sábado, 22 de diciembre de 2012

YOU´RE HAPPY, I'M HAPPY.

Avelina Lésper en Art Basel Miami 2012. 
El banco HSBC pide perdón porque no estuvo a la altura de sus reguladores y clientes y permitió que sus instituciones se dedicaran al redituable negocio de lavar dinero, miles de millones de dólares en Estados Unidos y en México. Desde luego que el banco estuvo a la altura de sus clientes, hizo lo que esperaban de él: eficiencia para manejar dinero ajeno, discreción y una amplia cartera de instrumentos financieros para que todo parezca lo que es, un negocio en el que todos ganan, un casino sin pérdidas. You're happy, I'm happy, decía Vito Corleone.  Los dueños de estas cuentas y los funcionarios de esos bancos mantienen su pulcro anonimato, su impecable dinero está seguro, el optimismo está de fiesta, y en algo hay que gastar ese deslumbrante capital de nívea e impune limpieza. Llegan a Art Basel Miami con las manos llenas del dinero que no cabe en una bóveda y tienen que usarlo en algo y qué mejor opción, políticamente correcta y socialmente aceptada, que comprar esto que llaman arte.

El impoluto dinero del narco mexicano no circula en esta feria, tenemos una delincuencia que no compra arte, ni nacional ni extranjero, ni del verdadero ni del falso, lo único que acumulan son Hummers, mansiones y asesinatos. La burbuja del coleccionismo de cosas que pretenden ser arte, y que en realidad son objetos de lujo excéntrico, se infló paralela al desenfreno bancario y a la burbuja inmobiliaria. Decidir qué comprar entre tantas obras iguales es un dilema que se resuelve con la inspiración de otras burbujas, las del champán que regalan en la zona VIP, precisamente para los compradores de cosas VIP: video, instalación, performance.

El coleccionismo tiene diferentes modalidades y personalidades. Está el coleccionista que se involucra con la obra, mantiene una comunión con lo adquirido, ve en ese objeto algo de él mismo, y toma riesgos por obra que lo comprometa, que lo implique. También está el que acumula objetos indigeribles que sus asesores definen como arte, que le van a permitir figurar en las listas de mecenas ricos de las revistas y le abren las puertas de los museos contemporáneos. Este último viene a Art Basel y se lleva esas cosas que no podrían ser ni guardadas en una caja una vez terminada la feria. Ahora, no es razonable ponerse exigente con eso de la selección, cuando el dinero sobra, lo justo es despilfarrarlo. Estas obras son un ejemplo, todo vendido, todo en dólares, sólo algunos precios son en euros y libras esterlinas. 
Foto de Cindy Sherman disfrazada, 120 mil, 
en caso de no llegar al precio está la siguiente opción. 
Las fotos de la imitadora  de Sherman, Rineke Dijstra, 
hace lo mismo, es más joven y cuestan 50 mil. 
Estantería con videos, enseres kitsch y 
botellas con agua de colores, Papilotti Rist, 300 mil. 
Llanta y tubo de aluminio de Cady Nolan, 75 mil. 
Uno de los records de venta, impresión digital de una portada de novela rosa con la imagen de una enfermera y unos artísticos brochazos de pintura de Richard Prince, 6 millones.
Readymade de Mona Hatoun, una silla de hierro con una telaraña tejida, muy “poética” dice la galerista, 120 mil euros. 
Para decorar una casa diseñada por Zaha Hadid, flor gigante, 
con colorido tipo Hello Kitty, de Yayoi Kusama, 450 mil.
Tapiz para cubrir paredes con la frase “Conceptual Decoration” 
40 mil por diez rollos de Stefan Brüggemann. 
Los letreros de Barbara Kruger hay de diferentes precios y tamaños con frases muy profundas: “Greedy Schmuck” de 250 mil.  Si queda grande para la pared del corporativo la galería lo pide más pequeño, total, es una impresión digital. 
La comida basura reverenciada por el arte idem, “escultura” de bolsa de papas fritas cubierta de brillantina, muy "elegante", de Liza Lou por 95 mil. 

Eko practicando un poco de yoga en Art Basel Miami. 
Visitante a la feria mirando dónde podría dejar una obra. 
De Isa Genzen, bloque de cemento con dos antenas de radio, 
el sentido del humor está en el precio, 29 mil. 
Tendedero con lienzo teñido con cosméticos, 
de la ganadora del Turner Prize, Carla Black, por 60 mil libras. 
Lo minimalista se paga caro, de Jorge Macchi, alambres sobre una tabla, 32 mil. 
El precio de un objeto de este tipo es un capricho, y es un capricho pagarlo, consecuencia de la borrachera que causan estas burbujas. La resaca no llega porque para eso están los teóricos de este falso arte absolviendo al cinismo. 

Publicado en el Suplemento Laberinto de Milenio Diario, el sábado 22 de diciembre del 20012.    

20 comentarios:

Aldo Nadezh Hinojosa dijo...

Está buenísimo el artículo! Un poco de humor para la cruda de la burbuja contemporánea.

Siempre he pensado "tanto dinero y no saber en qué gastarlo"

Saludos!

Luis Blanchard dijo...

...la mediocridad del neoliberalismo.
Huelgan comentarios .

Tomás Pariente Dutor dijo...

Para mi esto forma parte de la cuestión más general de que vivimos en un mundo injusto. Es escandaloso que alguien pague 120.000 por una foto de Sherman, pero tambien pagarlo por cualquier foto, y esto entra dentro de que 120.000 es para mucha gente la vida entera de trabajo o ni por asomo eso, y para otros 1 hora de sus beneficios.

Federico Gómez dijo...

!!!!Que fuerrrrte !!! cuanta mierda.

Anónimo dijo...

http://www.revista-clarimonda.blogspot.mx/2012/10/extremmos-detraactores.html

Carlos Z dijo...

Hundiste el dedo en la llaga con este texto. Los ricos gastan su dinero como les da la gana dirán algunos y otros no verán como un problema la HAPPY HERD en que han convertido a los productores de arte. A esta edición de Arbasel Miami falto el picantico de un banana affair.

Anónimo dijo...

Seamos honestos, debemos postrarnos con la frente en las grises y pisadas alfombras de Art Basel y reconocer el enorme talento de Cady Nolan. Vender una escultura erótica en 75mil dólares (una llanta con un erecto tubo, y el que no entendió ni se excitó con la "pícara" alusión sexual, es que no tiene sangre en las venas) en esta época de pobreza sistémica, tiene un enorme mérito. La mujer merece que la plaza donde leo las magras ofertas de empleo se llame como ella. ¡Feliz Año simples mortales!

Oval dijo...

Discrepo con Avelina en eso de que hay varios tipos de coleccionistas, creo que solo está "el coleccionista que se involucra con la obra, el que mantiene una comunión con lo adquirido y ve en ese objeto algo de él mismo"...si son capaces de pagar esos precios por esas cosas es porque ahí están pintados.

Alfok dijo...

Pues fácil voy, me cago en un papel periódico y saco mis 100 mil dolares de manera muy rápida, que divertido es hacer arte hoy en día :)

Tomás Pariente Dutor dijo...

Sobre el Link de anónimo muy interesante, pero no relevante en el caso de las imágenes con las que Avelina ilustra su artículo. A mi me parece que no hay carga transgresiva, y menos del tipo de Performance escatológica, abyecta o cualquiera de esas categorías con las que ese Post se ilustra. Sobre el dinero que se gastan y del mérito que tiene hacerselo gastar, creo que hay que pensar en cuanto les cuesta ganarlo. El señor que compró el tiburón de Hirsth, por 12 millones de dolares, tardaba unos dos dias y medio en ganar ese dinero. Aquí en España tenemos por ejemplo un señor que el año pasado ganó 51 millones de € al día. Hablamos de este tipo de gente, todo eso-100.000, 200.000$- es calderilla para ellos. Ni siquiera se puede decir que en general estén especulando, solo se trata de formar parte de ese Club.

Roberto Ferreyra dijo...

Gracias Avelina por hacer una critica limpia e inteligente, abrir los ojos de la gente con tus argumentos claros e imparciales y sobre todo humanistas, de lo que tanto carecemos hoy.

Roberto Ferreyra dijo...

Gracias Avelina por hacer una critica limpia e inteligente, abrir los ojos de la gente con tus argumentos claros e imparciales y sobre todo humanistas, de lo que tanto carecemos hoy.

Anónimo dijo...

me parece triste que en serio no conozca la obra de algunos de los artistas con los que ilustra este articulo, usted habla de Rineke Dijstra como una "imitadora" de Cindy Sherman cuando la obra de ambas si bien tienen puntos en común son totalmente distintas, ahora si le sorprenden y escandalizan los precios del arte contemporáneo y sobre todo que se compré con dinero sucio, me parece que seguramente por ahí algún magnate ha comprado obras de los maestros y demás artistas clásicos con dinero de dudosas procedencias.

Diego dijo...

Qué tristeza me genera que toda esa basura se venda a tanto dinero.

Diego dijo...

Es triste que se pague tanto dinero por semejante basura.
Arte no es lo que cada quien dice que es arte legitimado solamente por los caprichos del capital financiero y por el snobismo de una academia mediocre.

Ceballos dijo...

Todo ello ejemplo claro de la falta de racionalidad, del dominio absoluto de los adinerados que pueden maniobrar a su antojo, no solo las economías y la política mundial, sino también los valores artísticos. En definitiva un retrato de quién dirige nuestro planeta y en el fondo un retrato de la estupidez humana.

Rafa Chevira dijo...

Avelina, te dejo un enlace para que veas algunos de mis trabajos. Un abrazo. Rafa Chevira. http://rafachevira.blogspot.com.es/

josephinealexa dijo...

Como dijo el filósofo: ésto también pasará...y ni rastros dejará.
Dudo que de aquí a 300 años estas obras estarán expuestas...mucho menos que alguien pague por ellas. El arte es aquello que perdura y que el tiempo no lo desluce; por el contrario: lo redescubre una y otra vez. Una imagen que queda en mi mente: cuántos depósitos de basura se llenarán hasta que esta moda termine.

pablo lopez dijo...

Querida Avelina,

El trabajo de Rineke Dijkstra y el de Cindy Sherman no tienen absolutamente nada que ver... excepto que los dos trabajos retratan a gente... Cindy Sherman ha realizado una carrera de más de 30 años fotografiándose a sí misma solamente, es decir, no existe pieza alguna en la que aparezca otra persona, y Rineke Dijkstra lleva 20 y tantos años fotografiando a otras personas (creo que solo existe un autorretrato que se conozca). Rineke ha fotografiado ambos sexos, masculino y femenino, siguiendo en casos la vida de uno de sus sujetos a lo largo de los años y siempre ha trabajado en fotografía a color. Cindy Sherman ha fotografiado en blanco y negro y color, sin embargo, su trabajo más reconocido son los autorretratos de sus ¨film stills¨. Por lo cuál, no entiendo el comentario que haces en el que afirmas que Dijkstra hace lo mismo que Sherman. La crítica sin fundamento no se vale.

RuizTorres dijo...

Quería ver las pinturas de Avelina, estoy curioso tanta crítica del arte de los otros, y de ella? simple curiosidad...