sábado, 10 de agosto de 2013

ESCENOGRAFÍA DEL SUBCONSCIENTE.

Grabado de Piranesi, de la Serie Invenzione, Capric di Carceri, 1749. 
 El encierro es físico y mental, es espacial y subjetivo. A uno vamos y al otro lo llevamos dentro, en los dos habitamos. Este castigo aísla para sumergir en un estado en el que no existe la autodeterminación. Es infligido por otros o es una decisión existencial en la que nos enclaustramos. La constante entre el encierro material o físico y el subjetivo es la experiencia espacio-tiempo. Podemos determinar cuánto ha durado el castigo y en dónde lo hemos vivido. Las memorias, pasiones, temores, deseos, son el cautiverio que posee y decide los actos sin escapatoria, es la claustrofobia cotidiana que vive en el espacio interno del ser. Esa penitenciaría personal ocupa la vida, el tiempo, exige espacio para tener forma. Citando a Milton, “Te has convertido (¡oh peor cautiverio!), en tu propia mazmorra, que tu alma… ahora en verdad prisionera, habita en la oscuridad del cuerpo”.

 La serie de grabados sobre prisiones de Piranesi, Invenzione Capric di Carceri, 15 placas (1749), son obras de ficción, cárceles imaginarias de arquitectura sofocante. Construcciones fantásticas y eclécticas inspiradas en los dibujos de Palladio de las ruinas romanas, son una idealización de la monumentalidad del pasado que se vuelve grotesca, como la enervación que hacemos de lo que hemos perdido, de lo que se ha ido. Piranesi las llama capricho para advertirnos que no estamos ante una cárcel real, que esto sucede en su talento y en su obsesión neurótica por describir ambientes asfixiantes.

Piranesi hizo esta serie de grabados a los 29 años, hoy podría considerarse un artista emergente . 
 Estas oscuras prisiones son inexpugnables, vigiladas por gigantescas esculturas de leones y por mascarones vociferantes. Las cúpulas describen el armazón craneal que cubre el cerebro, sus protuberancias y pasadizos. El diseño de sus escaleras, torres y arcos de piedra no tiene salida, es un juego de perspectivas y oscuros laberintos que no van a ningún sitio, un encierro premeditado para que el intento de huir sea la última condena. Fortalezas que se tragan a sus pequeños inquilinos, los someten a sus debilidades. Los pasillos podrían enloquecer al Minotauro, son una metáfora del horror de verse ensimismado, de dejarse poseer por el espacio, como nos dejamos gobernar por el dolor, por la enfermedad o el aburrimiento.

 Piranesi al dibujar estos muros de piedra de los que penden cuerdas, cadenas, grilletes, jugó con el subconsciente, se regodeó con la ansiedad masoquista de flagelarse, de atarse a lo que no queremos soltar. La voluntad se nulifica en el confinamiento, para comprobarlo Piranesi no dibuja una celda en particular, se abre al espacio que contiene miles de calabozos y nos obliga a la confusión entre el ser y el objeto: el preso es la prisión que lo contiene. El opresivo pánico a estar en ese lugar, situación, o con nosotros mismos, nace de la especulación de lo qué podría suceder ahí adentro. Esas bóvedas y columnas que se elevan sobre patios de tortura, son edificadas por los propios presos, cada quién dicta su condena, que sin importar lo que dure, siempre será larga.

  Al dibujarlos con la precisión de la línea, evoca un testimonio que no existe pero que reconocemos, sabemos que hemos estado ahí y vivido la pesadez de nuestros ruinosos conatos de fuga. La insondable construcción de nuestros pensamientos, apegos, manías, emociones, recuerdos, vicios, circula por esas galerías subterráneas que entierran vivos a sus habitantes, que los despojan de la luz de la razón. La pérdida de control está adentro, en la desaforada sucesión de escaleras, mazmorras, rejas, en las que los presos deambulan y viven sin una coherencia lógica, sin una consecuencia, es la demencial recreación de nuestros males que se enroscan y degradan por sí mismos.

 Cada grabado de Piranesi está planteado como una geografía interior, espacio-emoción, trazando con virtuosismo la complicada composición de las secuencias de puentes infinitos que se bifurcan como nuestras obsesiones. Este contenedor patológico protege de un exterior que revelaría el cautiverio al que nos auto sometemos, al que nos entregamos sin poder luchar.  Emerger del enclaustramiento interrumpe la pesadilla, acalla el suplicio, y ¿qué queda? Regresar a la mazmorra, encontrar motivos para no desprenderse, para vivir como dice Milton “Preferir ser siervos a ser libres, la cómoda esclavitud más que la ardua libertad”.  

Publicado en el Suplemento Cultural Laberinto, el sábado 10 de agosto del 2013.  

11 comentarios:

Anónimo dijo...


Gracias Avelina por este ensayo el cual leí gustosamente mientras varias ideas recorrieron mis cabeza como serpiente que se come su propia cola. Veras, primero me hizo pensar en Escher, lo más probable que se inspiró en este artista, ya lo voy averiguar. Tu texto también me hizo reflexionar en la sociedad que sobrevivimos, similar, por no decir idéntica, en todos su valores y relaciones al análisis que haces de las cárceles creadas por Piranesi . Luego, me vino a la memoria el libro de Castigar y vigilar, de Foucault; libro que leí estando joven y probablemente quedaron cosas sin entender, razón por lo cual me fui a Wikipedia para enterarme que el Panóptico fue inicialmente una inspiración Jeremy Bentham quien nació en 1748 justo un año después que Piranesi crea Invenzione Capric di Carceri ¡. Chao, feliz semana y nos encontramos en otra oportunidad en este mismo espacio. Judith G.

Anónimo dijo...

La paradoja de Piranesi son los espacios infinitos que contienen su encierro. Son más bastos que el exterior que excluyen. Estos grabados son monumentos a la culpa original, al castigo exaltado en el tenebroso barroco del siglo XVII. Para nacer con una culpa original decretada por un dios vengador y genocida, apenas éstos calabozos y mazmorras son capaces de contener esta condena. Piranesi nos anuncia que perdamos toda esperanza al entrar en sus cárceles. Pero no entramos a ellas, allí nacemos. Y ése es nuestro destino. El encierro perpetuo que construye las inmensas bóvedas de Piranesi son, como dice Lésper, el interior del cráneo donde nuestros pensamientos viven encerrados de por vida. Qué lejos están del optimismo “trendy” del arte actual. Hoy no tenemos que purgar el pecado original porque vivimos en la inocencia perpetua, en la rosada luz de una infancia “nice”. Vivimos en el cielo “fashion” de las buenas intenciones. Y por favor Avelina, no nos recuerdes a Piranesi, hoy que finalmente logramos imponer buenas intenciones a la creación. Ya no hay pecados ni tormentos, tenemos Ritalín. Ya no hay artistas obsesivos y torturados. Afortunadamente los curadores los castraron y nos han entregado a Cruz Villegas, Abaroa, D Flores, Taboas, Margolles, G Orozco y puntos suspensivos porque la lista es mucho más larga…

Oval dijo...

Este texto es casi tan hermoso como los grabados a los que se refiere. Es de un vuelo poético que se sumerge en las nubes oscuras de la filosofía para alzarse sobre ellas y contemplar el sol sin temor a encandilarse. Arte generando arte.

José María Souza Costa dijo...


Invitación - E
Soy brasileño.
Pasei acá leendo , y visitando su blog.
También tengo un, sólo que mucho más simple.
Estoy invitando a visitarme, y si es posible seguir juntos por ellos y con ellos. Siempre me gustó escribir, exponer y compartir mis ideas con las personas, independientemente de su clase Social, Creed Religiosa, Orientación Sexual, o la Etnicidad.
A mí, lo que es nuestro interés el intercambio de ideas, y, pensamientos.
Estoy ahí en mi Simpleton espacio, esperando.
Y yo ya estoy siguiendo tu blog.
Fortaleza, la Paz, Amistad y felicidad
para ti, un abrazo desde Brasil.
www.josemariacosta.com

Uldrada dijo...

La verdad es que las Cárceles es lo mejor de Piranesi, sin ellas sus grabados pasarían desapercibidos. ¿Quién conoce a Porporatti? Un contemporáneo de Piranesi. La locura y las obsesiones nos capturan de forma irremediable. Otro caso: Los Caprichos de Goya, sin ellos Goya sería un pintor olvidado. La lección: Las locuras, obsesiones y fantasías de los artistas son las que ocupan y nutren nuestra imaginación. Ése es el camino

Brasas dijo...

Cierto, es una buena cosa que los artistas tengan imaginación (y la demuestren con sus obras) ...aunque la época actual los mande a la ilustración y absurdamente reserve los honores del "Gran Arte" para los burócratas, o bien para los vendedores de fotos gélidamente reproducidas con cualquier otro material, -boli bic, óleo, grapas, clavos, etc...-

Tomás Pariente Dutor dijo...

Hola. Aunque creo que Uldrada está en lo cierto al considerar que es la obra diferente dentro de la producción del propio Goya lo que lo hace genial, no se puede reducir su importancia a los caprichos. Goya hizo las pinturas negras, los disparates, los desastres de la guerra y la Tauromaquia, aparte de los caprichos; también pintó algunos cuadros muy sobresalientes, como el de los fusilamientos, sus aoturretratos, bastantes retratos y pinturas que se pueden relacionar con sus grabados (Las escenas de aquelarres, brujas, etc) así que los caprichos, sin duda muy importantes, son una parte de su legado.

Piranesi es genial, aunque la serie de cárceles tiene dos ediciones. En la primera, que es cuando tenía entre 23 y 27 años, sus cárceles son los mismos temas pero mucho más Neoclásicos, y se enmarcarían dentro de la corriente de caprichos de arquitectura propios de la época: Arquitecturas fantasiosas que no existen. Tramas ordenadas y sombras limpias. Después, cuando tenía 40 años, Piranesi reeditó esta serie añadiendo a las tramas contraste y variedad en los trazos, una iluminación mucho más romántica, más dramática, y grabando alguna plancha más creo. Es esta segunda serie, y no la primera, la que lo ha hecho famoso, al menos eso es lo que tengo entendido. Hace poco vi en Madrid, y luego en Barcelona, una exposición retrospectiva de Piranesi muy buena. En el apartado de las cárceles solo había una de las estampas de la primera serie, realmente mucho más aburrida, y estaban el resto en su segunda edición completo. Digo esto porque si no es por esta segunda edición estas carceles de Piranesi no destacarían más que otros caprichos del mismo autor, y eso que en lo que respecta al dibujo son muy parecidas. Sería interesante comparar ambas series, porque aparte de la imaginación del tema y de la motivación inicial, hay otras motivaciones fruto de 15 años de oficio intensivo e intenso. También pienso que en las vedutas y en sus trabajos posteriores se podría hacer una selección de estamapas a un nivel igualmente portentoso por encima del resto de vedutistas de su época, aunque no soy ningún experto, pero hay que tener en cuenta que Piranesi grabó más de mil planchas. Algo excepcional si pensamos que era arquitecto, aunque no hizo más que la reforma de una iglesia. Era un arquitecto fascinado por la grandiosidad de la Roma clásica que no ejerció de arquitecto, y la carcel en la que estaba metido quizá se deriva de esto. En sus Vedutas, como en las de Canaletto, lo que es destacable es su inexactitud en las proporciones, siempre expresiva y siempre tendente a empequeñecer a las personas y agrandar las arquitecturas, hasta el punto de hacer parecer la realidad pequeña. A mi me gusta desde hace mucho y también lo he relacionado con Escher, seguramente porque provocaron en mi la misma fascinación hacia la paradoja visual y el laberinto inabarcable. Un saludo.

Uldrada dijo...

Brasas tiene razón, aunque hay pintores que siguen recorriendo esos pasillos de la locura, los Piranesis de hoy están haciendo escenografías para el cine de ciencia ficción. Allí todas las psicosis y pesadillas están representadas en proporciones monumentales (pensemos en Pacific Rim o en las masivas coreografías escenográficas de World War Z). Con esta opinión me califican de admirador de la fantasía y de la ciencia ficción, pero nunca como un conocedor del arte. Sin contar los filtros ideológicos que impiden llevar estas imágenes a un museo con mayúsculas, porque sostienen que no es arte, que es trabajo por encargo y por lo tanto no es trabajo autoral entendido como los artistas del romanticismo: Un mediocre poema acompañado de una sobredosis de arsénico y pase directo a la inmortalidad. Y no digamos los artistas de hoy, que no son autores de nada, simplemente “son” artistas. Los vómitos y los orines es el arte de mi tiempo, el neón y los videos mal hechos es el medio que a mi época le tocó como medio de expresión. Pero no las construcciones en tercera dimensión del cine. Eso no, eso es comercialismo vulgar. Pero yo estoy mal, ¿verdad?
Uldrada

Uldrada dijo...

Tomás Pariente está equivocado. Y sin embargo es indiscutible su afirmación, es verdad que solamente un virtuoso del dibujo y la perspectiva es capaz de hacer las cárceles de Piranesi. También es cierto que sin toda la escuela de pintura romana, Goya hubiera sido incapaz de plasmar los Caprichos, Los Desastres y la Tauromaquia. De hecho la realidad es que hay mejores dibujantes y virtuosos de la técnica que Piranesi, Goya e incluso Escher. Remitámonos a Raphael Mengs, extraordinario retratista, atesorado por museos y admirado por historiadores de arte. Ante el auto retrato de Mengs en el Hermitage me quedo impactado e intimidado por el talento y la disciplina del creador total. Pero yo coincido con Goethe sobre Mengs que “es una lástima que tanta erudición, estuviera asociada a tanta pobreza de iniciativa e invención”. Como pintor Mengs es muy superior a Goya, que nunca pudo superar a su maestro, pero Goya y Piranesi habitan mi cerebro de una manera muy diferente a la de otros artistas.

Tomás Pariente Dutor dijo...

A mi me parece muy interesante tu perspectiva Uldrada, los Piranesi de ahora como escenografos de cine, o también podría ser imagino como los creadores de los gráficos de videojuegos. En ambos casos la imaginación más sobresaliente unida a las técnicas propias de cada medio pueden ser un arte que ahora es prácticamente invisible, en el sentido de que en el arte contemporaneo institucionalizado se proponen escenografias que al lado de ese tipo de producciones son balbuceos. Esta invisibilidad parcial, porque por otro lado son -las películas de ficción y los videojuegos- muy visibles, me hace pensar en otra invisibilidad. En la crítica al arte contemporaneo conceptual muchas veces se adopta una postura en la que parece que "El arte contemporaneo" es eso que criticamos, como si lo hiciesemos desde fuera de él, por ejemplo Avelina en este blog da esa impresión a veces, pero fuera de ese arte contemporaneo, y más que nunca, hay creo otro arte contemporaneo que es mucho más invisible debido a que es una continuación crítica de la tradición visual de occidente realizada en los medios históricos de la plástica. Creo que en ese ámbito se pueden estar produciendo escenografías o formas de representación del mundo que continuan siendo imaginativas y siguen centradas en los miedos y obsesiones profundas que nos definen como seres humanos.

Volviendo a Piranesi puede ser que esté equivocado, pero en mi ultima visión de Piranesi me pareció que en sus reconstrucciones arqueologicas hay tambien una irrealidad espacial y una atmosfera opresiva cercana a las cárceles en muchos aspectos. Otra cosa que también me impresionó es la obsesión descriptiva y la exactitud que despliega Piranesi en los trabajos más de índole científica, con esas láminas sobre pavimentos y estructuras constructivas. Como grabador para mi esto va unido al tipo de trazo con el que Piranesi graba. Esto seguramente es algo que en cuanto a técnica lo da el oficio y la época, pero en mi mención anterior al oficio no me refería al conocimiento estricto de la técnica, sino a la manera imaginativa de usarla y cómo eso potencia el tema. Para mi eso puede marcar una diferencia significativa que me hará preferir a un virtuoso sobre un super-virtuoso, asi que en eso estamos de acuerdo. La próxima vez que vaya al Prado me fijaré mas en Mengs.

Diseño web Bogotá dijo...

Un ensayo magnifico la verdad fue todo un placer leerte,todo un texto poético lleno de buenas cargas energéticas.