lunes, 9 de septiembre de 2013

EN TURBA, EXISTEN.

 Goya sordo, acorralado por su propia voz, que es la única que escucha. Es este estado de impotencia y de ruido permanente Goya dibujó las placas de Los Disparates, que antes llamó Los Proverbios. Estos dos nombres ya son parte de la obra, la sabiduría popular no existe, la costumbre asimila hasta las prácticas más abyectas y las pasa por el tamiz de la tradición para justificar su permanencia. La realidad y sus refranes, que constituyen sus máximas, son parte de la insanidad social. Goya hace un análisis profundo de diferentes estados psicóticos, es la síntesis visual de la sociedad como un enorme asilo para dementes. 
 Desde ese faro de observación que es la soledad, Goya miró, juzgó y condenó, sin un ápice de lástima, sin remordimientos por el mañana, que para la locura no existe. Esta serie es una Divina Comedia que describe las diferentes patologías que afectan al individuo y su grupo, que se contagian como la peste, impregna y enferma. No busca hacer una crítica política, va más profundo, es una obra existencialista, habla del sinsentido de vivir en el momento presente, son las raíces del desprecio que le despertaba la degradante conducta tribal. Los grabados son la culpa que porta su propio castigo.

 La guerra permite que la sociedad se brutalice, que salga a la superficie la podredumbre que en tiempos de paz está somnolienta. Goya realiza estos grabados entre la post guerra de la invasión napoleónica (1815) y la instauración del absolutismo ignorante, fanático y corrupto de Felipe VII (1823). En el Disiparte de Miedo el enemigo no existe, es un espantajo formado con una tela, la gente aúlla, un soldado huye, la noche se traga el escenario, así nacen los odios colectivos, como el racismo, con un enemigo inventado, que desaparecería si alguien pudiera encararlo. El odio une, da pertenencia, hace que un grupo se identifique y construya un fin común.  El Bobalicón con el rostro de la estulticia que no escucha razones y celebra la vulgaridad gremial.

 La furia es la respuesta violenta, no sabe qué ataca, es reactiva, es impulso irracional, en el Disparate Furioso un hombre lancea a su víctima mientras otros se hacen a un lado, nadie defiende al humillado, dejan que el colérico se desahogue y ese torrente de violencia es la catarsis de la manada. En el Disparate Femenino las pasiones manipulan y se burlan de sus víctimas adictas, ellas lanzan al aire a dos muñecos que caen una la tela, se divierten con esos cuerpos abúlicos y sumisos. Goya no define los rostros de los monigotes que suben y bajan, son iguales, masa anónima y adicta que carece de individualidad y no opone resistencia; en cambio, las mujeres si se ven, porque son el motivo que ordena, que decide, son la urgencia del hambriento.

 Un grupo de personas, cada uno metido en sacos amarrados, inmovilizados, apenas pueden avanzar, el mismo mal los unifica, los solidariza en su mediocridad, son Los Ensacados. Fanáticos que aprenden de rodillas falsedades aberrantes, sin ver lo que hay detrás, Disparate Desordenado. Sentados en las ramas de un árbol, la tribu escucha historias, alimenta el bagaje oscurantista que los cohesiona en un pasado común, la genética imaginaria. La carcajada de la mujer que es secuestrada por un caballo: ultrajar para poseer, la resistencia es inverosímil, la víctima es culpable, el más fuerte fue provocado.

 Los Disparates están en exteriores abstractos, sin definición, calles vacías, terrenos baldíos, no hay sentido de la propiedad, es un lugar de nadie, es la tierra yerma donde no crece la razón, la necedad estéril. La oscuridad es permanente, hay en estas placas una atmósfera inamovible, por la que no pasa el tiempo, en la que se quedan las mentes obsesionadas que hablan de lo mismo, caminan en círculos, se estancan en sus lodos eternos. La promiscuidad social que se jacta de compartir obsesiones y de construir su identidad a través de ellas. Los personajes de Goya vuelan en alas frágiles, se amontonan para gritar y linchar, tienen dos caras que deliran, regurgitan sus ideas. Se identifican en su abyección, son lo que son gracias a su vergonzosa condición, y eso, para ellos, es mejor que nada, porque ahora, así en turba, por fin existen. 

Los Disparates de Francisco de Goya.
En el Museo Nacional de San Carlos. Hasta el 13 de octubre.
Publicado e el Suplemento Cultural Laberinto de Milenio Diario, el sábado 7 de septiembre del 2013.   

LA CONFERENCIA "ARTE CONTEMPORÁNEO EL DOGMA INCUESTIONABLE", PUBLICADA EN LA REVISTA BOOKS, FRANCIA.









Texto de la conferencia “Arte Contemporáneo el dogma incuestionable” publicado en Books Magazine, puedes ver el site aquí.  el site aquí.

ENTREVISTA DE CRISTINA SANDOR EN EL MILENIO VISTO POR EL ARTE.