sábado, 7 de julio de 2012

JOHAN FALKMAN, CONSTRUCTOR DE PERSONAS.

Todas las pinturas son obras de Johan Falkman del 2011. Óleos sobre lienzo. 

La evolucionar es parte del trabajo de un pintor. Una obra que se estanca en sus propios hallazgos degenera en la facilidad de los hábitos y la comodidad. La exposición de Johan Falkman nos describe la evolución en la trayectoria de un pintor y nos enseña puntos fundamentales del trabajo creador.

 Un pintor, por talentoso que sea, tiene que encontrar su lenguaje y su estilo, que se resume a cuál es su asunto en el arte, qué quiere revelar y demostrar cómo lo va hacer. Esto, que parecería la parte más sencilla, no lo es. Hay pintores con gran destreza manual y sobrada capacidad para realizar una obra que no tienen idea de qué plasmar en el lienzo. La obra denuncia esas dudas, que son existenciales, con errores en la resolución de la composición y el color, temas mal planteados y obsesión con los materiales para enmascarar la falta de ideas. En el extremo están los que sobre valoran la libertad, hacen a un lado la formación y las técnicas y se enfrascan en el ejerció onanista de “expresarse” sin bases teóricas ni prácticas. Producen obras mal realizadas y peor pensadas, limitadísimas, que agotan los pocos recursos de los que disponen.

 La obra de Falkman es básicamente comisiones: retratos al óleo de personas ricas y científicos que trabajan en instituciones y hospitales. Dentro de este limitado territorio Falkman crea, busca y evoluciona. El recorrido por los retratos nos lleva por la historia del pintor, más que de los modelos que posaron para su propia posteridad. En su primera etapa Falkman tenía una posición muy cómoda, vendía mucho y satisfacía a sus clientes con obras vacías. Un retrato de cuerpo entero de una hermosa señora de senos enromes y largo vestido negro; una mujer bronceada posa con joyas y con su perrito; otra yace recostada con un vestido amarillo, más joyas y lo que parece un Gauguin a sus espaldas. La constante es la imitación del estilo del retrato convencional y comercial norteamericano de los años cincuentas. Las pinturas son de pincelada plana, limpia, inexpresiva, muy trabajadas, con detalles del retratado y un acabado perfecto. En el sentido comercial son piezas correctísimas, impecables en su realización y fallidas en su trabajo artístico. Pinturas vulgares que seguramente fascinaron a sus clientes.

 Sin embargo, ya en cuadros de esa misma época, se toma libertades creativas con sus modelos científicos; las batas blancas tienen una textura pictórica matérica, cargada de volumen. Rostros multicolores, la piel roja de los eslavos que se les trasparenta la sangre, mezclada con azules, anaranjados, verdes. Los científicos, clientes más inteligentes, aceptaban el experimento pictórico que se gestaba en su retrato. Entonces viene el salto deslumbrante en la obra de Falkman: los retratos del año 2011 son piezas en las que decide ser artista, no el prestador de un servicio, sale de su letargo creador e impone un estilo y un lenguaje que hace de sus obras un evento pictórico. La comisión se crece en obra autoral. Falkman aprende de nuevo a pintar reinventado los principios que tiene memorizados. La anatomía de sus modelos es una superposición de pinceladas gruesas, pastosas, cargadas de óleo, que se desbordan; las caras están hechas de brochazos untuosos, casi modeladas.


Los retratados, con este acercamiento más honesto, adquieren una dignidad y un silencio dramático, son testigos del cambio que el pintor hizo en su obra, se prestan para que se materialice, dejan que la pintura hable por ellos. Entre más pictóricos, más humanos. Una condesa con un vestido que remata con una flor de tela, la pintura se extiende gruesa en el lienzo, plena de relieves, agitada. El ímpetu de destruir la convención de la realidad. A partir de la acotada obligación de retratar a alguien utiliza los elementos que tiene para demostrar las posibilidades infinitas de la pintura. El parecido absoluto y testimonial lo da la fotografía, pero la redimensión del ser humano como tema, únicamente lo pueden aportar esas pinceladas que superan lo que realidad ofrece. El retrato con estas características no sólo cumple con ese misterioso capricho de capturar en un momento la vida de alguien; es, en esencia pintura. Es la construcción de una persona a través de una obra de arte.   

Johan Falkman. La alteridad en el espejo.
Museo del Antiguo Colegio de San Idelfonso. Hasta julio 15 del 2012.
Publicado en el Suplemento Cultural Laberinto, de Milenio Diario, el sábado 7 de julio del 2012.

5 comentarios:

Jasmine Flores S. dijo...

Que la tal Congelada de Uva defeque una manta en plena marcha, el sábado pasado, para el periodista cultural de Mileno, Heriberto Yepez es arte, ante esto surgieron algunas dudas y lo cuestione vía twitter: ¿por
que es arte lo que hace Rocío Boliver? y el respondió:

"Porque el arte es una actividad social, basta que un grupo lo consideremos "arte" para que lo sea para este grupo."

Volví a cuestionar: ¿Entonces todas las obras de los grandes artistas que conocemos no han trascendido en tiempo y espacio? ¿Son fútiles?

"El arte no tiene que ser "trascendente"; eso es considerarlo religiosamente. Ni universal. (Eso no existe a nivel social)


¿Y porque no hacerlo con manifestaciones que enriquezcan: poesía, canto, teatro, cine, etc.? Eso hace falta, y mucha.

Su respuesta fue: "Entiendo tus criterios, son tus gustos, válidos. Pero no son los únicos. Y los otros también son válidos."

Por último yo simplemente le contesté que para mi, era el reflejo de la vacuidad, de los intereses institucionales, de la crisis cultural y artística que hay en México.

Y él en defensa de la Congelada de Uva argumentó: "A mí me parece un signo de la renovación del arte mexicano, de su vitalidad."

Ahí acabo el debate. Si un periodista que trabaja para un suplemento cultural, los cuales escasean, cree que defecar en la vía pública es arte. ¿Qué nos puede esperar?. Me gustaría leer tu opinión sobre la relación del arte y los movimientos sociales, en la actualidad.

Jasmine Flores S. dijo...

Que la tal Congelada de Uva defeque una manta en plena marcha, el sábado pasado, para el periodista cultural de Mileno, Heriberto Yepez es arte, ante esto surgieron algunas dudas y lo cuestione vía twitter: ¿por
que es arte lo que hace Rocío Boliver? y el respondió:

"Porque el arte es una actividad social, basta que un grupo lo consideremos "arte" para que lo sea para este grupo."

Volví a cuestionar: ¿Entonces todas las obras de los grandes artistas que conocemos no han trascendido en tiempo y espacio? ¿Son fútiles?

"El arte no tiene que ser "trascendente"; eso es considerarlo religiosamente. Ni universal. (Eso no existe a nivel social)


¿Y porque no hacerlo con manifestaciones que enriquezcan: poesía, canto, teatro, cine, etc.? Eso hace falta, y mucha.

Su respuesta fue: "Entiendo tus criterios, son tus gustos, válidos. Pero no son los únicos. Y los otros también son válidos."

Por último yo simplemente le contesté que para mi, era el reflejo de la vacuidad, de los intereses institucionales, de la crisis cultural y artística que hay en México.

Y él en defensa de la Congelada de Uva argumentó: "A mí me parece un signo de la renovación del arte mexicano, de su vitalidad."

Ahí acabo el debate. Si un periodista que trabaja para un suplemento cultural, los cuales escasean, cree que defecar en la vía pública es arte. ¿Qué nos puede esperar?. Me gustaría leer tu opinión sobre la relación del arte y los movimientos sociales, en la actualidad.

Roberto M. dijo...

Interesante nota. No conocía a Falkman, pero me gustaron mucho los retratos que usted utiliza como ejemplos. Si mal no recuerdo, la tesis de Ortega y Gasset respecto a Velázquez es muy similar a los comentarios que usted hace acerca de la obra de Falkman: que el sevillano era un gran pintor que a través de los retratos lograba conjugar el quehacer artístico con una profunda observación del carácter o psicología de los sujetos que pintaba. Saludos.

Jeannette Betancourt dijo...

Hola Avelina,
¿No encuentras coincidencias entre la obra del Falkman y la de Lucian Freud? Ambos construyen su narrativa desde el retrato. También hay algo en el rasgo de la pintura que al menos a mí, me parece que comparten.

cristina dijo...

fui a ver esta exposición y me parece que estás siendo bastante generosa en tus comentarios. no niego que tenía piezas muy ricas, pero la sensación general de que es un retratista con una fórmula ganó por sobre cosas buenas. algunos de esos retratos de grupos de médicos eran de plano siniestros, al punto que no podía darme cuenta si había un mensaje ahí o no. creo que el problema tal vez sea que todos los retratados se parecían. no sé.