sábado, 27 de octubre de 2012

EL PAISAJE, SABER VER LA DISTANCIA.

Gerardo Murillo, Dr Atl, La Nube. 
 La exposición Transformaciones del Paisaje, que se muestra en el Museo Nacional de Arte MUNAL, sobre la obra de José María Velasco y la trasformación del paisaje mexicano es parte de la equivocada y deformada interpretación que se ha hecho del concepto del paisaje. Las pinturas de Velasco y de otros artistas como Juan O’Gorman y Dr. Atl están acompañadas por fotografías de la compañía Aerofoto, imágenes previas a las de satélite. Supuestamente, la intención de la curaduría, que evidentemente, carece de pensamiento abstracto, es que “reflexionemos” en los cambios del lugar desde la pintura contra la fotografía.  Al final de la exposición hay un video con la ya proverbial falta de calidad del “videoarte”: tomas de banqueta y pies caminando, movidas, mal editadas, cambios de cámara absurdos, lo de rigor.

Luis Nishizawa, El Pedregal. 
 La pintura de paisaje no es testimonial, no pretende ser información; es una interpretación del entorno que hace el artista a partir de la apreciación de lo que ve, cómo le impacta estética y emocionalmente. De esa interpretación surge lo que quiere comunicar, mostrar o trasmitir. No existe la intención de verosimilitud, en el sentido de una exactitud literal del lugar. Aun los paisajes documentales del siglo XVII tienen grandes dosis de subjetividad. Que expongan fotos de tomas aéreas, que no son y nunca serán paisajes, para ver lo que ha cambiado no aporta nada a la pintura. Las diferencias no son relevantes puesto que la similitud desde el inicio es relativa. Es absurdo que si Juan O’Gorman pinta unas montañas azules, nos pongan a lado una fotografía que, además, no tiene que ver con el ángulo del pintor. ¿Cómo tratan de poner en dialogo a la pintura si desconocen su lenguaje? Esta obsesión por el antes y después demuestra la falta de comprensión del paisaje y sucede porque no ven la obra, no ven la pintura. La reducen a la obviedad verbal paisaje /terreno y la insertan en curadurías que les permitan relacionarla con objetos literales y piezas sin creación artística. Insisto, no hay pensamiento abstracto.

José María Velasco, Valle de México desde el Cerro de Santa Isabel. 
 Con un discurso utilitarista creen que el paisaje habla de un sitio y no es así: el paisaje es la interpretación de ese lugar. El paisaje describe una atmósfera, la luz, las emociones y las sensaciones visuales que provoca. Los paisajes de Turner o John Constable son invención y memoria, el cielo de Tiepolo es rosa y la “Noche Estrellada” de Van Gogh no existe. El pintor crea una parte de la obra de forma presencial y otra la reinventa. Delacroix decía “En presencia de la naturaleza, es la imaginación la que crea la imagen; por fortuna el ojo está incapacitado para ver los detalles más ínfimos, y reporta a la mente sólo las cosas que debe percibir”. No es importante ver lo que vio el artista, trasladarnos a un paraje y pretender que ahí queda algo de lo que pudo contemplar, “del sonido del agua” como decía Constable. Eso sólo lo vamos a conseguir viendo a la obra y esta nunca va a ser como la realidad, aunque el pintor haya sido, como Velasco, un observador científico de la naturaleza. El pintor se alimenta de la belleza del entorno, lo replantea estéticamente para conseguir armonía en la composición: cambia el color del cielo, el reflejo del sol sobre las nubes, si necesita traer al primer plano arboles, piedras, o mover una montaña, lo hace. Esa es su libertad estética y esa es en gran parte la intención del paisaje.

José María Velasco, Valle de México. 
 Los espesos jardines de Watteau, los paisajes abstractos de Whistler, no son una réplica veraz, no están en ningún sitio que pueda ser fotografiado y es irrelevante ver cómo son hoy. Lo que Velasco logró con sus pinturas del Valle de México, más que documentarlo, fue mitificarlo, crear una tierra prometida que se extiende para ser habitada. Estudiaba la presencia milenaria de los volcanes para plasmar su silencio, no para hacer un plano del terreno. Los pintores que hacen paisajes a partir de fotografías replantean la escena, proponen otra realidad. Para constatar la “transformación del paisaje” partan desde la pintura misma, de la escuela actual de paisaje urbano, con pintores extraordinarios y audaces. Lo que la curaduría hizo fue utilizar a la pintura como decoración de fondo y como validación de sus elementales reflexiones y sus argumentos trillados y simples.

José María Velasco, Valle de México desde la Villa de Guadalupe.  

Publicado en el Suplemento Cultural Laberinto de Milenio Diario, el sábado 27 de octubre del 2012.
Transformaciones del Paisaje. Museo Nacional de Arte MUNAL, hasta enero 5 del 2013. 

CONFERENCIA EN LA JORNADA DE ARTES VISUALES DE PACHUCA, HIDALGO.



Avelina Lésper y la falsedad del arte contemporáneo

CULTURA • 25 OCTUBRE 2012 - 12:29AM — SERGIO LOZADA CÁRDENAS
Como parte de la Jornada de Artes Visuales, ofreció una charla en Pachuca, donde dijo: “No se le puede considerar así a algo que valora más la curaduría que el proceso artístico”
LA ESPECIALISTA HABLÓ DE DOGMAS QUE VALORAN PROPUESTAS QUE NO MERECEN TANTA ATENCIÓN.
Pachuca  • La crítica de arte Avelina Lésper visualizó lo que considera dogmas en el arte contemporáneo, que lo perduran y le dan legitimidad a una práctica que ve alejada de lo artístico, y que incluso atenta en contra del arte mismo.
En una charla que ofreció en el Centro de las Artes de Hidalgo, con motivo de la Jornada de ArtesVisuales que organiza la institución, enumeró una serie de características del conocido como arte contemporáneo que lo colocan en otra vertiente de expresión, al carecer de técnicas y del encuentro estilístico con el espectador.
“Simplemente no es arte, no se le puede considerar así a algo que valora más la curaduría que el proceso artístico, que carece de belleza y que necesita de los museos para legitimarse. Por eso crearon una serie de dogmas, conceptos que deben acatarse sin pensar, y que cuando se cuestionan el arte contemporáneo se desploma, carece de argumentos para existir” consideró.
La también columnista del suplemento cultural Laberinto de Milenio asegura que este dogma debe ser derribado, el riesgo que se corre no hacerlo así es que se aplique a cualquier objeto, y como dicho dogmatismo se basa en la sumisión intelectual, la ideología permeará en distintos ámbitos, volviendo a la sociedad actual mediocre.
“No es una exageración, la rebeldía está en decir lo que es evidente a la vista. Las instituciones, los museos, las escuelas de arte, la crítica, todo está dirigido a oficializar, legitimar y divulgar esas formas sin inteligencia como arte, y hoy no hay discusión: la Academia aplaude furiosamente a estas obras, las respalda con retórica y las colma de referencias filosóficas” agregó.
Entre los dogmas que identificó, y que son respaldados por intereses mercantiles en el arte, se encuentra el que llama Dogma de la Transubstanciación, con el que ejemplifica el hecho que los seguidores del arte contemporáneo modifiquen el significado de un objeto y su connotación cotidiana por el simple hecho de encontrarse en una galería o en un museo.
“Este dogma afirma que el objeto cambia de sustancia por una influencia mágica, por un acto de prestidigitación o por un milagro.”
“Esto que vemos ya no es lo que vemos, es algo más que no es evidente, ni en su presencia física ni en su evidencia material, su sustancia cambio, es además invisible a nuestros ojos y para aceptarla tenemos que creer en esa transformación” explicó.
Junto con su explicación proyectó ejemplos de instalaciones de arte contemporáneo en distintas galerías del mundo, y resaltaba de la necesidad de una explicación textual, cargada de una sobre intelectualización, y que se convierte en un intermediario entre la obra y el público.
“Un curador sólo tiene una autoridad así con este falso arte llamado contemporáneo, el otro arte, el verdadero, no lo requiere porque el trabajo del artista es el discurso teórico del artista, la obra se demuestra a sí misma, no necesita intermediarios”.
Claves
Ideas impuestas
- La crítica de arte Avelina Lesper ofreció en el Centro de las Artes de Hidalgo una conferencia para explicar lo que considera dogmas que legitiman al arte contemporáneo.
- Considera que hay una serie de ideas impuestas que legitiman a este arte, intereses económicos lo demandan, y se llega a calificar de ignorante a quien exprese su desagrado.
- Observa indispensable comenzar a derribar dichos dogmas y cuestionarlos, o se tiene el riesgo de que ese pensamiento permee en la intelectualidad y la sociedad se vuelva menos inteligente.
Publicado en Milenio de Pachuca, link aquí.