sábado, 29 de septiembre de 2012

MATERIALES.

EKO, Xilografía. 

El material es un vehículo de expresión. A través de su manipulación, alteración y experimentación el artista crea. Su invención y utilización es un refinamiento de la inteligencia. Conocer cómo se usan es parte de la sabiduría de la creación. El artista comparte con la ciencia esa necesidad por la investigación y por el riesgo de la experimentación. En el Renacimiento, cuando los hermanos Bellini inventaron la pintura al óleo, robar la fórmula se volvió una obsesión de los artistas. Dalí, que era un mentiroso compulsivo, afirmaba que pintaba con barnices como los de JohanVermeer, y en su manual de pintura promete, sin cumplirlo, revelar cómo se hacen. James Abbot Whistler hizo las transparencias inimitables de sus paisajes abstractos con mezclas de barnices y aceites desconocidas hasta ahora. En esta búsqueda hay grandes fracasos que se convirtieron en caminos para seguir investigando. Para José Clemente Orozco era una preocupación existencial la fragilidad del muro, la vulnerabilidad del soporte y trabajaba en sus pigmentos para que resistieran la fuerza del clima y del tiempo. Por eso, saber usar los materiales es un aspecto técnico que permite la libertad de creación. Aunque pareciera una contradicción, la de unir la creatividad a la disciplina técnica, es una necesidad. El artista que evade esta enseñanza, que se niega a este aprendizaje, crea obras que no resisten el paso del tiempo. Una obra mal terminada nos impide ver lo que el artista trató de decir porque es más evidente su falta de dominio del material. 
Esto contrasta con el hecho de que los autonombrados artistas se niegan a utilizar materiales que llaman “tradicionales”. Convierten en material todo lo que no exija de un conocimiento técnico para ser usado. Desde Facebook hasta chicles masticados son soportes de obras o la obra misma. Pero en realidad el único material que el arte contemporáneo ha utilizado es la retórica. Estas obras, que son un producto del lenguaje, han recurrido a una tramposa manipulación de la palabra para lograr valoración y apreciación intelectual. Esto es una consecuencia del rechazo al trabajo: es el no hacer, el no ensuciarse. 
Para que la obra sea encender el aire acondicionado, como ahora en Documenta Kassel, se necesita una construcción retórica inmensa. Las teorías ya no logran ofrecer un material suficientemente sólido para hacer que la ausencia de creación tenga una validez artística. La retórica, la palabra y la especulación como materiales para crear una obra están mal utilizadas y son cada vez más evidentes las deficiencias. Los discursos son prácticamente iguales, explotan los mismos lugares comunes y términos. Estamos llegando a un siglo de anti creación sin que estas ideas se hayan renovado. El cansancio de los teóricos de estar dando soporte verbal a las mismas cosas los ha llevado a un callejón sin salida. 
Para que esto cambie se tiene que dar más libertad creadora a los teóricos. Ellos llevan el peso del arte contemporáneo y esta responsabilidad los está matando. Es demasiado. Si las obras son palabras, referencias filosóficas, construcciones lingüísticas, es momento de que los teóricos se emancipen y exijan su derecho a ser reconocidos como los verdaderos creadores. Ya es irrelevante que la obra sea un objeto u otro. La no obra, la no presencia también se considera arte. Partiendo de ahí, las exposiciones deben ser mesas redondas, pláticas y ponencias. Si se exige que la obra sea analizada desde su sustrato teórico ¿para qué vemos a la obra? lo que importa de ella son las palabras, el número de citas filosóficas, las escalera teórica que la eleva hasta el cielo del arte. Si sobra la tangibilidad de la obra y debe dar paso a la intangibilidad de la teoría, entonces que ya no haya obras: dejen de acaparar museos, y usen auditorios, salas de juntas, centros de autoayuda. La palabra no necesita de espacio físico. La palabra necesita de un micrófono, de un pódium, de un libro. Hoy que el arte es ultra panfletario lo mejor que le puede suceder es salirse de los museos y ubicarse en el pulcro espacio del papel. Dejen los museos para lo que hacen, los que se ensucian, los que usan su sabiduría y su pasión con los materiales. 

Publicado en el Suplemento Cultural Laberinto de Milenio Diario, el sábado 29 de septiembre del 2012.
Para ver más obras de EKO haz click aquí. 

11 comentarios:

Federico Gómez dijo...

Una única objeción o matiz a lo expuesto: trabajo con árboles, y soy un apasionado de los materiales y por ende con el que trabajo, pero hay veces que lo que me interesa de la pieza es precisamente que se contemple el paso del tiempo, es decir renuncio a la perdurabilidad de la misma en favor de la actuación del tiempo sobre ella, algo que para mi resulta imposible; por tanto diría que soy favorable a los materiales tradicionales, estoy de acuerdo con su conocimiento técnico, pero me quedan las dudas sobre la trascendencia o perdurabilidad de los trabajos.
Salud

Javier Saavedra dijo...

Aunque yo valore apasionadamente las técnicas llamadas tradicionales, pienso que también es positivo el que haya muchos artistas que realicen su trabajo utilizando e incluyendo materiales y tecnologías nuevas. Lo que sí me parece indispensable es que la obra en cuestión sea hecha con dedicación y con conocimiento de los materiales, de manera que pueda tener la calidad estética suficiente como para provocar una experiencia emocional directa con el espectador; sin necesidad de rollos explicatorios.
Esta cualidad no creo que sea exclusiva de las obras realizadas en técnicas “tradicionales”, aunque me parece que demasiado a menudo el uso de materiales y tecnologías alternativos va de la mano con una carencia de calidad, como si el simple uso de un material fuera de lo común fuera suficiente para validar la obra.
En cuanto a la perdurabilidad, personalmente me resulta difícil de creer que un artista que trabaja sabiendo que su obra será efímera le pone la misma intención y dedicación –se vuelca en la obra de la misma manera - que otro que trabaja intentando que ésta trascienda; ¿Qué se intenta hacer con la obra? ¿Crear un impacto pasajero, o un impacto que pueda ir creando ecos a través del tiempo y la distancia? Me parece que éste planteamiento inicial –la respuesta a ésta pregunta- forzosamente determina o por lo menos influye en la calidad que pueda llegar a tener una obra.

fernando castillo dijo...

Siendo muy pequeño vi por primera vez "Los fusilamientos del 3 de mayo" de Francisco de Goya, y en ese momento descubrí de qué va el arte, como necesidad absoluta de transmitir una sensación profunda a los demás a través del tiempo. Esa es la inmortalidad. Transmitir un mensaje profundo que, dicho de cualquier otra forma, resultaría banal. Sólo el arte (poesía, música, escultura, danza...)es capaz de transmitir en su totalidad todos los detalles de los sentimientos más recónditos del espíritu. Y sólo eximiéndolos del deterioro del tiempo nos aseguramos de que sus destinatarios queden más lejos de lo que nuestro horizonte temporal abarca.
Lo que se realiza en estos días como arte se desmorona con suma facilidad. Tanta como la fatuidad del supuesto mensaje que se quiere transmitir.
Realmente, para qué necesitan que sobreviva al tiempo, si el mismo día que se ha realizado ya ha muerto en su totalidad?.

Anónimo dijo...

Hola Avelina.
Como es habitual en tu blog,es esta otra excelente aportación tuya en torno a la importancia que posee el OFICIO ,esto es,el conocimiento de los materiales,o el aspecto llamado artesanal ; aspecto éste enteramente ineludible para todo aquel que pretenda una creación artística seria e integral.
Curiosamente, dicha palabra de "ARTESANIA" es la que esgrimen los curadores y pseudo-artistas contemporáneos para desprestigiar y atacar a aquel arte que dicen "superado" porque ,precisamente,en su aspecto material se sustentaba en tal conocimiento del oficio.Es como si este conocimiento fuera, para estos sectarios,un síntoma de impotencia creativa,cuando es, precisamente, justo lo contrario.
Siendo la ignorancia harto temeraria,uno de estos filisteos del "arte contemporáneo" me decía convencido que la estatuaría egipcia del Imperio Antiguo era solo "artesanía"(¡¡),y no "arte",dado el gran conocimiento de los procedimientos escultóricos por parte de aquellos artífices.Pretendía este sujeto que el conocimiento de cómo tallar el basalto o el granito fuese,en sí, una limitación para expresar ideas; pero,¿es que hubieran plasmado mejor,aquellos escultores magníficos,el misterio digamos,metafísico,de la Eternidad,desconociendo su oficio artesanal???.
Hay,ciertamente,que ser un necio al pretender que el trabajo manual sea un lastre para la creación del artista.Una cosa asi solo puede afirmarla el impotente o el envidioso que, aspirando a ser reconocido "artista",y al no ser capaz, ni siquiera, de dibujar medianamente mal,se dedica a desprestigiar a todo aquel que sabe dibujar dignamente o que se esfuerza por aprender...
Al escuchar afirmaciones semejantes a la arriba referida de la estatuaria, uno se da cuenta qué tipo de toscos descerebrados componen la legión de estusiastas y proselitistas del engendro monstruoso de las mil cabezas que hoy se empeñan en llamar "arte".

Tomás Pariente Dutor dijo...

Hola, yo pienso que para construir algo hace falta tener conocimiento. Si lo que se construye es un objeto entonces hace falta tener un conocimiento del material que se emplea y de la tecnología que lo construye. El arte, en la medida que construye objetos, no escapa de esto.
No creo que el arte se haya de circunscribir a una serie de disciplinas inamovibles; o que los artistas hayan de usar siempre las mismas técnicas o materiales, pero siempre ha de haber unos materiales y una tecnologia, y siempre ha de haber un conocimiento experto de lo que se hace y del material que se usa.
En el caso por ejemplo de las tecnologías digitales, en el que se podría argumentar que no hay materialidad -o al menos no es necesaria- también ha de haber un conocimiento profundo del software que se emplea.
Me parece que quienes denigran a los artistas que tienen un enfoque artesanal porque piensan que ese conocimiento es inutil, innecesario o anticuado se equivocan.

Anónimo dijo...

A esta fobia que sienten los pseudoartistas contemporáneos por el aspecto "artesanal" que reclama la misma creación,añadir que también resulta chocante el hecho de que una gran parte de aquellos JAMAS construyen directamente ,o por ellos mismos, sus obras,sino que recurren a técnicos cualificados o a equipos o empresas especializadas en una determinada rama técnica(equipos técnicos naturalmente desprovistos de cualquier conocimiento o interés artísticos)para así poder dar forma o "plasmar" sus "GRANDES IDEAS".
Quiero decir que el artista de hoy, para sentirse como tal,no debe de mancharse las manos, sino solo poner la idea ,el "proyecto",para que otros (un taxidermista o un ingeniero de caminos,por citar solo dos ejemplos) lo realicen.
Además,como sabemos por experiencia,las ideas que emanan de las mentes de los nuevos "artistas",están ,en la inmensa mayoría de casos,carentes de cualquier interés (ni estético,ni objetivamente intelectual)dada su carencia de profundidad y de coherencia :Son productos a menudo basados en el plagio,en el mensaje harto banal,improcedente,de discurso inconexo,y ,con frecuencia,inclinado a la exhibición escandalosa así como a la fácil y gratuita provocación.
Y,para colmo,estos costosos procesos "creativos" los pagamos entre todos(nosotros,los contribuyentes)puesto que se realizan ,muy a menudo,con dinero público a través de subvenciones,etc.
La estafa del arte contemporáneo está,por tanto,bien presente,desde la génesis de sus "ideas" hasta la clausura de sus exposiciones,realizadas en cualquier fundación o museo estatal.

Iñigo Navarro dijo...

no puedo estar más de acuerdo una vez más.
http://inigonavarro.blogspot.com.es/

Iñigo Navarro dijo...

No puedo estar más de acuerdo una vez más. Enhorabuena Avelina
http://inigonavarro.blogspot.com.es/

Carlos ZerpAbzueta dijo...

Este articulo me trajo a la memoria uno muy bueno que escribiste hace ya casi un año y donde reportabas en vivo y directo un evento que retrata eso que llaman arte conceptual. Lo llamaste BANANA AFFAIRE y de alguna manera se podría considerar como Affaire mucho de lo que suelen llamar arte contemporaneo. Esta claro que los cambios definitivamente vendran del lado de los creadores alertas que no tengan prejuicios en ver al conocimiento, el dominio del oficio y la experimentación como las bases fundamentales para el desarrollo de un trabajo coherente y realmente de su tiempo, un tiempo que ha tenido cambios dramaticos a todos los niveles y que pereciera invisibles para muchos que se empeñan en seguir repitiendo una formula con muy pocas variantes y que como bandera "vanguardista" plantean el rechazo a lo que es escencial en ese arte material que no necesita de un manual de uso para lograr el silencioso dialogo sensible que activa el disfrute estético tanto en la intimidad del proceso creativo como en los momento que corresponda compartir el resultado de ese proceso.

AMALTEA dijo...

Anónimo ha puesto el dedo en la llaga. El oficio, definido como la competencia y la pericia en la disciplina, sea la que fuere, es la base sobre la que se sustenta la creación. En las artes plásticas y en la composición musical o literaria. Arte significa también transformación de elementos sin vida propia para dotarlo del halo vital que mueve emociones y reflexión.
La palabrería y las citas filosófica son un pobre disfraz si debajo sólo hay una caja registradora.

custom stickers dijo...

Billboards are great marketing source for any business due to its striking design and unlimited usage in certain purposes. Whenever you are driving on a countryside, you see a huge image so far away on a mountain representing something. These are billboards which usually shows an ad of a product or demonstrate you the way you are going on. They cost a little much but worth and an effective source of advertisement.