lunes, 26 de agosto de 2013

EL COMPLEJO DEL URINARIO.

Sherrie Levine, Fountain (after Marcel Duchamp) 1991

La raíz es la misma, complectere, complexum, abarcar, conectar. La palabra complejo se utiliza indiscriminadamente para calificar a algo que está fuera del alcance de la comprensión y también para señalar un estado de la persona que “sin ser negativo, tiene consecuencias negativas” según Jung. El acomplejado es víctima de un complejo, padece una inferioridad, real o subjetiva, y la hace una parte fundamental de su personalidad. Este complejo se supone interesante y complicado para Jung que lo estudió, y le pronosticó innumerables formas. Es un patrón de emociones, memorias, percepciones y deseos organizados alrededor de un tema en común. Es incompatible con la conciencia, y sin embargo modifica el comportamiento.
En el arte han explotado esta palabra, por cada manifestación artística que se demuestra sin inteligencia y sin calidad de realización, existe algo complejo que siempre está fuera del entendimiento del público. Es tal su necesidad de argumentar que los objetos que tenemos enfrente de nosotros no son lo que parecen y que detrás de ellos existen diversas ideas que no son apreciables, que esto se ha convertido en una neurosis colectiva que afecta a la academia y artistas VIP. Las obras se presentan igual que un complejo psiquiátrico, las ideas que les dan forma no aparecen a la luz, están digamos, reprimidas, ocultas, y para salir a la superficie visible necesitan de la intermediación curatorial que funge como terapeuta. Para Jung el “poder del complejo” puede ser tal que se comporte como “seres independientes”. Es justamente lo que sucede con un texto curatorial, que es donde reside gran parte de la ficticia dificultad de la obra, se comporta de forma independiente, al grado que puede versar sobre un objeto u otro, sin que el texto se vea alterado y mucho menos el objeto. La necesidad de complejizar lo simple está en hacerlo interesante. La presencia operativa de la obra está determinada por su grado de complejidad que se debe traducir como la gravedad del complejo. Si rechazamos la existencia de este complejo, es decir las ideas, emociones, estados mentales y una serie de fantasmagorías que se encuentran dentro de la obra, un tubo de luz de Dan Flavin o una sesión de ruidos, ésta carece de interés. Al artista, los curadores y la academia les traumatiza que nos neguemos a ver lo que no existe como real o tangible, porque entonces las obras no son complicadas y en cambio sí son productos acomplejados. Estas obras son víctimas de su propia insignificancia, que se manifiesta como una minusvalía. El artista se sabe en desventaja, conoce sus limitaciones técnicas y creativas, y en lugar de superarlas hace de esta inferioridad e indefensión, su defensa.
Afortunadamente la psiquiatría está abierta a nuevas formas de complejos y siguiendo el estilo arquetípico junguiano, podemos diagnosticar que la academia y los artistas padecen en su psique colectiva el “Complejo del Urinario”, con las siguientes características: Afirma que la obra no es entendida. Cree que es una eminencia que está por encima de los demás. Incapacidad de explicar con claridad lo que quiere decir. Siente que sus objetos y teorías están subvalorados. Exige atención constante sobre sus objetos e ideas aunque no sepa bien de qué se tratan. Asegura que sus obras poseen una misión especial y salvadora del mundo. Rechaza sistemáticamente a la crítica. Señala a los que no lo apoyan como sus enemigos. Padece alucinaciones, ve en sus objetos elementos que nadie ve. Sufre la indiferencia hacia sus obras. Sostiene que hay un complot en su contra. Copia o roba compulsivamente la obra de otros.

Los espacios terapéuticos que el artista, la academia y la obra reclaman son el museo y la galería, y el tratamiento es la consagración y la fama. Un complejo se tiene que resolver, pero en el arte VIP, video-instalación-performance, éste es su razón de existir. El “Complejo del Urinario” hace que la persona pierda el sentido de la realidad, que sus argumentos sean emocionales no racionales, por eso las obras carecen de sincronía entre su presencia física y su discurso intelectual. Seamos benevolentes y permitamos que las debilidades de las obras sean sus valores artísticos. 

14 comentarios:

Ppfalc dijo...

Como siempre: un texto esclarecedor, preciso, contundente, valiente y nada acomplejado. Gracias y saludos...
Ppfalc

luispoblete dijo...

Lamentablemente son pocas las personas vinculadas al arte que no se dejan llevar por esta corriente "contemporánea", ya que ello conlleva necesariamente perder tribuna y espacios de difusión controlados por una tropa de "artistas" y "curadores". Mi admiración por marcar un camino alternativo de sanidad mental.

Wiki sabio dijo...

Avelina tiene razón, aquí la cita del Wikipedia:
Síndrome cultural es un término de antropología médica referido a un síndrome psicosomático que se reconoce como una enfermedad que afecta a una sociedad o culturaespecífica. Por lo general no existe una alteración bioquímica, orgánica o funcional de los pacientes. La enfermedad no se encuentra presente en otros grupos sociales y culturales distintos al lugar en donde ésta ha sido detectada, aunque sí puede haber experiencias que tengan similitudes.
Aunque existe una gran posibilidad de un amok (desorden mental) por la manera en que se presentan los síntomas, éstos conservan una estrecha relación con elementos específicos de dicha cultura. El concepto de "síndrome cultural" o "síndrome ligado a la cultura" es en realidad controvertido y muchos psicólogos, médicos y antropologistas lo rechazan como concepto y término. El término fue incluido en la cuarta versión del manual de diagnósticos y estadísticas de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría1 y dicho manual contiene una lista de las condiciones más comunes del caso.2 El psiquiatra y médico antropólogo estadounidense Arthur Kleinman ha sido el principal autor que ha contribuido a los estudios del llamado "síndrome cultural".

Wiki sabio dijo...

Efectivamente Avelina, Jung no podía fallar en esto, aquí está el libro y lo podemos comprar en Amazon:
The Cultural Complex: Contemporary Jungian Perspectives on Psyche and Society.
How do cultural complexes affect the collective psyche?

Based on Jung's theory of complexes, this book offers a new perspective on the psychological nature of conflicts between groups and cultures by introducing the concept of the cultural complex. This modern version of Jung's idea offers an original view of the forces that prevent human attempts to bring a peaceful, collaborative spirit to conflict between groups.

Leading analysts and academics from a range of cultural backgrounds present their own perspective on the concept, demonstrating how the effects of cultural complexes can be felt in the behaviour of disenfranchised, oppressed and traumatised groups across the world. Ultimately, a clearer understanding of the source and nature of group conflict is reached through discussion of central subjects including:

* Collective trauma and cultural complexes
* Exploring racism: a clinical example of a cultural complex
* Cultural complexes in the history of Jung, Freud and their followers.

The Cultural Complex represents a valuable contribution to analytical psychology and will undoubtedly also stimulate dialogue in the fields of sociology, political science and cultural studies.

Wiki sabio dijo...

A lo que me refiero con las dos citas de Wikipedia y del Llibro es lo siguiente, que Avelina identificó (y acuñó) una enfermada social real que afecta a la academia, a la filosofía, al arte y al mercado. Es un complejo contagioso y persuasivo, pero que no atrae al público, salvo aquellos que se identifican con esas carencias y las subliman con ese sentimiento de superioridad que les da el complejo del urinario. O simplemente la necesidad de pertenecer, es muy difícil ser diferente, ser Otro. Es más complicado tener una posición propia, y sobre todo ante algo tan insignificante e inofensivo como la mediocridad. Pero cuando asumo una postura crítica ante el fenómeno del arte contemporáneo, el complejo del urinario florece con toda la furia de lo irracional. Realmente este texto es un claro ejemplo del método científico aplicado a la crítica de arte.

Anónimo dijo...

Por favor no hagan caso a este blog. Mantengamos a Gabriel Orozco íntegro en su ambiente contemporáneo cool del museo contemporáneo. Si dejamos entrar a los creadores al museo contemporáneo, vamos a perder la hegemonía fashion que tantas relaciones públicas, cocteles y cenas nos han tomado.
Atentamente los curadores.

Paranga dijo...

TE AMO MUJER.

Paranga dijo...

TE AMO MUJER. TE AMO.

Oval dijo...

Ni en broma se puede permitir que las debilidades de las obras sean sus valores artísticos. Los discursos y lo complejo debe, sin lugar a dudas, estar presente en la obra, no en un catálogo o en la boca del curador. La patología descrita por Avelina debería ser considerada una pandemia. Esperemos que esto no termine como el cuento de "El rey sabio" de Khalil Gibran, en el que un pueblo enloqueció por beber aguas contaminadas de un pozo embrujado, ante tal situación el rey, único cuerdo entre los locos, no tuvo más remedio que beber de aquellas aguas y enloquecer...
Habrá que seguir haciendo crítica aguda, única terapia válida contra este flagelo. Saludos desde Venezuela.

Anónimo dijo...

Este último comentario de Avelina ha sido muy muy bueno, realmente, no hay más que decir, es jústamente en lo que estaba pensando. No se puede describir.

Catriel Torres dijo...

Jung usa el concepto de complejo cuando se trata de un síntoma. En ese sentido el complejo está contrapuesto al símbolo. El símbolo genera sentidos colectivos, en cambio el complejo es más bien individual.

Anónimo dijo...

Catriel Torres está equivocado, según Jung el complejo cultural genera complejos individuales, y pone de ejemplo el racismo.

Anónimo dijo...

Y el Estado seguirá pagando terapia? la pandemia ya está muy crecidita y el público conocedor sigue esperando encontrar arte en los museos y galerías, el contagio está tremendo, por ahora solo queda hacer entender a los enfermos de lo que les sucede, que vean la realidad tal cual es requiere primeramente reconocer el hecho de que lo que hacen no es arte, que la terapia que buscan degrada la cultura nacional y nos deja sin acervo.

Pelucas dijo...

La forma como lees este tipo de cosas que para mucho no logra ser significativo es algo admirable. Un gusto leerte.