domingo, 14 de julio de 2013

EL FUTURO NUNCA LLEGÓ.

Francisco Gómez Carcalla, Concreto
 El futuro fue una invención de las Vanguardias. Esa imagen utópica, progresista y magnífica que tenemos, hasta hoy, de un tiempo superior con adelantos tecnológicos, industriales y científicos es antes que una abstracción filosófica, una creación estética. El progreso como panacea del individuo y la sociedad, la sustitución del dogmatismo religioso por el dogmatismo tecnológico y científico es únicamente la atmósfera idealista de las obras de las Vanguardias. El futuro nunca llegó. El mundo ideal, el desarrollo absolutista jamás nos alcanzó. Esta utopía, este optimismo desmedido se materializó en México en las obras de los artistas como Francisco Eppens, Gerardo Murillo Dr Atl, Julio Prieto, son la estética de un Ávalon tecno industrial, una realidad que existió en la poesía, en la escultura, y principalmente las artes plásticas. En 1916 Einstein publicó la Teoría General de la Relatividad, cambiando la noción del Universo y abriendo paso a la existencia de una nueva ciencia: la cosmología. Desató un debate en el que la filosofía entró tarde, y desde entonces, no ha podido recuperar la influencia que tenía en la generación de ideas: la explicación de la realidad la dan los científicos; y la interpretación y recreación la hace el arte.

Francisco Eppens, 1935.  
 Mientras Francisco Eppnes estaba realizando el planteamiento estético del porvenir con sus dibujos con aerógrafo y gouache de aviones y hombres alados, inicia la discusión sobre la metodología de la cosmología. En 1935 el matemático Edward Arthur Milne con su Relatividad, Gravitación y Estructura del Mundo cuestiona la teoría de Einstein, negando el modelo a priori y afirma que los cosmólogos “sueñan despiertos en los posibles modelos del Universo y luego deducen cuáles consecuencias observables siguen sus hipótesis”.  Milne no ve “operativas” estas teorías. El arte si las vio: si podemos cambiar la noción infinita del Universo por uno que aunque se expenda tenga un fin, entonces el ser humano, la imaginación especulativa, puede inventar la versión estética del futuro. Lo que lograron las vanguardias fue capturar ese futuro y recrearlo en una estética limitada y expandible, como el Universo.


 Este futuro se acabó ahí porque lo que llegó más tarde no pudo mantener esta visión. El arte contemporáneo, que intenta aparecer como moderno, no tiene esta fuerza que reta la concepción de la realidad, abjura de la creación, busca la tutela académica, exige la aceptación implícita, y huye de la dificultad intelectual. Los vanguardistas eran los punks de su momento, fue una pose subversiva, transgresora, insolente y agresiva que reaccionaba a un México post revolucionario, que era como es hoy mismo, ensimismado en sus propias limitaciones, en sus cortas preocupaciones, en no cambiar.

Francisco Eppens, 1935.  
 Los vanguardistas con sus ismos, habitaban en un mundo creado por ellos, con decisiones estéticas que les dieran un escenario de progreso, que los ubicaran como dueños de su destino. La pintura de Francisco Gómez Carcalla, Concreto, es un homenaje a la construcción monumental, al edificio como nueva torre de Babel que crece desmesurado gracias a la tecnología. El territorio del ser humano ya no es bucólico, el campo es anacrónico, el futuro es la urbe estéril, funcional, poderosa. Se extinguieron los remordimientos por violar los terrenos de los dioses, si el Universo es finito los dioses también lo son. El nuevo altar es tecnológico: volar en el cielo, adorar a la velocidad, venerar a la maquinaria.

Francisco Eppens, 1935.  
 El súper hombre de Nietzsche está aquí en la beligerancia de List Arzubide. Se educa a los niños con un Golem robotizado, Troka, que les dice cómo el progreso crea una sociedad ideal. Los grabados de José Chávez Morado destruyen la perspectiva para hacer del contraste blanco y negro un mundo físico, un sistema cerrado en sí mismo, son la síntesis de este desmesurado sueño. La estética que crearon estos pintores, dibujantes, escultores, grabadores y poetas sigue mostrando esa cuarta dimensión, porque crearon el canon del mañana. Permanece como el modelo del que parten todas las propuestas futuristas del comic, del cine de ciencia ficción, la arquitectura actual. La exaltación de un futuro que aun esperamos, del que sentimos nostalgia.

José Chávez Morado.  

José Chávez Morado.  

José Chávez Morado.  
Publicado en el Suplemento Cultural Laberinto, el sábado 14 de julio del 2013.

ENTREVISTA A MANUEL FELGUÉREZ EN EL MILENIO VISTO POR EL ARTE.