamente como el Comité de Salud Pública. Y todos (los otros 3 gatos) protestaron que todo es relativo, que las posturas cambian de acuerdo a las circunstancias, que lo que es bueno hoy, mañana quién sabe. Yo opté por acabarme la botella de vino y me dediqué a contar chistes de pepito. Ni qué decir que el resto de la comida transcurrió la mar de agradable.

Pedro Aros Castro dijo...

Que pena no sé si se publico mi comentario, de todos modos, saludos, muy bueno el debateficu

Tomás Pariente Dutor dijo...

Es curioso, yo he escuchado algun relato sobre visitas a "El Salón de la Araña" llenas de reverente admiración. Consideraban, estas personas, que la araña era enormemente generosa al permitir a jóvenes acercarse a su rutilante brillo y comentar sus obras. A la vez haber tenido esta experiencia casi mística les dotaba a ellos de parte de ese brillo.
Tu relato es mucho mejor, denota el tipo de servidumbres que en función del prestigio aceptamos casi sin darnos cuenta.

mulher maravilha dijo...

No me gustan las críticas que se pretienden críticas solo por que son despectivas. El medio artístico tiene muchos fallos e inconsisténcias dignas deñ momento actual. Pero estos textos no son crítica de arte, son crónicas sociales desde un punto de vista muy personal. Que bueno que haces 3 horas de yoga intensiva en NYC, eso es super cool. Un abrazo.
daniela

AMALTEA dijo...

Avelina, con esta entrada, me reafirmas en la idea de que con el pretetexto de apañar una manifestación artística, se cuela todo tipo de insensateces, sin interés más que como entretenimiento.
Me recuerda a una matanza del cerdo en la que asistí invitada; allí querían darle el marchamo de práctica antropológico-floklórica, cuando sencillamente era una carnicería para alimentar a un grupo de humanos.
Un abrazo

José Luis dijo...

Jugando a ser artista moderno. ¿Qué hacer, aparte de tirarla, con una plancha doméstica ya inservible? Pues eso: jugar, insisto, a convertirla en otra cosa, en algo… creativo. Y ahí, por una simple relación de ideas, me acordé de Man Ray. Pensado y hecho: me puse a trastear con la maquinita y… Voilà! El resultado, dos obras dignas, cuando menos, de Museo Coconut: Plancha con hornacina gótica y (con la otra mitad de la plancha, aún sin las fotos) Asalto ninja a Man Ray. http://la-gale-diaz-2.webnode.es/news/planchas/

Obviamente, no pretendo (ni consigo) engañar a nadie. No puede decirse lo mismo de otros. Y lo digo recordando sendos documentales vistos recientemente: La burbuja del arte contemporáneo y Salida por la tienda de regalos. ¡Tela marinera! Las obras de algunos, supuesta genialidad encumbrada (y carísima), no son mucho mejores que las dos mías. ¡Aunque también tengo otras (collages) más apañaditas!: http://la-gale-diaz.webnode.es/

En fin… Si nos hace felices y nos divierte, ¿por qué no?

Un saludo.

Roman Hernandez dijo...

Solo una objecion: "No es el mercado la causa de la crisis sino el corporativismo capitalista al que los artistas han vendido, no sus obras, sino su libertad. Asi como en la gestion clientelar de los gobiernos de los Estados medran empresarios en espera de algun breakesito fiscal o cualquier otra ventaja competitiva que les salve de tener que internalizar los costes totales de sus inversiones (lo que significa que estos costes se ponen a la cuenta de la propiedad y la renta de terceros), asi tambien los artistas, en una acto de mala fe, se niegan a recorrer el camino de angustia que ser libre implica, buscando la seguridad de lo multiculturalmente correcto y lo multiculturalmente escandaloso, en otras palabras, de lo socialmente afirmativo, justo, democratico, en el arte; y de lo personalmente banal, vacio. Las dos caras del mismo resentimiento (Bloom), las dos caras del mismo cupon de alimento de ese estado cultural de bienestar al que los artistas tan de buena gana, tan democraticamente, se han sometido. Los artistas, como los santos y los heroes, diria Hesse, hacen sus obras y sus obras son al mismo tiempo lo que ofrecen y lo que reciben. Lo demas, si su arte es reconocido o se cotiza o no en los mercados, es incierto. Esa incertidumbre, aunque resulte paradojico, aunque el desinteres y los fines esteticos del artista sean contrarios al interes y la finalidad puramente maximizadora del empresario, es lo que el artista tiene en comun con el mercader (pienso en los mercaderes y comerciantes de la baja y alta edad media), toda vez que sus ganancias no dependan de los avales fiscales y clientelares del Estado". (De "El arte en la epoca del solipsismo mediatico", de L. Morales)

Unknown dijo...

¿Te gustaría estar en contacto con ustedes, pero yo preferiría enviar el mensaje privado.

Chase T. de Hory dijo...

Avelina, me encantaría saber qué piensa del trabajo de John Stezaker. Si lo prefiere, contésteme personalmente para chase.trickster@gmail.com.
Un abrazo distante de un gran apreciador de su trabajo.
Bendiciones,
Chase de Hory

Barinaga dijo...

Cuando contemplo ese sencillo cuadro de Zurbarán que representa unos modestos limones, o bien aquel en el que se alinean unos cacharros de barro sin más pretensión que mostrar el vulgar material en el que están realizados, siempre me conmueve ese canto a la vida sencilla, a la humildad sin pretensiones, a la pureza de las formas, a la belleza de aquello que sólo aprecia una sensibilidad esencial. Se podría considerar algo cercano a la filosofía Zen o un pequeño haiku. No se puede conseguir más con menos.
Para que alguien me muestre un simple limón, tengo al frutero del mercado y para que me enseñen un vulgar urinario tengo al imbécil de Duchamp.

Unknown dijo...

Escribo esto para hablar de la obra del artista brasileño Lydio Bandeira de Mello. Los invito a visitar su sitio web, http://www.bandeirademello.art.br

Anónimo dijo...

Por aquí leo que esto no es una crítica de arte, sino una crónica de sociales. Una especie de advertencia de que no te salgas de tu tema. Pero me parece que éste relato que formalmente sí es una crónica, es un formato que entra perfectamente en la crítica de arte. El crítico en última instancia DEBERÍA ser un testigo. Y es precisamente este testigo el que trae loco al establishment del arte conceptual. Porque la crítica de arte actual ya me tienen acostumbrado a que no ven los objetos ni el “contexto” de una exposición cualquiera. Lo que reseñan –porque de ninguna manera es crítica- es el texto del curador. Es lo mismo que ocurrió en el salón de Burgoise, Avelina no se plegó a la convención de estar ante una “gran artista” ella simplemente contó lo que vio. Para anti-citar a Benjamin, Avelina despojó de su “áurea” de ícono del arte feminista etc, a la ancianita. Y lo que nos dejó fue un patético episodio de un grupo de personas pretendiendo ser artistas sometiéndose al juicio estético de Páris. Una casa sucia and free drinks. Y el asunto no es la casa sucia, el Met recreó el estudio de Bacon, un verdadero muladar. Ésta crónica es una de las críticas de arte más agudas que he leído, demostrando que cualquier medio es válido para emitir un juicio. El primo de la Lésper ha de ser Dietch.

Débora dijo...

Excelente relato...
D.

Valter Ego dijo...

here's an artistic review: you should smile more often, Avelina.. ahah

Valter Ego dijo...

Here's an artistic review, although not an original one, I'm sure: you should smile more often, Avelina! ahah

Juan Carlos González Hernández as John K. Marsupialis dijo...

No creo que necesites más de halagos y felicitaciones, de manera breve te diré GRACIAS! porque así como en la Matrix, somos varios y no estamos sólos, en nuestra lucha y nuestras convicciones. Fui a ver la expo de Burgeois en el Palacio de Bellas Artes de la ciudad de México y lo único que pude pensar fue "¡vaya manera de desperdiciar los espacios!" y justo como has dicho, sale uno defraudado, altamente decepcionado. Abrazos

Galio dijo...

Hola Avelina, he visto algunos de tus videos. Soy pintor de la ciudad de Toluca me llamo Benjamin Galindo Rangel, me interesaría mucho poder platicar contigo para mostrarte mi obra plástica estudié Licenciatura en Artes Plásticas en la Escuela de Bellas Artes de Toluca. También se puede encontrar mi obra en google imágenes en galiopintore. Mi obra actual está pintada al oleo sobre madera. https://www.youtube.com/watch?v=FEe1V2-tkQI Gracias por tu atención.

eduardo ramirez dijo...

Me encanta la forma mordaz y algo caricaturesca en que describes estas situaciones Avelina.....