sábado, 4 de mayo de 2013

ENTREVISTA PARA LA REVISTA EMEEQUIS.


emeaquí
Avelina Lésper, crítica
“En el arte de hoy
todos quieren ser
bonitos”
Por años ha clasificado las propuestas del arte contemporáneo en limitadas categorías: farsa, chistorete, mediocridad. A ella no le impresiona un pedazo de concreto iluminado por luces de neón, ni la cautiva una montaña de ropa sucia exhibida en la sala de un museo.

Por Tatiana Maillard | tmaillard@m-x.com.mx • @MadameMaillard
Fotografía: Eduardo Loza

Avelina Lésper ha dejado claro que lo suyo no es la condescendencia: una caja de zapatos vacía es una caja de zapatos vacía y nadie la convencerá de lo contrario. No sonríe, al menos en público. La dureza de su crítica es similar a la de su voz. En cambio, la mano con que saluda es ligera, una contradicción ante el sentido de sus palabras: “En el arte de hoy, todos quieren ser bonitos. Como si fueran una... tienda de Hello Kitty”.

Usted defiende que el público debería de perder la solemnidad cuando asiste a una exposición, y si la obra es una burla, reírse en la sala.
El arte contemporáneo hace un esfuerzo enorme por ser simpático, por ser irreverente, irrelevante, complaciente, facilón, por caer bien. La mayoría de las obras de arte contemporáneo son chistoretes.  Los artistas suelen justificar: “estamos abordando el tema con ironíiiiia (alarga esa vocal)”. La gente entra al museo y se transforma. Se vuelve solemne y así ve la obra, ¡con solemnidad! El público adopta la actitud de “estar en un museo, frente a una obra”, cuando ésta tiene el nivel como para mostrarse en un programa cómico de la televisión. Lo que sugiero a la gente es que reaccione en consecuencia de lo que ve. Si la obra consta de unas latas de comida para gato encima de una sandía, de un Gabriel Orozco que se esfuerza por ser chistoso, ¡pues ríete de su chiste!
¿No desiste de asistir a las ferias de arte?
Es parte de mi trabajo. Estar en Maco, Art Basel y... ¡bueno!, para empezar, Maco (México Arte Contemporáneo) es una feria muy provinciana. En México nos encanta propagar mitos, aunque no tengan una base real. Ya se engrosa la fila de aquellos que creen el mito de que Maco es importante a nivel internacional. Mentira. El mercado del arte mexicano no figura mundialmente. En México se vende y se compra muy poco arte. Es ridículo que en condiciones así, esta feria tenga nivel mundial. Está lejísimos de la Feria de São Paulo, por ejemplo. Además, es bastante mediocre lo que se ofrece por dos razones: porque imitamos lo que hacen en el extranjero tratando de aparentar que somos internacionales, y porque las galerías que se presentan llevan obras sin calidad, ni de factura ni estética, ya no hablemos de complejidad.
¿Alguna vez intentó pintar?
No. Únicamente hago análisis del fenómeno artístico.
¿Realizar obra en otro formato?
No. Jamás. Toda mi formación ha sido con base en la historia del arte. El análisis de una obra no implica que tengas que hacer la obra. El ejercicio crítico siempre ha existido separado de la factura. Y ahora sí que te lo digo: eso viene desde los primeros críticos. Desde Aristóteles. Escribió la Poética, pero no era dramaturgo. Y aún así deja claro todos los cánones bajo los que se debe escribir la tragedia. Lo que sucede con la crítica es que es una mafia donde hay mucho tráfico de influencias y de favores. Ahora resulta que un curador es, además, artista y crítico. Con ese juego de intereses es imposible que critiques una obra si buscas solicitar ese museo para exponer tu propio trabajo. Entonces siempre vas a decir que lo que se expone es maravilloso.
¿Qué tanto equilibrio existe entre su emoción y su razonamiento?
La contemplación estética es racional y emotiva. Necesitarías tener un problema de esquizofrenia para no emocionarte ante una obra. Lo que sucede con muchas expresiones del arte contemporáneo es que no producen emociones porque es un arte ascéptico, frío, que no comunica nada.
¿Qué obra le ha provocado la más grande impresión?
Yo he visto obras desde niña. Uno observa valores con los que se va identificando. Hay una cosa muy grave: están desasociando la aportación de memoria en el arte. No es invención mía: entendemos la realidad a través de la memoria, es una cuestión neuronal. Estas obras no te aportan memoria. Así que es imposible que te aporten una explicación de la realidad. El arte aporta memorias a lo largo de tu vida, lo que vas leyendo, lo que escuchas de música, lo almacenas. Literalmente. Yo fui almacenando mis experiencias estéticas. Por eso, al momento en que veía en el MoMA unos ganchos doblados de Yoko Ono, decía: “Bueno, a mí no me despierta nada” y decidí separarme de eso. Dije: “Para mi bagaje personal, para mi experiencia de vida, yo quiero otra cosa”. Es una decisión de existencia.
Alejarse de todo lo que sea ready made...
El ready made no es arte. Es una expresión sumisa de la realidad.
…o simpático.
Bromas y chistoretes hace todo el mundo y no les debes dar categoría de arte (tartamudea molesta). Es una enfermedad del ser humano querer agradar. Pero el arte no está para eso.
¿Qué edad tenía cuando vio la pieza que…
Yo tenía 11 años cuando deseaba robarme El Jardín de las Delicias (de El Bosco) del Museo del Prado. Obviamente es imposible. Pero cuando iba de niña, ese museo estaba en abandono total. ¡Había goteras! Y bueno, hubo gente que llegó a colgar sus obras en las paredes. Pasabas, las veías y notabas que no eran parte de la exposición porque no tenían cédula. Ahora debes preguntar si el extinguidor no es parte de la exposición. Quería que ese cuadro fuera mío. Es tan bello, me llena tanto, es tan violento. Todos esos seres copulando con animales y flores y vegetales. Ese infierno… ¡tendría que ser mío! Estudié para apoderarme del arte, hacerlo mío. Después empecé a ver otras cosas en el MoMA y me dije: “Eso no lo quiero en mi vida”. Hay ideas que el público debe abandonar. Como el clásico: “Si no te gusta es porque no entiendes la obra”. ¡Eso no existe! No debes entender nada de los orines de Wilfredo Prieto en la Sala de Arte Público Siqueiros (instalación Two Blondes. Beer and Urine. 2012). ¿Qué debes entender? ¡Son los mismos orines que hay en una banqueta! No hay mensaje. Y si lo hay, es impuesto. No hay inteligencia.
¿Qué obra le despertó por primera vez esta indignación?
De las primeras que recuerdo, fue una que vi en una exposición en Los Ángeles. Obviamente no recuerdo ni cuál era la galería. Pero la obra era un sillón desvencijado con una bandera de Estados Unidos encima. Pensé que si ya teníamos que asumir cosas así como arte, pues el arte simplemente ya no me iba a interesar.
¿Qué edad tenía cuando decidió eso?
Unos 13 años.
Una niña de carácter severo.
Es que a esa edad te empiezas a rebelar. Si tienes suerte, encuentras el arte. Si no, encuentras las drogas.
¿Por qué esa relación tan cercana con los museos en su adolescencia? ¿Influencia de sus padres?
¡Ay, no! Yo provengo de un hogar como el de todo el mundo: ¡horrendo! Pero cuando de la escuela me mandaban al museo, estaba atenta de lo que había. Por eso me parece genial que los maestros manden a los niños a las exposiciones. Aunque la gente se queje de que sólo van a copiar, no importa: lo que copien, se les pega. Y qué bueno que tengan que escribir en un cuaderno. Con ese ejercicio, algo se les pegará en la cabeza.
¿Alguna vez duda de su juicio ante una obra?
No.
¿Nunca?
Tenemos una sola vida. No hay tiempo para dudas. Las instituciones trabajan por imponer un tipo de ideas y de obras. Que se encarguen ellos de sacarme de mis certezas. ¿Te tienes que comportar con el mismo respeto ante unos aguacates expuestos por Gabriel Kuri, que si estuvieras frente a un cuadro de Francis Bacon, que es genial? Además, es una mentira lo del acercamiento con el público. Si te acercas a tocar los aguacates, ¡así te sacan del MUAC! (truena los dedos).
Cuando usted critica una obra como la de Teresa Margolles…
Ah, sí. Sus mentiras.
…¿hay repercusiones?
Yo estoy fuera del sistema y de las instituciones. Ni soy becafirmante, ni pertenezco al sindicato del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM. No pertenezco a ningún museo, ni me hace libros Conaculta. Soy marginal. Quiero mantener mi independencia. Recientemente, en Maco, las galeristas de Teresa Margolles me sacaron, porque estaba su libro de fotocopias de nota roja de Ciudad Juárez. Yo me encontraba haciendo una cápsula para televisión (Avelina conduce El milenio visto por el arte, transmitido por MilenioTV) y decía que esa obra no tenía valor estético, que sólo hacía escarnio de la pornografía de estos periódicos, que costaba 5 mil dólares y estaba avalada por un texto de Cuauhtémoc Medina... ¡y me sacaron! “La libertad de expresión de este arte”, “la interacción con el público”. Ajá.
¿Cómo mide el impacto de sus críticas?
Las reacciones son encontradas. Hay quien aprueba lo que digo y hay quien dice cosas horribles de mí.
¿Enemigos?
Hay gente a la que le estorba que esté opinando, en primer lugar, por dinero. Esto afecta el mercado del arte. Si dices: “Esto no es arte. No vale lo que piden. El precio es una imposición artificial para generar un mercado ilusorio, sin valor tangible, es especulación”, generas disgusto. Al final, esto es solamente un asunto de dinero.
¿Se queda sola?
Sí. Pero yo no estoy aquí para ser simpática.
A usted le atribuyen fundamentalismo o cerrazón ante nuevas formas de expresión o el uso de nuevos materiales.
El material no es un asunto del arte. Te hacen creer que si usas como material el video, estás haciendo arte, aunque la imagen en movimiento tenga más de cien años y haya logrado unos rangos de calidad alucinante. Lo mismo pasa con la fotografía. Resulta que la fotografía conceptual es una imagen de pasto quemado. Y si haces una foto con calidad, con un manejo certero de los claroscuros, donde además arriesgaste la vida porque la hiciste en Irak y, sobre todo, quedó hermosa, ¡eso no es arte! ¡Es fotoperiodismo! La cerrazón es por parte de quien nulificó la factura y la inteligencia para aprobar la mediocridad como arte.
También dicen que a usted únicamente le gustan la pintura y la escultura, y fuera de eso nada le parece importante.
¡Pero! ¡Pero te anuncian una instalación y resulta que es un tenderete de ropa y bolsas de plástico tiradas en el piso! ¿Por qué tenemos que emocionarnos ante eso? Puedes hacer escultura con infinidad de materiales y la pintura no ha dejado de evolucionar. El dibujo no para de cambiar. Las artes gráficas no se detienen. La expresión en estos caminos es infinita. En cambio, lo que hacen a partir de lo que llaman “otros medios” es limitadísimo. Nosotros nacimos con una televisión y es increíble que estas personas no sepan hacer video ni usar programas de cómputo. ¡Hay tremendos videojuegos! ¡Tremendos efectos especiales para el cine! ¡Programas para ir más lejos en la imagen digital! Y ves lo que ellos hacen con la computadora… Es de cibercafé. Los medios no hacen al arte. Es la maestría con la cual los usas, lo que hace al arte. Los limitados son ellos.
¿La suya no es una batalla perdida?
El arte lo es. El arte se hace con fracasos. Las batallas ganadas son de Gabriel Orozco. ¡Seis museos! ¡Eso es éxito! Yo tengo una columna en un periódico.
Me refiero a que, pese a la crítica, siempre habrá un cesto de ropa sucia exhibiéndose en alguna sala.
Sí. Pero en México somos mediocres. Solamente se exhiben tres suéteres y un pantalón. ¡Deberían ver las montañas de ropa de (Christian) Boltanski! ¡Esas sí son inmensas! Aquí somos hasta pichicateros.
¿Qué tanto influye la estima, la animadversión o el cariño en su crítica?
Yo no tengo relación con nadie. Conozco poquísima gente. Quizá funcione para curadores que meten amigos suyos en museos. Pero en mi caso, no juega, porque yo no tengo tiempo de amar ni de odiar. Mi relación con la gente es a través de su obra. Por eso nunca hago ataques personales. No me interesa conocer a la gente.
¿Cuándo le satisface una pieza?
A mí siempre me va a sorprender la inteligencia. La inteligencia es belleza. Por eso el arte contemporáneo nunca alcanza ese rango. Porque se preocupa por ser bonito, como Takashi Murakami, Jeff Koons, Damien Hirst. Se preocupan por ser bonitos, como si fueran una... tienda de Hello Kitty. En cambio, ves una pintura de Rembrandt y te fascina cómo resolvió enfrentarse con el lienzo vacío. Eso fascina. Me sorprende que la gente compre cosas menores. Pero eso es especulación.
¿Usted ha adquirido piezas?
Sí. Tengo un Piranesi.
¿Coleccionista?
No. No tengo ingresos para comprar arte. Sólo asesoro.

Imágenes realizadas en la Galería Eje Central, con apoyo de Tarsicio
Padilla. Eje Central 425, colonia Narvarte.

20 comentarios:

Tomás Pariente Dutor dijo...

Un Piranesi. Muy bien, a mi me gustaría tener uno.

Marcos R dijo...

Ojalá usted también hablara de Diseño e ilustración y les dijera a todos que el trabajo de Alejandro Magallanes es una autentica tomada de pelo, como lo fue Cuevas en su momento.
Adelante, que honestidad como la suya se necesita mucho en México.

Anónimo dijo...

La cosa es tener plata nomás para comprarse cualquier huachafada que se llame "arte".

cervantes dijo...

Es la primera vez que entro a este blog, alguien lo compartió en Facebook. Acabo de mandar un correo preguntando si aún hay cupo para el taller de critica, también acabo de llamar a mi hermano para preguntarle si me puede prestar su auto los cuatro miércoles a partir del que viene, el mío ha dejado de circular este mes. Espero tener suerte.

Pedro Sacristán dijo...

Lo que leo en esta entrevista me resulta apasionante, Avelina se ha convertido en uno de mis héroes y no lo digo solo porque sí.
Hace relativamente poco tiempo leí algo que escribió y encontre´este blog y he visto algunas de las entrevistas de Milenio en el Arte.
Desde hace años me atreví precisamente a manifestar mi rechazo por el "arte contemporáneo", por la falta de oficio de los estudiantes de arte, sin mencionar mi experiencia personal en la Esmeralda y en academias privadas donde pude comprobar el terror que le tienen al dibujo y a lo bien hecho.
Donde habla de los museos me parece muy especial, pues suelo llevar a mis alumnos al museo y debo señalar que el Museo de San Carlos era uno de mis favoritos... hasta que a alguien se le ocurrió que Thorsten Brinckmann debía montar un mercado de pulgas ¡en medio de la sala gótica! sí, donde solía llevar a mis alumnos para explicarles la lectura de los retablos y la pintura de ese periódo; francamente me sentí avergonzado de convivir con ese "arte hecho con basura" aunque para mí es basura hecha con basura.
Muchas veces he dicho lo que pienso acerca del "arte contemporáneo" y la gente me mira como si después de ello tuviera que disculparme y eso no será posible.
Precisamente lo que hace falta son personas con el valor suficiente para defender sus convicciones y en el arte el gusto debe ser por convicción y no por conveniencia.
Felicidades Avelina, de verdad que no puedo expresar el alivio y la gratitud que siento al leer sus palabras.

daniel mendez sanchez dijo...

Es la primera vez comento algo en su Blog Avelina Lésper a pesar de leerlo desde hace algún tiempo, estaba esperando a tener un vocabulario más basto para expresar de un modo más entendible la admiración que le tengo, desafortunadamente disto mucho todavía de escribir con la calidad que este blog se merece, pero como usted dice no hay tiempo para dudas en esta vida y tampoco quisiera que mis comentarios fueran solo lo bonitos como para agradarle, mi intención es simplemente expresar mi respeto a sus ideas.

Al igual que usted desde temprana edad tuve la maravillosa experiencia de encontrarme con el arte, en mi caso fue gracias a un libro que mis padres tenían arrumbado entre muebles viejos que se titulaba “La Mente Humana”, en el cual encontré también la obra de Hieronymus Bosch “La barca de los locos”, “Extracción de la piedra de la locura” y “El jardín de las delicias”, además de obras de Van Gogh, Pizarro, y de Miguel Angel, nada mal para empezar a conocer el arte a los 9 años; De esta manera comencé a estudiar la historia del arte por mi cuenta, además de practicar el dibujo y la pintura.

Admiro mucho su crítica por que opino que usted dice lo que los amantes del arte verdadero en México queremos expresar pero no podemos, quizá no por no ser figuras públicas simplemente porque yo al igual que muchos, no hemos tenido el valor de defender el arte con la pasión desmedida con la que usted lo hace, es decir haciendo de eso su modo de vida, además de esa claridad absoluta con la que se refiere al arte ya sea para encumbrarlo o bien para desarticular la realidad en obras que no merecen ser llamadas arte, como en el tema del arte abstracto por ejemplo, y que a pesar de la ya de por sí baja difusión que tiene el arte “verdadero” en este país usted no compra tan fácilmente lo poco que nos quieren ofrecer como arte moderno sosteniendo siempre su inamovible juicio.

Solo me queda felicitarla y hacerle saber que usted, como muchos ya lo han dicho, es nuestra heroína (En el buen sentido de la palabra) y en lo personal es un aliciente para seguir estudiando el arte pero sobre todo para seguir intentando crear obras que estén llenas de temperamento, pasión y que intenten transmitir algo, y no caer en obras que sean como bien lo ha señalado mentiras absurdas sin valor estético ni contenido y sin nada que comunicar.

Antonio Mateos Prieto dijo...

Si hubiese más gente como usted el arte, el de verdad, el que está rechazado, el escondido ,el secuestrado por las instituciones públicas y privadas
surgiría con gran esplendor. Muchas gracias por su sinceridad y su valentía .

Antonio Mateos Prieto dijo...

Si hubiese más gente como usted el Arte, el de verdad, el que está escondido, rechazado y secuestrado por las instituciones públicas y privadas surgiría con esplendor.
Gracias por su sinceridad y valentía, y por la gran labor que hace.

Rubén Reveco dijo...

Una vez fui a Madrid y varias veces al Prado, para mirar sólo dos pinturas: El Cristo de Velázquez y el Jardín de las Delicias.
Gracias Avelina

http://resistenciarealista.blogspot.com.ar/2013/05/entrevista-avelina-lesper.html

Anna dijo...

Hoy domingo y gracias a H Musacchio "descubro" la existencia tuya y no puedo más que recordar a mi admirada Marta Traba. Ambas sacuden nuestra conciencia y nos obligan a mirar de otra manera.
Ambas, supongo que es tu caso también, admiradas y odiadas con igual profundidad. Desde ahora me cuentas entre las primeras. GRACIAS

Arena de Luz dijo...

Desde que cuento con "La historia del Arte" de Gombrich y leí su frase:
"El secreto del artista es que realice su obra tan superlativamente bien que todos olvidemos preguntar qué siginifica, para admirar tan sólo su modo de realizarla" fue suficiente para acercarme al arte, y despojar algunas cuestiones de estereotipo, de moda, o de coyuntura política del artista que muestra su obra.

Saludos, Avelina.

Itzel Aguilera
fotógrafa

edpraxis dijo...

Valiente y certera, como siempre, Avelina. Felicidades.

Luis Blanchard dijo...

Tan clara , como el agua pura .
Contundente con este marasmo de mediocridad que nos rodea.

Xavier Garabito dijo...

Avelina

gracias por mantenerme vivo en la lectura de sus furiosos comentarios. ¿Una voz en le desierto? Tal vez. Pero se oye.

Xavier Garabito Tovar
Guadalajara
14/05/2013

Xavier Garabito dijo...

Avelina

gracias por mantenerme vivo en la lectura de sus furiosos comentarios. ¿Una voz en le desierto? Tal vez. Pero se oye.

Xavier Garabito Tovar
Guadalajara
14/05/2013

Anónimo dijo...

Estimada Avelina, leí no muy detenidamente la entrevista, me interesó, por ser algo referente al problema de lo bello.

Seguramente Sócrates aborda el tema en alguno de sus Diálogos, con esto quiero decir que es una preocupación añeja.

Sin embargo no acudiré a la erudición para expresar mi parecer. Para mi en el fondo, todo depende de el observador. A usted le gusta como a mi y a muchos otros la obra de Hieronimus, pero más son a los que les tiene sin cuidado o les disgusta. Y sin caer en contradicción todos y cada uno tiene razón.

Me consta, por experiencia propia, que no es posible ver hermoso un montón de basura, y sin embargo si se desodorizan y se acomodan los elementos de ese montón de una determinada manera se obtiene una obra de arte. Este es un caso de fealdad extrema convertida en belleza. El que logra el milagro es un artista. Su obra es arte.

Luego está la belleza de las obras de la naturaleza, son las que ningún artista o pseudo artista se atreve a reclamar de su autoría. Está belleza en muchas ocasiones pasa desapercibida, pero no para el ojo u otros sentidos, del observador sensible, que no requiere de marco o museo, galería o pinacoteca o medio gráfico que la resalte.

La clave la encuentro en la sensibilidad personal. A muchos les basta con abrir los ojos para descubrir la belleza, otros requieren de la solemnidad, del libro, las exposiciones, las notas en los medios convertidos en poderes fácticos.

Por último, si necesitas de un crítico de arte para descubrir la belleza... estás en serios problemas.

BrainX dijo...

Estética sin ética. Esa es la tendencia contemporánea.

Y claro, cuando te paras delante del mundo y das un discurso sobre la relatividad de la belleza, sobre la prostitución del arte hasta convertirla en un negocio vacío que ha perdido la capacidad de transmitir sensaciones, te tildan de loco.

Me gustaría saber si en estos días existen casos de Síndrome de Stendhal, aunque podría apostar a que no, básicamente porque no hay nada a nuestro alrededor que sea capaz de producir una sensación tan fuerte como esta.

Ahora, el problema no es sólo del espectador. Si no has estudiado arte en una universidad, por más que quieras exhibir una obra, por más que intentes elaborar una pieza expresando tu punto de vista, siempre prelará tu inexistente reputación como artista y estarás relegado a presentar tu obra a familiares y amigos. Las puertas de los llamados "espacios de arte" están cerradas para los verdaderos artistas, aquellos que hacen su obra con corazón y vocación, y abiertas de par en par para los que han estudiado una profesión, indistintamente de la característica de su obra.

Por ese motivo la calle está llena de montañas de ropa sucia.

Mariana dijo...

Me gustó mucho tu crítica, yo no soy conocedora ni nada parecido, si acaso me gusta ilustrar. Mi falta de interés por el arte contemporáneo,se remite a un recuerdo de alguna exposición a la que tuve que ir (por parte de la secundaria supongo) y desde la entrada al frío museo no pude sentir nada, por eso seguí únicamente viendo mi enciclopedia de "Historia del arte" donde siempre amé las expresiones de culturas antiguas, en especial, la civilización egipcia. Mientras leía me dio una extraña sensación cuando mencionaste el Jardín de las Delicias y la busqué, esa pintura, en mi enciclopedia nunca me terminó de gustar, me causaba mucho temor, pero siempre la tuve presente, para mi, ya es eterna

Anónimo dijo...

Qué valiente Avelina!Fue un descubrimiento encontrarte, vivo en Buenos Aires y acá también es todo como lo describís. Tú voz es como la del servidor que es el único que se anima a proclamar que el rey está desnudo en el ejemplo de El Conde Lucanor.
Espero poder seguir leyendo sus críticas y comentarios plenos de sincera inteligencia.

estanislao silviano rodriguez fernandez dijo...

Muchas Felicidades, Avelina: has sustantivado verdaderamente el Arte.
Le has dado enormidad a la palabra Arte, de una manera elocuente; y me encantó la manera, cruenta, objetiva, feroz y asertiva. como tratas al concepto de seudo artistas, críticos,curadores, galeristas y museógrafos de Hoy.
Gracias por la aportación tan clara al tema del Arte.