sábado, 21 de julio de 2012

EL PEOR ARGUMENTO POSIBLE.

Nancy Spero, Sheela Na Gig at Home, 1996.

En la revista LetrasLibres del mes de julio, “tres jóvenes intelectuales” hacen un análisis sobre el libro de Mario Vargas Llosa La civilización de Espectáculo, entre ellos “una especialista en arte contemporáneo”. Se me cita en el artículo varias veces y mal, como es costumbre en esa revista. Los escasos argumentos de la “especialista” se centran en los lugares comunes de la defensa que hacen del arte contemporáneo o VIP (video, instalación, performance). Si no existe novedad en las obras mucho menos en sus argumentos: que esto ya sucedió en el pasado con los Impresionistas y la Academia. Que se les acusa de organizar un complot para sacar al verdadero arte de los museos. Que estas obras son más difíciles que el arte que sí se reconoce como tal. Analicemos.
El arte contemporáneo es la Academia. La rebeldía está en decir lo que es evidente a la vista, negar que eso sea arte ocurre desde la marginalidad. Las instituciones, los museos, las escuelas de arte, la crítica, todo está dirigido a oficializar, legitimar y divulgar esas formas sin inteligencia como arte. Hoy no hay discusión, la Academia aplaude furiosamente a estas obras, las respalda con retórica, las colma de referencias filosóficas y, además, hace de todas sus limitaciones ejemplos a seguir, cada torpeza intelectual es un canon, cada ocurrencia una ley. Lo más aceptado, alineado y mediatizado, el nuevo arte de las clases dominantes y sus instituciones es el arte VIP. Por eso es incomprensible el estado de pánico en el que caen cuando son cuestionados. Los que están fuera de la Academia son los pintores, escultores y grabadores, ellos están excluidos de los “salones”. La misma pintura que exiliaron hace cien años de los salones sigue hoy exiliada. Entonces fue por diferencias estéticas y hoy es por una imposición ideológica. Están fuera de la Academia las formas artísticas que son de evidente inteligencia y talento. La Academia no trabaja siguiendo un complot, no lo necesita, no existe un sólo obstáculo, una sola voluntad qué cambiar o violentar para imponer sus objetos infra inteligentes en los museos: lo tiene todo a su favor. Esta situación no se gesta de espaldas al público, se hace de frente, con gran despliegue de medios. Los planes escolares, las convocatorias de apoyos, el cambio en los objetivos de los museos, están abocados a no permitir que se exponga lo que no se someta a su manipulación.
Este arte no es inaccesible, ni difícil, al contrario, es de una simpleza apabullante. Es una repetición sistemática y obsesiva de la realidad, falto de invención, interpretación y visión crítica. Desde la publicidad, los objetos cotidianos hasta excrementos, todo lo que esté al alcance de la mano se coloca en el pedestal del museo. Es la cosa más elemental de ver y de crear. Carece de cualquier tipo de riesgo, fácil de reconocer en la sala porque se protege con una infraestructura poderosísima, que parte de la curaduría hasta la construcción retórica. Si eso fuera poco en un siglo de creación han reciclado descaradamente las mismas ideas y los artistas alcanzan la fama con la replicación de una sola obra. Y para que no quede duda las instituciones trabajan sin descanso en la “formación de públicos”. El proselitismo ideológico de este “arte libre” es una obsesión académica e institucional. Hay la obligación de ver eso como arte, no ofrece disyuntiva alguna.
Este es el arte de las contradicciones: cuestiona al mundo pero no le gusta ser cuestionado; motiva el diálogo pero únicamente con los que le ofrecen halagos; enaltece la zafiedad y la vulgaridad, pero quiere que le hablen con delicadeza; explota las formas más digeridas y prefabricadas pero se promociona como innovador; se  jacta de ser crítico pero rechaza que lo vean críticamente; exige la reflexión del espectador, pero si este duda de la obra lo acusan de ignorante; se hace llamar libre y depende de un curador, de un museo y de una estructura burocrática para existir como arte. Tal vez si nuestra sociedad se barbariza aun más, si la inteligencia sigue en franco desprestigio y si la facilidad y la mediocridad continúan dirigiendo el lenguaje artístico, entonces en eso sí tendría razón la “especialista”: este es el mejor arte posible. 

Publicado en el Suplemento Cultural Laberinto, del sábado 21 de julio del 2012. 

19 comentarios:

Aldo Nadezh Hinojosa dijo...

Yo solo me quedé con la duda:
¿cómo es que para estos ilustres y destacados pensadores modifica el mundo el arte contemporáneo?
¿en qué sentido modifica el mundo (para bien como siempre) que la congelada de uva se pedorree en un columpio o vender cal a precios de oro o poner un celular en un pedestal?

En fin, si ese es EL MEJOR ARTE POSIBLE ¡pobres de nosotros!. Y
lo digo muy en serio porque la impostura aplaudida por la ignorancia es lo PEOR que le puede pasar a una sociedad.

Saludos!

José dijo...

Estimada Avelina,
Si me permite, les recomiento a tus lectores una entrevista que realizó EL PAÍS a Vargas Llosa sobre el ensayo ‘La civilización del espectáculo’.

"Sería una tragedia que la cultura acabe en puro entretenimiento. Vargas Llosa

A Mario Vargas Llosa (Perú, 1936) le asaltaba desde hacía algún tiempo la incómoda sensación de que le estaban tomando el pelo. Lo empezó a sentir al visitar ciertas exposiciones y bienales, asistir a algunos espectáculos, ver determinadas películas y programas de televisión e incluso le ocurría cuando se arrellanaba en el sillón para leer ciertos libros y periódicos. En esos momentos, como él mismo cuenta, le sobrevenía la sensación, poco definida al principio, de que se estaban burlando de él, de que estaba “indefenso ante una sutil conspiración” para hacerle sentir un inculto o un estúpido, para hacerle creer que un fraude era arte; un embuste, cultura.

De esa sensación surgió una convicción y de esta un ensayo, La civilización del espectáculo (Alfaguara).

PREGUNTA EL PAÍS. Y eso le produce un cierto enfado, sensación de tomadura de pelo. ¿Desde cuándo?

VARGAS LLOSA. Es un proceso, no llega de una vez, pero sí recuerdo, por ejemplo, el shock que supuso para mí hace algunos años visitar la Bienal de Venecia, que era una vitrina del prestigio y la modernidad, de la novedad, del experimento, y de pronto, después de un recorrido de un par de horas, llegar a la conclusión de que allí había mucho más fraude, embuste, que seriedad, que profundidad. Fue para mí una experiencia bastante importante, que me llevó a reflexionar sobre este tema. Al final del libro, en un texto que es bastante personal, cuento cómo enriqueció mi vida leer buenos libros, conocer la gran tradición pictórica, el mundo de la música, cómo eso dio un sentido, un orden, una organización al mundo que lo hizo para mí muchísimo más interesante, más rico, más estimulante. Yo creo que sería una tragedia que justamente en una época en que hay un progreso tecnológico, científico, material extraordinario, al mismo tiempo, la cultura vaya a convertirse en un puro entretenimiento, en algo superficial, dejando un vacío que nada puede llenar, porque nada puede reemplazar a la cultura en dar un sentido más profundo, trascendente, espiritual a la vida.
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EL PAÍS. Usted extiende su crítica a la cocina o la moda que están pasando a formar parte de la alta cultura.

VARGAS LLOSA. Justamente esa es una de las manifestaciones de esa banalización y de esa frivolidad. No tengo nada contra la moda, me parece magnífico que haya una preocupación por la moda, pero desde luego no creo que la moda pueda reemplazar a la filosofía, a la literatura, a la música culta como un referente cultural. Y eso es lo que está pasando. Hoy en día hablar de cocina y hablar de la moda, es mucho más importante que hablar de filosofía o hablar de música. Eso es una deformación peligrosa y una manifestación de frivolidad terrible. ¿Qué cosa es la frivolidad? La frivolidad es tener una tabla de valores completamente confundida, es el sacrificio de la visión del largo plazo por el corto plazo, por lo inmediato. Justamente eso es el espectáculo.

Recomiendo leer la entrevista completa en:
http://cultura.elpais.com/cultura/2012/04/13/actualidad/1334353232_001546.html

José dijo...

Hola Avelina.
Si me permite reproducir parte
de la entrevista de EL PAÍS a Mario Vargas Llosa sobre el ensayo, La civilización del espectáculo.

PREGUNTA EL PAÍS. Ese pesimismo resulta llamativo en alguien de su éxito.

VARGAS LLOSA. …nostalgia de viejo. A ratos siento, sí, cierta angustia porque… Mire, yo viví en Inglaterra y me acuerdo el deslumbramiento que me produjo ver la televisión; la que había conocido antes era muy pobre, muy mediocre, y de pronto descubrí que sí había posibilidades de utilizar la televisión en un sentido creativo y no solo porque los mejores escritores y dramaturgos escribían para la televisión… Había un programa que veía con pasión, se llamaba Panorama, periodismo de investigación. Me acuerdo, por ejemplo, de una entrega de dos horas sobre los disidentes en la Unión Soviética filmado en Moscú clandestinamente. Y de pronto, al cabo de los años, vi que la televisión de Inglaterra había caído también en la frivolidad total. Los mejores países, los que uno supondría que están más defendidos contra eso, han ido también sucumbiendo a esa especie de mandato generacional hacia el facilismo, la superficialidad, la frivolidad. Hay excepciones, desde luego...

EL PAÍS. …su propia obra es una excepción. ¿No es un ejemplo de que la capacidad de autocrítica sobrevive? ¿Qué no todo es autocomplacencia y frivolidad?

“Estallidos como el 15 M son interesantes si no caen en el conformismo de la inconformidad”

VARGAS LLOSA. Sí, pero es siempre preocupante que el mayor vigor, la mayor riqueza, esté ahora en el pasado más que en el presente; que no sea algo de actualidad, sino que hay que volver la vista atrás… Y hay otro aspecto. Junto a la frivolización, hay un oscurantismo embustero que identifica la profundidad con la oscuridad y que ha llevado, por ejemplo, a la crítica a unos extremos de especialización que la pone totalmente al margen del ciudadano común y corriente, del hombre medianamente culto al que antes la crítica servía para orientarse en la oferta tan enorme.

EL PAÍS. Pero lo que plantea es volver a los patrones culturales. ¿Es eso posible? ¿Existe legitimidad para hacerlo? ¿No hay un cierto aristocratismo en todo ello?

VARGAS LLOSA. Aristocratismo es una palabra que provoca mucho rechazo, pero por otra parte el rechazo de la élite en bloque es una gran ingenuidad. No todos pueden ser cultos de la misma manera, no todos quieren ser cultos de la misma manera y no todos tendrían que ser cultos de la misma manera, ni muchísimo menos. Hay niveles de especialización que son perfectamente explicables, a condición de que la especialización no termine por dar la espalda al resto de la sociedad, porque entonces la cultura deja ya de impregnar al conjunto de la sociedad, desaparecen esos consensos, esos denominadores comunes que te permiten discriminar entre lo que es auténtico y lo que es postizo, entre lo que es bueno y lo que es malo, entre lo que es bello y lo que es feo. Parece mentira que se haya llegado a un mundo donde ya no se pueden hacer este tipo de discriminaciones. Porque eso sí, si desaparecen esas categorías es el reino del embuste, de la picardía… La publicidad reemplaza al talento, lo fabrica, lo inventa.

Recomiendo leer la entrevista completa en:
http://cultura.elpais.com/cultura/2012/04/13/actualidad/1334353232_001546.html

Anónimo dijo...

Todavía no me queda claro a qué edad dejarán de ser jóvenes los auto proclamados "jóvenes intelectuales" autores de la perorata grosera en Letras Libres?

Carlos Ortega dijo...

Bueno... qué se puede esperar de "Letras Libres"... O como decía mi abuela, tomémoslo de quien viene.

Un abrazo. Excelente blog.

cristina dijo...

Hoy vi la "pieza" de Margolles en la exposición El rostro de la mujer en el arte, en el museo San Carlos. Es un cuarto con cuatro maquinitas que producen burbujas de jabón. Olía bien rico y un letrero decía que el agua de las burbujas estaba purificada. El sentimiento de fascinación de algo tan sencillo, las burbujas mismas ¿cómo se relacionan con el rostro de la mujer en la historia del arte? Después leí el nombre de la obra, "En el aire" y pensé que la Margolles, muy en la línea de su trabajo, a lo mejor piensa que los muertos están en el aire... o que el rostro de la mujer es volátil, que se rompe cuando la tocan o cuando pasa el tiempo... que las burbujas actúan como espejos, como varios de los que había en la exposición, que supongo están ahí porque todos tenemos rostros de mujer, ¿o porque cualquier rostro en un espejo es arte? (mejor no sigo por ahí, ver'á?) ¿O la obra de Margolles no tiene nada que ver con el tema de la exposición y la invitaron pero le dijeron que no importa si su obra no tiene que ver porque basta con que ella sea mujer? Ya en la red averiguo que la primera vez que hizo esta pieza se decía que el jabón de las burbujas está hecho con el jabón que lavan los muertos en la morgue. ¡Por eso la advertencia por la purificación del agua! Ya. El rostro de la mujer es el de la mujer muerta. ¿Sólo hay muertas en México? Ay, perdón, qué mal gusto de mi parte criticar el hecho de que ella toca el tema de las muertas ...con burbujas!!!

Entiendo que la mujer en la pintura sea un constructo de hombres y que eso nos moleste. Hay algo de injusto en esa historia del rostro femenino en el arte. Ellos nos pintaron y se llevaron la gloria. Menos injusto que los feminicidios, claro. Pero, ¿por eso vamos a dejar de intentar pintar rostros vivos, sin maltratar? ¿No hay ninguna pintora en México en la actualidad que haga eso?

Cesar Bernal dijo...

Como siempre, un gran placer leerte y saber de personas como tú que siguen apoyando el oficio del arte, es motivador apreciar tus ideas y poder compartirlas con quienes amamos al arte... recibe un abrazoesperando que te encuentres bien y muchas memorias de la gente de la EPEA en Durango, esperamos puedas volver pronto

Anónimo dijo...

Saludos, al leerte, me preguntaba acerca de ti: Y el arte conceptual donde se encuentra en tu categorización?
Que te encuentres a bien
Sara

Peines dijo...

Sara, ¿a qué te refieres con arte "conceptual"? ¿A la moda que infiere que "conceptual" se refiere a la contribución retórica del curador para complementar lo que el artista no pudo articular con su ready-made? o a la apreciación humanista de que no hay -y me refiero a la pintura, escultura y obra gráfica- obra sin concepto incluido. Y por concepto me refiero a la idea.
Peines

Anónimo dijo...

"¿Arte para las mayorías? El arte es para unos pocos que fingen comprenderlo". Thomas Bernhard

jeanbet@arteven.org dijo...

Una vez más, felicitaciones.

Tomás Pariente Dutor dijo...

Hola Avelina. Pero ¿No hay ningún Arte VIP digno de ser considerado artístico? En todas las artes hay mucha producción que acaba siendo considerada mediocre. Con la perspectiva que da la historia solo vemos ya lo seleccionado del pasado como significativo. En la actualidad hay más actividad artística que nunca, asi que hay tambien mayor producción de todas las disciplinas artísticas, pintura, escultura y grabado incluidos, que seguramente será deshechada. ¿No puede ser que haya parejamente un arte VIP que si esté bien, pero rodeado de un montón de basura y repeticiones mediocres?

Tomás Pariente Dutor dijo...

Hola Avelina. Pero ¿No hay ningún Arte VIP digno de ser considerado artístico? En todas las artes hay mucha producción que acaba siendo considerada mediocre. Con la perspectiva que da la historia solo vemos ya lo seleccionado del pasado como significativo. En la actualidad hay más actividad artística que nunca, asi que hay tambien mayor producción de todas las disciplinas artísticas, pintura, escultura y grabado incluidos, que seguramente será deshechada. ¿No puede ser que haya parejamente un arte VIP que si esté bien, pero rodeado de un montón de basura y repeticiones mediocres?

Alejandro Contreras dijo...

"[...] Siendo honestos, no es tan complicado producir algo que pueda ser inmediata y claramente identificado como arte –nada que no se pueda conseguir con la suficiente perseverancia–[...]"

Así o un ejemplo más claro de como ellos menosprecian la técnica al hablar de la pintura o la escultura.
su gran defensa es la de decir que eso ya es pasado y como pasado no puede ser actual y aun da más risa cuando menciona que ver una pintura bien elaborada y contemporánea lo único que puede llegar a despertar es un sentimiento antropológico. pues no dudo que estos seudo intelectuales hagan varios escritos para declarar como categoría estética ese "sentimiento antopologico" y vamos de mal en peor. si esa es la juventud intelectual de México ahora entendemos porque estamos tan mal en todos sentidos.

Brasas dijo...

Es interesante la apreciación de Peines de que "...no hay -(en pintura, escultura y grabado)- obra sin concepto incluido. Y por concepto me refiero a la idea"

Creo que me gustaría vivir en un mundo así; Desgraciadamente yo lo que veo más a menudo en las salas de arte son: Instalaciones, esculturas, performances, grabados, vídeos y pinturas CARENTES DE SENTIDO por igual, y que hacen idéntico intento de presentarse como algo intelectualmente "profundo", a base de textos de una afectación y pretenciosidad ridícula.

Anónimo dijo...

Avelina, mi nombre es Nicolas De la Hoz, artista plástico. Me ha conmovido mucho tu reflexión. Lo puse en mi muro con esta introducción:
Claro y sin tapujos. Que los parásitos del Arte existen, y que se validan con parrafadas ajenas que con obsesión narcisista solo les conmueve a ellos mismos, no es nuevo. No sorprende. Depende de nosotros los artistas matarlos de hambre. Que las nuevas generaciones sepan que están siendo sistemáticamente estafadas. Que el termómetro del logro de toda obra de Arte es la sensibilidad del público al que está dirigida. Aquí les dejo la reflexión de Avelina Lésper. Buen punto de partida.

Anónimo dijo...

Primero,gracias por este blog y por tus artículos,Avelina,una demostración de lucidez y valentía.

Las conclusiones de Vargas LLosa no son algo nuevo pero tienen el valor de ser expresadas por alguien como él,un escritor consagrado.Muchos anónimos en la sombra pensamos del mismo modo.
Quizás sea mal interpretado por lo que voy a decir,pero creo que ese fenómeno sin precedentes llamado "arte contemporáneo",no es más que una estrategia más del pensamiento progresista(mejor sería llamarlo antipensamiento).
Progresismo,palabra clave,harto engañosa porque muchos ilusos se la atribuyen, viendo en ella un contenido positivo y admirable.Nada mas falso,puesto que no es más que un modo eufemístico de designar el Marxismo,doctrina envenenada desde su misma raiz;perfecto opio para el envidioso,el fracasado o el resentido,aquel que no es capaz de superarse a si mismo,y cuyo sentido vital consiste en arremeter contra todo aquello que demuestre ser mejor:ser más Bello,más Bueno o más Verdadero....
El "arte" académico y oficial actual,no es más que un elaborado plan de INGENIERIA SOCIAL,plan derivado de lo que acertadamente se ha llamado "Marxismo Cultural",una de sus más novedosas (aunque tenga mas de medio siglo)y eficaces vertientes,que poco tiene que ver ,aparentemente,con el Marxismo "clasico",pero que deriva de este en el sentido de servir a un cambio radical y "revolucionario" de la sociedad(objetivo progre por excelencia,del que cierta Masoneria es el perfecto paradigma).
Aqui ya no sirve el genocidio en masa como instrumento de cambio.Tal táctica tipicamente marxista ya fracasó,a pesar de la macabra cifra de los mas de 100 millones se asesinatos cometidos en aras de la tan anhelada "mejora social".
Ahora se trataría de un GENOCIDIO CULTURAL.
Para que una sociedad sea sometida,primero hay que infiltrarse en sus instituciones e infraestructuras,y desde alli actuar ,socavándola mediante una corrosiva propaganda difamatoría y autodestructiva.
El siguiente paso es crear nuevos "valores" o modelos "culturales" o "artisticos",con los que adoctrinar y reprogramar al gran público.
Es un proceso que ha durado décadas,y aun continúa, siendo de mayor eficacia que el genocidio sangriento para re-diseñar el nuevo "mundo feliz",o "paraiso socialista",cuyo único alimento espiritual se basa en la estúpida y hasta delirante banalidad.
Esta suerte de socialismo no está reñido con la especulación financiera,muy al contrario.Se trata ,ante todo, de un instrumento poderoso para crear una sociedad dócil y sometida,y que sin embargo,sus miembros se crean libres y hasta "subversivos",no sospechando siquiera que están siendo hábilmente manipulados.
Aquel que no piensa por sí mismo se convierte en una simple res,en una cabeza de ganado.El vasto lobbie de los tecnócratas culturales lo saben,y es,de hecho, el futuro que sueñan imponer de forma global.
Esta poderosa y abyecta casta "contra-cultural" sabe que leer a Shakespeare,a Homero o a Cervantes es peligroso;que conocer la Gran Pintura,Escultura o Música,es algo peligroso,realmente subversivo...De ahi que su campaña monumental y proselitista se base en el valor de "lo novedoso" (todo lo propiciado por ellos) y en el desprestigio(disimulado pero creciente)de lo que podría llamarse "clasico"(=perenne,atemporal),presentándolo como algo caduco, superado,y no acorde con los "nuevos tiempos".Tiempos, ciertamente,de bárbara oscuridad.

Roge Silva dijo...

Me parece muy bueno y acertado el comentario del último anónimo, que habla acerca de la infiltración de tácticas anti-libre pensamiento en las instituciones culturales y educativas a fín de crear una sociedad aborregada. Quien quiera saber más sobre el tema puede buscar sobre "la deliberada estupidización de América" de Charlotte Iserbyt una ex Consejera del deparmanento de Educación de los Estados Unidos.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con su artículo respetada Avelina. Además considero sus ideas muy inteligentes y oportunas.
Le cuento una anécdota.
Visité el otro día con una amiga una sala de exposición que tenia por supuesto arte contemporáneo, obviamente nada de pintura ni escultura. Mi amiga me preguntó sobre el significado de algunas obras, yo le comenté que significaba lo que se le ocurriera y si veía por allí algún artista de los que exponían que le pidiera los códigos de interpretación y significados, algún diccionario sobre su lenguaje, una guía de su discurso filosófico etc. Si no podía acceder a esta información, no se preocupara, el caso es que tenia libertad absoluta para interpretar, gozar, significar las obras como quisiera y si estas no le decían nada, pues tampoco significaban nada, que no se preocupara , lo que se le ocurra eso es y si no se le ocurre nada, pues listo, de eso se trata.
Ante su mirada confusa se me ocurrió demostrárselo.
Descargué mi morral saqué unos libros y ya que el salón estaba medio vacío, lo coloqué junto con los libros en la mitad del salón, luego ubiqué en el piso una etiqueta simulando información de la obra y le dije a mi amiga, espere a ver lo que ocurre. En efecto, algunos visitantes se acercaron al morral y los libros, los miraban con reverencia creyendo que se trataba de una obra de arte, lo interesante es que también se acercaron algunos jóvenes artistas y observaron con igual reverencia y atención. ¿Si ve? Le dije a mi amiga hoy en día cualquier cosa puede ser arte, solo se necesita un buen nivel de mediocridad avalado por una institución o la academia y listo para consumir.
Luis José.