sábado, 16 de febrero de 2013

EL CONTRATO CARNAL.

El Matrimonio Arnolfini de Jan Van Eyck  
 “Látigos, bastones, flagelos y correas, pinchado con agujas, medio estrangulado, frotado con cepillos” es parte del menú de los servicios que ofrecía Theresa Berkeley dentro de la privacidad y discreción de su casa y que detalla Ivan Bloch en la Vida Sexual en Inglaterra. El burdel y el arte comparten el valor del encierro. Desde la representación de Cupido con una flecha-falo dispuesto a penetrar con su arma y subyugar a su víctima dentro del traumático proceso de la tentación y el deseo, el desarrollo de las relaciones carnales en el arte tomaron la estrecha habitación del lienzo como un sitio propicio para todo lo que en la habitación real y cotidiana no cabe. Venus vive en una deliciosa ociosidad que le permite estar desnuda en la mayoría de las pinturas, rodeada de niños regordetes de libido precoz, que la besan y acarician. Velázquez crea una versión con el culo de Venus en primer plano, Cupido sostiene un espejo, ella se mira, se satisface con el amor que se prodiga sola, en la intimidad de su cama.
 
Detalle del Matrimonio Arnolfini de Jan Van Eyck. 
 La pintura permite que la habitación sea un universo con dimensiones físicas y temporales inabarcables, inenarrables. Jan Van Eyck pintó el Matrimonio Arnolfini y sacó de proporciones el recinto conyugal, lo exhibió como el sitio en el que todo es posible que suceda. La pareja existe cuando entra en un espacio que le permite conocerse, soportarse y gozarse. Es una pintura con insinuaciones y con indiscreciones, el espejo cóncavo que refleja a los personajes y a una cuarta pared, la escobilla que cuelga al lado de la cama, que según las recomendaciones de la señora Berkeley, tiene un uso especifico para la pareja. La linealidad no existe en el arte, que puede ir y venir sobre sus propios pasos, y encontrar el final de una historia, antes de su inicio.
 
Pintura de la serie de Benamín Domínguez a partir de Van Eyck. 
 El original de Van Eyck es el último cuadro de la serie que Benjamín Domínguez hizo a partir de esta escena. En la secuencia de pinturas de Domínguez la pareja vive en un tránsito claustrofóbico que va del placer a la tortura, podría ser una de las habitaciones de la señora Berkeley o una odisea circular, sin salida, sin escapatoria. El escenario permanece estático para que dentro de esas paredes una pareja se someta a diferentes pruebas. Como constancia de su relación se tatúan las marcas de una promiscuidad indeleble, se martirizan dentro de cámaras de castigo, son golpeados por las autoridades, se desnudan, levitan en éxtasis, cambian de sexo, hasta que superados todos los obstáculos, quedan en la posición que les dictó Van Eyck hace 6 siglos. Las escenas de Domínguez son una sucesión de metáforas pero también son un encabezado sensacionalista, en una de las pinturas hay tres fotógrafos cubriendo un asesinato, captando cada detalle del lugar y de la pareja.
 
Pintura de la serie de Benamín Domínguez a partir de Van Eyck. 
 Lo que ocurre dentro del cuadro no puede vivirse afuera. La pareja amurallada es vulnerable, no consigue guardar sus secretos, la imaginación, la irrealidad dejan atrás a la realidad. Los secretos inventados son más terribles que los verdaderos. El arte permitió que el encierro se desmoronara respetando una convención artificial: esas paredes tenían que estar presentes para que la invasión existiera. El artista se convierte en nuestros ojos y nos deja ver lo que otros hacen, materializa hasta la escena más improbable y con esto la vida de cualquier individuo, de cada ser vulgar se convierte en una pequeña leyenda. El espacio interior evoluciona sobre su propio eje, es prisión, escaparate, caparazón, estuche, protección, es receptáculo del placer o de la angustia.
 
Pintura de la serie de Benamín Domínguez a partir de Van Eyck. 

En un aposento sucede desde La Anunciación de Fra Angelico hasta La muerte de Marat de Jacques-Louis David. El arte nos demostró, antes de que lo supiéramos, que no queremos nuestra privacidad, queremos la de los otros y que buscamos constantemente motivos para violarla. Lo que no podemos ver lo especulamos y entre más tenemos vetada la vista al interior más crece nuestra invención, nuestra sed de mirar. Con una imagen desahogamos esta necesidad, satisfacemos la insana pasión de estar dentro de otras vidas, de otro presente. Se destruyen las fronteras morales, la trivialidad se magnifica y la tragedia es asimilable dentro de las fronteras físicas del lienzo.

Publicado en el Suplemento Cultural Laberinto de Milenio Diario el sábado 16 de febrero del 2013.  

15 comentarios:

Gustavo Rico Navarro dijo...

Avelina:

En el arte antiguo se mencionaba con insistencia la presencia de un elemento fundamental del arte de la pintura que se halla mencionado incluso en los tratados de arte Hindú; hablo de la Gracia.
La gracia apunta al control de los movimientos, a la suavidad de las expresiones y, a fin de cuentas, a lograr que ningún elemento visual sea más pertinente que el cuadro mismo.
Tenemos entonces que la Gracia es un factor fundamental en la poética antigua.

Nuestra civilización hollywoodense, al contrario, está más habituada a lo aparatoso: tetas de silicona, 3d, el Papa con un meteorito, Guiness record, playboy y demás...

En fin, la muestra de pinturas que nos ha presentado en este artículo es totalmente y vulgarmente de nuestro tiempo; es decir, es incapaz de lo sutil... que poco hemos aprendido de Rafael, de Piero, de nuestros humildes pintores coloniales. Adivino que de algún modo pintar con "Gracia" es más árduo que pintar gracioso ¿no lo cree así?

gustavoriconavarro.blogspot.com

Gustavo Rico Navarro dijo...

Avelina:

En el arte antiguo se mencionaba con insistencia la presencia de un elemento fundamental del arte de la pintura que se halla mencionado incluso en los tratados de arte Hindú; hablo de la Gracia.
La gracia apunta al control de los movimientos, a la suavidad de las expresiones y, a fin de cuentas, a lograr que ningún elemento visual sea más pertinente que el cuadro mismo.
Tenemos entonces que la Gracia es un factor fundamental en la poética antigua.

Nuestra civilización hollywoodense, al contrario, está más habituada a lo aparatoso: tetas de silicona, 3d, el Papa con un meteorito, Guiness record, playboy y demás...

En fin, la muestra de pinturas que nos ha presentado en este artículo es totalmente y vulgarmente de nuestro tiempo; es decir, es incapaz de lo sutil... que poco hemos aprendido de Rafael, de Piero, de nuestros humildes pintores coloniales. Adivino que de algún modo pintar con "Gracia" es más árduo que pintar gracioso ¿no lo cree así?

gustavoriconavarro.blogspot.com

AMALTEA dijo...

Estamos,como diría el otro, ante un cambio de paradigma:el reconocimiento público de que reclamamos el derecho a la violación de la intimidad ajena.
Es un descalabro en toda regla, no sé si estetico, que también, y ético. Se acabó lo que se daba, la exposición en la plaza es el trending topic, y todos han de concurrir en el evento de la evisceración y del sacrificio.
De hecho, vivimos en un tiempo en el que la garantía del derecho a la intimidad se escapa por el desagüe de los mass media.

Por cierto, no conocía la obra Benamín, es una revisión artística en consonancia con el lenguaje cinematográfico.

juan carlos castillo dijo...

Perdón que te mande esto por acá, pero no encuentro tu e Mail: se que te va a interesar.
http://www.elmundotoday.com/2013/02/se-cuela-un-vagabundo-en-arco-y-un-coleccionista-lo-adquiere-por-150-000-euros/

Cristina López Casas dijo...

qué divertido, creo que te malinterpretaron Gustavo y Amaltea.

Yo cuando vi esa exposición, me quedé con la boca abierta de admiración y envidia de la buena. me animó a seguir probando con las técnicas clásicas porque pensé que se demuestra que vale la pena y el esfuerzo.

Kelson Frost dijo...

Perfeito!

Brasas dijo...

Que la crítica de Avelina suene más bien a favor de las pinturas de Benamín y el comentario de Gustavo sea más bien en contra no significa que Gustavo la haya "malinterpretado". (Esto no es un cara o cruz: cada persona tiene su punto de vista y aporta sus propios matices).
A mí el género de pintura que cultiva Benamín me parece meritorio en algunos aspectos y fastidioso en otros. Es meritorio en tanto que no es una estupidez abstracta como los espasmos de Tapies, ...sino que tiene figuras, drama, un contenido más o menos enigmático sobre el cual es posible charlar, elucubrar, o incluso redactar un texto muy sugestivo, como ha hecho Avelina.
Al mismo tiempo da cierto fastidio ver que algunos pintores contemporáneos sólo encuentran tema cuando se lanzan sistemáticamente a copiar y parasitar la escenografía de cuadros antiguos famosos. Supongo que también es una forma típica de marketing o sensacionalismo... en cualquier caso los pintores a los que me puedo imaginar "creando" su obra con el pincel en una mano y en la otra la fotico que van copiando, francamente me repelen, y me da igual que la foto sea de un paisaje sin gente (que luego en el catálogo venderán como algo místico, presencia de la ausencia, etc...) o que la foto sea de un cuadro antiguo (lo que luego en los catálogos siempre llaman "ironía").
-A juzgar por esos catálogos se diría que en ninguna profesión existe mayor concentración de personas agudas e irónicas que en el mundillo artístico ((¡tararí que te ví! xD))-
Simplemente es más fácil copiar cosas de calidad que crearlas.

Humillado y Ofendido dijo...

¿De qué hablas Brasas? Toda la pintura occidental y la oriental, durante siglos se han inspirado en sí misma. Un pintor tiene un hallazgo y las generaciones futuras lo exploran y perfeccionan hasta el siguiente hallazgo. Esa es la evolución vertiginosa de la pintura: LA MEMORIA. Por supuesto en tus argumentos, no solamente de este post sino a lo largo de los artículos donde trabas debate, hay una infatuación con lo "nuevo". Reacción típica del ingenuo que no sabe que lo nuevo, es una nueva versión de lo anterior. Cuando se ha perdido esa memoria en el arte, son verdaderas tragedias, como la desaparición de las fórmulas pictóricas del Vermeer o Rembrandt, gracias a los tubos industrializados de los impresionistas. Desde el punto de vista de la moda inmediata, esa pérdida es un acierto, pues nos obliga a seguir hacia adelante sin capacidad de reconocer los errores, porque ¿contra qué vamos a contrastar resultados? Claro, asumiendo que el arte contemporáneo es un mercado de novedades, que no lo es. El arte contemporáneo o conceptual se fagocita a sí mismo, se plagia. La creación portentosa del gabinete que pintó Domínguez no la puedes comparar con Richard Prince, y tantos otros, que fotografían esa obra y esa reproducción es su "apropiación" y su contribución al arte.

Brasas dijo...

Queridos Humillado y Ofendido: Anduve un poco atareado estos días pero ya estoy libre para responderos:

1º: No conozco a ningún Richard Prince, así que efectivamente no lo puedo comparar con Benamín ni con nadie.
2º: Habláis de "apropiación" y "plagio" como vicios propios del arte contemporáneo/conceptual.
Bien, pues a lo mejor es eso y el gabinete de Domínguez es demasiado contemporáneo/conceptual para mí.

3º: Os reto para que enlacéis aquí un sólo debate en el que yo haya reivindicado "lo nuevo", (eso con lo que supuestamente tanto me "infatúo" :D)

Humillado y Ofendido dijo...

Asumamos pues, Brasas, que usted sabe menos de lo que presume saber, así que llevémoslo paso a paso por el difícil trance de aprender a pensar. Confiesa usted con una patochada su desinformada posición con un esfuerzo por ser “gracioso”. Eso no altera la realidad de que sus ideas, encadenadas a la corriente de superficialidad, relativismo y “simpatía” obligatoria en estos días, son parte del vertedero de la retórica en el que se nutre la industria del arte comisariado y bastardo de pensamiento original. La memoria es el instrumento de aprendizaje del cerebro mamífero. La imitación es el instrumento de la memoria para establecer vínculos de conocimiento. El inconsciente colectivo como supuesta “base de datos pre-natal”, es otra de las entelequias con que la cobardía de Jung ofuscó nuestro estudio de la razón y la observación de la realidad. Todos los seres vivos tenemos el mismo mecanismo de aprendizaje para todas las disciplinas, desde la sobrevivencia hasta el lenguaje y la compasión. El arte no es la excepción. La Academia estableció los cánones de transmisión de las disciplinas plásticas con un rigor que dejó a muchos aspirantes en el camino. No fue una arbitrariedad sino el resultado del sentido común. El artista aprende copiando. El acto de reproducir con la mano una obra, crea conexiones neuronales que van mejorando el ojo del discípulo. Los grandes genios del arte aprendieron copiando. Miguel Ángel aprendió copiando a Giovanni Bellini, Rubens copió a Miguel Ángel, Balthus copió al Giotto. Y Benjamín Domínguez copió a Van Eyck. Cuando hablamos de copiar en este nivel, sólo con talento se puede captar los avances y hallazgos técnicos y expresivos del maestro. Por eso es tan fácil descubrir a los falsificadores de obras de arte. Porque solo están interesados en mimetizar un cuadro para estafar. No hay interés ni talento para estudiar el camino del maestro y reproducir sus pasos para lograr y superar sus logros. En el arte comisariado no es posible que exista este proceso de aprendizaje por parte del artista contemporáneo. Simplemente porque no hay una búsqueda formal. Usted decide Brasas, aprender de Don Antonio López (seguramente otro desconocido para usted) y será como aprender de nuevo a hablar, a desechar sus fórmulas anteriores para poder ver como él vé. Pero si decide aprender de Duchamp o de Santiago Sierra, pues lo que tendrá que hacer es buscar un urinario y aprenderse lo números telefónicos de la agenda de comisarios y galerías de Sierra. Allí lo único que cabe es la imitación, o la canibalización de la ocurrencia de otro. Pero estoy perdiendo mi tiempo, porque usted Brasas, es de los que creen que otro ready made, como por ejemplo un bidé es diferente al urinario.
Humillado y Ofendido

Brasas dijo...

Pueden todos los Ofuscados y Confundidos del ancho mundo venir aquí a decir que yo reivindico lo nuevo (por cierto: no veo el enlace:), o que no sé quien es Antonio López, o que yo me intereso por urinarios y bidés ready-made, o que por las noches rezo a Beuys, pero es inútil, con eso no van a tapar lo evidente:
Una cosa son los estudiantes que copian cuadros para aprender a pintar (no hace falta remontarse a Miguel Angel, casi todo aprendiz de pintor bien aconsejado lo hace), y cosa distinta son los artistas que hacen obra propia PARASITANDO la de otro.

Ah...vaya!! ... tremenda pena que justo ahora no se me ocurra para cerrar esta intervención alguna gracia o chiste, de esos que tanto crispan a los avinagrados...
Bueno, qué le vamos a hacer, ¡otra vez será!

Humillados y Ofendidos dijo...

QUE NO HOMBRE, QUE NO. Vaya usted Brasas a Wikipedia (a un click de su teclado) y revise lo que es un artista parásito: http://en.wikipedia.org/wiki/Sherrie_Levine.
http://www.richardprince.com/
Estos 2 pseudo artistas, nunca han tomado un pincel ni han recreado a través de su mano una pintura, NUNCA. Este par (que además no están solos, lejos de eso, los siguen miles de artistas egresados de la Academia en este mismo minuto) toman una cámara fotográfica y retratan un libro con una foto de una pintura de Seurat, y abracadabra! La tal foto del libro es LA OBRA y van veloces los comisarios a exponerla y cotizarla en cientos de miles de euro-dólares. En este terreno Brasas, no se puede ser relativista, porque los hoy llamados "artistas de la apropiación" son los verdaderos parásitos. Lamentamos profundamente que usted se sienta lastimado, pero en el debate por el Arte no hay lugar para los débiles.

Brasas dijo...

¿Cómo que "QUE NO HOMBRE, QUE NO"?
:D
¿Quién es usted, la "Seño"?
Los deberes que me pone son todos horribles... Pocas cosas se me ocurren más aburridas que la pintura de Antonio López, pero el imitar la pintura de Antonio López sin duda es una de ellas. Y ¿por qué iba yo a querer ver las cosas como él las ve?
Ahora vuelve a la carga con su Richard Prince, le añade a Sherry Levine y quiere que yo me los revise... ¿Por qué? ¿Para qué?
Si hacen lo que usted dice que hacen -fotos a los cuadros de otros- está claro que no son "artistas parásitos": Simplemente ¡¡NO SON ARTISTAS!!
¿Para qué los trae usted a colación?
Domínguez por supuesto SÍ es un artista, y desde el principio dije que tiene aspectos meritorios.
(¿no le basta? ¿tengo que "aprender a pensar" yo justo igual que usted, y si me niego resulta que soy "débil"? xD)

Humillados y Ofendidos dijo...

Usar la ignorancia como coartada, para la justicia como para el debate, NO SIRVE. Puede usted joven Brasas justificarse en la privacidad de su hermética bóveda craneana, puede usted gritarle al espejo "no sé, no sé no sé" las veces que considere necesarias. Si, queremos que trabaje joven Brasas, si no lo hace por un simple deseo de aprender y la natural curiosidad del artista, hágalo por mimetismo y así logrará tal vez, pasar desapercibido. Yo mientras seguiré analizando con un cuchillo sus argumentos, que son sospechosamente, los mismos que usó Borja Villel. Ande usted y compruébelo. Verá que investigar es una trampa que le surge a cada inseguro paso que da por el traicionero camino de la búsqueda del conocimiento.

Brasas dijo...

¿Me avisa de que tiene un cuchillo?
¡¡Esto es el colmo!!
:D